miércoles, 29 de junio de 2011

The Guess Who - American Woman

Horacio "Bombacha" Embón, el cronista exaltado

Canadá tiene una magia que a veces olvidamos. No me voy a poner a enumerar a gloriosos músicos de este país del norte, porque no me viene en gana, pero me resulta curioso el hermetismo que ha sabido tener la industria para muchos de estos. Es por eso que cuando pensamos en Canadá, nos da un poquito de frío en el pechito.

En este caso me compete hablar hoy de los Guess Who. Uno de los grupos de rock más grandilocuentes, inefables, rutilantes, descollantes y a la vez más olvidados de la tierra del hockey sobre hielo. Una banda de esas que vale la pena seguir discográficamente y que nunca dejará de sorprendernos.

Ya de prima, estamos hablando de un disco que reeditado 30 años después, trae en sus notas internas una especie de reconocimiento al muerto de Lenny Kravitz, careta como pocos, que se encargó de revitalizar el buen nombre de esta banda haciendo una versión traída de los pelos del tema que abre este disco. Una canción que la conoce hasta el portero de Mirtha Legrand: y todo gracias al bostero de Lenny.
Si bien esto es un dato meramente anecdótico, focalicemos en la calidad musical de esta placa salida allá por los años '70, que cuenta con un Burton Cummings con el pelito así, bien a la moda, pero con la garganta llena de acero. El pasado de canciones del tipo "These Eyes" quedó atrás. Quedó atrás la ingenuidad del hippie que creía en un mundo mejor. Por el contrario, esta placa demuestra tensión, bronca y siendo así las cosas se encargaron de meter el tema "No time" (también editado en la placa Canned Wheat) como continuación del primer tema, para batirte en la cara que "No hay más tiempo para vos, que andás buscando cosas buenas..." Y claro, 1970: año en que los Ducks se fueron a la "B". Año no muy bueno para Emilio Estévez, DT del equipo por entonces.

La podredumbre de esa voz gastada por la ingesta de esponjas metálicas cargadas de ácido, ahora se pone dulce en un tema tristón y oscuro para luego seguir con "No sugar Tonight", un temita donde -ahora sí- la banda toda vuelve a proveernos de una bella aventura acústica casi folkie con infinitas variaciones rítmicas para pasar luego a "969 (The Oldest Man)", un blues rock instrumental que para cualquier fan de los yeites pentatónicos puede llegar a ser una linda canción para chorear notas y bendings de a chorro y sin más. También nótese la entrada de la flauta traversa al final del tema: ideal para viejos panzones de 50, fanáticos de "La Grulla" Anderson.

Después de un rockazo asi, hay que bajar con algo, y nada mejor que la acústica intrínseca de Bachman, combinada con el buen gusto de toda esta banda que comanda Cummings con una de las mejores voces de la historia del rock 'n' roll. Sumale un par de solos endiosantes y tenés un tema que no puede mas que hacerte mover la melena (si tenés) de forma circular pero medida. Eso mismo te pasa con "When Friends Fall Out", si te corre al menos un poquito de sangre en las venas. Habiendo dicho demasiado ya, me limitaré a decir que el tema que le sigue se llama "8:15" y es un punto algidísimo de este disco que no tiene puntos bajos, asi que imaginesé...

Son muchisimos momentos donde vamos a decir: "¡Cómo canta este tipo!" y es después del tema "Proper Stranger" que, dicho sea de paso, no hace más que agudizar ese sentimiento mientras acústica y eléctrica se complementan cual si fueran el jamón y el queso de un sanguche inagotable de rock y fuerza descomunal, para llegar al final del disco con un blues de armonica que directamente catapulta a Burton Cummings a los anaqueles de
los mejores cantantes blancos de blues, lugar compartido con Eric Burdon y Germán "El Mono" Burgos.

Para terminar y resumiendo: un disco irascible de guitarras y buenas canciones que no puede desilusionar a nadie que guste del buen blues, rock y folk de los primeros 70's.

Yo, Bombacha Embón, recomiendo comprar la reedición 30 aniversario que viene con un librito más que interesante donde Cummings nos cuenta track por track anécdotas variopintas de la composición de esta obra fundamental de rock, más un bonus track que podría no estar, pero que es un lindo regalo para fanáticos... si es que esta banda los tiene aún.






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Chequear también:

- Eric Burdon & the Animals - Love Is
- The Doors - L. A. Woman
- Deep Purple - Fireball


lunes, 27 de junio de 2011

Disco del Mes: The Groundhogs - Split


The Groundhogs
Split
1971










Liberty










miércoles, 22 de junio de 2011

The Savage Rose - Your Daily Gift


Dinamarca no es un país que se caracterice por ser un gran exportador de grupos de rock. Siempre hay excepciones a todas las reglas, el caso de The Savage Rose puede ser un ejemplo perfecto. Formados en los último años de aquella década definitiva y comandados siempre por la cantante Annisette y el compositor y multi-instrumentista Thomas Koppel, tienen más de veinte discos de estudio en su haber, todavía siguen en actividad hoy en día, después de infinidad de cambios de formación y son considerados verdaderos embajadores culturales del más chico de los países escandinavos.

