sábado, 3 de marzo de 2012

Video de la Semana: The Builders & the Butchers - Lullaby



De Reckoning, el tercer disco de estudio de los oriundos de Portland, a pasitos de la frontera con Canadá.






domingo, 26 de febrero de 2012

Scott Walker - Scott


Hace poco en el cable pasaban seguido 30 Century Man, el documental sobre Scott Walker. Hay una escena que sirve para definir a este yanqui de nacimiento e inglés por adopción. Él está atrás del vidrio, en el estudio, mirando muy atento mientras un músico de sesión se encarga de grabar una percusión más bien peculiar; golpeando con los puños… ¡una media res entera! Nuestro héroe no parece convencido, sale de la cabina, va y lo corrige: “no, así no, mejor pegale así… ¿ves?”. En la cara no se le mueve un músculo y al pobre sesionista tampoco, claramente “curado de espanto”.

También es notable como cambia la percepción generalizada que se tiene sobre un artista con el paso de los años. Primero, en la época de los Walker Brothers, Scott era una especie de ídolo adolescente, salía en las revistas “del corazón”, algo así como un Backstreet Boy de los sesenta. Después, con sus primeros cuatro discos solistas, llegó el reconocimiento y la adulación. No hay que olvidarse que esos discos llegaron a figurar entre los diez más vendidos al momento de su aparición. Más adelante, cuando sus discos se volvín más excéntricos, esporádicos y holgazanes, su figura se fue desvaneciendo. Hasta que llegó Julian Cope. En plena cresta de la ola con los Teardrop Explodes, el pibito de acento provinciano no se cansaba de elogiarlo en entrevistas y de recomendar sus discos a quien quisiera oírlo. Ahí le llegó el revival. A Scott le importó poco en realidad, siempre esquivo, desencantado con el negocio del espectáculo hacía ya rato.

Es que esos discos eran (y son) tremendos. En este, el primero, va a contramano de todo, ciego en su visión, valiente, no tiene nada que ver con la psicodelia, el verano del amor y todo el resto de lo que pasaba por aquel entonces. Hay tres productores / arregladores encargados de construir esta catedral sónica, algo así como la versión inglesa del famoso Muro de Sonido de Phil Spector. Escuchen la densidad instrumental que hay detrás de esa gran voz en "Mathilde", la primera de una larga serie de versiones de Jacques Brel, con quien Walker estaba poco menos que obsesionado. En Scott hay dos más del cantautor belga: "My Death" y la increíble "Amsterdam", con ese vertiginoso crescendo orquestal. Otro que también estaba de moda por aquel entonces era Tim Hardin, cuyos herederos deben vivir cómodamente por la gran cantidad de versiones que se han hecho de sus temas. Acá está la delicadísima "The Lady Came from Baltimore" y después, en Scott 2, aparecería "Black Sheep Boy". Pero no sólo era un gran intérprete, las composiciones propias merecen ser destacadas también. "Montague Terrace (In Blue)" está a la altura de cualquiera de las canciones del disco y de su carrera. Y lo mismo pasa con "Such a Small Love" y "Always Coming Back to You", también de su autoría.

Después vendría su semi-retiro/reclusión, con discos hechos a media máquina, la efímera reunión con los Walkers Brothers y mucho más adelante esos discos alienígenas como Tilt o el más reciente The Drift, que lo llevaron a la categoría de artista de vanguardia, haciéndole ganar nuevos fanáticos (y perder otros tantos) en círculos a los que no había llegado previamente. Otra historia que también queda para más adelante.







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Chequear también:

Scott Walker - 'Til the Band Comes In
The Walker Brothers - Nite Flights
Scott Waker - Climate of Hunter



miércoles, 15 de febrero de 2012

High Tide - ídem [2do. LP - 1970]


Hay muchos debates con eso de quién inventó el heavy metal, la música pesada o como prefieran llamarle. Si fue Led Zeppelin, Blue Cheer o los Kinks con "You Really Got Me"... no vamos a ser nosotros quienes demos el veredicto. Es una discusión de nunca acabar. Pero los High Tide son precursores, estaban ahí en el momento justo. Pero nadie -o muy pocos- se enteraron. También vale decir que, mientras muchos de los grupos que se disputan ese cetro tenían temas “accesibles”, los High Tide no hacían el menor esfuerzo por parecerse a nadie, por repetir un riff un par de veces o meter un estribillo medianamente recordable. Digamos que no hacían concesiones de ningún tipo. Como siempre; lo que para muchos es un defecto para otros es una gran virtud.
 
