viernes, 28 de diciembre de 2012
miércoles, 26 de diciembre de 2012
The Kinks - Muswell Hillbillies
Para principios de la década del setenta ya se veía venir que el mundo iba a ser difícil de cambiar. Y si iba a cambiar no iba a ser con el poder las flores y las buenas vibras. A diferencia de muchos, Ray Davies lo supo siempre. Cuando todos estaban con la ropa hindú, escuchando música en un estado de coma auto-inducido, el estaba haciendo Village Green Preservation Society, su manifiesto personal. ¿Conservador? ¿Reaccionario? Podría ser. El líder de los Kinks siempre quiso ser diferente y actuó de acuerdo a sus instintos. Cosa que muchas veces le jugó en contra, pero esa es otra historia.
Después del super éxito que significó “Lola” y la buena recepción de su LP correspondiente, los Kinks firman para RCA y ahí es cuando empieza una nueva etapa, con otro golpe de timón, el fantástico Muswell Hillbillies. Si “hillbillies” son los campesinos yanquis (eternamente vistos con desdén por la gente de ciudad) y Muswell Hill es el barrio londinense en el que se criaron los hermanos Davies, la cosa ya tiene sentido y cierra desde el título mismo. El disco es una mezcla a priori imposible; jazz de Nueva Orleáns, country del costado del camino (filtrado por The Band) y la infaltable flema inglesa, de la que quizás sea la banda más inglesa de todos los tiempos.
Ray Davies encontraba respuestas al fracaso del sueño metiéndose en su propio caparazón, volviendo a la infancia y al barrio. ¿El primer disco de rock barrial? Podría ser. Pero acá había sentido del humor, nunca podés tomar al pié de la letra a este tipo porque siempre hay una pizca importante de ironía, como cuando dice en el temazo que abre el disco, en “20th Century Man”, “Vos quedate con todos tus escritores modernos tan inteligentes, a mí dame William Shakespeare, quedate con todos tus pintores modernos tan inteligentes, yo me quedo con Tiziano, Da Vinci y Gainsborough”. O al final, en el tema que da título, cuando declara su miedo a la modernidad y dice que “me van a hacer estudiar elocución porque dicen que mi acento está mal, ellos van a vaciar los barrios pobres pero nunca van a matar mi orgullo cockney”. Todo esto sonaría muy solemne si no fuera por la música. Es alegre, simpática, llena de vida. Con arreglos inteligentes, como los bronces mariachi al final de la frase “ron, oporto y tequila” en “Alcohol” un lamento medio tanguero sobre los desastres de la demoníaca botella. Los arreglos de piano del “pibe nuevo” John Gosling son una delicia, como lo que toca en la coda de “Have a Cuppa Tea” o en la melancólica “Oklahoma U.S.A.”, casi al final.
Incluso para los hermanos Davies (que rara vez coinciden) Muswell Hillbillies es uno de los mejores discos de los Kinks y muchos fanáticos lo tienen en altísima estima. Lo que es seguro es que es un disco distinto, muy rico a nivel musical y lírico. Nunca volvieron a hacer uno como este. Una verdadera declaración de principios. Parafraseando a Groucho Marx, si no te gustan estos principios no importa; Ray Davies también tenía otros.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
The Kinks - Everyboy's in the Showbiz
Ry Cooder - Boomer's Story
Gorky's Zygotic Mynci - How I Long to Feel that Summer in My Heart
jueves, 20 de diciembre de 2012
Dinosaur Jr. - I Bet on Sky
A los Dinosaur Jr. les faltó suerte. Mientras que Sonic Youth disfruta de una especie de eterno revival, con fanáticos que ni habían nacido en la época de Goo o Daydream Nation y Nirvana se convirtió en lo que todos sabemos, ellos quedaron relegados a la injusta categoría de artistas de culto. Pero ojo, eso al final puede terminar jugando a favor. Por empezar se reunieron después de casi diez años de proyectos paralelos y relaciones que parecían irreconciliables, una banda de estas características… ¿reuniéndose? Sí. ¿Y saben qué? Funciona perfectamente. Son una de las pocas bandas que pueden darse el lujo de decir que se reunieron y que están al mismo nivel que en la etapa clásica, ya van tres discos con este, Beyond y Farm y parece que la cosa avanza con viento a favor.
