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domingo, 10 de marzo de 2024

Tea & Symphony - Terror In My Soul



En una época estaban medio de moda estos discos. Son bandas ignotas, muchas nunca pasaron de grabar apenas un LP. Algo que ya de por sí era meritorio, en una era en que llegar a grabar -y editar- no era nada fácil. Los famosos tesoros enterrados con los que a todos nos gustaba cancherear. "¿Qué? ¿No escuchaste el disco de Trader Horne?" era una frase que podía llegar a escucharse en una disquería especializada de esas que ya no quedan. Quedan muy pocas en realidad.

Hoy, que es difícil conseguir un disco de Dylan por ejemplo, esta suerte de arqueología musical ya no existe. Al menos en el formato físico.

Estos eran buenos en serio, en este disco hay ideas desparramadas a diestra y siniestra. A priori sería un disco de folk inglés, con Incredible String Band como punto de partida, pero es más que eso. Son esas bandas que le esquivan a la clasificación. Este tema responde muy bien a su título. Mete miedo. Sin estridencias, con dos guitarras, voces y no mucho más.






Podés escucharla en YouTube.






Encontrala originalmente en:
Ingleses hasta la médula. Por algún extraño motivo no suelen aparecer en los compilados del género, como el fundamental Dust On the Nettles. Y eso que salió en su momento por el sello Harvest, que tenía a Pink Floyd, Deep Purple y Kevin Ayers, entre otros pesos pesados. Hay un segundo disco que se llama Jo Sago, del año siguiente. Después desaparecen sin dejar rastro.
An Asylum for the Musically Insane (1969)







jueves, 7 de julio de 2022

Adam Green - Sixes & Sevens


¿A qué se parece la primer canción? A todo y a nada. Tiene una cosa medio setentas, por ahí por el lado del sonido. Podría ser un tema de Bowie, sí, tiene unos cortes y cambios de ritmo propios del rock progresivo, coristas al mejor estilo Elvis (Las Vegas, por supuesto) y una producción general a lo grande. El tema se llama “Festival Song” y cuando te estás acostumbrando al clima propuesto… ¡termina! La cosa sigue con “Tropical Island” y acá sí es un terreno en el que se puede identificar un poco más a Adam Green. Un haragán, un bon vivant decadente, un amante despechado, una suerte de Kevin Ayers moderno, del siglo veintiuno. Hace todo lo posible por no ser tomado en serio y es experto en el arte de reírse de uno mismo, pero cualquiera que preste un poco de atención puede notar que, detrás del payaso, hay un tipo que la tiene clara, o al menos tiene claras algunas cosas. Composición, por ejemplo. En “Cannot Get Sicker” hay más ideas que las que algunos artistas usan para hacer discos enteros y en el tema que sigue, “Morning After Morning” hay un homenaje al glam rock en general y a Mott the Hoople de la última época en particular, con los bronces y las chicas.

Había formado parte del movimiento conocido como anti-folk, cuando integraba la formación de Moldy Peaches, con Kimya Dawson. Cuando los Strokes hicieron de Nueva York un epicentro cultural rockero (otra vez) Adam Green, que era amigote de Julian Casablancas y compañía, se vió beneficiado por la atención que empezaron a recibir los que formaban parte de esa escena. Tuvo algunos hits de los que le costó desmarcarse, si es que alguna vez le interesó. “Jessica”, en donde se burlaba con ternura de la cantante-plástica Jessica Simpson, fue uno de esos, “Friends of Mine”, “Dance With Me” o “Emily”, también tuvieron rotación en su momento.

“Getting Led”, cosa seria, a pesar de que la letras es para cagarse de risa, con un juego de palabras digno de un adolescente en celo, el tema, la forma en que lo canta y los arreglos bien podrían convertirlo en un tema de Whatevershebringswesing o Joy of a Toy. ¿Conocerá a Kevin Ayers? Es muy probable, si no lo conocía, seguramente algún amigo, periodista o conocido se lo debe haber mencionado. Acá hay algunos dúos divertidos e infantiles, más o menos lo que siempre hizo en sus discos como solista; mostrar que no se puede tomar nada en serio, pero que, si uno para un poco la oreja, queda claro que hay un amor por el oficio del que no muchos pueden jactarse. El sí.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear también:
The Moldy Peaches - ídem [1er. LP - 2001]
Adam Green - Jacket Full of Danger
Scott Walker - 'Til the Band Comes In

 



martes, 1 de febrero de 2022

Milton Nascimento & Som Imaginário - Milagre dos peixes (gravado ao vivo)


Una figura cósmica del sur, un gigante ineludible, las comparaciones suelen ser odiosas, igual intentaremos una; vendría a ser una mezcla entre Spinetta y Dylan. En Brasil, con todo lo que eso significa. Por su impresionante audacia armónica, su eterna búsqueda de caminos a explorar y su lírica, cien por ciento personal. Si escuchás un disco hecho en Brasil entre el '70 y el '85, es muy probable que haya una versión de algúna de sus canciones. Hasta ese punto ha llegado su reinado.