Sea Shanties, el primer disco es una catarata interminable de riffs macabros, duelos de guitarra y violín, voces de ultratumba y letras indescifrables. Un discazo de esos a los que cuesta entrarle, pero si encontrás el momento y la situación que hace falta para desentrañarlo, ya no hay vuelta atrás. Este disco, homónimo, sufre del clásico síndrome de “segundo disco”. El único problema que tiene es ese, que es el segundo, algo así como Adventure de Television comparado con Marquee Moon, por citar un caso típico.

Pero en High Tide las cosas se vuelven más retorcidas, más intrincadas, más enfermas y, mientras que en Sea Shanties había alguna que otra balada, tenía esos temas que dan un respiro cuando la cosa se vuelve agobiante, acá no, al contrario. Son solamente tres temas en donde los músicos dan rienda suelta a todas sus indulgencias y experimentos. Uno de ocho minutos, otro de nueve y uno de… ¡quince! No es fácil el asunto. Pero los tipos son buenísimos tocando, en esos temas largos es imposible aburrirse, es una idea atrás de otra, todas relativamente interesantes, hay un espíritu de búsqueda insaciable y se nota. Escuchen como ejemplo el motivo del final del tema más largo, de "Saneonmymous", son unos tres o cuatro minutos de una idea musical admirable, extraña e hipnótica. Los integrantes son los mismos cuatro que en el debut, con el guitarrista y cantante Tony Hill (ex-Misunderstood) y Simon House (que después pasaría a Hawkwind), en violín y teclados, siendo los miembros con más renombre. Y se nota que ya se conocían más, pierden un poco de agresividad con respecto al primer disco, pero ganan mucho en musicalidad. Hay quienes dicen que este es algo así como el primer disco de metal progresivo y más allá de lo odioso de la etiqueta, puede servir para dar una pista del contenido. La cantidad de cosas que pasan en "The Joke", el último tema… es oir para creer. Explicar cuesta, pero hay pasajes de folk rock, por momentos suena a Black Sabbath sumergido en LSD, hay jazz, psicodelia a raudales… de todo y bien mezlclado.

No es el disco que vas a escuchar con amigos en una fiesta para que baile la monada, pero si le encontrás la vuelta, vas a descubrir que acá hay magia, en serio. Satisfacción garantizada.







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High Tide - Sea Shanties
Mad River - Mad River
The Mars Volta - The Bedlam In Goliath


lunes, 13 de febrero de 2012

5 Canciones 5: Luis Alberto Spinetta, pt. I


Ni cuenta te das

Después de la separación de Almendra, RCA lo tenía contractualmente atado a Luis. En sólo una semana y con la ayuda de sus amigos, grabó lo que sería el trampolín hacia lo que vendría luego: una obra de neto corte psicodélico, hippie. Durante mucho tiempo, estuvo fuera de catálogo hasta entrada la era del CD. De este disco bisagra, se desprende "Ni cuenta te das", una canción en clave acústica, cuya letra surrealista y onírica nos lleva a paisajes de ensueño, donde pueden avistarse barcos, flores eclipsados por la figura de él mismo, que clama desesperadamente "Mientras la música llega hasta a mi, vamos a mi!". Una canción bellísima que encaja perfectamente con la idea estética y poética del álbum. Un punto algido y por mucho tiempo olvidado en la discografía del Flaco.

