lunes, 26 de mayo de 2014
jueves, 22 de mayo de 2014
Programa Especial nro. 25 en Fuera de la Nada
Durante muchos años escuchar a los Bee Gees fue muy mal visto en el país en donde todavía se habla de Yes y Emerson, Lake & Palmer sin el menor atisbo de cuestionamiento. Habría que sopesar quienes envejecieron mejor.
Quizás el programa especial de mañana en Fuera de la Nada puede ayudar a responder esta pregunta.
Escuchalo en radiopura.com
martes, 20 de mayo de 2014
5 Canciones 5: Bee Gees
New York Mining Disaster 1941
Este fué el primer single internacional de los Bee Gees, después de que abandonaron Australia por Inglaterra, el primero con Colin Petersen en la batería y también el primero en ranquear a ambos lados del Atlántico. Es el sonido típico de la primer etapa en su esplendor; la voz quejumbrosa de Robin, los arreglos de orquesta recargados y melodramáticos y las armonías vocales patentadas de Barry y Maurice. Clásico por donde se lo mire.
Aparece originalmente en: single / Bee Gees 1st (1967)
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Este fué el primer single internacional de los Bee Gees, después de que abandonaron Australia por Inglaterra, el primero con Colin Petersen en la batería y también el primero en ranquear a ambos lados del Atlántico. Es el sonido típico de la primer etapa en su esplendor; la voz quejumbrosa de Robin, los arreglos de orquesta recargados y melodramáticos y las armonías vocales patentadas de Barry y Maurice. Clásico por donde se lo mire.
Aparece originalmente en: single / Bee Gees 1st (1967)
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Down to Earth
Los Bee Gees se animan a ponerse un poco oscuros (un poquito nomás) con este temazo de la pluma de Robin, con clarísima influencia Beatle de la era Revolver, arranca en acorde menor y se va iluminando cuando aparece el estribillo, pegadizo, almibarado al máximo y barroco, bien fiel al estilo Bee Gees de la primer etapa. Original de Idea, el tercero, en donde todavía le dejaban meter un temita al guitarrista Vince Meloney ("Such a Shame").
Aparece originalmente en: Idea (1968)
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Los Bee Gees se animan a ponerse un poco oscuros (un poquito nomás) con este temazo de la pluma de Robin, con clarísima influencia Beatle de la era Revolver, arranca en acorde menor y se va iluminando cuando aparece el estribillo, pegadizo, almibarado al máximo y barroco, bien fiel al estilo Bee Gees de la primer etapa. Original de Idea, el tercero, en donde todavía le dejaban meter un temita al guitarrista Vince Meloney ("Such a Shame").
Aparece originalmente en: Idea (1968)
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Lonely Days
Un tema de 2 Years On, un disco infravalorado, compuesto por los tres hermanos. Fue un hit en su momento y al escucharlo es muy fácil descubrir que no podía fallar. Arranca lento y perezoso y el estribillo es un sing along clásico e irresistible. Tiene cierta similitud a nivel producción y sonido con algunos temas de Abbey Road, o los primeros trabajos como solistas de los Beatles. Era la época ¿No?.
Aparece originalmente en: 2 Years On (1970)
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Un tema de 2 Years On, un disco infravalorado, compuesto por los tres hermanos. Fue un hit en su momento y al escucharlo es muy fácil descubrir que no podía fallar. Arranca lento y perezoso y el estribillo es un sing along clásico e irresistible. Tiene cierta similitud a nivel producción y sonido con algunos temas de Abbey Road, o los primeros trabajos como solistas de los Beatles. Era la época ¿No?.
Aparece originalmente en: 2 Years On (1970)
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And the Sun Will Shine
Otro de los singles exitosos de la primer etapa, "And the Sun Will Shine" aumentaba la apuesta a nivel drama y tensión. La melodía de voz que canta Robin es tan melancólica que puede llegar a ser insoportable para algunos. Paul Jones de Manfred Mann hizo una versión que también salió en single en donde Paul McCartney toca la batería (sin aparecer en los créditos). ¡Atención bitlefans!
