jueves, 25 de febrero de 2010

Elvis Costello & the Attractions - This Year's Model


Hay gente que tiene la suerte de estar en el momento justo y en el lugar adecuado. Costello por poco se lo pierde. Ya había formado una familia y tenía un trabajo estable como programador de computadoras cuando el estallido del punk le dio el coraje que necesitaba. Jake Riviera, del fundacional sello Stiff, le hizo firmar contrato y así fué como todas esas canciones que tenía acumuladas salieron a las pistas. Adiós a Declan McManus, su nombre de nacimiento. Primero fue con Clover (que después sería la banda de Huey Lewis) como banda de acompañamiento en My Aim Is True y casi en seguida llegaría el sucesor: This Year's Model junto a los Attractions.

This Year's Model es el ejemplo perfecto de new wave inglesa; aprovechando la energía del punk rock, empaquetándolo un poco mejor y ampliando la paleta sonora. Los Attractions eran una banda experimentada, versátil y Costello encontró en ellos un vehículo perfecto para sus dardos vengativos y sus historias de perdedores sedientos de revancha.

"No Action" pone las cosas en su lugar; un ritmo rápido, una batería que se mantiene bien ocupada y los acordes de guitarra con toda la furia son el andamio para el descargo: “No quiero besarte, no quiero tocarte, porque no te extraño lo suficiente. No soy un adicto al teléfono, ya te dije que sólo éramos buenos amigos”. A pesar de que la adrenalina se mantiene alta a lo largo del disco, la variedad siempre fue uno de los puntos fuertes de Costello, "The Beat" es casi bailable, con un groove envidiable, que obliga a moverse. En "Pump It Up" se da el gusto de hacer su propio "Subterranean Homesick Blues" con esas letras que parecen salidas del fondo mismo del inconsciente, con una lírica entre enigmática y rabiosa. La música es hiperquinética a más no poder con el teclado hammond bien al frente. Con "Little Triggers" se acerca a esas baladas de corazón roto, filtrado por el prisma del sarcasmo mordaz propio de la época... y del autor. Dice “...preocupándote por la decencia pública, cuando solo es una cuestión de frecuencia”, es la pluma de Costello, filosa como de costumbre. Hay reggae en "(I Don’t Want to Go to) Chelsea" y punk rock con una vuelta de tuerca, a toda velocidad en "Lipstick Vogue" otro ataque al mundo de la moda y la fama como máxima aspiración. También está "Radio, Radio" la canción-manifiesto que originalmente no aparecía en el LP pero era la cara 'A' de un simple de la época. Acá se queja de la dirección que habían tomado las radios y lamenta que haya perdido el significado que tenía; “Quiero morder la mano que me alimenta, quiero morder esa mano de la peor manera. La radio está en manos de semejantes idiotas, que tratan de anestesiar la manera en que sentís”. Más vigente imposible.

Después de This Year's Model vendría una gira maratónica a lo largo y ancho de Estados Unidos que lo ayudaría a crecer al otro lado del Atlántico. Después vendrían los discos “de género” como Get Happy!!, el más pop Armed Forces o el beatlesco Imperial Bedroom con Geoff Emerick (famoso por haber trabajado en la mayoría de los discos de los cuatro de Liverpool) como ingeniero de sonido.
Volvería cada cuatro o cinco años al sonido y actitud de This Year's Model, con Blood and Chocolate a mediados de los ochenta o When I Was Cruel, más recientemente.








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Elvis Costello & the Attractions - Live at El Mocambo
Graham Parker - Squeezing Out Sparks
Marshall Crenshaw - Field Day


The Freeborne - Peak Impressions


¡Qué gran año 1967! Un año clave en la historia del rock, cualquiera que haya investigado la historia del género (incluso sin bucear muy profundo) sabe que es el año en que aparecieron muchísimos discos seminales, importantísimos. Se terminó de cerrar la idea que se venía gestando hacía ya dos o tres años; el disco ya no era una simple agrupación de canciones, ahora había que intentar un concepto unificador, ya sea a nivel sonoro o conceptual.

The Freeborne vienen de Boston y como muchos otros grupos provenientes de esa ciudad universitaria, fértil y amigable en lo que a creatividad se refiere, cumplen con varios de los requisitos "reglamentarios" de la época de Acuario. Letras cósmicas, de auto-descubrimiento, experimentación, viajes mentales y por supuesto ácido lisérgico. De hecho se puede decir que el concepto aglutinador por detrás de las canciones tiene que ver con eso, con la experiencia con el LSD, de principio a fin y de manera bastante explícita. En "Peak Impressions & Thoughts" cantan “Siento que el ácido está por quemar, siento que el tiempo se está por detener, son los momentos más elevados” y después de eso explota un descontrol guitarrero (que anticipa a Sonic Youth en casi veinte años) como para reforzar un poco la idea.

