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martes, 1 de septiembre de 2020

The Hollies - Clarke, Hicks & Nash Years (The Complete Hollies April 1963 - October 1968)


Las cajas son el último refugio del coleccionista ávido. O del fetichista enfermizo. Como sea, hay varios tipos de cajas; las que funcionan a modo de introducción a una banda o solista, es la que te hace despertar la curiosidad y te hace ir en busca de más. Están las que se dedican a cierto período, sobre todo cuando se trata de carreras largas, cierta estadía en un sello discográfico, por ejemplo. Y después están las exhaustivas, las que no dejan nada afuera, como esta, Complete Hollies, que salió hace unos diez años.

Acá la cosa abarca los años en que estuvo Graham Nash en la banda, alguno podría decir que es la única época que importa de los Hollies y no es descabellado. Cuando se va, para formar Crosby, Stills & Nash, todavía tienen cierta relevancia y tuvieron hits grandes, como "Long Cool Woman in a Black Dress" o "He Ain't Heavy, He's My Brother". Cinco años serían. Supuestamente está todo lo que grabaron en ese período, unas ciento cincuenta canciones. Impresionante. ¡Cómo trabajaba esta gente! Como cualquiera sabe, digerir una caja con seis discos puede llevar mucho tiempo. Yo lo hice, me tomé el trabajo y salí fortalecido de la experiencia. Cambió mi percepción, mi opinión sobre los Hollies incluso y eso que es una banda que conozco desde toda la vida. La caja tiene -atención- siete discos enteros. Sí señores, siete LPs fue lo que grabaron desde Stay With the Hollies, al extraordinario Butterfly, del '67, disco que salió en USA como Dear Eloise / King Midas in Reverse, con algún que otro cambio en la lista de canciones.

Una de las cosas que me sorprendieron fue la enorme cantidad de temas que no salieron en los discos, las cosas para películas, los que se editaban sólo en otros países afuera del Reino Unido y, sobre todo, los singles. Creo que solamente los Beatles se pueden jactar de semejante cantidad, de esos que no aparecían en los discos, son muy conocidos y varios son temazos. Breve lista ejemplificadora: "Here I Go Again", "Just One Look", "I'm Alive", "Look Through Any Window", "Bus Stop", "On a Carrousel", "Carrie Anne" y "Jennifer Eccles". Admirable. Temas que todo aficionado a la música de los sesenta conoce de alguna forma.

Los Hollies nunca fueron pesos pesados, lo de ellos siempre fue el pop perfecto, pop bien entendido, brillante, con estribillos explosivos e inesperados, en su momento fue la única banda que era una competencia relativamente seria -a nivel ventas- con los Beatles, los demás los seguían a la distancia. Después, cuando hubo que cambiar, no les fue tan bien y pierden un poco de relevancia, justo cuando Nash toma la decisión y se va a vivir al otro lado del Atlántico. Continuará…







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The Hollies - Changin' Times - The Complete Hollies • January 1969 - March 1973
The Hollies - For Certain Because...
The Hollies - In the Hollies Style




viernes, 18 de diciembre de 2020

5 Canciones 5: The Hollies, Spacemen 3, Wire, Jilted John y Cowboy Junkies


Stop Right There
The Hollies

Violín gitano en medio de un tema pop al estilo Revolver / Rubber Soul en apenas dos minutos y monedas. ¿Cómo hacían para resolver y decir lo que tenían para decir en tan poco tiempo? Claro, eran artesanos de la música popular. Evolution es el segundo disco en que los Hollies se meten con la psicodelia, el anterior había sido Would You Believe?, el primero sin versiones, al estilo Aftermath de los Stones. 

Aparece originalmente en: Evolution (1967)

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Hypnotized
Spacemen 3

Cuarto y último disco de los capitanes del espacio, tenían en sus filas a dos que no iban a durar; Peter Kember, más conocido como Sonic Boom y Jason Pierce, alias J Spaceman. Los que después formaron Spectrum y Spiritualized, respectivamente. Cuando aparece este disco la banda ya no existía y hacía rato que dividían un lado para cada uno. De hecho acá, en el único tema en que aparecen los dos es una versión de "When Tomorrow Hits" de Mudhoney que terminó cajoneada. "Hypnotized" fue un éxito menor en el '89. Música para bailar y entrar en trance.

Aparece originalmente en: Recurring (1990)


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Former Airlane
Wire

Esta maravilla terminó siendo apenas la cara B de un simple. "A Question of Degree", la cara A, era más amigable, más accesible. Esto es Wire en su máxima expresión. Nerviosismo extremo, tensión, retazos del más recóndito rock industrial. "Contame cómo es cuando ya tuviste demasiado" cantan a coro, en algo que podría llamarse 'estribillo' si se quiere. La parte del solo, o lo que correspondería a una parte instrumental, son unos ruidos enfermizos, experimentos de estudio. Del final ni hablemos; hay que escucharlo.