Aparece originalmente en: Horizontal (1967)
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Otro de los singles exitosos de la primer etapa, "And the Sun Will Shine" aumentaba la apuesta a nivel drama y tensión. La melodía de voz que canta Robin es tan melancólica que puede llegar a ser insoportable para algunos. Paul Jones de Manfred Mann hizo una versión que también salió en single en donde Paul McCartney toca la batería (sin aparecer en los créditos). ¡Atención bitlefans!
Aparece originalmente en: Horizontal (1967)
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South Dakota Morning
Life In a Tin Can es el último LP antes del cambio definitivo de sonido y de estética, antes del cambio definitivo, representado por el álbum que vino inmediatamente después, Mr. Natural. A esta altura los Bee Gees eran una especie de anacronismo, haciendo casi el mismo estilo de cinco años atrás y era un poco lógico que no pasara nada a nivel comercial. Pero con el paso del tiempo y sin saber esos datos, es un disco completamente disfrutable.
Aparece originalmente en: Life In a Tin Can (1973)
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Life In a Tin Can es el último LP antes del cambio definitivo de sonido y de estética, antes del cambio definitivo, representado por el álbum que vino inmediatamente después, Mr. Natural. A esta altura los Bee Gees eran una especie de anacronismo, haciendo casi el mismo estilo de cinco años atrás y era un poco lógico que no pasara nada a nivel comercial. Pero con el paso del tiempo y sin saber esos datos, es un disco completamente disfrutable.
Aparece originalmente en: Life In a Tin Can (1973)
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sábado, 17 de mayo de 2014
Eddie & the Hot Rods - Thriller
El “problema” de Eddie & the Hot Rods fue que no tenían ningún argumento de
venta extra-musical, de esos que hacen que los no se interesan por una banda
por cuestiones estrictamente musicales, no les den pelota. Pero eran una
banda de rock ‘n’ roll sensacional, es escuchar la coda de “Power and the Glory”,
el primer tema de Thriller, el tercer LP de estudio, para entender todo.
Coritos beatle, mucha fuerza y las guitarras trenzándose, al borde del
descarrilamiento.
Tuvieron un hit de la mano de un temazo, “Do Anything You Wanna Do”, en pleno ’77, en la cresta de la ola del punk rock, una de esas canciones-manifiesto que no pueden fallar, tocaron con los Pistols antes de que estos últimos la pegaran y giraron por Estados Unidos con los Talking Heads y los Ramones.
Thriller es una ametralladora de hits que nunca fueron, es escucharlo y comprobar una vez más que la historia de la música popular está llena de injusticias, esto compite con muchas bandas que hacen un rock de guitarras parecido, en el mismo estilo, un “tapado” de esos que merecían más. Además tienen en Barry Masters uno de esos cantantes ultra carismáticos, un Jagger anfetamínico, con mucha onda. Los solos nunca son masturbatorios y sin embargo la rompen, hay que escuchar el trabajo de guitarras de “Circles”, otro tema enorme, para darse cuenta de las posibilidades de las seis cuerdas a la hora de condimentar una canción. “He Does It with Mirrors” es el tema tóxico infaltable, medio new wave pero con mucha energía, tiene una onda Nick Lowe de la etapa de Jesus of Cool, incluye un final lleno de efectos. En lo que respecta a ganchos pop, los Hot Rods los conocen a todos, estribillos de esos que se te adhieren a la memoria para siempre, estrofas pegadizas, cortes en los lugares adecuados, los tipos conocían el oficio, “Strangers”, “Echoes” o “Media Messiahs” son ejemplos claros de rock poderoso, punkie, hasta bailable.
