Mostrando las entradas para la consulta Gang of Four ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Gang of Four ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de junio de 2022

5 Canciones 5: The Dirty Three, Esther Phillips, Sloan, Gang of Four y Mark Lanegan


I Remember a Time When You Used to Love Me
The Dirty Three

Una buscadita en Wikipedia puede llegar a arrojar datos -al pedo- de lo más curiosos. Aparentemente este temazo, del tercer disco de estudio de los australianos Dirty Three, es un cover de una canción griega, el autor es Giannis Spanos. Acá tocaba el violín Warren Ellis, que al final fué el colaborador que más le duró a Nick Cave, con él hizo Grinderman y una buena cantidad de bandas sonoras. Acá el asunto europeo se puede saborear al instante, hay locura, desenfreno, zapada, sangre, sudor y lágrimas.

Aparece originalmente en: Horse Stories (1996)

Ver / oír en YouTube


Sweet Touch of Love
Esther Phillips

Tremendo cachetazo de onda, soul sureño bien grasoso, sudoroso a más no poder, esto es música para bailar, manejar, volverse loco, coger... usos múltiples, se podría decir. En la década anterior era Little Esther, en los setenta hay un lavado de cara en cuanto a sonido y estilo, esto está a la altura de cualquiera de las cumbres borrascosas escaladas por Aretha, Gil Scott-Heron o quien se te ocurra. Al bajista hay que hacerle un monumento, vale decirlo. El tema es de Allen Toussaint, nada menos.

Aparece originalmente en: From a Whisper to a Scream (1971)


Ver / oír en YouTube


Try to Make It
Sloan

Lo común, lo más frecuente en este tipo de compilados, es que se agregue algún que otro tema que no sea tan fácil de conseguir, ya sea un tema que quedó afuera, uno nuevo, una cara B, lo que sea. Algo que no suele suceder es que esos temas valgan la pena, suelen caer en el más rancio de los olvidos. Es lo que puede llegar a pasar con "Try to Make It", a pesar de que es un temazo enorme, a la altura de cualquiera de cualquier de One Chord to Another, Twice Removed. Larga vida a Sloan, si no los conocés, todavía estás a tiempo, siempre en pos de la canción perfecta.

Aparece originalmente en: A Sides Win [Singles 1992-2005] (2005)

Ver / oír en YouTube


A Man With a Good Car
Gang of Four

Alguno temas ya tienen medio partido ganado con el título unicamente. "Un hombre con un buen auto" sería la traducción. Genial. En seguida te hace pensar en qué es lo que estarán tratando de decir. ¿Será ironía? Muy posible. Para algunos el cuarto disco de Gang of Four es un paso atrás en la batalla. No estoy de acuerdo, puede ser que se acomode con cosas que pasaban en aquel momento, eso sí, no lo veo como un problema. Oingo Boingo, Talking Heads. El ritmo, el patrón de batería (casi seguro electrónica) es extraordinario.

Aparece originalmente en: Hard (1983)


Ver / oír en YouTube


High Life
Mark Lanegan

No me preocupé en averiguar de dónde venían estas sesiones, si iban a formar parte de alguno de los discos de estudio. Son canciones inéditas de Mark Lanegan y con eso basta. O debería alcanzar. Acá las acústicas suenan enormes, crean una textura para la voz de aguardiente del ex-Screaming Trees. Tiene una suerte de "sabor balcánico" cuando aparece ese instrumento de color, a la mitad o por ahí cerca. Es música para un fumadero de opio asiático.

Aparece originalmente en: Houston [Publishing Demos 2002] (2015)

Ver / oír en YouTube




sábado, 30 de abril de 2016

5 Canciones 5: The Coral


Run Run

Es claro que usan los singles (un formato en inminente extinción) para darle rienda suelta a la faceta rara y experimental. Los discos son muy coherentes y algo como esto no tendría nada que ver. Serían una suerte de The Shadows bajo la influencia del LSD, o unos buenos porritos. Música para películas de detectives o de misterio, a los dos minutos corta y vuelve a arrancar en un solo medio podrido y desprolijo. Hermoso.

