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jueves, 25 de octubre de 2012

Tom Verlaine - Flash Light


Es fácil: lo podés practicar mucho pero te va a costar mucho tocar parecido a Tom Verlaine. El tipo tiene un sonido propio, basado en sus limitaciones pero haciendo que se conviertan en virtudes. Rock ‘n’ roll… ¿No?

Flash Light es el quinto disco de estudio de Verlaine, alguien que jamás tuvo apuros de ningún tipo, su carrera solista empezó hace más de treinta años y ha hecho menos de diez discos, además de la reunión de Television en los noventa.

Pero escuchen el tono chillón de su instrumento en “Song” y fijensé si en algún lugar escucharon una guitarra sonando así. Encima factura buenas canciones, los temas están bien armados, pensados y arreglados. Trata de no repetirse como compositor y lo consigue. Una tarea bastante difícil si consideramos que, a pesar de todo, no dejan de ser canciones, con sus respectivas estructuras reconocibles, sus estrofas y sus estribillos. Sí, tranquilamente se puede decir que esto es una continuación del surco abierto por Marquee Moon, exactamente diez años antes que Flash Light. En “The Scientist Writes a Letter” combina su estilo de cantar (totalmente propio) con la elegancia pop del Brian Ferry de Avalon, mete teclados, solos y juega con un sonido expansivo, envolvente, nuevo. Un científico escribiendo una carta. En forma de canción, claro. Todos sabemos que la producción típica de los ochenta ha envejecido peor que un auto japonés de la misma década. Ese sonido de batería “acuático”, tan al frente, que ha arruinado miles de discos, en el caso de Verlaine termina jugando a favor. Escuchen “Bomb” con ese bajo a modo de latido y la guitarra delirando y retorciéndose atrás en la mezcla. O “At 4 A.M.”, lo más parecido a un hit de todo el disco.

Flash Light no tiene ese intercambio guitarrero fluído y marciano de los discos de Television, en donde Richard Lloyd le hacía poner los pies sobre la tierra a nuestro héroe de turno. ¿Eso es bueno o es malo? Después de escuchar Flash Light cada cual sacará sus propias conclusiones.







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Richard Lloyd - Field of Fire
Tom Verlaine - Songs and Other Things



sábado, 4 de abril de 2026

Television - Adventure


Un tecladito bien agudo tocando un motivo que no hubiese quedado incómodo en The River de Bruce Springsteen, en esos temas lentos del doble de El Jefe. Sabés que algo va a pasar. Cuando entra la voz líder te das cuenta quién es al instante. Al minuto y monedas el tema ya entró en clima de tensión. Las nubes se despejan para que venga otra estrofa y, cuando termina el estribillo y uno espera un solo de guitarra estratosférico, lo que se escucha es un diálogo entre el tecladito de circo, un piaño y la guitarra haciendo juegos con la perilla de volumen. Eso es "Carried Away". 

Si escuchaste Deserter's Songs de Mercury Rev, el tema que sigue inmediatamente te va a sonar conocido. ¿Es choreo? Es más bien un guiño, un saludo de reconocimiento. El slide nervioso que se encarga del riff está tocado con un cuchillo. "The Fire" es el momento de despegue, arranca en el planeta y va a parar al cosmos, esto es música rock de altísimo vuelo, trascendente. "Tomás el voltaje que te ve llorar, atrapás la voz y escuchás con atención. Lo único que oís es el eco" canta Tom Verlaine, con una voz que sólo en el rock se podría haber permitido, gracias a los aportes de Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan. Y despúes viene el solo del final, la coda, otra prueba irrefutable de las posibilidades que permiten un par de guitarras y tres o cuatro ideas bien acomodadas. 

La formación es la misma; Verlaine y Richard Lloyd arman el tándem guitarrero, Fred Smith al bajo y Billy Ficca en batería. Los temas del debut los venían tocando hacía rato, algo que les facilito la grabación, con la infalible estrategia de grabar tocando en vivo en el estudio. Acá pudieron experimentar, meter mano en la consola y aprovechar que el presupuesto que tenían esta vez era mayor. 

¿Ganó o perdío Adventure? Ni la menor idea. Sí es cierto es que este comentario NO NOMBRA a Marquee Moon en ningún momento. OH! Mejor dicho; nombraba.





