domingo, 22 de abril de 2012

Giant Sand - Blurry Blue Mountain


Nadie va a decir que Howe Gelb es un tipo que no hace exactamente lo que tiene ganas de hacer. Vive aislado con su familia en el desierto y sólo hace excursiones urbanas efímeras para algún que otro concierto. Con Giant Sand viene grabando discos hace casi treinta años y se puede decir que ha hecho de todo. Algunos insisten en calificarlos como alt-country pero poner dentro de esa bolsa a Giant Sand es de un reduccionismo que bordea el ridículo. Han hecho de todo, punk rock, paisley pop, rock duro y un listado de etiquetas que no vienen para nada al caso. En el medio hubo discos grandiosos, buenos, mediocres y también flojísimos, desganados, esos que los que nunca se juegan por nada gustan de llamar “discos de transición”.

Pero desde hace unos cuantos años ya parecen (hablar en plural con Giant Sand es más bien una formalidad) haber encontrado una senda a seguir que, con ligeros vaivenes, es las que les da un marco de trabajo amplio, en donde se mueven con total comodidad e incluso se permiten experimentar.

Este, del 2011, tiene unos leves toques jazzeros que le aportan variedad y color al asunto, batería con escobillas en muchas de las canciones, guitarras nerviosísimas, que parecen constantemente, al borde de un estallido que nunca sucede. Hay una atmósfera de tensión contenida. "Monk's Mountain", uno de los grandes aciertos de Blurry Blue Mountain, es un homenaje claro a Thelonius Monk e incluso saluda a Goodbye Pork Pie Hat en la letra. Algo parecido pasa en "Spellbound", con un solo de piano exquisito, de esos que Woody Allen pondría en sus películas anti-roqueras. Pero no teman, no se asusten, este es un disco de rock, de rock al estilo Giant Sand, un estilo propio, firme, idiosincrático. Te puede gustar o no, pero no se puede negar que los tipos tienen claro a dónde van a parar con sus discos. Vuelve la tensión en "Ride the Rail", que es un homenaje/parodia (con Giant Sand nunca se sabe) al Johnny Cash super drogado y flaco de la última mitad de los sesenta, grabando discos conceptuales que ni él tenía idea de qué es lo que quería. Pero cuidado que también hay guitarras filosas en Blurry… y aparecen por primera vez de la mano de… un auto-cover! En este caso de "Thin Line Man", del segundo disco, en otra muestra de la siempre perversa elección a la hora de elegir canciones para versionar.

En muchos casos y ante una discografía tan extensa, no suele ser aconsejable empezar por el último disco de estudio para meterse en el mundo de un grupo. Pero Giant Sand puede ser una excepción a la regla. ¿Por qué no?








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Giant Sand - Valley of Rain
Giant Sand - The Love Songs
Giant Sand - Provisions


sábado, 21 de abril de 2012

Video de la Semana: Sham 69 - Hersham Boys



Disculpas por la pésima calidad de audio y sonido. Pero el tema y el video están buenísimos. ¡Viva Jimmy Pursey!!!






jueves, 12 de abril de 2012

Sam Gopal - Escalator


Lemmy es un prócer. Eso está fuera de discusión. El tipo estuvo ahí casi desde los inicios de todo este asunto. La fama le llegó recién con Motörhead, a casi diez años de haber empezado su carrera como músico y de sus primeras grabaciones, con los Rockin’ Vickars, a mediados de la década del sesenta. Hay algo mágico en torno a lo que genera; hace que muchas personas que no escuchan habitualmente música pesada consideren a Motörhead un grupo de rock, cuando todos sabemos que es un grupo recontra metalero (al menos desde Orgasmatron en adelante). También logra borrar la frontera llena de prejuicios entre el punk y el heavy y es admirado, querido y hasta reverenciado por miembros de las dos sectas. Era amigote de los Damned y a la vez tenía buena relación con los decadentes melenudos de Los Angeles. Borra fronteras, así de simple. Fronteras que en realidad no existen, pero ese es otro tema. Está más allá del bien y del mal.