Aparece originalmente en: Cara B de Pass It On [single en CD] (2002)

Ver / oir en YouTube


Ghostriders In the Sky

Johnny Cash, Peggy Lee, Marty Robbins y hasta REO Speedwagon y Def Leppard han hecho versiones de este clásico. A los Coral les queda como anillo al dedo. Grabada en la época de uno de los discos más nobles que han hecho, Roots & Echoes, del 2007. A pesar de que la versión es más bien respetuosa, la hacen con amor y conocimiento de causa. Y James Skelly la canta como los dioses, hay que decirlo.

Aparece originalmente en: Cara B de Who's Gonna Find Me
[single de 7''] (2007)

Ver / oir en YouTube


The Case of Arthur Tannen

De la época de The Invisible Invasion, el tercer LP de estudio, no tiene mucho parentezco con la cara A del simple en que aparece. En la versión del single en CD, que tenía cuatro temas, hay tres "tapados" que tienen que ver entre sí. Acá demuestran el amor por las películas de terror y las novelas de Arthur Conan Doyle y Agatha Christie. Hay riffs en acordes menores que suben y bajan, "oscuridad-liviana" (típico de The Coral) y varios detalles de producción para escuchar con auriculares.

Aparece originalmente en: Cara B de Something Inside of Me [single de 7''] (2006)


Ver / oir en YouTube


Walking In the Winter

Se vé que a Butterfly House, uno de los discos más injustamente infravalorados de esta década, le tenían una fé ciega. Hicieron una versión completamente acústica y despojada de casi todas sus canciones. Acá florece el costado tierno de la banda, con esas canciones que parecen arroparnos y ofrecernos consuelo ante las desavenencias de la vida misma. Si gana o pierde con respecto a la original queda a gusto del oyente. Pero cambia, bastante.

Aparece originalmente en: Butterfly House Acoustic (2010)


Ver / oir en YouTube


Sorrow of the Song

En Nightfreak and the Sons of Becker se dieron el gusto de obedecer a los caprichos musicales que tenían y que apenas se asomaban en los discos que habían sacado hasta el momento. Un mini LP de nueve canciones que muestra influencias de Captain Beefheart, los grupos desconocidos de los sesenta y el post-punk de Wire y Gang of Four. Hoy en día es muy difícil de conseguir -y eso que salió hace unos diez años- pero buscarlo realmente vale la pena.

Aparece originalmente en: Nightfreak and the Sons of Becker [mini-LP] (2004)


Ver / oir en YouTube




lunes, 15 de abril de 2013

Eels - Wonderful, Glorious


Ver un disco doble a esta altura del partido, con el siglo veintiuno contando una década y monedas, sólo puede significar dos cosas; un acto de estupidez suprema, cuando todos sabemos que hoy los discos se destruyen en infinidad de aparatitos, con un décimo de las posibilidades sonoras de la grabación. La segunda sería la de un acto de arrojo, de valentía, de ir en contra de la corriente, incitando al receptor a tomarse un tiempo para digerir la obra, un tiempo -claro- que no sobra. Si estás leyendo estas líneas, es muy probable que creas que el décimo disco de Eels responde a la segunda opción y, si te gusta lo que hace Mark 'E' Everett, puede que estés emocionado y ansioso/a ante la salida de Wonderful, Glorious. A nosotros va apuntado este disco, no es a los críticos, ni a los periodistas, ni contempla la chance de ganar nuevos acólitos, Everett sabe que nosotros, los que lo seguimos hace rato, vamos a prestar la atención necesaria que hace falta para consumir un disco doble.

