lunes, 29 de diciembre de 2008
The Stones Roses - ídem [1er. LP - 1989]
El disco debut de los Stone Roses define a una era, a un lugar y a una generación. Pocas veces se alinearon los planetas de manera similar, podemos citar algunos ejemplos en la misma vena (Nevermind de Nirvana, Sgt. Peppers... de los Beatles o cualquiera de los dos LP's de Joy Division) pero casi nunca se dió en la historia de la música popular y, mas concretamente, en el rock, semejante alianza de música, imagen y letras.
Llevaban unos cuantos años tocando juntos y ensayando incansablemente antes de empezar las sesiones que dieron como resultado The Stone Roses. El único objetivo final era uno y muy claro: ser la mejor banda del mundo. Si lo consiguieron o no es otro asunto pero sí lograron un disco redondo, genial, inolvidable.
The Stone Roses es responsable directo del retorno del -en aquel entonces- alicaído rock de guitarras. A fines de la década del 80 el mapa musical estaba dominado por un pop inofensivo y por los New Romantics, que suspiraban los últimos estertores después de unos años de apogeo. La producción de John Leckie es un aporte fundamental, el disco suena perfecto, todo está en su preciso lugar, incluso los chispazos de neo-psicodelia suenan actuales, pero a la vez comprendiendo y aceptando una herencia inmensa y rica, ya que los Stone Roses no le decían que no a nada; Hendrix, los Stones, el punk rock, soul, funk y la pista de baile alimentaban a un grupo sediento de gloria y con los ingredientes necesarios para alcanzarla. Quizás uno de los rasgos definitivos de The Stone Roses es que consiguió un acercamiento importante entre el pop/rock, la música electrónica y la cultura rave, que en aquel entonces se encontraba en estado embrionario. The Stone Roses tendió un puente, acortó distancias. A la precisión y sutileza del bajo de Mani se sumaba la increíble batería de Reni, cuyo aporte enriquecía los tempos bailables y mecánicos, "humanizando" así su instrumento. Esta base rítmica pavimentaba el camino para las acrobacias de John Squire, quizás el último gran guitarrista del rock inglés. Si a esto le sumamos la voz de Ian Brown, sugerente y misteriosa, cantando letras que reflejaban a una generación entera sin caer en facilismos, estamos frente a un cóctel irresistible.
Y así fué, The Stone Roses los llevó a la cima, al menos en Gran Bretaña, dando paso a un verdadero aluvión de seguidores y no pocos imitadores, eran tapa de revistas y hacían reportajes arrogantes de esos que tanto les gustan a los periodistas ingleses, pero que no todo el mundo entiende. Lo que pasó después es historia conocida, lo que importa es que "Elephant Stone", "She Bangs the Drums", "Waterfall", "I Wanna Be Adored" y el resto de las canciones del debut, quedaron en la historia como testigo de una época, insuperables en su grandeza, eficacia y poder de síntesis.
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Ride - Going Blank Again
viernes, 22 de septiembre de 2023
5 Canciones 5: Bunny Lee, T. Rex, Inspiral Carpets, Eladia Blázquez y New Riders of the Purple Sage
Bunny Lee
Impresionante pureza, esto está al nivel de los grandes trabajos de Lee Perry o King Tubby. Esto sería algo así como dub con efectos de sonido hipnóticos, por describirlo de algún modo. La clave son los silencios, la forma de utilizarlos, el bajo bien presente, al frente en la mezcla. Hay momentos en que los bronces no aparecen y queda sola la base rítmica, con un groove aplastante, vale decirlo.
Aparece originalmente en: King of Dub (1979)
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T. Rex
¡Jason! Grita Marc Bolan antes de que entre la banda. "Johnny B. Good" estaba triste por lo visto. Ni más ni menos que una actualización del super clásico "Get It On (Bang a Gong)", de Electric Warrior. El momento de T. Rex había pasado, ya no vendían tanto y había cierto olor a sequía creativa. Supuestamente con el punk hubo buena onda, salía de gira con los Damned. Eran los pibes que se habían cansado de ir a verlo cuando todavía no habían formado las bandas que darían el batacazo.
