Algo curioso que pasa en Argentina y no tanto en otros países productores de música. Se suele dar una importancia considerable a lo extra-musical. Cualquier argentino va a saber más o menos quién es el prócer del que se habla. No tantos se habrán detenido a meterse dentro de la obra en cuestión. Ejemplos; Troilo, Pugliese, Falú, Mercedes Sosa o Charly García son famosísimos, todo el mundo puede recordar una entrevista en la tele, alguna nota periodística, un concierto presenciado y hasta citar frases célebres. Habría que ver cuántos pueden nombrar diez temas o tres o cuatro discos. Son artistas con discografías inmensas, carreras de tres o cuatro décadas. Por ende, conocer dicha obra, incluso superficialmente, ya implica algo parecido a un estudio, a una tarea. Y eso a nosotros nunca nos gustó.
Eso sí, todos los viejos, cuando éramos pibes rockeros -y ortodoxos- nos bajaban el pulgar. Nos forreaban con cosas del tipo "andá vos... escuchá a Larralde, ESO es música" y en realidad no hacían más que regurgitar un gestito chauvinista. A lo mejor alguno sí se había tomado el trabajo, tampoco les robemos todo el crédito.
La pregunta podría ser: ¿vale la pena tomarse el tiempo que requiere digerir ese sánguche enorme? Depende de cuáles son las expectativas. Quienes disfrutan ser testigos de cómo se desarrolló una trayectoria, siempre van a sacar algo valioso. También los que gozan cuando la música tiene el peso de historia, algo que se nota y en seguida. Si pretendés una epifanía que te deje ciego, que te conmueva y te sacuda, mejor no. Sí, no faltan los que le piden ese tipo de cosas a la música, como si les hubiese dado poco, le siguen mangueando, exigiendo. Eso te pasa una vez en la vida. Dos, tres a lo sumo.
El canto del viento de Atahualpa es su millonésimo LP de estudio, sale en 1980 y es más conocido porque anteriormente, con ese mismo nombre, salió una colección de poemas. Pecando a lo mejor de hereje, a mí los poemas de Yupanqui no me interesan sin su voz, sin su guitarra. Lo mismo con Dylan, Nick Cave o cualquier letrista "con aspiraciones". ¿Por qué? Simple, porque en esta música hay magia, fenómeno que se manifiesta con los grandes autores e intérpretes de manera inmediata y hasta palpable. Deben ser veinte o treinta, no más.
Y la magia dicen que no hay que explicarla.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Atahualpa Yupanqui - Una voz y una guitarra
Atahualpa Yupanqui - El payador perseguido (relato por milonga)
Atahualpa Yupanqui - Pasaban los cantores





