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sábado, 12 de diciembre de 2020

5 Canciones 5: She & Him, Bob Seger and the Silver Bullet Band, Arthur Brown/Vincent Crane, The Skygreen Leopards y Generation X


Ridin' In My Car
She & Him

Cuando la elección de una canción para versionar hace que uno mire el asunto de otra manera. Me acuerdo de cuando salieron al ruedo estos dos, M. Ward con la actriz Zooey Deschanel, eran la banda sonora oficial de ciertos sectores medio elitistas. Pero después te enterás de que hacen un cover de NRBQ y eso hace que las barreras del prejuicio, siempre dispuestas a levantarse, cedan un poco. Y sí, está buenísima la versión, la hacen a la manera de ellos, parece un tema propio. 

Aparece originalmente en: Volume Two (2010)

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Feel Like a Number
Bob Seger and The Silver Bullet Band

Apenas empieza ya sabés más o menos como va a venir la mano y sin embargo funciona. En realidad funciona si te gusta muchísimo el rock and roll, como es mi caso, claro. De todas maneras Seger tiene algo, comunica, transmite, es honesto y tiene un par de bolas del tamaño de un trasatlántico. Magnífico solo de piano, que precede a uno de guitarra, justo donde tienen que estar, aunque el protagonismo es la voz y la forma de cantar su himno proletario.

Aparece originalmente en: Stranger In Town (1978)


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No
Arthur Brown/Vincent Crane

Dos viejos compañeros de aventuras se reencuentran después de más de diez años de "Fire", el himno satánico que llego a los primeros puestos, increible pero real. Crane (¿se acuerdan de Atomic Rooster?) compartía créditos en aquel temazo. La teatralidad está intacta, más dominada y controlada quizás. Más musical sin dudas. Los aullidos de Arthur Brown siguen firmes, hay un grito aterrador, conmovedor, justo al final. Un temazo enorme adentro de un disco relativamente olvidado.

Aparece originalmente en: Faster Than the Speed of Light (1980)

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Jehova Will Never Come
The Skygreen Leopards

Que personalidad que tiene esta banda, con una identidad y una propuesta estética bien definida, sabés cuando estás escuchando un tema de Skygreen Leopards. Lo más probable es que te encuentren a la vera de un arroyo, con un pastito en la boca, tirando piedras, medio dormido, con los ojos rojos. California somnolienta en pleno siglo veintiuno, son de San Francisco y en la banda está Jason Quever, alma máter de los extraordinarios Papercuts.

Aparece originalmente en: Gorgeous Johnny (2009)


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Kiss Me Deadly
Generation X

Kiss Me Deadly también se llamó el tercer y último disco de la banda de Billy Idol, Tony James y compañía. Este temazo es del disco debut. Algunos los bardeaban por ser falsos punks y pavadas semejantes, cosas que a esta altura ya no importan, sobre todo si los tipos respondían con canciones como esta. Esto bien podría ser el "Born to Run" del punk rock, de hecho comparte no pocas semejanzas con el himno de Springsteen. La dinámica, el principio lento y reposado, el estallido predecible e incluso la forma de contar la historia.

Aparece originalmente en: Generation X (1978)

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jueves, 18 de junio de 2009

Edgar Broughton Band - ídem [3er. LP - 1971]


Formados a fines de la década del 60 en Warwick, un pueblito rural del sur de Inglaterra. Los Edgar Broughton Band fueron abanderados de causas justas, politizados y rebeldes. Eran famosos por tocar en cuanto camión al aire libre se pusiera en el camino. Es importante subrayar el compromiso social de la banda, con inclinación por la izquierda mas radical, sus shows eran casi mitines en la inglaterra post-swinging London. Una de las causas por las cuales la EBB aún no ha sido reivindicada, en tiempos de nihilismo extremo y vacío ideólogico.

Tienen también el mérito de haber inaugurado la producción discográfica del mítico sello Harvest, aquella subsidiaria de corte progresivo del gigante EMI. A través del simple "Evil" con "Death of an Electric Citizen" en su cara “B”. Luego de dos discos muy valiosos, en el seno interno de la banda se decidió por un camino mas musical, menos teatral y sin tanta carga conceptual. Venían de un disco debut como Wasa-Wasa, algo así como un Captain Beefheart de Safe As Milk aterrizando en un suburbio peligroso de la capital inglesa, seguido casi de inmediato por Sing Brother Sing donde la tendencia retorcida y los climas turbios se acentuaron.