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Television - The Blow Up
Richard Lloyd - Alchemy
Tom Verlaine - The Miller's Tale: A Tom Verlaine Antology




lunes, 7 de junio de 2021

5 Canciones 5: Joan Armatrading, El Siempreterno, Lee Hazlewood, Johnny Harris y Tom Verlaine


Head of the Table
Joan Armatrading

Sorprende lo actual, moderno y atemporal que suena esto, uno de los grandes temas del disco debut de esta cantautora inglesa, hija de inmigrantes caribeños. Vendría a ser algo así como la versión femenina de Van Morrison, con ese misticismo y espiritualidad a flor de piel. Claramente compuesto al piano, cuando entra la batería parece un tema grabado dos década más tarde. Frena, sube y baja y encima tiene esa voz tan potente y característica.

Aparece originalmente en: Whatever's for Us (1972)

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Bajo este sol
El Siempreterno

Temazo del primer disco de estudio de El Siempreterno, la banda que armaron Ariel Minimal (de Pez, claro), Sergio Rotman y Mimi Maura. Acá hay un poco de Gun Club, Comsat Angels, etcétera, todo llevado y actualizado a los tiempos globales que corren. Las armonías vocales -muy prolijas- son una excepción para una banda como esta. Hay personalidad de sobra.

Aparece originalmente en: El Siempreterno (2010)


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Stone Cold Blues
Lee Hazlewood

Al parecer, el tipo que aparece haciendo scat en casi todos los temas es Billy Strange, el legendario ingeniero de sonido, a los cuatro o cinco temas lo querés matar. ¿Estarían en pedo o drogados cuando grabaron este disco? Something Special solamente sale en Alemania y en los países escandinavos. Más tarde se reeditaría, como toda la obra de Lee Hazlewood. Esto es un blues acústico duro y puro, como su nombre bien lo indica.

Aparece originalmente en: Something Special (1968)

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Paint It Black
Johnny Harris

Compositor de música para películas nacido en Escocia. Había sido arreglador, conductor y productor de los discos de Petula Clark de fines de los sesenta. Este disco lo grabó con los más requeridos músicos de sesión de Londres y fué presentado en vivo en el Albert Hall, en su momento. El arreglo al que somete el clásico de los Stones habla muy bien del original, se banca cualquier tratamiento, lo hemos escuchado tocado en todo tipo de versiones y siempre sale andando. Acá vendría a ser música de película italiana con Mastroianni en el papel principal. En un momento mete un cambio y acelera y ahí es cuando te atrapa de una vez y para siempre.

Aparece originalmente en: Movements (1970)


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Without a Word
Tom Verlaine

Alguna vez escuché que, en Television, Verlaine era el que volaba y Richard Lloyd el encargado de ponerle un cable a tierra. Nunca le encontré mucho sentido a eso. Este es un temazo del segundo disco de estudio, Dreamtime. Mucho arpegio, siempre con un ambiente enrarecido, un tipo que compone en una especie de galaxia propia en la que habita en soledad. Cuando llega el solo de guitarra te das cuenta al instante que es él quien lo está tocando. A diferencia de muchos guitarristas, la canción no es una excusa para tocar un solo.

Aparece originalmente en: Dreamtime (1981)

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jueves, 8 de marzo de 2012

5 Canciones 5: Golden Dawn, Paladin, Tom Verlaine, Eels y The Green Pajamas


My Time
The Golden Dawn

La etiqueta de "hermanos menores de los 13th Floor Elevators" les queda chica a los Golden Dawn. Es injusta pero tiene asidero: George Kinney había tocado con Roky Erickson cuando eran adolescentes, eran amigos y los dos grupos eran editados por el sello texano International Artists. Acá hay un riff de guitarra bien garagero y un estribillo que explota a viva voz cuando tiene que hacerlo. La letra tiene que ver con la iluminación espiritual a través de drogas psicodélicas. Atención con el solo a puro fuzz. Temazo.

Aparece originalmente en: Power Plant (1968)

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Watching the World Pass By
Paladin

Mirando el mundo pasar. Al final de este disco aparece esta perlita de casi diez minutos de duración. Épico, por supuesto. Hay que llenar diez minutos con sustancia y los Paladin lo consiguen redondeando una especie de resumen de todo lo que habíamos escuchado en Charge! Empieza melancólico y despacito y después va a parar a una especie de hard-rock alla McCartney, con un toque medio soul. Vuelve la parte lenta del principio y después va a un country bien Brinsley Schwarz, bien inglés. La tapa es de Roger Dean.

