miércoles, 24 de junio de 2009
Synanthesia - ídem [1er. LP - 1969]
Las bandas desconocidas provocan reacciones raras, creemos que nos pertenecen, que guardamos un secreto que muy pocos conocen y eso nos otorga un pasaporte hacia un paraíso fetichista, en donde habrá solamente unos cuantos elegidos. Más allá de la ironía, es cierto que existe un mercado para este tipo de material, bandas o solistas que pasaron sin pena ni gloria, opacados por sellos inexpertos y managers sin escrúpulos o cualquiera de los obstáculos más frecuentes.
Con el furor de Internet, hoy somos testigos del intercambio de originales en formato LP por números con más de tres -y a veces incluso cuatro- cifras, en los sitios de subastas y ventas. Con todo este apabullamiento, se hace difícil separar la paja del trigo, saber qué cosa es realmente un tesoro perdido y distinguir un fenómeno inexplicable con una tapa atractiva, es una tarea ardua. Existen algunas garantías, una de ellas es el sello inglés Sunbeam, dedicado sobre todo a reeditar joyas del pasado, prestando especial atención al diseño y la información en cada lanzamiento.
Synanthesia está en el primer grupo mencionado, un verdadero tesoro oculto. A pesar de haber estado juntos muy poco tiempo, a fines del ’60, Leslie Cook y Jim Fraser, multi-instrumentistas y cantantes, junto con Dennis Homes en vibráfono y voces, grabaron este disco y se desvanecieron en el anonimato. Vale reseñar que en esta época aparecieron nuevos lugares para organizar shows de música; nada menos que las universidades. El rock era ahora algo serio, había sido "elevado de categoría" y sus pretensiones culturales eran otras. Los estudiantes se convirtieron en consumidores de un infinito abanico de posibilidades post-Sgt. Peppers; fusión con blues, acercamientos al jazz y al folk inglés, éste último fusionando la música tradicional de la isla con la idiosincrasia y fuerza del rock.
Fairport Convention, Pentangle o Steeleye Span son los exponentes con más renombre dentro de este nuevo sub-género, pero no eran los únicos que hacían trabajos dignos de destacar.
Lo primero que llama la atención en Synanthesia es la instrumentación, muy variada y ejecutada con la precisión de un reloj suizo. Escuchamos un saxo alto que subraya melodías vocales, varios instrumentos de cuerda (guitarras, mandolinas, laúdes), flautas de distinto tipo e incluso un oboe, sin olvidar la percusión, sutil, a modo de refuerzo más que nada. Esto habla de gente dedicada. Homes, la voz líder, como cantante suena a medio camino entre Donovan y Robin Williamson, de Incredible String Band. A nivel temático encontramos algunas recurrencias, la mitología griega (Morfeo, Aurora, Minerva) el mundo onírico y el estado actual de las cosas, todo filtrado por un tamiz surrealista, juguetón y poético.
La flauta dibuja una melodía y aparece un ritmo de percusión frenético, así empieza, con "Minerva", que de repente para y va a parar a una sección inesperada, distinta; “El verano de todas las edades está en tu mirada” entona la letra y las flautas contestan con energía, antes de volver al tema principal. "Peek Strangely and Worried Evening" viene a ser la calma después de la tormenta, con un fondo de marimbas y celestes, una instrumentación inusual, apenas sugerida. En "Morpheus" reaparece la tensión, la melodía vocal dialoga con un línea de saxo, no estaría fuera de lugar en In the Court of the Crimson King, aquel inolvidable disco debut de Robert Fripp y cía. También esconde una sorpresa, porque después de la primera sección, una escala de acordes menores da paso a un cambio de tonalidad y ritmo, el clima se torna opresivo, casi diabólico, frenético. "Trafalgar Square" es uno de esos típicos cuentos de hadas europeos tan característicos, pero en Synanthesia nada es tan simple como parece y no faltan los elementos retorcidos, los arreglos sutiles que nos recuerdan que seguimos al borde del precipicio, que estamos escuchando un disco de rock y que cualquier cosa puede pasar. "Mnemosyne" es otro de los puntos altos, “Llévame en un viaje a tu siglo de tiempo, trae contigo momentos gigantes de iluminación espiritual ¿Dónde está el amor que encontré en mi camino? ¿Dónde está ahora? Lejos, lejos”.