Aparece originalmente en: "Almendra", más tarde reeditado como "Spinettalandia y sus amigos" (1971)

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La sed verdadera

¿Qué decir sobre el que muchos consideran el mejor disco del rock de habla hispana? Este tema enclavado justo en la mitad del disco, nos sirve para bajar de tanta elocuencia, tanta genialidad. Es un pasaje acústico cargado de sutilezas poéticas en menos de tres minutos, donde la voz del Flaco suena más dulce que nunca, como aniñada, pero certera y contundente. Cada palabra suena con su propia musicalidad. La canción siempre pareció la menos emblemática de Artaud. Que Luis la haya regrabado en el MTV Unplugged, refuerza esa idea. (Teniendo en cuenta la filosofía de ese álbum, despojado de grandes canciones comerciales).

Aparece originalmente en: Artaud (1973)


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Divino presagio

Destacadísima canción de Don Lucero, grabado hacia fines de 1989, es una suerte de interpretación spinettiana de la música new wave con su impronta experimental y lisérgica. La canción tiene movimiento, con Jota Morelli, pegandole a los parches de forma frenética hasta que en el puente ("...y entonces la lluvia dirá..."), la melodía da un giro, golpea, convence. Un vuelco inesperado donde el Flaco canta con una convicción irreverente y genial para que la música vuelva a su formato original, cargado de sintetizadores y teclados con el groove característico del tema. Un preferido de siempre.

Aparece originalmente en: Don Lucero (1989)


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El enemigo

¡La gran vuelta! El nuevo milenio tuvo a Silver Sorgo, una entidad por sí misma, en un país abatido por la crisis luego de años de silencio.
El disco abre con "El Enemigo", un tema hipnótico y sutil, con un riff intrincadísimo que sirve de melodía para que la banda fluya sobre un océano eléctrico oriental. Imprescindible chequear el video promocional, donde podemos verlo a Spinetta clavado con su guitarra en el mar cantándole a una mujer china con ropajes militares, dandole a la idea una vuelta onírica espectacular. Destaca el increíble solo de guitarra hacia el final del tema, una vez más demostrando lo virtuoso y fino a la hora de ejecutar el instrumento. Uno de los tantos regresos impecables al plano artístico.

Aparece originalmente en: Silver Sorgo (2001)


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Tu vuelo al fin

Un consejo del maestro se desprende de la última placa de la discografia: "Descubre tu vuelo al fin". Inmenso disco cargado de letras profundas y bellísimas, junto a una banda que lo acompaña mejor que nunca, este tema se destaca en su incansable arte de movilizar y de apuntar a la búsqueda interior, proponiendo que abramos nuestras alas y nos echemos a volar, concientizándonos, como en tantas otras canciones, de que "no podemos cambiar aquello que anda mal, solo pensando inútilmente". La coda del tema, progresiva, épica no hace más que reforzar la idea que Luis nos propone. Gran canción de su última obra maestra.

Aparece originalmente en: Un mañana (2008)


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Por Demián Ortíz Gutierrez




Video de la Semana: TV Smith - In the Arms of My Enemy




Video oficial del temazo que dá título al anteúltimo disco del gran TV Smith.






domingo, 5 de febrero de 2012

The Damned - The Black Album


Cuando uno se pone a pensar en todo lo que hizo está gente y en la manera en que lo hicieron, no se puede menos que sacarse el sombrero. Sacaron uno de los primeros discos punk con Damned, Damned, Damned, inventando a la pasada el hardcore, se pelearon, se volvieron a juntar casi en seguida, grabaron un disco producidos por Nick Mason de Pink Floyd (porque Syd no estaba disponible, claro) y fueron los primeros en mezclar punk con psicodelia y rock de garage en el fantástico Machine Gun Etiquette. ¡Ah! Y dejaron un tendal de simples y caras “B” que son una verdadera delicia. ¿Lo mejor? Todo eso pasó en menos de… ¡Tres años! Los muchachos vivían de manera intensa por lo visto.

Los Damned son una banda que lo tiene todo. Un cantante con una personalidad avasallante como Dave Vanian no se encuentra todos los días, a mitad de camino entre un vampiro y un crooner de los de antes. Captain Sensible es un guitarrista (originalmente bajista) muy bueno y notable compositor, no es más reconocido por borracho, por cagarse en todo y por jamás tomarse en serio nada. Y en la batería está Rat Scabies, algo así como el sucesor generacional de Keith Moon, con todo lo que eso implica.