Pero el verdadero hallazgo de Freeborne es el asombroso eclecticismo musical, la variedad de recursos y la calidad de sus músicos. Son capaces de tocar lo que quieran, desde un vals en apariencia inocente a una improvisación de altísimo vuelo. Tocan solos con destreza y son muy buenos cantantes. Para dar una idea "The Land of Diana", el segundo tema alterna cuatro compases de un ritmo medio jazzy con otros cuatro de un extraño experimento sonoro psicodélico, de ahí va a parar a un solo desquiciado, alla Hendrix, antes de volver al tema inicial. Casi al final hacen un foxtrot de los años veinte y termina en medio de unos coros fantasmagóricos. Lo más notable es que todo sucede en… ¡cuatro minutos! "Vision of My Own" empieza apacible, con unos acordes menores y unos arreglos de un instumento de viento que parece una ocarina, en el estribillo aparecen los coros y todo va a parar a un escalón superior, a un “océano de complejidades” como bien dice la letra. Desemboca en una especie de marcha militar infantil algo enfermiza y así es como termina. El resto de las canciones están todas en el mismo nivel de calidad en cuanto a los arreglos y sorpresa en lo que a despliegue de recursos atañe. Pueden tocar music-hall e incluso hay una sección de piano que parece sacada de una sonata de Beethoven.

The Freeborne solo editó este trabajo antes de desaparecer para siempre del mapa, en una época de férrea competencia, que el disco recién salido del estudio haya sido excelente, lamentablemente, no era suficiente. La suerte tenía que ayudar también, las relaciones humanas y los egos tenían que funcionar. Hoy en día, conseguir el original de Peak Impressions en LP puede resultar una odisea y mejor no hablemos del monto en vil metal que habría que desembolsar. Pero en general, los coleccionistas ávidos no pagan por cualquier cosa, de modo que, otra vez, el tiempo dictaminó la sentencia.








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The Children - Rebirth
Serpent Power - The Serpent Power
The Common People - Of the People, By the People, For the People



miércoles, 24 de febrero de 2010

5 Canciones 5: Martin Newell, Black Mountain, Tim Hollier, Box Tops y Rubinoos


She Was Never Drowning
Martin Newell

Con un coro polifónico admirable, este habitual colaborador de Captain Sensible y Robyn Hitchcock, muestra su habilidad para combinar elementos clásicos (Beatles, Kinks, etcétera) y hacerlos sonar frescos, actuales. Cortito y al pié, otra canción perfecta a la que no le sobra nada.

Aparece originalmente en: The Off White Album (1995)

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Stay Free
Black Mountain

A mitad de camino de un disco ominoso y de ceño fruncido aparece esta canción, que no tiene nada que ver con el resto de la placa. "Stay Free" es acústico, apenas tiene percusión y esta cantado con un falsetto bien agudo. El mensaje se transmite y claramente.
Una de las bandas actuales más poderosas, en más de un sentido.

Aparece originalmente en: In the Future (2008)


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Man of Gentle Sunlight
Tim Hollier

Uno de los secretos mejor guardados del movimiento de folk inglés de fines de los 60's, Hollier solo editó tres discos, muy valiosos, de un nivel muy parejo. En esta canción de su segundo LP -homónimo- hay un trabajo de guitarra precioso, arropando la poesía delicada de este cantautor londinense. Tiene alguna que otra relación con gente como Nick Drake o Tim Hardin.

Aparece originalmente en: Tim Hollier (1970)

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The Letter
The Box Tops

Por increíble que parezca, cuando Alex Chilton puso su voz a esta joya, uno de los pocos éxitos de su grupo anterior a Big Star, era apenas un adolescente. Suena completamente convencido, con el aplomo de un adulto y hasta con la voz cascada. Los acordes menores ayudan a transmitir la atmósfera del amante desesperado, que no ve la hora de reencontrarse con su media naranja.

Aparece originalmente en: The Letter / Neon Rainbow (1967)


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No More Where She Came From
The Rubinoos

Se supone que las reuniones de grupos, cuando pasaron varios años de "el momento", suelen ser poco menos que desastrosas. Nadie parece haberles recordado eso a los Rubinoos, que a casi veinte años del estallido inicial del power pop de finales de los 70's, hacen un disco al nivel de sus propios clásicos. Las guitarras arpegiadas, las voces en armonía, y el reloj de arena puesto en pausa.