Para la reedición en CD, Sunbeam decidió condimentar la edición de Synanthesia con una composición hasta ahora inédita, dado que "Shifting Sands", sólo había aparecido en una compilación perdida hoy en día en las arenas del tiempo. Pero… ¿quién sabe? En tiempos de “rescate emotivo” quizás pronto se convierta en un nuevo clásico.
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Dando Shaft - An Evening with Dando Shaft
Forest - Full Circle
viernes, 17 de marzo de 2017
5 Canciones 5: Dennis Brown, La Pesada, Luna, Radiohead y The Move
Dennis Brown
Uno de los próceres del reggae de raíces y lo que se conoce como lovers rock, Dennis Brown no siempre es mencionado en el podio de los grandes de la música jamaiquina, a pesar de su carrera larguísima y voz dorada. Discos clásicos como Visions of Dennis Brown o Deep Down, del '74 garantizan su estadía en el paraíso de la música. Esta es una de las tantas grandes canciones de otro disco de esos que no tienen rellenos.
Aparece originalmente en: Wolf & Leopards (1977)
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La Pesada
El segundo tema del disco más recóndito y experimental de esta suerte de seleccionado del rock del hemisferio sur. La data que manejaba Billy Bond en esta época está a la altura de cualquier vanguardista de aquel entonces, ya sea Zappa, Robert Fripp o cualquiera de las bandas del krautrock alemán. Esto es un crescendo lento y lleno de ruiditos fantasmales, no cantan, hay una orquesta ayudando a crear un clima de tensión y tiene todo lo que tiene que tener tu música favorita para las pesadillas.
Aparece originalmente en: Buenos Aires Blus (1972)
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Luna
Una de las canciones más versionadas del siglo veinte, con grandes interpretaciones a cargo de Lee Hazlewood, Ed Kuepper o la elegantísima versión que grabaron los Walker Brothers cuando se reunieron, a mediados de los 70's. No hay que olvidar que la original pertenece al gran Tom Rush, un cantautor de los buenos. La versión de Luna aparece en un EP del '96 y la verdad es que, a su manera, se apropian de la canción, con esos intercambios de voces temblorosas. Otra prueba de la elasticidad infinita de las canciones gigantes.
Aparece originalmente en: EP [EP] (1996)
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Radiohead
Siempre concienzudos, conceptuales, hiper-intelectualizados, muchas veces atentando contra lo que realmente importa que es la música, Radiohead es una banda con varios motivos para ser odiada. Pero te gusten o no, les creas o no, siempre, en todos los discos hay algo interesante, algún hallazgo, algo que no lo escuchaste antes. Esto sería algo así como folk inglés de principios de los setenta pero con un pié firme en el siglo XXI.
Aparece originalmente en: A Moon Shaped Pool (2016)
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The Move
A pesar de que en su momento fueron relativamente exitosos, hoy en día, son pocos los que se acuerdan de The Move y aquí va una teoría; eran demasiado eclécticos para los oídos modernos, en donde todo debe tener un nombre, una etiqueta, un "lugar" en la biblioteca babilónica de ceros y unos. Roy Wood está acreditado con al menos diez instrumentos en el último disco de estudio de la banda antes de las inevitables carreras solistas... y de Electric Light Orchestra, por supuesto.
Aparece originalmente en: Message from the Country (1971)
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domingo, 11 de julio de 2010
Japan - Adolescent Sex
Con una mano en el corazón: ¿Cuántos discos tenemos que nos gustan más por la cantidad de veces que los hemos escuchado que por su verdadero valor histórico? El primer disco de Japan es uno de esos que no aparecen a la primera escucha. Son difíciles, audaces, nos ponen a prueba y necesitan de unas cuantas pasadas para meterse en la memoria. Y es de los que sí tienen ese valor.
En Japan, desde su concepción misma, decidieron dejar de lado los lugares comunes. Son aventureros sonoros. Sin dudas no podrían haber surgido en otra situación que no sea el terreno fértil aparecido después del estallido del punk. Pero más alla de la voz nasal de Sylvian, con un parentesco directo con la de John Lydon (alias Johnny Rotten), las distiancias con los tres acordes, los alfileres y el “palo y la bolsa” son sencillamente abismales.