Aparece originalmente en: cara 'B' del single A Question of Degree (1979)

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Jilted John
Jilted John

Jilted John era en realidad el seudónimo de Graham Fellows, un comediante que, como suele suceder, se subió al éxito que tenía el punk en aquel entonces, con esta bomba, tan cómica como efectiva. Imposible olvidarse de esto una vez que lo escuchaste. "Gordon es un pelotudo" dice el estribillo, con los típicos coritos de cancha para la ocasión. Como tuvo éxito, apareció en Top of the Pops y hasta llegó a grabar un LP.

Aparece originalmente en: True Love Stories (1978)


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Escape Is So Simple
Cowboy Junkies

Están juntos hace más de treinta años, con la misma formación y haciendo más o menos lo mismo que siempre hicieron. Sin embargo funciona. ¿Por qué? Por calidad, por nivel, por tenacidad, por que nunca saturaron con ninguno de sus temas y por que Margo Timmins es una cantante de otro planeta. De esos que puedan cantar la guía de teléfonos y sonar creíbles, interesantes. "Escape..." es uno de los grandes temas del segundo LP de estudio de los canadienses. Sin apuro... como siempre tratándose de los Cowboy Junkies.

Aparece originalmente en: The Caution Horses (1990)

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lunes, 24 de abril de 2017

The Moon - Without Earth


La figura del “tapado sixtie” ya casi no existe hoy en día, lo que significa e implica en realidad ha cambiado. Hoy cualquiera te puede hablar descaradamente de The Id o The Insect Trust, del amor que siente por el único disco de The Merry-Go-Round o lo que “flasheó” de la mano de los Red Krayola.

Eso sí, te ponés a indagar un poco y puede que te encuentres con que esa misma persona no tiene la menor idea de la existencia de Donovan, Jefferson Airplane y hasta puede llegar a desconocer la mayoría de la obra de los cuatro de Liverpool o las Majestades Satánicas. Son los delirios de esta nueva era, de Internet, tan curiosa como ridícula, interesante y a la vez tan difícil de entender o explicar.


Pero algunos discos todavía no han sido descubiertos del todo, a menos que seas un obsesivo de las rarezas hechas en la década del sesenta, es muy poco probable que hayas escuchado hablar de The Moon, una banda de estudio con dos LP en el sello Imperial; Without Earth del ’68 y un segundo disco homónimo del año siguiente. Acá participa David Marks, guitarrista relativamente intrascendente de la primera formación de los Beach Boys, alguien que -según dicen- todavía hoy cobra sus considerables dinerillos por haber aparecido en esos créditos y que, en los últimos años, obtuvo cierto renombre al ser invitado a otra de las infinitas reuniones geriátricas de los californianos.

Without Earth es un disco que podría haber logrado un poco más, es un exponente perfecto de la psicodelia pop aniñada tan frecuente por aquellos años, con no pocas similitudes con discos como Butterfly o Evolution de The Hollies, muchos trucos de estudio, voces agudísimas armonizando infinitamente, líneas de bajo al estilo McCartney y arreglos orquestales barrocos de primerísimo nivel. El primer gran tema del disco aparece de la mano de “Brother Lou’s Love Colony”, en donde desde el título mismo se percibe la intención lírica de las canciones (vendría a ser “La Colonia del amor del hermano Lou”), intentando dar en la tecla de lo que se consumía en aquel entonces. Otro gran exponente es “Give Me More”, casi al final del disco, uno de esos temas de pop de cámara a la manera de “Eleanor Rigby” o “She’s a Rainbow”, no debe haber sido fácil grabar, arreglar y producir esto. Hay que decir que el disco suena muy bien y ha envejecido con gracia. Amigos, pongansé los cascos y… ¡vamos todos a la luna!







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The Blades of Grass - Are Not for Smoking
Tim Hollier - Message to a Harlequin
The Hollies - For Certain Because...



domingo, 9 de enero de 2011

Chuck Berry - One Dozen Berrys


Que el rock tiene una deuda impagable con Chuck Berry no es ninguna novedad. Como uno de los pioneros definitivos, fue sin dudas uno de los grandes innovadores del siglo XX. Su estilo inconfundible, con tres o cuatro acordes, letras divertidas y esos solos rápidos e intrincados son el sello del rock and roll tal y como lo conocemos. Si hay que mostrarle a alguien que no tiene la menor idea de qué se trata todo esto, cualquiera de sus clásicos puede ser una buena elección. Y clásicos, si nos ponemos a revisar, tiene millones. Todos esos temas que los chicos del colegio secundario inglés se pasaban escuchando hasta el cansancio. Esos mismos que después serían los Animals, Beatles, Stones, Hollies y tantos otros. Esos grupos aprendieron a tocar con esos grandes temas. Con "Johnny B. Goode", "Around and Around", "Almost Grown", etcétera. No hay que olvidar que todavía estamos en la época del disco simple. Un tema de un lado y su correspondiente cara B.