Este doble en vivo sería algo así como la culminación de una era brillante, un período de altísimo nivel en su carrera, que es bien larga y fructífera. Venía de una racha impresionante, con Milton (en el ’70) seguido por el enorme Clube da Esquina, con Lô Borges. Al año siguiente Milagre dos peixes, que para algunos es la obra cumbre como compositor de Milton Nascimento. Vale recordar que el doble en vivo era el capricho por excelencia del artista que estaba pasando por un buen momento, sobre todo en el hemisferio Norte, el que podía darse ese lujo al sur del Río Bravo, lo hacía.

Y Milton lo hizo, a lo grande.

Este long play, en teoría, es la relectura de Milagre dos peixes en vivo (como su nombre indica) pero en la práctica es mucho más que eso. Tiene unos músicos impresionantes y una orquesta entera, una banda psicodélica inclasificable, que ya había grabado tres excelentes LP de estudio para el momento en que atendieron el teléfono para escuchar este compromiso, la oferta de Milton Nascimento. Hay algunos temas de Milagro... que no aparecen acá, empieza con "A matança do porco / Xá-mate", que bien podría ser una mezcla de esas composiciones raras de King Crimson con Beethoven o Brahms. Pertenece a Som Imaginario, hablando de una admiración mutua entre empleador / empleados muy poco frecuente en este tipo de empresas. Si querés samba o bossa nova, lo mejor será que vayas buscando por otro lado. Esto es otra cosa, aunque no podría haber salido de otro lado que no sea Brasil. Si escuchás “Sacramento” por ejemplo, vas a encontrarte con una especie de plegara religiosa con tres mil años de historia, no se parece a nada y a la vez tiene un origen que se puede reastrear. También aparece un clásico, “Nada será como antes”, que muchos recordarán por la gran versión de Elis Regina, acá sale como una especie de rock marciano, podría estár en esos discos de primera mitad de los setenta de Kevin Ayers, como Shooting at the Moon, incluye un cambio de tempo que no estaba en la original. Se nota que la banda estaba inspirada y se divertían.

Milagre dos peixes (gravado ao vivo) ofrece sorpresas de todo tipo, pasajes de música clásica moderna de vanguardia, experimentos rítmicos que anticipan a los Talking Heads y la new wave en general, homenajes (y sacrilegios) a la música popular brasileña y una unidad sonora y conceptual fuerte, bien marcada. No va a entrar fácil pero, si encontrás el momento, lo vas a agradecer.

 

 

 


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Chequear también:
Milton Nascimento - Geraes
Som Imaginário - Matança do porco
Milton Nascimento - Clube da Esquina 2






miércoles, 23 de junio de 2021

5 Canciones 5: Rick James, Maysa, Kevin Ayers, Black Flag y Simon Bonney


Mr. Policeman
Rick James

Dentro de este disco de funk demencial está incluído este temazo que bien podría ser un homenaje a "Jammin'" de Marley, con un groove gigante, asesino. Canadiense de nacimiento, había tocado de joven con Neil Young en una banda que se llamaba The Mynah Birds, llegaron a grabar dos simples. En Street Songs también está el tema que, los que tenemos alrededor de cuarenta, recordamos al instante por la versión de MC Hammer, nada menos que "Super Freak". Otro temazo.

Aparece originalmente en: Street Songs (1981)

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Tema triste
Maysa

Era conocida como "la Janis Joplin de la bossa nova" por llevar una vida caótica, descontrolada. Para la altura de este, su tercer LP homónimo ya había grabado más de diez discos y tenía más de una década de carrera. Esto bien podría considerarse música de cámara, con esos arreglos (¿es un clarinete eso que suena?) sutiles y esa voz enorme, esas voces que se imponen con autoridad, al estilo Elvis o Nina Simone.

Aparece originalmente en: Maysa (1969)


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Eleanor's Cake (Which Ate Her)
Kevin Ayers

Un extraordinario ejemplo del humor retorcido y jocoso del gran Kevin Ayers. La traducción del título sería algo así como "La torta de Eleanor (que se comió a su dueña)" y en la letra no hay ninguna referencia a esto que pasa en el título. Pero la canción es de una belleza avasallante. Acústica más que nada, se despega un poco del disco que la contiene, hay flautas y la voz inconfundible, recién levantado y con lagañas.

