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martes, 10 de julio de 2018

Varios - Dust On the Nettles


Trabajar de lo que a uno le gusta. La gente del sello Grapefruit se da ese gusto, por lo visto. Vienen armando unas reediciones que se distinguen del resto por el nivel de dedicación, amor por el género, precisión en la data y precios -dentro de todo- accesibles. Son específicos hasta el punto de resultar casi cómicos. Un claro ejemplo es esta coqueta cajita de tres CDs, que salió hace dos o tres años. El nombre completo es Dust On the Nettles: a Journey Through the British Underground Folk Scene 1967 – 1972. Para resumirlo y sin tener que traducir, se podría decir que la caja recopila la crema y nata del folk inglés de su era de oro, sus años más fértiles.

Para quienes no conocen mucho el género será demasiado para digerir, cada disco tiene unos veinte temas, pero si andás con ganas de darte un empacho, sirve como introducción a un panorama fascinante. En todo el mundo, después de la resaca de LSD, la idea era volver a las fuentes, a las músicas que se hacían mucho antes de que esta gente naciera, en Inglaterra la idea era ir al medioevo, a la era del Rey Arturo, las religiones paganas, Camelot, los duendes y sus pipas psicodélicas, Avalon, etcétera. Agarrar instrumentos que ya nadie usaba, como laúdes, flautas de pan, ocarinas y darles un contexto nuevo, único. A pesar de que no hubo bandas realmente exitosas, sí hay algunas de renombre que fueron y son muy apreciadas por melómanos a nivel mundial. Están los que se podrían considerar “iniciadores de la historia”, hablamos de Incredible String Band, Pentangle, Steeleye Span y Fairport Convention. Otro acierto de la caja es que, cuando se trata de nombres más o menos conocidos, estos están representados por temas que no lo son tanto, alguna perlita recóndita, algún “tapado”, digamos. En el caso de los Fairports, el elegido es el gran “Fotheringay”, un tema importante en más de un sentido, pero en vez de la versión de What We Did on Our Holidays se trata de un demo. Un detalle que habla bien de la gente de este sello.

Después están los que podríamos llamar “grandes de segunda línea” como Vashti Bunyan, Dando Shaft, los geniales Trees (sus dos discos de estudio son extraordinarios), C.O.B., o los diabólicos Comus, cuyo primer LP, First Utterance, excede cualquier categoría. No faltan los que son conocidos por otras causas, además de sus aportes al folk inglés, como Kevin Coyne, Joan Armatrading o el gran Marc Bolan, que acá aparece representado por su grupo pre-fama, Tyrannosaurus Rex. Y los verdaderos héroes de la historia, los completos olvidados, perdedores hermosos que aportaron a la causa sin pedir nada a cambio. De estos hay varios en esta compilación y ninguno carece de méritos musicales. La justicia tarda pero llega, dicen...

¿Qué mejor manera de viajar sin moverse que esta caja? Un pasaje sin escalas a una época que ya no existe, que el mundo mismo se llevó por delante y la historia borró de un plumazo. Esto no está en el libro gordo de Petete del rock, tampoco queremos que esté en realidad. Como anticipó Orwell en 1984; la historia puede reescribirse sin que nos demos cuenta.








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Mark Fry - Dreaming With Alice
Varios - Looking at the Pictures in the Sky: The British Psychedelic Sound of 1968
Moonkyte - Count Me Out



jueves, 6 de julio de 2017

Forest - Full Circle


Hubo un tiempo en Inglaterra, a fines de los sesenta y principios de la década siguiente, en que todos creían ser caballeros de las cruzadas, pajes de alguna corte medieval o juglares que se sentaban en la mesa redonda del Rey Arturo. Visto de cierta forma suena ridículo y puede ironizarse al respecto, pero la época de oro del folk inglés dejó un verdadero tendal de discos valiosos. De Forest no es mucho lo que se puede decir desde el punto de vista histórico, eran dos hermanos, Adrian y Martin Welham más Derek “Dez” Allenby en mandolina, armónica y percusión. Grabaron dos discos para el mítico sello Harvest, compartiendo grabadora con Deep Purple, Kevin Ayers y Pretty Things, para no hacerla demasiado larga con los nombres.

