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martes, 23 de diciembre de 2014

5 Canciones 5: música de películas


Witch
Goblin

La mayoría de las grabaciones de los prog-rockers italianos Goblin fueron para musicalizar películas de terror y esta joya de Suspiria no fué la excepción. En uno de los grandes clásicos de Darío Argento, alguien ingresa a una escuela de ballet para darse cuenta de a poco que detrás de la fachada se oculta algo siniestro. "Witch" es la banda sonora perfecta del infierno, con aullidos de ultratumba y sintetizadores malévolos ad hoc.

Aparece originalmente en: Suspiria (1977)

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The Look of Love
Dusty Springfield

Clásica película de James Bond con todos los lugares comunes del género. Pero con Peter Sellers y Ursula Andress. La música corrió por cuenta de la brillante dupla Hal David / Burt Bacharach. La versión de "The Look of Love" a cargo de la diva del soul inglés Dusty Springfield es motivo más que suficiente para pasar una hora y media frente a la pantalla.

Aparece originalmente en: Casino Royale (1966)


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Happy for the Poor
James Brown

El Padrino del Soul no se iba a quedar sin su propia banda sonora para película blaxploitation (drogas, putas, drogas, mafia y más drogas) a la manera de Shaft o Super Fly. Eso es exactamente lo que hace acá, pasando por el "filtro James Brown", obviamente. "Happy for the Poor" es una versión aggiornada de un simple de principios de la década. Pero funciona y a la perfección. Como casi todo lo que hacía JB en esta época.

Aparece originalmente en: Slaughter's Big Rip-Off (1973)


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Nobody But Me
Naz Nomad & the Nightmares

Acá hay trampa; la película que inventaron los Damned para hacer su disco de versiones nunca existió y durante un tiempo nadie supo que Naz Nomad & the Nightmares eran Vanian, Captain Sensible y compañía. ¿El contenido? Tremendas versiones de clásicos Nuggets de rock de garage de los sesenta. La del hitazo de Human Beinz abre el LP a pura fiesta, a toda velocidad, como para ir preparando el terreno para lo que se viene.

Aparece originalmente en: Give Daddy the Knife, Cindy (1985)


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That Woman's Got Me Drinking
Shane MacGowan & the Popes

Dirigida y protagonizada por un Steve Buscemi todavía no tan famoso, Trees Lounge tiene una banda sonora acorde a su película. Se trata mayoritariamente de standards de jazz y oldies de rock de la época pre-Beatles. Pero en el medio aparece este arrebato de furia confesional en clave punk rock, a cargo de Shane MacGowan (ex-Pogues) y su banda de forajidos. Para sacudir un poco el tedio (muy bien logrado, por cierto) del film.

Aparece originalmente en: Trees Lounge (1996)


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viernes, 12 de mayo de 2023

5 Canciones 5: Misfits, Culture, María Elena Walsh, Stevie Wonder y Isaac Hayes


Angelfuck
Misfits

La era Danzig de Misfits es increíble. Un sonido pedorro al máximo, una producción nula pero unas canciones impresionantes. Son de esas que las podés tocar con la acústica, despojadas del ruido y la mugre e igual funcionan. Además están cantadas con una personalidad demoledora. Este no es tan conocido como otros temas emblema de ellos ("Last Caress" o "Attitude") sin embargo no tiene nada que envidiarles.

Aparece originalmente en: Legacy of Brutality (1985)

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I'm Not Ashamed
Culture

Tengo entendido que el debut de Culture pegó mucho en su momento porque en el año '77 también se creía que el mundo se iba a terminar. Creencia que parece reaparecer una y otra vez. En algún momento llegará ¿qué apuro hay? Acá es el bajo, una cosa de locos, Lloyd Parks, grabó en al menos quinientos discos. En la batería el maestro, el número uno, el único e inigualable Noel Dunbar. Sly para los amigos. Sly & Robbie. Si no los conocés... deberías.

Aparece originalmente en: Two Sevens Clash (1977)


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Seems So Long
Stevie Wonder

En algún lugar leí que Music of My Mind era un disco más bien de groove, rítmico y no tanto de canciones. No es el caso en "Seems So Long", una canción con todas las de la ley. Diferente, eso sí. El ritmo no aparece, flota en una suerte de colchón de teclados y arreglos de platillos que no parecen tener demasiada lógica. Probablemente Stevie tocó todo en la grabación, no estoy seguro, no sería nada descabellado, a veces lo hacía.