Aparece originalmente en: Joy of a Toy (1969)

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No More
Black Flag

Keith Morris, Ron Reyes y Dez Cadena ya habían pasado por Black Flag antes de que llegara Henry Rollins y pudieran grabar el primer larga duración, el histórico Damaged. Unas notas de bajo que se van acelerando anuncian que acá está todo mal, a la mitad de lo que dura el tema entra la banda y hay que romper todo, con la voz afónica y la velocidad desquiciada. Cuando te estás acomodando al sacudón de violencia y adrenalina... ¡terminó!.

Aparece originalmente en: Damaged (1981)


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Like Caesar Needs a Brutus
Simon Bonney

A lo mejor alguno se acuerda de Bonney por haber estado en Crime & the City Solution, banda siempre ligada a Nick Cave y sus eternos Bad Seeds. Acá la historia es otra, primer LP como solista, más cancionero, más calmo. Empieza con unos arpegios de guitarra y cuando entra la voz tiene un parecido a las grandes baladas de The Triffids, compatriotas y probable influencia. Alguien tiene que usar este tema para el final de una película, auto que va desapareciendo en el horizonte. Infalible.

Aparece originalmente en: Forever (1992)

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jueves, 6 de julio de 2017

Forest - Full Circle


Hubo un tiempo en Inglaterra, a fines de los sesenta y principios de la década siguiente, en que todos creían ser caballeros de las cruzadas, pajes de alguna corte medieval o juglares que se sentaban en la mesa redonda del Rey Arturo. Visto de cierta forma suena ridículo y puede ironizarse al respecto, pero la época de oro del folk inglés dejó un verdadero tendal de discos valiosos. De Forest no es mucho lo que se puede decir desde el punto de vista histórico, eran dos hermanos, Adrian y Martin Welham más Derek “Dez” Allenby en mandolina, armónica y percusión. Grabaron dos discos para el mítico sello Harvest, compartiendo grabadora con Deep Purple, Kevin Ayers y Pretty Things, para no hacerla demasiado larga con los nombres.

Lo de Forest tiene algo, un cierto halo de misterio que los diferencia de sus contemporáneos. ¿Será la tan mentada “magia”? ¿Por qué no? Estos tipos creían en duendes, en elfos y faunos y si no creían... te lo hacen creer, lo transmiten y a la perfección. No fueron los inventores del género, quizás esa etiqueta le quede a Incredible String Band o a algún otro, pero ayudaron a definir el sub-género, estaban creciendo en público junto con el resto de sus compañeros y compartían cartel, audiencia y escenarios.

Full Circle, el segundo LP de estudio, tiene una variedad estilística inédita para un género más bien cerrado, poco tiene que ver “Hawk the Hawker”, el primer tema y una de las grandes canciones de la historia del folk inglés, con “Do Not Walk In the Rain”, otro de los grandes momentos, más cantado, con armonías vocales, hermoso acompañamiento de piano y unas guitarras extraordinarias. “Much Ado About Nothing” comparte título con la obra de Shakespeare y deja entrever cuáles eran los intereses temáticos de los miembros de Forest. “Nada es revelado. Incluso las preguntas se ignoran. No esperes respuestas de mí”. Definitivo. “Graveyard”, de cinco minutos y medio, uno de los temas más largos, es un resumen perfecto de lo que podían lograr en sus mejores momentos, con cambios de ritmo, un buen puñado de ideas y arreglos instrumentales interesantes.

Es uno de esos discos que cierran a nivel concepto, incluso la tapa da una idea muy aproximada del contenido de Full Circle. Si te gusta el también llamado acid folk lo vas a considerar imprescindible, si no te gusta dejalo pasar tranquilo y seguí viendo tele. Si no lo conocés, bueno… nunca es tarde.







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Mushroom - Early One Morning
Lindisfarne - Dingly Dell
Circulus - The Lick On the Tip of an Envelope Yet to Be Sent



viernes, 10 de julio de 2015

Kevin Ayers - That's What You Get Babe


“De alguna manera me las arreglé para hacer la suficiente cantidad de plata como para vivir el tipo de vida que siempre quise, que es básicamente trabajar lo mínimo y divertirme al máximo. El estrellato nunca fue una opción para mí, es antinatural, una posición incómoda…” Eso dijo Kevin Ayers más o menos en la época de That’s What You Get Babe, su noveno disco de estudio. Fue un tiempo después de que el sello Island intentara venderlo como una estrella glam, al estilo Bowie o Marc Bolan. No iba a poder ser. Ayers siempre pareció estar más interesado en saber dónde estaba la siguiente copa de vino que en sentarse a dar otra conferencia de prensa.