Lo de Forest tiene algo, un cierto halo de misterio que los diferencia de sus contemporáneos. ¿Será la tan mentada “magia”? ¿Por qué no? Estos tipos creían en duendes, en elfos y faunos y si no creían... te lo hacen creer, lo transmiten y a la perfección. No fueron los inventores del género, quizás esa etiqueta le quede a Incredible String Band o a algún otro, pero ayudaron a definir el sub-género, estaban creciendo en público junto con el resto de sus compañeros y compartían cartel, audiencia y escenarios.

Full Circle, el segundo LP de estudio, tiene una variedad estilística inédita para un género más bien cerrado, poco tiene que ver “Hawk the Hawker”, el primer tema y una de las grandes canciones de la historia del folk inglés, con “Do Not Walk In the Rain”, otro de los grandes momentos, más cantado, con armonías vocales, hermoso acompañamiento de piano y unas guitarras extraordinarias. “Much Ado About Nothing” comparte título con la obra de Shakespeare y deja entrever cuáles eran los intereses temáticos de los miembros de Forest. “Nada es revelado. Incluso las preguntas se ignoran. No esperes respuestas de mí”. Definitivo. “Graveyard”, de cinco minutos y medio, uno de los temas más largos, es un resumen perfecto de lo que podían lograr en sus mejores momentos, con cambios de ritmo, un buen puñado de ideas y arreglos instrumentales interesantes.

Es uno de esos discos que cierran a nivel concepto, incluso la tapa da una idea muy aproximada del contenido de Full Circle. Si te gusta el también llamado acid folk lo vas a considerar imprescindible, si no te gusta dejalo pasar tranquilo y seguí viendo tele. Si no lo conocés, bueno… nunca es tarde.







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Mushroom - Early One Morning
Lindisfarne - Dingly Dell
Circulus - The Lick On the Tip of an Envelope Yet to Be Sent



martes, 27 de septiembre de 2016

5 Canciones 5: el sello Dawn


Hotel Room
Prelude

Claramente influenciados por Neil Young (en la edición US de este disco aparecía una versión de "After the Gold Rush") CS&N y el folk de la costa oeste, los Prelude podrían entrar en la bolsa de grupos como Eggs Over Easy o los magníficos Help Yourself, aunque tienen el toque inglés inconfundible que los diferencia y caracteriza. "Hotel Room" tiene unas armonías vocales envidiables, entre otras virtudes.

Aparece originalmente en: Dutch Courage (1974)

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White Eyes
Fruupp

¿Que hubiera pasado si los Fruupp hubieran sido ingleses o alemanes en vez de Irlanda del Norte? Hoy en día estaríamos hablando de ellos como si fueran la gran banda perdida, al mejor estilo Can, Amon Düül II o Cressida. A nivel merecimientos están por encima de grupos mucho más famosos de rock progresivo / sinfónico; tienen millones de ideas interesantes, arreglos raros e inesperados y cuatro discos de estudio de un nivel parejísimo. Los cuatro aparecidos en el sello Dawn, por cierto.

Aparece originalmente en: Seven Secrets (1974)


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Hall of Bright Carvings
Titus Groan

El nombre de la banda viene de la novela fantástica de Mervyn Peake, que algunos dicen que es superior a El Señor de los Anillos. Tienen un sólo disco de estudio y es uno de esos "tapados" que vale la pena buscar. Folk inglés malvado, diabólico por momentos. "Hall of Bright Carvings" es la suite épica infaltable, en donde la banda muestra lo que sabe. Son un poco más de diez minutos y pasa de todo. Imperdible.