Si hay un disco que puede considerarse “El Clásico” de Savage Rose es el primero, el debut, también conocido como “El Disco Amarillo”, un paseo elegante por la psicodelia continental, lleno de canciones extravagantes, siempre con el buen gusto como denominador común. Aquellos familiarizados con ese clásico menor, estén preparados para encontrar algo diferente. Casi inmediatamente, en el '70, aparece este trabajo, Your Daily Gift, el cuarto LP de estudio, separado apenas por dos años del disco debut. Hay cambios, de todo tipo y se notan. Mucho.

No podría empezar de forma más auspiciosa, de la mano de "Sunday Morning". Arranca como una balada de piano a la manera de las del Elton circa Honky Chateau, casi en seguida se transforma en un rock rutero a puro músculo y confianza, bien podría haber sido firmado por los Guess Who. Al final termina siendo una especie de góspel, con coros, pompa y circunstancia. ¡Nada mal como para ponernos a tono! Pero lo que distingue a Savage Rose de un millar de bandas similares, sobre todo en la primer escucha, es su cantante, Anisette es única, tiene fuerza y le sobra expresividad, puede sonar como Etta James, Mahalia Jackson o Grace Slick a veces en una misma canción. Puede pasar con total comodidad del lamento al grito conmovedor sin parpadear y usa un vibrato en las notas más agudas de su registro que es su marca registrada. A diferencia de otros cantantes dotados técnicamente, ella nunca abusa y siempre pone su instrumento al servicio de las composiciones y no al revés, una tentación en la que muchos han caído. Atención especial merece el intrumental "Tapiola", ubicado casi al final, es un tema extraño, retorcido, largo y atmosférico, un experimento sonoro digno de Brian Eno, con sus picos y sus baches. Podría haber estado incluído en Another Green World.

Your Daily Gift es un disco muy a tono con la época, de “bajada a tierra”, tiene poco que ver con las incursiones psicódelicas de la primer etapa del grupo. Los discos en esta vena de los Grateful Dead o de Jefferson Airplane tienen un sabor particular que los asocia en seguida a su lugar de procedencia y lo mismo pasa con Savage Rose. Así como en los discos de Estados Unidos de la primer mitad de los setenta había mucho country y en los ingleses folk, acá hay sonidos europeos difíciles de identificar pero que le agregan personalidad a la propuesta. ¡Buen provecho!







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Chequear también:

The Savage Rose - Travelin'
Shocking Blue - 3rd Album
It's a Beautiful Day - Choice Quality Stuff


domingo, 12 de junio de 2011

5 Canciones 5: H.P. Lovecraft, Burning Spear, Jason and the Scorchers, Wildhearts y Papercuts


Just Another Thing to Dust
Papercuts

Otro solista que graba con nombre de banda (y van...), lo de Jason Quever es para sacarse el sombrero. Ya lleva cuatro discos de un pop sicódelico elaborado y muy sutil que por momentos recuarda a los Zombies, los de Odessey & Oracle. Pero no sólo de imitar se trata la cosa, en esta viñeta cósmica del tercer disco de estudio, el precioso Can't Go Back, da sobradas muestras de talento. Como para seguir creyendo...  

Aparece originalmente en: Can't Go Back (2007)

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Love to You
Burning Spear

El gran Winston Rodney ya llevaba unos cuantos años de carrera y un buen puñado de LP's clásicos para el monento de Resistance, otro de sus trabajos esenciales. Los bajos de "Love to You" son lo primero que destaca, en uno de los últimos temas del disco, pero de repente la batería se cruza con el resto de los músicos, en un contratiempo totalmente atípico para el reggae, así y todo sigue adelante y hasta logra que el oído se acostumbre. Excelencia pura.

Aparece originalmente en: Resistance (1984)


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29 x the Pain
The Wildhearts

Esto sí que es genial. Una de esas canciones que hablan sobre amar el buen, viejo y querido rock & roll por sobre todas las cosas. Nombrando una por una a las bandas que siempre nos han quitado el sueño, citando partes de canciones clásicas en medio de un torbellino de guitarras y ganchos pop que le hacen honor a la tapa de este single. Sí, por increíble que parezca, esta maravilla de tres minutos quedó relegada al cuarto y último simple de Earth vs. the Wildhearts, el primer larga duración de estos ingleses.

Aparece originalmente en: Suckerpunch [EP] (1994)

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At the Mountains of Madness
H.P. Lovecraft

Pocas canciones tienen tanto que ver con su título como esta, del segundo y último disco de estudio de los ultra psicodélicos H.P. Lovecraft. El título traducido sería "En las montañas de la locura". Son cinco minutos de experimentación sonora al menos diez años adelantada a su época. Empieza con unos teclados rarísimos que pasan de un parlante al otro y ese es solo el comienzo de esta odisea espacial. Las voces tienen mucho que ver con el sonido de la costa oesta de Estados Unidos (aunque ellos eran de Chicago) pero la música y el clima generado es cien por ciento propio.