De ninguna manera vamos a decir que este es un disco imprescindible, ese privilegio parecería ir a parar a cualquiera de sus trabajos de la considerada etapa clásica; Bananamour, Shooting at the Moon o Whatevershebringswesing. Sí es una muy decente adaptación a lo que pasaba en la época, sin perder personalidad. Es Kevin Ayers poniéndose al día con la New Wave y el post-punk, sin dejar de ser él mismo, un poco irónico y mirando todo medio de reojo... lo que siempre hizo, digamos. El primer tema, el que dá título, empieza con esa tensión tan propia como en “Song from the Bottom of a Well” o “Irreversible Neural Damage”, pero a la hora del estribillo va a parar a un lugar más fiestero, aflojando los nervios y marcando la tónica de lo que vendrá en el resto de las canciones.

También le baja la caña a los yuppies que harían de la década del ochenta lo que varios recordamos como la faceta más estúpida y detestada del siglo veinte, en “Super Salesman” y también en el tema que viene inmediatamente después “Money, Money” en donde dice “bueno… ¿sabés que? tu plata al fin y al cabo vuelve a los ricos”. La tapa parece burlarse de aquellos tiempos modernos, en una mina pasada de vueltas, en un sillón muy a la moda, en la casa de algun nuevo rico en cualquier lugar del mundo. En “You Never Run Your Heart” se da el gusto de jugar un poco con el reggae, en una suerte de conglomerado de la música centroamericana, filtrado por su óptica inevitablemente inglesa, cínica. Atención merece “Where Do the Stars End?” un temazo, encargado de cerrar el disco con un interrogante que parece estar muy resuelto, en realidad.

That’s What You Get Babe fue su ultimo LP para mítico sello Harvest, el resto de la década lo pasaría en su amada España, panza arriba, leyendo y bebiendo, haciendo poco y nada musicalmente hablando, un tiempo después vendría el revival -inevitable- su breve pero intenso regreso discográfico y prematuro deceso. Aunque, en el caso de Ayers, “muerte” hay que escribirlo con comillas.








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Kevin Ayers - Joy of a Toy
David Ackles - Subway to the Country
Gorky's Zygotic Mynci - Barafundle




miércoles, 22 de abril de 2015

Gorky's Zygotic Mynci - How I Long to Feel That Summer in My Heart


Siempre fueron una banda a destiempo, rara. Son de Gales, parecían duendes en las fotos, una especie de Incredible String Band contemporáneos, sonaban atemporales y sin embargo se las arreglaban para ser modernos e innovadores. Hablaban de Kevin Ayers en las entrevistas cuando casi nadie se acordaba del rubio borrachín. En los discos anteriores a este pecaban un poco de ingenuos, demasiado juguetones, siempre adeptos a la cancioncilla de cuna y al arreglo inusitado sin demasiada justificación. Aunque en el disco anterior, el impecable The Blue Trees, ya se habían sacado de encima algunos vicios y tenían un producto redondo en todo sentido.

Para How I Long to Feel That Summer in My Heart, octavo LP de estudio, aparecido en el 2001, la propuesta era sólida y este es un disco precioso (casi preciosista se podría decir, pero eso ya es cuestión de gustos), arreglado sutilmente, con una instrumentación delicadísima y una producción minimalista, con una atención al detalle digna de sacarse el sombrero. Tuvieron la mala suerte de aparecer en una época donde los grupos ya no “la pegaban” y quedaban en manos y oídos de quienes nos interesamos por este asunto verdaderamente. How I Long… es un disco de canciones, canciones perfectas, somnolientas, tranquilas, despojadas, pero jamás aburridas. Siempre hay un giro interesante, un puente que llega de forma inesperada, un corito puesto en el lugar preciso, instrumentos de bronce que aparecen cuando tienen que hacerlo, sin sobrecargar, sin agobiar, un cuarteto de cuerdas que es una delicia, es ideal para prestar atención en un estado de sopor autoinducido por la sustancia o bebida de tu agrado.

Es el disco que tiene “Christina”, con unos arreglos de teclados tan invisibles y a la vez tan presentes, la hermosa “Honeymoon with You”, el clima Kinks de la era Muswell Hillbillies de “Those Winds Are In My Heart” o la celebración casi góspel de la mano del tema final; “Hodgeston's Hallelujah”. Es un trabajo repleto de instrumentos no convencionales, hay pedal steel, clavicordios, mandolina, harmonio, güiro y todo está administrado sabiamente.

