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jueves, 26 de agosto de 2021

The Zombies - Begin Here


Empieza con una versión de “Road Runner” de Bo Diddley, uno de los referentes obligados de los pibes que formaron parte de lo que se llamó Invasión Británica. Los Zombies tenían mucho que ver con sus congéneres pero también tenían su personalidad, sus características únicas. Cuando viene el segundo tema ya te das cuenta de que esto no es cualquier banda. “Summertime” de Gershwin aparece en una versión muy... The Zombies. La voz líder de Colin Blunstone es especial, el arreglo con el que tocan el clásico de Porgy & Bess parece no tocar el suelo, liviano al máximo, en el buen sentido de la palabra. Cuando aparece el tercer tema, “I Can’t Make Up My Mind”, de la pluma del bajista Chris White uno puede preguntar qué era lo que evitaba que llenaran el disco con temas propios. Y ni hablar del que viene después, uno de los grandes temas de la breve carrera de la banda; “The Way I Feel Inside” en donde el cantante va a capella hasta más de la mitad de la canción, perfectamente afinado, supuestamente en una sola toma, hasta la entrada de un organito apenas audible.

Lo de las versiones era una costumbre de la época, ni los Beatles quedaban afuera de esto, aunque para este entonces ya habían hecho A Hard Day's Night, el primer disco compuesto enteramente de temas propios, en seguida retomaron la costumbre. Además es claro que los Zombies no tenían problemas para salir con material nuevo y valioso. Si te tomás la molestia de conseguir la edición de Begin Here que salió por el sello Repertoire en 2010, vas a encontrarte con todo lo que grabaron entre el '64 y el '67. Un CD doble con muy poco desperdicio.

Retomando el tema, cuando llega “She’s Not There” te das cuenta de que los tipos eran buenos en serio. La introducción está muy bien pensada, la composición maneja una dinámica interesante, el estribillo explota en mil pedazos y tiene un solo de teclados medio jazzy de Rod Argent, que fue quien lo compuso. Una bomba. Y sí, fue un éxito. Que no pudieron mantener pero ese es otro asunto. A priori los Zombies no tendrían nada que hacer con “You’ve Really Got a Hold on Me” de los Miracles o “Sticks and Stones” que ya había tenido versión definitiva de la mano de Ray Charles, y ni hablemos de “Got My Mojo Working” de Muddy Waters, en manos de una de las bandas más… blancas de todas las que surgieron en esta época. De alguna manera se encargan de sacarlas adelante, porque tocaban bien, tenían oficio y, a la hora de grabar, las tenían bien digeridas de tanto tocar en vivo.

Al igual que lo que pasaba con Animals, Beatles y Hollies, Begin Here salió en USA con otra tapa, título cambiado (se llamó The Zombies) y diferente lista de temas. En el disco dos de esta edición está todo, hay joyas increíbles como “I Love You”, el siguiente single exitoso, que fue “Tell Her No”, y otras maravillas como “Just Out of Reach” o el precioso “Gotta Get a Hold of Myself”. Conseguir esto en LP o en formato single, como salieron originalmente, hoy sería casi imposible. Esta edición termina siendo definitiva.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

The Zombies - Odessey and Oracle
Colin Blunstone - One Year
Billy Nichols - Would You Believe




miércoles, 19 de noviembre de 2014

The High Dials - What You Call Love Is a Lie




No soy fanático de los High Dials ni conozco todos sus discos, apenas tengo dos y uno que se llama Moon Country bajado en mp3's. Pero sí soy fanático de varias de sus canciones, me parece que cuando la pegan son impresionantes, como en este caso, en "What You Call Love Is a Lie".

De movida me gusta el título... ¿cuántos caen -caemos- en este engaño? Cuando una canción tiene un título, una idea rectora, algo que decir, el resto sale más o menos solo y este es otro caso.

Las estrofas son puro gancho, lo mismo pasa con el estribillo y la letra suena completamente espontánea, como salida de un plumazo. Algún día, en una futura retro-manía alguien va a decir que los High Dials eran buenísimos. Acá lo dijimos antes.






Escuchala en YouTube.






Encontrala originalmente en:
Aparece en el tercer LP de la banda, una mezcla entre los Zombies (ahora todos escuchan a los Zombies!), Fleet Foxes, Stone Roses y los momentos mas pop de Primal Scream, un disco verdaderamente hermoso, luminoso.
Anthems for Doomed Youth  (2010)





domingo, 2 de octubre de 2011

Papercuts - Can't Go Back


Es un gusto, un verdadero placer. Saber que todavía hay gente que se molesta en escribir nuevas canciones. En armar discos pensados. Redondos, con sentido, con una unidad conceptual y sonora. Gente que mira para el costado ante la nostalgia con olor a rancio y decide ignorar el hecho de que ya casi nadie escucha discos y decide destruirlos para escucharlos en aparatitos del tamaño de la uña de un dedo gordo. Uno no puede menos que sacarse el sombrero ante gente como Jason Quever, el hombre detrás de Papercuts, uno de los que todavía deciden mantener viva la llamita de una tradición que se niega a desaparecer, de manera casi quijotesca.

Quever
, que por lo visto todavía no tiene el ímpetu o el interés como para que su nombre aparezca en la tapa, viene de la soleada California y se nota que ha hecho los deberes, que ha estudiado su métier. A la hora de definirlo, se puede apelar a términos un poco odiosos como pop de cámara, folk moderno, o alguna de esas etiquetas pero con Papercuts se da maña para desmarcarse de las etiquetas y encontrar un sonido propio. Que tiene que ver con el pop ensoñado de los Zombies o, más acá, con los arreglos barrocos de Camera Obscura, con un aura de melancolía que se encarga de teñir las canciones de un barniz que nunca llega a ser agobiante, al contrario, la tristeza y el aire reflexivo es reconfortante en este caso. Escuchen sino los arreglos de "John Brown" la segunda canción de Can't Go Back, cuando parecía que iba a transcurrir sin mayores sobresaltos, al final termina en un remolino de violines y chelos que son una verdadera mermelada auditiva.