Aparece originalmente en: Music of My Mind (1972)

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Don Enrique del meñique
María Elena Walsh

Esta es la música que acompaña a millones de argentinos desde hace miles de años. No sabía que este LP era tan viejo. Cien por ciento atemporal. Es llamativo el hecho de que, más allá de los temas ultra-archi-conocidos de M.E. Walsh, los discos están llenos de perlas que necesitan un rescate. En general jugaba con los géneros, estaban muy bien grabados, compuestos y producidos sus temas. Acá es viaje a México. En un momento estira una nota con la voz y la hace durar más de lo habitual, haciendo un poco de facha. Un poco nada más.

Aparece originalmente en: El país de Nomeacuerdo (1967)


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Chocolate Chip
Isaac Hayes

¡Uf! A bailar se ha dicho. A funkear mejor dicho. Blaxploitation, como quieras llamarle, esto es irresistible. Esa guitarrita fuzz con que cierran las estrofas... ¡qué delicia! Pensar que, en su época de gloria, Isaac Hayes andaba por ahí con un Cadillac con incrustaciones de oro, hecho a medida. Era una especie de rey musical y se lo merecía. Inventó un género propio, practicamente.

Aparece originalmente en: Chocolate Chip (1975)

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sábado, 6 de abril de 2024

Spirit of Atlanta - The Burning of Atlanta


Este sería uno de esos discos hechos para “subirse al tren del éxito”. Blaxploitation. Por ahí viene la mano. El género que surge a partir de Super Fly, de Curtis Mayfied. Sería una música que relataba las penurias y vivencias de la comunidad afroamericana en la primer mitad de la década del setenta. En su momento fue furor, incluso artistas como James Brown hicieron sus intentos por este lado, con la banda sonora de Slaughter's Big Rip-Off, aunque se podría decir que es un poco lo que venía haciendo. Se podrían chequear álbumes como The Payback y Hell, más o menos aparecidos en esta misma época.

A diferencia de otros proyectos como este, que podrían activar de inmediato las barreras del prejuicio, acá hay una calidad indiscutible. Si esto es imitación, que tranquilamente podría ser cierto, hay que reconocer que está tan bien hecho que uno puede olvidarse de ese detalle menor.

Apenas empieza, con un instrumental demoledor, con esas guitarras metralleta tan típicas de los policiales de San Francisco, con coches feos saltando en las esquinas, se nota que el asunto va en serio. “Hunter Street” tiene algo genérico por un lado, pero hay un momento musical en que la banda se queda en un acorde y levantan vuelo. Hay conocimiento de causa. En el segundo tema, “Buttermilk Bottom” el cantante cuenta una historia de reviente, con una advertencia, es un cachetazo de realidad. Callejero al máximo.

Si das vuelta el disco y ves la contratapa, terminás de entender todo. Cinco tipos vestidos como los Temptations de la época en que eran vanguardia, de la mano de las producciones del gran Norman Whitfield, con discazos como The Sky’s the Limit, Masterpiece o Psychedelic Shack. Abajo hay cinco columnas listando los músicos, bronces, cuerdas, voces, sección rítmica y vientos (maderas). En total deben ser treinta personas, como mínimo. Y se nota en cada uno de los surcos, por ejemplo en “Vine City”, otro instrumental encargado de cerrar la cara A del LP original, en donde los arreglos son impresionantes. Te marean, psychedelic soul le dicen algunos a esto y algo de sentido tiene la etiqueta esta vez.

Al parecer esto fue el proyecto del productor Thomas Stewart, quien estuvo al servicio de gente como Clarence Carter, Millie Jackson, Johnnie Taylor y demás luminarias de esta música extraordinaria. Un mundo en el que, una vez que te metés, no salís más. Y te podés llegar a encontrar cosas como esta, el único disco de The Spirit of Atlanta.






