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domingo, 3 de enero de 2016

Motörhead - Bad Magic


Que hayamos tenido un disco nuevo de Motörhead en el 2015 no fue algo bueno, tampoco pudo haberse tildado de sorpresivo. Fue prácticamente un milagro. Eso es lo que fue. Todos sabíamos que Lemmy se bajaba de los escenarios antes de tiempo, que tenía problemas de corazón. Le habían puesto un desfibrilador (¿qué carajo sería eso?) aunque el sólo hecho de que todavía se paraba frente al público, con un ventarrón de Marshalls haciendolé revolotear la ropa, ya era casi heroico. Por más que tocara “Ace of Spades” y se fuera tosiendo al camarín. Tenía setenta años.

Una de las cosas que diferenciaba a Lemmy del resto de los imbéciles que practican una música más o menos similar a la suya, era que nunca se la creyó, jamás se morfó la tragicomedia del “yo soy pesado”, jamás habló de metal en ninguna entrevista, lo suyo -decía él- era rock ‘n’ roll, aunque todos sabíamos muy bien que eso no era del todo cierto. Cuando hablaba de música se hartaba de elogiar a los Beatles, Little Richard, Buddy Holly y demás próceres, gente que muchos “músicos” que decían admirarlo no habrán sabido (ni sabrán) comprender. Eso se notaba en la música, claro está. Ahí estaba la grandeza de Lemmy; se reía de costado de la sarta de descerebrados que había engendrado. El tipo mandaba mensajes entre líneas todo el tiempo. Ante el resurgimiento evidente de Motörhead como fuerza creativa, cuando los periodistas intentaban entender cómo era posible lo que había pasado desde Inferno en adelante -y sobre todos los últimos tres discos de estudio- se limitaba a responder algo del tipo “solamente nos juntamos a tocar y cuando es bueno lo grabamos, así de simple”. Cualquiera con dos dedos de frente podía darse cuenta de que estaba lejos de la realidad. Para hacer discos así hay que pensar, hay que parar, tomar mil decisiones y, sobre todo, sentarse a escribir unas letras como las que escribía Lemmy. Era demasiado inteligente como para hacer lo que cualquier palurdo hubiera hecho; explicar el proceso, caer en esa berretada de “usamos pedales XXX con cabezales JJJ y además en la sala tenemos una consola BBB…” y así ad infinitum.

Lemmy siempre supo reírse de sí mismo, siempre supo restarse importancia, convirtiéndose automáticamente en uno de los músicos más importantes de los últimos cincuenta años, algo que ciertas hordas nunca jamás comprendieron, ni comprenderán. ¡Ah! ¿Y de qué se trata Bad Magic al final? Es otro disco más de Motörhead, por supuesto. ¿Qué esperaban?







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viernes, 6 de enero de 2023

The Raveonettes - Pretty In Black


Increíble. Ya pasaron casi veinte años desde que salió este disco. ¿Cuándo pasaron? No nos dimos cuenta. Fue un abrir y cerrar de ojos. Sigo pensando que los discos de esta época son modernos. Son novedades. Sé que no es así pero me pasa eso. Sé de algunos a los que les pasa algo parecido. Todo lo que salió en los últimos veinte años no lo terminamos de incorporar, de digerir. Le pedimos mucho a la música post-fin de la industria discográfica. Sin embargo los tipos ahí están, después de Pretty In Black sacaron seis LP de estudio. Probablemente sin poder vivir de la música, o sin poder vivir de los Raveonettes. Se pueda dar clases de guitarra a pibes que van obligados por padres frustrados, eso sí.

Son de Dinamarca, y son el dúo chico / chica que se usaba bastante a principios del milenio. Sune Rose Wagner toca la guitarra y canta y Sharin Foo también hace voces y toca el bajo. Tomaron un par de decisiones y se nota. Hay una estética definida, es un grupo que viene bastante empaquetado, tienen una imagen fuerte, puede que alguno desconfíe ante los argumentos de venta de esta gente. Me pasó. Pero la música me hizo meterme los prejuicios en donde el sol no alumbra. Hacen uso de un manojo de influencias muy particular, mezclan bien. Acá te vas a encontrar con una cosa medio Jesus and Mary Chain con los grupos de chicas de los sesenta como las Shirelles o The Ronettes. Hay algo surfero, rockabilly, The Cramps, Ramones. Y por supuesto Velvet Underground. Capaz la banda de Lou Reed no les interesa para nada, pero el noventa por ciento de los grupos, y más los ruidosos, son deudores -quieran o no- de los neoyorquinos.