Los temas siguen siendo más o menos los mismos de siempre; que estamos condenados desde el nacimiento mismo, que todo esto no tiene sentido y que más vale hacerle frente con la mejor cara disponible. Pero esta vez parece que la cosa no viene tan negra como en trabajos anteriores, hay melancolía extrema, por supuesto (sino no sería un disco de Eels) pero hay lugar para el humor, la ironía y las guitarras fuertes. Sobre todo las guitarras fuertes. Everett es un cantante técnicamente limitado, como el ochenta por ciento de los cantantes de rock/pop en realidad, pero sabe suplir esa carencia con varios recursos. Es un capo a la hora de arreglar los temas, en la forma de producir sus discos y grabarlos, Wonderful, Glorious suena espectacular, eso hay que decirlo y la variedad estilísitica que ostenta es algo nuevo, en su extensa discografía, alternando baladas de corazones rotos (“True Original”) con temas furiosos y extravagantes desde el punto de vista sonoro (“Stick Together”), ese balance es fundamental para hacer que el disco se sostenga como entidad, para mantenernos atentos a lo largo de su hora y media de duración. Que Everett es un fanático acérrimo de Tom Waits no es novedad, pero nunca se había acercado tanto a su héroe como en “Open My Present”, en donde hasta canta parecido. O en “Peach Blossom” que, directamente, parece salido de Bone Machine. Este último también presenta una novedad, acá parece incitarnos a detenernos a prestar atención a los detalles, a apreciar las pequeñas cosas… Al fin y al cabo siempre se debatió entre el sentimentalismo y la fatalidad.

Es casi imposible que haya nuevos fans de Eels a partir de Wonderful, Glorious, este es un disco que predica entre los conversos. Escuchándolo, degustándolo y sorprendiéndose (por momentos) uno no puede menos que agradecer el hecho de pertenecer a esta pequeña secta.








Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

Gang of Four - Entertainment
Smog - Dongs of Sevotion
Eels - Shootenanny!



jueves, 2 de julio de 2015

Yes - Time and a Word


Nunca pensé que iba a comentar un disco de Yes. Tampoco pensé que me iba a doler la muerte de uno de sus integrantes. Pero pasó. Hace poco se nos fue Chris Squire, el eterno bajista Rickenbacker que estuvo desde el principio hasta hoy, que, esperemos, tengan la dignidad de llamarlo ‘fin’. Fue el único que se bancó los culebrones, choques de ego, el éxito, el recontra bajón y resurgimiento en la que -probablemente- sea la banda más injustamente vapuleada de todos los tiempos. Vamos a decir la verdad; si sos un esnobito e “hiciste los deberes”, sabés que no tenés que admitir en público que te gusta Yes. Podés quedar ridiculizado por antiguo e incluso (la más graciosa y estúpida) como hippie, por gente que ni sabe bien lo que es ser hippie.

Otra para admitir es que los músicos somos tremendamente envidiosos y, cuando vemos que alguien toca un poco más que los tres o cuatro acordes, paramos nuestras naricitas espolvoreadas y decimos “este seguro que nunca escucho Gang of Four” (una banda tan bien vista como históricamente irrelevante). Lo más cómico sucede cuando la bajada de pulgar viene del lado de gente que no sabe sacarle una nota ni a una ocarina, ahí sí que estamos en presencia de una postura infantil, la lectura más chiquilina del Libro Gordo de Petete del rock; 'el punk vino a destruir al rock sinfónico' o alguna de esas máximas simplistas tan adolescentes. Todo lo que no está “de mi lado” está mal, todo lo que yo no entiendo es una mierda, todo lo que a mí me parece que no tendría que existir convierte en boludos a quienes lo aprecian.

No hay mucho que decir al respecto de Yes que no sea sabido. Su etapa clásica empieza con The Yes Album, el tercer LP de estudio y termina más o menos con el polémico Tales from Topographic Oceans, el disco doble que todavía algunos afirman “provocó la aparición del punk”. Lo cierto es que Tales… con todos sus excesos y puntos criticables tiene momentos de una belleza incomparable y es una banda llevando al límite todo lo que defendían. En medio hay discos enormes como Fragile y Close to the Edge. Este, Time and a Word, relativamente olvidado en la discografía, es el segundo larga duración, aparecido en 1970, justo antes de que aparezca Steve Howe en la formación. Empieza con una versión preciosa de
“No Opportunity Necessary, No Experience Needed” de Richie Havens y un vistazo a los títulos demuestra que la parte lírica ya estaba totalmente resuelta (“viajero espacial”, “el profeta”, etcétera) y la musical no se quedaba atrás.