Aparece originalmente en: Titus Groan (1970)


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The Seller of Stars
Donovan

Sin dudas el artista más famoso y recordado del sello, el gran Donovan Leitch editó dos discos a través de Dawn; Open Road y éste, HMS Donovan. Un LP doble para niños, muy ambicioso, mayormente acústico, con letras de W. B. Yeats y Lewis Carroll (entre otros) y varias de su autoría. Fue un fracaso rotundo y hoy en día es uno de los más caros y difíciles de conseguir de toda su discografía. Vale la pena como cuadro aunque sea, con unas ilustraciones increíbles en interior y exterior de la lujosa portada tipo gatefold en que venía envuelto el original.

Aparece originalmente en: HMS Donovan (1971)


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I Would Be Confessed
David McWilliams

McWilliams siempre será recordado sobre todo por "The Days of Pearly Spencer", versionada por Marc Almond, los neocelandeces The Avengers y hasta Ana Belén. En Lord Offaly aparece esta pequeña maravilla de cinco minutos y fracción, una interesante mezcla entre lo clásico de Dylan, misticismo celta y el primer Elton John. Con una letra contemplativa y llena de ambigüedad culposa. Por si fuera poco, tiene una coda de piano hermosa.

Aparece originalmente en: Lord Offaly (1972)


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lunes, 4 de enero de 2021

Grim Tower - Anarchic Breezes


¿Cómo serán recordados estos discos en el futuro? Si es que son recordados por alguien, por empezar. Como todos sabemos, a la década del sesenta le llegó el revival, al rock duro de principios de la década siguiente también... sabemos que la arqueología musical es suficiente para que haya gente que se dedica a escuchar pura y exclusivamente un género, o grabaciones hechas de tal año a tal otro, del ’69 al ’74, por ejemplo. Siempre me pregunto si a esa gente realmente le gusta la música pero esa es otra historia. Grim Tower es una banda de tipos un poco más famosos que hicieron un sólo disco bajo ese seudónimo, cosa que puede ayudar a sepultar a Anarchic Breezes en el olvido… o puede que pase exactamente lo contrario.

A nivel merecimientos lo tiene todo; buenas canciones, un concepto fuerte, tanto a nivel sonoro como temático pero claro; salió en la época en que todavía muchos creen que "no pasó nada", la última, la que todavía ni sabemos como nombrar, en el año 2013, para ser precisos. La banda es en esencia un dúo, por un lado Stephen McBean, miembro de Black Mountain y alma máter de los Pink Mountaintops, con quienes grabó cuatro LPs de estudio. El otro miembro es Imaad Wasif, también canadiense, tocó en The Folk Implosion con Lou Barlow y tiene grabados un buen puñado de álbumes como solista. Ambos paladines de lo que podríamos llamar neo-psicodelia, para aquellos que si no tienen definiciones o etiquetas previas, ni se asoman.

Comparaciones con música hecha en el pasado terminan siendo un poco inevitables, se trata de gente que claramente escuchó a los clásicos, a pesar de que están lejos de ser una de esas bandas que se modelan de acuerdo a una o dos bandas, al estilo de “estos son los nuevos Velvet Underground”. No. Acá el bagaje de influencias es más amplio, cosa que resulta en una música más interesante y difícil de describir. Hay un clima denso y esotérico a lo largo de las canciones de Anarchic Breeze pero nunca es agobiante, además hay temas que se encargan de aliviar la tensión latente como el que dá título, encargado de abrir el lado B, que bien podría ser un tema del Pink Floyd más pastoral, los de "Cirrus Minor", "Grandchester Meadows", etc. Hay cierto eco al folk inglés, al acid folk de fines de los sesenta / principios de la década siguiente, un poco por sonido (más bien acústico) y otro tanto por imaginería lírica, la tapa y el clima pagano que recorre las canciones.

Quizás un día, alguien influyente se dé cuenta de la cantidad de música increíble que se hizo en la década que se acaba de ir y proclame a Anarchic Breezes de Grim Tower una suerte de joya perdida. Bien merecido lo tienen.







