lunes, 6 de agosto de 2018
Video de la Semana: Fu Manchu - Evil Eye
Qué buena época y que gran disco el de Fu Manchu, Action Is Go, del '97.
viernes, 3 de agosto de 2018
León Gieco - Banda de caballos cansados
Dos o tres
veces ha contado la misma anécdota, que sirve para pintarlo de pies a cabeza;
iba caminando por su pueblo natal, Cañada Rosquín, un pueblo chico de la provincia
de Santa Fe, por la calle principal. De repente, por los parlantes que habían
puesto a la calle en uno de los negocios, empezaron los primeros acordes de “Mr.
Tambourine Man”, la histórica versión de Dylan que hicieron los Byrds. León
Gieco no sabía qué era, pero inmediatamente se encargó de averiguar. Según él,
ese momento le cambió la vida, fue su epifanía. Supo que quería ser músico.
Otra que cuenta con frecuencia es que, al principio de su carrera, antes de poner proa a donde atiende Dios, tenía dos grupos, uno de folclore en donde versionaba a Los Chalchaleros y Los Fronterizos y otro de rock, en el que hacían temas de The Who, Gary Puckett, etcétera. Esa supuesta división fue la que León Gieco borró para siempre desde su primer LP como solista, el homónimo del ’73. ¿Géneros musicales? A derribarlos, ya mismo, la música es una sóla, la que está hecha por amor a la música por un lado, y la que está hecha por cualquier otro motivo (plata, mujeres...), esa siempre existió pero para nosotros no, no perdamos un segundo en ella.
Banda de caballos cansados es su segundo larga duración, aparece en el ’74 y es una continuación de lo que había mostrado en su debut, una progresión natural y espontánea. Lo que hace Gieco que nadie había hecho antes es una traducción del folk, tanto inglés como norteamericano, es Crosby, Stills & Nash, Beatles y Dylan, pero con la idiosincrasia de un tipo con muchas ganas de cambiar el mundo, de mirar al otro, sentirse herido y simpatizar con el que está abajo, en vez de querer aplastarlo. Un ejemplo perfecto es “Un día Baltazar”, que bien podría haber estado en Déjà Vu de CSN&Y, pero que toca una problemática cien por ciento latinoamericana: “un dia Baltazar escribio sobre un galpón, unas frases muy cortitas que decian lo siguiente: "Las tierras deben ser del que las siembra…” Cómo zafó de la censura de aquella época es una buena pregunta para hacerle a León Gieco algún día de estos. “John el Cowboy” directamente es country rock, a toda velocidad, nadie había hecho esto en Argentina y se puede decir que León estaba muy al día con lo que pasaba en el resto del mundo. Otra vez; lo tradujo y muy bien. Este es un disco que no tiene temas históricos, de esos que -hay que decirlo- están un poco gastados y cuesta volver a escuchar, pero el nivel es muy parejo, los arreglos son una delicia, está muy bien cantado y no son pocos los instrumentos de color que agregan condimento al asunto.
León Gieco es poco menos que un prócer en Argentina, eso lo sabemos todos, merecidamente, derribó fronteras y prejuicios y recorrió miles de pueblos evangelizando musicalmente a un país que siempre fue saqueado de la forma más cruel e impune. León, a su manera, luchó siempre contra eso.
Escuchar en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
León Gieco - El fantasma de Canterville
Crosby, Stills & Nash - CSN
Roque Narvaja - Chimango
miércoles, 1 de agosto de 2018
viernes, 27 de julio de 2018
lunes, 23 de julio de 2018
Red House Painters - Songs for a Blue Guitar
Alguna vez
escuché a alguien riéndose de ellos y definiéndolos como “valium rock”. Una definición buenísima, por cierto. Les queda
como anillo al dedo. En realidad, hablar en plural de los Red House Painters
no tiene mucho sentido, esta siempre fue la banda de Mark Kozelek. En
los noventa tuvieron cierta repercusión, lo que hacían era nuevo, estaba bien pensado y hasta salían por el sello 4AD, que en aquel entonces
marcaba tendencias y estaba a la vanguardia.
