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viernes, 25 de septiembre de 2026

Atomic Rooster - Death Walks Behind You


Escuchando el primer tema lo primero que se te viene a la mente es cómo es posible que estos tipos no sean igual o más populares que Black Sabbath. El tema que da título, el primero, es basicamente lo mismo que los dos primeros de los de Birmingham, dos o tres ideas bien puestas y darle masa. En este caso dos; un riff macabro y una escala cromática que se van alternando para repetir ad eternum que la muerte camina atrás tuyo. Vaya novedad muchachos. Se lo dejamos pasar porque la música define fuerte y al medio. 

El siguiente te cambia el panorama, porque todavía no podemos hablar de respuesta, esto recién empieza. Claro esto recontra intrincado, medio sinfónico, con diez mil notas del teclado, con posible uso de partituras... Es un instrumental que podrían haber puesto un poco más adelante. Más de uno acá se levanta y sale a fumar. O pasa sin escalas a Netflix. 

Increíblemente esto estuvo entre los veinte más vendidos en el '71, unos meses después de haber salido,  peleando con Tumbleweed Connection de Elton, la banda sonora de Odisea Espacial de Kubrick y Burt Bacharach. Un poco a caballo de "Tomorrow Night", tercer tema de Death Walks Behind You, el segundo LP de estudio de Atomic Rooster, el que tiene la tapa con la pintura de William Blake del monstruo en cuatro patas. En "7 Streets" se puede justificar todo lo que se te ocurra, con respecto a la banda, al disco... lo que quieras. Acá hay violencia, unos músicos de mil demonios, una atmósfera malvada, podrida, con la fetidez digna de un paseo pesadillesco o del tufo de las heces del bicharraco de la portada. 

"Sleeping for Years" y sigue el baile. Qué tremendo riffazo, la banda groovea como ninguna... ¡Como rockea esto! Es lo único que importa. Y los planchazos de teclado de Vincent Crane, uno de los dos capangas en este boliche, quedan veinte mil puntos, son estocadas de esgrima. El tecladista venía de grabar el primero de Arthur Brown y formó Atomic Rooster con Carl Palmer, quien se va después del debut para formar... ¿adivinaron? Sí, sí, ESOS. John Du Cann, el guitarrista, venía de The Attack y había hecho el único disco de Andromeda. No eran nenes de pecho. 

En la foto de adentro del LP original se los puede ver al trío en un cementerio, los tres mirando para abajo, en una postal sombría, para nada amigable aunque cien por ciento coherente con la música. Al parecer el relativo éxito comercial de Death Walks Behind You fue ayudado por una aparición en el mítico Top of the Pops. ¿Se habrán reído alguna vez para las cámaras?





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domingo, 13 de octubre de 2024

Deep Purple - ídem [3er. LP - 1969]


Empieza con unos tambores tribales que podrían hacer pensar en el Santana de los primeros discos. La guitarra está un poco más filosa, eso te da un indicio de que es otra cosa, otra banda. Cuando entra la voz, sepultada en reverb o lo que sea que es ese efecto que usan, hay un claro resabio de psicodelia, de lisergia británica. No tarda en aparecer el solo de guitarra, hendrixiano en su ataque y rabia, agregando cierta prolijidad al cóctel. ¿Qué es esto? Podría ser un millón de grupos contemporáneos, podría ser Velvet Opera, Juicy Lucy, cualquiera de las bandas de rock pesado de segunda línea. De esas que competían para acomodarse con Ten Years After, Atomic Rooster, las de más renombre, digamos.

Es Deep Purple y su tercer larga duración. El último de la MKI, antes de la fama y los aullidos del gran Ian Gillan. Ante el fracaso -comercial- de Deep Purple, Ritchie Blackmore y Jon Lord se peleaban por la dirección a tomar. El tecladista compuso el Concerto for Group and Orchestra, que no hizo demasiado ruido, de manera que el siempre-serio guitarrista ganó la pulseada que derivó en In Rock. Cambio de sonido e imagen y vamos a lo que los hizo ganarse un lugar grande en esta historia.