Aparece originalmente en: Paleophonic (1998)


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The Dukes of Stratosphear - 25 O'Clock


Hay que reconocerlo, el chiste era buenísimo. El Día de los Inocentes estaba este disco en las bateas, con esa portada estrambótica llena de colores, formas y dibujos y un vistazo atento a los créditos aseguraba que los músicos de The Dukes of Stratosphear eran Sir John Jones, Lord Cornelius Plum, The Red Curtain y E.I.E.I. Owen.

Por supuesto no pasó mucho antes de que la noticia de que en realidad se trataba de los XTC ocultos bajo un seudónimo corriese como reguero de pólvora. Y es que el mundo tenía que saberlo, más que el mundo en realidad, los pocos que todavía estaban atentos a los movimientos de Andy Partridge, Colin Moulding y cia. a mediados de la década del ochenta. Partridge hacía rato que se negaba a salir de gira, incluso a presentarse en vivo aduciendo ataques de pánico y aflicciones de ese estilo. Los discos que sacaban poco tenían que ver con aquellos nervios post-punk que atravesaban los surcos de White Music o Drums and Wires. En cambio The Big Express, Mummer o English Settlement eran más bien obras “cerradas”, teñidas de idiosincrasia y flema inglesa.

Para quienes todavía los seguían, la sorpresa era algo menor pero no por eso menos placentera, todavía hoy, para muchos, 25 O'Clock es el mejor disco de XTC. Y los defensores de esa teoría, aunque algo exagerados, tienen varios argumentos. "25 O'Clock", el primer llamado de atención del EP, era un homenaje evidente a los Electric Prunes y su sencillo más exitoso; el memorable "I Had Too Much to Dream Last Night". No sólo comparte la estructura tensionante, también se “libera” al momento de llegar al estribillo con esa sensación triunfal que caracterizaba a aquella perla del rock de garage. Esa analogía, ese guiño cómplice que establecen con los oyentes es la clave de los Dukes, plantean un juego, una relectura completamente lúdica y de paso hacen canciones buenísimas sin dejar del todo la identidad XTC. De ese mismo modo "Bike Ride to the Moon" puede tener que ver con aquel "My White Bycicle" de los Tomorrow con Steve Howe y "What in the World??" o "The Mole from the Ministry" podrían haber estado muy cómodas dentro de Magical Mystery Tour o S. F. Sorrow de los Pretty Things. Imperdible también el diálogo que aparece al final de "My Love Explodes", con unas metáforas bien guarras, es la faceta libidinosa de Partridge haciendo su aparición una vez más.

Junto con los acostumbrados demos de la reedición en CD que -digámoslo de una buena vez- no aportan prácticamente nada, aparecen unos cuantos de esos temas que quedaron afuera y esos si que valen la pena, de hecho las dos canciones acústicas ("Nicely Nicely Jane" y "Susan Revolving") son delicadas e interesantes y "Black Jewelled Serpent of Sound" es una joya de psicodelia retorcida y oscura que nunca debió haber estado ausente, al menos no por tanto tiempo. Los otros dos temas “nuevos” no desentonan en absoluto.

Como 25 O'Clock obtuvo una más que decente repercusión, sobre todo a nivel críticas (los periodistas se divertían encontrando analogías que sólo ellos conocían) al cabo de poco tiempo apareció la esperada secuela, nada menos que Sonic Psunspot, esta vez en formato de larga duración. Pero esa historia la dejaremos para otro momento porque -previsiblemente- estuvo a la altura de las circunstancias.







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Strawberry Alarm Clock - Wake Up... It's Tomorrow
Nick Nicely - Psychotropia
XTC - Oranges & Lemons


martes, 23 de febrero de 2010

The Black Angels - Directions to See a Ghost


El agua corriente de Austin, Texas debe tener algo especial. Cuna de música precursora, vió nacer a los 13th Floor Elevators, Red Crayola, Butthole Surfers y un largo etcétera. Si a eso le sumamos un recorrido por esos discos que no se escuchan con amigos sino en soledad, con la luz apagada y los ojos entrecerrados (Hawkwind, Spacemen 3 y los temas más perversos de los Nuggets) lo que se obtiene es más o menos lo que logra Black Angels en su segundo larga duración: Directions to See a Ghost.