Aparece originalmente en: Dandy In the Underworld (1977)
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Inspiral Carpets
De las bandas baggy (Stone Roses, Happy Mondays, etcétera) eran los que mas variedad musical tenían. Este tema, del segundo LP de estudio de Inspiral Carpets, es una clara muestra. Empieza con unos teclados que arman una atmósfera melancólica y fría. La voz es apenas un susurro. Cuando entra la banda tenemos un himno. Sí señor. Un verdadero himno. ¿De dónde sacaban esas melodías? "Tirá tus cuidados al viento, tirá los papeles al río, prometé que nunca va a haber oscuridad para la gente del parque". Amén.
Aparece originalmente en: The Beast Inside (1991)
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Eladia Blázquez
Buenos Aires y yo se llama el disco que contiene este temazo. Esto es cabaret, mas tango (claro) y Édith Piaf. Con la pequeña gran salvedad que Eladia Blázquez era compositora, los temas eran suyos. A diferencia de otras grandes cantantes de tango de su generación. La voz es diferente, la poesía es porteña a más no poder. Es una época y un lugar, una ciudad, particularmente. "Acaso fué que me faltó piolín". Vaya metáfora. ¿Quién no ha pensado en also así?
Aparece originalmente en: Buenos Aires y yo (1970)
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New Riders of the Purple Sage
Ultra velocidad. Country rock. Hijos de los Flying Burritos. Contrabando de alcohol, yendo a una época que ya había pasado y hace rato. Evocación en pos de la inspiración. Todo esto no importaría en lo más mínimo si no fuese por las guitarras. Esas guitarras. Por Dios, Belcebú o quien corno sea. Que hermosura de guitarras. Qué bien queda la mezcla de pedal steel con las eléctricas y el tempo rápido. Esta era una de las especialidades de los New Riders. Como en el tema que dá título a Panama Red, el disco más famoso de ellos.
Aparece originalmente en: Gypsy Cowboy (1972)
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lunes, 27 de abril de 2026
5 Canciones 5: The High Dials, Eric Burdon & the Animals, Loquillo y Trogloditas, Dr. Feelgood y Jim O'Rourke
The High Dials
Canadienses, de Quebec para más datos. Durante la pandemia, cuando el mundo entero buscaba comunicarse con desesperación, hacían unas sesiones en las que tocaban unos covers buenísimos. Zombies, early Bee Gees, todo muy sixties. Con barbijo y todo. Se nota que esas son las influencias y agregan una cosa Stone Roses, medio madchester. El cuarto LP de estudio, Anthems for the Doomed Youth, algún día será recordado como lo merece y "Teenage Love...", el tema con que empieza, inclina la balanza.
Aparece originalmente en: Anthems for the Doomed Youth (2010)
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Eric Burdon & the Animals
Bueno, esta es la segunda formación de los Animals, el único que queda de los originales es Eric Burdon en pleno trip ególatra-psicodélico. Sacaron cuatro discos y este es el tercero (1), Every One of Us, con algunos rellenitos, como esos diálogos largos que nadie jamás debe haber vuelto a escuchar. Eso sí, cuando el disco pica alto es cosa seria, por ejemplo al final, con esta versión del estándar de blues "St. James Infirmary", en donde demuestra que es uno de los grandes cantantes de todos los tiempos..
(1): cuarto sin contamos Eric Is Here, del '67
Aparece originalmente en: Everyone of Us (1998)
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MaríaLoquillo y Trogloditas
Un hallazgo de Loquillo o la figura que representa, es que es un tipo con mucho sentido del humor. Por ejemplo, en el primer disco, El ritmo del garage, en donde aparece este temazo, hay varios chistes y mucho de eso de reírse de uno mismo. "María" está tocada a una velocidad de vértigo, desquiciado. Power pop con guitarras arpegiadas a lo Byrds. Bien podría haber sido un tema de Tequila, contemporáneos y también españoles.