En “Out to Lunch” muestran las raíces pub-roqueras de la banda, de hecho el guitarrista Graeme Douglas venía de los Kursaal Flyers, rock de tres acordes, pianitos saltarines, palo y a la bolsa, como debe ser, con un poquito más de agresión que el típico tema promedio del género. Incluye contundentes solos de guitarra al final, a modo de yapa. Casi al final está “Take It or Leave It”, que es otra bomba power-pop de tres minutos, firme candidato a tema del disco.
Para los acérrimos, los dos primeros discos de Eddie & the Hot Rods son los que hay que tener sí o sí, esos son los clásicos en teoría, pero el paso del tiempo ha tratado bien a Thriller y tampoco hay que dejar de lado el cuarto y último, Fish ‘n’ Chips, que en un momento aparecía mucho en las bateas de ofertas. Más injusticias y van…
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Eddie & the Hot Rods - Life On the Line
Ducks Deluxe - All Too Much
Tyla Gang - Yachtless
miércoles, 14 de mayo de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
Sombrero - ídem [1er. LP - 2014]
El día que el mundo
sea un lugar más justo, el disco debut de Sombrero será considerado el
equivalente argentino a Sweetheart of the Rodeo de los Byrds o Wee Tam and the Big Huge de Incredible String Band en Inglaterra. O cualquiera de los cinco
primeros LPs de Os Mutantes en Brasil. Es una fusión perfecta entre rock y
música que tiene años de historia. En realidad esto se intentó antes, de la mano de MPA (con el Chango Farías Gómez), Huerque Mapu y otros grupos menos conocidos. Pero… ¿con onda? ¿con actitud rock?
Probablemente sea la primera vez que algo así funciona en serio.
Algo que puede ser la
diferencia básica entre los intentos fallidos y lo que hacen los Sombrero, es
que los últimos tienen sentido del humor, la intro, de la mano de “El rápido” o
el recitado de los “bandidos que ya pagaron su precio a la sociedad”, en un
acento de película mal doblada, es imposibe escucharlo y no reírse aunque sea
un poco. Si fue intencional felicitaciones y si termina siendo así por
accidente… pulgares arriba por corajudos.
Varios de los temas son golazos de mitad de cancha; “Procesión a Llullaillaco” es impresionante, un Brian Eno del altiplano que es oír para creer, esto no se hizo nunca y si se hizo ¿a quién le importa si está tan bien logrado? “El calor de Purmamarca” transmite con música el agobio que sugiere su título, te ves automáticamente en medio del desierto, rogando por un vaso de agua y una polvareda a lo lejos que signifique la salvación. Si Morricone hubiera nacido en los Valles Calchaquíes, probablemente hubiese aparecido con algo similar a “Matrero”, una de las joyas del disco. Algo parecido pasa con “La insolación”, uno de los temas más oscuros y psicodélicos, que en ningún momento deja de formar parte del conjunto, al contrario, se mezcla hábilmente y termina encajando perfecto. También tiene el cover “bien pensado”, en este caso de la mano de “It Girl” de Brian Jonestown Massacre, original de Thanks God for Mental Illness, casi irreconocible. La banda se apropia de la canción y, si alguien no te tira el chimento, no te enterás que no era una tema de Sombrero.
Varios de los temas son golazos de mitad de cancha; “Procesión a Llullaillaco” es impresionante, un Brian Eno del altiplano que es oír para creer, esto no se hizo nunca y si se hizo ¿a quién le importa si está tan bien logrado? “El calor de Purmamarca” transmite con música el agobio que sugiere su título, te ves automáticamente en medio del desierto, rogando por un vaso de agua y una polvareda a lo lejos que signifique la salvación. Si Morricone hubiera nacido en los Valles Calchaquíes, probablemente hubiese aparecido con algo similar a “Matrero”, una de las joyas del disco. Algo parecido pasa con “La insolación”, uno de los temas más oscuros y psicodélicos, que en ningún momento deja de formar parte del conjunto, al contrario, se mezcla hábilmente y termina encajando perfecto. También tiene el cover “bien pensado”, en este caso de la mano de “It Girl” de Brian Jonestown Massacre, original de Thanks God for Mental Illness, casi irreconocible. La banda se apropia de la canción y, si alguien no te tira el chimento, no te enterás que no era una tema de Sombrero.