Songs for a Blue Guitar es el quinto LP de estudio, aparece en el ’96, tiene algunas novedades y cambios con respecto a los anteriores. Por empezar el resto de los miembros de la banda ni aparece en los créditos, por lo que muchos lo consideran en realidad el primer disco solista de Kozelek. También acá hay muchas guitarras eléctricas, colchones de teclados, cuerdas, detalles y arreglos. “Priest Alley Song”, uno de los grandes temas del disco, tiene el pulso orgánico y acústico de los temas clásicos de Red House Painters, pero acá hay más horas de estudio. Una producción despojada, seca, que no hace más que condimentar y ayudar en las canciones. Kozelek siempre fue un fanático de los covers raros y retorcidos y en este disco hay tres versiones memorables. Por un lado “Long Distance Runaround” de Yes (sí, sí, el tema de Fragile), “All Mixed Up”, original del primer LP de estudio -homónimo- de The Cars y por último “Silly Love Songs” uno de los temas más cuestionados de la carrera solista de Paul McCartney. En todos los casos se apropia de las canciones, las hace suyas y hasta es difícil reconocerlas, serían casos de versiones que son tomas de partido, manifiestos personales, es un “acá hay una canción hermosa y no importa de dónde proviene”, un gesto quijotesco, si se quiere. “Silly Love Songs” es el equivalente a “Down By the River” de Neil Young & Crazy Horse, revisitado para la generación X. Una exploración épica de las posibilidades de la música de guitarras, con una zapada larga, sucia y psicodélica. Hasta se permite divertirse un poco en temas rápidos como “I Feel the Rain Fall”.
Los Red House Painters hacen otro disco más después de este (Old Ramón, del 2001) y Kozelek, uno de los tipos más prolíficos y trabajadores de su generación, se embarca en otro proyecto / banda que todavía hoy sigue dando frutos; Sun Kil Moon, con quienes lleva más de diez discos a la fecha, sin contar colaboraciones de todo tipo y color. Siempre con un sello y una identidad.
Escuchar en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Red House Painters - Down Colorful Hill
Mark Kozelek - What's Next to the Moon
Sun Kil Moon - April
jueves, 19 de julio de 2018
Video de la Semana: Oingo Boingo - Nothing Bad Ever Happens
Sería el clásico "yo no me caliento porque a mi lo de afuera jamás me toca". Hasta que te toca, claro. Capo total Danny Elfman. Del tercer disco de Oingo Boingo, Good for Your Soul, del '83.
lunes, 16 de julio de 2018
5 Canciones 5: The Guess Who
Life in the Bloodstream
El disco Frank Zappa de los Guess Who. Acá prueban de todo y van para todos lados. Igual nunca deja de ser interesante e incluso los experimentos más jugados salen adelante por la habilidad y musicalidad de la banda. "Life..." es una especie de balada doo-woop que podría haber sido grabada a mediados de los cincuenta, con una vuelta de tuerca desde la letra, como para no olvidarse que estamos en otra era, otro mundo, otra historia.
Aparece originalmente en: So Long, Bannatyne (1971)
Ver / oir en YouTube
El disco Frank Zappa de los Guess Who. Acá prueban de todo y van para todos lados. Igual nunca deja de ser interesante e incluso los experimentos más jugados salen adelante por la habilidad y musicalidad de la banda. "Life..." es una especie de balada doo-woop que podría haber sido grabada a mediados de los cincuenta, con una vuelta de tuerca desde la letra, como para no olvidarse que estamos en otra era, otro mundo, otra historia.
Aparece originalmente en: So Long, Bannatyne (1971)
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Bye Bye Babe
La mayoría de los comentarios que andan dando vueltas en Internet sobre Artificial Paradise hacen hincapié en el packaging incómodo que tiene, cosa muy cierta pero lo que importa... ¿no debería ser la música? Y de eso hay de sobra acá. Este tema abre el LP y es una descarga eléctrica de rock 'n' roll a lo bestia, ideal para agarrar la autopista en contramano y reventarse contra un camión, cuando viene la ambulancia todavía sigue sonando este tema. Gran principio para una película.
Aparece originalmente en: Artificial Paradise (1973)
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La mayoría de los comentarios que andan dando vueltas en Internet sobre Artificial Paradise hacen hincapié en el packaging incómodo que tiene, cosa muy cierta pero lo que importa... ¿no debería ser la música? Y de eso hay de sobra acá. Este tema abre el LP y es una descarga eléctrica de rock 'n' roll a lo bestia, ideal para agarrar la autopista en contramano y reventarse contra un camión, cuando viene la ambulancia todavía sigue sonando este tema. Gran principio para una película.