Aparece originalmente en: El ritmo del garage (1983)
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Sad-Eyed Lady of the LowlandsJim O'Rourke
Blonde on Blonde no solo es uno de los grandes discos de Bob Dylan, también uno de los hitos de la historia de la música grabada. La revista inglesa MOJO decide hacer un tributo y juntan a varios artistas para volver a grabarlo entero. Esta siempre fué mítica, encargada de cerrar, la última cara del LP doble. Es pionero en ese sentido, las óperas eran dobles, los de rock no. Blonde on Blonde sale en el año sesenta y seis. Para la cara cuatro, está "Sad-Eyed Lady of the Lowlands", con más de diez minutos. Acá el que la encara es Jim O'Rourke, productor de Wilco y Sonic Youth, quizás a alguno le suena el nombre y lo que hace es, precisamente, lo que todo el mundo le paga para hacer cuando lo llaman. Está buenísimo..
Aparece originalmente en: MOJO Presents: Blonde On Blonde Revisited (2016)
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You'll Be MineDr. Feelgood
Desafío: encuentre el cuarto acorde en un disco de Dr. Feelgood. Nada fácil, ¿eh? Sneakin' Suspicious es el tercero, que viene justo después del que hay que llevarse a la tumba, el en vivo Stupidity. Este vendría a ser el último con Wilko Johnson, reemplazado por Gypie Mayo en el siguient, Be Seeing You. Original de Willie Dixon, a "You'll Be Mine" le imprimen la cuota de velocidad patentada. Termina sonando a Dr. Feelgood y eso es punto a favor.
Aparece originalmente en: Sneakin' Suspicion (1977)
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miércoles, 20 de abril de 2022
5 Canciones 5: Bluetones, Louis Armstrong, Pink Floyd, Toad the Wet Sprocket y The Jazz Butcher Conspiracy
The Bluetones
Algunos temas ya te lo hacen fácil desde el título mismo. Digamos que te predisponen para que te pongas de su lado. ¿Quién no quiere un fin de semana de cuatro días? Tiene mucha fuerza, esto podría describirse como una cruza imposible entre los Stone Roses de Second Coming con Geddy Lee (de Rush, por supuesto) en la voz líder.
Aparece originalmente en: Return to the Last Chance Saloon (1998)
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Louis Armstrong
Para algunos escuchar al gran Louis Armstrong haciendo un disco de versiones country es un idea ridícula. Algo de cierto hay, no deja de ser una curiosidad. Si te dicen que los Stones tienen un disco reggae... ¿no corrés a escucharlo? O que los Ramones de repente hicieron un disco de folk inglés. ¿Por qué no delirar un poco? Además este disco existe y es, paradójicamente, el último LP de estudio que grabó en su vida.
Aparece originalmente en: Louis 'Country & Western' Armstrong (1970)
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Pink Floyd
¡Que temazo por favor! Relegado a la cara B de un single, del ultra-barretiano "Apples and Oranges". Empiezan a surgir las preguntas... ¿Qué pasaba si lo dejaban componer más a Rick Wright? ¿Podria haber sido prolífico, como para componer más canciones? Podríamos haber zafado de ciertos bodrios, The Final Cut, por ejemplo. Esto es psicodelia inglesa cien por ciento, es lo que tomaron más tarde los XTC con los Dukes of the Stratosphear. Es una maravilla caleidoscópica de tres minutos y fracción. La letra es un tema aparte, merece atención, una breve cita: "abrí la puerta de un cuarto vació y después me olvidé".
Aparece originalmente en: cara B del single (1967) más tarde apareció en el compilado Relics (1971)
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Toad the Wet Sprocket
De alguna manera quedaron en la historia (¿quedaron?) como unos R.E.M. de la B, de segunda categoría. Un poco injusto el asunto, seguramente debe haber influído el nombre espantoso, impronunciable a menos que el inglés sea tu lengua nativa. Y aun así... Tenían un montón de canciones buenas, nobles, un sonido característico, siempre con ese colchón de acústicas y esa melancolía tan de los noventa.
Aparece originalmente en: Dulcinea (1994)
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The Jazz Butcher Conspiracy
Esto es parodia, no puede ser otra cosa. Pero con conocimiento de causa. Como los Monty Python cuando hicieron el documental de los Beatles. Acá la gastada va para Massive Attack, Portishead y compañía. La letra, la música, una genialidad, cualquiera que conozca un poco al gran Pat Fish (el hombre detrás de todas las encarnaciones de The Jazz Butcher) va a reconocer su acidez y su sentido del humor corrosivo.