En esos años en que se putearon públicamente, J Mascis demostró que también puede bajar el volumen y hacer canciones despojadas. Lou Barlow formó una de las grandes bandas del rock alternativo de los últimos tiempos; Sebadoh, en donde demostró que es un escritor de canciones hecho y derecho y salió del límite de dos temas por disco impuesto por el apático melenudo (¿Alguien dijo Harrison?). Gente prolífica se podría decir.
I Bet on Sky viene a cerrar la trilogía empezada en el 2007 con Beyond, cuando decidieron hacer las paces y es un claro ejemplo de un grupo jugando y expandiendo su sonido, sin sacrificar una pizca de identidad. Alguna vez se les encajó el mote de “country para hacer sangrar los oídos” y por ahí viene la mano también en este flamante disco. Pero ojo que nunca llegan a los niveles de desbarranque sónico de Bug o del primer disco, están un poco más calmados, se nota y tiene sentido; son tipos de cincuenta años. Pero están lejos de ser viejos chotos, en I Bet on Sky sacrifican violencia y furia por control y oficio, son músicos más afianzados y es evidente en cada una de las canciones. Escuchen el solo de Mascis en “Watch the Corners”, sigue siendo el Neil Young de la generación siguiente pero ya no pretende arrancarle la cabeza a nadie, hay una maduración, en el buen sentido de la palabra. Está la sensibilidad pop que siempre caracterizó a la banda, pero mientras que antes era más bien velada, ahora aflora sin prejuicios en temas como “Almost Fare” o “I Know It Oh So Well”, con grandes resultados.
Están los que desconfían de esta nueva encarnación de Dinosaur Jr. Se basan en que en las entrevistas ni se miran o que en vivo tienen una comunicación extra musical prácticamente nula. Pero en realidad Mascis siempre fue un cultor del arte de la apatía y un entrevistado -como mínimo- lacónico, siempre dejo que la música hablara por sí misma. Con una trayectoria como la que ya tienen y con un disco como I Bet on Sky… ¿Quién puede achacarles algo?
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Dinosaur Jr. - You're Living All Over Me
Sebadoh - Bubble & Scrape
J Mascis - Several Shades of Why
jueves, 13 de diciembre de 2012
5 Canciones 5: Savage Resurrection, The Droogs, Mad Professor, The Cramps y Erland & the Carnival
A Bit of Ready Made Sauce
Yellowman & Mad Professor
Mad Professor es uno de los pocos capos del reggae que logró trascender relativamente intacto la "edad de oro" del género. En este disco colabora con Yellowman, otro colorido personaje jamaiquino (mas bien descolorido en realidad) y en "A Bit of Ready, Made Sauce" lo deja pasar al frente mucho más que en el resto del LP. Yellowman hace lo que mejor sabe hacer y brilla. La producción, como siempre, es un lujo para los amantes del groove dulzón y espeso.
Aparece originalmente en: A Feast of Yellow Dub (1990)
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Yellowman & Mad Professor
Mad Professor es uno de los pocos capos del reggae que logró trascender relativamente intacto la "edad de oro" del género. En este disco colabora con Yellowman, otro colorido personaje jamaiquino (mas bien descolorido en realidad) y en "A Bit of Ready, Made Sauce" lo deja pasar al frente mucho más que en el resto del LP. Yellowman hace lo que mejor sabe hacer y brilla. La producción, como siempre, es un lujo para los amantes del groove dulzón y espeso.
Aparece originalmente en: A Feast of Yellow Dub (1990)
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Let's Get Fucked Up
The Cramps
Podría traducirse como "vamos a reventarnos" y la letra es exactamente lo que el título promete. Para bailar a go-go desquiciadamente. Lux Interior (que en paz descanse) también nos advierte de las consecuencias de una noche de excesos: "mañana nos vamos a sentir como atropellados por un camión" o "vamos a necesitar un psicólogo para volver a la realidad". El "solo" de Posion Ivy es ridículamente genial. ¿O genialmente ridículo?