Quever
se deja ver como un fanático empedernido de Dylan, de aquel perído de las Basement Tapes con The Band y eso queda claro en canciones como la preciosa "Just Another Thing to Dust" o la muy jocosa "Take the 227th Exit", que podría verse como el equivalente a "Just Like Tom Thumb's Blues" de Highway 61, agregando la necesaria cuota de sentido del humor. Pero nada de reverencias, esto es una pinceleda apenas detectable, sólo uno de los tantos tonos de una paleta muy rica, que nunca llega a la saturación. Todo lo contrario; cuando hay instrumentos de color (un fagot por acá, un glockenspiel por allá) están sabiamente dosificados y muy pocas veces hay más de uno en la misma canción. Inteligencia a la hora de la toma de decisiones, que le dicen… De manera un poco perversa, las canciones más notables de Can't Go Back aparecen sobre el final; "Found Bird" es una delicia, tres minutos de derroche de buen gusto, con la voz de alma herida de Quever, con la emoción a flor de piel y preparensé para el final a toda orquesta de "The World I Love" que, como su título bien lo indica, es un manifiesto.

Este el segundo disco de estudio de Papercuts, el que le sigue a Mockingbird, del 2004. Música hecha en el presente, anclada (pero no estancada) en el pasado y con claras miras al futuro. La que seguramente estaremos redescubriendo dentro de veinte años.








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Nick Drake - Five Leaves Left
Skygreen Leopards - Life & Love in Sparrow's Meadow
Papercuts - Fading Parade




jueves, 23 de diciembre de 2010

Skip Bifferty - ídem [1er. LP - 1967]


Skip Bifferty. A pesar de que el nombre sugiere un solista como Dusty Springfield o Sam Cooke, se trata en realidad de una banda. Decidieron bautizarse así en homenaje a un personaje de historieta hoy olvidado. Tienen mucho en común con un millar de grupos de esta misma época, de mediados de los sesenta; se formaron después del boom de la llamada Invasión Inglesa, eran bien criticados por los semanarios musicales, estuvieron a punto de “pegarla”, etcétera... lo de siempre. A diferencia de unos cuantos “Discos Perdidos” el de Skip Bifferty tiene una personalidad propia, tiene canciones memorables y está muy bien producido.

Empieza con "Monkey Man" que podría haber pertenecido a los Zombies o cualquier otro grupo de la época con más fama y reconocimiento. Pop delicado, repleto de armonías vocales y trucos de estudio psicodélicos. "Guru" empieza con unas risotadas narcóticas y en seguida aparecen unos tambores tribales. Hay aires hindúes y una melodía vocal basada en escalas orientales. En seguida ponemos los pies sobre la tierra de la mano de "Come Around", soul blanco, con una interpretación vocal de lujo a cargo de Graham Bell. Inmediatamente aparece "Time Track" con sus cambios de ritmo a la manera de Sgt. Peppers, para dar una idea del eclecticismo del que eran capaces. Hay mucha sustancia en el único disco de estudio de Skip Bifferty, en realidad todos los temas tienen un nivel más que aceptable pero hay algunos que destacan ligeramente. Está "Planting Bad Seeds" con su atmósfera juguetona, sus guitarrazos y esos coros altísimos o "Follow the Path to the Stars" una balada muy elegante. Este último hizo que el gran George Martin parase la oreja y grabara una versión con Cilla Black instantáneamente, incluso antes de la aparición de Skip Bifferty en el sello RCA. Del último tema del disco original, "On Love", que apareció como simple, hubo versiones, de la mano de los Tremeloes y una banda diminuta llamada Band of Joy en donde militaba un jovencísimo Robert Plant.

Atención especial merecen los bonus tracks de esta reedición en CD. Con el disco de estudio más todos los simples (con sus respectivas caras B) nos hacemos con todo el material grabado por esta banda originaria de Newcastle, Inglaterra. Ahí se pueden rastrear los orígenes y también lo que pasó después de la aparición del álbum en el mercado, con un evidente giro hacia el hard-rock. RCA tardó en poner el disco en las disquerías, cometiendo errores en el prensado y demorando todo en pos de un éxito en formato de single que nunca llegaría, de modo que el producto final recién estuvo disponible a principios del '68. Ya era otra la historia y que el fracaso de Skip Bifferty se debió en gran parte a este receso forzado por parte del sello.

Como siempre, surge la pregunta… ¿Qué hubiera pasado si…? Con el disco en la mano, no hace falta responderla. Es más que suficiente.







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Bee Gees - Horizontal
Forever Amber - The Love Cycle
Alan Hull - Pipedream



lunes, 27 de abril de 2026

5 Canciones 5: The High Dials, Eric Burdon & the Animals, Loquillo y Trogloditas, Dr. Feelgood y Jim O'Rourke


Teenage Love Made Me Insane
The High Dials

Canadienses, de Quebec para más datos. Durante la pandemia, cuando el mundo entero buscaba comunicarse con desesperación, hacían unas sesiones en las que tocaban unos covers buenísimos. Zombies, early Bee Gees, todo muy sixties. Con barbijo y todo. Se nota que esas son las influencias y agregan una cosa Stone Roses, medio madchester. El cuarto LP de estudio, Anthems for the Doomed Youth, algún día será recordado como lo merece y "Teenage Love...", el tema con que empieza, inclina la balanza. 