Aparece originalmente en: Rotten Soul (2000)
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jueves, 11 de noviembre de 2010
Primal Scream - Vanishing Point
Primal Scream es la banda perfecta para mandar al frente a cierta prensa especializada. Un breve repaso: segunda mitad de los ochenta, quieren ser los Byrds y usan camisas paisley para la tapa del primer disco, Sonic Flower Groove. ¿Resultado? Se les rieron en la cara. Casi en seguida agarran las camperas de cuero y quieren ser los MC5 y los Flamin' Groovies en el segundo disco, titulado simplemente Primal Scream. También, se burlaban de cosas tan triviales como los cortes de pelo. ¿La música? Bien gracias. Fines de los ochenta / principios de la década siguiente. Estallido de la cultura rave. Deciden saltar al tren y eligen productores de moda para Screamadelica. De la noche a la mañana son los mejores del mundo, la banda a imitar y tener en cuenta. Drogas, éxito, lo de siempre. Deciden sacar un disco bien 70's, inspirados en Exile On Main Street, los Faces, Thin Lizzy y el rock sureño. Los despedazan, se ensañan con ellos. "¡Traición!" Dijeron algunos. No era para tanto. De hecho Give Out But Don't Give Up dejó un par de hits que todavía suenan con fuerza y convicción.
Al borde del abismo, entra Gary “Mani” Mounfield con toda la resaca de su paso por los Stone Roses y graban este disco, Vanishing Point, otro portazo, otra vuelta de tuerca. ¿El mejor disco de Primal Scream? Y… es un serio candidato ¿Por qué no? Se puede decir que Bobby Gillespie es un ególatra empedernido, un bocón difícil de digerir, pero no se puede negar que el tipo es un apasionado total. Adora lo que hace. En todas las entrevistas siempre estaba hablando de bandas que a nadie le importaban, nombrando discos que le interesan a pocos... avivando giles bien podríamos decir.
"Burning Wheel": impresionante. ¡qué buena manera de empezar un disco! ¿qué es esto? ¿música del lejano Oriente? Es psicodelia retorcida, es rock, en todo sentido. ¿Quieren bandas sonoras para películas de culto? ¿Música de persecuciones que no sea siempre la misma? "Kowalski", como el protagonista de la película que da título al disco. Cuelgue drogón de día después en "Out of the Void" con Gillespie sonando a pasitos del desmayo. "Stuka" es dub moderno, actual, futurista, Lee “Scratch” Perry se hubiera hecho una fiesta con esto. ¿Rock sucio y desprolijo? "Medication", uno de los grandes temas, anticipando el rock de guitarras de la primer década del siglo veinte. ¿La sorpresa? Una versión de "Motörhead" de Mr. Kilmister, un track semi-oculto de la primer época que el gran Lemmy debe haber aborrecido (pero seguro que disfrutó de las regalías).
Vanishing Point les dio la bocanada de aire fresco que necesitaban y de ahí en más han hecho y deshecho a su antojo, casi que se han convertido en una de esas bandas que pocos se atreven a cuestionar y, por decantación, se vuelven más cuestionables. Como curiosidad vale destacar que a principios de este siglo, tuvieron un hit con una versión rarísima de un clásico de Lee Hazlewood, con "Some Velvet Morning". Sonó en todos lados, desde el boliche más “cool” hasta la panadería de enfrente de tu casa y fue banda sonora de señoras gordas haciendo compras. Paradojas de este circo que se niega a cerrar sus puertas.
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martes, 14 de julio de 2026
Alejandro Escovedo - Burn Something Beautiful
Los que realmente adoramos el rock and roll y rezamos a diario en su altar de mártires no necesitamos grandes revoluciones. No nos hacen falta salvadores, exégetas, vengadores, iluminados, líderes... nada de eso. Mucho menos pibes carilindos que durarán en la cresta de la ola lo mismo que un flato emitido en una cancha de fútbol, esos que suelen ensalzar las revistas inglesas, siempre ávidas del nuevo Dylan o los herederos del "trono" de los Stone Roses.