En un hipotético encuentro entre humanos y alienígenas, a la hora de mostrar qué es lo que ha estado sucediendo a nivel musical, "Evening Over Rooftops" es buena elección. Si el buen rock, el trascendente, es una alianza entre letra y música, este primer tema se lleva un premio mayor. Con arreglo de cuerdas de David Bedford, compañero en el sello Harvest y por aquel entonces militando en la banda de Kevin Ayers. Empieza con un clima tenebroso, a la manera de los mejores cuentos de Poe; “¿Qué tan lejos estamos de la muerte? Estamos cerca de un final, el humo se colgaba de la línea del horizonte, la ciudad cayó en el silencio. El ocaso, maduro y amable era la luz ideal para escribir algunas ideas”. La voz de Rob “Edgar” Broughton prácticamente recita la letra, llena de imágenes, de alto vuelo poético. Su hermano, Steve, en los parches, Victor Unitt en guitarras -y varios instrumentos- y Arthur Grant en bajo y voces, completan la formación. Es la que graba también el resto del album.

Si seguimos escuchando Edgar Broughton Band, tercer disco, homónimo, habrá más sorpresas. Nos encontramos con "Piece of My Own", beatlesca, con un aire lúdico, "The Birth", emparentada con los trabajos previos de EBB, pero mas refinada y guitarrera. "Poppy" es un blues lento y almibarado, entrañable por donde se lo mire. Comprensible si tenemos en cuenta que después viene el caos auditivo de "Don’t Even Know Wich Day It Is", cantado con toda la bronca, al mejor estilo Don Van Vliet, mascullando las palabras, escupiendo al viento cada una de las sílabas.

Se lo conoció como El Disco de la Carne por su controvertida portada que mostraba a una persona desnuda, colgada cabeza abajo con varias “ex-vaquitas” en el matadero, casi listas para ser engullidas. Fue un éxito a nivel críticas y cosechó un moderado nivel de ventas, sobre todo en la Europa continental, en donde todavía hoy son recibidos como héroes. Las cosas se pondrían densas para Edgar Broughton Band en un futuro cercano, pero siempre con la frente bien alta y con producciones musicales a la altura de su legado e historia.







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Edgar Broughton Band - Oora
Captain Beefheart & the Magic Band - Bluejeans & Moonbeams
Arthur Brown - The Crazy World of Arthur Brown



jueves, 26 de marzo de 2015

Chris Spedding - Joyland


Hay héroes de la guitarra que han evitado masturbarse en público o en un estudio de grabación, el primero que viene a la mente es Ry Cooder, un tipo capaz de hacer sonar cualquier instrumento de cuerdas que le pongan en las manos y tocar siempre en función de la composición, nada de lucimiento. Al otro lado del óceano, en Inglaterra hay un equivalente; Chris Spedding. En su abultadísimo currículum figuran tipos como Pete Brown y Jack Bruce, pasando por Roxy Music y Paul McCartney, hasta se dice que fue él quien grabó las guitarras chirriantes de Nevermind the Bollocks, de los Pistols.

Su carrera solista, a pesar de no haber alcanzado el estrellato, es una exhibición constante de buen gusto, llegando incluso a aparecer en Top of the Pops tocando su único hit en serio, “Motorbikin'”, de su disco homónimo del ’77. El flamante Joyland acaba de aparecer en el mercado y es otro golazo, de un tipo que viene subido a un escenario desde que era apenas un adolescente. En la mayoría de las canciones aparece un invitado, siempre cantando, a pesar de que Spedding es un cantante más que aceptable, siempre supo correrse a un costado y dejar que brille lo que realmente tiene que destacar; la canción.