Un poco por eso, lo que sí resulta para muchos sorprendente, es que los discos de estudio del viejo Chuck, esos LPs armados un poco a tientas, alrededor de cuatro o cinco perlas imbatibles, son valiosos, interesantes y permiten ver al artista yendo un poco más allá de las características que lo han hecho ser lo que es. En One Dozen Berrys, su segundo larga duración, hay joyas como el instrumental "Blue Feeling" con sus aires hawaianos o "La Juanda (Española)", un ritmo latino con Berry balbuceando graciosamente en la lengua de Cervantes. También "Rockin' at the Philharmonic", otro instrumental, esta vez mucho más jazzero, con unos solos de guitarra muy buenos, dejando ver un instrumentista más complejo que la idea generalizada que se tiene de él, deja lugar a los demás instrumentos para que se luzcan, el piano en este caso. Una delicia. ¿Otro tesoro enterrado? Casi al final del disco, la balada "How You've Changed", sutil como pocas.

Y por supuesto también están los super-archi-clásicos, en One Dozen Berrys aparecieron por primera vez "Sweet Little Sixteen", "Reelin' and Rockin'" y nada menos que "Rock & Roll Music". George Harrison, que la había cantando en Beatles for Sale, contaba que cada vez que iba a Japón se la seguían pidiendo como si se tratara de un tema de su autoría. ¿Y qué se puede decir de estas maravillas que no se haya dicho ya? Es música inoxidable, sincera, sin artificios, de una época en que el estudio de grabación y la música tocada en vivo iban de la mano. Todavía hoy haya muchos fanáticos de este sonido, que ha experimentado vaivenes a lo largo de los años, pero que siempre se encarga de resurgir cada tanto. Como siempre, los argumentos que para muchos son sólidos, para otros son defectos. Cada cual elegirá de que lado ponerse.








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Jerry Lee Lewis - She Even Woke Me Up to Say Goodbye
Chuck Berry - St. Louis to Liverpool
The Stray Cats - Rant 'n' Rave with the Stray Cats


viernes, 21 de febrero de 2020

The Posies - Dear 23


Ese estribillo podría repetirse por siempre. Es uno de los grandes temas de la década del noventa en particular y de la historia del rock -o la música popular- en general. “Golden Blunders”, segundo tema del segundo disco de estudio de los Posies, de entrada tiene un guiño beatle en su título, de hecho lo terminó grabando Ringo en su disco Time Takes Time, que sale en el ’92, dos años después que Dear 23 y con los dos compositores de los Posies dándole una mano al baterista. Claro, cuando termina todos aplauden, saben que tienen entre manos un tema grande y es un festejo espontáneo, hermoso. Encima después viene “Apology”. Es un golpe abajo del cinturón emocional. Otro temazo enorme, una valiosa relectura moderna de la melancolía made in Big Star.

Un poco de contexto no vendría mal en este caso. Los Posies no eran de Seattle pero aparecen en el mismo momento, compartiendo escenarios, con Mudhoney, Nirvana, los Screaming Trees... bandas que definieron un sonido, una estética y hasta una década, se podría decir. El mundo entero miraba lo que hacía esta gente. Los Posies, a diferencia de sus compañeros generacionales, tenían el instinto parricida más atenuado. Profesaron abiertamente el amor por bandas ultra melódicas de la década del sesenta y eso se nota, de inmediato. Hay guitarras a todo volumen, en eso sí que están emparentados con sus congéneres, pero en “Any Other Way” suenan muy cerca de los Hollies. ¿Qué otro grupo de lo que se llamó grunge podría haberse aproximado a la banda de Clark, Nash y Hicks? El tema que le sigue, guitarra y voz, bien pelado, despojado al máximo, se llama “You Avoid Parties” y bien podría haber estado en cualquiera de los tres primeros de los Bee Gees. Igualmente esto no es robo a mano armada, es un filtrado de influencias sincero y respetuoso, pero también original, hay un aporte que sólo pudo haber pasado en esa época. La letra es un manifiesto, una declaración de principios, es muy probable que por eso mismo lo hayan grabado así, voz y guitarra, al mejor estilo trovador, además ayuda al disco en sí, aporta variedad estilística.