Aparece originalmente en: Charge! (1973)


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A Town Called Walker
Tom Verlaine

¡Qué maestro Verlaine! Cuando está inspirado (es un haragán confeso) vuela y vuela altísimo. Este tema del brillante Flash Light tranquilamente podría estar en cualquiera de los tres discos de Television... sí, sí; en Marquee Moon también. Empieza con unos redobles con un sonido bien de la época, pero la canción es atemporal, hasta emotiva se podría decir. Y los arreglos y los solos de guitarra son geniales.

Aparece originalmente en: Flash Light (1987)


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It's a Motherfucker
Eels

Primero el título. ¿Cuantas canciones entran por el título? Acá uno espera un sacudón eléctrico tipo Motörhead, por lo menos. No. Eto es Eels y si ya conocés a Mark Everett sabés que eso no va a pasar, todo lo contrario. Es una canción sobre extrañar a alguien, extrañar en serio, hasta el punto de volverse loco y de sentir ese dolor tan feo en el pecho. Con piano, cuerdas y voz como únicos instrumentos, es palo y a la bolsa; en dos minutos dijo todo lo que tenía que decir. ¡Y cómo!

Aparece originalmente en: Daisies of the Galaxy (2000)


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In the Woods
The Green Pajamas

Impresionante. Los Green Pajamas nos siguen entregando discos repletos de joyas de gran pop psicodélico en el más injusto anonimato. El que tenga paciencia y llegue hasta el final de Box of Secrets... será premiado con esta maravilla. Monumento al buen gusto y la humildad hecho canción. Clima enrarecido y siniestro para contar una historia de esas que asustan a los nenes cuando son chiquitos. La música no podría ser más adecuada.

Aparece originalmente en: Box of Secrets: Northern Season 2 (2007)


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domingo, 4 de octubre de 2020

Video de la Semana: Tom Verlaine - Words from the Front



Una de las pocas veces (si no la única) en que Tom Verlaine se tomó la molestia de hacer un video para alguna de sus canciones, este caso la que dá título a su tercer LP de estudio, Words from the Front, del '82.

De la época en que el líder de Television todavía se calentaba en grabar un disco cada dos o tres años.





martes, 2 de diciembre de 2008

Television - Marquee Moon


Estamos ante un disco clásico con todas las letras, un álbum de cabecera, una verdadera obra maestra. Marquee Moon de Television tiene muchos pergaminos, es muy reconocido, genera devociones, es admirado tanto por colegas como por simples amantes de la música. Muy merecido porque Marquee Moon es único, es irrepetible... y no le sobra nada.

Un poco de manera injusta, el debut de los ultra-neoyorquinos Television es encasillado dentro de lo que se dio en llamar punk o punk-rock. Esto es comprensible porque la banda solía compartir cartel con los grupos salidos del CBGB (el mítico bar-antro de la Gran Manzana para los desprevenidos) como Blondie, Patti Smith, Ramones y Richard Hell, entre otros. No es punk, aunque comparten la actidud y el desenfado, el término le queda corto. En Television manejaban sus instrumentos con una considerable destreza, las composiciones eran completamente originales y las influencias de la banda eran difíciles de detectar.

La música en cuestión -lo que al fin y al cabo le otorga el mérito que tiene- es lo que se destaca en la primera audición; guitarras arregladísimas que condimentan las canciones continuamente, jugando, subrayando, atrapando, subiendo y bajando. La voz de Tom Verlaine también es muy particular y atrayente, un registro peculiar, nasal, un poco agresivo, mordiendo y casi escupiendo cada una de las palabras. Y ni hablar de la guitarra de Richard Lloyd que aporta el balance necesario para mantener el disco dentro de un canon terrenal, mas pop, con los pies sobre la tierra.
Los arreglos en general parecen improvisados, descolocados, pero no, nada de eso, en Marquee Moon todo está pensado cien por ciento, solo hace falta escuchar el solo de guitarra de "Torn Curtain" para comprobar que efectivamente el grupo tocaba con la precisión de un reloj suizo, todo está en su lugar, nada queda librado al azar y aun así, la música fluye majestuosa e imponentemente. Otra prueba de esto es el tema que da título a la placa, con su imponente sección instrumental y su sección final con el teclado en primerísimo plano para cerrar diez minutos de perfección pura. Como anéctdota interesante se puede agregar que este tema fue grabado con los músicos tocando en vivo en el estudio, en una primer y única toma, y cuando lo terminaron, se miraron sorprendidos y se dieron cuenta que estaba perfecto, que nada mas hacía falta.