¿Y esto? ¿Sam Gopal? Bueno, hay un video en YouTube (el milagro posmoderno) que es imprescindible para quienes conozcan el disco, también para quienes no lo hayan escuchado todavía pero tengan interés. Se ve una especie de barcaza asiática en medio del Támesis, a pasitos nomás del puente de Waterloo. Acercamiento al navío y ahí está la banda tocando. Primero lo muestran al tal Sam Gopal, malayo de nacimiento, con sus tamborcitos en un mal disimulado playback. Después van apareciendo el resto de los miembros de la banda, sucios, desprolijos y con altísimas probabilidades de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo. Lemmy canta y toca la guitarra y se va moviendo en el reducido espacio que tiene. ¿La canción? "Sky Is Burning", uno de los temas de Escalator, el primer y único disco, hoy en día Santo Grial de coleccionistas a lo largo y ancho de este mundo.

¿Cómo suenan? Raro, muy raro. Por empezar el disco está mezclado de una forma extraña y grabado de manera totalmente precaria, dos puntos que no hacen más que sumarle atractivo y originalidad a esta joya perdida. Desde lo musical, la cosa es una especie de folk inglés alucinado, drogón, oscuro por momentos, con un interesante uso de arreglos y florituras orientales, bien a la orden del día, sobre todo de la guitarra líder y en menor medida en el bajo. Según dice la mitología (creer o reventar, como siempre), Escalator fue grabado en una sola noche en una suerte de bacanal de anfetas, LSD y vaya uno a saber que otros condimentos. La música valida esta teoría. Se trata de gente bien "puesta" hablando de misticismo, noches largas y la cara oculta del flower power, que para esta altura ya era historia. Algo así como la banda sonora “no oficial” de la resaca de una larga fiesta.

Según Lemmy, que le resta cualquier tipo de importancia a este trabajo, en su autobiografía declara haber escrito él solo todas y cada una de las canciones de Escalator, letras incluídas. Después vendría su paso por Hawkwind con posterior expulsión en los peores términos y el resto, como todos sabemos, es historia conocida.







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Fresh Maggots - ídem [1er. LP - 1971]
Hawkind - Warrior on the Edge of Time
Odawas - Raven in the White Night



miércoles, 11 de abril de 2012

Video de la Semana: Nada Surf - Electrocution

Tema de la semana, del mes, de lo que va del año, etc, etc. TEMAZO. Del disco de covers de Nada Surf, de un tal Bill Fox (la original).






domingo, 8 de abril de 2012

5 Canciones 5: Smiths / Morrissey


I Know It's Over

Esta es una de las "tapadas" de The Queen Is Dead, claro... no se podía bailar mucho con este ritmo medio jazz y dormilón. La voz de Morrissey suena como si recién se despertara para ir ganando en pathos e intensidad, pero una escucha atenta revela una de sus letras más desesperadas y miserables. Mozz les pavimentaba el camino a todos los condenados a la tristeza eterna que vendrían. Elliott Smith y Bill Callahan incluídos, por supuesto.

Aparece originalmente en: The Queen Is Dead (1986)

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Shoplifters of the World Unite

Pocos grupos han sido tan prolíficos como los Smiths, edificando una discografía tan extensa y llena de recovecos en un período de menos de diez años. ¡Y los simples! Los fanáticos saben que hay que tener este y también Hatfull of Hollow para no perderse nada (y quizás The World Won't Listen). Morrissey escribió un llamado universal a las armas pro-gay, una incitación a aceptarse y a vivir libremente en menos de tres minutos de canción. ¿Y qué me dicen del solo de guitarra metalero?

Single [7''] y en Louder Than Bombs (1987)


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The Last of the Famous International Playboys

La letra es una burla bien sardónica (bien Morrissey, vamos) a un fanático adulador y una reflexión interesante sobre la delgada línea entre admiración e invasión de la privacidad. El hecho de que ya no estaba Johnny Marr aparentemente no influyó a la hora de hacer otro himno de guitarras al estilo "Panic" o "Sheila Take a Bow", con uno de esos estribillos que parecen hechos para cantar en los colegios. Esta salió en forma de simple, en ese período entre sus dos primeros discos solistas.

