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sábado, 28 de mayo de 2016

Oingo Boingo - Dead Man's Party


Una vez me contaron una anécdota curiosa; era una de esas fiestas que vemos en película, que se hacen en casas en Los Angeles, Danny Elfman, quien había estado postrado por tener polio cuando era chico, estaba presente pero no hablaba con nadie, no se relacionaba para nada. En lugar de eso el tipo estaba pintando una puerta. Hasta ahí todo bien pero aparentemente lo que estaban haciendo en la puerta era una verdadera obra de arte, un dibujo rarísimo, surrealista. Era apenas un adolescente. Es raro pero hace unos cuatro o cinco años, cuando cualquier porquería hecha en la década del ochenta era revalorizada, cuando de repente escuchar Duran Duran era cool (esos discos se guardaron bajo llave durante años) nadie volvió a mencionar a Oingo Boingo cuando era el momento ideal para el revival.

No es tan extraño en realidad, la banda de Danny Elfman, incluso en este disco, quizás el más accesible de todos los que hicieron, siempre fue demasiado retorcida e idiosincrática para que la pasen en la mayoría de las radios. Dead Man’s Party es el quinto LP de estudio, aparecido en el ’85 y tiene dos o tres temas que podrían considerarse hits y sonar en cualquier fiesta temática. Acá aparece el ultra pop (con su ineludible pátina de oscuridad) “Stay”, con tiempo firme pero no tan rápido como en el resto de los temas, su ganchos irresistibles y esos bronces tan de la época. Después terminó apareciendo en la película de culto Donnie Darko, una de esas que tienen una banda sonora mejor que el guíon… y todo el resto del film. “Dead Man’s Party”, el que dá título, era otro de esos temas clave, con esa mezcla de nervio a lo Talking Heads y funk blanco anfetamínico. Tenía un video de animación cuadro a cuadro buenísimo que anticipaba en diez años -por lo menos- a Tim Burton. También el encargado de cerrar el álbum, “Weird Science”, que bien podría formar parte de Let’s Dance de Bowie, fue el tema de una serie que también tomó su nombre de este funk medio freak de Elfman y cia.

Puede que Dead Man’s Party no sea el disco definitivo de Oingo Boingo pero sin dudas ayudó a hacer del tipo una especie de mega-estrella del cine y la música de TV de Estados Unidos, se llenó de oro con la música de los Simpsons y su nombre figura en los créditos de super éxitos como Batman, Dick Tracy, Hombres de Negro y hasta Spider-Man. El tipo la tenía (y la tiene) bastante clara.







Escuchar entero en YouTube o Spotify.







Chequear también:

Danny Elfman - So-Lo
Oingo Boingo - Good for Your Soul
Danny Elfman and the Mystic Knights of the Oingo - Forbidden Zone [banda sonora original]



jueves, 19 de julio de 2018

Video de la Semana: Oingo Boingo - Nothing Bad Ever Happens



Sería el clásico "yo no me caliento porque a mi lo de afuera jamás me toca". Hasta que te toca, claro. Capo total Danny Elfman. Del tercer disco de Oingo Boingo, Good for Your Soul, del '83.





sábado, 25 de junio de 2022

5 Canciones 5: The Dirty Three, Esther Phillips, Sloan, Gang of Four y Mark Lanegan


I Remember a Time When You Used to Love Me
The Dirty Three

Una buscadita en Wikipedia puede llegar a arrojar datos -al pedo- de lo más curiosos. Aparentemente este temazo, del tercer disco de estudio de los australianos Dirty Three, es un cover de una canción griega, el autor es Giannis Spanos. Acá tocaba el violín Warren Ellis, que al final fué el colaborador que más le duró a Nick Cave, con él hizo Grinderman y una buena cantidad de bandas sonoras. Acá el asunto europeo se puede saborear al instante, hay locura, desenfreno, zapada, sangre, sudor y lágrimas.

Aparece originalmente en: Horse Stories (1996)

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Sweet Touch of Love
Esther Phillips

Tremendo cachetazo de onda, soul sureño bien grasoso, sudoroso a más no poder, esto es música para bailar, manejar, volverse loco, coger... usos múltiples, se podría decir. En la década anterior era Little Esther, en los setenta hay un lavado de cara en cuanto a sonido y estilo, esto está a la altura de cualquiera de las cumbres borrascosas escaladas por Aretha, Gil Scott-Heron o quien se te ocurra. Al bajista hay que hacerle un monumento, vale decirlo. El tema es de Allen Toussaint, nada menos.

Aparece originalmente en: From a Whisper to a Scream (1971)


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Try to Make It
Sloan

Lo común, lo más frecuente en este tipo de compilados, es que se agregue algún que otro tema que no sea tan fácil de conseguir, ya sea un tema que quedó afuera, uno nuevo, una cara B, lo que sea. Algo que no suele suceder es que esos temas valgan la pena, suelen caer en el más rancio de los olvidos. Es lo que puede llegar a pasar con "Try to Make It", a pesar de que es un temazo enorme, a la altura de cualquiera de cualquier de One Chord to Another, Twice Removed. Larga vida a Sloan, si no los conocés, todavía estás a tiempo, siempre en pos de la canción perfecta.