Claro, hablar de las canciones individualmente no tendría demasiado sentido, porque Marquee Moon funciona como unidad, como un todo abarcativo en donde las piezas encajan. Las composiciones son distintas entre sí, están unificadas por un sonido, por una actitud, por una idea que rige y por las letras de Verlaine; libre asociación, poesía maldita y hermética, juegos de palabras literarios. Resulta complicado trazar la línea que desciende de Marquee Moon, es un disco que muchos escucharon y asimilaron, pero pocos, muy pocos pudieron lograr algo semejante.








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Television - Adventure
Mercury Rev - Deserter's Songs
The Strokes - Is This It?


jueves, 11 de febrero de 2010

Matthew Sweet - Girlfriend


El de Matthew Sweet es el típico caso del adolescente que se pasa todo el día tocando arriba de sus discos favoritos soñando con llegar a hacer sus propias canciones. Con la diferencia de que él lo hizo. Tuvo el empeño y el coraje para lograrlo por sus propios medios. Pero el camino no fue fácil; empezó en una época en que su estilo no era “relevante” y así fue que paseó por algún que otro sello discográfico sin pena ni gloria, con dos discos decentes, bien criticados pero ignorados al fin.

Para la época de Girlfriend las cosas eran diferentes, había armado una banda más sólida, con Richard Lloyd (sí, el “cable a tierra” de Verlaine en Television) y Robert Quine, que supo poner su inspirada guitarra en algunos de los grandes trabajos de Lou Reed, Tom Waits y hasta Brian Eno. También el momento ayudó. A saber; Nirvana ya había experimentado su vertiginoso ascenso y las reglas habían cambiado. Los ejecutivos se desvivían por firmar, grabar y publicitar a los grupos de guitarras -que en realidad siempre habían estado- y el panorama era más alentador, más saludable.

Así es como empezó a trabajar en un conjunto de canciones con el tentativo título de Nothing Lasts. Según cuentan, la chica que aparece en la tapa se negó a quedar en la historia con un título medio morboso por encima de su cabeza y ahí fue cuando el nombre del disco pasó a ser el que todos conocemos. ¿Y la música? Vale la pena, sin inventar nada revolucionario, Sweet hace lo que muchos otros han hecho antes y varios también después; una combinación hábil de ingredientes y un buen puñado de estribillos inolvidables. Se trata de una alianza entre el Neil Young de los primeros años, con Crazy Horse, las melodías de los Beatles, Zombies, Left Banke y demás luminarias sixties y el cinismo y sarcasmo tan propio de los tiempos modernos. Siempre con un espacio para la reflexión melancólica. Además hay que decir que canta bien, tiene como referencias a Gene Clark y a Roger McGuinn de los primeros discos de los Byrds, incluso el timbre de la voz y las armonías que usa se parecen. Pero llega más cómodo a las notas altas y tiene más matices. Todo esto no tendría importancia si no fuese porque las canciones convencen. Ahí está "Girlfriend" que más de uno recordará por aquel video con dibujos animados japoneses, "Divine Intervention" que parece directamente sacado de Everybody Knows This Is Nowhere, el tema con el que empieza el disco, la introspectiva "Wynona", lenta y triste o "Evangeline", uno de los temas con más gancho de los primeros años de la década del noventa.

Después del éxito que significó Girlfriend, Sweet volvió lentamente (y a conciencia) a un segundo plano con Altered Beast, un disco menos accesible pero no menos satisfactorio. Y es ahí donde está actualmente, cómodo, haciendo discos temáticos y ambiciosos como el genial In Reverse o los discos de versiones junto a Susanna Hoffs, la ex-Bangles. Se puede decir que se dio el gusto de hacer lo que quería… y es lo que sigue haciendo hoy en día.