En la edición que se hizo al otro lado del Atlántico se suprimió el dibujo de la mina medio en bolas y pusieron una foto de la banda con Steve Howe, que recién entraba pero que no grabó en ningún tema. Time and a Word, un disco que merece otra oportunidad, de una banda que nunca debió haberla perdido.







Podés escucharlo entero en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

Yes - Relayer
Aphrodite's Child - End of the World
Nektar - Remember the Future



sábado, 8 de junio de 2013

999 - Separates


Van a pasar cien años y vamos a seguir hablando y debatiendo sobre los méritos del primer punk rock, el de fines de los setenta. Cuando millones de bandas se colgaron guitarras y nos mostraron que casi cualquiera puede tener una banda de rock and roll, que no hay que ser un virtuoso, que con un poco de onda y un par de ideas bien ordenadas, la cosa puede andar.

En esa primer camada estaba 999. Hoy en día una banda considerada -de manera bastante injusta- de segunda línea. Claro, los tipos no tienen casi ningún argumento extra-musical para condimentar la historia. De hecho cumplen con unos cuantos lugares comunes del género; nombres “de fantasía”, cuatro integrantes, sacaban los discos por un sello creado por ellos, nada raro.

Pero también tienen un par de características que los diferencian de un montón de bandas que hoy en día ni vale la pena recordar. Tienen en Nick Cash a un cantante con una voz con un registro muy agudo, a veces canta altísimo, algo no muy común en el género. También son muy pop, tienen una facilidad innata para el gancho, para el momento músical que se te adhiere a la mente al instante. Y una escucha atenta revela una atención al detalle especial, un entretejido de guitarras que por momentos anticipa al post-punk de Wire y Gang of Four. Hay ideas y bien aplicadas.

Separates
es el segundo disco de estudio, el primero para un sello grande, salió por United Artists en el ’78 y es una continuación lógica y natural del primer LP, el homónimo del año anterior. El disco también se edito en Estados Unidos con otro nombre (High Energy Plan), otra tapa y la lista de temas ligeramente alterada. Escucharlo es encontrarse con un hit tras otro, empieza con “Homicide” y de ahí en más es una fiesta de energía, estribillos y guitarras. Se permiten experimentar y salen bien parados, en “Rael Rean” o en la psicodelia actualizada a la época de “Crime Part 1 / Part 2”, con ese final rarísimo. Tampoco faltan las bombas ultra-pegadizas que parecen ser la especialidad de la casa, como “Feelin’ Alright with the Crew” o el ramonero “Out of Reach”. Al final, de modo casi perverso, aparece el espectacular “High Energy Plan”, un estallido de confetti, un ataque a los sentidos, un verdadero temazo.

Separates marcó el camino para el magnífico The Biggest Prize in Sport, el disco siguiente, algo así como el London Calling de 999. A partir de ahí la banda siguió, con suerte diversa, algunos discos desparejos, otros muy decentes y la formación casi inalterada hasta el día de la fecha. No es poco.








Escuchar online en YouTube o en Spotify.








Chequear también:
999 - Face to Face
999 - You Us It!
999 - Takeover




jueves, 2 de septiembre de 2010

Wire - Chairs Missing


Una banda temeraria, ávida de correr riesgos y asumirlos. Sólo en sus primeros tres discos, aparecidos en un lapso de menos de tres años, cambiaron considerablemente, apostando. Eran estudiantes de arte, como muchos de sus compañeros de escena (Gang of Four, etc.) y se encargaron de hacer que lo aprendido y estudiado se reflejase en la música. Chairs Missing es el segundo disco y todavía hoy sigue sonando contempóraneo.