Aparece originalmente en: Lovecraft II (1968)


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Hot Nights in Georgia
Jason and the Scorchers

En el segundo EP de los Scorchers, más precisamente, empezando la cara B, se encuentra esta maravilla, este sacudón de rock fiestero. Si los Flying Burritos siguieran al pie del cañón y le hubieran prestado atención al punk-rock prodrían haber sonado así tranquilamente. Letra dylanesca, velocidad, precisión y onda, sobre todo mucha onda. Vale decir que Fervor empezaba con una frenética versión de "Absolutely Sweet Marie" de Mr. Zimmerman, como para redondear la idea.

Aparece originalmente en: Fervor [EP] (1983)

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miércoles, 8 de junio de 2011

Roky Erickson - Gremlins Have Pictures


Todavía es necesario hacer una breve introducción a la hora de hablar de Roky Erickson. Es una lástima que no sea más famoso aunque, pensándolo bien, también es comprensible. Cero demagogia, bastante mitología y mucho de leyenda viviente. De esas historias que sólo le interesan a quienes suelen prestar atención a este tipo de cosas.

Roger Kynard Erickson
, texano de nacimiento, tuvo un primer escarceo con la fama de la mano de "You're Gonna Miss Me", el primer simple de los inconmensurables 13th Floor Elevators, banda que supo ser pionera en esto del rock psicodélico. Pioneros también a la hora de hablar y defender el uso de las drogas alucinógenas, la expansión de la mente y las experiencias extra-sensoriales, dejaron en la historia tres discos indispensables. Un arresto por posesión de marihuana derivó en una internación en un hospital neuropsiquiátrico que cambiaría para siempre la vida de nuestro héroe; al final de una larga estadía, Erickson estaba de regreso. Pero ya no sería la misma persona. Atrás había quedado la psicodelia y las instrucciones para “dejar el cuerpo atrás”, ahora era tiempo de exorcizar demonios personales. Esta vez en forma de vampiros, marcianos, martillos ensangrentados y zombis. The Evil One fue el testamento y la resurrección a grito pelado. Roky es uno de los grandes aulladores de la música popular, dueño de una voz poderosa que en esta época sonaba más afianzada que nunca.

Gremlins Have Pictures
, otro paseo por las obsesiones habituales de Mr. Erickson, compila material grabado inmediamente después de aquel glorioso primer disco solista, más precisamente entre los años '75 y '82. A diferencia de la inmensa mayoría de este tipo de proyectos, en donde se trata de "armar un disco" a cualquier costo, este caso es una de esas excepciones a la regla. De hecho fluye sin problemas a pesar de que hay tomas en vivo intercaladas con canciones de estudio.

Para empezar nada mejor que "Night of the Vampire", uno de los grandes clásicos de su carrera solista y es un rock de guitarras de esos que no pueden fallar. Las bandas que lo acompañan en estos temas son tres diferentes, todas se limitan a hacer lo que tienen que hacer; acompañar a un grande, pasando al frente sólo de manera esporádica. Uno no puede menos que tomarle cariño a este hombre que entra a destiempo varias veces y se equivoca en los finales. Con una voz así y con canciones como "The Interpreter" o "I Have Always Been Here Before" es imposible escaparse del abrazo afectuoso de una música sincera al extremo. ¿Quieren más? Ahí está "Heroin" de Velvet Underground en una versión escalofriante, una verdadera relectura del clásico de Lou Reed. También está "John Lawman", que es un ejemplo perfecto de síntesis en pos del mensaje: “Mato gente todo el día, canto mi canción, soy John Lawman” (algo así como Juan El Hombre de Leyes) es lo único que dice la letra. Este tema lo volvería a grabar en su disco de regreso, de la mano de los también texanos Okkervil River, aparecido a mediados del 2010.

Después Roky tuvo todo tipo de problemas, eternamente estafado por gente sin escrúpulos que hicieron que su catálogo esté plagado de discos de pésima calidad y compilaciones no oficiales. Hoy en día, rescatado por gente que ni siquiera había nacido cuando los Elevators marcaban la senda, goza de un prestigio y actualidad que merece un grande. Un verdadero sobreviviente.







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Chequear también:

13th Floor Elevators - Easter Everywhere
Roky Erickson - Don't Slander Me
Varios artistas - Where the Pyramid Meets the Eye: A Tribute to Roky Erickson





martes, 7 de junio de 2011

Video de la Semana: Soul Asylum - Cartoon



Si, si, esos... los de "Runaway Train". Esos mismos. Pero antes, de hecho dos discos antes de Grave Dancer's Union, esta joya apareció por primera vez en Hang Time del '88.





martes, 31 de mayo de 2011

Captain Beyond - ídem [1er. LP - 1972]

Horacio "Bombacha" Embón, el cronista exaltado

Un capitán recomendando a otro capitán, fue en definitiva lo que hizo que hoy tenga este disco guardado en lo más profundo de mi corazón y al que recurro siempre como si fuera un bálsamo de energía incandescente para el alma.