Hay un par de temas que se destacan mucho. “Love in a Trashcan” dice mucho ya desde el título, vamos al rescate de la basura, de lo que muchos consideran chatarra cultural. Y vamos al rescate del amor, con o sin ironía, no importa. El riff de guitarra es pegadizo al máximo y super sencillo. Después la elección de cover es muy acertada; “My Boyfriend’s Back” de The Angels, un poco más conocida por Martha & the Vandellas. ¿Chatarra? De ninguna manera. Esos “hey now, hey now” son casi una declaración de principios, es aniñado pero tiene un costado sórdido. Esa es la idea de los Raveonettes, la música entra por el lado inocente pero sabés que abajo de la alfombra hay un olor raro. “Somewhere In Texas” es el otro gran tema de un disco que se deja escuchar de principio a fin, que fluye sin problemas. Este tema es evocativo, para mirar al horizonte con la mirada perdida, es original sin dejar de sacarse el sombrero por la gente que los Raveonettes admiran. Pretty In Black se bancó el paso del tiempo. Y salió ileso.







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jueves, 17 de marzo de 2016

Los Super Seven - Heard It on the X


Término que predispone mal. “Supergrupo”. Pero algo así vendrían a ser Los Super Seven. También se lo podría llamar “selección”, “rejunte”… en fin; se entiende la idea. Son músicos bastante famosos agrupados por el manager Dan Goodman, uno de esos raros casos de empresarios a los que sí les gusta la música, porque lo que logra acá tiene mucho mérito.

Los Super Seven tienen tres discos al día de la fecha, el debut homónimo del ’98, Canto del 2001 y este, aparecido cuatro años después. Ninguno de los músicos aparece en los tres, las formaciones cambian, pero sí hay figuras que aparecen en algunos temas de dos de los álbumes, una verdadera ensalada que, por suerte, no se nota en la música. En todos los LPs de esta suerte de colectivo hay un concepto unificador muy fuerte y Heard It on the X no es la excepción. Acá la cosa se trata de exaltar las virtudes de la radio. La radio como fuente de información, placer, como forma de acceder a un estilo de vida y, en última instancia, como formadora de personalidad. Un ejercicio de nostalgia, es cierto, todos sabemos que las radios tal y como las conocemos ya no cumplen esa función y han sido reemplazadas por… bueno... la nada misma. Pero aquellos que vivimos en esos años y presenciamos esta transición mongoloide, nos sentimos identificados y sabemos que este disco es una declaración de amor, una serenata a una era que ya no existe.

El asunto arranca con la ranchera “The Burro Song” con la voz de Raúl Malo (de presencia fuerte también en Canto) y el acompañamiento de los Calexico de Joey Burns y John Convertino. Después hay para todos los gustos; el super clásico “Let Her Dance” de Bobby Fuller a cargo de Joe Ely, un tex-mex precioso cantado por Rick Treviño ("Ojitos traidores"), otra versión, esta vez excelente de “Learning the Game” de Buddy Holly y hasta aparecen Lyle Lovett y el gran John Hiatt. Este último rompiéndola en “I'm Not that Kat Anymore” del maestro Doug Sahm. El disco se llama así por el tema de Fandango!, de ZZ Top, aparece casi al final y la canta Rubén Ramos. Para lo último, una perlita a modo de broche de oro, Clarence “Gatemouth” Brown reversionando un estándar blusero, el enorme “See That My Grave Is Kept Clean” del legendario Blind Lemon Jefferson.

¡Salute!






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lunes, 12 de junio de 2023

5 Canciones 5: Hawkwind, Inspiral Carpets, Rita Lee, M. Ward y The Who


Shot Down In the Night
Hawkwind

¡Qué buena etapa esta de Hawkwind! Era la época de Quark, Strangeness and Charm, PXR5 y 25 Years On. Este último salió bajo el seudónimo Hawklords, por razones contractuales. Son discografías que te llevan una vida para recorrerlas, conocerlas y enterarte de los recovecos, los rincones menos frecuentes. Acá hay un pulso punk rock, claramente adaptándose a los tiempos que corrían, cosa que nunca fue un problema para los Lores del Espacio. El trip espacio-temporal sigue ahí, presente, ineludible.