Aparece originalmente en: Single [7 y 12''] y en Bona Drag (1990)


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Let Me Kiss You

Esta la escribió para el disco regreso de Nancy Sinatra, un gran disco por cierto. Claro, la canción era tan buena que no pudo evitar la tentación de incluirla en aquel discazo que fué You Are the Quarry. La letra es genial, habla del sexo y la atracción física cuando el cuerpo está lejos de su esplendor; "pero entonces abrís los ojos y ves a alguien que despreciás físicamente, pero mi corazón está abierto". Aplausos por tocar temas delicados e infrecuentes y salir tan bien parado.

Aparece originalmente en: You Are the Quarry (2004)


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Something Is Squeezing My Skull

¡Epa! ¿Y ese remolino de guitarras? ¿Punk rock? ¿Morrissey de repente quiere sonar como Social Distortion? Aparentemente sí. ¿Por qué no? El traje le queda como si fuese hecho a medida. Sigue siendo el Rey de los Desclasados Sociales ganando en potencia y convicción sonora en un disco que tiene un futuro de clásico asegurado. ¡Hasta se anima a invitarlo a Jeff Beck!

Aparece originalmente en: Years of Refusal (2009)


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martes, 3 de abril de 2012

Faces - Long Player


Mucha gente se pregunta cómo es posible que haya personas que malgastan su tiempo escuchando “música vieja”. ¿Qué adjetivo le cabría entonces a la música clásica? ¿Y al canto gregoriano? No nos vayamos por las ramas porque la respuesta es muy simple. Lo que diferencia a la música buena de la que no lo es tanto es que, mientras que una queda anclada a un momento histórico, hay otra que es inmortal y no envejece nunca.

Tomemos el caso de los Faces. ¿Se puede decir que esto es música vieja? ¿Cúal es la diferencia entre esto y lo que intentan hacer (con diferente nivel de éxito) los Black Crowes? ¿A cuántos hemos escuchado tratando de hacer esto y fracasando rotundamente en el intento? Más vale no empezar a tirar nombres porque la lista puede llegar a ser interminable. La diferencia entre grandioso y mediocre, que a priori parece no ser mucha, es importante. Escuchen a cualquiera de los imitadores y después a los Faces y confirmarán todo.
Aparte acá estaba Rod Stewart en un nivel altísimo. Ni hablemos de lo que pasó después. Si a Rod se lo hubieran llevado los marcianos antes de "Do You Think I’m Sexy?", estaríamos todos con la remerita puesta. El tipo sacaba unos discos solistas magníficos mientras estaba al frente de este grupo, se hacía tiempo para las dos cosas y no daba un paso en falso. Encima componía y bastante.

Contar que es el grupo que resulta de la evolución de los Small Faces a esta altura no tiene mucho sentido, pero vale señalar que Ronnie Lane, Ian McLagan y Kenny Jones no son un mero complemento. Los dos primeros también componen y cantan y encima está Ron Wood, el que todavía hoy es el pibe nuevo de los Rolling Stones. ¿Y qué tal las canciones? Tremendas. Este es el disco más tranquilo de los cuatro que hicieron los Faces. Tiene una notable preponderancia de baladas. Pero… ¡Qué baladas! "Tell Everyone" de Lane -y con Rod en la voz- es la matriz usada para un millón de temas de este estilo, es fina como pocas, con ese solo de Hammond tan imitado. En seguida sigue "Sweet Lady Mary" y esta podría haber estado en cualquiera de los discos de Stewart de esta época, en Gasoline Alley o en Never a Dull Moment. De hecho los músicos eran más o menos los mismos. “Esta si no la conocen… la verdad es que no sé donde han estado” dice Rod para presentar su grandiosa versión de "Maybe I'm Amazed" de Paul McCartney. Si el autor no se sacó el sombrero es porque no la escuchó. Otro punto álgido es la semi-zapada con "I Feel So Good", que dura casi diez minutos, también está grabada en vivo y demuestra hasta qué punto se entendían estos muchachos arriba de un escenario.

Sí, "I Feel So Good", "Had Me a Real Cool Time", vamos a joder un rato y a emborracharnos con los Faces, esa parecía ser la consigna y a la vez antídoto contra el rock arty y pretencioso de aquella primera mitad de la década del setenta. Pero claro, la música… era cosa seria.