Las guitarras limpias con que empieza “Suddenly Mary”… ¡qué belleza! Y cuando entra el pre-estribillo te das cuenta que los tipos sabían escribir canciones, sabían los trucos de compositor. Cuando ese estribillo al fin aparece, te desarma, conmueve. Puntos a favor para Arthur “Rick” Roberts, el bajista, con esos dibujos melódicos que aportan y mucho. Cualquiera que conozca a los Posies sabe que los temas los hacían los dos cantantes y guitarristas, la dupla Ken Stringfellow / Jon Auer, que son los que todavía hoy se juntan dos por tres y hasta sacan algún disco o canción nueva.

Toda banda tiene un disco definitivo, los Posies tienen varios discos muy buenos y diferentes entre sí, Amazing Disgrace, el excelente Frosting On the Beater o en el vivo en Barcelona Alive Before the Iceberg, pero a la hora de los bifes, Dear 23 es el que los captura en el momento clave. Una gran banda haciendo un disco brillante.








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The Posies - Blood/Candy
Ken Stringfellow - Touched
Big Star - In Space




lunes, 22 de agosto de 2011

The Velvet Underground - Loaded


Hace unos cuantos años Velvet Underground era una banda de culto. Hoy, con todo el asunto de Internet y el avance de las comunicaciones, cualquiera con un poquito apenas de onda sabe más o menos quienes son. Muchos pueden identificar la tapa del disco de la banana, saben que la hizo Warhol y unos cuantos hasta lo han escuchado de principio a fin. ¿Y el resto de los discos? Bien, gracias.
También es culpa del desoncertante eclecticismo de la banda, después de ese primer trabajo con Nico, arty, sádico, controvertido e indiscutible viene White Light/White Heat que es un disco difícil, sucio, lleno de distorsión. Casi en seguida sigue el tercero, The Velvet Underground, que marca otro golpe de timón; esta vez son cancioncillas muy simples, despojadas, casi de fogón podría decirse. Después se van del sello Verve y pasan a Atlantic y ahí es cuando había que pegarla, cuando había que “pasar las grandes ligas”.

Ahora estaba Doug Yule, el gran borrado de la historia del grupo, reemplazando a John Cale, que para Loaded era un miembro importante, hasta hace la voz líder en cuatro de las canciones. Es bueno recordar que, antes de Velvet Underground, Lou Reed había trabajado como compositor de canciones por encargo en Brill Building, de manera que ya sabía varios trucos y diseñó Loaded como un disco en donde todos los temas podían ser hits potenciales, usando los estilos que podían llegar a ser comerciales.

Y sí, Loaded está repleto de hits, empieza con "Who Loves the Sun" que bien podría haber sido de los Hollies o cualquiera de los grupos de la costa oeste de los Estados Unidos. En seguida vienen dos de las canciones más memorables del inmenso catálogo de Lou Reed, nada menos que "Sweet Jane" y "Rock & Roll", dos temas enormes. ¿Qué se puede aportar a todo lo que ya se ha dicho sobre estas dos joyas? No mucho. Uno de los “tapados” de Loaded es "New Age", una de esas grandes canciones que tiene todo lo que hay que tener. A pedido del presidente de Atlantic, Ahmet Ertegun, Reed “levantó la pata del acelerador” en lo que a contenido lírico se refiere y le cambió la letra a último momento; primero trataba sobre una puta caída en desgracia y terminó siendo la historia de una aspirante a estrella de Hollywood. La voz corre por cuenta de Doug Yule y acá se luce. "Lonesome Cowboy Bill" es un rock and roll para agarrar la ruta al mejor estilo Creedence y en "Head Held High" Lou Reed se deja las amígdalas a puro corazón. Para el final, a modo de broche de oro, otra obra maestra: "Oh! Sweet Nothing". Es uno de esos mantras repetitivos como "Sympathy for the Devil" o el mismo "Like a Rolling Stone" con sus momentos de reposo y sus climas de intensidad.

Casi no hace falta recordar que Loaded fracasó estrepitosamente y nunca fue el gran vendedor que pretendió ser. Lou Reed abandonó la banda sobre el final de las grabaciones para dedicarse a su carrera solista (que tardó bastante en despegar) y la banda quedó en manos del manager Steve Sesnick y Doug Yule. Tuvieron la osadía de grabar un disco que solo sirvió para darle el nombre al grupo new wave Squeeze (¡Con Ian Paice de Deep Purple en la batería!). Uno de los tantos continuadores de todo lo que empezó Velvet Underground.