Aparece originalmente en: Live Seventy Nine (1980)

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Keep the Circle Around
Inspiral Carpets

El teclado Farfisa es lo primero que llama la atención en el sonido de Inspiral Carpets. ¿Sabían que Noel "cejita junta" Gallagher vino a Argentina con ellos, antes de pegarla con Oasis? Hay una cosa sensible (en el mejor sentido de la palabra) en ellos también, muy a flor de piel. ¿Drogas duras? Probablemente. "This Is How It Feels to Be Lonely", del primer disco de estudio, otro ejemplo. Acá dice algo así como "podés ver en mi interior que hay algo que está cayendo".

Aparece originalmente en: Plane Crash (EP 7'' 1988)


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Agora só falta você
Rita Lee & Tutti Frutti

Murió Rita Lee, ahora empiezan a aparecer fanáticos por todos lados. No hay que preocuparse, siempre pasa. Y los que la conocíamos, de repente nos acordamos de escuchar sus discos viejos. Todos tenemos nuestra boludeces. Fruto Proibido vendría a ser algo así como el Ziggy Stardust del rock de Brasil. Está grabado, tocado y compuesto como cualquiera de los grandes discos del primer mundo, hemisferio norte o como gustes llamarle. Pero claro... es en portugués. La ex-cantante de Os Mutantes sabía muy bien lo que hacía. Y elegía muy bien sus compañías.

Aparece originalmente en: Fruto Proibido (1975)

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Stars of Leo
M. Ward

Manejando muy bien la delgada línea que divide modernidad de tradicionalismo. Balance que M. Ward maneja con maestría. A la hora de los bifes, es su gran virtud. Por un lado es una suerte de Buddy Holly moderno. Pero un tema como "Stars of Leo" nunca podría haber estado en un disco grabado en los cincuenta. En los sesenta tampoco. Ojo. Él también formó ese dúo con Zoey Deschanel... ¿se acuerdan de She & Him? Extraordinarios arreglos, podría ser un tema navideño, sin ese costado medio bobo que tienen los villancicos.

Aparece originalmente en: Hold Time (2009)


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How Many Friends
The Who

El último gran disco de los gigantescos The Who. Acá se termina un reinado histórico. Porque después viene Who Are You, que es donde se empiezan a ver las grietas. Muere Keith Moon y ahí se firma el certificado de defunción definitivo. The Who By Numbers quizás sea el disco más personal desde el punto de vista lírico. Se ve que Townshend estaba pasando por un momento de angustia, soledad y cuestionamientos. Como sea... ¡qué pedazo de canción! Cuando Daltrey grita las palabras del título es imposible no conmoverse. ¿Y qué me dicen del cierre del estribillo? Con ese contraste brusco, de la rudeza a la dulzura total. "¿Cuantos amigos tengo en realidad? ¿Que me aman, me quieren y me aceptan como soy?".

Aparece originalmente en: The Who By Numbers (1975)

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martes, 11 de agosto de 2009

John Lennon - Rock 'n' Roll

Vilipendiado cruelmente al momento de su aparición, Rock ‘n’ Roll, el disco de versiones de clásicos de rock fifties de Lennon, ha recibido últimamente su justa reivindicación. Para colmo de males, cuando salió por primera vez a la venta, fue editado en las peores condiciones, con un pobre arte de tapa y a un precio irrisorio. Es de entenderse, se suponía que cada lanzamiento de los ex-Beatles tenía que expandir las fronteras de lo conocido, llevar el estado de las cosas a un nuevo extremo y sacudir los cimientos mismos de la civilización tal y como la conocemos.

Pero un disco de versiones tiene que ser visto como lo que es, un momento de distensión, de diversión y un homenaje (mas o menos respetuoso según el caso) a los artistas que marcaron un antes y un después en una carrera o -incluso- en una vida. Si lo vemos por ese lado el intento de Lennon sale airoso por donde se lo mire.

La génesis de Rock 'n' Roll es bien terrenal; todo empezó con un juicio por plagio. En este caso parece que "Come Together", la canción/himno que abría el majestuoso Abbey Road, se parecía demasiado a "You Can’t Catch Me" de Chuck Berry. El arreglo para no llegar a tribunales fue que Lennon grabara una versión. Las sesiones transcurrieron en medio del muy comentado “fin de semana perdido”, que no era otra cosa que parrandas interminables en Los Angeles con sus amigotes de turno, entre los que se contaban Harry Nilsson, Ringo, Keith Moon e incluso Alice Cooper. En la producción de algunos temas participó Phil Spector, pero después de más y más embrollos legales, sólo cuatro de las grabaciones acabaron formando parte de la placa. Pero lo que cuenta es que escuchar al "Beatle John" haciendo sus canciones favoritas de su infancia y adolescencia es todo un placer. Lennon siempre fue un eximio cantante de rock básico, el primigenio, el que dio origen a todo, como ya había demostrado en "Slow Down", "Dizzy Miss Lizzy", "Polytheme Pam" y tantos otros junto a los Fab Four.