Aparece originalmente en: Anthems for the Doomed Youth (2010)

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St. James Infirmary
Eric Burdon & the Animals

Bueno, esta es la segunda formación de los Animals, el único que queda de los originales es Eric Burdon en pleno trip ególatra-psicodélico. Sacaron cuatro discos y este es el tercero (1), Every One of Us, con algunos rellenitos, como esos diálogos largos que nadie jamás debe haber vuelto a escuchar. Eso sí, cuando el disco pica alto es cosa seria, por ejemplo al final, con esta versión del estándar de blues "St. James Infirmary", en donde demuestra que es uno de los grandes cantantes de todos los tiempos..
(1): cuarto sin contamos Eric Is Here, del '67


Aparece originalmente en: Everyone of Us (1998)


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María
Loquillo y Trogloditas

Un hallazgo de Loquillo o la figura que representa, es que es un tipo con mucho sentido del humor. Por ejemplo, en el primer disco, El ritmo del garage, en donde aparece este temazo, hay varios chistes y mucho de eso de reírse de uno mismo. "María" está tocada a una velocidad de vértigo, desquiciado. Power pop con guitarras arpegiadas a lo Byrds. Bien podría haber sido un tema de Tequila, contemporáneos y también españoles.

Aparece originalmente en: El ritmo del garage (1983)


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Sad-Eyed Lady of the Lowlands
Jim O'Rourke

Blonde on Blonde no solo es uno de los grandes discos de Bob Dylan, también uno de los hitos de la historia de la música grabada. La revista inglesa MOJO decide hacer un tributo y juntan a varios artistas para volver a grabarlo entero. Esta siempre fué mítica, encargada de cerrar, la última cara del LP doble. Es pionero en ese sentido, las óperas eran dobles, los de rock no. Blonde on Blonde sale en el año sesenta y seis. Para la cara cuatro, está "Sad-Eyed Lady of the Lowlands", con más de diez minutos. Acá el que la encara es Jim O'Rourke, productor de Wilco y Sonic Youth, quizás a alguno le suena el nombre y lo que hace es, precisamente, lo que todo el mundo le paga para hacer cuando lo llaman. Está buenísimo..

Aparece originalmente en: MOJO Presents: Blonde On Blonde Revisited (2016)


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You'll Be Mine
Dr. Feelgood

Desafío: encuentre el cuarto acorde en un disco de Dr. Feelgood. Nada fácil, ¿eh? Sneakin' Suspicious es el tercero, que viene justo después del que hay que llevarse a la tumba, el en vivo Stupidity. Este vendría a ser el último con Wilko Johnson, reemplazado por Gypie Mayo en el siguient, Be Seeing You. Original de Willie Dixon, a "You'll Be Mine" le imprimen la cuota de velocidad patentada. Termina sonando a Dr. Feelgood y eso es punto a favor.  


Aparece originalmente en: Sneakin' Suspicion (1977)


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lunes, 3 de febrero de 2020

5 Canciones 5: Letters to Cleo, Raíces Incas, The Bliss, Primus y Billy Preston


Laudanum
Letters to Cleo

El tema distinto del segundo disco de estudio de la banda oriunda de Boston, Massachusetts. Si alguien se acuerda de ellos hoy es por los temas que salían en películas o por "Here & Now" que salía en la serie Melrose Place. El láudano tiene morfina y codeína, se podría decir que es un opiáceo poderoso y pudo haber tenido que ver a la hora de componer esta balada letárgica de desamor.

Aparece originalmente en: Wholesale Meats and Fish (1995)

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Tambo quemado
Raíces Incas

Esta banda todavía no fue descubierta por los tipos que hacen series, de lo contrario ya habrían metido alguno de sus temas a modo de banda sonora. Es música cien por ciento evocativa, cinematográfica al máximo. En "Tambo quemado" es apenas un instrumento de viento, un bombo que marca el tiempo y unos efectos de sonido de algún instrumento inca. Con eso alcanza para transportarte rápidamente a las alturas del Machu Picchu, como decían Los Jaivas. A mitad del tema se van sumando instrumentos, charangos y coros y la cosa va adquiriendo color. Maestros a la hora del arreglo sutil.

Aparece originalmente en: Artesanos del viento (1983)


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Lifetime
The Bliss

Estos vienen de St. Albans, igual que Donovan y los Zombies y algo habría en el agua corriente que llevaba a los músicos a un estado de instrospección melancólica, por lo visto. Al final The Bliss sólo llegó a grabar un single y "Lifetime" era su cara B, una joya de folk inglés onírico que nada tendría que envidiarle a los grandes temas de Incredible String Band o cualquier otro de los grandes exponentes del género.

Aparece originalmente en: Cara B del single "Castles On Castiles" (1969)

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Hamburger Train
Primus

Como casi siempre, el bajo de Les Claypool es lo primero que se escucha en esta joyita semi-olvidada de Pork Soda. Acá no hay letra, no están las habituales historias retorcidas de Primus, una de banda emblemática de la década del 90 en todo sentido; estética, sonido, arte de tapa, forma de grabar, etc. El ritmo es un 6/8 arrollador en donde los efectos de guitarra, chillidos y demás deformidades están a la orden del día.

Aparece originalmente en: Pork Soda (1993)


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Sister Sugar
Billy Preston

¡A ponerse funky, a sacarse la ropa y a bailar en las calles! De Billy Preston se van a acordar siempre los fans de los Beatles porque aparece en el mítico concierto en la terraza y era el encargado de poner paños fríos cuando el aire se cortaba con cuchillo. Quienes no estén interesados en los Beatles, a pesar de cometer un grave error, pueden meterse de lleno en la discografía de Preston como solista y encontrar maravillas como "Sister Sugar", entre otras cosas.

Aparece originalmente en: The Kids & Me (1974)

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jueves, 11 de febrero de 2010

Matthew Sweet - Girlfriend


El de Matthew Sweet es el típico caso del adolescente que se pasa todo el día tocando arriba de sus discos favoritos soñando con llegar a hacer sus propias canciones. Con la diferencia de que él lo hizo. Tuvo el empeño y el coraje para lograrlo por sus propios medios. Pero el camino no fue fácil; empezó en una época en que su estilo no era “relevante” y así fue que paseó por algún que otro sello discográfico sin pena ni gloria, con dos discos decentes, bien criticados pero ignorados al fin.