Aparece originalmente en: Flamejob (1994)
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The Cramps
Podría traducirse como "vamos a reventarnos" y la letra es exactamente lo que el título promete. Para bailar a go-go desquiciadamente. Lux Interior (que en paz descanse) también nos advierte de las consecuencias de una noche de excesos: "mañana nos vamos a sentir como atropellados por un camión" o "vamos a necesitar un psicólogo para volver a la realidad". El "solo" de Posion Ivy es ridículamente genial. ¿O genialmente ridículo?
Aparece originalmente en: Flamejob (1994)
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Reach the Dawn
The Droogs
Estos aparecen en la tercer caja Nuggets, vienen batallando en el anonimato hace miles de años y -aparentemente- todavía siguen en pié. Una banda que sacó muchos simples antes de llegar al primer disco. Esta joya de rock de raíces yanqui esta en el tercero, en Mad Dog Dreams. El cantante tiene una actitud tremenda, entre Jagger y Joey Ramone, buenos coros y un excelente riff -y sonido- de guitarras. Rock and roll. Clásico.
Aparece originalmente en: Mad Dog Dreams (1989)
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The Droogs
Estos aparecen en la tercer caja Nuggets, vienen batallando en el anonimato hace miles de años y -aparentemente- todavía siguen en pié. Una banda que sacó muchos simples antes de llegar al primer disco. Esta joya de rock de raíces yanqui esta en el tercero, en Mad Dog Dreams. El cantante tiene una actitud tremenda, entre Jagger y Joey Ramone, buenos coros y un excelente riff -y sonido- de guitarras. Rock and roll. Clásico.
Aparece originalmente en: Mad Dog Dreams (1989)
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Emmeline
Erland & the Carnival
Excelente banda actual, ultra-psicodélicos y oníricos. Recuerdan a muchas cosas pero no imitan a nadie, tienen dos discos hasta la fecha y esta pequeña obra maestra aparece en el segundo LP de estudio. Entre los Easybeats y los primeros Pink Floyd, suenan un poco a lo más retorcido de The Coral. Como todas las bandas buenas modernas, tienen diez mil influencias y terminan haciendo algo que, si bien no es enteramente nuevo, es válido e interesante.
Aparece originalmente en: Nightingale (2011)
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Erland & the Carnival
Excelente banda actual, ultra-psicodélicos y oníricos. Recuerdan a muchas cosas pero no imitan a nadie, tienen dos discos hasta la fecha y esta pequeña obra maestra aparece en el segundo LP de estudio. Entre los Easybeats y los primeros Pink Floyd, suenan un poco a lo más retorcido de The Coral. Como todas las bandas buenas modernas, tienen diez mil influencias y terminan haciendo algo que, si bien no es enteramente nuevo, es válido e interesante.
Aparece originalmente en: Nightingale (2011)
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Every Little Song
The Savage Resurrection
Otros psicodélicos provenientes de San Francisco (¿Serían todos "acid eaters"?). Arranca con un arpegio de acorde menor y ya de movida el clima es amenazante. Acá produce el guitarrista y capo de Blue Cheer. Las voces fantasmagóricas dan paso a una acelerada de tempo tipo Yardbirds, con ruidos de guitarras que se derriten. En menos de dos minutos dijo todo lo que tenía que decir. Quedó clarísimo.
Aparece originalmente en: The Savage Resurrection (1968)
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The Savage Resurrection
Otros psicodélicos provenientes de San Francisco (¿Serían todos "acid eaters"?). Arranca con un arpegio de acorde menor y ya de movida el clima es amenazante. Acá produce el guitarrista y capo de Blue Cheer. Las voces fantasmagóricas dan paso a una acelerada de tempo tipo Yardbirds, con ruidos de guitarras que se derriten. En menos de dos minutos dijo todo lo que tenía que decir. Quedó clarísimo.