Escuchar online en YouTube o en Spotify,






Chequear también:
Isaac Hayes - Shaft
Gil Scott-Heron / Brian Jackson - Winter In America
Melvin Van Peebles – Sweet Sweetback's Baadasssss Song (An Opera)



miércoles, 14 de junio de 2017

Miles Davis - On the Corner


¿Por dónde empezar a la hora de hablar de Miles Davis? Algo que a él le hubiese gustado sería empezar por NO hablar de Miles Davis y limitarse a escuchar la música, su música. Opción que no vamos a tomar, sí vamos a hablar directamente de lo que nos atañe y es su disco On the Corner, de Columbia Records, aparecido a mediados de 1972.

Como siempre que se habla de alguien que genera devociones y fanatismos extraordinarios, hay que andar en puntas de pié para no ofender a los verdaderos conocedores, quienes, al menor dato erróneo o apreciación discutible, te saltarán al cuello como vampiro en huelga de hambre. Para muchos esta etapa de Miles Davis, que empieza alrededor de Bitches Brew, uno de los discos más aventureros y revolucionarios de todos los tiempos, es el período más interesante de su carrera. Puede que eso también sea discutible lo que es seguro es que en estos años gozó de una popularidad que antes no tenía, amplió su público y se acercó definitivamente al rock, compartiendo festivales con varias de las bandas del momento, haciendo amistades y dejándose influenciar por la revolución socio-cultural que sacudía al mundo, en aquellos años iniciáticos.

“Black Satin” podría haber sido una zapada psicodélica de un buen grupo californiano de la época, el principio al menos, cuando entra toda la banda, al minuto más o menos, tiene que ver con lo que hacían Curtis Mayfield o Isaac Hayes en la famosas películas blaxploitation. Otras influencias claras, no tan fáciles de detectar, son las de Stockhausen y otro gran revolucionario; Ornette Coleman. En On the Corner se puede decir que el acercamiento a Santana (en una época en que el guitarrista no daba un paso en falso) y al gigante George Clinton, es muy evidente. Cabe recordar que Clinton en esta época tenía dos bandas, sacaba a veces hasta tres discos por año y se cansaba de vender. Sí señores, esto es funk del infierno, pero en ningún momento deja de ser jazz, o en ningún momento deja de ser Miles Davis mejor dicho.

Los críticos de miras estrechas y algunos obtusos del mundillo del jazz no paraban de defenestrarlo y acusarlo, con los epítetos que se suelen emplear cuando alguien hace un gran corte de manga para hacer su propio camino. El resto del mundo salió ganando.







Escuchar entero en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

Miles Davis - Live-Evil
Miles Davis - In Concert: Live at Philharmonic Hall
Miles Davis - Agartha



miércoles, 12 de marzo de 2025

Bobby Womack - Looking for a Love Again


Es de suponerse que más de uno llegó acá en la misma situación que paso a describir, a traves de los Stones y la versión que hacían de "It's All Over Now", en la época de "Satisfaction", "The Last Time", "Time Is on My Side"... aquellos singles de la primer época, cuando todavía estaban madurando como compositores. Y te ponés a escuchar los discos cuando empezás a apreciar esta música extraordinaria, llena de sutilezas, un poco harto del rock and roll y otro tanto en busca de nuevos horizontes auditivos. Ahí es cuando aparecen Marvin Gaye, Aretha, Curtis Mayfield, los próceres del soul y el R&B. Y Bobby Womack es uno de ellos, de eso no hay dudas.

A lo mejor el tema que todo el mundo conoce, del que se han hecho varias versiones, es "Across 110th Street", de la pélicula homónima, una de esas que marcan una era y que algunos llaman blaxploitation. La banda sonora se puede parar muy cómoda al lado de Superfly, Shaft de Isaac Hayes, Trouble Man o cualquiera que se te venga a la mente.

Womack, sin haber hecho grandes revoluciones como What's Going On (por ejemplo) siempre estuvo en la vanguardia y su carrera duró más que la de la mayoría de los pesos pesados. Incluso antes de despedirse lo llamó Damon Albarn para meter alguna que otra voz en Plastic Beach, tercer opus de Gorillaz, pegaron buena onda y el ex-Blur le dió una mano en su canto de cisne, The Bravest Man In the Universe, con el que cosechó muy buenas críticas y demostró que podía sonar moderno y relevante con más de setenta años y toneladas de drogas en su torrente sanguíneo.