Aparece originalmente en: Artificial Paradise (1973)
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Guns, Guns, Guns
Otra oda a la madre naturaleza que bien podría haber estado en la obra maestra de Spirit, The Twelve Dreams of Dr. Sardonicus, de hecho puede que Burton Cummings le haya pegado una oída porque las similitudes no son pocas y el otro disco salió unos años antes que este. Empieza con un piano, deja que la batería eleve un poco la canción y casi en seguida está flameando en el cielo, como una bandera de orgullo rockero.
Aparece originalmente en: Rockin' (1972)
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Otra oda a la madre naturaleza que bien podría haber estado en la obra maestra de Spirit, The Twelve Dreams of Dr. Sardonicus, de hecho puede que Burton Cummings le haya pegado una oída porque las similitudes no son pocas y el otro disco salió unos años antes que este. Empieza con un piano, deja que la batería eleve un poco la canción y casi en seguida está flameando en el cielo, como una bandera de orgullo rockero.
Aparece originalmente en: Rockin' (1972)
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A Wednesday In Your Garden
En Wheatfield Soul está claro que todavía no sabían para donde ir como banda, estéticamente. Pero ya cantaban, tocaban y componían muy bien, por eso algunos consideran a este el primer disco real de los Guess Who. Este temazo de soul psicodélico bien podría haber estado en cualquiera de los grandes larga duración de la época (Beatles, Kinks y cia.) con una pequeña gran diferencia; nadie la habría podido cantar como Burton Cummings. Conmovedor.
Aparece originalmente en: Wheatfield Soul (1969)
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En Wheatfield Soul está claro que todavía no sabían para donde ir como banda, estéticamente. Pero ya cantaban, tocaban y componían muy bien, por eso algunos consideran a este el primer disco real de los Guess Who. Este temazo de soul psicodélico bien podría haber estado en cualquiera de los grandes larga duración de la época (Beatles, Kinks y cia.) con una pequeña gran diferencia; nadie la habría podido cantar como Burton Cummings. Conmovedor.
Aparece originalmente en: Wheatfield Soul (1969)
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Glamour Boy
En Allmusic le ponen una estrella a este disco. Uno no puede menos que preguntarse si se habrán tomado el trabajo de escuchar aunque sea una de sus canciones. Arreglos magistrales, hay dinámica, el estribillo es muy bueno y la letra ni hablar. Una sátira al movimiento de glam rock, algunos de sus exponentes eran compañeros de sello incluso, como Bowie o Lou Reed. "Por veinticinco mil dólares podés tener la facha de tu hermana esta noche". Categórico.
Aparece originalmente en: #10 (1973)
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En Allmusic le ponen una estrella a este disco. Uno no puede menos que preguntarse si se habrán tomado el trabajo de escuchar aunque sea una de sus canciones. Arreglos magistrales, hay dinámica, el estribillo es muy bueno y la letra ni hablar. Una sátira al movimiento de glam rock, algunos de sus exponentes eran compañeros de sello incluso, como Bowie o Lou Reed. "Por veinticinco mil dólares podés tener la facha de tu hermana esta noche". Categórico.
Aparece originalmente en: #10 (1973)
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viernes, 13 de julio de 2018
Cosmic Rough Riders - Don't Get Me Down
¿Alguien se acuerda hoy de los Cosmic Rough Riders? Yo sí y me voy a acordar con cariño de ellos toda la vida. Tienen cuatro o cinco temas que los voy a cantar para siempre, que me acompañaron en un momento en que los necesitaba... o me venían bien, a esta altura no importa.
El título ya me gusta, me predispone bien, después cuando empieza no das un mango, parece cualquier canción de rock blando de bandas que ni quiero nombrar. La sorpresa viene con los cambios de acordes, el estribillo, la manera de cantarlo y la forma en que la canción va creciendo y tomando forma.
Es un ruego desesperado que increíblemente pasó sin pena ni gloria. Me pregunto que pensará el autor de semejante canción. ¿Estará orgulloso? Debería, sin dudas.
Escuchar en Spotify.
Encontrala originalmente en:
Tuvieron su cuarto de hora con Enjoy the Melodic Sunshine, un disco que tuvo cierta llegada, no había muchos grupos usando armonías vocales como lo hacían ellos hace más de diez años. Para la altura de este, el último de estudio no le importaban a nadie y en la tapa lucen destruídos.