¿Se acuerdan de Arthur Brown? El que se prendía fuego -literalmente- en los escenarios en plena época psicodélica, aparece como invitado, con el salvajismo intacto en “Now You See It”, uno de los puntos clave del disco. Atención especial merece el inoxidable Bryan Ferry y lo que hace con el árido “Gun Shaft City”, con palmas para la ocasión y una guitarra slide que te puede cortar al medio. Se ve que Spedding estuvo viendo la serie Breaking Bad, hay un temazo que se llama “Heisenberg” (como el protagonista) que es una demostración de influencias bien adoptadas, en este caso del gran Ennio Morricone, el ex-Smiths Johnny Marr aparece como invitado a puro spaguetti western. “The Pied Piper” es el himno esta vez, con Spedding haciendo voz líder, sabiendo claramente que tiene un as en la manga y demostrando que con poco se puede hacer mucho.

Seguramente Joyland no le haga ganar nuevos adeptos a Chris Spedding y termine siendo escuchado por quienes ya lo conocían, o los adeptos a alguna de las bandas y solistas a quienes aportó sus seis cuerdas. No importa. El disco es bueno y ahí está, para quien tenga ganas y tiempo.







Podés escucharlo en YouTube o en Spotify.







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Chris Spedding - Hurt
Nicky Hopkins - The Tin Mas Was a Dreamer
Mark Knopfler - Tracker




martes, 29 de septiembre de 2009

C.A. Quintet - Trip Thru Hell


Es poco lo que se sabe sobre el C.A. Quintet pero lo que sí se sabe es que grabaron este increíble disco a fines de la década del 60. Oriundos de Minneapolis, jamás salieron del medio-oeste norteamericano en el breve período en que estuvieron juntos como banda. De hecho, de Trip Thru Hell, el único LP que grabaron, se hicieron sólo unas 700 copias que se vendieron rápido pero jamás se hicieron más ejemplares. Después del disco, la historia de siempre; drogas, peleas, managers corruptos... nada nuevo bajo el sol. Desaparecieron sin dejar pista, en busca de una vida “normal”.

A principios de la década del 80, a más de diez años de la edición original, Trip Thru Hell se reeditó sin autorización al otro lado del Atlántico, en Inglaterra, y ahí la cosa fue diferente. Tampoco tan diferente, pero adquirió un merecedísimo estatus de Disco de Culto, algo que probablemente jamás exceda, porque Trip Thru Hell no está hecho para todos los paladares. Incluso se destaca en su contexto original; nadie hacía esta música en el año '69, y para ser sinceros, nadie la ha vuelto a hacer. Tiene un título (sería Viaje a través del Infierno) completamente adecuado a la música que contiene, un desfile de paisajes oscuros, comparables a La Divina Comedia o a los cuadros de El Bosco, es más, la ilustración de la tapa es similar a lo que mostraba el gran pintor holandés.

El viaje arranca con unas notas macabras. Este motivo va a volver varias veces a lo largo de la obra con ligeras variantes, a la manera de las sinfonías, los conciertos y las estructuras de la música académica. Unas voces femeninas de ultratumba condimentan el menú antes de un riff de garage-rock bien maléfico, como unos Electric Prunes bajo los efectos de un mal ácido. De repente aparece… ¡un solo de batería! Sí, así es, pero este tiene sentido, tiene que ver con el lugar en donde ha sido puesto. Después del solo, vuelve el tema principal y ya estamos inmersos de lleno en el submundo de C.A. Quintet. ¡Ah! Por si fuera poco, hay unos ruidos (porque no se puede decir que se trate de un solo) de guitarra fuzz que anticipan a The Fall en diez años. "Colorado Morning" es una cabalgata infernal con sus trompetas ad hoc, otro clima escalofriante. "Cold Spider" sigue en esta vena terrorífica, un vals satánico por el que Paganini hubiera arqueado las cejas. Antes de que explote todo llega "Underground Music", el descanso necesario, con un uso interesante de los instrumentos de bronce. ¡Ojo! Tampoco es que desaparecen las sombras, el clima sigue nublado, la tormenta está al acecho y el estallido de funk malvado del final es uno de los highlights indiscutidos del disco. “Nada crece jamás, nada nunca es lo que parece” en "Sleepy Hollow Lane" “las sombras se vienen encima, nunca sabés del todo dónde estás” cantado magistralmente por Ken Erwin, alma máter del grupo. Retorno breve del tema principal, fade-out y a otra cosa. A "Smooth as Silk" en realidad, otra joyita que trasciende ampliamente su género, lleno de arreglos y cambios de tiempo, entre otras delicias auditivas. En "Trip Thru Hell, Pt. 2" se cierra este paseo por el lado oscuro, reaparecen las voces femeninas, el tema principal y otra sorpresa; una sección de jazz que demuestra claramente la versatilidad de esta banda. El final apoteósico, lleno de gritos y ruidos varios está a tono con el resto de lo que habíamos escuchado.