En los tres primeros discos ya estaban la mayoría de los integrantes, excepto el bajista Nick Simper y el cantante Rod Evans, quienes serían reemplazados por Roger Glover e Ian Gillan, respectivamente, en una de las formaciones clásicas más recordadas de la historia de la música pesada.

Si uno se pone a comparar, tampoco es que fue tan brusco el cambio o la nueva dirección. Por ejemplo, la versión de "Lalena" de Donovan, tiene un parentesco directo con el clásico "Child In Time"; pesado, lento, ominoso y con un manejo de los climas que siempre fue marca registrada de la casa. Acá lo que faltaba era una vueltita de tuerca en cuanto a personalidad y otro tanto en cuanto a composición. "Fault Line" tiene olorcito a relleno. El que sigue, "The Painter", es un claro intento de reescribir "Hush", lo más parecido a un éxito que tuvo esta primer formación, que ya de por sí era un cover. De todas maneras es muy claro que Blackmore ya la rompía en las seis cuerdas y lo mismo para Lord, quien las pocas veces en que pasa al frente, se destaca y mucho.

Nadie en su sano juicio va a decir que este es un disco indispensable o uno de esos que hay que escuchar para entender (¿entender en la música? ¿Qué?) la evolución de absolutamente nada. A lo mejor sí de Deep Purple, quienes ya se perfilaban para ser la gran banda en la que se iban a convertir muy pronto.   






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viernes, 28 de agosto de 2026

5 Canciones 5: Heavy Psych, vol. I


Babylon
Blue Cheer

¿Qué aprendieron de Vincebus Eruptum a este? A poner los amplificadores más fuerte. Eso seguro. El nivel de brutalidad no afloja... ¿Qué harían los tipos encargados de grabarlos? "No pero nene, fijate que acá está todo en rojo... ¿no lo ves, no te das cuenta?" mientras los pibes no paraban un segundo, llenos de anfetas o simplemente con la energía imparable de los veintipico. En el último tema de esta segunda entrega de los californianos, se asoma algo que podría considerarse groove, swing, un intento de matizar y usar la dinámica como recurso. El coraje y el descaro son las armas ganadoras de Blue Cheer. Este es un ejemplo.  

Aparece originalmente en: Outsideinside (1978)
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Nervioso visitante
Pappo's Blues

No confundir con "Completamente nervioso", del único -extraordinario- disco de Aeroblus. Norberto Napolitano, más conocido como Pappo, nunca volvió a tocar estos temas, productos de zapadas lisérgicas de altísimo vuelo. Que este monstruo haya salido vía Music Hall, un sello 'serio', es insólito de por sí. ¡Cómo tocaba esta banda, por las barbas de Mefisto! Afiladísimos, llevando el rock pesado a algo que podría considerarse free-jazz al estilo Ornette Coleman, de manera intuitiva, espontánea, pura combustión valvular de tres tipos levitando. Con los parlantes largando humo, mas vale.

Aparece originalmente en: Triángulo (también conocido como 'Vol. 5' - 1974)
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One of Your Kind
Titanic

Banda formada en Alemania, con músicos ingleses y noruegos. Insólitamente olvidados, en su momento tuvieron ediciones locales en varios países y el material es de bueno para arriba. En este, cuarto LP de estudio, se alinearon los planetas y les salieron todas. Dentro del rock duro, pesado o como prefieran, manejaban una variedad musical muy por encima del promedio, esto tiene el nivel de Machine Head, de Death Walks Behind You (de Atomic Rooster) o cualquier rival que se ponga enfrente. Esta bomba arranca suave, con arpegios y, sin hacerse esperar, aparece una cabalgata pre-Maiden hermosa. Al cantante le falta un poco de personalidad pero nunca desentona, ni deja de cumplir con lo que le piden los temas. Rabioso solo de guitarra, por cierto.