Me toca hablar de Captain Beyond, primer disco, homónimo, que vió la luz en 1972 y que traía consigo una ingeniosa (por entonces) tapa en 3D donde se podía observar a un astronauta de botas tejanas sobrevolando el espacio junto a un misterioso objeto en sus manos. Curiosamente este disco quedó en el olvido ya que no vendió lo suficiente ni fue de mayor interés para un público que al parecer solamente tenía ganas de tomarse una Toddy conocida y no tenía mayores ánimos de experimentar con otros yorcolates, que los había y... ¡Claro que los había! Este disco se encarga de demostrarlo.

Si tenemos en cuenta quienes son los muchachos que están atrás de esto, las dudas pueden jugarnos en contra. A prima facie podríamos intuir que se trata solamente de un viejo y olvidado proyecto paralelo de Rhino y Lee Dorman, guitarrista y bajista de Iron Butterfly respectivamente, dos nabos que acá parecen funcionar a puro cuete.
Nunca fui muy fan de Iron Butterfly, pero mi añejado corazón púrpura de épocas adolescentes, de mochilita negra y liquid paper, de tachas y vestimentas oscuras aún tenía fé: Rod Evans al comando vocal y lírico de esta fantástica travesía astral, se da el lujo de utilizar algunos elementos de percusión que enriquecen aún más la calidad sónica del material. Por supuesto, mis dudas se disiparon inmediatamente nomás escuchar la entrada del gran Rod segundos después del riff que abre esta obra maestra. A este combo se le suma un baterista cuyo pasado desconocía, pero poco me importó. Es un batero y ya. Los bateros son bateros y a veces, seres abominables y odiosos. En este caso, es buenísimo y con eso basta. Si le toma la leche al gato, no es determinante aquí.
Basta una sola escucha con los oídos bien abiertos para darnos cuenta que estamos ante uno de los discos olvidados más increibles e irascibles en cuanto a sonido, composición, cambios de ritmo, letras y riffs... Un compendio de riifs imparables, fuertes, amenazadores, tétricos, soberbios, rimbombantes, elementales, progresivos, complejos, bonitos. Y lo mejor radica quizás en la forma en que todos estos componentes están compilados: trece temas enganchados entre si, en tres partes bien definidas, haciendo que se trate de un álbum conceptual, con todo lo que eso implica, riffs recurrentes, melodías y letras cíclicas que regresan para cerrar un concepto que, si bien no está explicito, queda sujeto a la propia interpretación del escucha. Están los que dicen que habla de un imaginario planeta hecho de tergopol en el cual se arma una tremebunda trifulca entre sus habitantes, seres adictos a un pólen radioactivo que escaseaba por entonces.
El eje central se encuentra hacia la mitad del álbum en "Thousand Days of Yesterdays (Time Since Come and Gone)": una épica aventura acústica contrastada por una base de batería que parece tomar vuelo a fuerza de repiqueteos de redoblante. Una vez más los cambios de ritmo abruptos son parte significativa del tema, pero no hacen más que reforzar la fuerza e intensidad de la canción. Tras este break acústico, el astronauta nos llevará a una nueva experiencia auditiva de la mano de la supermegaimpresionantementepensada y mejor aún ejecutada "I can't Feel Nothing". Pieza que contiene los últimos cinco temas del disco, para cerrar de manera brillante y bien arriba esta odisea espacial.
¿Como darse cuenta si el disco entró por donde debe? Fácil. Al levantarse del asiento, una viscosidad blancuzca debería caer de a chorros por los bolsillos del reverso del pantalón, mojando una y cada una de las medias.
Hard rock sin ser metal, aunque por momentos podríamos llegar a pensar que se trata de un disco de Slayer. Jazz rock sin ser realmente jazz, aunque la sutileza de quien comanda los parches asi lo sugiere. Rock espacial sin abusar de ruiditos psicodélicos mal puestos.
De eso se trata este disco: una aventura ruidosa, pero sutil, llevada al puerto de un rock poderoso y elaborado, donde Rod Evans brilla como un crooner galáctico, sin caer en el cliché de cantantes que abusan del falsetto y el griterío sin fín como locas con la concha paspada.

Un disco imprescindible para todos los amantes del hard rock.






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Chequear tambien:
Culpeper's Orchard - Culpeper's Orchard
Atomic Rooster - Death Walks Behind You
Crucis - Cronología (Incluye los 2 primeros LP's de estudio)


lunes, 30 de mayo de 2011

Disco del Mes: The Steppes - Stewdio

The Steppes
Stewdio
1988











Voxx Records







viernes, 27 de mayo de 2011

Puerto Muerto - See You In Hell


Escuchando la música de Puerto Muerto lo primero que viene a la mente es que merecían más. En una época de incertidumbre para la industria discográfica, en donde las compañías ya no se molestan siquiera en promover a artistas nuevos y no se cansan de apostar por propuestas gastadísimas, subestimando al público de una manera vergonzosa, es lógico que este dúo haya pasado prácticamente desapercibido.