The Stars Look Different from Down Here (2006)
martes, 10 de julio de 2018
Varios - Dust On the Nettles
Trabajar de lo que a uno le gusta. La gente del sello Grapefruit se da ese gusto, por lo visto. Vienen armando unas reediciones que se distinguen del resto por el nivel de dedicación, amor por el género, precisión en la data y precios -dentro de todo- accesibles. Son específicos hasta el punto de resultar casi cómicos. Un claro ejemplo es esta coqueta cajita de tres CDs, que salió hace dos o tres años. El nombre completo es Dust On the Nettles: a Journey Through the British Underground Folk Scene 1967 – 1972. Para resumirlo y sin tener que traducir, se podría decir que la caja recopila la crema y nata del folk inglés de su era de oro, sus años más fértiles.
Para quienes no conocen mucho el género será demasiado para digerir, cada disco tiene unos veinte temas, pero si andás con ganas de darte un empacho, sirve como introducción a un panorama fascinante. En todo el mundo, después de la resaca de LSD, la idea era volver a las fuentes, a las músicas que se hacían mucho antes de que esta gente naciera, en Inglaterra la idea era ir al medioevo, a la era del Rey Arturo, las religiones paganas, Camelot, los duendes y sus pipas psicodélicas, Avalon, etcétera. Agarrar instrumentos que ya nadie usaba, como laúdes, flautas de pan, ocarinas y darles un contexto nuevo, único. A pesar de que no hubo bandas realmente exitosas, sí hay algunas de renombre que fueron y son muy apreciadas por melómanos a nivel mundial. Están los que se podrían considerar “iniciadores de la historia”, hablamos de Incredible String Band, Pentangle, Steeleye Span y Fairport Convention. Otro acierto de la caja es que, cuando se trata de nombres más o menos conocidos, estos están representados por temas que no lo son tanto, alguna perlita recóndita, algún “tapado”, digamos. En el caso de los Fairports, el elegido es el gran “Fotheringay”, un tema importante en más de un sentido, pero en vez de la versión de What We Did on Our Holidays se trata de un demo. Un detalle que habla bien de la gente de este sello.
Después están los que podríamos llamar “grandes de segunda línea” como Vashti Bunyan, Dando Shaft, los geniales Trees (sus dos discos de estudio son extraordinarios), C.O.B., o los diabólicos Comus, cuyo primer LP, First Utterance, excede cualquier categoría. No faltan los que son conocidos por otras causas, además de sus aportes al folk inglés, como Kevin Coyne, Joan Armatrading o el gran Marc Bolan, que acá aparece representado por su grupo pre-fama, Tyrannosaurus Rex. Y los verdaderos héroes de la historia, los completos olvidados, perdedores hermosos que aportaron a la causa sin pedir nada a cambio. De estos hay varios en esta compilación y ninguno carece de méritos musicales. La justicia tarda pero llega, dicen...
¿Qué mejor manera de viajar sin moverse que esta caja? Un pasaje sin escalas a una época que ya no existe, que el mundo mismo se llevó por delante y la historia borró de un plumazo. Esto no está en el libro gordo de Petete del rock, tampoco queremos que esté en realidad. Como anticipó Orwell en 1984; la historia puede reescribirse sin que nos demos cuenta.
Escuchar en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Mark Fry - Dreaming With Alice
Varios - Looking at the Pictures in the Sky: The British Psychedelic Sound of 1968
Moonkyte - Count Me Out
viernes, 6 de julio de 2018
Video de la Semana: Nico - Evening of Light
Tétrico sería una buena palabra para describir este video que se hizo para The Marble Index de Nico, uno de los discos más originales, depresivos, mágicos, místicos... (y podríamos seguir agregando adjetivos un buen rato). Algún día lo voy a comentar, es difícil describirlo con palabras, lo tengo hace mucho y lo habré escuchado bien dos o tres veces. Pero esas tres veces sí que valieron la pena. Los que andan correteando por ahí con Nico son Iggy y uno de los hermanos Asheton, creo.
miércoles, 4 de julio de 2018
George Harrison - All Things Must Pass
Caso extraño el de George Harrison. Con los Beatles lo dejaban poner como mucho dos temas por disco, en el Álbum Blanco mete cuatro… matemática pura. Cuando por fin se saca de encima el cepo de la banda que lo hizo famoso, saca su primer LP como solista, una suerte de diarrea compositiva, que jamás vuelve a superar. Para ser honestos nunca vuelve ni siquiera a arrimarse a las alturas que trepó con All Things Must Pass.