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Imaad Wasif - The Voidist
Pink Mountaintops - Axis of Evol
Black Mountain - In the Future





viernes, 11 de junio de 2010

Ray LaMontagne - Gossip in the Grain


Se pueden ensayar varias explicaciones de cómo es posible que un disco que, aparentemente no presenta novedad alguna, termine sonando fresco, actual y hasta innovador.
En este caso particular podemos arriesgar una respuesta: simplemente hay pocos intentando lo que hace Ray LaMontagne en Gossip in the Grain, su tercer disco de estudio. Para este trabajo, el cantautor oriundo de Nashua, un pueblito perdido en el estado norteamericano de New Hampshire, se unió con el multi-instrumentista y productor Ethan Johns para un conjunto de canciones con miras a la eternidad, sin fecha de vencimiento.

Desde el vamos se nota que LaMontagne ha hecho sus deberes a conciencia y ha sabido leer entre líneas e interpretar a su modo. En su altar están Van Morrison, Sam Cooke, Marvin Gaye y demás luminarias inoxidables. Su norte es claro, es la canción con algo de folk, un poco de jazz, orquestaciones suntuosas, bien administradas y letras poéticas, un poco tristes y siempre reflexivas.

En la apertura están los Memphis Horns, el sonido de los estudios Moseley Shoals, de los discos de Stax/Volt, todo vuelto a empaquetar y listos para las generaciones del siglo XXI. "You Are the Best Thing" es una elegía romántica conmovedora. Así empieza Gossip in the Grain, un poco de manera engañosa porque el resto de las canciones del disco poco tienen que ver con este primer clima. Ya en "Let It Be Me", clásico desde el título mismo, es donde aparecen las verdaderas intenciones, guitarra y voz, acompañamiento sosegado y parco en una canción que tiene mucho de ese olor a madera de los discos viejos de Van Morrison o los álbumes folk del Neil Young de los 70's. Por ese lado va este trabajo. Apunta al clasicismo, a la eternidad, a ser imperecedero a toda costa. La nota de color la aporta "Meg White", una oda a la baterista de los White Stripes, con su comienzo spaguetti western y la letra que fantasea con encontrarla, caminar a su lado, etcétera. Es un tema simpático, que aporta un poco de descanso en un disco cuya trama lírica es más bien densa, personal. En “Sarah” hay ecos a Nick Drake (en las inflexiones vocales sobre todo) en particular y al folk inglés en general, con su reglamentario cuarteto de cuerdas que siempre sugiere sin interferir, también hay un ukelele tocado con buen gusto y economía. Podría haber estado en Astral Weeks o en Five Leaves Left y no sentirse del todo incómoda.

Ray LaMontane es joven, todavía no tiene cuarenta años y suena como esos tipos que parecen esconder secretos y saber cosas que el resto de los mortales desconocen, pero es muy probable que su carrera continúe de manera auspiciosa. De lo contrario, no hay de que preocuparse… ya hizo Gossip in the Grain.







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Van Morrison - Veedon Fleece
Ray LaMontagne - Till the Sun Turns Black
Iron & Wine - Around the Well


miércoles, 24 de junio de 2009

Synanthesia - ídem [1er. LP - 1969]


Las bandas desconocidas provocan reacciones raras, creemos que nos pertenecen, que guardamos un secreto que muy pocos conocen y eso nos otorga un pasaporte hacia un paraíso fetichista, en donde habrá solamente unos cuantos elegidos. Más allá de la ironía, es cierto que existe un mercado para este tipo de material, bandas o solistas que pasaron sin pena ni gloria, opacados por sellos inexpertos y managers sin escrúpulos o cualquiera de los obstáculos más frecuentes.