Oriundos de la “Ciudad del Viento”, de Chicago, se trata de un dúo chica/chico, cosa que a simple vista los puede perjudicar, haciéndolos caer en la categoría de “otro-grupo-que-imita-a-los White Stripes”. ¡Encima ella toca la batería! No. Nada que ver. Las influencias son otras, muy distintas, el sonido tiene poco que ver con la crudeza guitarrera del dúo de Detroit y ni siquiera se los podría relacionar desde el punto de vista de las letras. Lo de Puerto Muerto pasa por otro lado, es la música de una noche de resaca, de hora de cerrar, cuando los que siguen merodeando el único bar abierto portan ojeras de esas que no salen de un día para el otro. Hay algunas similitudes sin embargo, la voz de Christa Meyer tiene un timbre parecido al de Meg White pero ahí termina la comparación: esta es una cantante con muchas más posibilidades técnicas y hace más que entonar una o dos canciones por disco. Este, See You In Hell, es el segundo trabajo de estudio.

¿Y la música? Muy ecléctica. Pueden hacer un vals trasnochado al estilo de la Ópera de los Tres Peniques como "Hangman's Song", cantado a dúo y en seguida seguir con un hit en potencia como "Walking Boss" que suena como esos rockabilly de Jon Spencer pero con un poco más de vuelo, cantado esta vez por Tim Kelley. Claramente los “cantautores malditos” son otra de las influencias clave; "Atlantic City" el tema que abre el disco tiene aroma a unos Birthday Party sin el reviente del Nick Cave veinteañero y "Burning Leaves" tiene esa atmósfera pesadillesca de la etapa intermedia de Tom Waits, el del hechicero vudú de Bone Machine. "Babylon", como su nombre podría vaticinar, es un reggae, en apariencia muy simple pero después… bueno, dejemos alguna sorpresa para los recién llegados a la fiesta. ¿Alguien necesita canciones frescas, de esas que “entran enseguida”? Ahí tienen "Wastenaw River" o "Crimson Beauty". Esta última suena a Sun Session en los 50's, a Sam Phillips atrás de la consola, levantando el pulgar en señal de aprobación.

See You In Hell
vino después de Your Bloated Corpse Has Washed Ashore, que había generado varios elogios de los pocos que estuvieron atentos. Pero para el final de la década ya se habían separado, con divorcio incluído, (eran marido y mujer) despidiéndose con uno de esos “Discos de Adiós” a la manera de Rumours o Shoot Out the Lights de Richard y Linda Thompson, el brillante Drumming for Pistols. Nada mal para menos de una década de actividad.







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Johnny Cash - Sings the Ballads of the True West
PJ Harvey - Uh Huh Her
Puerto Muerto - Heaven & Dirt



miércoles, 25 de mayo de 2011

Dylan: 70 años no es nada

Dylan cumplió 70 años. Impresionante. Eso significa más o menos medio siglo en esto de la música. ¿Como será levantarse y ser Dylan todos los días? Nos dejamos de elucubrar y, en lugar de tirar estadísticas y datos, nos dedicamos de lleno a su obra. Nada como una lista. Sí, una lista completamente caprichosa y desordanada. Metiéndose en su inmenso catálogo en busca de perlas se puede hacer una selección aparte, para no repetir los clásicos. Acotamos a diez, dando por sentado que quienes se molestan con estas líneas saben que "Like a Rolling Stone" y "Knockin' On Heavens Doors" son canciones fundamentales y que Highway 61 y Oh Mercy son discos que hay que tener.


To Ramona
Este maravilla fue considerada una canción menor al momento de su aparición, en Another Side of Bob Dylan, cuando cada disco era una especie de manifiesto. En esta canción de amor y consuelo Dylan deja de lado la poesía alucinada y pastillera a la que apelaba a mediados de los sesenta y deja que la melodía haga lo suyo.

Aparece originalmente en: Another Side of Bob Dylan (1964)


Please, Mrs. Henry
¡Sí que hay para elegir en las Basement Tapes! En "Mrs. Henry" se transmite inmediatamente la atmósfera jodona de estas sesiones. Con los músicos de The Band aportando (y mucho), inmediatamente después del mítico accidente en moto.

Aparece originalmente en: The Basement Tapes (1975)



Early Morning Rain
En el disco más vapuleado de su carrera aparece esta versión de un verdadero estándar de la música popular moderna. Del gran Gordon Lightfoot. Se quería "desmarcar" de su estatuto de profeta y esa fué la función principal de Self Portrait. Incluso "a media máquina" Dylan suena convincente. Si este disco lo hubiera grabado otra persona...

Aparece originalmente en: Self Portrait (1970)



Abandoned Love
Si este tema quedo afuera... En este caso de Desire, uno de sus discos indispensables. "Abandoned Love" es inmenso, es grande en su humildad. Con el violín de Scarlett Riviera, que tanto le sumó a esos temas, aportando color en otra letra de corazones rotos y "sangre en las pistas".

Aparece originalmente en: Biograph (1985)



Tonight I'll Be Staying Here with You
De la gira de Desire salió la recordada Rolling Thunder Revue. En esos días hubo excesos, teatralidad y circo pero sobre todo música. Mucha. Esta cancioncilla, que en Nashville Skyline no se destacaba demasiado, sufre una transformación dramática y es una muestra cabal del poderío roquero que Dylan era capaz de desatar.