Para la época de Girlfriend las cosas eran diferentes, había armado una banda más sólida, con Richard Lloyd (sí, el “cable a tierra” de Verlaine en Television) y Robert Quine, que supo poner su inspirada guitarra en algunos de los grandes trabajos de Lou Reed, Tom Waits y hasta Brian Eno. También el momento ayudó. A saber; Nirvana ya había experimentado su vertiginoso ascenso y las reglas habían cambiado. Los ejecutivos se desvivían por firmar, grabar y publicitar a los grupos de guitarras -que en realidad siempre habían estado- y el panorama era más alentador, más saludable.

Así es como empezó a trabajar en un conjunto de canciones con el tentativo título de Nothing Lasts. Según cuentan, la chica que aparece en la tapa se negó a quedar en la historia con un título medio morboso por encima de su cabeza y ahí fue cuando el nombre del disco pasó a ser el que todos conocemos. ¿Y la música? Vale la pena, sin inventar nada revolucionario, Sweet hace lo que muchos otros han hecho antes y varios también después; una combinación hábil de ingredientes y un buen puñado de estribillos inolvidables. Se trata de una alianza entre el Neil Young de los primeros años, con Crazy Horse, las melodías de los Beatles, Zombies, Left Banke y demás luminarias sixties y el cinismo y sarcasmo tan propio de los tiempos modernos. Siempre con un espacio para la reflexión melancólica. Además hay que decir que canta bien, tiene como referencias a Gene Clark y a Roger McGuinn de los primeros discos de los Byrds, incluso el timbre de la voz y las armonías que usa se parecen. Pero llega más cómodo a las notas altas y tiene más matices. Todo esto no tendría importancia si no fuese porque las canciones convencen. Ahí está "Girlfriend" que más de uno recordará por aquel video con dibujos animados japoneses, "Divine Intervention" que parece directamente sacado de Everybody Knows This Is Nowhere, el tema con el que empieza el disco, la introspectiva "Wynona", lenta y triste o "Evangeline", uno de los temas con más gancho de los primeros años de la década del noventa.

Después del éxito que significó Girlfriend, Sweet volvió lentamente (y a conciencia) a un segundo plano con Altered Beast, un disco menos accesible pero no menos satisfactorio. Y es ahí donde está actualmente, cómodo, haciendo discos temáticos y ambiciosos como el genial In Reverse o los discos de versiones junto a Susanna Hoffs, la ex-Bangles. Se puede decir que se dio el gusto de hacer lo que quería… y es lo que sigue haciendo hoy en día.








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Matthew Sweet - Under the Covers, Vol. 1
Greenberry Woods - Big Money Item
Gigolo Aunts - Flippin' Out


lunes, 30 de agosto de 2010

Ween - The Pod


Desde el principio, ya desde el primer disco no han hecho otra cosa que reírse absolutamente de todo. El dúo conformado por Aaron Freeman, (Gene Ween) y Mickey Melchiondo, (Dean Ween) o simplemente Gener y Deaner se formó en New Hope, Pennsylvania, a mediados de los ochenta. Si solo se tratase de eso, de burlarse, Ween no sería lo que es, porque además de filosos observadores de las costumbres estúpidas de una sociedad decadente, son expertos musicales, manejan varios recursos y tienen un conocimiento enciclopédico de lo hecho hasta el momento en materia de rock, pop y derivados. The Pod, el segundo disco de estudio es un mastodonte de casi dos horas, pero aquellos que logran sortearlo, llegarán a la meta con unas cuantas recompensas.

"Strapon That Jammy Pac" es una de esas introducciones con redobles marciales de batería, el “problema” es que se extiende por tres minutos, poniendo a prueba la paciencia del oyente intolerante. En "Doctor Rock" muestran el dominio del lenguaje del que siempre hicieron gala, es una de esas canciones de radio AM de los 70's. Pero deformado, destruido hasta quedar casi irreconocible.

El vínculo con los Enfermos Originales Zappa y Beefheart es muy evidente en "Frank" donde una voz de ultratumba, en un fondo de guitarras sucias, acompañado por una máquina de ritmos, pide urgente “huevos enrollados en cerdo y queso”. Con todo, no dejan de demostrar gran capacidad musical, el solo de guitarra del final necesita habilidad para ser ejecutado (y mejor ni hablemos de la que se necesita para repetirlo). La burla/homenaje -porque en Ween es siempre una delgada línea divisoria- a la música country aparece en The Pod en "Sorry Charlie", con la voz de Dean a través de un megáfono. Hay gritos, disonancias y solos estúpidos para tirar para arriba.
Las cosas se ponen enfermas en "The Stallion, Pt. 1", con la recurrente obsesión por el sexo perverso del dúo aflorando por primera vez, con sus insultos a la orden del día. Hasta qué punto esto es otro de los chistes de Ween no queda del todo claro, pero precisamente ese límite difuso es el que los diferencia de los miles de parodiadores y burlones profesionales de la música popular. "Pollo Asado" es otra genialidad: el protagonista frente a un empleado de un local de burritos recitando su pedido con lujo de detalles en un fondo de música easy listening. Brillante en su idiotez.
"Can U Taste the Waste?" es un riff metálico lento y repetitivo, dura menos de dos minutos y lo único que dice la letra es el título: ¿Podés saborear los desperdicios? Toda una declaración de principios.
¿Otro punto alto? "She Fucks Me" casi al final del disco, una balada somnolienta cantada por voces de zombies retardados. Es la típica letra adolescente de chico-conoce-chica con la pequeña salvedad de la frase que adorna el título.