Con el furor de Internet, hoy somos testigos del intercambio de originales en formato LP por números con más de tres -y a veces incluso cuatro- cifras, en los sitios de subastas y ventas. Con todo este apabullamiento, se hace difícil separar la paja del trigo, saber qué cosa es realmente un tesoro perdido y distinguir un fenómeno inexplicable con una tapa atractiva, es una tarea ardua. Existen algunas garantías, una de ellas es el sello inglés Sunbeam, dedicado sobre todo a reeditar joyas del pasado, prestando especial atención al diseño y la información en cada lanzamiento.

Synanthesia está en el primer grupo mencionado, un verdadero tesoro oculto. A pesar de haber estado juntos muy poco tiempo, a fines del ’60, Leslie Cook y Jim Fraser, multi-instrumentistas y cantantes, junto con Dennis Homes en vibráfono y voces, grabaron este disco y se desvanecieron en el anonimato. Vale reseñar que en esta época aparecieron nuevos lugares para organizar shows de música; nada menos que las universidades. El rock era ahora algo serio, había sido "elevado de categoría" y sus pretensiones culturales eran otras. Los estudiantes se convirtieron en consumidores de un infinito abanico de posibilidades post-Sgt. Peppers; fusión con blues, acercamientos al jazz y al folk inglés, éste último fusionando la música tradicional de la isla con la idiosincrasia y fuerza del rock.
Fairport Convention, Pentangle o Steeleye Span son los exponentes con más renombre dentro de este nuevo sub-género, pero no eran los únicos que hacían trabajos dignos de destacar.

Lo primero que llama la atención en Synanthesia es la instrumentación, muy variada y ejecutada con la precisión de un reloj suizo. Escuchamos un saxo alto que subraya melodías vocales, varios instrumentos de cuerda (guitarras, mandolinas, laúdes), flautas de distinto tipo e incluso un oboe, sin olvidar la percusión, sutil, a modo de refuerzo más que nada. Esto habla de gente dedicada. Homes, la voz líder, como cantante suena a medio camino entre Donovan y Robin Williamson, de Incredible String Band. A nivel temático encontramos algunas recurrencias, la mitología griega (Morfeo, Aurora, Minerva) el mundo onírico y el estado actual de las cosas, todo filtrado por un tamiz surrealista, juguetón y poético.

La flauta dibuja una melodía y aparece un ritmo de percusión frenético, así empieza, con "Minerva", que de repente para y va a parar a una sección inesperada, distinta; “El verano de todas las edades está en tu mirada” entona la letra y las flautas contestan con energía, antes de volver al tema principal. "Peek Strangely and Worried Evening" viene a ser la calma después de la tormenta, con un fondo de marimbas y celestes, una instrumentación inusual, apenas sugerida. En "Morpheus" reaparece la tensión, la melodía vocal dialoga con un línea de saxo, no estaría fuera de lugar en In the Court of the Crimson King, aquel inolvidable disco debut de Robert Fripp y cía. También esconde una sorpresa, porque después de la primera sección, una escala de acordes menores da paso a un cambio de tonalidad y ritmo, el clima se torna opresivo, casi diabólico, frenético. "Trafalgar Square" es uno de esos típicos cuentos de hadas europeos tan característicos, pero en Synanthesia nada es tan simple como parece y no faltan los elementos retorcidos, los arreglos sutiles que nos recuerdan que seguimos al borde del precipicio, que estamos escuchando un disco de rock y que cualquier cosa puede pasar. "Mnemosyne" es otro de los puntos altos, “Llévame en un viaje a tu siglo de tiempo, trae contigo momentos gigantes de iluminación espiritual ¿Dónde está el amor que encontré en mi camino? ¿Dónde está ahora? Lejos, lejos”.

Para la reedición en CD, Sunbeam decidió condimentar la edición de Synanthesia con una composición hasta ahora inédita, dado que "Shifting Sands", sólo había aparecido en una compilación perdida hoy en día en las arenas del tiempo. Pero… ¿quién sabe? En tiempos de “rescate emotivo” quizás pronto se convierta en un nuevo clásico.