Aparece originalmente en: Eagle Rock (1973)
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Devil Woman
Manfred Mann Chapter Three

¿Qué tiene que ver esta friqueada con la banda pop de los sesenta? Apenas que hay dos integrantes, nada más. El tecladista y líder Manfred Mann y Mike Hugg, que pasa de la batería a la voz líder y piano. Contratan músicos de jazz para grabar dos discos que, de más está decirlo, no se los vendieron a nadie. En su momento fué definido por algunos periodistas como "el sonido de la heroína", por su atmósfera densa, narcótica. Los vientos no son como los de Chicago o Blood, Sweat & Tears. Están arreglados para armar climas claustrofóbicos y acompañar el concepto de desencanto, el rechazo a ciertos valores de la época (leasé hippismo, flower power). Después vendría Mandred Mann's Earth Band, en el siguiente capítulo de esta historia.   

Aparece originalmente en: Manfred Mann Chapter Three (1er. LP - 1969)
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Things I Remember
The Collectors

La misma banda que más tarde fué Chilliwack, con ese nombre les fué un poco mejor. Los canadienses The Collectors se las arreglaron para dejar dos LPs de estudio que merecen más reconocimiento. Nunca les llegó el revival y se lo merecían. Son arriesgados, recontra psicodélicos y por momentos medio satánicos, malvados. Cero buenas vibras por acá. "Things I Remember" empieza con un coro bien evil y cuando arranca y acelera es desquiciado, frenético. Estos temas fueron pensados para acompañar una obra de teatro, pueden imaginarse el nivel de repercusión que habrá tenido si esto era la música.

Aparece originalmente en: Grass and Wild Strawberries (1969)
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jueves, 15 de diciembre de 2022

Vox Dei - Vox Dei para Vox Dei


Un juego de arpegios interesante es lo primero que se escucha, el cantante ahí, calentando motores, tira unos 'oh yeah' y ahí nomás empieza a solear la guitarra líder. Meten un cambio, siguen los gritos de fondo y recién al minuto y monedas entra la base rítmica, a puro músculo. Las voces son muy características, te das cuenta de que es Vox Dei al instante, acá sobraba personalidad. Si querés buscar parecidos podés relacionarlo con miles de bandas de USA, UK o el resto de Europa. Es lo que muchos hoy llaman heavy psych, con gente como Blue Cheer, Groundhogs o Atomic Rooster. Es probable que Basoalto, Soulé y Quiroga ni siquiera hayan sentido esos nombres, este es un estilo que evolucionó para este lado a nivel mundial, para un costado pesado, con cierta impronta blusera.

De la mano de “Es necesario salirte a buscar” empieza Vox Dei para Vox Dei, el sexto trabajo de estudio de la banda de Quilmes, en el gran Buenos Aires. Séptimo si contamos el malogrado LP en vivo conocido como La nave infernal. Para la altura de este disco, que sale a mediados de la década del setenta, la banda ya era veterana, las habían hecho a todas. Hacía unos años habían registrado La Biblia, el álbum por el que serán recordados siempre (para bien y para mal) y hasta dejaron una para los fogones argentinos de hoy y ayer; “Presente”. Originalmente cerraba el debut, Caliente, es un tema de esos que a nadie la hace falta recordar, pero que tiene una letra filosófica de altísimo vuelo, más si se considera la edad que tenían en ese entonces.