Aparece originalmente en: The Savage Resurrection (1968)
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martes, 11 de diciembre de 2012
Video de la Semana: Violent Femmes - Nightmares
¡Qué bien que tocan los Violent Femmes! De 3, el cuarto disco de estudio, del '89.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Bob Dylan - Slow Train Coming
Hoy parece casi increíble, pero en esta época, a fines de la década del setenta, escuchar a Bob Dylan no estaba bien visto. Sobre todo los discos que estaba sacando en ese momento, porque los clásicos nunca perdieron vigencia. Bob había visto la luz y tenía un entusiasmo y una energía que hacía rato no sentía. Sermoneaba a su público en los conciertos y no dudaba en trenzarse en discusiones mano a mano con los fanáticos, que se hartaban y le pedían sus temas viejos.
Pero la etapa más cuestionada y hasta parodiada de Mr. Zimmerman tiene sus defensores. Charly García siempre dijo que este es su mejor disco a nivel musical y Nick Cave no duda en elegirlo entre sus favoritos de todos los tiempos. Pero claro, los detractores no son pocos y también hay que entenderlos. En Slow Train Coming, el primero de la llamada “Trilogía Cristiana”, encontramos al ex-poeta surrealista, al ex-cronista de los males de este mundo y al ex-marido libidinoso (y despechado) convertido en una suerte de predicador de los evangelios. Bajando línea y tomando partido por una causa que creía justa. Que creía en lo que decía es evidente, se transmite con claridad y eso es algo digno de valorarse, le aporta a las canciones, termina jugando a favor. Los cínicos lo detestaron, casi está de más decirlo. Pero acá no vamos a determinar la validez de sus argumentos.
Sí vamos a recordar las canciones que sacó a relucir Dylan acá, se ve que la epifanía le aporto nuevos bríos. “Precious Angel” tiene una melodía extraordinaria y lo mismo pasa con “I Believe In You”, con un estribillo que te dan ganas de arrodillarte y pedir por favor que te pase lo mismo que a nuestro héroe. ¿Y la guitarrita de Mark Knopfler? ¿No es ese otro gran argumento? Ese sonido, inmediatamente identificable, le da mucho color a las canciones y termina siendo un elemento decisivo. Ni hablar de la producción del enorme Jerry Wexler, grabado en los legendarios estudios Muscle Shoals, Slow Train Coming es un disco al que se le prestó atención desde todos los ángulos, las ganas de transmitir el mensaje de Dylan eran grandes, por lo visto. Finalmente, en los último años de la década, los artistas del “primer mundo” estaban empezando a adoptar el reggae y acá está la relectura de Dylan del asunto, en “Man Gave Names to All the Animals”. El LP empezaba con la diatriba más directa, con “Gotta Serve Somebody” (vapuleado por Lennon en formato canción), instando a todos a darle sentido a la vida mirando más allá del individualismo, su meta era el Cristianismo, pero Dylan siempre deja una puerta abierta y entonces aclara que “puede ser el Diablo o puede ser el señor, pero tenés que servir a alguien”.
Hay que decir que los discos que conformaron la trilogía, Shot of Love y el flojísimo Saved no tuvieron el nivel de Slow Train Coming y quizás por eso abandonó esta nueva veta, abjurando incluso de estas canciones, que casi nunca volvió a tocar en vivo. Ahí es cuando se dio cuenta de que su verdadero Dios era la divisa de color verde con caras de ex presidentes yanquis. Más allá de la ironía, se puede decir cualquier cosa de este trabajo pero… ¿No es preferible un convencido a un intrascendente?