Desde los primeros compases de "Practice Makes Perfect" queda claro que no estamos ante la típica música de FM de fondo para el supermercado. No, al contrario, podría ser la banda sonora de alguna película de suspenso arty, con su ritmo insistente, esas guitarras que lastiman y la voz de Colin Newman, más paranoico que nunca. "French Film Blurred" anticipa al Radiohead post-Kid A en veinte años. Es la canción llevada al límite.

Si alguna vez hay que explicarle a alguien de qué se trataba el post-punk, una buena manera puede ser exponer esa persona a "Men 2nd", "Marooned" (¡Gran arpegio introductorio!) o "Mercy", en realidad, a cualquiera de los temas de Chairs Missing, son climas gélidos, acordes menores, ritmos rápidos y sincopados. Es la pesadilla imaginada por Orwell y Fritz Lang hecha música, el acompañamiento perfecto para un mundo que se desmorona. "Sand In my Joints" los encuentra otra vez en el sonido de Pink Flag, a toda velocidad, un riff ramonero y, a menos de dos minutos de empezar… ya se terminó! “Sentirse adormecido por carne anestesiada, evitando desgracias con las ideas aún frescas, sin manos, sin pasos, tu labor es en vano” dice la letra de "Being Sucked Again" y en seguida da paso al machaque misterioso de "Heartbeat" casi al borde del susurro y con esas notas del bajo reiterativas, como para reforzar el concepto. Va creciendo, tímidamente, pero no llega a explotar del todo, “como un latido de corazón”. Contundente.

Más referencias al desequilibrio mental en "Mercy", por si acaso hacía falta: “Dentro de la institución con paredes de azul pastel, muros salpicados clínicamente de blanco, piedad esta noche, enfermera”. Si esa letra, escalofriante de por si, está dentro de una música claustrofóbica, energética y agobiante, es imposible no entender el mensaje. No es música para ir a hacer las compras o esperar que llegue el turno en el consultorio del dentista. Tampoco es para ir en el subte mirando de reojo a los costados. Hay que encontrar el momento y ahí si, es perfecta. "Outdoor Miner" es un refugio después de un buen tramo tormentoso, pop adelantado, distinto, sin dudas Blur, Suede y la generación siguiente estaba prestando atención a esto. Lo mismo con el tema que sigue, el clásico "I Am the Fly" en donde un coro de barrabravas cockney dice “soy la mosca en la sopa”, a nivel masivo nunca iba a pasar nada con Wire, pero había varios parando la oreja.

A Wire todavía les faltaba grabar el también magnífico 154 antes de internarse en una década conflictiva (y más bien accidentada) pero aún fructífera discográficamente hablando. Con discos solistas y proyectos paralelos atravesando los trabajos oficiales de la banda. Pero la influencia de Wire en la música moderna, aunque sutil, todavía se hace sentir y mucho. ¿Ellos? Siguen sacando discos y en gran forma.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

Ultravox - Ha!-Ha!-Ha!
Franz Ferdinand - ídem [1er. LP - 2004]
Wire - Send


domingo, 24 de febrero de 2013

The Jam - Sound Affects


Weller apenas había pasado la barrera de los veinte años y ya tenía en su haber cinco discos de estudio, unas cuantas letras memorables y muchas canciones que serían clásicos. También se puede decir que si The Jam solo hubiera hecho el fantástico In the City, aquel debut anfetamínico y guitarrero, todavía tendrían un puesto asegurado en la Historia Grande de la música pop del siglo veinte.

Pero el pibito era inquieto, curioso y tenía un ego del tamaño de un submarino. No se iba a quedar en el molde. Después de Setting Sons, algo así como el intento de rock conceptual de The Jam (bastante logrado, hay que decirlo) Weller quería volver a las canciones, a las raíces de la banda, nada de ideas grandilocuentes, nada de productores de renombre. En medio de ese clima de ruptura y en un panorama musical estimulante, con el post-punk más fértil que nunca, nace Sound Affects, a fines del ’80.