Los singles que aparecen como bonus track de la versión en CD sirven para demostrar la increíble evolución del grupo desde sus primeros intentos, mucho más convencionales tanto a nivel lírico como musical. Pero atentos con "I Shot the King" y la espeluznante versión del super-clásico de Screamin' Jay Hawkins "I Put a Spell On You" que permite intuir que, después de todo, solo continuaron una línea que ya estaba trazada. Ellos sólo tomaron la posta y la llevaron un poco más lejos.








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H. P. Lovecraft - This Is H.P. Lovecraft
Arthur Brown - Galactic Zoo Dossier
Ramases - Ramases



viernes, 11 de septiembre de 2026

5 Canciones 5: Heavy Psych, vol. II


Skin Crawler
Beastmaker

¿Se dieron cuenta que los acólitos Sabbatheros siempre agarran de Sabbath Bloody Sabbath para atrás? Algunos hasta parece que no pasaron de los dos primeros. Dicen que Rick Rubin, cuando lo llamaron para hacer La Gran Johnny Cash, les pidió que hicieran de cuenta que recién grababan Paranoid. ¿O era Master of Reality? Para el caso es lo mismo, a ellos no les gustó ni medio. Sobre todo considerando que Mr. Iommi nunca hizo un disco malo. Sí deslucidos o poco inspirados, nunca bajó de ahí. 

¿Qué hace que una banda con una deuda tamaño FMI a Black Sabbath te caiga bien? Simple; tu estado de ánimo. Cuántas birras te clavaste, cuántos porros pasaron de mano en mano, sexo o falta del mismo... Igual es entendible, debe ser alucinante hacer esto, grabar un LP entero con riffs satánicos, por más que no hayas pasado nunca del café con leche y una multa en la autopista. El primero de Beastmaker, de Fresno, California está hecho con una pasión que contagia. Sobre todo cuando frenan un poco y lo llaman a Mefisto para meter esos tecladitos... infernales, sí, claro.  

Aparece originalmente en: Lusus Naturae (2016)
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Transmaniacon MC
Blue Öyster Cult

En el sitio de Julian Cope hay unos comentarios buenísimos by the man himself, entre ellos uno en que arma una compilación de los primeros cuatro discos de Blue Öyster Cult. Ahí desestima con la misma elocuencia con que elogia, con un nivel de subjetividad ridículo, divertido y, sobre todo, muy personal. Ideas PROPIAS, cualidad escasa hoy, si las hay. Cuenta que los vió en vivo a mediados de los setenta, burlándose de que no tenían frontman ("they were faceless") y eso los perjudicaba. 
No niega algo que es muy evidente y es lo que hace que, los pocos que nos acordamos de ellos, les peguemos una escuchada ocasional; enriquecieron el rock de guitarras clásico con ideas interesantes, tenían mística y dos por tres, pegaban TEMAZOS. Como este.

Aparece originalmente en: Blue Öyster Cult (1er. LP, 1972)
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Rainbow
The Eric Burdon Band

Puntos para el petiso más grande por hacer los dos discos de la Eric Burdon Band a contramano de todo y todos. A mediados de los setenta, desgreñado, recién expulsado de WAR, borrachísimo y sin esperar nada de nadie, graba Sun Secrets y este, Stop, a puro rock podrido, ruidoso, sin concesiones. Temas largos, densos, ideales para llevar a escenario sin tener que hacer demasiado despliegue. Era el lugar al que todos iban (o aspiraban) en aquel entonces, cuando Emerson, Lake & Palmer -por ejemplo- salía de gira con tres camiones y cien tipos que se encargaban de hacer que un estadio sonara decente.