La utopía no es mucho más que un día en el que "habrá mil guitarras y nadie se va a quejar del rudio. Porque es el amor que tomamos es el mismo que generamos", como dice "Horizontal", uno de los tantos temazos de Burn Something Beautiful, enésimo disco de estudio de Alejandro Escovedo. No hace falta mucho más que esto, una colección de canciones en donde un corazón de oro se desangra entre tres o cuatro acordes, una pasión, cuatro o cinco melómanos llenos de anécdotas y derrotas. Como diría El Salmón, honestidad brutal. Y si eso se percibe, sin que haga falta jactarse, la pelea contra los molinos de viento ya está ganada, sin importar cuánto acusa el marcador.
Escovedo siempre fué un "músico de músicos". ¿Qué quiere decir esto? Simple; nunca fué un gran vendedor pero tiene el visto bueno de tipos que saben de qué se trata El Quijote, los que saben que la metáfora aplica acá más que en ningún lado. Estas canciones comparten el crédito con Peter Buck de R.E.M., algo así como el Keith Richards de la generación que vino después (el true rocker detrás de una banda archi-mega-famosa, el que le sigue aportando la cuota de credibilidad) y Scott McCaughey. Este último guitarrista a la sombra en las giras de estadios de R.E.M. y líder de dos bandas de culto grandiosas; The Minus 5 y los Young Fresh Fellows. Seguramente las letras corrieron por cuenta de Escovedo, que siempre tuvo algo para decir, sin demasiadas pretensiones pero una claridad de ideas que no muchos consiguen volcar al papel. Es un ángel caído, uno de esos que sufrieron, vivieron para contarla y nunca lo vas a escuchar en plan mesiánico, pontificando. Error en el que suelen incurrir muchos que han pasado por experiencias parecidas, nunca vas a sentir que te están bajando línea en sus textos, más bien lo contrario, si puede buscarte para que seas cómplice. Para preguntarte si alguna vez sentiste así.
Entonces... ¿que hay de nuevo en Burn Something Beautiful? Catorce canciones que antes no habíamos escuchado, catorce nuevos intentos de inmortalidad rocker. De la mano de mil guitarras, eso sí. Si eso te parece poco...
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viernes, 25 de marzo de 2011
Video de la Semana: Seahorses - Blinded By the Sun
La banda post-Stone Roses de un gran guitarrista; Chris Squire. El disco, Do It Yourself, deja claro quien era el verdadero rocker dentro de la banda de Manchester. El cantante tiene un ligero parecido con uno de los grandes pelotudos del rock: Pete "Crónica TV" Doherty.
martes, 13 de septiembre de 2011
The House of Love - The Fontana Years
Algunos dividen en dos la carrera de House of Love. Si bien es cierto que cambiaron de sello discográfico, en Creation sacaron un par de simples y un solo larga duración, la mayor parte de la carrera se hizo en el sello Fontana. De modo que The Fontana Years, es una selección de los cuatro discos que sacaron en ese sello y un buen puñado de simples que si no fuera por este hermoso disco doble, serían muy difíciles de conseguir.
La banda del supuesto dictador Guy Chadwick es de esas que no tuvieron la suerte de acertar con la situación de tiempo y lugar, no pertenecieron a ninguna escena claramente definida, demasiado jóvenes para entrar en la movida de los Smiths y demasiado viejos para tener que ver con los Stone Roses o los Happy Mondays. Ahora ya pasó el tiempo y todo eso pasa a segundo plano y sólo queda lo que realmente importa: la música. Contra ese argumento, a los House of Love no hay con qué darles.