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Chequear también:

The Small Faces - Ogden Nuts Gone Flake
The Faces - Ooh La La
Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough Mix




domingo, 1 de abril de 2012

Video de la Semana: Elastic Band - Giving Advice

Del muy reciente M oo D editado por el sello Chesapik.







jueves, 29 de marzo de 2012

Pixies - Bossanova


Como toda “banda grande”, los Pixies no escapan a las ideas preconcebidas, pre-digeridas, de esas que todos repetimos como nenes de jardín de infantes. Que sin ellos no hubiera existido Nirvana, que son los padres de un género, que fueron los que inventaron el rock de los noventa en adelante y un largo etcétera. Puede ser, algo de eso hay. Lo que no suele decirse tan seguido es que, en los pocos años en que estuvieron actividad, había una gran cantidad de bandas parecidas, empuñando guitarras en lugar de sintetizadores y haciendo gala de las mismas influencias. Pero claro, los Pixies eran los que tenían las canciones. De eso se trata casi siempre.

Otro mito a derribar es que Bossanova no es tan bueno como los dos primeros o Come On Pilgrim, el EP debut. Están locos. Este disco es genial. De punta a punta. Como para ir sentándose a la mesa tiene la introducción más canchera que podemos llegar a escuchar: "Cecilia Ann" es uno de esos temas instrumentales que sí valen la pena, a medio camino entre Morricone y The Clash, a pura atmósfera. Consejo para bandas noveles: si arrancás tu show con esto te ganás al público de entrada. En seguida viene una oleada de guitarras y chillidos como para que nadie se olvide que esto que estamos escuchando no es para la radio AM, no es Phill Collins, esto nos va a poner incómodos también. ¡Ah! Un detalle no menor; el tema se llama "Rock Music". Los Pixies se encargaban de esparcir notas chiquitas que terminaban sonando como grandes manifiestos (recordar el grito de “¡es educativo!” en Trompe Le Monde) quien sabe con qué nivel de intencionalidad. "Velouria"… ¡qué temazo! Tiene todo; gran melodía, tremendo estribillo, letra enigmática, no se sabe si habla de amor o de adoración religiosa a algún culto voodoo. Es perfecto. Vale agregar que este disco suena diez puntos y ahí acudimos al librito para cierta data prescindible: produce Gil Norton y está grabado en Los Angeles. ¡Encima después viene "Allison"! Si no caíste rendido a esta altura, lo tuyo viene por otro lado.. Sí, hay cuatro títulos con nombres de chicas, una novedad con respecto a los discos anteriores. Tampoco falta en Bossanova el viejo truquito que es marca patentada de los Pixies, el recurso de la dinámica estrofa suave versus estribillo explosivo, está en dos de los clásicos del disco; en "Dig for Fire" y en el increíble "Hang Wire". Pero eso no es todo amigos. A los que tienen paciencia y escuchan los discos como debe ser (enteros) Black Francis y compañía les tiene guardadas dos sorpresas. Una viene de la mano de "Stormy Weather", un cierre a todo trapo, que en realidad no es tal. “Es momento de tiempos tormentosos” repite como un mantra hipnótico para dar paso a otra canción inmortal: "Havalina". Para dejar bien en claro que habían “hecho los deberes” y habían estudiado Pet Sounds y el rock clásico con la paciencia que hace falta.

Después vendría Trompe Le Monde, para poner broche de oro a una etapa corta pero mágica y el inminente éxodo; Kim Deal forma The Breeders y Frank Black da vuelta su nombre para empezar como solista, en una carrera que ya lleva por lo menos diez grandes discos. Es tan prolífico que cuesta seguirlo. Pero vale la pena.







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Chequear también:

Pixies - Surfer Rosa
The Breeders - Pod
Frank Black and the Catholics - Devil's Workshop



domingo, 18 de marzo de 2012

of Montreal - Aldhils Arboretum


Esta es una de esas bandas que tienen casi tantos motivos para odiarlos como amarlos. Ellos parecen conscientes de eso, una especie de “¿acaso no es así siempre?” que se trasluce en las canciones, en las presentaciones en vivo y hasta en el arte de tapa ultra barroco de los discos de estudio. Pareciera que todo lo que hacen está calculado fríamente para filtrar a los prejuiciosos. Buena idea.