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Matthew Sweet - Under the Covers, Vol. 1
Greenberry Woods - Big Money Item
Gigolo Aunts - Flippin' Out


lunes, 17 de octubre de 2011

The Feelies - Only Life


“¿Qué significa? ¿Qué podés hacer al respecto? ¿Qué podés decir? Si no sabés de qué se trata, nadie habla, nadie escucha. Es todo negativo, no importa nada".
Con esas líneas empieza la canción que le da el título a Only Life, el tercer disco de estudio de los Feelies de Nueva Jersey. Preguntas, preguntas sin respuesta, indicio de que nos encontramos con algo que vale la pena, porque si te dicen todo, te explican todo, te dan todo servido, no tiene demasiado sentido todo esto y los Feelies lo sabían.

Habían empezado hacía ya casi una década para la altura de este trabajo, con el fundamental Crazy Rhythms, una conjunción de nervios, paranoia, velocidad post-punk y un toque de intelectualidad no exagerada. Una mezcla que puede sonar forzada en los papeles pero que en realidad funcionaba a la perfección. Incluso tenían varios acólitos en el mundillo del naciente rock universitario de la década del ochenta, de hecho, Peter Buck de R.E.M., un fan de la primera hora, les produjo el segundo disco, que por varios problemas internos (y externos) tardó unos años en aparecer. Para Only Life habían firmado para el sello A&M y parecía que la iban a pegar. No pudo ser pero no importa; la música acá está, al pié del cañón para quien quiera oír, como siempre.

Y la música es una continuación de lo que habían empezado en el disco anterior, menos nerviosa, un poco más relajada pero sin perder la tensión latente que los caracteriza, ya no están esos ritmos hiperquinéticos a toda máquina de la primer etapa (¡Que gran versión la de "Everybody's Got Something to Hide…" de los Beatles!) y en su lugar hay un grupo con mas “cancha”, más confianza y la voz de Glenn Mercer ya no se parece tanto a la de Lou Reed, tiene más carácter, más personalidad.

Se puede decir que tienen que ver con ciertos grupos como Green On Red o Dream Syndicate en esa mezcla tan especial entre punk y folk-rock y como prueba están "Too Much" o "Higher Ground" que no hubiera desentonado en Fables of the Reconstruction o en cualquiera de los primeros de Thin White Rope. Se ve que los muchachos se escuchaban mutuamente. "The Undertow" tiene una atmósfera un poco oscura, con un uso inteligente de los acordes menores y está al borde de la explosión, cosa que no sucede y que termina siendo uno de los atractivos de la canción. "For Awhile" suena a Television, con los tics vocales de Verlaine incluídos, son gente que tenía en su casa los discos adecuados, se nota. Al final, a modo de “si, está bien, tienen razón” hay una versión del tercero de Velvet Underground, de "What Goes On", los periodistas se cansaban de hacer esa comparación y ellos les daban tela para cortar. La versión, más rápida y punkie, es excelente.

Después de Only Life la diáspora de los Feelies se dio en forma de proyectos individuales de variada (más bien escasa para ser sinceros) trascendencia pero hace poco, estos tres primeros discos fueron reeditados y tuvieron otro breve pero interesante revival, con una reunión, llegando a telonear a Sonic Youth y haciendo un disco de canciones nuevas. Si no los conocés… ¡Todavía estás a tiempo!








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The Feelies - The Good Earth
Guadalcanal Diary - 2x4
The Feelies - Here Before



miércoles, 8 de julio de 2020

5 Canciones 5: Mudhoney, Townes Van Zandt, Os Mutantes, Captain Beefheart y Suzanne Vega


I'm Spun
Mudhoney

Estos sí que estuvieron desde el principio del asunto. Bah, de la movida Seattle en realidad. Cuando Nirvana sacaba Nevermind, ellos tenían Every Good Boy Deserves Fudge, uno de los grandes discos de rock de los noventa. Acá siguen la onda del disco anterior (ellos son de esos que cambian "sin cambiar") pero con unos temas raros como separadores, haciendo un disco divertido sin perder ni una pizca de agresividad. "I'm Spun" es Mark Arm haciendo su homenaje a Iggy Pop, uno de sus héroes. Funhouse para la generación X.