Ween suele ser algo así como ir al cine a ver una película de terror. Uno sabe a lo que se expone. Sabe que hay momentos de alivio, de suspenso, de miedo e incluso repulsión. En Ween todo ese sube y baja de sensaciones suele incluso aparecer en la misma canción pero… ¿Quién puede negar lo divertido que puede llegar a ser un poco de masoquismo auditivo?







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Chequear también:

Ween - Chocolate and Cheese
Ween - The Mollusk
Ween - White Pepper


jueves, 28 de octubre de 2010

Fleet Foxes - ídem [1er. LP - 2008]


A todos nos gusta descubrir música nueva. Ir a decirles a nuestros amigos “escuchá esto, no te lo podés perder” y cosas de ese estilo. Mientras más recóndito sea el hallazgo más dulce el sabor del éxito. Con los Fleet Foxes no pudimos darnos ese lujo. Se hicieron famosos casi de la noche a la mañana, todo el mundo hablaba de ellos, estaban en la tapa de una buena cantidad de revistas especializadas y muchos colegas músicos se deshacían en elogios. Desconfiar era lógico. Era entendible. En los últimos diez o quince años han aparecido una asombrosa cantidad de bandas rutilantes que hoy en día nadie recuerda. Más vale no dar nombres pero cuando la prensa (inglesa sobre todo) decide “inflar” a un grupo, generalmente, ya sabemos lo que pasa: nada.

No es el caso de los Fleet Foxes. Los tipos son buenos. Son buenos en serio. Son jóvenes y no tienen un millón de influencias como muchos de los grupos actuales pero sí tienen varias y las combinan con una habilidad sorprendente. Son fanáticos de los Zombies y se nota (¡Odessey and Oracle!), les gusta Neil Young y lo transmiten. Bill Withers, el soft-rock californiano del Fleetwood Mac de fines de los setenta, Donovan, Dylan, etcétera. Y un detalle que no debe pasarse por alto: saben cantar. Son excelentes a la hora de arreglar las voces. Saben armar una armonía de tres partes sin que suene remanida, hay mucha escucha atenta al Brian Wilson post-Pet Sounds y es evidente. Robin Pecknold, el compositor principal, confesó haber digerido varios bootlegs del Smile que nunca fue y es claro que le pegó y muy fuerte. Como mucha de la mejor música de rock, tienen un halo de misticismo, de cierta religiosidad difícil de explicar. Recordemos; The Who, algunas cosas de los Flaming Lips, Harrison… en sus momentos de alto vuelo logran un matíz cósmico y los Fleet Foxes por momentos lo consiguen. Escuchar sino "Your Protector" para comprobarlo. Es envolvente, es distinto y el estribillo se eleva de una manera que convence al más reacio. “Mientras yaces para morir a mi lado, yo soy el del juego de disparos ¿Acaso vas a esperarme a mi, el otro?” dice la letra en medio de un clima de folclore andino lleno de instrumentos, muy bien producido y grabado. Inapelable.

¿Qué irá a pasar con los Fleet Foxes de ahora en más? Imposible saberlo. No la tienen fácil, hay que decirlo. Tienen un disco debut con futuro de clásico, eso no es poco.
¿Van a cambiar la historia de la música popular? O mejor… ¿Necesita ser cambiada la historia? La respuesta a estas dos preguntas puede que sea un “no” rotundo. ¿Pueden asegurarnos cuarenta minutos de música hermosa y trascendente? Garantizado.







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Simon & Garfunkel - Bridge Over Troubled Water
Joni Mitchell - The Hissing of Summer Lawns
Fleet Foxes - Sun Giant [EP]


miércoles, 12 de febrero de 2014

Ian Skelly - Cut from a Star


Si a Ian Skelly alguna vez le hicieron los repetidísimos chistes sobre bateristas, con Cut from a Star se encargó de sacárselos de encima a todos. Siempre a la sombra de su hermano -James- en The Coral, atrás de los parches, debe haber llegado a un punto en que necesitaba mostrar sus cualidades y sacar su disco solista y la verdad es que se luce. Incluso es un disco que puede llegar a gustarle a los que no son adeptos a la otra banda de Liverpool.

Es más; a lo largo de este debut no hay batería en varios de los temas, sí hay percusión y miles de instrumentos de color (oboes, flautas, teclados, etc.) y cuando aparece la batería está grabada con un nivel de sutileza que sorprende, nada haría pensar que estamos ante el disco solista de un baterista. Skelly es claramente un compositor de canciones, hecho y derecho.

Bueno… y ¿de que va musicalmente el disco? Es pop psicodélico, de alto vuelo. Tiene un pequeño regusto retro pero en ningún momento suena a disco viejo, a refrito, es claramente un álbum hecho con miras al futuro, un intento de actualizar el sonido de los Zombies, del primer Scott Walker, de Barrett, pero para el siglo veintiuno, sin ignorar todo lo que pasó entre medio, el post punk de Echo & the Bunnymen (otros coterráneos) y la neo-psicodelia de los noventa de Beta Band o los mismos Flaming Lips.

Si bien la manera de componer y de cantar de Ian Skelly parece tener como punto de partida a varios de los que nombramos anteriormente, en ningún momento sus canciones suenan convencionales o remanidas, es solo cuestión de escuchar “Paper Sky” o la elegantísima “Nickel and a Dime” para darse cuenta que esto es algo nuevo, que es difícil encontrarle comparaciones o puntos de referencia. En “D.N.A.” incluso, uno de los puntos altos indiscutidos, hay una interesante mezcla entre los primeros Moody Blues y el spaguetti-western de Morricone, todo bañado por una pátina de misticismo oriental que termina siendo un verdadero álmibar auditivo. No esperan guitarrazos ni estridencias en Cut from a Star, lo de Skelly viene por el lado del arreglo inteligente, del cambio de ritmo inesperado y por el sacrificio en pos de una totalidad; la canción.