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Bob Dylan & the Band - Before the Flood
Van Morrison - Beautiful Vision
Leonard Cohen - Recent Songs
viernes, 7 de diciembre de 2012
lunes, 3 de diciembre de 2012
viernes, 30 de noviembre de 2012
domingo, 25 de noviembre de 2012
Man - ídem [3er. LP - 1971]
El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Levante la mano quien nunca se haya bajado un disco de Internet. Los que tenemos entre veinte y cuarenta y pico de años y nos gusta investigar música que nunca antes habíamos escuchado, encontramos en la red una especie de panacea. De repente se podía acceder a todo. O casi. Así es como pibes de veinticinco (por ejemplo) pueden conocer grupos desaparecidos que en su momento, nunca llegaron a conocerse o a editarse en nuestro país. También pasa que muchos comprábamos discos antes de que esto sucediera, muchos sabíamos lo que es tener un objeto real, establecer una relación con el objeto cuestión, ver la tapa, leer los créditos, estudiar atentamente las letras. En definitiva; algo más allá de un archivito de computadora. Man es uno de estos grupos. Si no fuese por Internet, hoy casi nadie se acordaría de ellos, son de Gales, nunca fueron masivos, no son tremendamente originales, pero son excelentes en lo que a música respecta. Son una adición muy atractiva para cualquier colección de discos que se precie de tal.
Man es el tercer disco de estudio de la banda. Viene después de Revelation del ’69 y el ambicioso, pesado y ultra psicodélico 2 Ozs. of Plastic with a Hole in the Middle (sería “dos onzas de plástico con un agujero en el medio”) del siguiente año. Empieza con “Romain” un blues-rock exquisito que bien podría pararse orgulloso ante cualquier tema de Cream o Savoy Brown. Hay dinámica y versatilidad a la hora de interpretar, un muy buen cantante en Clive John y un notable trabajo de guitarra a cargo de Martin Ace. Sigue “Country Girl”, que es una relectura muy apropiada del rock de raíces yanqui, “yo nunca he estado en Tennessee” dice la letra. No parece. Atención especial merece el tercer tema, algo así como la pieza central del disco, con un nombre tan extravagante como la música que contiene, “Would the Christians Wait Five Minutes? The Lions Are Having a Draw”. Es una suite épica piscodélica y retorcida de casi quince minutos de duración. Se parece a esos temas de King Crimson que eran prácticamente inaudibles, que estallaban de pronto en una explosión de volumen e intensidad. Esto sí que es original, los Man podían sacar de la galera cosas extrañísimas y esa es una de las virtudes de la banda. Sigue “Daughter of the Fireplace” y es hard-rock para la ruta, machacante e insistente, solos de guitarra y todo lo que tiene que tener un tema de este estilo para salir bien parado, convencen. Para el final queda otra de esas joyas, se trata de “Alchemist” y esta sí que es un desafío auditivo. Vale la pena exponerse a estos veinte minutos de desquicio y sonidos extraterrestres. Es claro que los tipos se estaban poniendo a prueba a sí mismos; después de una intro macabra aparece un riff bien al estilo Black Sabbath, lento, oscuro. Eso es solo el principio de esta odisea de veinte minutos y fracción.
El grupo se fue desvaneciendo lentamente, con muchos cambios de formación y sin lograr un éxito grande que les permitiera mantenerse a flote, no sin antes sacar el reglamentario disco en vivo o el excelente Back into the Future. Pero los primeros seis o siete años son los que realmente dejaron huella. Otra banda de culto que merecía un poco más.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Man - Do You Like It Here, Are You Settling In?
Wishbone Ash - Live Dates
Kevin Ayers & the Whole World - Shooting at the Moon
sábado, 24 de noviembre de 2012
M. Ward - A Wasteland Companion
Uno de los grandes cantautores de los últimos diez años. Sin embargo, en el apartado
biográfico, lo de M. Ward tiene poco que ver con la extravagancia y los habituales
detalles de color. Tocó en bandas de escasa -o ninguna- trascendencia hasta que
decidió empezar como solista. Ahí es cuando tuvo un poco de suerte. Uno de sus
discos cayó en manos de Howe Gelb, uno de los personajes más extraños y
ermitaños de los últimos treinta años de la música popular. Gelb no es conocido
por ser un tipo que anda en busca de las últimas tendencias, basta escuchar cualquier
disco de Giant Sand para comprobarlo, pero lo que escuchó le gustó. Duet for
Guitars #2 fue editado en Ow Om Recordings, el sello de Gelb y ahí la cosa
empezó a cambiar, a crecer.