Escuchar entero en Bandcamp o en Spotify.
Chequear también:
Lee Hazlewood - The Very Special World of Lee Hazlewood
Caléxico - Hot Rails
Ennio Morricone - A Fistful of Dollars
jueves, 8 de mayo de 2014
The Soundtrack of Our Lives - Fly
Conocí esta canción -preciosa, sutil, frágil- de la mano de Los Excéntricos Tenembaum, el peliculón de Wes Anderson que hizo que varios nos desasnáramos en un par de cuestiones musicales (Drake, Nico, early Stones, etc.) y de ahi directo a la discografía del malogrado cantautor inglés.
Pero esta es la forma en que se hace una versión, los suecos The Soundtrack of Our Lives, una de las mejores bandas de los últimos diez años, se apropian descaradamente de la canción y hacen un pequeño milagro con ella.
Arranca relativamente parecida a la original pero va tomando vuelo, metiendo cambios, un poco como la mayoría de las grandes canciones del grupo, cuando llega el clímax ya estás con los piés a veinte metros del suelo. Enorme versión. Música para levitar.
Encontrala originalmente en:
¿Discos dobles en el segundo milenio? Sí, claro que sí, los TSOOL parecen empeñados en negar la realidad, una característica casi esencial en una banda de rock. De los seis discos de estudio de la banda, cuatro son dobles. Este es el anteúltimo antes de la -aparente- disolución.
Communion (2009)
martes, 6 de mayo de 2014
domingo, 4 de mayo de 2014
The Church - Magician Among the Spirits
Los
australianos The Church podrían ostentar el título de Banda Más Infravalorada de Todos los Tiempos. ¿Por qué? Tienen muchísimos
discos, todos son como mínimo interestantes, han probado todo y atravesado turbulencias de todo tipo. Eso no parece haber
afectado el flanco creativo, el nivel musical.
Para la época de Magician Among the Spirits, a mediados de los noventa, de la banda que acarició el éxito de la mano de Starfish y “Under the Milky Way”, quedaban sólo el cantante y bajista Steve Kilbey y el guitarrista Marty Willson-Piper, uno de los grandes héroes anónimos de las seis cuerdas. El otro guitarrista de la formación clásica, Peter Koppes, aparece solo en calidad de invitado. Basado en un libro sobre espiritismo escrito por el mago escapista Harry Houdini, Magician… es un disco aventurero y diferente.
Psicodélico y nárcotico, no había discos así en su época, nada con qué compararlo, ni antes ni después. No es un estilo tomado de otros, los Church son hábiles alquimistas a la hora de licuar influencias sin que se note directamente, logrando un sonido extraño y propio. Escuchen sino “It Could Be Anyone”, que bien podría ser la banda sonora de una escena en un fumadero de opio en Katmandú. Más o menos lo mismo sucede con “Romany Caravan”; es música que pinta un paisaje sonoro, no se trata de canciones, esto no es de digestión fácil, pero si te dejás envolver, la satisfacción aparece. Ojo, cuando hay que pelar una canción lo hacen con solidez, “Comedown” es una de esas grandes catedrales pop de The Church, a la altura de cualquiera de las de Heyday o de grandes temas de los discos de madurez como “Unified Field” de Uninvited, Like the Clouds, del ’06.
El tema que da título a la placa, que aparece casi al final del disco es la tour de force, son quince minutos de atmósfera enrarecida y clima denso, un poco como la mayoría del disco… ¿Cómo hacen para mantener el interés a lo largo de un cuarto de hora? Oficio, puro oficio, hay que decir que esta música no funciona en cualquier circunstancia, necesita de un ambiente y hay que generarlo, encontrarlo.