Me la juego y si tengo que elegir uno sólo de Vox Dei me quedo con este. Tiene todo lo que tiene que tener un disco de ellos. ¿Querés un tema medio melancólico? Acá está “La luz que crea”, con un solo de guitarra hermoso. Quizás no sea el conjunto de canciones más inspiradas, ni hay grandes hallazgos en cuanto a originalidad. No importa. A los muchachos les sobraba oficio e incluso de taquito, las cosas les salían. Lo único un poco parecido a un tema de relleno es “No, ni por equivocación”, que igual sale adelante porque es medio en joda, tiene una buena letra, con una temática cien por ciento vigente. Además tiene uno de esos títulos que sólo ellos se animaban a poner. Vale recordar algunos ejemplos; “Debes conocer las cosas que andan mal”, “Loco, hacela callar” o “Por aquí se te echó de menos”, de Jeremías Pies de Plomo.

En “Mago de los cuatro vientos” incluso hay arreglos de cuerdas, con el bajo de Quiroga bien al frente, uno de esos temas que bien podrían haber sonado en las radios de todo el mundo, si no fuese por el karma de vivir al sur. Vox Dei para Vox Dei es uno de los pocos discos argentinos de esa época que se puede encontrar con relativa facilidad, en buen estado y a un precio accesible. Se ve que en el hemisferio norte todavía no lo descubrieron.







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Vox Dei - Gata de noche
Varios - MOJO Presents Heavy Nuggets, Vol. II
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miércoles, 21 de febrero de 2024

sábado, 12 de diciembre de 2020

5 Canciones 5: She & Him, Bob Seger and the Silver Bullet Band, Arthur Brown/Vincent Crane, The Skygreen Leopards y Generation X


Ridin' In My Car
She & Him

Cuando la elección de una canción para versionar hace que uno mire el asunto de otra manera. Me acuerdo de cuando salieron al ruedo estos dos, M. Ward con la actriz Zooey Deschanel, eran la banda sonora oficial de ciertos sectores medio elitistas. Pero después te enterás de que hacen un cover de NRBQ y eso hace que las barreras del prejuicio, siempre dispuestas a levantarse, cedan un poco. Y sí, está buenísima la versión, la hacen a la manera de ellos, parece un tema propio. 

Aparece originalmente en: Volume Two (2010)

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Feel Like a Number
Bob Seger and The Silver Bullet Band

Apenas empieza ya sabés más o menos como va a venir la mano y sin embargo funciona. En realidad funciona si te gusta muchísimo el rock and roll, como es mi caso, claro. De todas maneras Seger tiene algo, comunica, transmite, es honesto y tiene un par de bolas del tamaño de un trasatlántico. Magnífico solo de piano, que precede a uno de guitarra, justo donde tienen que estar, aunque el protagonismo es la voz y la forma de cantar su himno proletario.

Aparece originalmente en: Stranger In Town (1978)


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No
Arthur Brown/Vincent Crane

Dos viejos compañeros de aventuras se reencuentran después de más de diez años de "Fire", el himno satánico que llego a los primeros puestos, increible pero real. Crane (¿se acuerdan de Atomic Rooster?) compartía créditos en aquel temazo. La teatralidad está intacta, más dominada y controlada quizás. Más musical sin dudas. Los aullidos de Arthur Brown siguen firmes, hay un grito aterrador, conmovedor, justo al final. Un temazo enorme adentro de un disco relativamente olvidado.

Aparece originalmente en: Faster Than the Speed of Light (1980)

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Jehova Will Never Come
The Skygreen Leopards

Que personalidad que tiene esta banda, con una identidad y una propuesta estética bien definida, sabés cuando estás escuchando un tema de Skygreen Leopards. Lo más probable es que te encuentren a la vera de un arroyo, con un pastito en la boca, tirando piedras, medio dormido, con los ojos rojos. California somnolienta en pleno siglo veintiuno, son de San Francisco y en la banda está Jason Quever, alma máter de los extraordinarios Papercuts.

Aparece originalmente en: Gorgeous Johnny (2009)


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Kiss Me Deadly
Generation X

Kiss Me Deadly también se llamó el tercer y último disco de la banda de Billy Idol, Tony James y compañía. Este temazo es del disco debut. Algunos los bardeaban por ser falsos punks y pavadas semejantes, cosas que a esta altura ya no importan, sobre todo si los tipos respondían con canciones como esta. Esto bien podría ser el "Born to Run" del punk rock, de hecho comparte no pocas semejanzas con el himno de Springsteen. La dinámica, el principio lento y reposado, el estallido predecible e incluso la forma de contar la historia.