Forman parte del llamado Elephant 6, un colectivo de artistas con mucho en común que incluye a luminarias del rock psicodélico moderno y juguetón como Apples in Stereo, Olivia Tremor Control, Elf Power y hasta a los geniales Neutral Milk Hotel. Todos forman parte de una escena idiosincrática con varias similitudes y unos cuantos puntos de distanciamiento. Lo de of Montreal parece venir por el lado de ese pop embriagador y retorcido de grupos como The Millenium o Sagittarius, esos grupos que construyen armonías vocales extrañas como si acabaran de aspirar helio, con esas voces finitas que son todo un desafío, tanto para los músicos como para los oyentes. Es una relectura de la psicodelia bien aniñada, caprichosa, a lo Lewis Carroll, muy lograda y personal. Aldhils Arboretum es el quinto disco de estudio de la banda liderada por Kevin Barnes y es el primer disco no conceptual, algo así como el primero formado por el acumulamiento de canciones, una colección de singles, si se quiere.


Algo que destaca a primera escucha es la manera de componer; las canciones tienen estructuras raras, casi nunca van a parar a donde el oído está acostumbrado, usan acordes diferentes, la voz de Barnes casi siempre está acompañada por coros y suelen resuelver los estribillos de un modo no convencional. Digamos que no es algo que “entra a la primera”. Escuchen por ejemplo "A Question for Emily Foreman", con esa línea de bajo completamente chiflada, frena y cambia de ritmo, repite el verso y el estribillo… bueno, el estribillo va a parar a cualquier lado. Primero parece un tema de Tomorrow o del Pink Floyd de Barrett, pero los tipos tienen bien claro que lo de ellos no es la repetición de esquemas, todo lo contrario; se las arreglan para darle una vuelta de tuerca a prácticamente todo lo que hacen. "Kissing in the Grass" podría haber sido música incidental de Yellow Submarine (la película). ¿Es un oboe eso que dibuja la melodía al principio? Ideas, ideas y más ideas, eso es lo que se escucha en este disco, ideas por todos lados, a veces desordenadamente pero siempre de manera interesante.

La banda sigue hoy en pié, con cambio de sello incluido, siempre procurando hacer del disco un objeto único, jugándose enteros para destronar al reinado de la destrucción total del LP tal y como lo conocemos. Hacen discos y quieren que se los consuma como se debe. Nadie les va a decir que no se ponen metas nobles.







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Chequear también:

The Increible String Band - Wee Tam & the Big Huge
Robyn Hitckcock - Invisible Hitchcock
of Montreal - Hissing Fauna, Are You the Destroyer?


martes, 13 de marzo de 2012

Video de la Semana: Eels - In My Dreams

De Hombre Lobo (12 Songs of Desire) del 2009.






lunes, 12 de marzo de 2012

The West Coast Pop Art Experimental Band - Part One


Una historia curiosa la de West Coast Pop Art Experimental Band. Es uno de esos casos raros en que las circunstancias biográficas le juegan tanto a favor como en contra. El líder, un tal Bob Markley, era hijo de una familia millonaria y aparentemente tenía el grupo como excusa para corretear pibitas, incluso algunas en edad “peligrosa” y no le interesaba demasiado salir de gira o promover la banda. A favor porque el tipo intentaba bajar a sus canciones su peligrosa obsesión, a veces de manera velada y otras no tanto, mostrando una especie de costado oscuro del llamado “verano del amor” y convirtiendo a los discos en especímenes únicos. En contra porque a nadie le gustan estas temáticas ríspidas y más de uno les da vuelta la cara en seguida. Es entendible. Es muy difícil separar la obra del artista.