Aparece originalmente en: Piece of Cake (1992)

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Silver Ships of Andilar
Townes Van Zandt

El tema diferente de la primera parte de la discografía del texano torturado por excelencia, Townes Van Zandt. Empieza como cualquiera de sus temas de melancolía suicida de la década y va levantando vuelo. Las cuerdas anuncian que la mano viene pesada y la tormenata va a ser copiosa. La temática también es algo poco habitual, algunos creen que es una metáfora existencial. Dejemos que cada cual construya su propia aventura. Un perfecto ejemplo de producción y arreglos al servicio de la canción.

Aparece originalmente en: The Late Great Townes Van Zandt (1972)


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Meu refrigerador não funciona
Os Mutantes

En alguna de esas discusiones interminables de disquería escuché que los Mutantes son una banda sobrevalorada. Yo creo exactamente lo contrario; no son valorados en su justa medida. Muchos jamás pasaron del primer disco, el homónimo del '68. Gran disco sí, pero hay mucho más. Tienen al menos cinco o seis LPs excelentes, con un nivel de originalidad comparable a cualquiera de las grandes bandas de aquel momento. Casi todo lo que hacen tiene una onda de parodia, diversión, cinismo, experimentación... en fin; nunca viene mal recordarlos con uno de los grandes temas del tercer larga duración de los brasileños.

Aparece originalmente en: A Divina Comédia ou ando meio desligado (1970)

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Big Black Baby Shoes
Captain Beefheart + His Magic Band

Pieza fundamental para terminar de resolver el rompecabezas de la etapa entre Safe as Milk y el legendario Trout Mask Replica. Por lo visto el Capitán detestó los arreglos psicodélicos que le metió el productor a Strictly Personal, el segundo LP de estudio. De las mismas sesiones sale Mirror Man, del '71 (en CD casi que te olvidás del problema con The Mirror Man Sessions) y más vale no seguir porque ya se vuelve un plomo. Lo cierto es que la banda estaba prendida fuego, como demuestra este instrumental. Sucio y desprolijo, por supuesto.

Aparece originalmente en: It Comes to You In a Plain Brown Wrapper (2008)


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As Girls Go
Suzanne Vega

Si Suzanne Vega fuera un hombre... bueno; a no meterse en camisa de once varas y vamos con la música que, a la hora de los bifes, es lo único que importa. ¿Que hay acá? Una base rítimica con muchísima onda y no poca originalidad. Su melodía de voz lleva el tema al nivel de cualquiera de las grandes canciones de Tom Waits, por nombrar sólo a uno de los grandes. Igual de este disco podés agarrar casi cualquiera de sus temas y te vas a encontrar con sorpresas. Atento con el solo de guitarra atmósferico y minimalista. ¿Alguien dijo Tom Verlaine?

Aparece originalmente en: 99.9F° (1992)

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lunes, 20 de marzo de 2023

5 Canciones 5: Suzanne Vega, Midnight Oil, Brian Wilson, Sunnyboys y The Butterfield Blues Band


Big Space
Suzanne Vega

La cara B del tercer disco de estudio de Suzanne Vega es un cofre del tesoro, uno que todavía hay que descubrir, pero que si lo abrís, vas a encontrar maravillas, cosas poco habituales. Esta canción por ejemplo. ¿A qué se parece? ¡A nada! Tiene un clima medio siniestro, enrarecido y eso que no es una de las características por las que se conoce a esta muchacha de Santa Mónica, en California. A los tres minutos hay una especie de puente, sin que cambie la base, con una melodía nueva, fantasmal. Temazo en serio.

Aparece originalmente en: Days of Open Hand (1990)

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In the Valley
Midnight Oil

Gran tema del octavo disco de estudio de los australianos Midnight Oil, los tipos saben que tienen un estribillo inolvidable así que... ¡vamos todos! (a cantar, por supuesto). Hay gente a la que le molesta el costado político, humanitario o como se le quiera llamar de la banda. Nunca entendí muy bien porqué. Jamás se pasan de la raya ni cargan demasiado las tintas. La voz del cantante (Peter Garrett) se parece mucho a la de Dave Faulkner, de los compatriotas Hoodoo Gurus.

Aparece originalmente en: Earth, Sun and Moon (1993)


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Mrs. O'Leary's Cow
Brian Wilson

Mitología rockera, capítulo uno; SMiLE de los Beach Boys. El disco perdido por excelencia, con este iban a seguir el camino encarado por Pet Sounds, no iba a poder ser.
Las historias que rodean la grabación son increíbles, por suerte la música está ahí, a la altura. Esto es delirio puro. Es la caja de arena con el piano adentro de Brian Wilson, el riff es enloquecedor ya de por sí. Acá probablemente es cuando estaban con los cascos de bomberos, hay varias fotos dando vueltas. Hay un incendio y no es forestal; es mental.