Hoy M. Ward es un músico de cierto prestigio, está lejos de ser un gran vendedor (¿quién lo es en estos días?) pero sus discos son consistentes y los comentan en las revistas que todavía se preocupan por bucear por debajo de lo que -supuestamente- todos tenemos que escuchar. Tiene un estilo propio que, sin ser novedoso, es reconocible y ya lleva grabados unos cuantos LP’s de estudio, sin preocuparse por hacer concesiones en pos de una masividad que quizás nunca llegue. A Wasteland Companion es su séptimo trabajo hasta la fecha y se nota que su fama viene en ascenso. Tiene una producción más nítida e incluye una lista de “semi-celebridades” que sería la envidia de un director de cine independiente. Está Steve Shelley de Sonic Youth, Zooey Deschanel (la actriz indie del momento y cantante de She & Him) y hasta el mismo Gelb en un par de canciones. Y lo mejor de todos es que ninguno de los invitados sobresale, en ningún momento este es uno de esos discos en que el invitado termina pasando al frente y opacando al tipo que pone su nombre en la tapa, todo lo contrario, casi pasan desapercibidos.
¿Y la música? Bueno, no se aparta demasiado de discos anteriores como Post-War o Transistor Radio, hay arreglos orquestales, sutiles, bien usados. Es un disco de folk moderno, en el amplio sentido del término, suena atemporal pero también es moderno a su manera. Se nota la influencia de Giant Sand en esa manera de hacer sonar todo como si estuviese improvisado pero, si prestás atención, todo está puesto en su lugar. Hay guiños al enorme Nick Drake, al blues clásico e incluso al Gene Clark solista más intimo y hasta una dedicatoria a Big Star en el primer tema, “Clean Slate (for Alex & El Goodoo)”.
A Matthew Stephen Ward (su verdadero nombre) su nuevo estatus de cantautor de culto no lo mareó; A Wasteland Companion es el testimonio evidente de que algunos saben bien que la fama… es puro cuento.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Lambchop - Is a Woman
Will Oldham - Joya
M. Ward - Hold Time
jueves, 15 de noviembre de 2012
Video de la Semana: Me First and the Gimme Gimmes - Danny's Song
La letra más berreta y simplona de Loggins y Messina (que igual es un temazo) sobre tener un hijo termina siendo parodiada con gran resultado en el primer "video oficial" de los Gimme Gimmes ¡Karaoke!
sábado, 10 de noviembre de 2012
5 Canciones 5: Lou Reed
Intro / Sweet Jane
¡Traición! ¿Lou Reed a los estadios, pintarrajeado y amigote de Bowie? ¿Y haciendo una versión casi prog-rock de uno de los temas más queridos de Velvet Underground? Sí, también se la dejamos pasar a esta. ¿Por qué? Porque funciona y perfectamente. Recién a los tres minutos empieza el riff (¡y qué riff por Dios y Mefisto!) y el público estalla agradecido. Uno de esos discos en vivo que tiene casi tantos admiradores como detractores.
Aparece originalmente en: Rock 'n' Roll Animal (1974)
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¡Traición! ¿Lou Reed a los estadios, pintarrajeado y amigote de Bowie? ¿Y haciendo una versión casi prog-rock de uno de los temas más queridos de Velvet Underground? Sí, también se la dejamos pasar a esta. ¿Por qué? Porque funciona y perfectamente. Recién a los tres minutos empieza el riff (¡y qué riff por Dios y Mefisto!) y el público estalla agradecido. Uno de esos discos en vivo que tiene casi tantos admiradores como detractores.
Aparece originalmente en: Rock 'n' Roll Animal (1974)
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She's My Best Friend
Tremendo temazo. Casi nunca lo tocó en vivo y no tiene una de esas letras provocativas tan características del estilo Lou Reed. Pero ostenta un laburo en las seis cuerdas impresionante, la intro de bajo es hermosa y tiene no uno sino dos estallidos guitarreros, de esos que te hacen esperar que llegue el momento y que el tema no termine nunca. Y pensar que este es el disco que viene inmediatamente después del insoportable Metal Machine Music.