Part One
es generalmente considerado el primer disco pero no es así, el primero salió un año antes para un sello chico y pasó desapercibido, por eso mismo resulta difícil entender cómo es que este salió por el famosísimo sello de Sinatra, nada menos que Reprise. Además es el primero también de una trilogía tan polémica como interesante. Vamos directo a las canciones. Empieza con "Shifting Sands", lo más parecido a un hit que tuvieron, alterna para gran efecto acordes mayores con menores, demostrando que sabían como grabar y producir. El segundo se llama “I Won't Hurt You”, o sea “No te voy a herir” y ya podemos empezar a tejer asociaciones que desearíamos no haber hecho. Acá también está el cover de Zappa, rarísimo, este grupo medio folkie, byrdesco, haciendo "Help, I’m a Rock", originalmente aparecido en Freak Out!, en una versión prácticamente igual. Como suele ser, lo que para muchos puede ser un defecto es en realidad el mayor atractivo de la West Coast… Ese balance entre experimentación y clasicismo, una cancioncita hermosa de tres acordes por un lado y por otro… ¡"Help, I'm a Rock"!

En la segunda mitad está la posta; empieza con otro tema propio que es una delicia, se llama "What a Transparent Day" y está a la altura de cualquiera de las grandes canciones de los Grass Roots, con sus guitarras arpegiadas, el solo de teclado, el puente. Temazo. También está "Leiyla" bien al estilo Bo Diddley. Otro gran compositor, de quien prácticamente todos han hecho versiones y que todavía sigue injustamente ignorado, también está representado en Part One, es el gran Phillip Gary Schllein, más conocido como P.F. Sloan. De él hacen "Here's Where You Belong" y es uno de los aciertos del disco.

Después de este trabajo vendría, casi en seguida, el Vol. 2 que también se llama Breaking Through y un poco más adelante el excelente A Child's Guide to Good & Evil en donde las cosas se empezaban a poner opacas, sobre todo a nivel lírico, aunque la música seguía siendo de primer nivel. Después viene Where's My Daddy? y ahí ya el asunto se pone fiero. Después Markley terminaría medio loco y con problemas legales. Lo dejamos para alguna serie yanqui de esas que tanto abundan.








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Chequear también:

The West Coast Pop Art Experimental Band - Vol. 3, A Child's Guide to Good & Evil
The Strawberry Alarm Clock - Wake Up... It's Tomorrow
Bubble Puppy - A Gathering of Promises




jueves, 8 de marzo de 2012

5 Canciones 5: Golden Dawn, Paladin, Tom Verlaine, Eels y The Green Pajamas


My Time
The Golden Dawn

La etiqueta de "hermanos menores de los 13th Floor Elevators" les queda chica a los Golden Dawn. Es injusta pero tiene asidero: George Kinney había tocado con Roky Erickson cuando eran adolescentes, eran amigos y los dos grupos eran editados por el sello texano International Artists. Acá hay un riff de guitarra bien garagero y un estribillo que explota a viva voz cuando tiene que hacerlo. La letra tiene que ver con la iluminación espiritual a través de drogas psicodélicas. Atención con el solo a puro fuzz. Temazo.

Aparece originalmente en: Power Plant (1968)

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Watching the World Pass By
Paladin

Mirando el mundo pasar. Al final de este disco aparece esta perlita de casi diez minutos de duración. Épico, por supuesto. Hay que llenar diez minutos con sustancia y los Paladin lo consiguen redondeando una especie de resumen de todo lo que habíamos escuchado en Charge! Empieza melancólico y despacito y después va a parar a una especie de hard-rock alla McCartney, con un toque medio soul. Vuelve la parte lenta del principio y después va a un country bien Brinsley Schwarz, bien inglés. La tapa es de Roger Dean.

Aparece originalmente en: Charge! (1973)


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A Town Called Walker
Tom Verlaine

¡Qué maestro Verlaine! Cuando está inspirado (es un haragán confeso) vuela y vuela altísimo. Este tema del brillante Flash Light tranquilamente podría estar en cualquiera de los tres discos de Television... sí, sí; en Marquee Moon también. Empieza con unos redobles con un sonido bien de la época, pero la canción es atemporal, hasta emotiva se podría decir. Y los arreglos y los solos de guitarra son geniales.