Es imposible no imaginarlo cantando "Peggy Sue" de su héroe Buddy Holly con una sonrisa de oreja o oreja. O muriéndose de risa luego del Elvis medley de "Rip It Up" y "Ready Teddy", que seguramente salieron sin el menor esfuerzo. Acá es donde aparece por primera vez el "Stand by Me" que todo el mundo conoce, en donde Lennon grita con alma y vida en las notas altas, apropiándose de la canción, sufriendo por su amor eterno, Yoko, por supuesto, de quien estaba distanciado en aquel momento. La producción de Spector es un éxito indiscutido en esta canción particularmente, agregando cuerdas que subrayan la tensión inherente a esta joya de la pluma de Lieber / Stoller. De más está decir que la versión superaría ampliamente en popularidad a la de Ben E. King, que era la original.

Hoy en día, apartado de todas las circunstancias históricas que rodearon su concepción, Rock ‘n’ Roll suena fresco, desinhibido, con un joie de vivre contagioso y admirable a la vez. Una prueba clara del inmenso talento de Lennon que, incluso divirtiéndose, puede lograr momentos de inmensa trascendecia. ¡Rock ‘n’ Roll!








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David Bowie - Pin-Ups
Siouxsie & the Banshees - Through the Looking Glass
The Church - A Box of Birds



viernes, 13 de mayo de 2011

The Shirelles - 25 All-Time Greatest Hits


Esta es música inmortal, inoxidable, reflejo de una época y un momento histórico que ya no existe hace rato pero que todavía está fresco en nuestras mentes, en las retinas de todos los que nos interesamos por la música popular y sus implicancias y eso se debe, en gran parte, a música como la de las Shirelles.

Apenas empieza a sonar uno se transporta a un Estados Unidos de esplendor económico, inmediatamente después al estallido del primer rock, el de Elvis, Little Richard y Buddy Holly, cuando los jóvenes por primera vez tenían peso a nivel social y se movían en coches gigantes, despreocupados de casi todo. Quizás una chica -o un chico- podía llegar al desquicio, a la obsesión a la hora de encontrar un compañero. De eso hablan los temas de las Shirelles, son canciones de amor, de amor adolescente, con ternura, un poco de picardía, bastante inocencia y (por supuesto) una pizca de premeditación. No es lo que más importa, por supuesto, la música, las voces, los arreglos, por ahí viene el asunto. El primer grupo de chicas verdaderamente exitoso, las Shirelles mezclaban con total naturalidad el doo-woop, la música Motown, el rhythm and blues y el soul.

25 All-Time Greatest Hits tiene todo. Bueno, todo no en realidad, siempre estará quien encuentre el pelo en el huevo, pero como compilación e incluso como introducción a un género, funciona perfectamente. El disco está secuenciado cronológicamente, empezando con "I Met Him on a Sunday", la canción que escribieron las chicas cuando todavía estaban en el colegio, en Nueva Jersey. También están los simples, que no hicieron mucho a nivel ventas en su momento pero que muestran que el estilo ya estaba depurado y ahí nomás llega la primera bomba: "Will You Still Love Me Tomorrow". Invencible, elegante, sobriamente escrito e interpretado. También fue uno de los más grandes éxitos de dos escritores profesionales de Brill Building, nada menos que Gerry Goffin y Carole King. Ya nada sería lo mismo para las Shirelles de ahora en más. Acá están todos los temas que los pibitos de la Invasión Británica adoraban y reinterpretarían a su modo en unos pocos años, Beatles a la cabeza. Es casi imposible imaginar el sonido Merseybeat sin este tipo de música, con esos juegos de voces y las armonías en tres partes. De hecho, dos de las canciones de este disco fueron versionadas oficialmente por los de Liverpool: "Baby It's You" y "Boys" (sí, la que cantaba Ringo).