Aparece originalmente en: Coney Island Baby (1976)
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Tremendo temazo. Casi nunca lo tocó en vivo y no tiene una de esas letras provocativas tan características del estilo Lou Reed. Pero ostenta un laburo en las seis cuerdas impresionante, la intro de bajo es hermosa y tiene no uno sino dos estallidos guitarreros, de esos que te hacen esperar que llegue el momento y que el tema no termine nunca. Y pensar que este es el disco que viene inmediatamente después del insoportable Metal Machine Music.
Aparece originalmente en: Coney Island Baby (1976)
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Waves of Fear
Esta supuestamente habla de abstinencia. Puede ser que sea cierto. La desesperación y la ansiedad que transmite su manera de cantar acá es simplemente escalofriante. Es claro que se está esforzando por llegar a algunas de las notas, pero si esto no es blood on the tracks... "olas de miedo, me odio a mi mismo, ya se donde debo estar, debo estar en el infierno". El bajo de Fernando Saunders es una demostración de virtuosismo bien entendido. Este es uno de esos temas que sirven para convencer a algún incrédulo.
Aparece originalmente en: The Blue Mask (1982)
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Esta supuestamente habla de abstinencia. Puede ser que sea cierto. La desesperación y la ansiedad que transmite su manera de cantar acá es simplemente escalofriante. Es claro que se está esforzando por llegar a algunas de las notas, pero si esto no es blood on the tracks... "olas de miedo, me odio a mi mismo, ya se donde debo estar, debo estar en el infierno". El bajo de Fernando Saunders es una demostración de virtuosismo bien entendido. Este es uno de esos temas que sirven para convencer a algún incrédulo.
Aparece originalmente en: The Blue Mask (1982)
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Ride Into the Sun
Los fanáticos en serio de Velvet Underground no se bancan este disco. Saben que las versiones de descartes de su ex-banda, están mucho mejor en el disco VU, que salió recién en el '85. Pero esta no, esta no está ahí, así que la escuchás en su debut solista o no la escuchás de ninguna manera. Una melodía vocal bastante complicada y unos juegos de guitarras hacen de esta una verdadera joya oculta.
Aparece originalmente en: Lou Reed (1972)
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Los fanáticos en serio de Velvet Underground no se bancan este disco. Saben que las versiones de descartes de su ex-banda, están mucho mejor en el disco VU, que salió recién en el '85. Pero esta no, esta no está ahí, así que la escuchás en su debut solista o no la escuchás de ninguna manera. Una melodía vocal bastante complicada y unos juegos de guitarras hacen de esta una verdadera joya oculta.
Aparece originalmente en: Lou Reed (1972)
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Big Sky
Los que le perdieron la fé al viejo gruñón y los que no se bancaron la hora y pico que dura Ecstasy, se pierden una de las canciones enormes de su catálogo. El muy turro la pone justo al final del disco. A la hora de hacer esas listas que tanto amamos -y odiamos- esta hay que incluirla en el apartado "canciones que cuestionan a la religión organizada". Y debería estar muy arriba en el ranking. Lou Reed está viejo y más sabio, no condena, no juzga, no predica pero sabe que ya es tiempo de hacerse un par de preguntas. Si encima la canción tiene una buena melodía y una guitarras espectaculares... imposible no sacarse el sombrero. Temazo en serio.
Aparece originalmente en: Ecstasy (2000)
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Los que le perdieron la fé al viejo gruñón y los que no se bancaron la hora y pico que dura Ecstasy, se pierden una de las canciones enormes de su catálogo. El muy turro la pone justo al final del disco. A la hora de hacer esas listas que tanto amamos -y odiamos- esta hay que incluirla en el apartado "canciones que cuestionan a la religión organizada". Y debería estar muy arriba en el ranking. Lou Reed está viejo y más sabio, no condena, no juzga, no predica pero sabe que ya es tiempo de hacerse un par de preguntas. Si encima la canción tiene una buena melodía y una guitarras espectaculares... imposible no sacarse el sombrero. Temazo en serio.
Aparece originalmente en: Ecstasy (2000)
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jueves, 8 de noviembre de 2012
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