Terminaría siendo el anteúltimo antes de Sleep/Holiday y la carrera solista de Euros Child, el álma mater del grupo. Gorky’s Zygotic Mynci, la banda de Gales que merecía mucho más que la mera etiqueta de “banda de culto”. ¿Quién sabe? Nunca es tarde para el revival…








Podés escucharlo en YouTube o en Spotify.







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Kevin Ayers & the Whole World - Shooting at the Moon
Gorky's Zygotic Mynci - 20: Singles & EP's '94-'96
Euros Child - Face Dripping



domingo, 25 de noviembre de 2012

Man - ídem [3er. LP - 1971]


El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Levante la mano quien nunca se haya bajado un disco de Internet. Los que tenemos entre veinte y cuarenta y pico de años y nos gusta investigar música que nunca antes habíamos escuchado, encontramos en la red una especie de panacea. De repente se podía acceder a todo. O casi. Así es como pibes de veinticinco (por ejemplo) pueden conocer grupos desaparecidos que en su momento, nunca llegaron a conocerse o a editarse en nuestro país. También pasa que muchos comprábamos discos antes de que esto sucediera, muchos sabíamos lo que es tener un objeto real, establecer una relación con el objeto cuestión, ver la tapa, leer los créditos, estudiar atentamente las letras. En definitiva; algo más allá de un archivito de computadora. Man es uno de estos grupos. Si no fuese por Internet, hoy casi nadie se acordaría de ellos, son de Gales, nunca fueron masivos, no son tremendamente originales, pero son excelentes en lo que a música respecta. Son una adición muy atractiva para cualquier colección de discos que se precie de tal.

Man es el tercer disco de estudio de la banda. Viene después de Revelation del ’69 y el ambicioso, pesado y ultra psicodélico 2 Ozs. of Plastic with a Hole in the Middle (sería “dos onzas de plástico con un agujero en el medio”) del siguiente año. Empieza con “Romain” un blues-rock exquisito que bien podría pararse orgulloso ante cualquier tema de Cream o Savoy Brown. Hay dinámica y versatilidad a la hora de interpretar, un muy buen cantante en Clive John y un notable trabajo de guitarra a cargo de Martin Ace. Sigue “Country Girl”, que es una relectura muy apropiada del rock de raíces yanqui, “yo nunca he estado en Tennessee” dice la letra. No parece. Atención especial merece el tercer tema, algo así como la pieza central del disco, con un nombre tan extravagante como la música que contiene, “Would the Christians Wait Five Minutes? The Lions Are Having a Draw”. Es una suite épica piscodélica y retorcida de casi quince minutos de duración. Se parece a esos temas de King Crimson que eran prácticamente inaudibles, que estallaban de pronto en una explosión de volumen e intensidad. Esto sí que es original, los Man podían sacar de la galera cosas extrañísimas y esa es una de las virtudes de la banda. Sigue “Daughter of the Fireplace” y es hard-rock para la ruta, machacante e insistente, solos de guitarra y todo lo que tiene que tener un tema de este estilo para salir bien parado, convencen. Para el final queda otra de esas joyas, se trata de “Alchemist” y esta sí que es un desafío auditivo. Vale la pena exponerse a estos veinte minutos de desquicio y sonidos extraterrestres. Es claro que los tipos se estaban poniendo a prueba a sí mismos; después de una intro macabra aparece un riff bien al estilo Black Sabbath, lento, oscuro. Eso es solo el principio de esta odisea de veinte minutos y fracción.

El grupo se fue desvaneciendo lentamente, con muchos cambios de formación y sin lograr un éxito grande que les permitiera mantenerse a flote, no sin antes sacar el reglamentario disco en vivo o el excelente Back into the Future. Pero los primeros seis o siete años son los que realmente dejaron huella. Otra banda de culto que merecía un poco más.








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Man - Do You Like It Here, Are You Settling In?
Wishbone Ash - Live Dates
Kevin Ayers & the Whole World - Shooting at the Moon





martes, 25 de octubre de 2011

Kevin Ayers - Yes, We Have No Mañanas


Hace poco salió una preciosa cajita de cuatro CD's, Songs for Insane Times, compilando la era de oro de Kevin Ayers, incluyendo material desde Joy of a Toy, su primer disco solista después de su paso por los fundamentales Soft Machine, hasta That's What You Get, Babe del '80. No alcanzó. No fue suficiente para despertar el revival, para situarlo en el lugar que merece. El tema es… ¿Qué lugar merece? ¡Ni él lo sabe! Y seguro que tampoco le interesa. Inclasificable, eterno holgazán, borrachín, lector voraz, divertido, irónico, retorcido… Como siempre; nada mejor que escuchar los discos para entenderlo.