Muchos hablan de la importantísima influencia de Revolver a la hora de componer las canciones de este disco, pero más allá de clarísima línea de bajo de “Start!” (una referencia muy directa a “Taxman” de Harrison) la cosa no se limita a repetir ideas viejas, a reciclar el pasado glorioso del pop británico de los sesenta, en Sound Affects hay sonidos, arreglos, melodías y letras que solo podrían haberse grabado en esa época, en aquel entonces. Es el disco “moderno” por excelencia de The Jam. Acá aparece por primera vez “That’s Entertainment”, una de las canciones trascendentes de Weller, en donde se ubica como cronista y observador social; “dos amantes besándose en medio del grito de la medianoche, dos amantes perdiéndose la tranquilidad de la soledad”. Era el romántico y el descastado al mismo tiempo. Una de las pocas letras que soportan una lectura sin música. Un temazo. En “Scrape Away” o en “Set the House Ablaze” hay claras muestras de influencia post-punk. Se nota el nervio de bandas como Wire o Gang of Four. Pero por suerte The Jam logra un equilibrio interesante; siguen sonando clásicos, siguen teniendo que ver con All Mod Cons y no dejan de mirar lo que pasaba alrededor y de absorberlo con destreza.

También es el primer disco que empezó a mostrar las grietas en el seno interno de la banda y todos sabemos que después vendría el epitafio de la mano de The Gift, después Style Council y a otra cosa. Muchos grandes discos se han gestado en situaciones incómodas y Sound Affects es un gran disco. Sin duda.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear también:

The Chords - So Far Away
The Style Council - Cafe Bleu
Ocean Colour Scene - One from the Modern



martes, 28 de julio de 2026

5 Canciones 5: "tapados" soul y R&B


You Make Me Feel Brand New
The Stylistics

Hablemos de feel, de soul, de agarrar una canción y cantarla como si no hubiese un mañana. La primera estrofa la canta la voz barítono, a diferencia de la mayoría de Stylistics, en donde la voz líder es tenor, con Russell Thompkins Jr. encargándose. Cuando viene la repetición que toda canción necesita, vuelve esa voz grave y es un contraste de esos que suman. Los tres primeros son clásicos de lo que se conoce como philly soul, Let's Put It All Together es el cuarto y no se queda atrás. Ideal para ir metiendosé en la cama, acompañado.

Aparece originalmente en: Let's Put It All Together (1974)
Ver / oír en YouTube


I Ain't Giving Up
Millie Jackson

El la despreció y la tenía "en el freezer". En un momento las cosas se dieron vuelta. Ahí ella ya no estaba, se había hartado. ¿Cuántas veces la escuchamos a esta historia? El tema es el cómo, no el qué, otra vez, como suele suceder. Además Millie Jackson fue pionera en eso de desnudar las miserias cotidianas de las relaciones amorosas. Empieza con un WOOOOOO bien sucio, fiel a su estilo. Ejemplo: en la tapa de Back to the S..t! está sentada en el inodoro... y haciendo fuerza!!! Este es su disco debut y todavía no se atrevía a tanto. ¿Y la música? Soul sureño grasoso del mejor, tocado como los dioses.

Aparece originalmente en: Millie Jackson (1er. LP - 1972)
Ver / oír en YouTube


1,200 Miles from Heaven
Flaming Ember

Detalle curioso, esto se editó en Argentina en tiempo y forma en Argentina,  y por medio de Fania, el sello de salsa por excelencia. Famoso por haber editado a Héctor Lavoe, Tito Puente, Celia Cruz, Willie Colón... todos los próceres del género. Estos son de Detroit y tienen una cuota de rock considerable en el cóctel, se podría comparar con Hendrix post-Experience, con un cantante rasposo, a la manera del gran Wilson Pickett o Bobby Womack. Four on the floor, batería bien derechita y a bailar se ha dicho.