Aparece originalmente en: Flash Light (1987)


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It's a Motherfucker
Eels

Primero el título. ¿Cuantas canciones entran por el título? Acá uno espera un sacudón eléctrico tipo Motörhead, por lo menos. No. Eto es Eels y si ya conocés a Mark Everett sabés que eso no va a pasar, todo lo contrario. Es una canción sobre extrañar a alguien, extrañar en serio, hasta el punto de volverse loco y de sentir ese dolor tan feo en el pecho. Con piano, cuerdas y voz como únicos instrumentos, es palo y a la bolsa; en dos minutos dijo todo lo que tenía que decir. ¡Y cómo!

Aparece originalmente en: Daisies of the Galaxy (2000)


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In the Woods
The Green Pajamas

Impresionante. Los Green Pajamas nos siguen entregando discos repletos de joyas de gran pop psicodélico en el más injusto anonimato. El que tenga paciencia y llegue hasta el final de Box of Secrets... será premiado con esta maravilla. Monumento al buen gusto y la humildad hecho canción. Clima enrarecido y siniestro para contar una historia de esas que asustan a los nenes cuando son chiquitos. La música no podría ser más adecuada.

Aparece originalmente en: Box of Secrets: Northern Season 2 (2007)


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domingo, 4 de marzo de 2012

The Jayhawks - Mockingbird Time


Con la apabullante cantidad de reuniones de grupos en estos últimos años, cada vez se hace más difícil separar la paja del trigo. Distinguir cuáles están hechas para aportar algo y cuáles para pagar las cuentas es todo un tema. Ningún problema con quienes necesitan pagar la ortodoncia de la nena o las expensas de la mansión, hay formas mucho peores de ganarse la vida que haciendo música, pero lo menos que se puede pedir de una reunión con cierto nivel de decencia es un disco de canciones nuevas.

Y eso es lo que nos han entregado los Jayhawks con Mockingbird Time, concretamente, el regreso de sus dos compositores más importantes y miembros fundadores, Gary Louris y Mark Olson, después de más de quince años. Sin grabar juntos bajo el nombre The Jayhawks en realidad porque desde Tomorrow the Green Grass que los dos nombres no aparecían juntos ahí, en los créditos.


¿Y qué pasa con Mockingbird Time? Mucho, por suerte. Lo escuchás una sola vez y decís “está bien, zafa, cumple”. Lo escuchás dos veces y ya está, entendiste todo. Todos sabemos que casi cualquier disco que uno escucha unas cuantas veces termina “entrando”, tomando sentido, pero este… ¡a la segunda pasada! Si, así es. Los que los conocen saben cuáles son las virtudes; las armonías doradas, una melancolía bien dosificada y un “respeto irreverente” por la canción tradicional. A ver si se puede explicar esto último. Mientras que los Jayhawks salen del molde Beatles – Big Star – Neil Young, sus canciones siempre van a parar a algún lugar inesperado, siempre se las arreglan para no pecar de obvios, para no resolver de la manera esperable. Todos esos elementos están presentes en este disco. Todas las canciones cumplen y encima tiene al menos cinco o seis temazos. ¿Alcanza?

"Closer to Your Side" parece cualquiera de los temas clásicos de Hollywood Town Hall pero en seguida muestra una vuelta de tuerca, con unos arreglos de cuerdas muy a tono. "She Walks in so Many Ways" también empieza como una típica canción Jayhwaks, pero cuando llega el puente se empieza a elevar, se demora en mostrar el estribillo y ahí está el atractivo, si la pasaran en cualquier radio sería un hit inmediato. "High Water Blues" es quizás el de nervio más roquero de todo el disco y escuchar como se va desarrollando y por los diferentes momentos por los que pasa, sin esbozar una sonrisa y pensar “volvieron”, es casi imposible. Atención a la zapadita psicodélica que tiene por ahí, perdida en el medio y la breve cita a Who's Next. Bueno, como podía esperarse, "Mockingbird Time" no sólo dá título al LP, también es una de las cimas emotivas, con la voz líder que por momentos parece quebrarse. “Hay tanto color del cielo en tus ojos, para esos momentos en que nos encontramos a nosotros mismos estando en soledad”. "Black-Eyed Susan" es el tema gitano del disco, parece salido de Desire de Dylan, con el violin alla Scarlett Riviera incluído.