Aparece originalmente en: A Sides Win [Singles 1992-2005] (2005)

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A Man With a Good Car
Gang of Four

Alguno temas ya tienen medio partido ganado con el título unicamente. "Un hombre con un buen auto" sería la traducción. Genial. En seguida te hace pensar en qué es lo que estarán tratando de decir. ¿Será ironía? Muy posible. Para algunos el cuarto disco de Gang of Four es un paso atrás en la batalla. No estoy de acuerdo, puede ser que se acomode con cosas que pasaban en aquel momento, eso sí, no lo veo como un problema. Oingo Boingo, Talking Heads. El ritmo, el patrón de batería (casi seguro electrónica) es extraordinario.

Aparece originalmente en: Hard (1983)


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High Life
Mark Lanegan

No me preocupé en averiguar de dónde venían estas sesiones, si iban a formar parte de alguno de los discos de estudio. Son canciones inéditas de Mark Lanegan y con eso basta. O debería alcanzar. Acá las acústicas suenan enormes, crean una textura para la voz de aguardiente del ex-Screaming Trees. Tiene una suerte de "sabor balcánico" cuando aparece ese instrumento de color, a la mitad o por ahí cerca. Es música para un fumadero de opio asiático.

Aparece originalmente en: Houston [Publishing Demos 2002] (2015)

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viernes, 16 de agosto de 2024

Black Sabbath - Anno Domini 1989–1995


¡Al fin se pueden conseguir estos cuatro! ¿Notaron que a los discos de los Beatles jamás los vas a ver en las bateas de ofertas? Uno, que ya tiene unos cuantos años en esta hermosa actividad que es revolver disquerías, nota ciertos cambios en las tendencias. Por ejemplo algunos discos de rock progresivo (Yes, Jethro Tull) en un momento los encontrabas por todos lados. Obedece a que en un momento fueron muy populares, todo el mundo los tenía y medio mundo se los sacó de encima, en aquellos días en que el CD “reemplazó” al LP. Volviendo al CD, los Beatles siempre ahí, en lo más caro que puede llegar a estar el formato. Con Black Sabbath pasa exactamente lo mismo. Y eso que en su momento de gloria nunca fueron del todo populares, al menos en Argentina. Fueron revalorizados más adelante y muy merecidamente.

Para muchos los de Birmingham son sinónimo de Ozzy. Esos años fueron mágicos, indiscutible. Pero si uno se pone a hilar fino, y sin temor a la blasfemia, Black Sabbath ES Tony Iommi. Con Dio graban tres discos fundamentales; Heaven and Hell, The Mob Rules y Dehumanizer, en los noventa, cronológicamente en medio de estos cuatro.

¿Y la etapa con Tony Martin? De esa no se acuerda nadie. Sólo los fanáticos… de Iommi. En aquel entonces habían firmado con el sello I.R.S. de Miles Copeland (el hermano del baterista de The Police) que tenía en su seno a bandas como R.E.M, Oingo Boingo o Wall of Voodoo. Qué hacía Black Sabbath ahí es algo que nunca se terminó de entender y un poco por eso también esta etapa está medio “borrada” de la historia. Esta cajita viene a enmendar ese error, que no es mas que un tema de percepción, de suerte y de contexto histórico.

Para que el asunto quede claro, Forbidden, que siempre fue el canto de cisne hasta este que salió en el 2013 con Rick Rubin, ha sido considerado uno de los más flojos de Sabbath, incluso ridiculizado en algún que otro artículo, libro o conversación. Contexto, otra vez. Escucharlo hoy es una grata sorpresa, con temazos como “Smoking Off the Chains” o “Get a Grip”, del que se hizo un video muy creativo. Los otros tres discos son Headless Cross, TYR y Cross Purposes, este último el único en que no está Cozy Powell en la batería y tienen un nivel sorprendente. Powell y Iommi habían tomado las riendas y hacían las cosas con el nivel habitual, incluso se podría decir que musicalmente hay una evolución con respecto a la década del setenta, pero mejor no entremos en terreno pantanoso. El gran Geezer Butler toca el bajo solamente en Cross Purposes. Y vale decir que Tony Martin es un cantante excepcional, muy bien dotado técnicamente, con un caudal de voz enorme.

Claro, a fines de los ochenta los muchachos de Black Sabbath eran vistos como dinosaurios, cosa del pasado. No estaban “de moda” y los lanzamientos discográficos pasaban sin pena ni gloria, mientras la prensa se encargaba de ir en pos de los próximos veinteañeros carilindos. Hoy en día, que esas cuestiones no le importan a nadie, estos cuatro discos suenan mejor que nunca.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

Black Sabbath - Live Evil
Black Sabbath featuring Tony Iommi - Seventh Star
Heaven & Hell - The Devil You Know