A las Shirelles les costó repetir el super-éxito comercial de la primer época pero se mantuvieron a flote dignamente durante toda la década del sesenta. Después pasaron a formar parte del ingrato circuito de la nostalgia. Por suerte ya se las habían arreglado para dejar una marca. Indeleble.







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Martha & the Vandellas - Heat Wave
Manfred Mann - The Five Faces of Manfred Mann
The Raveonettes - Raven in the Grave


viernes, 20 de octubre de 2017

Monsters of Folk - ídem [1er. LP - 2009]


Supergrupos. Se puede polemizar un rato… ¿sirven para algo? ¿Aportan, valen la pena? O son simplemente músicos divirtiéndose y haciendo facha. En realidad el concepto es un poco anticuado si se quiere. Era muy común en la década del setenta, cuando músicos de bandas que se iban desintegrando se juntaban con otros en la misma condición y hacían un disco, a lo sumo dos, con resultados más o menos olvidables.

No es el caso de Monsters of Folk, dos vienen de Bright Eyes; Connor Oberst y Mike Mogis, está M. Ward que siempre fue solista, también le fué bien con el dúo chica / chico She & Him y por último Jim James de My Morning Jacket, una de las grandes bandas de los últimos años, continuadores de aquella “música cósmica americana” iniciada hace ya varios años por Gram Parsons con los Byrds primero y los Flying Burrito Brothers después.

Hasta ahora hicieron solamente este disco homónimo en el ’09 y, a diferencia de lo que suele suceder, Monsters of Folk es un gran disco. Tiene la gran virtud de unificar a tres compositores diferentes entre sí, hacer que las canciones de cada uno formen parte de un todo uniforme, cohesionado. Quien conozca la obra de las partes separadas podrá detectar con relativa facilidad a quién pertenece en realidad cada una de las canciones, a pesar de los engañosos y democráticos créditos compartidos. “Whole Lotta Losin’” es claramente de M. Ward, es su habitual relectura del rock nerd de los cincuenta, Buddy Holly a la cabeza. El que sigue, “Temazcal” no puede ser de otro que de Oberst, quien en sus discos suele tener problemas de auto-edición y saca casi todo lo que compone, acá sale ganando. “The Right Place”, el que viene es de James, claramente, no sólo porque es el encargado de la voz líder, lleva su huella en todo sentido. Se deben haber divertido mucho grabando este disco y se nota, a pesar de que hay cierta melancolía inevitable viniendo de quienes viene, el disco tiene una onda festiva y jodona que lo diferencia de los trabajos por separado de los miembros. En el medio hay temazos como “Losin to Head” o el encargado de abrir, “Dear God (Sincerely M.O.F.)” e incluso los rellenos no son evidentes, por oficio, por estar hechos con ganas y grabados con todo lo que esta gente tiene a mano, que no es poco.

¿Los Traveling Wilburys de la era moderna? Ahí hay otro ejemplo de supergrupo que funcionó, que dejó algo más que unas buenas fotos de vejetes abrazandosé y sonriendo para la ocasión. Podría ser… ¿Por qué no?







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M. Ward - Transfiguration of Vincent
My Morning Jacket - It Still Moves
Bright Eyes - I'm Wide Awake It's Morning

viernes, 27 de diciembre de 2024

The Rolling Stones - More Hot Rocks (Big Hits & Fazed Cookies)


Hay quinientas compilaciones de los Stones. La más famosa quizás sea la de la botita en la tapa -Jump Back- uno de esos que todo el mundo tenía en la época en que la clase media todavía se preocupaba por tener objetos culturales físicos. Esta en realidad es malísima, sólo tiene de Sticky Fingers en adelante, o sea desde el cambio de sello, cuando aparece por primera vez el logo de la lengua que todos identificamos al instante.

Después están los dos Hot Rocks, que llegan hasta el '71 ("Brown Sugar" y "Wild Horses") y no están nada mal, está la versión single de "Honky Tonk Woman", en donde Bill Wyman dá una clase magistral de bajo rockero y te encontrás con una selección decente de Las Majestades en los sesenta. Flowers y Metamorphosis hay que tenerlos por obvias razones, aunque casi se podría decir que son discos "de estudio" por el contenido y la selección. Si hay que elegir una sola compilación, no estaría nada mal ir con esta maravilla, More Hot Rocks (Big Hits & Fazed Cookies), disco doble que no se edita en UK y llega hasta Let It Bleed inclusive, el último LP que sale en el sello Decca.