Aparece originalmente en: Sunshine (1978)
Ver / oír en YouTube


Ride the Rhythm
Kool & the Gang

Ya habían pegado fuerte con "Jungle Boogie", uno de esos que conoce todo el mundo y suena en el ochenta por ciento de los casamientos. Aún así, todavía no había dado el giro caretón que iba a venir, acá todavía eran freaks, super ultra mega funkies, más cerca de P-Funk y James Brown que con la disco music que estaba por inundar las pistas de baile. Repetición, groove, bajos pegajosos de esos que te golpean la panza... y unas cuantas sustancias en el torrente sanguíneo, psicodelia... la tapa lo le queda como anillo al dedo. En este tema se nota que le estaban prestando mucha atención a Sly and the Family Stone.

Aparece originalmente en: Spirit of the Boogie (1975)
Ver / oír en YouTube


You Don't Know Me
Joe Simon

El año anterior a la salida de este, había pegado un hitazo con Drowning in the Sea of Love, el disco clásico de Joe Simon, a la hora de los bifes. En el siguiente se la juega, como estaba cómodo tanto dentro del R&B más crudo (el sureño) se anima a sumarle música de raíces a su propuesta. Simon Country, el título ya lo anuncia. No hay muchos ejemplos de esto -¿alguien dijo Elvis?- a principios de los setenta todavía eran muy rígidas las etiquetas. En gran parte para acomodar a los artistas en las radios.

Aparece originalmente en: Simon Country (1973)
Ver / oír en YouTube



viernes, 19 de noviembre de 2021

WAR - The World Is a Guetto


Tremenda línea de bajo. Lo primero que se escucha. Aparece la percusión, los instrumentos de madera y, casi en seguida, las voces, que no se hacen esperar. La producción es a lo grande, recogiendo el guante de lo que venía haciendo Norman Whitfield; un acorde, una textura generada por varios instrumentos dejando respirar, usando los silencios, un groove infernal, onda latina, esto es el sonido de Los Ángeles en la primer mitad de la década del setenta, irresistible. Fué el tema más vendedor de la banda por ancho margen y es uno de esos reconocibles al instante, tiene un poco que ver con Superfly de Curtis Mayfield y también con "Papa Was a Rolling Stone" de los Temptations, si bien acá la letra no tiene nada que ver con el género conocido como blaxploitation, la música se emparente de manera casi automática.

The World Is a Guetto es el quinto LP de estudio de WAR, para esta época ya habían pasado por todas, de hecho lo habían tenido como frontman al gran Eric Burdon para los dos primeros discos, Eric Burdon Declares "War" y el impresionante doble Black Man's Burdon. Pero esto ya es otra cosa, hay más variedad musical y, si bien se pueden haber perdido el cuelgue, la psicodelia o como le quieran llamar, se ganó en otros aspectos. Antes nunca podrían haber hecho un tema como "City, Country, City" por ejemplo, demasiado fino, ajustado al máximo, por momentos parece un tema de lo que ahora llaman yacht rock, ese rock californiano blanquísimo, típico de la época, con Eagles y Fleetwood Mac a la cabeza. Pero esto es cosa seria, son casi quince minutos de altísimo vuelo, con tremenda zapada incluída y un solo de saxo que se despega a varios metros del suelo, con las percusión y la base rítmica entrando en un trance tribal africano de esos que son oir para creer. Cuidado con el estado y el momento que elegís para escuchar esto, te puede llevar a otra galaxia. Fela Kuti, Osibisa, viene por ahí la mano.

“Four Cornered Room” es el segundo de los tres temas largos del disco. Empieza medio Morricone, una cosa muy de cine, misterio, sugerir más que mostrar, no hay demasiadas sorpresas, pero durante los más de ocho minutos hay una tensión casi insoportable, los tipos eran expertos en generar climas. Y ahora sí, el tema del título, otro que lo tiene todo; dinámica, recovecos para explorar en sucesivas escuchas, un riff identificable, cosas de jazz, momento zapador, una melodía vocal interesante... esto es WAR en un momento en que les salían todas. Representa muy bien el sonido de una era, si nunca lo escuchaste te estás perdiendo de algo valioso.








Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:
WAR - Why Can't We Be Friends?
Kool & the Gang - Spirit of the Boogie
Fred Wesley & the J.B.'s - Damn Right I Am Somebody