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The Velvet Underground -
1969: Velvet Underground Live, Vol. 1
Lou Reed - Street Hassle
The Strokes - Is This It



jueves, 26 de agosto de 2021

The Zombies - Begin Here


Empieza con una versión de “Road Runner” de Bo Diddley, uno de los referentes obligados de los pibes que formaron parte de lo que se llamó Invasión Británica. Los Zombies tenían mucho que ver con sus congéneres pero también tenían su personalidad, sus características únicas. Cuando viene el segundo tema ya te das cuenta de que esto no es cualquier banda. “Summertime” de Gershwin aparece en una versión muy... The Zombies. La voz líder de Colin Blunstone es especial, el arreglo con el que tocan el clásico de Porgy & Bess parece no tocar el suelo, liviano al máximo, en el buen sentido de la palabra. Cuando aparece el tercer tema, “I Can’t Make Up My Mind”, de la pluma del bajista Chris White uno puede preguntar qué era lo que evitaba que llenaran el disco con temas propios. Y ni hablar del que viene después, uno de los grandes temas de la breve carrera de la banda; “The Way I Feel Inside” en donde el cantante va a capella hasta más de la mitad de la canción, perfectamente afinado, supuestamente en una sola toma, hasta la entrada de un organito apenas audible.

Lo de las versiones era una costumbre de la época, ni los Beatles quedaban afuera de esto, aunque para este entonces ya habían hecho A Hard Day's Night, el primer disco compuesto enteramente de temas propios, en seguida retomaron la costumbre. Además es claro que los Zombies no tenían problemas para salir con material nuevo y valioso. Si te tomás la molestia de conseguir la edición de Begin Here que salió por el sello Repertoire en 2010, vas a encontrarte con todo lo que grabaron entre el '64 y el '67. Un CD doble con muy poco desperdicio.

Retomando el tema, cuando llega “She’s Not There” te das cuenta de que los tipos eran buenos en serio. La introducción está muy bien pensada, la composición maneja una dinámica interesante, el estribillo explota en mil pedazos y tiene un solo de teclados medio jazzy de Rod Argent, que fue quien lo compuso. Una bomba. Y sí, fue un éxito. Que no pudieron mantener pero ese es otro asunto. A priori los Zombies no tendrían nada que hacer con “You’ve Really Got a Hold on Me” de los Miracles o “Sticks and Stones” que ya había tenido versión definitiva de la mano de Ray Charles, y ni hablemos de “Got My Mojo Working” de Muddy Waters, en manos de una de las bandas más… blancas de todas las que surgieron en esta época. De alguna manera se encargan de sacarlas adelante, porque tocaban bien, tenían oficio y, a la hora de grabar, las tenían bien digeridas de tanto tocar en vivo.

Al igual que lo que pasaba con Animals, Beatles y Hollies, Begin Here salió en USA con otra tapa, título cambiado (se llamó The Zombies) y diferente lista de temas. En el disco dos de esta edición está todo, hay joyas increíbles como “I Love You”, el siguiente single exitoso, que fue “Tell Her No”, y otras maravillas como “Just Out of Reach” o el precioso “Gotta Get a Hold of Myself”. Conseguir esto en LP o en formato single, como salieron originalmente, hoy sería casi imposible. Esta edición termina siendo definitiva.







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The Zombies - Odessey and Oracle
Colin Blunstone - One Year
Billy Nichols - Would You Believe




jueves, 5 de mayo de 2016

Manfred Mann - Mighty Garvey!


Apenas empieza “Happy Families” te das cuenta de que esta ya no es la banda de los primeros éxitos, de cuando competían con los Beatles y los Hollies en aquella primer oleada de pop inocente pre-drogas psicodélicas, pre-cambio de modo de pensar del mundo, se podría decir. Manfred Mann (el integrante que le da nombre a la banda) le da con todo al piano, se nota que es un músico de primer nivel y que la banda está a la altura, a pesar de que para esta etapa ya no estaba el carismático Paul Jones. Mighty Garvey! Es el segundo disco después del cambio de integrantes y orientación ideológica, entra Mike d’Abo como cantante, que también era compositor y atrás queda el pop preciosista de los primeros discos, dejando lugar a una mezcla con cierto tufillo pretencioso e intelectual, como todo lo que vino después de Revolver y Pet Sounds. Pero los Manfred Mann no dejan que las pretensiones sobrepasen el disfrute del oyente, podés no tener la menor idea del concepto y las letras y pasarla bárbaro.

En los primeros discos tenían la particularidad de meter los singles -más "convencionales" si se quiere- e intercalarlos con aventuras jazzísticas, cosas de blues y R&B, que demostraban que la banda era buena, que los tipos tocaban, a partir de As Is, el LP anterior, esa división se volvió un poco más difusa, para bien y para mal, de acuerdo al gusto de quien lo escuche. Por ejemplo en Mighty Garvey! viene uno de los temas más famosos de ellos, la exitosa versión de “The Mighty Quinn (Quinn the Eskimo)”, una de las primeras grandes canciones originarias de lo que más tarde se conocería como las Basement Tapes de Dylan y The Band, y después, ahí nomás te asestan con un excelente cover del inmenso “Big Betty” de Leadbelly (nótese el leve cambio en el título), sucio, rápido y amenzanate. En “Cubist Town” le hacen honor al nombre y se ponen arty, en el buen sentido de la palabra, hacen gala de un pop sofisticado y levemente psicodélico… les sale y muy bien. “Ha! Ha! Said the Clown” la hacen también los Yardbirds en el discutido Little Games, son prácticamente iguales pero esta salió un año antes, por lo menos.