Son amantes de los mantras hipnóticos y flotantes, luego de "You On the Run" que funciona un poco a modo de introducción aparece "Doves" con toda su contundencia, lista para asestar un golpe de gracia en los oídos. Las guitarras en volumen 11 (pero sin el menor rastro de Spinal Tapismos), los sonidos valvulares y los ritmos lentos, pesados. Es la música para las pesadillas de la generación posmoderna.

Pero no sólo de trucos sonoros se alimentan los Black Angels, tampoco le hacen asco a las canciones y los estribillos y así lo demuestran por ejemplo "Science Killer" (¡gran título!), "18 Years" o "You In Color" por ejemplo, en donde sí, están todos los elementos mencionados, pero van a parar a algún lado, no es que flotan sin rumbo, van al grano y se nota claramente que están planeadas con esmero. Otro detalle que los caracteriza es el empleo inteligente que hacen de los instrumentos de color, que aportan variedad y condimentan los climas opresivos que generan, se pueden escuchar cítaras, colchones de teclados e incluso en "Never/Ever" aparece el jug, aquel instrumento inventado por Tommy Hall, el gurú espiritual de la legendaria banda de Roky Erickson. Dejando claro que los Black Angels han hecho sus tareas como se debe y han escuchado a los precursores del género que practican. Mención especial merece el último tema del disco; "Snake in the Grass" es una monstruosidad de más de quince minutos. Empieza lenta pero es claro desde el principio mismo que algo va a suceder. Y sí, de hecho sucede, se eleva de a poco, en un crescendo guitarrero gigante, enfermizo y extrañamente placentero. Abundan los efectos, los arreglos de percusión bien dispuestos y el uso del feedback controlado.

Black Angels derriba todo escepticismo a la primer escucha y demuestra algo que en estos tiempos siempre es bueno recordar; con música como esta, no todo está perdido.







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13th Floor Elevators - Bull of the Woods
The Verve - A Storm In Heaven
The Black Angels - Passover



Video de la Semana: The Dead Milkmen - Punk Rock Girl



Dos detalles que ejemplifican el humor de los Dead Milkmen: la línea "pasaban un canción de los Beach Boys / era California Dreaming / ahi empezamos a gritar" y la calcomanía ("Sonny Bono para alcalde, Ahora es el momento!") del Rambler Ambassador en que la pareja protagonista se da a la fuga.




lunes, 22 de febrero de 2010

Max Romeo & the Upsetters - War Ina Babylon


Max Romeo ya tenía varios años de carrera para la época de su contrato con el sello Island de Chris Blackwell y War Ina Babylon. Había estado varios años al frente de los Emotions en la segunda mitad de la década del 60, obteniendo varios hits a nivel regional, es decir; en la isla de Jamaica. Después, ya como solista, consiguió un éxito enorme, incluso en Inglaterra, de la mano de "Wet Dream", un tema de connotaciones sexuales evidentes. De más está decir que sufrió roces con la censura, pero a pesar de eso logró encaramarse en lo alto de los rankings. A todo éxito rotundo lo suelen acompañar secuelas y esta no fue la excepción; "Wine Her Goosie", "Mini Skirt Version" o "Pussy Watch Man" entre otros títulos de innecesaria traducción.

En medio del turbulento momento político que se vivía en la isla a principios de la década siguiente, Romeo hizo un lento pero notorio viraje hacia una música con más contenido social, con letras que tomaban partido por causas justas, siempre teñidas por la óptica del rastafarismo. Fue a mediados de los 70's que la colaboración con el genial y excéntrico Lee “Scratch” Perry daría los frutos que hoy podemos degustar en la forma de War Ina Babylon. Según cuenta la leyenda, Perry utilizaba métodos de producción de lo más inusuales, grabando elementos de percusión hasta entonces impensados, protagonizaba interminables sesiones cannabicas en pleno proceso de trabajo y practicaba magia Voodoo. Nunca sabremos si este mito que rodea lo que pasaba en los estudios Black Ark de Kingston es cierto pero sin dudas a nivel musical hay diferencia, y se nota. La mezcla es extraña, con instrumentos que aparecen y desaparecen súbitamente, el bajo bien al fondo, haciendo un uso ejemplar de los silencios, colocando las notas en los lugares precisos.