Kevin Ayers
hacía escapadas frecuentes a Mallorca, en las islas Baleares, por eso el bronceado de la foto de tapa y el título de este disco; Yes, We Have No Mañanas. La palabra “mañanas” para hacer referencia a otra palabra que Ayers usaba mucho para describir algo así como “delirios” o “extravagancias”: bananas. Recordar el disco Bananamour en donde las frutas amarillas aparecían hasta en la portada. Este es el disco en que regresa al sello Harvest, después de un breve flirteo con Island, en donde intentaron venderlo como una especie de astro glam, algo que no cerraba por ningún lado.
¡En esas condiciones hizo el espectacular Confessions of Dr. Dream and Other Stories!

Tal era su desencanto con la industria discográfica en este período que si hay una temática que predomina en …Mañanas es precisamente esa. En "Star", al principio, ya lo deja bien claro: “Si querés ser una estrella empezá a brillar, brillá de una vez”. El solo de guitarra de su fiel ladero Ollie Halsall también es digno de mención. También hay palos repartidos para los buitres en "Mr. Cool" y en "Ballad of Mr. Snake" y de manera no tan explícita en "The Owl". Es importante remarcar que, quienes esperen bizarreadas sonoras como "Song from the Bottom of a Well" de Whatevershebringswesing o cualquiera de las suites sinfónicas de Shooting at the Moon, no se van a encontrar con lo mismo. Esta vez el tono elegido es un rock suave, muy personal, divertido y hasta jocoso, tocado con muchísima onda y personalidad, no es el mismo Ayers de "The Lady Rachel", para bien y para mal. Pero por supuesto que hay lugar para la experimentación y la locura, incluso en temas en apariencia convencionales como "Love's Gonna Turn You Around", hay arreglos geniales, de esos que son su marca registrada. Escuchen sino "Help Me", en donde Ayers deja claro que fue uno de los pocos de su generación que no miró con desdén el punk y la new wave que ya pisaban fuerte para este entonces.
Sobre todo con discos como Rainbow Takeaway o Diamond Jack and the Queen of Pain. “¿Quieren un tema new wave? Ok, tengo este”. Incluso a media máquina le sobra para demostrar su talento. "Ballad of Mr. Snake" directamente empieza con un claro bostezo. ¿Aburrido? De ninguna manera, pero muy irónico, eso seguro. Siempre desafiante, el último tema es la joya del disco; "Blue" es una de esas composiciones que ya para esta época no hacía Bowie, con una producción a todo trapo (a cargo de Halsall y el mismo Ayers) y un verdadero caleidoscopio de ideas musicales. Tema portador de un magnífico solo de guitarra, por cierto.

Despues de …Mañanas siguió, casi en seguida, Rainbow Takeaway, pero Ayers, cada vez más frustrado con el panorama musical, se fue desvaneciendo en un mundo que ya no tenía lugar para tipos como él, sacando discos a medio terminar cada dos, tres y hasta cuatro años. En los noventa, con todo lo que fue el movimiento neo-piscodélico, muchos lo nombraban en entrevistas y decidió volver al ruedo con el excelente The Unfairground. El círculo se cierra otra vez.








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Kevin Ayers, John Cale, Eno & Nico – June 1, 1974
Lady June – Lady June's Linguistic Leprosy
Kevin Ayers – The Unfairground



viernes, 13 de noviembre de 2009

Outrageous Cherry - Universal Malcontents


Así como existen las llamadas “ratas de biblioteca” en esas personas que se pasan la vida entera entre libros, también están los que podríamos bautizar como “ratas de disquería”, y sin duda los integrantes de Outrageous Cherry pueden contarse dentro de ese grupo. En un ejercicio de reconstrucción biográfica podemos ubicar a Matthew Smith y Chad Gilchrist en el colegio secundario de su Detroit natal, apartados del resto de los compañeros, hablando de música todo el día, sondeando los abismos de la discografía de Kevin Ayers o Scott Walker. Más tarde, esos compañeros estarían llenando cheques de varios ceros y ellos todavía estaban ahí, con una tozudez casi infantil, con los instrumentos y su banda de rock and roll.

Ellos manejan bien el lenguaje que utilizan, es cuestión de echar un vistazo en la contratapa de su disco de versiones del '94, Stereo Action Rent Party para comprobarlo. A diferencia de Pin-Ups de Bowie o Acid Eaters de Ramones, en este caso es muy difícil comparar las versiones con los originales, se trata de canciones olvidadas, y cuando el artista es relativamente “conocido”, la elección recae en algún oscuro album track. Ahí están Leonard Cohen, Ayers, los Smiths, MC5, etcétera. Puro fanatismo. Puede decirse que los discos de Outrageous Cherry no difieren mucho entre ellos, todos tienen su cuota de canciones tristes -siempre-, temas rápidos, casi punk rock, mid-tempos y economía de recursos a la hora de tocar. Pero como todos sabemos, muchas veces menos es más, y ante semejante andanada de referencias culturales de todo tipo, guiños cómplices y ganchos pop (muchos, pero muchos ganchos)… es casi imposible no caer en el embrujo.