Aparece originalmente en: The Bootleg Series, Vol. 5: Bob Dylan Live 1975 - The Rolling Thunder Revue (2005)



Is Your Love In Vain?
Con una producción recargada, inédita hasta aquel entonces, le pide a su amante que se sincere, que se ponga en su lugar, que ha llegado el momento de las decisiones. Le pregunta si podrá contar con ella y si está lista para arriesgarlo todo. Mostrando una faceta insegura, la que todo ser humano tiene. Conmovedor. Hay una cosa medio religiosa, presagio de lo que se venía...

Aparece originalmente en: Street Legal (1978)



I Believe In You
Aunque la genuflexión cristiana de Dylan es incómoda para alguien de su estatura, Slow Train Coming se defiende en más de un sentida. grabado en los míticos estudios Moseley Shoals, se destaca desde el plano estrictamente musical. "I Believe In You" además es muestra de que la convicción era genuina.

Aparece originalmente en: Slow Train Coming (1979)



Series of Dreams
Otra que quedó afuera, en este caso de Oh Mercy. ¿Dylan escuchando U2? ¿Por que no? El productor era el mismo, Daniel Lanois y las anéctodas de las sesiones las cuenta el mismo Bob, en Chronicles, Vol. 1. Lanois peleó para incluirla. ¿Y entonces? ¿Será que los arreglos se pelean un poco con la letra? Le resta importancia a la parte onírica: "estaba pensando, nada demasiado complicado, nada específico, eran una serie de sueños".

Aparece originalmente en: The Bootleg Series, Vols. 1-3 [Rare and Unreleased] (1991)



Mississippi
Esta la grabó primero Sheryl Crow. Menos mal que se dignó a grabarla, es demasiado buena para dejarla ahí. Su propia versión sale en Love and Theft. Muestra de astucia (y sencillez) como compositor, usando del derecho y el revés la misma progresión de acordes de siempre, para gran efecto. Espectacular.

Aparece originalmente en: Love and Theft (2001)



Nettie Moore
Cómo se las arregla para seguir siendo creativo, sonando misterioso y hacer canciones como esta es un verdadero misterio. Contempla su propia mortalidad y dice que el mundo "se volvió negro enfrente de mis ojos". Es otra vez Dylan como cronista, funcionando al tope de sus posibilidades y convirtiendo en virtudes sus limitaciones. Quizás sea la clave de su carrera, de su éxito y vigencia.

Aparece originalmente en: Modern Times (2006)








sábado, 21 de mayo de 2011

5 Canciones 5: Clásicos


Paralized
Elvis Presley

Relegado a un simple album track de su segundo LP para RCA, "Paralyzed" pasó practicamente inadvertido por el solo hecho de que, en aquellos años pre-servicio militar en Alemania, El Rey no daba un solo paso en falso. Un detalle menor pero significativo, es uno de los pocos temas que tienen la firma de Elvis en los créditos, esta vez compartidos con Otis Blackwell. Es la típica cancioncilla de amor de la época, pero el "toque de Midas" del pibe de Memphis está presente y la banda es espectacular en su economía. Los coros de los Jordanaires ayudan mucho también..  

Aparece originalmente en: Elvis [2do. LP de estudio en el sello RCA] (1956)

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Love Minus Zero / No Limit
Bob Dylan

La línea que separa las grandes canciones de Dylan de las buenas y las mediocres suele ser muy delgada. Pero cuando son buenas en serio son imbatibles. En esta maravilla de su primer álbum eléctrico (mitad eléctrico en realidad) enumera las virtudes de su media naranja y se nota que el tipo ya estaba más allá de la simple belleza física: "mi amor habla como el silencio, sin ideas violentas, no le hace falta decir que es fiel, sabe demasiado como para discutir y juzgar". Con una guitarra de doce cuerdas, el resultado de la suma es igual a los Byrds y la invención del folk-rock.

Aparece originalmente en: Bringing It All Back Home (1965)


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Now I Wanna Be a Good Boy
Ramones

Otro de los tantos títulos de Ramones que empiezan con "I Wanna..." o "I Don't Wanna...". Bomba atómica proveniente de Leave Home.
Riffs cortados y agresivos, un Black Sabbath pasando semáforos en rojo, letra genialmente estúpida (¿O estúpidamente genial?) y la voz de Joey que parece que está comiendo chicle. Los elementos que hacen de los Ramones una de las bandas más grandes de todos los tiempos. Son únicos y viven en un mundo propio, creado a imagen y semejanza. La versión de It's Alive es todavía más rápida y violenta pero la original es la definitiva.

Aparece originalmente en: Leave Home (1977)

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Reel Around the Fountain
The Smiths

La primer canción del primer larga duración de los Smiths no podría ser más auspiciosa. Como todas las grandes letras de Morrissey tiene varios ángulos y permite varias interpretaciones. Para algunos se trata de un chiste sobre sexo homosexual, para otros habla de abuso de menores y para los menos retorcidos, es sólo una poesía sobre los primeros pasos en el amor. De cualquier forma es una alianza perfecta entre letra y música, con los arpegios de Johnny Marr derrochando buen gusto y una hermosa melodía vocal de Mozz. Cuando parece que ya no tiene más nada que decir, va a una sección nueva y la letra cobra fuerza. Excelente.