En el disco uno tenés una representación extraordinaria de la evolución de los Rolling Stones en la década en que el mundo se parte al medio de una vez y para siempre, con Jagger, Richards, Brian Jones, Wyman y Charlie Watts como protagonistas de la revolución. Empieza con "Tell Me", que creo que es el primer tema que componen los Glimmer Twins cuando el infame Andrew Loog Oldham los encierra en una habitación, con la premisa de componer de una vez por todas y dejarse de joder con los covers.
Andy olfateaba la andanada de millones que estaba a la vuelta de la esquina y vaya si tenía razón. Como representantes de la era de las versiones están "Not Fade Away" de Buddy Holly y "It's All Over Now" que nadie se acuerda que, en realidad, es del gran Bobby Womack. Con "I'm Free" empieza a asomarse la influencia de Dylan y el gran cambio que fue darle un poco más de bola a las letras.
Ya con "Have You Seen Your Mother…" la inmersión en la lisergia es completa, en uno de los grandes singles, alrededor de Aftermath, disco bisagra si los hubo. Ahí nomás "Dandelion" y "We Love You", que a menos que tengas los singles originales, son temas tan buenos como difíciles de ubicar.

Disco dos y ya estamos en Their Satanic Majesties Request, uno de los discos más polémicos que se han grabado, Keith Richards dice odiarlo, puede que no se acuerde absolutamente nada del momento en que lo hicieron y es probable que no lo haya vuelto a escuchar en años. Tiene momentos de altísimo vuelo, como los dos temas que lo representan acá y el simple "Child of the Moon", una de las canciones más hermosas de la conocida como Era de Acuario, salió como cara B de "Jumpin' Jack Flash".
En este último se veía venir lo que iba a ser el resto de la carrera, la bajada a tierra después del viaje interestelar.
La sorpresa es la cara D o 4, en donde se vuelve atrás con joyitas semi-olvidadas como "Money", el excelente "Fortune Teller", el saludo a Chuck Berry con "Bye Bye Johnny" y el homenaje al inolvidable Muddy Waters, con "I Can't Be Satisfied".

Redoblamos la apuesta; si vas a tener un sólo disco de los Rolling Stones, si vas a entorpecer tu vida con semejante blasfemia, que sea este. ¿O se te ocurre algún otro?






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The Rolling Stones - Sucking In The Seventies
Keith Richards - A Stone Alone
The Rolling Stones - Singles Collection / The London Years



jueves, 6 de septiembre de 2012

Phil Seymour - Vols. 1 y 2


Algunos sellos discográficos son una garantía automática de calidad. Si lo ves en el lomo o en la contratapa de un disco (a veces en la tapa también) sabés que hay gente involucrada a la que verdaderamente le importa todo esto, que están en esto por amor y que no les importa “hacer la diferencia” como dicen ahora. Es el caso de Collector’s Choice Music, que volvió a editar prácticamente todo lo que grabó Phil Seymour y que nunca había aparecido en formato CD.

Para hablar de Phil Seymour hay que hablar de power-pop primero y de Dwight Twilley después. El género de los que ya estamos metidos hasta el cuello en esto de escuchar música, que no nos preocupamos tanto por escuchar algo revolucionario sino bueno, bien hecho, creíble. El género de las guitarras arpegiadas, de los estribillos pegadizos y de las armonías vocales cuidadas al máximo. Nuestro protagonista se fugó de su casa muy joven, apenas un adolescente, con su amigo de la infancia (Twilley) y fueron a parar a los estudios Sun, sin tener la menor idea de lo que significaba a nivel histórico, pero con una idea bien clara: hacer discos, igual que sus héroes los Beatles, Buddy Holly, etcétera. Después de un largo penar y de varias idas y venidas que no vale la pena detallar, registraron juntos dos discazos: Sincerely y Twilley Don’t Mind. Ahí es cuando Seymour decide cortar por lo sano y empezar su carrera solista.

El primer disco, homónimo, no tiene desperdicio. Son once joyas de pop perfecto, de canciones redondas. Estrofa, estribillo, solo de guitarra y a cobrar. A medio camino entre la tradición y la línea trazada por las influencias (muy evidentes) el sonido y la forma de grabar que se usaba en aquel entonces. En Phil Seymour está lo más parecido a un hit que tuvo, con “Baby It’s You”, que llegó a los primeros lugares a principios del ’81. Pero eso no es todo, acá también está “Precious to Me”, el tema con el que empieza el disco, “We Don’t Get Along”, un rock and roll salvaje de esos que no se olvidan e incluso la versión de “Let Her Dance”, para el que se hizo un video más bien cómico, que vale la pena chequear.