Es en este disco que aparece por primera vez "I Chase the Devil" uno de sus temas más recordados, que ha sido sampleado miles de veces; The Prodigy, Jay-Z y la agradable versión de Madness, más reciente. En este tema hay un elemento que se repite para aquellos que gustan de leer las letras chiquitas de los discos; Romeo comparte los créditos de composición con Perry en la gran mayoría de los temas. "One Step Forward" es uno de esos típicos ejemplos de la lírica rastafari en general y de Max Romeo en particular, la letra dice “Estás comercializado, agarrando el dinero. Es un momento de decisión, decime cuál es tu plan porque es un paso adelante y dos hacia atrás, apartate de Babylon”, un mensaje claro y conciso que pretende tener llegada masiva, alcanzar su objetivo, concientizar. La presencia de los Upsetters en la sección rítmica es clave en temas como "Smokey Room" o "Norman" en donde suenan ajustadísimos y aportan arreglos interesantes.

A pesar del éxito de críticas y ventas de War Ina Babylon, la sociedad creativa junto a Lee Perry terminaría prácticamente en seguida, después de una pelea. El disco sería recordado por siempre como uno de los puntos más altos en las carreras de ambos, uno de esos trabajos que se tienen como referencia para hablar de un sonido, un ritmo e incluso una ideología.








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Max Romeo - Open the Iron Gate
Desmond Dekker - Black & Dekker
Big Youth - The Chanting Dread Inna Fine Style




viernes, 12 de febrero de 2010

5 Canciones 5: Grateful Dead, The Church, Espers, Violadores, Green On Red


Row Jimmy
The Grateful Dead

A pesar de que para la altura de Wake of the Flood ya habían pasado varios años desde la formación de esta leyenda, este es recién el sexto trabajo de estudio. En esta canción García, Lesh y compañía reclinan un poco más la silla, a la manera de Workingman's Dead y American Beauty. ¿Resultado? Siete minutos de placer auditivo sin interrupciones.

Aparece originalmente en: Wake of the Flood (1973)

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Business Woman
The Church

Alejados del sonido clásico de The Church, el que los ha hecho amigos de melómanos en todo el mundo, buscando una identidad madura. Para la época de Sometime Anywhere sólo quedaban Marty Willson-Piper y Steve Kilbey de aquella formación original. Se despachan con su propio Sgt. Peppers, intentando practicamente todo, sin perder la esencia de la banda. "Business Woman" es el momento más cancionero del álbum, con algún que otro guiño cómplice a The Who.

Aparece originalmente en: Sometime Anywhere (1994)


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That Which Darkly Thrieves
Espers

A pesar de que los Espers son norteamericanos, de Philadelphia para ser precisos, una escucha desprevenida de la música que hacen podría hacernos creer que viven en una especie de tunel del tiempo, en una Europa medieval. "That Which..." es lenta, sicodélica y cautivante. Unos Fairport Convention sumergidos en ácido lisérgico.


Aparece originalmente en: III (2009)


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Aburrido divertido
Los Violadores

Este arrebato de furia guitarrera post-adolescente, con letra seudo-filosófica, es una de las grandes canciones de Mercado Indio.
La parte en que Pil Trafa anuncia el solo de guitarra (¡genial!) al grito de "Stukaaaaaaaaaaa!!!" es uno de esos momentos de pura dicha que sólo el rock puede brindar.

Aparece originalmente en: Mercado Indio (1987)


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Time Ain't Nothing
Green On Red

El tecladito hammond de segunda mano acompaña el siguiente texto: "Caminando por senderos polvorientos, buscando lagartos del desierto con el sol en la espalda, pensando en el pasado de la gente, los recuerdos que nunca duran. Cuando uno es joven e inocente, después el tiempo no significa nada". Imposible no sentirse identificado, sobre todo cuando la música es tan reconfortante y el que entona lo hace con el carisma de Dan Stuart.

Aparece originalmente en: No Free Lunch (1985)


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Video de la Semana: Julian Cope - Laughing Boy

Todos los que se rieron y tomaron a Julian Cope como una especie de acid-casualty, para la época de Fried se deben haber tenido que tragar sus palabras. Hoy en día, cualquiera con dos dedos de frente considera a ese disco como una obra maestra. En el video de "The Laughing Boy" se lo ve incluso con aquel famoso caparazón a cuestas. ¡Imperdible! Quien ríe último...




jueves, 11 de febrero de 2010

Matthew Sweet - Girlfriend


El de Matthew Sweet es el típico caso del adolescente que se pasa todo el día tocando arriba de sus discos favoritos soñando con llegar a hacer sus propias canciones. Con la diferencia de que él lo hizo. Tuvo el empeño y el coraje para lograrlo por sus propios medios. Pero el camino no fue fácil; empezó en una época en que su estilo no era “relevante” y así fue que paseó por algún que otro sello discográfico sin pena ni gloria, con dos discos decentes, bien criticados pero ignorados al fin.