Aparece originalmente en: SMiLE (2004)

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You Need a Friend
Sunnyboys

Decálogo de cómo hacer una canción a partir de un riff de guitarra. Y qué lindo es el timbre de voz de Jeremy Oxley. Australianos también, muy recordados por sus tres primeros LPs de estudio, un verdadero compendio de canciones con guitarras al frente. El solo de guitarra está buenísimo, medio podrido y con alguna que otra disonancia, al mejor estilo Tom Verlaine.

Aparece originalmente en: Individuals (1981)


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Work Song
Butterfield Blues Band

Discos importantes hay muchos, aunque no todos se bancan el cartelito. O el paso del tiempo. Este sí. Acá hay ocho minutos de una banda encerrada, trabada en un groove blusero demoledor. La guitarra de Mike Bloomfield es la estrella absoluta. Ojo porque hay lugar para que brillen todos, después entra el mismo Butterfield con la armónica, más tarde el piano eléctrico y así sucesivamente. La sección rítmica construye un andamio al que le podés colgar un camión con acoplado, no hay que olvidarse de ese detalle.

Aparece originalmente en: East-West (1966)

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jueves, 3 de noviembre de 2011

Wilco - The Whole Love


Los grandes autores tienen un tema recurrente. Una idea a la que vuelven, que los obsesiona, a veces de modo inconsciente y otras de forma planificada. Así es como Nick Cave insiste con la muerte y el amor enfermizo, Federico Moura con el desenfreno y la burla a los prejuicios o Roy Orbison con el sufrimiento romántico. Jeff Tweedy además de músico, letrista y compositor principal de Wilco, es ante todo un fan. Un fan del rock. Y de ahí viene su principal fuente de inspiración; de lo que significa e implica ser un fan de la música, de cómo puede modificar nuestras vidas, cómo puede salvarlas, actuar como fuerza motriz, deprimirnos y alegrarnos. Es lógico que con esos puntos de vista despierte adhesiones, le habla muchas veces al fan, de igual a igual y ahí reside el truco o el secreto de Wilco. También hacen unas canciones buenísimas, pero de esto nos vamos a ocupar más adelante.

No viene mal recordar que Wilco renace de las cenizas de Uncle Tupelo, aquella agrupación que, con el fundamental No Depression, supieron sentar las bases de lo que hoy se conoce como alt-country o Nuevo Rock Americano; más allá de las etiquetas, se trataba de pibes punks que no le hacían asco a la música de raíces, logrando una fusión hasta entonces inédita. Todavía resulta difícil caer en la cuenta de que ya llevan más de quince años juntos. Quince años y casi diez discos. En esos discos han hecho de todo. Con algún que otro cambio de formación han sido los Stones y Neil Young en Being There, Gram Parsons en A.M., power-poperos en Summerteeth, experimentaron con un rock artista y retorcido en A Ghost Is Born y finalmente encontraron una personalidad en una mezcla de todo eso en los dos últimos trabajos de estudio; el magnífico Sky Blue Sky y, más recientemente, con Wilco (The Album), el del camello en la tapa.

The Whole Love viene a cerrar esa especie de trilogía, en donde la banda experimenta y juega, siempre con la canción a modo de marco sagrado, intocable. Al principio engaña, nos hace parar la oreja de la mano de "Art of Almost". ¿Qué es? ¿Autreche? ¿Radiohead? Arrancan con una exploración sonora, rara e interesante, después la cosa vuelve a terrenos familiares. En general The Whole Love es un disco plácido, clásico, tranquilo, sin mayores sobresaltos y salvo en "I Might" y en "Standing O", los temas tienen esa extraña calidez que ya habíamos escuchado, esas baladas con varias lecturas entre líneas que tanto nos gustan. Algún escéptico puede decir que se trata de un cómodo “más de lo mismo” pero no. Tweedy se deprime como nunca en "Black Moon", en uno de esos temas que hablan de darse cuenta de algo que uno ya esperaba, pero que igual pasó, algo tan estúpido como humano a la vez, tan nuestro. Los arreglos de violonchelo son excelentes, por cierto.