"Transmission" a medio camino entre Ultravox y los Psychedelic Furs es el puntapié inicial. "The Unconvential" tiende un puente claro entre los New York Dolls y el funk de Chic o P/Funk, anticipando en un lustro la movida New Romantic encabezada por Duran Duran, que sería furor en la década siguiente. David Sylvian es una clara inspiración para Simon LeBon. Los juegos de sintetizadores de "I Wish You Were Black" tienen una deuda evidente con el prog-rock de mediados de los setenta. Algo similar plantea "Lovers On Main Street", ese funk robótico parecido al Iggy Pop de The Idiot o al Bowie de la era Berlín. "Don't Rain on My Parade" empieza con un riff alla Robert Fripp, para ir a parar a unos de esos temas con mucho groove, con mucha presencia de la sección rítmica. Corta, vuelve arrancar y desemboca en un solo corto y efectivo de las seis cuerdas de Rob Dean. Gran tema, varias ideas musicales, cambios, esa voz… lo tiene todo. "Adolescent Sex", el tema que da título, es otro funk extraterrestre, con esos coros que responden a los versos, mostrando la "habilidad pop" que tenían para armar las canciones. Los teclados de fondo ayudan a dar forma a la atmósfera nocturna y decadente. “Cualquier cosa que me ayude a sobrellevar la noche, solo seguir bailando” dice el estribillo, una y otra vez. Para el final, nada menos que "Television", épico, lento y disonante. Inlcuyendo un excelente solo de guitarra, una perla dentro de un disco que tiene varias.
Después vendría la evolución, serían un grupo más estilizado, con más predominio de los sintetizadores en su sonido general y la prolífica e interesante carrera solista de David Sylvian, pero la semilla ya estaba plantada y los frutos no tardarían en aparecer.
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New York Dolls - Too Much, Too Soon
Japan - Tin Drum
Psychedelic Furs - Forever Now
miércoles, 2 de noviembre de 2022
5 Canciones 5: Duke Ellington, Nazareth, King Crimson, Litto Nebbia y Jerry Lee Lewis
Duke Ellington and his Orchestra
A groovear se ha dicho. En ese apartado a la orquesta de Duke no había con qué darle. Este me lo recomendó (sin saberlo) Jonathan Donahue, de Mercury Rev, en una nota en la que mencionaba discos que lo habían influído. No es uno de los super clásicos, hay por lo menos diez LPs de Ellington más importantes, pero si vas por la inmersión completa, no te va a hacer nada mal pegarle una escuchada a este.
Aparece originalmente en: Concert In the Virgin Islands (1965)
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Nazareth
Qué discazo No Mean City, en plena new wave, salen a la cancha con esto, con un leve cambio con respecto al sonido clásico de Nazareth. Es un tema medio power-pop, no podría haber estado en Rampant o en Loud 'n' Proud, por ejemplo. Acá sí, había llegado el momento. Ese coro en la mitad que dice "siempre fuiste libre para mí" es ideal para que lo coree un estadio de futbol. Lástima que siempre elijen boludeces para tales efectos.
Aparece originalmente en: No Mean City (1979)
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King Crimson
Cómo cambia King Crimson entre este y el disco anterior, Islands. Habían pasado casi dos años y el obligado cambio de formación, en una de las bandas con más cambios de integrantes de la historia. Siempre sujetos a los caprichos y mandatos de Robert Fripp, el líder y guitarrista zen. Esto lo escuchaba cuando tenía veinte años y no entendía nada. Todavía hoy me sigue pasando lo mismo. Qué suerte que en la música eso es algo muy bueno (lo de no entender nada).
Aparece originalmente en: Larks' Tongues in Aspic (1973)
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Litto Nebbia
El ex-capo de Los Gatos siempre tuvo una amplitud de horizontes más que interesante. En este disco todavía era muy joven y seguía abriendo el abanico, incorporando folclore (está Domingo Cura en el primer tema) a sus canciones medio tangueras y melancólicas. "Tu voz ausente no modifica en nada mi sentir, esto me indica que cada uno es lo que quiere ser". Inapelable. Cuando entra la banda tiene una cosa Genesis de la era de Foxtrot o Nursery Crime, es decir; bien a tono con la época.
Aparece originalmente en: Despertemos en América (1972)
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Jerry Lee Lewis
Alguna vez escuché que Jerry Lee fue el primer punk. Discutible, pero tiene sentido. A nivel velocidad, agresión, ataque, desde ese lado puede ser. Y eso que acá, a esta altura, ya estaba de vuelta de todo. Esta gente que dejó una obra grande, inconmensurable... ¿se puede decir que muere? Yo creo que no, no me caben dudas que estos tipos son eternos, están ahí, flotando para siempre en la memoria colectiva.