Aparece originalmente en: The Smiths (1984)


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Turn It Up
Blur

Las grandes canciones de Blur eran esas en que sonaban más espontáneas y menos preocupadas por mantener una postura ideológica. En el segundo disco de estudio, que podría traducirse como "La vida moderna apesta", estaba esta joyita de power pop descartable, que tenía la virtud de quedar impregnada en la memoria para siempre. Como esas "canciones chatarra" de The Sweet o de los Bay City Rollers, "Turn It Up" era sólo eso; tres minutos de diversión garantizada.

Aparece originalmente en: Modern Life Is Rubbish (1993)

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martes, 17 de mayo de 2011

Video de la Semana: The Fleshtones - Beautiful Light



Peter Zaremba
y cia. De un disco que ya no es de la época "clásica" de los Fleshtones, de Beautiful Light, del '94




viernes, 13 de mayo de 2011

The Shirelles - 25 All-Time Greatest Hits


Esta es música inmortal, inoxidable, reflejo de una época y un momento histórico que ya no existe hace rato pero que todavía está fresco en nuestras mentes, en las retinas de todos los que nos interesamos por la música popular y sus implicancias y eso se debe, en gran parte, a música como la de las Shirelles.

Apenas empieza a sonar uno se transporta a un Estados Unidos de esplendor económico, inmediatamente después al estallido del primer rock, el de Elvis, Little Richard y Buddy Holly, cuando los jóvenes por primera vez tenían peso a nivel social y se movían en coches gigantes, despreocupados de casi todo. Quizás una chica -o un chico- podía llegar al desquicio, a la obsesión a la hora de encontrar un compañero. De eso hablan los temas de las Shirelles, son canciones de amor, de amor adolescente, con ternura, un poco de picardía, bastante inocencia y (por supuesto) una pizca de premeditación. No es lo que más importa, por supuesto, la música, las voces, los arreglos, por ahí viene el asunto. El primer grupo de chicas verdaderamente exitoso, las Shirelles mezclaban con total naturalidad el doo-woop, la música Motown, el rhythm and blues y el soul.

25 All-Time Greatest Hits tiene todo. Bueno, todo no en realidad, siempre estará quien encuentre el pelo en el huevo, pero como compilación e incluso como introducción a un género, funciona perfectamente. El disco está secuenciado cronológicamente, empezando con "I Met Him on a Sunday", la canción que escribieron las chicas cuando todavía estaban en el colegio, en Nueva Jersey. También están los simples, que no hicieron mucho a nivel ventas en su momento pero que muestran que el estilo ya estaba depurado y ahí nomás llega la primera bomba: "Will You Still Love Me Tomorrow". Invencible, elegante, sobriamente escrito e interpretado. También fue uno de los más grandes éxitos de dos escritores profesionales de Brill Building, nada menos que Gerry Goffin y Carole King. Ya nada sería lo mismo para las Shirelles de ahora en más. Acá están todos los temas que los pibitos de la Invasión Británica adoraban y reinterpretarían a su modo en unos pocos años, Beatles a la cabeza. Es casi imposible imaginar el sonido Merseybeat sin este tipo de música, con esos juegos de voces y las armonías en tres partes. De hecho, dos de las canciones de este disco fueron versionadas oficialmente por los de Liverpool: "Baby It's You" y "Boys" (sí, la que cantaba Ringo).

A las Shirelles les costó repetir el super-éxito comercial de la primer época pero se mantuvieron a flote dignamente durante toda la década del sesenta. Después pasaron a formar parte del ingrato circuito de la nostalgia. Por suerte ya se las habían arreglado para dejar una marca. Indeleble.







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Martha & the Vandellas - Heat Wave
Manfred Mann - The Five Faces of Manfred Mann
The Raveonettes - Raven in the Grave


viernes, 6 de mayo de 2011

Black Flag - Jealous Again


Black Flag es una institución, eso nadie se atrevería a discutirlo. Inventores de un género, el hardcore punk, que era, básicamente, el punk de los Ramones y los Damned llevado a una velocidad todavía más vertiginosa, lleno de cortes abruptos, cambios de ritmo, solos de guitarra fuera de escala, grabaciones crudas y mucho contenido en las letras. Fueron pioneros en eso del “hacelo vos mismo”, creando su propio sello, el fundamental SST Records, con una impronta inconfundible a nivel musical, ideológico y hasta visual, con las inolvidables portadas de Raymond Pettibon. Jealous Again es el segundo EP que sacaron, después del importantísimo Nervous Breakdown y un poco antes del primer LP, el fundamental Damaged, ya con Henry Rollins como cantante. En este disco, el cantante es Chavo Pederast (Ron Reyes en realidad), el sucesor de Keith Morris, que ya se había ido para formar a los Circle Jerks, inaugurando una constante en la carrera de Black Flag; los cambios de integrantes en la formación.

En la canción del título, del cerebro y guitarrista de la banda, Greg Kihn, la velocidad es rápida, más punk rock que hardcore pero la letra sí que es bien hardcore: es el tipo que le pide a su novia que no lo llame por teléfono, se burla de ese mundillo idiota de porristas y jugadores de futbol americano, él le dice que no lo moleste más, que esta vez no le va a pegar pero que “se deje de joder”.