El disco de la tapa amarilla, The Phil Seymour Archive Series, Vol. 2, incluye casi todo el segundo disco, Phil Seymour 2 (no se esmeraba mucho con los títulos, es claro) menos “Looking for the Magic” que aparece como bonus track en el primero. A este segundo trabajo no le fue tan bien, tuvo problemas con la compañía discográfica, no lo promocionaron… lo de siempre. Pero la calidad está intacta, incluso tiene varias de las canciones que iban a formar parte de un eventual tercer LP que nunca se llegó a concretar. Phil Seymour tuvo una larga y dolorosa batalla contra un linfoma, enfermedad que terminaría con su vida a principios de la década del noventa. Un héroe de culto que merece ser redescubierto. Para eso agradecemos la ayuda de gente como la de Collector
s Choice Music. Buena gente.








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The Hot Dogs - Say What You Mean
The Records - Crashes
Supergrass - I Should Coco



jueves, 5 de octubre de 2017

Bridget St. John - Thank You For...


Qué bueno mirar los créditos de los discos. Gracias a ellos te podés enterar de cosas que de otra manera hubieran pasado desapercibidas. Son enlaces directos para ir a otros lugares, ver quiénes son los músicos que tocaron, quien comparte los créditos de composición… en “Fly High”, uno de los grandes temas de Thank You For… como co-autor figura R.L. Stevenson, la pluma detrás de La Isla del Tesoro y otras novelas de aventuras.

También se puede decir que hace falta ver los créditos para reconocer las versiones del tercer LP de estudio de Bridget St. John. Casi al final hace uno de los temas más hermosos de Buddy Holly, “Everyday”, en una versión prácticamente irreconocible, pero trascendental, se apropia cien por ciento de la canción. Y lo mismo hace con uno de los temas más versionados del principio de la carrera de Dylan, “Love Minus Zero / No Limit” deja de ser un tema ajeno para convertise en propio. Pero no sólo de versiones está hecho este asunto, los originales, que son mayoría, son de una factura impecable.

Thank You For… es el disco más pop de Bridget St. John, los dos primeros se pueden inscribir sin miedo en la categoría folk inglés de fines de los sesenta / principios de los setenta. Si bien tienen personalidad y han envejecido bien, en este tercer trabajo se puede decir que hace alguna que otra concesión para sonar más radiable, más apta para todo público. Sale por Dandelion, un sello ultra-hippie (en más de un sentido) fundado por el mítico DJ inglés John Peel y su manager, armado en su momento para sacar al mercado a esta artista. Tuvo en su breve existencia a Kevin Coyne, Supersister y hasta a Gene Vincent. Se puede establecer un paralelo entre Bridget St. John y el primer LP solista de Nico, la cantante en el disco de la banana de Velvet Underground, las voces tienen una similitud sorprendente, aunque la inglesa tiene más dominio y técnica que la alemana, los timbres son muy parecidos. También el tipo de canciones coinciden hasta cierto punto. Temas que invitan a mirar el horizonte, replantearse errores, escuchar arreglos de cámara y una producción general muy cuidada.

Nunca pasó de ser una artista de culto, como la mayoría de los protegidos del muy querible John Peel, un tipo al que no le importaba el vil metal y siempre ponía por delante lo que le gustaba. Como nosotros.








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Chequear también:

Bridget St. John - Songs for the Gentle Man
The Way We Live - A Candle for Judith
Tractor - ídem [1er. LP - 1972]




miércoles, 20 de enero de 2010

5 Canciones 5: Waterboys, 20/20, Aquelarre, Elvis Brothers, Flaming Lips


How Long Will I Love You?
The Waterboys

Alejándose de la megalomanía del período de This Is the Sea, más cerca de la cultura celta y el rock de raíces. Mike Scott y compañía aprendieron que la sutileza puede ser una aliada. Los instrumentos son muchos pero todos contribuyen a crear un clima, nostálgico, muy sentido.

Aparece originalmente en: Room to Roam (1990)

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Alien
20/20

Pop perfecto y cierto aire disco en esta joya de una de las bandas insignia del power-pop de fines de la década del 70 / principios de la década siguiente. Imposible no sentirse atraído por los coros y las líneas de bajo, precisas y casi bailables. Aparece en Look Out!, el infravalorado segundo LP de estudio de 20/20.