En esta era en que sabés que si alguien te dice que esta es la “banda del momento” sabés que tenés que desconfiar de manera automática, que alguien haga un disco sin más aspiraciones que hacer canciones hermosas, que seguir su musa a ciegas sin importarle el resultado, porque es clarísimo que este disco no aspira a ningún tipo de masividad, es más que meritorio. Chapeau por Ian Skelly, el baterista de The Coral.







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The Moody Blues - A Question of Balance
The Coral - Butterfly House
Bill Ryder-Jones - A Bad Wind Blows In My Heart



miércoles, 10 de enero de 2018

The Clientele - Music for the Age of Miracles


¿Qué tenés que ser para ser relevante en estos días? Por empezar valiente, temerario, hasta inocente. El hecho de molestarse por grabar canciones propias, nuevas, en plena era de imbecilidad generalizada, ya es meritorio. Si encima de eso lo que hacés es valioso, sincero, honesto, sonás bien, tus canciones dicen algo y no sos un imitador de los que tanto abundan, estamos hablando de algo trascendente. Lo que hace The Clientele, en Music for the Age of Miracles, el octavo disco de estudio de los ingleses.

El tema que da título está a lo último, toda una declaración de principios, los tipos quieren que escuchemos el LP completo, acordes no convencionales en un tema que parece salido de Odyssey and Oracle de los Zombies, pop onírico, narcótico, dulce sin ser empalagoso, también suena a los Moody Blues de la primera época, los de A Question of Balance o On the Threshold of a Dream, incluso la forma de grabar las voces tiene un parecido. “Ultimamente he estado viviendo como si estuviera muy lejos, como si fuera otra persona, en algún otro lugar, en la danza de nuestros días” canta Alasdair MacLean, el compositor y voz líder, envuelto en un colchón de cuerdas que va creciendo de a poco. El disco empieza con “The Neighbor”, no por nada pusieron esa canción en primer lugar, aclarando de movida las intenciones musicales de The Clientele, música de cámara, arreglada, bien compuesta y pensada, que no deja de ser apta para todo público, en realidad para los que zafamos de la idiotización masiva que propone la modernidad. A pesar del título engañoso, ésta no es música que quiere ser moderna, sí es música que quiere ser inmortal, quedar ahí para siempre. Lo que pasa cuando termina el segundo estribillo, esos arreglos de oro, captan la atención inmediatamente e incitan a una segunda escucha, algo que no se escucha con tanta frecuencia hoy en día, la famosa “invitación a volver”.

Music for the Age of Miracles
siempre está en un nivel de intensidad parecido, en una suerte de almohada de pop suave levemente psicodélico y, gracias a eso, transcurre con gracia, “Everything You See Tonight Is Different from Itself”, otro de los grandes temas, tiene de todo adentro de sus seis minutos y pico de duración, sin cambiar el tempo en ningún momento, con decisiones interesantes y arreglos inesperados.

A pesar de que, para una inmensa mayoría, van a pasar desapercibidos, The Clientele ya es una banda que tiene fans y graban para el prestigioso sello Merge. Todo queda entre nosotros, los que todavía no damos el brazo a torcer.






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Chequear también:

Picadilly Line - The Huge World of Emily Small
The Clientele - God Save the Clientele
The High Dials - Moon Country



domingo, 5 de agosto de 2012

Fire - The Magic Shoemaker


La historia es más o menos así: un zapatero llamado Mark, muy pobre y bonachón hace unos zapatos que hacen que el que se los calza pueda volar. También hay un reino que se lo disputan un rey muy bondadoso con otro malvado y cruel. Los zapatos mágicos resuelven la historia. Sí, es una historia para niños, de hecho entre tema y tema aparece Dave Lambert, el capo de la banda (compositor, letrista, guitarrista y arreglador) contándole la historia a unos nenitos entre los que se puede distinguir los berridos de un bebé que mucho no debe haber entendido. Los que hayan devorado la Nuggets, o cualquiera de las compilaciones de psicodelia y freakbeat, a lo mejor se acuerden de ellos por “My Father’s Name Was Dad” el primer simple que sacaron y lo más parecido a un éxito que tuvieron.

Pero esto no tiene nada que ver. The Magic Shoemaker es otro de esos discos perdidos que hoy en día valen mucha plata en LP y ni hablar de una copia en buen estado. Pero la reedición en CD es accesible y en el librito invierten una buena cantidad de tinta y caracteres contándonos los avatares y desgracias de Fire con los sellos discográficos. Que Decca esto, que Pye lo otro. Aburridísimo. El típico texto que intenta justificar el porqué del fracaso casi total de este disco al momento de su aparición, en 1970. Lo cierto es que The Magic Shoemaker es un disco algo tardío, tiene que ver con Ogdens' Nuts Gone Flake de los Small Faces (el cantante suena muy parecido a Marriott) o a esa psicodelia medio soul de los primeros Traffic de Winwood, otra clara referencia. Logicamente, hoy a nadie le importa que este disco haya aparecido en el ‘68 o en el ‘72 y en una escucha en pleno siglo veintiuno suena como nunca. Las canciones son buenas y muy variadas.

Tiene tres o cuatro temas que se destacan de inmediato. Está “Only a Dream” un himno pacifista de esos que convencen porque está cantado con tanta garra que termina contagiando. El primer tema, “Tell You a Story”, es Bo Diddley sumergido en LSD, con arpegios de guitarra, cortes y todos los ingredientes necesarios. La coda con aires orientales es excelente. Si esta disco estaba concebido para niños “Reason for Everything” demuestra precisamente lo contrario. Son casi diez minutos con todos los efectos psicodélicos (paneos, feedback, cintas al revés) usados con criterio y oficio. No expongan a una criatura a esto. No lo intenten en casa. ¿Y qué me dicen de “Flies Like a Bird”? Este podría haber estado en cualquier disco de The Who antes de Who's Next. La base rítmica vuela por el aire a medio camino entre la violencia hendrixiana y la delicadeza de los Zombies.