A pesar de que nunca tuvieron un hit grande, los Jayhwaks son una banda influyente, hicieron un estilo a contramano de lo que estaba de moda en su momento y tienen una base de fanáticos que estaban esperando ansiosos este disco. A la mayoría seguramente le importe muy poco Mockingbird Time, si es que acaso se enteran. Allá ellos.







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Chequear también:

Tim Hardin - Painted Head
Uncle Tupelo - No Depression
The Jayhawks - Smile



sábado, 3 de marzo de 2012

Video de la Semana: The Builders & the Butchers - Lullaby



De Reckoning, el tercer disco de estudio de los oriundos de Portland, a pasitos de la frontera con Canadá.






domingo, 26 de febrero de 2012

Scott Walker - Scott


Hace poco en el cable pasaban seguido 30 Century Man, el documental sobre Scott Walker. Hay una escena que sirve para definir a este yanqui de nacimiento e inglés por adopción. Él está atrás del vidrio, en el estudio, mirando muy atento mientras un músico de sesión se encarga de grabar una percusión más bien peculiar; golpeando con los puños… ¡una media res entera! Nuestro héroe no parece convencido, sale de la cabina, va y lo corrige: “no, así no, mejor pegale así… ¿ves?”. En la cara no se le mueve un músculo y al pobre sesionista tampoco, claramente “curado de espanto”.

También es notable como cambia la percepción generalizada que se tiene sobre un artista con el paso de los años. Primero, en la época de los Walker Brothers, Scott era una especie de ídolo adolescente, salía en las revistas “del corazón”, algo así como un Backstreet Boy de los sesenta. Después, con sus primeros cuatro discos solistas, llegó el reconocimiento y la adulación. No hay que olvidarse que esos discos llegaron a figurar entre los diez más vendidos al momento de su aparición. Más adelante, cuando sus discos se volvín más excéntricos, esporádicos y holgazanes, su figura se fue desvaneciendo. Hasta que llegó Julian Cope. En plena cresta de la ola con los Teardrop Explodes, el pibito de acento provinciano no se cansaba de elogiarlo en entrevistas y de recomendar sus discos a quien quisiera oírlo. Ahí le llegó el revival. A Scott le importó poco en realidad, siempre esquivo, desencantado con el negocio del espectáculo hacía ya rato.

Es que esos discos eran (y son) tremendos. En este, el primero, va a contramano de todo, ciego en su visión, valiente, no tiene nada que ver con la psicodelia, el verano del amor y todo el resto de lo que pasaba por aquel entonces. Hay tres productores / arregladores encargados de construir esta catedral sónica, algo así como la versión inglesa del famoso Muro de Sonido de Phil Spector. Escuchen la densidad instrumental que hay detrás de esa gran voz en "Mathilde", la primera de una larga serie de versiones de Jacques Brel, con quien Walker estaba poco menos que obsesionado. En Scott hay dos más del cantautor belga: "My Death" y la increíble "Amsterdam", con ese vertiginoso crescendo orquestal. Otro que también estaba de moda por aquel entonces era Tim Hardin, cuyos herederos deben vivir cómodamente por la gran cantidad de versiones que se han hecho de sus temas. Acá está la delicadísima "The Lady Came from Baltimore" y después, en Scott 2, aparecería "Black Sheep Boy". Pero no sólo era un gran intérprete, las composiciones propias merecen ser destacadas también. "Montague Terrace (In Blue)" está a la altura de cualquiera de las canciones del disco y de su carrera. Y lo mismo pasa con "Such a Small Love" y "Always Coming Back to You", también de su autoría.

Después vendría su semi-retiro/reclusión, con discos hechos a media máquina, la efímera reunión con los Walkers Brothers y mucho más adelante esos discos alienígenas como Tilt o el más reciente The Drift, que lo llevaron a la categoría de artista de vanguardia, haciéndole ganar nuevos fanáticos (y perder otros tantos) en círculos a los que no había llegado previamente. Otra historia que también queda para más adelante.







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Chequear también:

Scott Walker - 'Til the Band Comes In
The Walker Brothers - Nite Flights
Scott Waker - Climate of Hunter