Aparece originalmente en: Look Out! (1982)


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Silencio marginal
Aquelarre

"Si las luces se cruzan al azar, es mentira el silencio marginal, de tu seguridad, el miedo de una noche, que la naturaleza tiene en vos" decía el segundo tema del tercer disco de Aquelarre. Pintando con una poesía hermética el convusionado momento socio-político de aquellos años. La música es todo lo contrario; mostrando la destreza acústica de un grupo que no conocía límites en cuanto a ejecución y originalidad compositiva.


Aparece originalmente en: Brumas (1973)


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It's So Hard
The Elvis Brothers

En esta canción se acercan más a Buddy Holly que a Mr. Elvis Aaron pero en el resto del disco los "falsos hermanos" (a la manera de los Ramones, portaban el mismo apellido) se pasean por varios estilos. Siempre fieles a la idea de diversión, de fiesta. Una banda que merece más reconocimiento del que tiene.

Aparece originalmente en: Movin' Up (1983)


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Mountain Side
The Flaming Lips

Una obra maestra dentro de un disco del que algún día se escribirán páginas enteras. Las lecciones de Jesus and Mary Chain con la distorsión guitarrera más sucia, más la batería en el estilo de Bonham y un cantante alla Neil Young / Jon Anderson. Son una muestra de cómo exceder las influencias, cómo apoderarse de un legado y ser completamente originales sin perder fuerza.

Aparece originalmente en: In a Priest Driven Ambulance (1990)


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sábado, 24 de agosto de 2013

Humble Pie - Town and Country


Prácticamente todos conocemos a Humble Pie, a al menos los hemos sentido nombrar, medio a la pasada, siempre relacionados con los Stones, los Faces, los festivales al aire libre y cierto rock and roll cuadrado y básico, medio boogie, de temas como “30 Days in a Hole” o “I Don’t Need No Doctor”. Pero esta, la primera etapa, de los dos primeros discos para el sello Inmediate de Andrew Loog Oldham, es otra historia, diferente.

El corazón de la banda lo componen Steve Marriott, ex-Small Faces y Peter Frampton, ex-The Herd y número fijo en las radios de rock adulto (y adulterado) en los siguientes años. Pero no nos adelantemos ni dejemos que el prejuicio se ponga alerta. Si los conocés del super clásico Smokin’ o el muy famoso Live at the Fillmore te vas a llevar una sorpresa, muy grata por cierto. En Town and Country es otra banda, otro estilo, hay veriedad, sobra calidad y en las interpretaciones sobra buen gusto. Ya “Take Me Back” el tema que da comienzo al LP marca la pauta; formato semi-acústico, atmósfera campestre, una voz soulera que es una delicia, percusión en vez de batería completa… empezamos bien. La primera maravilla sonora no se hace esperar mucho, llega de la mano de “The Light of Love”, en donde Marriott se da el gusto de rasgar una cítara, en una canción que bien podría haber formado parte de los discos de los Bee Gees de esta época, de Odessa o Trafalgar, con unas armonías vocales muy cuidadas. Frampton se luce con un solo de guitarra acústica corto y efectivo. El estribillo va a parar a otra parte, un temazo. Suena “Cold Lady” y te das cuenta de que, a pesar de que este no es un disco muy famoso, no debe haber pasado desapercibido para los músicos, esto es Traffic de John Barleycorn Must Die, es lo que hizo Weller cuando se dejó de joder con Style Council y volvió a poner el foco en el rock de guitarras, Wild Wood, Stanley Road, etcétera. En “Down Home Again” se puede vislumbrar el sonido de la banda que estaba a la vuelta de la esquina y por el que serían recordados y amados por muchos a lo largo y ancho del mundo. ¿Y qué tal una belleza country bien británica? Tenés “Every Mother’s Son”, ideal para mostrarle a ese amigo fan de Led Zeppelin de dónde viene lo que hacía Jimmy Page cada vez que desenchufaba la Les Paul. ¿Una yapa? Una preciosa versión de una canción que ya era una hermosura; “Heartbeat” de Buddy Holly.

Cuando los Humble Pie volvieron de gira de Estados Unidos se enteraron de que Inmediate había quebrado y eso explica una parte del fracaso -comercial- de Town and Country. Inmerecido. 







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