En esa época la competencia era feroz -igual que ahora en realidad- y para destacarse había que echar mano de artilugios extra-musicales y trucos publicitarios. No vamos a decir que los Fire podían competir con The Who, ni vamos a intentar una reivindicación ridícula. Pero es que si estás leyendo esto lo más probable es que no tengas ganas de volver a escuchar Sgt. Pepper por enésima vez. Para eso The Magic Shoemaker te va a venir bárbaro.







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The Strawbs - Grave New World



lunes, 8 de diciembre de 2025

5 Canciones 5: joyas ocultas 60's


Beside the Fire
The World of Oz

Estos grabaron un sólo disco antes de desaparecer sin rastros. Son representantes del costado aniñado de la psicodelia inglesa, está lleno de exponentes; Picadilly Line, los early Bee Gees... hay miles. No pudieron resistir la tentación del disco conceptual, proyecto en el que no pocos quedaron a mitad de camino. "Beside the Fire" tiene la atmósfera de esos temas ultra dramáticos que cantaba Robyn Gibb, "Massachussetts", "I Started a Joke", por ese lado viene la mano. Y no tiene nada que envidiarle. 


Aparece originalmente en: The World of Oz (1er. LP - 1968)

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The Dreamer Flies Back
Forever Amber

Otro disco conceptual, en este caso relatando los avatares, ascenso y caída de una relación amorosa. Más hippie imposible. No se enteró nadie, dicen que de la primera edición de The Love Cycle se hicieron menos de cien copias, para evitar impuestos. Suena un poco desfasado para la época, cuando ya estaban Cream, Hendrix y la cosa se ponía más espesa, pesadita. Con una clara influencia de los Zombies y tienen al menos cinco temazos. Este es uno. El resto acompaña con decencia.


Aparece originalmente en: The Love Cycle
 (1969)

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Born Under a Bad Sign
Apple Pie Motherhood Band

Estos sí que tocaban. Llegaron a grabar dos discos muy parejos, en donde se mandan descaradamente a zapar, mitad de temas propios y el resto versiones ultra deformadas. Como esta, del super clásico de Albert King, estirado al límite, casi irreconocible. Guitarra fuzz, un hammond enloquecido y cantante a medio camino entre Roky Erickson y el Van Morrison chillón de Them. Muchas bandas se dedicaban a improvisar en aquellos años, cuando todavía no era costumbre en las bandas de rock. Algunos daban pena (la cara B de Da Capo, de Love) pero estos por momentos levitaban.


Aparece originalmente en: Apple Pie (1969)


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Complication
The Monks

"Drunken Maria", "Shut Up", "I Hate You"... eran títulos audaces para el año en que se grabó esta demencia. ¡1966! Y no eran sólo las letras, la música es un cachetazo de odio y resentimiento ad hoc. Supuestamente eran cinco loquitos yanquis haciendo el servicio militar en Alemania, en donde se grabó y editó Black Monk Time, a contramano de absolutamente todo. Un original cambia de manos hoy en día por unos mil billetes verdes, típica locura disparada por este tipo de leyendas de dudosa veracidad. Si el cuentito es cierto o no casi no importa. No se parece a nada y eso ya es algo. 


Aparece originalmente en: Black Monk Time (1966)


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The Truth Is Not Real
Sagittarius

Curt Boettcher. Prócer de la música psicodélica californiana. Debería ser más reconocido. Tenía menos de veinte años y ya figuraba en los créditos de discos Tommy Roe, The Association y otros menos conocidos, como el único disco de Friar Tuck, por ejemplo. Con el productor Gary Usher (The Byrds, Beach Boys, Chad & Jeremy) graban el único disco de Sagittarius, con el que inventan el sunshine pop, cuyo nombre ya lo dice todo. El título de este temazo, no tan luminoso como el resto de Present Tense, no podría ser más... ¿generacional? Encima en el mismo año graba -y compone- Begin de The Millenium.


Aparece originalmente en: Present Tense (1968)


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domingo, 12 de junio de 2011

5 Canciones 5: H.P. Lovecraft, Burning Spear, Jason and the Scorchers, Wildhearts y Papercuts


Just Another Thing to Dust
Papercuts

Otro solista que graba con nombre de banda (y van...), lo de Jason Quever es para sacarse el sombrero. Ya lleva cuatro discos de un pop sicódelico elaborado y muy sutil que por momentos recuarda a los Zombies, los de Odessey & Oracle. Pero no sólo de imitar se trata la cosa, en esta viñeta cósmica del tercer disco de estudio, el precioso Can't Go Back, da sobradas muestras de talento. Como para seguir creyendo...  

Aparece originalmente en: Can't Go Back (2007)

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Love to You
Burning Spear

El gran Winston Rodney ya llevaba unos cuantos años de carrera y un buen puñado de LP's clásicos para el monento de Resistance, otro de sus trabajos esenciales. Los bajos de "Love to You" son lo primero que destaca, en uno de los últimos temas del disco, pero de repente la batería se cruza con el resto de los músicos, en un contratiempo totalmente atípico para el reggae, así y todo sigue adelante y hasta logra que el oído se acostumbre. Excelencia pura.

Aparece originalmente en: Resistance (1984)


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29 x the Pain
The Wildhearts

Esto sí que es genial. Una de esas canciones que hablan sobre amar el buen, viejo y querido rock & roll por sobre todas las cosas. Nombrando una por una a las bandas que siempre nos han quitado el sueño, citando partes de canciones clásicas en medio de un torbellino de guitarras y ganchos pop que le hacen honor a la tapa de este single. Sí, por increíble que parezca, esta maravilla de tres minutos quedó relegada al cuarto y último simple de Earth vs. the Wildhearts, el primer larga duración de estos ingleses.