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Dando Shaft - An Evening with Dando Shaft
Forest - Full Circle



miércoles, 20 de abril de 2022

5 Canciones 5: Bluetones, Louis Armstrong, Pink Floyd, Toad the Wet Sprocket y The Jazz Butcher Conspiracy


4 Day Weekend
The Bluetones

Algunos temas ya te lo hacen fácil desde el título mismo. Digamos que te predisponen para que te pongas de su lado. ¿Quién no quiere un fin de semana de cuatro días? Tiene mucha fuerza, esto podría describirse como una cruza imposible entre los Stone Roses de Second Coming con Geddy Lee (de Rush, por supuesto) en la voz líder.

Aparece originalmente en: Return to the Last Chance Saloon (1998)

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The Easy Part's Over
Louis Armstrong

Para algunos escuchar al gran Louis Armstrong haciendo un disco de versiones country es un idea ridícula. Algo de cierto hay, no deja de ser una curiosidad. Si te dicen que los Stones tienen un disco reggae... ¿no corrés a escucharlo? O que los Ramones de repente hicieron un disco de folk inglés. ¿Por qué no delirar un poco? Además este disco existe y es, paradójicamente, el último LP de estudio que grabó en su vida.

Aparece originalmente en: Louis 'Country & Western' Armstrong (1970)


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Paintbox
Pink Floyd

¡Que temazo por favor! Relegado a la cara B de un single, del ultra-barretiano "Apples and Oranges". Empiezan a surgir las preguntas... ¿Qué pasaba si lo dejaban componer más a Rick Wright? ¿Podria haber sido prolífico, como para componer más canciones? Podríamos haber zafado de ciertos bodrios, The Final Cut, por ejemplo. Esto es psicodelia inglesa cien por ciento, es lo que tomaron más tarde los XTC con los Dukes of the Stratosphear. Es una maravilla caleidoscópica de tres minutos y fracción. La letra es un tema aparte, merece atención, una breve cita: "abrí la puerta de un cuarto vació y después me olvidé".

Aparece originalmente en: cara B del single (1967) más tarde apareció en el compilado Relics (1971)

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Something's Always Wrong
Toad the Wet Sprocket

De alguna manera quedaron en la historia (¿quedaron?) como unos R.E.M. de la B, de segunda categoría. Un poco injusto el asunto, seguramente debe haber influído el nombre espantoso, impronunciable a menos que el inglés sea tu lengua nativa. Y aun así... Tenían un montón de canciones buenas, nobles, un sonido característico, siempre con ese colchón de acústicas y esa melancolía tan de los noventa.

Aparece originalmente en: Dulcinea (1994)


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Mr. Siberia (21st Century Winter)
The Jazz Butcher Conspiracy

Esto es parodia, no puede ser otra cosa. Pero con conocimiento de causa. Como los Monty Python cuando hicieron el documental de los Beatles. Acá la gastada va para Massive Attack, Portishead y compañía. La letra, la música, una genialidad, cualquiera que conozca un poco al gran Pat Fish (el hombre detrás de todas las encarnaciones de The Jazz Butcher) va a reconocer su acidez y su sentido del humor corrosivo.

Aparece originalmente en: Rotten Soul (2000)

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martes, 4 de agosto de 2020

5 Canciones 5: Sammy, Super Ratones, Gong, Leonard Cohen y Bert Jansch


Dim Some
Sammy

Bandas que imitaban a Pavement (la banda de Stephen Malkmus y cia.) había millones. Bandas que lo hacían con un cierto nivel de decencia... no tantas. Sammy era una de ellas, sin duda. Tenían temas raros, los arreglos inesperados, las explosiones en el momento justo... Pavement, digamos. Están las disonancias, la armonía rara, la distorsión y los ruiditos de guitarra, todo puesto a la orden del día. Hecho con amor. 

