martes, 14 de julio de 2026

Alejandro Escovedo - Burn Something Beautiful


Los que realmente adoramos el rock and roll y rezamos a diario en su altar de mártires no necesitamos grandes revoluciones. No nos hacen falta salvadores, exégetas, vengadores, iluminados, líderes... nada de eso. Mucho menos pibes carilindos que durarán en la cresta de la ola lo mismo que un flato emitido en una cancha de fútbol, esos que suelen ensalzar las revistas inglesas, siempre ávidas del nuevo Dylan o los herederos del "trono" de los Stone Roses

La utopía no es mucho más que un día en el que "habrá mil guitarras y nadie se va a quejar del rudio. Porque es el amor que tomamos es el mismo que generamos", como dice "Horizontal", uno de los tantos temazos de Burn Something Beautiful, enésimo disco de estudio de Alejandro Escovedo. No hace falta mucho más que esto, una colección de canciones en donde un corazón de oro se desangra entre tres o cuatro acordes, una pasión, cuatro o cinco melómanos llenos de anécdotas y derrotas. Como diría El Salmón, honestidad brutal. Y si eso se percibe, sin que haga falta jactarse, la pelea contra los molinos de viento ya está ganada, sin importar cuánto acusa el marcador. 

Escovedo siempre fué un "músico de músicos". ¿Qué quiere decir esto? Simple; nunca fué un gran vendedor pero tiene el visto bueno de tipos que saben de qué se trata El Quijote, los que saben que la metáfora aplica acá más que en ningún lado. Estas canciones comparten el crédito con Peter Buck de R.E.M., algo así como el Keith Richards de la generación que vino después (el true rocker detrás de una banda archi-mega-famosa, el que le sigue aportando la cuota de credibilidad) y Scott McCaughey. Este último guitarrista a la sombra en las giras de estadios de R.E.M. y líder de dos bandas de culto grandiosas; The Minus 5 y los Young Fresh Fellows. Seguramente las letras corrieron por cuenta de Escovedo, que siempre tuvo algo para decir, sin demasiadas pretensiones pero una claridad de ideas que no muchos consiguen volcar al papel. Es un ángel caído, uno de esos que sufrieron, vivieron para contarla y nunca lo vas a escuchar en plan mesiánico, pontificando. Error en el que suelen incurrir muchos que han pasado por experiencias parecidas, nunca vas a sentir que te están bajando línea en sus textos, más bien lo contrario, si puede buscarte para que seas cómplice. Para preguntarte si alguna vez sentiste así. 

Entonces... ¿que hay de nuevo en Burn Something Beautiful? Catorce canciones que antes no habíamos escuchado, catorce nuevos intentos de inmortalidad rocker. De la mano de mil guitarras, eso sí. Si eso te parece poco... 





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