Aparece originalmente en: Stop (1975)
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Leather Woman
Sudden Death

El claim to fame de estos pibes de Pasadena, en la costa oeste de USA, es que fué la banda que encontró Kim Fowley cuando buscaba una respuesta yanqui a Black Sabbath. Los llevó a grabar a un estudio de primer nivel y ellos se dedicaron (basicamente) a tocar el repertorio que tenían con el botón de REC apretado. Esa única sesión quedó en la nada, juntando polvo por dos décadas, a mediados de los noventa se editó por primera vez. Adoradores de Hendrix, Blue Cheer y demás violadores de parlantes, tenían un cantante histriónico al máximo, sacadísimo. Una especie de Arthur Brown un poco más amateur pero igual de atrevido. En "Leather Woman" despliega todo su arsenal. Con los vúmetros al rojo vivo, obviamente.   

Aparece originalmente en: Suddenly (1972 / editado en 1995)
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The Wish
Trouble

Ya con Kill 'em All, el debut de Metallica fueron influyentes, no fueron pocos los que pararon la oreja. The Skull sería un ejemplo. Oriundos de Chicago, debutaron con un disco en vivo que se editó a pulmón, en cassette, algo habitual por aquel entonces. Las letras de Eric Wagner, líder de facto en Trouble, llevaban ciertos lugares comunes del género a uno extremo que incomodaba a los non-metalheads. Contradicción; a nivel musical eran más respetuosos del pasado que Slayer, Megadeth o Anthrax. Eran más rockeros, para hacerla corta. Este es el momento épico del disco, con más de diez minutos y varias ideas bien puestas. Clásico de culto.

Aparece originalmente en: The Skull (1985)
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viernes, 25 de septiembre de 2026

Atomic Rooster - Death Walks Behind You


Escuchando el primer tema lo primero que se te viene a la mente es cómo es posible que estos tipos no sean igual o más populares que Black Sabbath. El tema que da título, el primero, es basicamente lo mismo que los dos primeros de los de Birmingham, dos o tres ideas bien puestas y darle masa. En este caso dos; un riff macabro y una escala cromática que se van alternando para repetir ad eternum que la muerte camina atrás tuyo. Vaya novedad muchachos. Se lo dejamos pasar porque la música define fuerte y al medio. 

El siguiente te cambia el panorama, porque todavía no podemos hablar de respuesta, esto recién empieza. Claro esto recontra intrincado, medio sinfónico, con diez mil notas del teclado, con posible uso de partituras... Es un instrumental que podrían haber puesto un poco más adelante. Más de uno acá se levanta y sale a fumar. O pasa sin escalas a Netflix. 

Increíblemente esto estuvo entre los veinte más vendidos en el '71, unos meses después de haber salido,  peleando con Tumbleweed Connection de Elton, la banda sonora de Odisea Espacial de Kubrick y Burt Bacharach. Un poco a caballo de "Tomorrow Night", tercer tema de Death Walks Behind You, el segundo LP de estudio de Atomic Rooster, el que tiene la tapa con la pintura de William Blake del monstruo en cuatro patas. En "7 Streets" se puede justificar todo lo que se te ocurra, con respecto a la banda, al disco... lo que quieras. Acá hay violencia, unos músicos de mil demonios, una atmósfera malvada, podrida, con la fetidez digna de un paseo pesadillesco o del tufo de las heces del bicharraco de la portada. 

"Sleeping for Years" y sigue el baile. Qué tremendo riffazo, la banda groovea como ninguna... ¡Como rockea esto! Es lo único que importa. Y los planchazos de teclado de Vincent Crane, uno de los dos capangas en este boliche, quedan veinte mil puntos, son estocadas de esgrima. El tecladista venía de grabar el primero de Arthur Brown y formó Atomic Rooster con Carl Palmer, quien se va después del debut para formar... ¿adivinaron? Sí, sí, ESOS. John Du Cann, el guitarrista, venía de The Attack y había hecho el único disco de Andromeda. No eran nenes de pecho. 