Aparece originalmente en: Suckerpunch [EP] (1994)

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At the Mountains of Madness
H.P. Lovecraft

Pocas canciones tienen tanto que ver con su título como esta, del segundo y último disco de estudio de los ultra psicodélicos H.P. Lovecraft. El título traducido sería "En las montañas de la locura". Son cinco minutos de experimentación sonora al menos diez años adelantada a su época. Empieza con unos teclados rarísimos que pasan de un parlante al otro y ese es solo el comienzo de esta odisea espacial. Las voces tienen mucho que ver con el sonido de la costa oesta de Estados Unidos (aunque ellos eran de Chicago) pero la música y el clima generado es cien por ciento propio.

Aparece originalmente en: Lovecraft II (1968)


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Hot Nights in Georgia
Jason and the Scorchers

En el segundo EP de los Scorchers, más precisamente, empezando la cara B, se encuentra esta maravilla, este sacudón de rock fiestero. Si los Flying Burritos siguieran al pie del cañón y le hubieran prestado atención al punk-rock prodrían haber sonado así tranquilamente. Letra dylanesca, velocidad, precisión y onda, sobre todo mucha onda. Vale decir que Fervor empezaba con una frenética versión de "Absolutely Sweet Marie" de Mr. Zimmerman, como para redondear la idea.

Aparece originalmente en: Fervor [EP] (1983)

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martes, 3 de febrero de 2026

Tame Impala - Innerspeaker


Hay gente que se pone muy quisquillosa con eso del éxito, sobre todo los rockeros, que estamos acostumbrados a vivir en una especie de derrota eterna. Y Tame Impala tuvo muchísimo éxito. A algunos también les molesta que lo escuchen las chicas, con aquella frase de "es música para minitas". Es raro eso, ¿no? ¿Qué problema hay? ¿Qué puede ser malo en compartir música con una chica? No importa. Este disco fue una sensación a nivel underground cuando salió, era muy distinto y no se parecía a nada. El segundo, un poco que continuaba la senda de este. Se llamó Lonerism y ya para el tercero, Currents, el líder de la banda, Kevin Parker, líder y alma mater, se había enamorado de otros sonidos. Y bueno, y ahí la pegó con todo.

Puede ser más sano ser partidario de que la música que no te interesa hay que ignorarla o hacer de cuenta que no existe. Sobre todo porque cuando uno escucha música, generalmente es en soledad.

Cuando salió este debut, la gente que se dedica a comentar discos, criticar, etcétera, no sabía bien de dónde agarrarse para armar los comentarios. Algunos los comparaban con bandas de los 60, como los Zombies o The Who y no tenía nada que ver. Por ahí sí tenía que ver el hecho de es completamente psicodélico, viene de otro lado la influencia, algo muy personal, uterino. Cuesta mucho la comparación directa. Sí, pueden ser que tengan un enlace con ciertos clásicos, pero no es de ninguna manera una banda retro, no en Innerspeaker.

Ya pasaron varios años desde su aparición y es notable oír con la frescura que suenan las canciones hoy. Porque si bien hubo bandas que trataron de imitarlos, ellos fueron puntales y eso siempre vale doble.

Analizar las canciones individualmente, en este caso no tiene mucho sentido. Sí destacar la unidad sonora, el concepto de Innerspeaker. Puede que sea eso es lo que lo hizo envejecer tan bien. Siempre hay que esperar que pasen unos años para que se decante una obra. Esta se banca todos elogios que tuvo en su momento. Y da por tierra con varias críticas.





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Chequear también:
Tame Impala - The Slow Rush
Kendric Lamar - Good Kid, M.A.A.D City
Fleet Foxes - Helplessness Blues



jueves, 26 de diciembre de 2013

Telekinesis - Dormarion


Se puede trazar una línea imaginaria que va de los Beatles a Big Star, que pasa por Badfinger y los Raspberries, desemboca en Shoes, The Records y Pezband, se prolonga hasta The Cars y va a parar a Matthew Sweet y Sloan. De ahí toma la posta Michael Benjamin Lerner, líder y artífice de Telekinesis. Con Dormarion, del 2013, lleva tres larga duración y un EP, Parallel Seismic Conspiracies, aparecido tres años atrás.

Una de las claves del sonido es la voz de Lerner, es la voz power pop por excelencia, del pibe angustiado que no consigue la chica que quiere y lo convierte en canciones luminosas, de guitarras fuertes y estribillos imborrables, en la tradición de Colin Blunstone de los Zombies o Chris Collinwood de Fountains of Wayne. En Dormarion se va Chris Wallace, que había producido los dos primeros, y entra Jim Eno de Spoon, para lograr un sonido más grande y envolvente, además de buscar ampliar la paleta sonora y la galería de recursos compositivos. En el estudio Lerner se encarga de casi todos los instrumentos y Eno mete unas baterías de esas que tan bien le salen en su propia banda.

En la canción que abre el disco, “Power Lines”, parece tener la estructura de un tema típico de la banda; un verso acústico calmo, lento y melancólico, un estribillo explosivo y la voz de pájaro herido de Lerner cantando sus verdades agridulces: “Soy un hombre quebrado, soy mercadería fallada”. Dormarion parece haber sido concebido para ser tocado con la banda que sale de gira bajo el nombre Telekinesis, parece hecho y diseñado para hacer saltar a un estadio sin rozar la pompa y grandilocuencia de grupos como The Killers, de evidentes complejos mesiánicos.

Puede que Dormarion sea un disco de placeres superficiales, pero esos placeres aparecen a lo largo y ancho del disco, lo podés escuchar con una sonrisa de oreja a oreja, mientras pensás cómo es posible que te rías tantas veces del mismo chiste, pero es inevitable notar las cualidades de Lerner como compositor de canciones, un oficio que muchas veces escasea.







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Chequear tambien:

The Cars - Candy-O
Spoon - Ga Ga Ga Ga Ga
Telekinesis - 12 Desperate Straight Lines