El disco en su momento salió en una lujosa caja como las que envolvían los discos de ópera, que siempre fueron carísimos, aún así se cansó de vender y, por un momento, fue el ex-Beatle más exitoso, aclamado y reconocido. Era triple, pero no hay que olvidar que el tercer disco eran unas zapadas, que se grabaron con los músicos calentando motores, que nadie en su sano juicio necesita volver a escuchar dos veces, más que como una curiosidad, souvenir o como gusten llamar a este gesto indulgente, típico de rock star de los setentas. Otra maña en la que “el Beatle callado” empezaba a caer acá, era la de dar consejos en las canciones, el predicador. George había visto la luz y no podía hacer menos que esparcirlo a los cuatro vientos. Muchos se le cagaron de risa, como siempre sucede en estos casos, para colmo, en los discos siguientes esto se agravaría.
Pero hablemos de la parte positiva, que de eso hay mucho en All Things Must Pass, tiene que ver con la música, lo que realmente importa. Las canciones que tenía acá eran impresionantes. Se puede hacer una leve enumeración para no olvidarse de la grandeza de este LP. Están los dos temazos que compuso cuando era amigote de Dylan y el primero, una obra maestra abre el disco, “I’d Have You Anytime” y merece el puesto. “If Not for You” sólo ostenta la rúbrica de Mr. Zimmerman, también sale en New Morning y algunos recordarán la versión a dúo en el concierto para Bangla Desh. El muro sonoro de Phil Spector, encargado de la producción, esta vez llega hasta el cielo, en “Isn’t It a Pity” directamente construye una catedral, sobre todo al final del tema, con una coda a toda orquesta. Acá está “My Sweet Lord”, por el que se comió un juicio por supuesto robo, de parte de los Chiffons, quizás su tema más recordado como solista (¿el otro sería “Something”?). El delicioso y divertido “Apple Scruffs”, dedicado a las fans de los Beatles que los esperaban religiosamente, en la puerta de Abbey Road. Todos los temas valen la pena, todos tienen algo para decir. La galería de músicos famosos también sentó un precedente en All Things Must Pass, incluso se da el lujo de tener a los cuatro Badfinger solamente para grabar capas de guitarras acústicas.
Doloroso o no, la carrera de George Harrison desde acá en adelante, fue un lento declive, con grandes temas, eso sí, aunque esporádicos -también hay que decirlo- y nunca volvió a hacer un disco redondo e incuestionable como este, su debut, All Things Must Pass.
Escuchar en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
George Harrison - Living in the Material World
Bob Dylan - Self Portrait
Delaney & Bonnie - On Tour with Eric Clapton
domingo, 1 de julio de 2018
jueves, 28 de junio de 2018
lunes, 25 de junio de 2018
Ulver - Childhood's End
Si no te
conquistaron con el primer gesto esto no es para vos. El primer tema de
Childhood’s End es nada menos que “Bracelets of Fingers”, la oda masturbatoria
de S.F. Sorrow, el disco conceptual de los Pretty Fingers,
supuestamente la primer ópera rock, antes de Tommy. El sonido envuelve, la
producción es moderna, contrastando de manera hábil, llamativa e inteligente
con el repertorio. ¿De qué va todo esto? Muy simple; la banda noruega de metal
atmósferico Ulver decide hacer un disco de versiones, con una vuelta de tuerca,
en vez de versionar lo que escuchaban cuando eran chicos, de homenajear a sus
influencias, la ruta más frecuente en este tipo de trabajos, agarran un puñado
de temas raros de la segunda mitad de los sesenta. Unos “nuggets negros” se
podría decir, la cara oscura de la psicodelia y el verano del amor.