En la foto de adentro del LP original se los puede ver al trío en un cementerio, los tres mirando para abajo, en una postal sombría, para nada amigable aunque cien por ciento coherente con la música. Al parecer el relativo éxito comercial de Death Walks Behind You fue ayudado por una aparición en el mítico Top of the Pops. ¿Se habrán reído alguna vez para las cámaras?





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Arcadium - Breathe Awhile
Zior - Before My Eyes Go Blind: The Complete Recordings
Arzachel - ídem [1er. LP - 1969]





viernes, 3 de mayo de 2019

Varios - Cries from the Midnight Circus (Ladbroke Grove 1967-78)


Los compilados se volvieron obsoletos hoy en día. Esos discos que traían un tema de cada artista, o dos a lo sumo, ya no se ven, ya no salen, nadie los escucha. 

Error. 

A nivel masivo puede ser, pero eso acá nunca nos importó. Están las cajas, los box sets, de tres discos para arriba, el lujo asiático del coleccionista ávido, que te las comprás para escucharlas poco y nada pero sabés que ahí están, a modo de consulta. Como una enciclopedia en la biblioteca, lista para acudir a ella en tiempos de sequía, o falta de red inalámbrica. Cuando son temáticos es cuando son realmente valiosos y este CD doble es uno de ellos, Cries from the Midnight Circus, documenta la escena del barrio londinense Ladbroke Grove, el Palermo del Reino Unido, el Soho de la tierra de la lluvia eterna, uno de esos lugares en donde pasaba todo lo que tenía que pasar. Estaban los pintores, los dealers, los artesanos… y los músicos. ¡Y qué músicos!

Un vistazo por la lista de temas revela una escena idiosincrática al máximo, con puntos en común pero con unas personalidades arrolladoras, gente que convivía en cierta armonía con propuestas que tenían poco y nada que ver entre ellas. Para la época que cubre esta compilación, fines de los sesenta / gran parte de la década siguiente, el sueño hippie ya se había hecho pedazos. Los que quedaban eran los sobrevivientes, los descreídos, los que vivieron para contarla. Los Pretty Things por ejemplo, que no faltan en ningún recopilatorio, perdedores hermosos, no le vendieron un disco a nadie en su momento pero son una de las bandas más apreciadas, queridas y longevas que dio el viejo continente, le dan nombre a este rejunte con el temazo de Parachute. No faltan los agitadores, los propagandistas, los que siempre que podían hacer un escándalo lo hacían, los que giraban en torno a Mick Farren -algo así como un prócer de aquella escena- como los apestosos Deviants o los ultra rockeros Pink Fairies, que acá aparecen con su himno generacional “Do It”, más tarde versionado por Black Flag. Los Hawkwind eran reyes absolutos del vecindario y por eso hay dos temas; “Hurry On Sundown” y
“Lord of Light”, de Hawkwind y Do Re Mi Fasol Latido, respectivamente. También aparecen sus amigotes y derivados como el poeta de ciencia a ficción Michael Moorcock y Robert Calvert como solista, haciendo “Ejection”, un temazo de su disco conceptual como solista Captain Lockheed and the Starfighters, del ’74. Por supuesto que el gran Ian Lemmy Kilmister dice “presente” y en dos facetas, con los psicodélicos Sam Gopal, con quienes grabó su primer LP y haciendo “Louie Louie”, con la banda que lo hizo inmortal. Otros que se prendían en todas eran los Edgar Broughton Band, representados acá por el brillante “Evening Over Rooftops”, un temazo enorme, original del tercer LP homónimo de la banda. Larry Wallis sale con “Police Car”, un tema que solo salió en single y que costaría unos cuantos billetes conseguir.

Para “tapados” hay de sobra en este doble, está Twink, baterista de los Pretty Things y Tomorrow (la banda de Steve Howe antes de Yes, que también aparecen acá), el gran Arthur Brown, los retorcidísimos High Tide, Junior’s Eyes y hasta The Action, otros que suelen aparecer en este tipo de discos. Como panorama es perfecto, abarcativo, muy escuchable y bien secuenciado, casi de manera cronológica. Encima las notas del librito las escribe el mítico periodista Nigel Cross. Para tener en cuenta.







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