El CD 1 depende mucho del primer trabajo para Fontana, el brillante The House of Love, también conocido como El Disco de la Mariposa, uno de esos que ocupan con comodidad un puesto altísimo en el hipotético podio de Grandes Discos Olvidados. De ahí vienen la muy ganchera "I Don’t Know Why I Love You", la excelente "Someone's Got to Love You", otra más para desterrar el viejo mito de la rivalidad que nunca debió haber sido de la mano de "Beatles and Stones" y la nueva versión de "Shine On", que había sido el primer simple. También hay canciones de A Spy in the House of Love, que vendría a ser algo así como una compilación en forma de nuevo álbum que reúne caras B y rarezas. De esas se destacan "Safe" (¡Temazo!), "Ray" y "D Song ‘89". Después vino otro disco que no tuvo la repercusión esperada y que terminó en las bateas de ofertas en un momento en que la música de House of Love iba un poco a contramano de Nirvana y Pearl Jam y el incipiente brit-pop, se llamo Babe Rainbow y es hora de que reciba sus justos laureles. De hecho, la canción que abre The Fontana Years, "The Girl with the Loneliest Eyes", uno de los mejores temas de la pluma de Chadwick, viene de ese disco y parece anticipar al mejor Radiohead, una escucha desprevenida delata que Yorke y los suyos estaban prestando atención. "You Don't Understand" era el que marcaba el pulso y daba el puntapié inicial en aquel LP y acá también dice presente; una especie de funk mutante al estilo Duran Duran con un estribillo memorable. Tampoco falta "Crush Me" (un “casi hit”) con sus arreglos de cuerda distintivos. El último que aparece representado en The Fontana Years es Audience with the Mind, de la mano de "Sweet Anatomy" (con esa atmósfera tan The Church), el tema que da título, "Hollow" y "You've Got to Feel". Para deleite de los completistas también hay inéditos de muy buen nivel como "Third Generation Liquid Song" o "Kiss the Fountain".
A mediados de la primer década del siglo veintiuno, Guy Chadwick hizo las paces con el que había sido el primer guitarrista de la banda, Terry Bickers, que se había ido de muy mala manera para el época del primer disco para Fontana. Juntos grabaron el muy decente Days Run Away y también hubo un disco solista de Chadwick. Otra historia que dejamos para más adelante.
No está en ninguna de las plataformas pero hay muchos temas en Spotify.
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The Boo Radleys - Giant Steps
The Trash Can Sinatras - Cake
miércoles, 19 de noviembre de 2014
The High Dials - What You Call Love Is a Lie
No soy fanático de los High Dials ni conozco todos sus discos, apenas tengo dos y uno que se llama Moon Country bajado en mp3's. Pero sí soy fanático de varias de sus canciones, me parece que cuando la pegan son impresionantes, como en este caso, en "What You Call Love Is a Lie".
De movida me gusta el título... ¿cuántos caen -caemos- en este engaño? Cuando una canción tiene un título, una idea rectora, algo que decir, el resto sale más o menos solo y este es otro caso.
Las estrofas son puro gancho, lo mismo pasa con el estribillo y la letra suena completamente espontánea, como salida de un plumazo. Algún día, en una futura retro-manía alguien va a decir que los High Dials eran buenísimos. Acá lo dijimos antes.
Escuchala en YouTube.
Encontrala originalmente en:
Aparece en el tercer LP de la banda, una mezcla entre los Zombies (ahora todos escuchan a los Zombies!), Fleet Foxes, Stone Roses y los momentos mas pop de Primal Scream, un disco verdaderamente hermoso, luminoso.
Anthems for Doomed Youth (2010)
lunes, 13 de abril de 2020
5 Canciones 5: T-Bone Burnett, Turf, Faith No More, Kusturica y Billy Idol
T-Bone Burnett
Hoy en día es un paladín indiscutido del rock de raíces con cierto aire cosmopolita, lo llaman como productor cuando necesitan darle un aire diferente a un disco, un capo. Este es de su segundo LP como solista. Acá hay una historia sórdida, de hecho empieza recitando e introduciendo los personajes. Cuando arranca la música es un estallido orquestal que mete miedo. Frena y vuelve a contar la historia. Se podría hacer una buena película con esto. Ahora sería una serie de ocho episodios.
Aparece originalmente en: Proof Through the Night (1983)
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Turf
La sola mención del nombre hace que más de uno salga huyendo despavorido. Entendible. Pero para el segundo LP de estudio las cosas se pusieron psicodélicas y les salió un disco clásico. En la tapa, semi-choreada a Ocean Rain de Echo & the Bunnymen aparecen en medio de una búsqueda del hongo perdido. ¿Qué hay acá? Primal Scream, el rock medio funk de los Stone Roses, un poco de Dandy Warhols... buen filtrado de influencias, nadie lo había hecho todavía en la Pampa húmeda.