Aparece originalmente en: Debut Album (1994)

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Aguafuertes
Super Ratones

En este disco la banda de Mar del Plata empieza una nueva etapa, este el clásico "disco de quiebre", una antes y un después en una carrera. Acá incorporan elementos de la música argentina, concretamente en el caso de "Aguafuertes", de otro oriundo de la cuidad costera; Astor Piazzolla. Que buena combinación, guitarras fuertes, melancolía, coros en armonía (algo no muy habitual en estas tierras) y tango moderno. Bien hecho, con criterio y conocimiento de causa. Un golazo de los Super Ratones.

Aparece originalmente en: Autopistas y tuneles (1998)


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Cat In Clark's Shoes
Gong

Gong. Siempre fue la banda de Daevid Allen, pero acá ya no estaba en la formación. Por supuesto el cambio es grande, se nota, en todo sentido. Acá la banda abandona ese costado lúdico en busca de un sonido más progresivo y más jazzero, este temazo infernal bien podría haber estado en los discos de Miles Davis de la etapa eléctrica, On the Corner, Agartha o el Live-Evil. El violín diabólico que se escucha y que tiene un notable protagonismo es nada menos que el gran Jorge Pinchevsky.

Aparece originalmente en: Shamal (1975)

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The Lost Canadian (Un Canadien Errant)
Leonard Cohen

Lenny goes mariachi. Algo así sería esto. El principio del tema al menos. Recent Songs podría definirse como el equivalente coheniano a Desire de Bob Dylan, un disco con muchos violines, con especial atención puesta en la parte de los arreglos. Recent Songs es un triunfo, eso seguro. Sobre todo si tenemos en cuenta que viene después del disco con Phil Spector, uno que Leonard siempre dijo odiar; Death of a Ladies' Man, uno que con el tiempo se ha hecho querer y mucho.

Aparece originalmente en: Recent Songs (1979)


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Stone Monkey
Bert Jansch

Padre, pionero, fundador, figura fundamental del folk inglés. El hombre detrás de Pentangle, un capo de la guitarra, uno de esos virtuosos que nunca tocaron una nota de más. L.A. Turnaround es uno de sus tantos grandes discos y "Stone Monkey" uno de sus momentos destacados. Esto ya no es tan inglés como solía ser unos años atrás, esto no tiene nacionalidad, como toda gran música, desafía las fronteras. Esto ya es música del mundo, única e irrepetible, sí, pero del mundo.

Aparece originalmente en: L.A. Turnaround (1974)

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jueves, 5 de octubre de 2017

Bridget St. John - Thank You For...


Qué bueno mirar los créditos de los discos. Gracias a ellos te podés enterar de cosas que de otra manera hubieran pasado desapercibidas. Son enlaces directos para ir a otros lugares, ver quiénes son los músicos que tocaron, quien comparte los créditos de composición… en “Fly High”, uno de los grandes temas de Thank You For… como co-autor figura R.L. Stevenson, la pluma detrás de La Isla del Tesoro y otras novelas de aventuras.

También se puede decir que hace falta ver los créditos para reconocer las versiones del tercer LP de estudio de Bridget St. John. Casi al final hace uno de los temas más hermosos de Buddy Holly, “Everyday”, en una versión prácticamente irreconocible, pero trascendental, se apropia cien por ciento de la canción. Y lo mismo hace con uno de los temas más versionados del principio de la carrera de Dylan, “Love Minus Zero / No Limit” deja de ser un tema ajeno para convertise en propio. Pero no sólo de versiones está hecho este asunto, los originales, que son mayoría, son de una factura impecable.