Este disco no pudo alcanzar las ventas de los anteriores, era demasiado sofisticado para el público que compraba los discos de Manfred Mann y sin Paul Jones ya no era lo mismo. Después siguieron con Manfred Mann’s Earth Band y se hartaron de vender discos, con una dirección más hardrockera. Otra historia de esas que quedan pendientes.







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Manfred Mann - Mann Made
Paul Jones - Crucifix In a Horseshoe
Manfred Mann's Earth Band - Solar Fire



jueves, 15 de octubre de 2009

The Who - A Quick One


Cuando The Who grabó su segundo LP todavía faltaba mucho para que la banda se metiera al podio de titanes. Faltaba para las óperas rock intelectualizadas e híper-analizadas de Townshend, para las giras interminables a lo largo y ancho de los Estados Unidos y para los excesos de la década siguiente. No había llegado el éxito mundial que alcanzarían en tres o cuatro años.

Pero ya se podía ver que algo grande se estaba gestando. Después de cambiarse el nombre (antes eran The Detours y The High Numbers), publicaron una seguidilla de singles brillantes, definitivos. "My Generation", "I Can't Explain", "Pictures of Lily" o "The Kids Are Alright" son retratos sociólogicos perfectos. Así es como sentía, vivía y sufría una nueva generación de jóvenes dispuestos a hacerse oir a toda costa, a hacer valer su juventud y a diferenciarse de sus mayores. Las finanzas de The Who a mediados de los 60's dejaban mucho que desear. Kit Lambert, manager de la banda, instó a los músicos a proveer material nuevo de manera urgente. Esta vez iban a compartir los créditos, esto podía ser una manera de revertir la precaria economía de sus muchachos.

El momento cumbre de A Quick One es la mini-ópera que cierra el disco; "A Quick One (While He's Away)" una especie de culebrón costumbrista lleno de ironía y sarcasmo. Es la historia de Ivor, el camionero y su amante, la mujer infiel, el affaire atraviesa los vaivenes habituales; el momento en que se conocen, consuman el asunto, se separan, se redimen y a otra cosa. Pero la música es increíble, cada una de las secciones musicales tiene que ver con la historia, condimentando, adquiriendo protagonismo y cediendo. Claro, "A Quick One…" fue un anticipo de lo que se venía, les abrió varias puertas y ayudó a cimentar la fama de banda para ver en vivo con la que fueron ingresando lentamente al mercado yanqui. En el resto de las canciones continúa esa línea iniciada en los singles anteriores; el humor negro del gran John Entwistle para "Whiskey Man" y el que se convertiría en un estándar; "Boris the Spider". Ahí está también "I Need You" de Moon, mostrando claramente su fanatismo por los primeros Beach Boys y "Cobwebs and Strange", una extravagancia de aires circenses que lo pinta de pies a cabeza. Es cierto, no es una gran canción, pero a modo de retrato de un lunático es ideal. Towshend se despacha con el tema que abre el disco "Run, Run, Run", divertido, alegre y saltarín, con unos coros en falsetto bien agudos, pero es en "So Sad About Us" que su maestría como compositor de canciones se pone en evidencia quizás por primera vez. Es pop perfecto, con una historia de desamor agridulce y reflexiva, un estribillo memorable y melancólico a la vez. De más está decir que es la canción de A Quick One de la que más versiones se han hecho.

La reedición en CD es de esas que realmente valen la pena. "I've Been Away", "Doctor, Doctor" y "In the City" de Enwistle permiten apreciar su sentido del humor macabro y ácido. "Barbara Ann" de los Beach Boys, el cover de "Batman" de Neil Hefti, y sobre todo "Happy Jack", otra viñeta cómica y algo infantil para la que se llegó incluso a filmar un video promocional en el que los Who aparecían disfrazados de ladrones y terminaban envueltos en una guerra de tortas.

A Quick One puede no ser el disco indispensable de The Who, pero tengamos en cuenta esto; cualquier disco de los británicos es preferible a la mayoría de las producciones de otros artistas. Por si fuera poco, es una radiografía, un excelente registro de lo que la banda de Daltrey, Enwistle, Townshend y Moon estaba atravesando a mediados de la década del sesenta.