Aparece originalmente en: Siempre libre (1999)
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Faith No More
Clásico absoluto. Vale la pena ver el video del que fué uno de los cortes de difusión de Angel Dust, uno de los tres o cuatro discos clásicos de Mike Patton y compañía. Algunos los metían dentro de la bolsa de metal o rock pesado pero la cosa nunca fue tan simple con esta gente, demasiado eclécticos, en el mejor sentido de la palabra. En este cóctel tenés rap, funk al estilo Chili Peppers y si... guitarras en once, por supuesto.
Aparece originalmente en: Angel Dust (1992)
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Emir Kusturica & the No Smoking Orchestra
Imposible olvidarse de Kusturica, sus películas y su gran aporte cultural, sobre todo a fines de los noventa, principios de la década siguiente. Esto es indudablemente balcánico pero apunta al mundo. Idiosincrasia de un país dividido para exportación. Salieron imitadores, como siempre sucede en estos casos pero acá estaba la "cosa verdadera", digamos. Inevitable aceleración, cambio de tiempo, ideal para una fiesta en donde todo el mundo está muy borracho, se rompen platos, hay una pelea, risas, llantos y alcohol, mucho alcohol.
Aparece originalmente en: Unza Unza Time (2000)
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Billy Idol
¿El gran disco de su carrera a más de treinta años de haber empezado? Bueno, puede ser... ¿Por qué no? Nadie esperaba algo valioso de Billy Idol a esta altura y sin embargo, el hombre de la boquita ladeada, lo logró. Acá se pone confesional y cuenta que vendió sus discos para drogarse y que en esos videos de MTV que todo el mundo vió estaba "puesto como la luna". Si estás esperando punk rock de dientes apretados no lo vas a encontrar, al menos en esta balada épica -en el resto del LP lo tenés- de admirable producción. Hasta parece un tema de folk inglés por momentos, con flauta incluida.
Aparece originalmente en: Kings & Queens of the Underworld (2014)
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viernes, 19 de junio de 2009
Black Rebel Motorcycle Club - Howl
Oriundos de San Francisco, los cimientos de Black Rebel Motorcycle Club se consolidaron cuando Robert Turner y Peter Hayes se concieron, cuando estaban en el colegio secundario. Al compartir un amor mutuo por bandas como My Bloody Valentine, Ride y los Stone Roses, el siguiente paso era el más lógico; armar una banda de rock. Mimados por la prensa desde la aparición de sus primeros discos sencillos, se encargaron de aportar una brisa de aire fresco en una escena alicaída, carente de sangre nueva, sin el vigor típico de los grupos jóvenes. A principios del siglo veintiuno, en medio de algunos tumultos en el seno interno de la banda, un ida y vuelta con el sello RCA y la partida -y posterior regreso- de su baterista, B.R.M.C. casi estuvo a punto de dejar de existir, Take Them On, On Your Own, el segundo y último disco de estudio se iba a quedar sin sucesor.
Un paseo por los surcos de Howl nos muestra una hazaña de tipo espiritual, sorprende, casi suena como el trabajo de un grupo nuevo, diferente. Atrás quedaron las guitarras sucias, los ritmos ruteros, las letras belicosas y la actitud patotera. En su lugar hay un grupo "maduro", afianzado, sin temor a empuñar las guitarras acústicas y sentarse en el suelo en ronda, a jugar a ser The Band en la legendaria casa Big Pink. El cambio también se refleja en las letras, donde antes había gente lista a llevarse el mundo por delante, de la mano de la velocidad, las sustancias y el peligro, ahora escuchamos a tipos haciéndose preguntas existenciales, rodeados de un aire de música de raíces. Responsable en parte de esto es sin dudas T-Bone Burnett, que hasta consigue un crédito como "radiador de buenas vibras" o algo por el estilo.
El apego que tenían por grupos ruidosos como Velvet Underground y The Jesus and Mary Chain está casi ausente en Howl, pero sí encontraremos ecos reiterados y guiños sinceros a la música tradicional, al blues y al country rural, las búsquedas redentoras del gospel y la música de ese Estados Unidos del costado de las autopistas.