Magician…
tuvo miles de problemas de distribución con los sellos de turno, esos detalles que hoy no le interesan a nadie, a pesar de haber sido
recibido favorablemente por la crítica, se hundió sin dejar rastro. Lo recuerdan quienes están mucho más allá de esas cuestiones. Nosotros.
Escuchar entero en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
The Church - Forget Yourself
Marty Willson-Piper - Nightjar
Steve Kilbey - Painkiller
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The Church - Forget Yourself
Marty Willson-Piper - Nightjar
Steve Kilbey - Painkiller
jueves, 1 de mayo de 2014
Video de la Semana: Bob Welch - Sentimental Lady
Una más de Mr. Welch y no jodemos más, esta pertenece al Disco del Mes de Abril. Originalmente grabada para Fleetwood Mac en el disco Bare Trees y regrabada para su primer LP solista. Y fué hit nomás...
lunes, 28 de abril de 2014
sábado, 26 de abril de 2014
David Bowie - The Man Who Sold the World
Un
personaje tan grande, polémico e inabarcable que es casi más grande que su
propia música, David Bowie ha sabido manejar sus cambios de imagen con tanta
habilidad que es prácticamente intocable, sabiendo disimular sus momentos menos
inspirados y siendo objeto de cierta adoración un tanto snob
por parte de gente que, en realidad, nunca escuchó detenidamente sus discos.
Un detalle no menor es el hecho de que tardó muchísimo en “pegarla”, venía grabando desde mediados de los sesenta, con diferentes bandas y estilos e incluso sus primeros discos importantes -Space Oddity y este- no fueron grandes sucesos. La cosa cambiaría radicalmente a partir de Ziggy Stardust.
Ya con el simple “Space Oddity”, su primer temazo en serio, se veía venir que el tipo era un talento impresionante y después vendría The Man Who Sold the World, en el ’70, uno de los que más duro roquea de todos los que grabó en su vida, de los más pesados, prácticamente un disco de hard rock. Pero Bowie es demasiado inteligente para subirse a una movida e imitarla descaradamente, sin aportarle su personalidad al conjunto y por eso es un LP interesante, raro. A pesar del famosísimo cover (respetuoso) que hizo Nirvana en su Unplugged del tema que dá título, sigue siendo un ítem relativamente inexplorado en la extensa discografía del Duque Blanco.
Acá aparece Tony Visconti por primera vez, que además toca el bajo, quien sería el productor de varios de sus grandes trabajos y el gran Mick Ronson, uno de los héroes anónimos de la historia del rock ‘n’ roll, encuentra su sonido de guitarra patentado, ese sonido gordo e inoxidable forjado a partir de muros de acordes distorsionados, solos simples y directos, llenos de gancho. Hay que escucharlo en el final de “Black Country Rock” para entender la grandeza de Ronno -su apodo- como guitarrista. Es uno de los trucos más perfectos de Bowie; empezar una canción aparentemente simple y llevarla lejos en cuestión de minutos. “The Width of a Circle” abre el disco a guitarrazo limpio, tema épico si los hay, ocho minutos de rock poderoso, pocas veces volvió a sonar de manera tan agresiva y convincente Bowie, al menos no en los discos que importan. En “After All” muestra su faceta de folkie interestelar, componiendo a partir de la guitarra acústica pero yendo sin escalas a otra galaxia, repitiendo un poco el truco de “Space Oddity” llevándolo más lejos. Casi está demás decir que Bowie es un letrista enorme, sabe disfrazar, ser enigmático sin pasarse de la raya y conoce a la perfección las técnicas para capturar la atención. Se puede decir que recién acá, en este disco, encuentra su voz como escritor, como poeta alucinado, jugando con el idioma con mucha elegancia.