Para la época de Girlfriend las cosas eran diferentes, había armado una banda más sólida, con Richard Lloyd (sí, el “cable a tierra” de Verlaine en Television) y Robert Quine, que supo poner su inspirada guitarra en algunos de los grandes trabajos de Lou Reed, Tom Waits y hasta Brian Eno. También el momento ayudó. A saber; Nirvana ya había experimentado su vertiginoso ascenso y las reglas habían cambiado. Los ejecutivos se desvivían por firmar, grabar y publicitar a los grupos de guitarras -que en realidad siempre habían estado- y el panorama era más alentador, más saludable.

Así es como empezó a trabajar en un conjunto de canciones con el tentativo título de Nothing Lasts. Según cuentan, la chica que aparece en la tapa se negó a quedar en la historia con un título medio morboso por encima de su cabeza y ahí fue cuando el nombre del disco pasó a ser el que todos conocemos. ¿Y la música? Vale la pena, sin inventar nada revolucionario, Sweet hace lo que muchos otros han hecho antes y varios también después; una combinación hábil de ingredientes y un buen puñado de estribillos inolvidables. Se trata de una alianza entre el Neil Young de los primeros años, con Crazy Horse, las melodías de los Beatles, Zombies, Left Banke y demás luminarias sixties y el cinismo y sarcasmo tan propio de los tiempos modernos. Siempre con un espacio para la reflexión melancólica. Además hay que decir que canta bien, tiene como referencias a Gene Clark y a Roger McGuinn de los primeros discos de los Byrds, incluso el timbre de la voz y las armonías que usa se parecen. Pero llega más cómodo a las notas altas y tiene más matices. Todo esto no tendría importancia si no fuese porque las canciones convencen. Ahí está "Girlfriend" que más de uno recordará por aquel video con dibujos animados japoneses, "Divine Intervention" que parece directamente sacado de Everybody Knows This Is Nowhere, el tema con el que empieza el disco, la introspectiva "Wynona", lenta y triste o "Evangeline", uno de los temas con más gancho de los primeros años de la década del noventa.

Después del éxito que significó Girlfriend, Sweet volvió lentamente (y a conciencia) a un segundo plano con Altered Beast, un disco menos accesible pero no menos satisfactorio. Y es ahí donde está actualmente, cómodo, haciendo discos temáticos y ambiciosos como el genial In Reverse o los discos de versiones junto a Susanna Hoffs, la ex-Bangles. Se puede decir que se dio el gusto de hacer lo que quería… y es lo que sigue haciendo hoy en día.








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Matthew Sweet - Under the Covers, Vol. 1
Greenberry Woods - Big Money Item
Gigolo Aunts - Flippin' Out


miércoles, 27 de enero de 2010

Al Green - I'm Still in Love with You


¿Cuántos niños que hoy son adultos habrán sido concebidos al compás de la música de Al Green? Seguramente miles. Es que el soul sugerente y arropador de El Reverendo era muy popular en la primera mitad de la década del 70.

Nacido en el seno de una familia humilde y muy religiosa, tuvo que dejar su hogar cuando todavía era un niño, cuando su padre lo encontró escuchando música “pagana”, non-sancta. Se las arregló como pudo, lidiando con mujeres de vida licenciosa y llegando incluso a ser una especie de cafishio. Después de varios intentos infructuosos en la música, su suerte cambiaría al conocer a Willie Mitchell, dueño, productor, arreglador y compositor de Hi Records. Ahí fue cuando los éxitos empezaron a aparecer.

I'm Still in Love with You forma parte de una sucesión de discos envidiable, hay quienes lo señalan como su pico creativo, otros se quedan con Call Me, el disco siguiente y están los que optan por Let's Stay Together, pero nadie en su sano juicio discutiría que este es un trabajo definitivo. La clave está en la síntesis hallada por Green y Mitchell; al encanto sureño del sello Stax se le suma la fuerza y la energía de Motown y si a eso le agregamos la pizca de agresividad de la música urbana de aquel entonces… bueno, el cóctel es irresistible. Por eso el tema que da título a la placa fue un super-hit a nivel ventas, la sección rítmica trabaja con precisión y buen gusto, con dos baterías sincopadas y por encima de todo, la voz de Green susurrando, gimiendo y pasando del falsetto al barítono sin el menor esfuerzo.