Aparece originalmente en: There Must Be More to Love Than This (1970)
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sábado, 8 de abril de 2023
King Crimson - Islands
Hay que entender a la gente que odia este tipo de música. Incluso dentro de los amantes del rock progresivo hay algunos que no soportan a King Crimson. Podemos hablar -por ejemplo- de un tema como “Sailor's Tale”, segundo track del cuarto disco de estudio de la banda de Robert Fripp. Es rarísimo. Todo acá es extraño. El tempo va y viene, no parece tener ningún tipo de estructura, cuando mete un cambio es asesino, totalmente inesperado. No ofrece nada en donde te puedas “agarrar”, más bien lo contrario. Y hay muchas maneras de que cierta música pueda gustarte o no. La originalidad absoluta es algo que no todo el mundo valora, que sea algo sorpresivo y que te saque de cierto lugar de comodidad auditiva es otra cosa que muchos adoran y otros tantos desprecian.
Nadie en su sano juicio puede negar el impresionante nivel de audacia de las composiciones ¿Indulgencia? Sí, puede ser ¿Por qué no? Depende cómo esté encarado el asunto, también puede ser algo muy valioso. Lo mismo pasa con la destreza para manejar un instrumento, el nivel de técnica que tiene esta gente es admirable, muy por encima del promedio. Otra de las cuestiones que hacen que más de uno salga corriendo espantado; muchos melómanos creen que los músicos de rock tienen que limitarse a tocar cuatro o a lo sumo cinco acordes y atenerse a esas posibilidades. Son opiniones.
Si hay algo que puedo aportar desde lo personal a este tipo de música, es que no es algo que lo vas a querer escuchar todos los días, ni siquiera con frecuencia. Ahí perdería su capacidad de sorprender. Sería el equivalente a ver una película de terror más de una vez. En un momento perdería la gracia. Siguiendo con “Sailor's Tale”, la parte en que “mete el cambio” y va a parar directo a la dimensión desconocida es un ejemplo perfecto, uno no quiere ir todos los días a Marte. No sé si es válida la comparación. Seguramente habrá gente que disfrute de escuchar con frecuencia “The Letters”, con ese riff de vientos (o lo que sea que es ese instrumento) diabólico a más no poder. Con esa idea podrían haber estado quince minutos y apenas lo repiten dos o tres veces. No es mi caso. Pero lo aprecio y mucho. Algo parecido pasa con el guiño a los Beatles de “Ladies of the Road”, ahí hay un gancho muy poderoso que podría haberse repetido un poco más. Es la idea, precisamente. Quizás lo que habría que hacer es reformular el parámetro con el que todos tenemos formateado el cerebro hoy en día; esto de me gusta vs. NO me gusta.
Ese tipo de
absolutismos, de borrado absoluto de los grises es, en gran parte, los que nos
está llevando a este callejón sin salida en que estamos inmersos. La
vieja metáfora del burro y la zanahoria. Nunca es tan definitiva la cosa. Ni en
la música ni en la vida.
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King Crimson - In the Wake of Poseidon
King Crimson - Red
King Crimson - Three of a Perfect Pair
jueves, 14 de enero de 2016
David Bowie - ★ [Blackstar]
Unas cuantas preguntas vienen a la mente ante la escucha de un disco tan valiente, desafiante, único y delirante. ¿Sabía o no sabía? Algunos de los temas pueden llegar a dar a entender que sí, que esto tiene sabor a epitafio, aunque tratándose del Duque, las cosas nunca son del todo directas, sino más bien oblicuas, retorcidas. Otra es… ¿cómo puede ser que el tipo que fue moderno hace cuarenta años, haga el disco más aventurero que se ha escuchado en mucho tiempo y que no deje de ser rock? Bowie siempre fue un tipo en prestarle mucha atención al concepto, hasta el punto de darle más importancia que a las canciones (o composiciones) en alguna que otra oportunidad.
Acá el balance es perfecto.
Supuestamente intentó no hacer un disco de rock, pero esto es más rock que cualquier cosa que se te pueda llegar a ocurrir en veinte minutos por lo menos. Comentar las canciones a tan poco tiempo de la aparición no tiene demasiado sentido, siempre conviene dejar que un disco decante, se asiente sobre sí mismo y vaya acostumbrándose al oído. Pero es muy evidente que acá hay sustancia, riqueza sonara, un concepto fuertísimo, ideas musicales innovadoras, coqueteos con el jazz más moderno y recóndito, en fin; todo lo que tiene que tener un disco actual para destacarse de la impresionante andanada de música mediocre que nos rodea todos los días.













