Acá si que no hay ningún tipo de remilgo, de pretensión. Nadie intenta caerle bien a nadie, ni la menor concesión con un ejecutivo de una compañía, con el público, con algún DJ de radio de esos que en algún momento podían llegar a torcer el destino de una banda o un solista. Estos están haciendo lo que ellos quieren. Y se nota, se respira en cada surco.
¿Alrededor de ellos qué pasaba? De todo. El rock progresivo o sinfónico todavía no había sido defenestrado por completo, el punk sí, ya estaba en la calle pero era una cosa más bien subterránea, más allá de los escándalos orquestados de los Sex Pistols, The Clash ya para el segundo disco lo habían llamado a Sandy Pearlman para producir. Estaba el pub rock con el que los australianos sí tenían algo que ver. Ellos estaban en la suya, ni se deben haber enterado. Lo único que les importaba era tocar por todos lados y como decían Pinky y Cerebro, tratar de conquistar el mundo. Lo lograrían, con un costo altísimo, eso sí.
¿Te queda alguna duda de que están haciendo lo que quieren? Escuchá como empieza Powerage, con "Rock and Roll Damnation". Esto no se puede hacer si estás fingiendo, si la estás careteando, no hay forma. Y acá va una teoría, en este disco no hay un sólo punto flojo, es impresionante. Porque Highway to Hell tiene unos temas de otro mundo y lo mismo con Back In Black, ni hablar de Let There Be Rock o de lo que se armó para el resto del mundo combinando los dos primeros australianos; High Voltage. En todos hay algún que otro momento prescindible, algún temita que se nota que se hizo para llenar. Acá no.
Repasemos la cara A: el ya mencionado "... Damnation", "Down Payment Blues" (con una parte instrumental equivalente a descender al infierno) el cancherísimo "Gimme a Bullet" y para cerrar una obra cumbre; "Riff Raff", del que no quiero extenderme demasiado porque después me costaría frenar. Apenas agregar que acá Bon Scott da una clase magistral de cómo cantar rock and roll. Ni más ni menos.
Lo das vuelta y lo mismo, no hay tregua, no dá respiro, "Sin City" para poner las cartas sobre la mesa. Y las letras de Bon son extraordinarias, un dato que a alguno se le puede haber escapado. Ortodoxia rockera que sólo podría ser creíble viniendo de alguien como él. ¿Y el solo de Angus acá? Es acojonante, te agarra del cuello, el despliegue de recursos que mete en apenas unos segundos habla no sólo de un guitarrista de rock. Menos mal que se dedicó a esto, porque lo que dejó va a ser escuela para muchos. Ayer, hoy y siempre.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Marcus Hook Roll Band - Tales of Old Grand-Daddy
AC/DC - Dirty Deeds Done Dirt Cheap
AC/DC - Flick Off the Switch

No hay comentarios:
Publicar un comentario