Más adelante aparece "Love and Happiness", una de las canciones más memorables de todas las que compuso, en este caso de la mano de Mabon “Teenie” Hodges, el guitarrista de su banda de acompañamiento. Extrañamente no fue un disco simple hasta pasados unos cuantos años de la aparición de I'm Still in Love with You. Al parecer la compañía disquera no quería desviar la atención del primer simple extraído del álbum (el tema que da título al LP) y así fue como una de sus más reconocidas composiciones quedo opacada en su momento. "Simply Beautiful", lentísimo y aletargado, con unos arreglos al borde de lo imperceptible, pero en donde Green puede permitirse el lujo de lucirse con su sutileza a la hora de sugerir en vez de mostrar, uno de los golazos acá. La calidad de intérprete queda con la relectura que hace de "Oh, Pretty Woman" del gran Roy Orbison, casi irreconocible, pero también es una muestra de que las canciones gigantes son elásticas, flexibles y permiten acercamientos diferentes, conservando intacta su eficacia. También están presentes las versiones de temas country que no pueden faltar en los discos clásicos de Al Green, en este caso el tema es "For the Good Times" de Kris Kristofferson. Recibe un tratamiento similar al de "I'm So Lonesome I Could Cry" de Hank Williams y "Funny How Time Slips Away" de Willie Nelson de Call Me. Lo de siempre; si algo sale bien, sigamos haciéndolo.

Inmediatamente después de la aparición en el mercado de I'm Still in Love with You (dos años despúes para ser precisos) sucedió el episodio que hizo que Al Green abrazara la religión, se comprara una iglesia y se dedique a los sermones dominicales. De todas maneras su carrera estaba lejos de terminar, algunos coqueteos con el góspel -logicamente- volvería a la música “profana”, se harían muchas versiones de sus temas más famosos y se canonizaría su imagen para siempre. Merecidamente, claro está.








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Al Green - Gets Next to You
Marvin Gaye - Let's Get It On
Sam Cooke - Night Beat



lunes, 25 de enero de 2010

Video de la Semana: Cosmic Rough Riders - Revolution (In the Summertime?)

Desde Escocia y en plena gira por Estados Unidos, graban este video de su canción/manifiesto. Enjoy the Melodic Sunshine estaba lleno de viñetas optimistas y pequeños himnos en clave existencial. Obtuvieron un reconocimiento considerable a principios de la década anterior.




miércoles, 20 de enero de 2010

5 Canciones 5: Waterboys, 20/20, Aquelarre, Elvis Brothers, Flaming Lips


How Long Will I Love You?
The Waterboys

Alejándose de la megalomanía del período de This Is the Sea, más cerca de la cultura celta y el rock de raíces. Mike Scott y compañía aprendieron que la sutileza puede ser una aliada. Los instrumentos son muchos pero todos contribuyen a crear un clima, nostálgico, muy sentido.

Aparece originalmente en: Room to Roam (1990)

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Alien
20/20

Pop perfecto y cierto aire disco en esta joya de una de las bandas insignia del power-pop de fines de la década del 70 / principios de la década siguiente. Imposible no sentirse atraído por los coros y las líneas de bajo, precisas y casi bailables. Aparece en Look Out!, el infravalorado segundo LP de estudio de 20/20.

Aparece originalmente en: Look Out! (1982)


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Silencio marginal
Aquelarre

"Si las luces se cruzan al azar, es mentira el silencio marginal, de tu seguridad, el miedo de una noche, que la naturaleza tiene en vos" decía el segundo tema del tercer disco de Aquelarre. Pintando con una poesía hermética el convusionado momento socio-político de aquellos años. La música es todo lo contrario; mostrando la destreza acústica de un grupo que no conocía límites en cuanto a ejecución y originalidad compositiva.


Aparece originalmente en: Brumas (1973)


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It's So Hard
The Elvis Brothers

En esta canción se acercan más a Buddy Holly que a Mr. Elvis Aaron pero en el resto del disco los "falsos hermanos" (a la manera de los Ramones, portaban el mismo apellido) se pasean por varios estilos. Siempre fieles a la idea de diversión, de fiesta. Una banda que merece más reconocimiento del que tiene.

Aparece originalmente en: Movin' Up (1983)


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Mountain Side
The Flaming Lips

Una obra maestra dentro de un disco del que algún día se escribirán páginas enteras. Las lecciones de Jesus and Mary Chain con la distorsión guitarrera más sucia, más la batería en el estilo de Bonham y un cantante alla Neil Young / Jon Anderson. Son una muestra de cómo exceder las influencias, cómo apoderarse de un legado y ser completamente originales sin perder fuerza.