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The Who - The Who Sell Out
The Hollies - King Midas In Reverse / Dear Eloise
The Beach Boys - The Beach Boys Today!





domingo, 4 de octubre de 2026

Judee Sill - ídem [1er. LP - 1971]


El primer disco editado por el sello Asylum. David Geffen lo arma para editar a Jackson Browne pero esto es lo que pone en la vidriera. Antes que Eagles, antes que Tom Waits e incluso antes que Browne mismo en el catálogo. Venía de la cárcel, de la heroína, de robar a mano armada y de escribir canciones para la editorial de los Turtles. 
No es el currículum que uno imagina para un disco de folk angelical.

Pero así fué. Angelical, barroco, con esas líneas de guitarra que se cruzan como si hubiera estudiado a Bach en vez de a Joan Baez. Lo estudió, de hecho: en rehabilitación tocaba órgano de iglesia. De ahí salen los contrapuntos, los coros que se pisan, la sensación de que cada tema está armado como una pequeña cantata y no como una canción de fogón.

"Crayon Angels" abre y ya está todo dicho. Voz alta, frágil, letra sobre un dios que no es el de la misa del domingo. "The Phantom Cowboy" dura un minuto cuarenta y se va. No sobra nada. "Lady-O" ya la habían grabado los Turtles un par de años antes; acá vuelve a casa, se le hace justicia. El hit lo produjo Graham Nash para que sonara en la radio, es "Jesus Was a Cross Maker". El ex-Hollies le mete el brillo de su banda actual -CS&N- y acierta, aunque el resto del álbum vive en otro registro, más seco, más de estudio chico. Los palazos son para el cantautor J.D. Souther, culpable de romperle el corazón. Judee no se andaba con vueltas ni cuando hablaba de amor. 
Del otro lado está lo que de verdad justifica este asunto. "Ridge Rider" es el tour de force, casi cuatro minutos y medio, con esos acordes jugados, que se parecen más a Nick Drake que a cualquier compañera de sello. "Lopin' Along Thru the Cosmos" tiene el título más ridículo del año y la melodía más linda del lado B. "Enchanted Sky Machines" es el desvío: piano stride, saxos, un gospel de ciencia ficción que no pega con nada y por eso se queda. "Abracadabra" cierra en menos de dos minutos, como si no hubiera querido despedirse del todo.

Bob Harris, otro ex, se encargó de las orquestaciones. Henry Lewy y Jim Pons (The Leaves y Turtles, respectivamente) produjeron el grueso. En los coros hay una suerte de dream team de las voces de sesión de Los Ángeles. No alcanza para tapar que el disco no vendió. Geffen apostó, la radio no mordió, y Sill se fue dando un portazo, peleada con medio sello.

Iban a entrar "The Pearl" y "The Phoenix". Las sacaron para hacerle lugar al que intentó ser hit. Aparecen en el segundo, Heart Food, del '73, que es el disco grande, el que tiene "The Kiss" y donde la cosa mística deja de ser promesa y se vuelve obra. Este debut es el borrador brillante: treinta y tres minutos, once temas, ni uno de relleno, y una biografía que el folleto no se anima a contar entera. Murió a fines de los setenta, sobredosis, cuarenta y tantos años, dos discos en vida. Con eso le alcanzó para quedar arriba de media docena de cantautoras que vendieron diez veces más y no escribieron nada parecido a "Crayon Angels".





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Chequear también:
Karen Dalton - In My Own Time
Gene Clark - No Other
Linda Perhacs - Paralellograms



miércoles, 18 de mayo de 2016

The Everly Brothers - The Collector



Otra de esas bandas que todo el mundo conoce, que están en esos compilados truchos de estación de servicio. "Bye Bye Love", "Claudette", "All I Have to Do Is Dream"... son canciones que suenan todavía por ahí en alguna que otra radio de las que NO son una mierda.

Tardé muchísimo en enterarme que eran mucho más que eso, que los hits, que la cosa estaba en los discos de estudio, repletos de canciones que jamás sonarían en ningún lado que no sea en tu casa, por elección propia, como esta verdadera joya oscura y amenazante.

Los Everly te pegan cuando querés aprender a cantar armonías, te das cuenta lo difícil que es hacerlo bien y que ellos son los verdaderos maestros y que de acá descienden muchas cosas de mayor fama y reconocimiento.







Video promocional del tema en YouTube.






Encontrala originalmente en:
El disco inglés de los Everly Brothers tiene "Pretty Flamingo" e incluso "Fifi the Flea" que también hacían los Hollies -otra banda heredera- en esta época. De una década en que se la pasaron haciendo obras maestras... para nadie, lamentablemente.
Two Yanks In England (1966)





lunes, 16 de marzo de 2015

Del Shannon - The Further Adventures of Charles Westover


Del Shannon es para algunos uno de los tantos one hit wonders de la historia de la música popular del siglo veinte. Para unos cuantos es un tipo con un buen puñado de éxitos, aunque ninguno tan grande como el inmortal “Runaway”. Pero no muchos conocen su faceta de gurú psicodélico, etapa que si bien duró poco, está a la altura de cualquiera de sus grandes discos y ni hablar si lo comparamos con algunos trabajos de más renombre y prestigio, del mismo período.