En Universal Malcontents esos ganchos, esos artilugios que trazan una línea en algún lugar de nuestras neuronas, están por todos lados. Han sabido depurar el estilo y ya no caen en la ocasional zapada inocua o la canción que bordea la intrascendencia. En "I Recognized Her" toman al T. Rex de The Slider como punto de partida, lo mismo pasa en "Outsider", se nota que los muchachos estuvieron desempolvando los discos de Bolan de la época de oro del glitter rock. "The Song Belongs to Everyone" es una relectura de Velvet Underground en su faceta más amigable, aquellos de Loaded, ya cerca del final. Pero de algún modo, en Outrageous Cherry se encargan de sonar sólo como ellos, puede tomar un sonido o una época del género que tanto conocen y hacer que suene fresco, renovado. Como prueba tenemos un hit-que-nunca-lo-será en "It’s Not Rock & Roll (And I Don't Like It)", un manifiesto en forma de canción de menos de cuatro minutos. No, no es rock and roll, por ende no me interesa. Toda una declaración de principios.

De eso se trata Outrageous Cherry, de fanáticos, de tipos convencidos de ir a contramano, de gente que lo único que se propone es hacer del mundo un lugar un poco menos inhóspito con un par de guitarras y tres o cuatro acordes. Es rock and roll, y nos encanta.








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Outrageous Cherry - Stay Happy
Outrageous Cherry - Supernatural Equinox
Outrageous Cherry - Nothing's Gonna Cheer You Up


jueves, 18 de junio de 2009

Edgar Broughton Band - ídem [3er. LP - 1971]


Formados a fines de la década del 60 en Warwick, un pueblito rural del sur de Inglaterra. Los Edgar Broughton Band fueron abanderados de causas justas, politizados y rebeldes. Eran famosos por tocar en cuanto camión al aire libre se pusiera en el camino. Es importante subrayar el compromiso social de la banda, con inclinación por la izquierda mas radical, sus shows eran casi mitines en la inglaterra post-swinging London. Una de las causas por las cuales la EBB aún no ha sido reivindicada, en tiempos de nihilismo extremo y vacío ideólogico.

Tienen también el mérito de haber inaugurado la producción discográfica del mítico sello Harvest, aquella subsidiaria de corte progresivo del gigante EMI. A través del simple "Evil" con "Death of an Electric Citizen" en su cara “B”. Luego de dos discos muy valiosos, en el seno interno de la banda se decidió por un camino mas musical, menos teatral y sin tanta carga conceptual. Venían de un disco debut como Wasa-Wasa, algo así como un Captain Beefheart de Safe As Milk aterrizando en un suburbio peligroso de la capital inglesa, seguido casi de inmediato por Sing Brother Sing donde la tendencia retorcida y los climas turbios se acentuaron.

En un hipotético encuentro entre humanos y alienígenas, a la hora de mostrar qué es lo que ha estado sucediendo a nivel musical, "Evening Over Rooftops" es buena elección. Si el buen rock, el trascendente, es una alianza entre letra y música, este primer tema se lleva un premio mayor. Con arreglo de cuerdas de David Bedford, compañero en el sello Harvest y por aquel entonces militando en la banda de Kevin Ayers. Empieza con un clima tenebroso, a la manera de los mejores cuentos de Poe; “¿Qué tan lejos estamos de la muerte? Estamos cerca de un final, el humo se colgaba de la línea del horizonte, la ciudad cayó en el silencio. El ocaso, maduro y amable era la luz ideal para escribir algunas ideas”. La voz de Rob “Edgar” Broughton prácticamente recita la letra, llena de imágenes, de alto vuelo poético. Su hermano, Steve, en los parches, Victor Unitt en guitarras -y varios instrumentos- y Arthur Grant en bajo y voces, completan la formación. Es la que graba también el resto del album.

Si seguimos escuchando Edgar Broughton Band, tercer disco, homónimo, habrá más sorpresas. Nos encontramos con "Piece of My Own", beatlesca, con un aire lúdico, "The Birth", emparentada con los trabajos previos de EBB, pero mas refinada y guitarrera. "Poppy" es un blues lento y almibarado, entrañable por donde se lo mire. Comprensible si tenemos en cuenta que después viene el caos auditivo de "Don’t Even Know Wich Day It Is", cantado con toda la bronca, al mejor estilo Don Van Vliet, mascullando las palabras, escupiendo al viento cada una de las sílabas.