Aparece originalmente en: In a Priest Driven Ambulance (1990)


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miércoles, 13 de enero de 2010

The Cramps - Psychedelic Jungle


Todo lo que rodea a los Cramps está teñido de cierto halo de misterio, muchas veces alimentado por los mismos integrantes de la banda. Según esta mitología, Lux Interior, cantante y líder y Poison Ivy, guitarrista cavernícola de atrapante presencia escénica, se conocieron en un viaje a dedo. No hubo interés mutuo hasta que supieron que ambos estaban envueltos en cursos de ocultismo en San Francisco. Este tipo de detalles pintorescos juegan un poco en contra de lo que The Cramps verdaderamente es; una gran banda de rock en todo sentido. Supieron crear un estilo, tomando elementos del pasado, licuándolos y apropiándose de ellos con pasión, inteligencia y dedicación.

Alguien que en los momentos formativos de la banda andaba cerca en lo que a intenciones se refiere y que les dio un empujón cuando más lo necesitaban fue Alex Chilton. El ex Box Tops y Big Star, niño prodigio, guitarrista y gran compositor, estaba haciendo todo lo posible por destruir su imagen pública con presentaciones en vivo caóticas y discos de estudio difíciles, poniendo a prueba la paciencia de su público y del ambiente musical en general. Cuando vio a los Cramps en vivo no lo dudó; fue amor a primera vista.

Más allá de la fuerte impronta visual de las actuaciones en directo, Chilton quedó atrapado por el acercamiento primal y salvaje al rockabilly más ignoto, la original relectura del rock de los 50's y las perlas extraídas del arcón de los recuerdos. Vale decir que a fines de los 70's, la arqueología rockera no era lo mismo que hoy; era más difícil surfear el pasado y ni siquiera era algo que las bandas acostumbraban a hacer con la frecuencia de nuestros días. Chilton se ofreció para producir los dos primeros trabajos de estudio, Gravest Hits, el primer EP, una galería de rockabilly sucio a diferentes velocidades, y Songs the Lord Taught Us, el primer larga duración y piedra Rosetta de lo que se llamó psychobilly; los tres acordes del rock más básico, pero bañados en capas de guitarras distorsionadas y pudrición de todo tipo.

Psychedelic Jungle es eso y un poco más. No hace falta arreglar algo que no está roto, entonces los Cramps graban la continuación natural de aquel brillante primer disco. Producido esta vez por ellos mismos. "Green Fuzz", proveniente de la afamada compilación Pebbles, es el encargado de abrir el fuego, ahí está la voz de Elvis de ultratumba de Lux Interior, la guitarra de Poison Ivy que se parece más al zumbido de un moscardón que una seis cuerdas habitual y los ritmos monótonos, lentos, pegajosos. Para el rescate emotivo están "Goo Goo Muck", "Rockin' Bones", "The Crusher" y "Jungle Hop", provenientes de vaya-uno-a-saber que recóndita tienda de usados, esos discos de 45rpm que nadie quiere pero que, con el paso de los años, se vuelven incunables para los que saber afinar el oído. Uno de los originales que destaca es "The Natives Are Restless", que podría traducirse como “Los nativos están incansables”, con ese ritmo insistente, las guitarras con slide, y la letra tan típica del estilo de los Cramps, con mucho sentido del humor pero guiñando un ojo a la cultura chatarra yanqui, las películas de zombis de cuarta categoría, los coches modificados y los afiches psicodélicos y estrambóticos.

Y es ese un buen resumen del gran hallazgo -y mayor acierto- de los Cramps, ese revolver en la pestilencia para poder hallar la aguja en el pajar, es la aceptación de vivir en una cultura enferma pero sabiendo que incluso en sus regurgitaciones se pueden encontrar cosas valiosas. Fueron muchos los que entendieron el mensaje.








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The Cramps - A Date With Elvis
Gas Huffer - Inhuman Ordeal of Special Agent Gas Huffer
Jon Spencer Blues Explosion - Plastic Fang



martes, 5 de enero de 2010

Video de la Semana: The Long Ryders - Gunsligner Man

La banda de Syd Griffin dijo adiós a lo grande; Two Fisted Tales, del año 1987 empezaba con esta pequeña maravilla de tres minutos en donde confluyen la mayoría de las influencias principales de los Long Ryders.