Aparece originalmente en: Generation X (1978)

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lunes, 14 de octubre de 2013

Lucifer's Friend - ídem [1er. LP - 1970]


A estos discos uno los termina adorando, por varios motivos. Los descubrimos gracias a un amigo informado, a un blog misterioso o de cualquier otra de las maneras “nobles”. No viene endosado por ninguna revista cheta ni lo están comentando en la TV. Cuando la forma de llegada es alguna de esas, las barreras del prejuicio, a esta altura del tamaño de un rascacielos, se bajan de manera considerable y termina incorporado.

Lucifer’s Friend es uno de esos grupos que en su momento no cosechó demasiados frutos por su trabajo, pero que ahora, en tiempos de revival de casi todo lo que tenga más de treinta o cuarenta años, está teniendo una segunda oportunidad, uno hasta se pregunta que pensarán los protagonistas (si es que viven) al ver su pequeño disco, cambiar de dueño por sumas insólitas. Estos muchachos, alemanes ellos, con un cantante de origen inglés, no inventaron nada nuevo pero se puede decir que sí estaban en el momento justo, a la par de todos los que estaban definiendo una historia. El hard-rock con toques progresivos, que daría muchas satisfacciones a Uriah Heep o Deep Purple un par de años después y que degeneraría en todo lo que tan hábilmente parodió Spinal Tap unos años después.

Hay un detalle que no debe pasarse por alto, este disco es de 1970 y hay que hacer un ejercicio de memoria para encontrar grupos sonando tan pesados, tan maléficos y tan… volumen once en este año. Black Sabbath dando los primeros pasos, Purple sin saber del todo qué hacer, Led Zeppelin más cerca del blues que otra cosa. Lucifer’s Friend y su primer disco homónimo ya tenían todo el asunto cerrado, empaquetado y listo para ser exportado. Los laureles se los llevarían otros, lamentablemente.

Escuchá el cambio de clima en “Keep Goin’” para entender este argumento; están todas las virtudes del género y también todo lo que en un par de años se convertirían en lugares comunes, la cosa se pone siniestra y los músicos saben bien lo que están haciendo, el cantante va de un susurro al grito espeluznante y agudísimo, todo explota en un tremendo solo de guitarra… Lo escuchamos un millón de veces pero -otra vez- esto es 1970, está hecho antes y muy bien. Irreprochable.
Si querés saber de dónde viene todo esto del rock pesado y ya te hartaste de buscarle el sentido a los mismos discos de siempre, con Lucifer’s Friend la vas a pasar bien. Es un gran disco, bien interpretado, compuesto con astucia y tiene huevos. ¿Algo más?







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Chequear también:

Atomic Rooster - Death Walks Behind You
Lucifer's Friend - Where the Goupies Killed the Blues
Cactus - One Way... Or Another



martes, 31 de mayo de 2011

Captain Beyond - ídem [1er. LP - 1972]

Horacio "Bombacha" Embón, el cronista exaltado

Un capitán recomendando a otro capitán, fue en definitiva lo que hizo que hoy tenga este disco guardado en lo más profundo de mi corazón y al que recurro siempre como si fuera un bálsamo de energía incandescente para el alma.

Me toca hablar de Captain Beyond, primer disco, homónimo, que vió la luz en 1972 y que traía consigo una ingeniosa (por entonces) tapa en 3D donde se podía observar a un astronauta de botas tejanas sobrevolando el espacio junto a un misterioso objeto en sus manos. Curiosamente este disco quedó en el olvido ya que no vendió lo suficiente ni fue de mayor interés para un público que al parecer solamente tenía ganas de tomarse una Toddy conocida y no tenía mayores ánimos de experimentar con otros yorcolates, que los había y... ¡Claro que los había! Este disco se encarga de demostrarlo.