Looking for a Love Again sale en lo que podría considerarse el pico de su carrera, coincidiendo con un momento en que el género explotaba en mil pedazos, con innovaciones de todo tipo y un nivel de creatividad desorbitante. Agarrá los tres primeros temas de acá para darte una idea de la variedad estilística que dominaba Mr. Womack, moviéndose con soltura en el tema que dá título, un funk sudoroso (tocado como los dioses, por cierto) que sirve para abrir el juego. En seguida sigue con "I Don't Wantna Be Hurt By Ya Love Again", una balada de corazones rotos que haría la envidia de los Stones de la era Exile On Main Street, aunque esto es posterior, '74 para ser precisos. El tercero es "Doing It My Way", en donde se calza el traje de Hendrix, rockea con aplomo y exhibe unas guitarras en llamas que seguramente Prince escuchó en algún momento. Casi al final hay una versión de "Copper Kettle", que había versionado también Dylan un par de años antes en su polémico Self Portrait y era -si mal no recuerdo- el único que se había salvado de la famosa reacción de Greil Marcus al escucharlo: "¿Qué es esta mierda?". Los años pasan y todo decanta, como bien sabemos.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear también:
Bobby Womack - Fly Me to the Moon
Bobby Womack - Facts of Life
Bobby Womack - The Poet II




miércoles, 3 de julio de 2019

Joe Tex - Woman Stealer





El soul y el R&B son géneros que los empezás a apreciar de grande o por lo menos ese fue mi caso. Cuando te das cuenta lo difícil que es tocarlo, hacerlo sonar bien, pero una vez que el bicho pica, no parás más.

Gran balada de soul sureño, a cargo de alguien que todavía no tuvo su revival pero que está a la altura de cualquier James Brown, O.V. Wright o Clarence Carter, por nombrar solo a algunos.

En la década del setenta tiene una segunda oportunidad con el éxito de "I Gotcha", del disco homónimo, una bomba funk que bien podría encuadrarse en el subgénero blaxploitation, con Superfly, Shaft de Isaac Hayes, etc.







Se puede escuchar online acá.






Encontrala originalmente en:
Joe Tex venía haciendo música desde la década del sesenta y algunos dicen que es precursor del rap, porque en muchos temas habla a toda velocidad encima de la música. Varios de sus discos fueron editados en Argentina en su momento, como este, que acá se llamó Joe Tex cuenta todo.
Joe Tex Spills the Beans (1972)





miércoles, 3 de marzo de 2021

Joe Tex - From the Roots Came the Rapper


Este sí que las peleó a todas. Venía batallando seriamente desde mediados de la década del cincuenta, recién pudo asomar la cabeza -en esta época léase: tener hits- a mediados de los sesenta. Vendría a ser lo que muchos llaman “soul sureño”, una variante más sucia y menos arreglada del R&B. Pero no vamos a detenernos en estilos y etiquetas que no es lo nuestro, vamos. Mucha gente conoce el éxito por el que muchos recuerdan a Joe Tex, que es “I Gotcha”, un funk sudoroso y pegadizo que bien podría haber sido de James Brown (fueron rivales durante años), Curtis Mayfield o cualquiera de los que estaban con aquello del blaxploitation, a principios de la década del setenta.

From the Roots Came the Rapper es el disco de studio número doce de Joe Tex y es justo el que viene antes del mencionado super-hit. ¿A que viene el título? Se podría traducir como “de las raíces vino el rapero”. Simple; fue pionero en eso de los monólogos y no sólo en el escenario, también en estudio. Más tarde lo hicieron todos… Marvin Gaye, Millie Jackson y especialmente Isaac Hayes. Este último es una influencia clave (al parece era mutua) en eso de hablar antes de los temas. Un ejemplo perfecto acá sería la versión de la dupla Bacharach / David, otra coincidencia con Hayes, de “I’ll Never Fall In Love Again”, hay una intro hablada, cuando arranca la canción te lleva de los pelos, directamente. En este caso también hay monólogo en medio del tema, con flautas, cuerdas y todo ese acompañamiento lujoso, tan típico de las producciones de soul y R&B de la época. Son once minutos y fracción en total, con final a puro grito y orquesta, lo tomas o lo dejas, como suele suceder en estos casos.