"Revenge" es de esos temas a la velocidad de la luz, con esa neurosis musical que refleja los sentimientos de violencia y paranoia de la letra. Cuando uno se está acostumbrando a la estructura de la canción… ¡termina! En un poco menos de un minuto. Los Black Flag no andaban con vueltas. Una canción polémica es "White Minority" en donde una lectura superficial podría encontrar un significado racista, pero todo lo contrario, una banda con un cantante portorriqueño no podría caer en ese error. ¿Qué pasaría si el racismo fuera al revés? Si los blancos fueran las víctimas en un país con minorías que de a poco dejan de serlo. Black Flag se hacía preguntas, demasiado profundas para cierto sector de extrema derecha que solía ir a recitales punk en esa época. En "No Values" otra vez apuntan los dardos al imbécil promedio, al cabeza hueca, lo hacen de la manera más explícita posible, metiéndose en la cabeza misma del personajillo en cuestión, en primera persona. Ya lo dijo Paul Westerberg: “si el rock era mostrar hasta que punto odiabas a tus padres, el punk rock era para ver hasta qué punto odiabas a tus pares”. Es música extrema para ideas radicales, es un todo que cierra por donde se lo mire.
El doce pulgadas termina con otro cachetazo de menos de un minuto, con "You Bet We've Got Something Against You!". El título ya lo dice todo, se podría traducir como “Apuesto a que tenemos algo en contra tuyo”.

Siguieron con esta sana costumbre de editar en este formato y superaron un problema legal que les impedía sacar discos usando el nombre Black Flag. Incluso la música se volvería más compleja, más enferma y retorcida y ni hablar del valioso aporte de Henry Rollins. La semilla ya estaba plantada y ya nada volvería a ser lo mismo después de Black Flag. Uno de los grupos más influyentes de todos los tiempos.







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Circle Jerks - Wild In the Streets
Black Flag - My War
Rollins Band - Nice



miércoles, 4 de mayo de 2011

Justine - ídem [1er. LP - 1970]


hay que sacarse el sombrero ante la gente de Sunbeam Records, el sello británico especializado en rescatar perlas del pasado, más que nada de la década del sesenta. En este caso se trata de Justine, una banda que sólo hizo un disco, homónimo, aparecido en el año 1970.
Son cinco cantantes, entre ellos dos chicas, que construyen unas armonías vocales que hacen que el origen de la banda se vuelva difuso; son ingleses pero suenan a California, como si Curt Boettcher se hubiera hecho una escapada a la vieja Britania después de perfeccionar el sunshine pop por el que hoy en día ha sido reivindicado. Los Justine tienen que ver con los Byrds, con los Lovin' Spoonful y con los Mamas & the Papas. Pero como ya dijimos, son ingleses. Con todo lo que eso implica. Los arreglos de orquesta son impecables, muy delicados y la producción es irreprochable.

En el primer tema, una especie de suite que consta de dos temas largos enganchados, están claras las intenciones, con el típico double entendre de la época, en este caso juega con la ambigüedad de estar enamorado y la experiencia con drogas psicodélicas. Nunca queda del todo claro si se refiere a una cosa o la otra. Picarones los muchachos. "Back to Boulder" es uno de esos temas hermosos por donde se lo mire, un tiempo lento, que va creciendo en intensidad, esta voz la voz líder es de John McBurnie, el compositor principal de la banda, empieza cantando solo, en un tono melancólico y se van agregando voces de a poco, para la mitad del tema es una orgía de voces armonizadas, el acompañamiento de orquesta es un lujo; subraya, acompaña y pasa al frente cuando tiene que hacerlo. En el medio del disco aparece otra suite, "Mini Splurge/Mr. Jones/Is That Good. That's Nice", y es una demostración cabal de la transición entre el período psicodélico y el rock progresivo que se veía venir a pasos agigantados. Hay una sección casi circense, retoma el tema principal, hay flautas y demás delicias.

Para el final una gran sorpresa, de la mano de "Unknown Journey", uno de esos temas épicos que parecen venir de otra galaxia. Tiene poco que ver con lo que habíamos escuchado hasta el momento y quizás por eso está ubicado al final del álbum. Empieza con unos solos de guitarra extraños, de esos que no saben bien a dónde van a ir a parar pero que, de alguna manera, quedan perfecto. La voz esta vez tiene otro cariz, más onírico, menos virtuoso pero igual de atractivo. En el medio se detiene y parece que se cae de bruces, pero vuelve a aparecer una idea completamente distinta, con unos paneos de algún instrumento extraño, un mellotrón o algo parecido. Se enrarece la atmósfera y recién ahí vuelven las voces femeninas, que esta vez parecen sirenas bajo los efectos de un sedante.

Conclusión: Justine no le cambió la vida a nadie en su momento y es muy probable que eso jamás ocurra, pero seguramente van a contribuir a hacerle pasar una hora de placer auditivo a cualquiera que les dedique lo que hace falta; unos cuarenta minutos de nuestro tan valioso tiempo.








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The Left Banke - The Left Banke, Too
Nirvana [UK] - Dedicated to Markos III
Klaatu - Hope