Dos por tres aparece la guitarra vanguardista de Nels Cline, algo así como un Richard Lloyd y Tom Verlaine en un mismo cuerpo, capaz de roquear con desenfreno y de llevar su instrumento a lugares sombríos y lúgubres, es notable lo que hace al final de "Whole Love" o en el tema que cierra el disco, el larguísimo "One Sunday Morning", que es el equivalente posmoderno a "Sad Eyed Lady of the Lowlands" de Blonde On Blonde.
Es Wilco. Los conversos, que ya saben que esperar de la banda, van a estar felices con The Whole Love y si de paso suman algún nuevo fiel con este nuevo trabajo, quedamos todos contentos.








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The Who - The Who By Numbers
Wilco - Yankee Hotel Foxtrot
Beachwood Sparks - Beachwood Sparks




miércoles, 16 de noviembre de 2011

Echo & the Bunnymen - Porcupine


En Head On, la autobiografía de los primeros años de carrera de Julian Cope, hay algunas anécdotas que hablan de la personalidad y la ambición musical de Ian McCulloch, quien todavía hoy lidera a Echo & the Bunnymen. Cuenta cómo se conocieron, en la incipiente escena post-punk de Liverpool, cuando Mac (tal su apodo) era un clon lleno de granos de Joey Ramone, a la defensiva atrás de inamovibles anteojos oscuros. Relata cómo compartían gustos musicales, con el esnobismo que se necesita para poder hacer algo en la vida, cómo detestaban ciertas bandas y glorificaban a otras que en realidad no estaban tan distanciadas. También competían salvajemente y Cope confiesa, sin el menor arrepentimiento, el ataque de envidia que sintió cuando salió Crocodiles, antes incluso que Kilimanjaro, el debut de los Teardrop Explodes.

Hoy parece imposible pero en un momento, a principios de la década del ochenta, los Bunnymen eran serios candidatos al título de Banda Más Grande del Mundo, batalla que perderían irremediablemente a manos de U2, con Bono a la cabeza. La prensa los adoraba, el público respondía pero no… no iba a poder ser.

Para hacer la tapa de Porcupine, el tercero de estudio depués de Heaven Up Here, decidieron seguir la tradición de plantar la banda en algún paisaje insólito. Si en Crocodiles aparecían en una especie de bosque encantado y en Heaven… en una playa desierta, esta vez iban a ir más lejos todavía. Pusieron proa con rumbo a Islandia y armaron la sesión de fotos, en ese glaciar que tanto tiene que ver con la música. Ahí también filmaron el video de "Back of Love" ese temazo que les ayudó a llegar alto por primera vez en los rankings, dándole un significativo envión a las ventas de Porcupine, para el que se filmaron nada menos que seis videos promocionales. Ya lo dijimos; las ambiciones de los muchachos eran serias.

Porcupine
tiene fama de “disco difícil” pero no es tan así. En realidad es mucho menos árido que sus dos predecesores; a pesar de que Echo & the Bunnymen refinaba la técnica y mejoraban las orquestaciones, sus discos se fueron volviendo menos aventureros, más convencionales, más “cancioneros” si se quiere. Cada uno sabrá con qué etapa del grupo quedarse, ninguna de las dos es mejor que la otra, simplemente son diferentes y en las dos se mueven con total naturalidad. Porcupine es quizás ese momento a mitad del camino, no es ni una cosa ni la otra; sí… hay estribillos y muy buenos, pero también oscuridad y experimentación para todos los gustos y ahí reside su mayor encanto. Pero en todos los discos aparecen los elementos que hacen de ellos una banda con personalidad; la guitarra psicodélica de Will Sergeant, una especie de Tom Verlaine inglés, un héroe anónimo de las seis cuerdas y la voz de Sinatra en ácido de McCulloch. Y las letras, por supuesto. Son un reflejo perfecto de una época, de una generación desencantada y claustrofóbica con sus obsesiones a la orden del día.

Después del éxito de Ocean Rain, el siguiente trabajo y continuación casi natural, vinieron unos cuantos problemas, la devastadora muerte del baterista Pete de Freitas, las carreras solistas y las peleas que nunca faltan. Pero se las arreglaron para sobreponerse a todo y hoy en día siguen, con la cabeza bien alta. Lejos quedaban los días de gloria de Porcupine.








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