Algo que pocos dicen es que a Bowie también tuvo altibajos, los fanáticos acérrimos le soportan cualquier porquería y se bajan los pantalones incluso cuando se tira un eructo. Pero nadie le puede restar el mérito por todo lo que hizo, cambiando de géneros como nadie y haciendo todo bien. Son por lo menos diez discos indispensables. No cualquiera.
martes, 22 de abril de 2014
Video de la Semana: CSN&Y - Down By the River
En vivo en Big Sur, California. ¡Qué tipo feo Crosby! Pero... ¡qué linda guitarra tiene y qué bien sus armonías altísimas! Nash al teclado, Neil y Stills trenzándose en un duelo de guitarras en el super-clásico de Everybody Know This Is Nowhere. Joan Baez y Kim Fowley aparecen bailando por ahi re stoneados.
domingo, 20 de abril de 2014
Sharon Van Etten - Tramp
Mientras
que algunos no dejan de llorar por aquellos buenos viejos tiempos, otros estamos
convencidos de que esta época en que nos tocó vivir tiene muchas a
favor. Por empezar ya nadie te viene a decir aquello de “esta es la banda más
grande del mundo” o “esto es lo que hay que escuchar”. Hay
bandas que se vuelven enormes y terminan sonando en todos lados pero uno ya sabe
que esas son las que no merecen la más mínima atención.
Hoy en día los artistas que valen la pena ya no se vuelven grandes sino que terminan pasando de boca a boca a través de ciertos sitios de Internet o algunas revistas especializadas que todavía se preocupan por buscar por debajo de la superficie.
Y Sharon Van Etten es una gran artista. Tiene tres discos de estudio en su haber y está por sacar un cuarto LP. Con Tramp logró pergeñar una obra maestra. Se puede poner comodamente al lado de los grandes discos “de ruptura” de la historia de la música popular, al lado de Blood On the Tracks, de Blue de Joni Mitchell e incluso Sea Change, el disco de la tapa rosa de Beck.
Van Etten escribe todas sus canciones, toca la guitarra, escribe unas letras dignas de atención y canta como una sirena, con una voz que es capaz de envolver en una atmósfera de ensueño sin siquiera prestarle la atención que suele hacer falta para este tipo de “traslados sin viajar” (frase choreada a George Harrison, claro). En Tramp se asumen culpas, se examina una relación con una mirada adulta e inteligente, evitando los lugares comunes, Van Etten sabe sumergirse en su tristeza y salir a flote gracias a su música, a su exorcismo a través de la palabra: “todos cometemos errores, todos tratamos de liberarnos de las visiones del pasado” canta en “All I Can”, unos de los picos emocionales del disco. Se hace preguntas todo el tiempo, tratando de entender el absurdo de la situación, intentando explicaciones pero sabiendo que está dispuesta a que todo vuelva a pasar, porque al fin y al cabo somos criaturas dependientes y necesitamos de alguien que nos ame y nos haga ver nuestras miserias. “Tratando de respirar con dificultad, con la cabeza entre las rodillas, agarrá mi mano con fuerza y decime que estamos bien, susúrrame al oído ‘estoy felíz de que estés acá’, todo parece más claro ahora” dice la letra de “We Are Fine”, en medio de una melodía que haría morir de envidia a PJ Harvey.
Ahora queda ver qué pasa con el inminente cuarto disco de estudio, que ya ha sido grabado y debe estar muy pronto a aparecer, por lo que ha demostrado hasta ahora, es muy probable que sea otro acierto.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Patti Smith - Dream of Life
Sharon Van Etten - Epic
Trembling Bells - Abandoned Love
miércoles, 16 de abril de 2014
Programa Especial nro. 24 en Fuera de la Nada
En el país del cogenunquismo y del prohibido divertirse este género nunca prendió demasiado. No importa, una vez que entrás en el mundo del power pop ya no hay vuelta atrás.
Vamos a celebrar el género de las guitarras fuertes, los coros en armonía y los estribillos inolvidables. Este viernes a las diez, como siempre.
Escuchalo en radiopura.com
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