Se lo conoció como El Disco de la Carne por su controvertida portada que mostraba a una persona desnuda, colgada cabeza abajo con varias “ex-vaquitas” en el matadero, casi listas para ser engullidas. Fue un éxito a nivel críticas y cosechó un moderado nivel de ventas, sobre todo en la Europa continental, en donde todavía hoy son recibidos como héroes. Las cosas se pondrían densas para Edgar Broughton Band en un futuro cercano, pero siempre con la frente bien alta y con producciones musicales a la altura de su legado e historia.







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Chequear también:

Edgar Broughton Band - Oora
Captain Beefheart & the Magic Band - Bluejeans & Moonbeams
Arthur Brown - The Crazy World of Arthur Brown



miércoles, 28 de enero de 2009

Kevin Ayers - Whatevershebringswesing


El estatuto de Kevin Ayers dentro de la historia del rock es, fue y será siempre el de una figura de culto, un personaje esquivo, simpático y misterioso. Comenzó su carrera junto a los legendarios Soft Machine, junto a Robert Wyatt, Daevid Allen y Mike Ratledge, grabó el legendario disco debut, se embarcó en una extenuante gira y abandonó a la banda, para tomarse un merecido descanso antes de dar comienzo a su carrera solista. Ese constante ir y venir, alternando períodos de mucha actividad con largos silencios, sería una constante en su historia discográfica.

Whatevershebringswesing (que podría traducirse como Cantamos cualquier cosa que ella traiga) es su tercer larga duración y una muestra del eclecticismo de Ayers. Siempre un paso al costado de las etiquetas, su música resulta tan difícil de encasillar que casi podría decirse que en ese punto reside su genialidad. Su idiosincracria de dandy inglés, de bon vivant un poco decadente, de borrachín, requiere una escucha cómplice, un "meterse en el personaje" porque ahi es donde mejor puede disfrutarse y comprenderse su mística.

Para probarlo basta escuchar la primer composición; "There Is Loving Among Us" se abre paso lenta y ominosa, a la espera de una película de suspenso que se apropie de ella, con una instrumentación delicada pero llena de recovecos y detalles sonoros, adoptando elementos de la música clásica de vanguardia de las primeras décadas del siglo XX. Después de este comienzo desconcertante, aparece "Margaret" con su base de teclados Hammond y su atmósfera reposada, cantada por esa voz de barítono tan característica de Ayers. Las cuerdas tejen un soporte armónico que contribuye a crear el clima pastoral, casi de otoño.

Sigue con una cancioncilla inocente, medio music hall (con sus correspondientes bronces al tono) en donde queda en evidencia una de las constantes en la escritura del músico inglés; el sentido del humor, casi siempre presente. Otro giro brusco ofrece "Song From the Bottom of the Well", retorcido y psicodélico, extraño en su estructura pero graciosísimo desde lo lírico: “Obtuve cierta información aquí abajo que puede llenar tu alma y corazón de miedo, pero no te preocupes, no te asustes, no estoy en el negocio de la magia y el misterio”. Termina seco, sin mayores prolegómenos, en medio de un compás. La canción que dá título, "Whatevershebringswesing", es otra pieza lánguida y aletargada. Con un elegante coro femenino, es una oda a la holgazanería sin culpas, la música es perfecta para el mensaje en este caso. Ayers era un fanático confeso de The Velvet Underground y lo demuestra en "Stranger In Blue Suede Shoes", en donde retoma aquel inolvidable riff de "Sweet Jane", lo invierte, juega un poco y se despacha con una historia trasnochada. Un encuentro entre el personaje de la canción y el encargado de seguridad de un establecimiento nocturno. Este fue -comprensiblemente- el tema que el sello Harvest sacó como single, con moderado pero respetable éxito de ventas.

"Champagne Cowboy Blues" es, aparentemente, un country-rock perezoso como tantos otros, pero pasado por el tamiz de Kevin Ayers logra un vuelo gracioso, particular. Para cerrar el disco en una nota tierna está "Lullaby", funciona como un preludio al mundo de lo onírico, una invitación a dejarse arropar y caer suave en el mas féliz de los sueños. El espíritu aventurero y algo jocoso de Kevin Ayers se deja ver en este disco en todo su esplendor, mas adelante seguiría brindando al mundo mas pinceladas de su genio rebelde y único pero, en Whatevershebringswesing, todos los condimentos que hacen que un menú sea simplemente irresistible estaban balanceados de manera perfecta.








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