Algo notable en este caso es que, mientras muchas bandas beat, merseybeat y R&B (por citar sólo algunos géneros) no sabían qué hacer ante el advenimiento de la psicodelia, no se animaban a tomar LSD o simplemente no podían adaptarse a los cambios, Shannon, algo mayor en edad que -por ejemplo- los Hollies supo entender perfectamente de qué iba la cosa.

The Further Adventures of Charles Westover (ese era su nombre verdadero) fué grabado en el Reino Unido y es una verdadera joya olvidada de aquel verano del amor. Un poco tardío si lo comparamos con Sgt. Pepper o Surrealistic Pillow, de Jefferson Airplane, pero ya pasaron más de cuarenta años de todo esto y hoy en día suena bárbaro. Más actual y fresco que varios discos de aquel entonces, que hoy suenan como productos de una era pasada. Este no es el caso. Cuando Shannon acierta lo hace con contundencia, el disco está plagado de temazos sabiamente esparcidos, por momentos puede comparárselo con los clásicos de Love (Forever Changes, obviamente) y hasta tiene momentos oscuros, dignos de los exponentes históricos del género, como “Gemini” o el magnífico “Magical Musical Box”, casi al final. En los momentos más livianos se nota que Del Shannon había estado estudiando detenidamente el primer LP de los Bee Gees, se pueden detectar algunos hurtos de guante blanco muy hábiles. Pero el que esté libre de pecado… ¡que tire la primera piedra!

Se nota que se invirtieron una buena cantidad de billetes en la producción, la mayoría de los temas están densamente orquestados, con un nivel y buen gusto dignos de admiración. Si bien se puede decir que Del Shannon se subió a un tren que pasaba cerca, lo hizo con altura, sin perder su identidad como compositor de canciones, con calidad y sin afanar, como sí hicieron tantos otros. Uno de los grandes discos olvidados de una era que quedará en la historia por siempre.









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miércoles, 22 de enero de 2025

The Beatles - A Hard Day's Night


Acá me la juego, este es el disco más importante de todos los que hicieron. Debatible, cien por ciento, como suele pasar con estas cuestiones, pero tengo argumentos para sostenerlo. Y no digo que sea el mejor, ni el que suena más lindo, ni siquiera digo que es mi preferido, sí que es el más importante.

¿Por qué? Vale el repaso histórico. Todavía no había llegado la psicodelia, el Maharishi, Dylan todavía estaba a la vuelta de la esquina y la beatlemanía se había desatado de una vez y para siempre, era el apogeo absoluto. A ellos los obligaban por contrato a sacar dos discos por año por contrato y en el ’64 todavía no existía el menor síntoma de agotamiento en el seno interno de la banda. Disfrutaban del éxito y se reían de todo.

Eso sí, a la hora de componer canciones eran una máquina aceitadísima, a pesar de las serias limitaciones que tenían los estudios de grabación por aquel entonces, cuando apenas contaban con cuatro canales y la tecnología era muy precaria comparada a lo que sería en un par de años más.

El punto clave, este es el primero que no tiene versiones, todos los temas están escritos por los Beatles y ese es un dato enorme. Nunca antes cuatro pibes de veintitantos habían tenido semejante control de su obra. No sé bien si habrá sido una decisión consciente o es que estaban al rojo vivo, porque tanto en For Sale, que es el que viene después, como en Help!, los covers vuelven a aparecer. Posiblemente porque estaban hechos a las apuradas y había que llenar las dos caras de un LP. Los Stones recién en Aftermath iban a darse el mismo lujo y otros competidores como los Kinks o The Hollies todavía ni soñaban con semejante hazaña. Muy pronto lo iban a intentar, el precedente había quedado sentado.
En A Hard Days Night hay un dominio muy notorio de Lennon, cosa que no volvería a suceder en el resto de la carrera, con Paul McCartney muy afianzado como compositor y con el enorme envión anímico que le deben haber reportado temas como “Yesterday”.

Muchos admiradores de los Beatles empiezan más adelante, en Rubber Soul o Revolver, considerando esta etapa como medio boba, quizás por las imágenes de ellos moviendo el flequillito y corriendo de las chicas histéricas. En realidad estos son los verdaderos Beatles, el sonido que inventaron ellos mezclando sus influencias y aportando su personalidad. Cuando uno escucha power pop o cualquier cosa muy melódica con armonías vocales, es a esto a lo que se remite. Cuando todavía no habían empezado a verse las fisuras, la historia que todos conocemos.







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