Hablar de qué es conocido y qué no lo es tanto, hoy en día, es meterse en camisa de once varas, porque mientras hay gente como los Ulver también están los que no tienen la menor idea de que una vez existió una banda llamada The Rolling Stones. Esta gente estudió e hizo los deberes, al lado de bandas que podrían llamarse míticas como The Byrds o Jefferson Airplane, están los Beau Brummels o The Music Emporium, quienes sacaron un disco homónimo muy bueno en el ’69 y desaparecieron para siempre de la faz de la tierra. Igual cuando agarran un grupo conocido la elección nunca es obvia, en el caso de los Byrds es un “tapado” de Crosby, de Younger Than Yesterday, “Everybody’s Been Burned”, un tema oscuro y retorcido que les calza como anillo al dedo. Otro ejemplo es “Street Song” de los 13th Floor Elevators, original del tercer disco de estudio, el menos celebrado Bull of the Woods, en el que Roky Erickson casi no aparece. La versión es extraordinaria, con una patrón de batería guerrero a más no poder, que hace que la banda avance y flote en el aire. Algunos temas funcionan increíblemente bien con el tratamiento de los Ulver y el sonido moderno, como el cover de “Can You Travel In the Dark Alone” de Gandalf, con una parte instrumental larga y psicodélica que queda diez puntos, o la excelente versión a puro riff de “In the Past”, original de We The People.
La función que siempre tuvieron los grandes discos de covers es hacerte ir corriendo a buscar las originales, una función educativa si se quiere, lo tuvo Acid Eaters en su momento, Pin Ups de Bowie, pasaba con los temas que versionaba Rod Stewart en sus primeros cuatro discos de estudio, te abrían una puerta a un mundo nuevo. Puede pasar también con este disco de Ulver. ¿Por qué no?
miércoles, 20 de junio de 2018
Misfits - Bullet [EP]
“La cabeza
partida de Kennedy golpea el asfalto, la esposa de Johnny está confundida y
asustada... corré Jackie, corré. En Texas se pudre todo cuando tu esposo se
muere”. Así salen los Misfits a la cancha, en pleno apogeo de punk rock, a pura
crudeza, en todo sentido; lírico, musical... y sonoro sobre
todo.
Nadie quería editar esta atrocidad y el EP termina saliendo por el sello que funda Glenn Danzig para la ocasión, Plan 9 Records, se hicieron mil copias y salió con una tapa doble, todo un lujo para una banda como Misfits. Hoy en día es un ítem de coleccionistas, pero no hay de qué preocuparse porque los cuatro temas están repartidos en los dos compilados históricos, en la caja con forma de ataúd, en el demorado primer disco que salió muchísimo después (Static Age, recién editado en el ’96) y ni hablar de lo fácil que es encontrarlos en Internet, ya que cualquier persona con dos dedos de frente que quiera escuchar a los Misfits de la era Danzig, no debería estar preocupada por la calidad de sonido.
El acierto de Misfits es el conjunto, el concepto, una banda con una cantante a lo Elvis / Jim Morrison, con unos tics vocales tan repetidos como cancheros, una banda precaria, rudimentaria a más no poder, acompañando a lo bestia unos temas de una agresividad inédita hasta entonces. Con una pátina de pop que está ahí, latente. Escuchá cualquiera de estos cuatro temas y tratá de no salir cantando o tarareando. Todo un desafío. Y después están las letras, claro. Horror, películas de bajísimo presupuesto y peores intenciones, un submundo de bizarreada constante, obsesiones de adolescente que no encaja. Irresistible. Por eso se ven tantas remeras de los Misfits hoy en día. Inventaron esta historia y nadie volvió a hacerlo como ellos, a pesar de que lo intentaron y mucho. En realidad el primer single es “Cough/Cool” con el enorme “She” en la cara B, pero es acá donde le terminan de encontrar la vuelta al asunto, con “We Are 138”, con el siniestro “Hollywood Babylon”, a medio camino entre los Stooges de Iggy y el Elvis grasiento pre-servicio militar. Acá aparece “Attitude”, versionado por unos cuantos, con su “adentro de tu debilitado cerebro probablemente hay una puta”, que escandalizaría a varios en tiempos de empoderamiento femenino.
Después de varios singles y EPs llegan al disco con el fundamental Walk Among Us, después de un segundo LP más rudo y hardcore se va Danzig, vienen las peleas, las reuniones y todo lo que a nadie debería interesarle. Historia que dejamos para nunca jamás.
Escuchar entero en YouTube o Spotify.
Chequear también:
Misfits - Earth A.D./Wolf's Blood
Danzig - Danzig II: Lucifuge
The Cramps - A Date With Elvis
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