Thank You For… es el disco más pop de Bridget St. John, los dos primeros se pueden inscribir sin miedo en la categoría folk inglés de fines de los sesenta / principios de los setenta. Si bien tienen personalidad y han envejecido bien, en este tercer trabajo se puede decir que hace alguna que otra concesión para sonar más radiable, más apta para todo público. Sale por Dandelion, un sello ultra-hippie (en más de un sentido) fundado por el mítico DJ inglés John Peel y su manager, armado en su momento para sacar al mercado a esta artista. Tuvo en su breve existencia a Kevin Coyne, Supersister y hasta a Gene Vincent. Se puede establecer un paralelo entre Bridget St. John y el primer LP solista de Nico, la cantante en el disco de la banana de Velvet Underground, las voces tienen una similitud sorprendente, aunque la inglesa tiene más dominio y técnica que la alemana, los timbres son muy parecidos. También el tipo de canciones coinciden hasta cierto punto. Temas que invitan a mirar el horizonte, replantearse errores, escuchar arreglos de cámara y una producción general muy cuidada.

Nunca pasó de ser una artista de culto, como la mayoría de los protegidos del muy querible John Peel, un tipo al que no le importaba el vil metal y siempre ponía por delante lo que le gustaba. Como nosotros.








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Chequear también:

Bridget St. John - Songs for the Gentle Man
The Way We Live - A Candle for Judith
Tractor - ídem [1er. LP - 1972]




martes, 5 de octubre de 2021

Steeleye Span - Rocket Cottage


Este podría ser un disco para introducir a alguien en este sub-género, que tiene muchos adeptos pero está lejos, muy lejos de ser algo masivo. Hablamos del folk inglés, género en el que Steeleye Span hizo aportes más que significativos, por no decir que fue uno de los grupos insignia de una movida, que fue mundial y se adaptó a todos los principales países productores de música del mundo. Algo así como una vuelta a las raíces. Pasó en Estados Unidos, en Sudamérica y en Inglaterra, sobre todo. A fines de los sesenta y principios de la década siguiente, todos estaban acomodándose a un mundo que no iba a cambiar como en un momento se pensó. Hagamos una cosa; volvamos al caparazón, al útero materno, a las músicas del pasado.

Vale decir que, para mediados de la década del setenta, Yes, Pink Floyd y varios de los que venían hartándose de vender discos, eran considerados dinosaurios por la generación siguiente. El punk, vamos, con todas las letras. Y eso que tenían menos de diez años de diferencia. Cosas raras que pasaban en aquel entonces.

De todas las bandas que surgieron de la vieja Albión, en la era en que de repente todos eran juglares de la Edad Media, Steeleye Span fue una de las más tradicionales, de las más apegadas a la vieja usanza y los más reacios a incorporar elementos de la música actual. Con grandes discos como Please to See the King, Below the Salt o Parcel of Rogues habían delineado algo más grande que un género; era una forma de encarar la música, toda una ideología. Para la hora de Rocket Cottage la compañía decidió archivar el disco que habían hecho y les pidió ir en una dirección “más roquera”, más actual, cosa que provocó no pocas discrepancias en el seno interno de los muchachos. Este fue el resultado. Supuestamente el disco menos folk y más rock que hicieron. No es tan así el asunto en realidad. Los elementos distintivos del sonido que los hizo grandes siguen presentes. Hay más guitarras, eso no se puede negar, pero el tufo a Corte del Rey Arturo sigue estando, escuchá sino “The Twelve Witches” y, si no te transporta automáticamente, es porque andás medio flojo de imaginación. Maddy Prior, una de las grandes cantantes de todos los tiempos, está y en un gran nivel, una de esas voces reconocibles al instante. En “The Brown Girl” por ejemplo, muestra el impresionante poderío de sus pulmones, rodeada de guitarras distorsionadas, que nunca pasan a ser más importantes que el conjunto, algo remarcable. A lo mejor el gran acierto de Rocket Cottage.

Música como esta siempre requiere de una sumergida, de un cierto grado de complicidad por parte del oyente y la influencia que ha tenido en cierta música posterior puede que haya sido algo negativo o incluso irritante. Acá es cuando estaba viva y todavía era relevante. Hoy suena como nunca.








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Fresh Maggots - ídem [1er. LP - 1971]
Steeleye Span - Hark! The Village Wait
Dr. Strangely Strange - Kip of the Serenes