Si tenemos en cuenta quienes son los muchachos que están atrás de esto, las dudas pueden jugarnos en contra. A prima facie podríamos intuir que se trata solamente de un viejo y olvidado proyecto paralelo de Rhino y Lee Dorman, guitarrista y bajista de Iron Butterfly respectivamente, dos nabos que acá parecen funcionar a puro cuete.
Nunca fui muy fan de Iron Butterfly, pero mi añejado corazón púrpura de épocas adolescentes, de mochilita negra y liquid paper, de tachas y vestimentas oscuras aún tenía fé: Rod Evans al comando vocal y lírico de esta fantástica travesía astral, se da el lujo de utilizar algunos elementos de percusión que enriquecen aún más la calidad sónica del material. Por supuesto, mis dudas se disiparon inmediatamente nomás escuchar la entrada del gran Rod segundos después del riff que abre esta obra maestra. A este combo se le suma un baterista cuyo pasado desconocía, pero poco me importó. Es un batero y ya. Los bateros son bateros y a veces, seres abominables y odiosos. En este caso, es buenísimo y con eso basta. Si le toma la leche al gato, no es determinante aquí.
Basta una sola escucha con los oídos bien abiertos para darnos cuenta que estamos ante uno de los discos olvidados más increibles e irascibles en cuanto a sonido, composición, cambios de ritmo, letras y riffs... Un compendio de riifs imparables, fuertes, amenazadores, tétricos, soberbios, rimbombantes, elementales, progresivos, complejos, bonitos. Y lo mejor radica quizás en la forma en que todos estos componentes están compilados: trece temas enganchados entre si, en tres partes bien definidas, haciendo que se trate de un álbum conceptual, con todo lo que eso implica, riffs recurrentes, melodías y letras cíclicas que regresan para cerrar un concepto que, si bien no está explicito, queda sujeto a la propia interpretación del escucha. Están los que dicen que habla de un imaginario planeta hecho de tergopol en el cual se arma una tremebunda trifulca entre sus habitantes, seres adictos a un pólen radioactivo que escaseaba por entonces.
El eje central se encuentra hacia la mitad del álbum en "Thousand Days of Yesterdays (Time Since Come and Gone)": una épica aventura acústica contrastada por una base de batería que parece tomar vuelo a fuerza de repiqueteos de redoblante. Una vez más los cambios de ritmo abruptos son parte significativa del tema, pero no hacen más que reforzar la fuerza e intensidad de la canción. Tras este break acústico, el astronauta nos llevará a una nueva experiencia auditiva de la mano de la supermegaimpresionantementepensada y mejor aún ejecutada "I can't Feel Nothing". Pieza que contiene los últimos cinco temas del disco, para cerrar de manera brillante y bien arriba esta odisea espacial.
¿Como darse cuenta si el disco entró por donde debe? Fácil. Al levantarse del asiento, una viscosidad blancuzca debería caer de a chorros por los bolsillos del reverso del pantalón, mojando una y cada una de las medias.
Hard rock sin ser metal, aunque por momentos podríamos llegar a pensar que se trata de un disco de Slayer. Jazz rock sin ser realmente jazz, aunque la sutileza de quien comanda los parches asi lo sugiere. Rock espacial sin abusar de ruiditos psicodélicos mal puestos.
De eso se trata este disco: una aventura ruidosa, pero sutil, llevada al puerto de un rock poderoso y elaborado, donde Rod Evans brilla como un crooner galáctico, sin caer en el cliché de cantantes que abusan del falsetto y el griterío sin fín como locas con la concha paspada.

Un disco imprescindible para todos los amantes del hard rock.






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Atomic Rooster - Death Walks Behind You
Crucis - Cronología (Incluye los 2 primeros LP's de estudio)