El aplomo, las buenas intenciones y el aire a diversión real de adultos se transmite en las canciones y es difícil encontrar alguna que destaque del resto, pero "Devil's Waiting", "Weight of the World" o "Shuffle Your Feet" no hubieran sido posibles en una encarnación anterior de Black Rebel Motorcycle Club, porque este es el sonido de una banda renovada, en el mejor sentido de la palabra, una banda relativamente nueva, con una carrera breve que no esquiva los golpes de timón, los riesgos. En un momento en que muy pocos se atreven a asumirlos.
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Black Rebel Motorcycle Club - Baby 81
The Band - Stage Fright
John Hiatt - Bring the Family
miércoles, 18 de agosto de 2021
Ry Cooder - Chicken Skin Music
Guitarrista muy habilidoso, domina cualquier instrumento de cuerdas pero nunca hizo una de más, una suerte de héroe de la guitarra que rara vez toca un solo, pero sí lo hace… agarrate. Este las hizo a todas. Tenía a los Rising Sons en los sesenta junto con Taj Mahal y fueron pioneros en eso de fusionar el blues con el rock. Con el quilombo de papelitos, servilletas y anotaciones varias que había acumulado Don Van Vliet durante meses, Cooder armó un LP. Ese disco fue Safe as Milk de Captain Beefheart. Le enseñó a Keith Richards la afinación con la que hizo un buen puñado de sus temas inolvidables, “Brown Sugar”, “Jumpin’ Jack Flash”, etcétera. También fue responsable directo en hacer que el Buena Vista Social Club diera el salto al estrellato mundial. Alguno puede llegar a preguntarse algo del estilo de “y si es tan bueno… ¿por qué no es más famoso?”. Simple. Jamás hizo concesiones extra-musicales. Nunca lo vas a ver dando saltos en el escenario ni haciendo declaraciones polémicas, ingiriendo toneladas de drogas o agarrándose a piñas. Lo suyo pasa pura y exclusivamente por la música. Y muchos necesitamos esas historias flatulentas a la hora de elevar a alguien al trono, por desgracia.
La carrera de Ry Cooder se puede dividir en cuatro etapas. La primera, en donde era una suerte de curador musical, grabando unos discos de versiones arqueólogicas, con intenciones de musicólogo. La segunda, en donde empieza a hacer algún que otro tema propio y hay una especie de intento (fallido) de convertirlo en estrella. La tercera es la de las bandas sonoras, hizo millones, a mediados de la década del ochenta arrancó con algo que le dio de comer y lo entretuvo. También se cansó, claro. Y la última etapa, que llega hasta hoy, hasta la actualidad, haciendo unos discos totalmente idiosincrátcos, cien por ciento Ry Cooder, con temas propios y ajenos, con un concepto fuerte detrás y el aplomo y la confianza de años en la ruta.
¿Dónde se ubica Chicken Skin Music? En aquella primera etapa, claramente. Es un disco de versiones que sin problemas podría pasar como uno de temas propios. Es su quinto disco de estudio y tiene cosas en común con los anteriores y algunas que lo diferencian. Acá hay un claro tinte mejicano, con el Flaco Jiménez, su acordeón y su banda. A su manera Ry Cooder fue uno de los primeros yanquis en dejar de mirarse el ombligo y abrir la cabeza a músicas de otros parajes. Hawai es otro de los destinos, hay dos temas que están grabados en las islas y se nota al instante. “Yellow Roses” y “Chloe” te hacen pensar en hamacas colgantes, siestas y algún traguito que ayude al mareo y posterior sueñito. El disco abre y cierra con versiones del gran Leadbelly (“The Bourgeois Blues” y el inoxidable “Goodnight Irene”) a modo de homenaje y refuerzo del concepto detrás de las elecciones. En el medio está “Stand By Me” de Ben E. King, “Smack Dab in the Middle” de Jesse Stone y una hermosa versión de “He’ll Have to Go”.
Cualquiera
que esté mas o menos enterado lo conoce por la banda sonora de Paris, Texas, la
inolvidable película de Win Wenders, con el enorme Harry Dean Stanton en el
papel protagónico. Hay mucho más que eso. Pasen y vean.
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Chequear también:
Ry Cooder - Into the Purple Valley
Ry Cooder - Borderline
Ry Cooder - Pull Up Some Dust and Sit Down

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