Lo que sorprende en este disco es lo moderno que suena, cuanto tiene que ver con -por ejemplo- What’s Going On y todo lo que estaban haciendo tipos más jóvenes que Joe Tex, que venía de otra época y, por ende, de otra generación y otra forma de comprender la música. Otra constante en los discos del hombre de Rogers, Texas era la mezcla de temas propios con versiones. En este caso hay covers de Don Covay, Jerry Williams y otro héroe de culto que vale la pena investigar; Eugene McDaniels, quien firma el temazo con que empieza el LP, “Lovin’ Man”. Otro ejemplo, en el lado B, el primer tema es “Oh Me Oh My (I'm a Fool for You Baby)”, también con su introducción hablada, cuando entra la canción propiamente dicha, te mata, te desarma, quedás rendido. Si habrá sido calculado o no este recurso es una buena pregunta para hacerse, pero funciona y muy bien.

Un disco de culto, muy a tono con lo que se hacía en el momento, grabado y producido como los grandes exponentes del género, sin escatimar absolutamente nada. Todavía no ha sido rescatado por los revivalistas de esta era, en que todo lo que tiene más de veinte años es fetiche. Acá va nuestro granito de arena.







NO ESTÁ
para escuchar online ni YouTube ni en Spotify.







Chequear también:

Joe Tex - Spills the Beans
James Brown - Hell
Isaac Hayes - Hot Buttered Soul




viernes, 19 de noviembre de 2021

WAR - The World Is a Guetto


Tremenda línea de bajo. Lo primero que se escucha. Aparece la percusión, los instrumentos de madera y, casi en seguida, las voces, que no se hacen esperar. La producción es a lo grande, recogiendo el guante de lo que venía haciendo Norman Whitfield; un acorde, una textura generada por varios instrumentos dejando respirar, usando los silencios, un groove infernal, onda latina, esto es el sonido de Los Ángeles en la primer mitad de la década del setenta, irresistible. Fué el tema más vendedor de la banda por ancho margen y es uno de esos reconocibles al instante, tiene un poco que ver con Superfly de Curtis Mayfield y también con "Papa Was a Rolling Stone" de los Temptations, si bien acá la letra no tiene nada que ver con el género conocido como blaxploitation, la música se emparente de manera casi automática.

The World Is a Guetto es el quinto LP de estudio de WAR, para esta época ya habían pasado por todas, de hecho lo habían tenido como frontman al gran Eric Burdon para los dos primeros discos, Eric Burdon Declares "War" y el impresionante doble Black Man's Burdon. Pero esto ya es otra cosa, hay más variedad musical y, si bien se pueden haber perdido el cuelgue, la psicodelia o como le quieran llamar, se ganó en otros aspectos. Antes nunca podrían haber hecho un tema como "City, Country, City" por ejemplo, demasiado fino, ajustado al máximo, por momentos parece un tema de lo que ahora llaman yacht rock, ese rock californiano blanquísimo, típico de la época, con Eagles y Fleetwood Mac a la cabeza. Pero esto es cosa seria, son casi quince minutos de altísimo vuelo, con tremenda zapada incluída y un solo de saxo que se despega a varios metros del suelo, con las percusión y la base rítmica entrando en un trance tribal africano de esos que son oir para creer. Cuidado con el estado y el momento que elegís para escuchar esto, te puede llevar a otra galaxia. Fela Kuti, Osibisa, viene por ahí la mano.

“Four Cornered Room” es el segundo de los tres temas largos del disco. Empieza medio Morricone, una cosa muy de cine, misterio, sugerir más que mostrar, no hay demasiadas sorpresas, pero durante los más de ocho minutos hay una tensión casi insoportable, los tipos eran expertos en generar climas. Y ahora sí, el tema del título, otro que lo tiene todo; dinámica, recovecos para explorar en sucesivas escuchas, un riff identificable, cosas de jazz, momento zapador, una melodía vocal interesante... esto es WAR en un momento en que les salían todas. Representa muy bien el sonido de una era, si nunca lo escuchaste te estás perdiendo de algo valioso.








Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:
WAR - Why Can't We Be Friends?
Kool & the Gang - Spirit of the Boogie
Fred Wesley & the J.B.'s - Damn Right I Am Somebody