Portada de ciertas ediciones
Para grabar The Black Album se fueron a la campiña inglesa, completamente inmersos en un mundo hecho a medida, con sus ácidos y sus porros y le dieron rienda suelta a todas sus obsesiones, caprichos y excentricidades. Por supuesto, tenían canciones, unas canciones invencibles. En el disco no faltan esos temas trasheros a pura mugre que siempre les sentaron tan bien, acá esa veta está representada por "Drinking About My Baby" o "Hit or Miss". La vuelta de tuerca venía por otro lado, por esos temás muchos más elaborados, psicódelicos, casi progresivos. "Wait for the Blackout" es uno de esos, el primer tema y cuesta creer que esta es la misma banda de "New Rose" y "Neat, Neat, Neat" pero a la vez sí, siguen siendo ellos, no pierden identidad. Por más que a ellos no les gustaba y en la edición original decía “sobreproducido por Hans Zimmer” hay un tema que es clave y es "The History of the World (Part 1)", épico, con un buen torbellino de ideas repartido con buen gusto, garra… no le falta nada. En principio fue un disco doble y la cara tres cerraba con el capricho más pretenciosamente adorable de toda la carrera de los Damned; "Curtain Call" en donde mezclan de todo y se dan el gusto de ponerse épicos descaradamente… ¡Hasta música clásica meten en la ensalada!

Casi está de más decir que el Black Album no fue del todo comprendido al momento de su lanzamiento, ni por la crítica ni por los punks acérrimos que estaban lejísimos de poder entender algo tan ambicioso y desprejuiciado como esto. Los Damned avanzaban mucho más rápido que el resto. Vale la pena recordar que ellos fueron prácticamente los únicos que se pudieron adaptar al cambio de década y lo hicieron con estilo, con discos tan buenos como Strawberries o Phantasmagoria. Los Damned: una nota al pié en el libro de la historia oficial pero como todos sabemos… la verdadera historia es otra.








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The Damned - Damned But No Forgotten
Naz Nomad & the Nightmares
The Damned - Grave Disorder




jueves, 2 de febrero de 2012

Video de la Semana: Devo - Don't Shoot (I'm a Man)

Es muy probable que el disco que resultó de la reunión de Devo (del 2009) sea olvidado muy pronto pero este video es excelente. Y el tema no está nada mal.






miércoles, 1 de febrero de 2012

New Christs - Gloria


Mientras grupos intrascendentes copan la parada, apareciendo en las tapas de las revistas y consiguiendo críticas de cinco estrellas, otros más creíbles y honestos pasan desapercibidos. Por lo menos para los grandes medios y gran parte del público. Los que pertenecen al primer grupo suelen ser pibitos de veinte y tantos años, que tuercen la boca y se arreglan el pelito, vestidos para la ocasión, con toda la estrategia marquetinera por detrás. Los New Christs son tipos grandes, feos, arrugados y no le van a vender una revista a nadie. Mejor dicho; a nadie de los que compran una apariencia, una fachada. Puestos a elegir… ni lo dudamos.

La credibilidad es importante en la música, y en el rock es todo. Y los New Christs tienen credenciales de sobra. Por empezar están liderados por el gran Rob Younger, ex cantante de Radio Birdman, una de las grandes bandas australianas de todos los tiempos, pioneros, salvajes, fundamentales. Llevan varios años en la ruta sin hacer la más mínima concesión para pegarla. Todo lo contrario, son fundamentalistas del género y esa convicción se transmite inmediatamente en la música que hacen. Por eso los queremos tanto. Gloria viene después de uno de los discos clave de la primer década del siglo veintiuno, el fantástico We Got This! del 2002, un disco doble de esos que no tienen desperdicio y que -sorpresa- no apareció en ninguna de esas listitas que parecen repetirse adrede entre sí. Entre medio se dio una de las reuniones más esperadas, nada menos que la de Radio Birdman, después de más de veinte años. Una reunión con la cabeza bien alta y que dejó como souvenir un disco a prueba de balas, Zeno Beach, para agregar cómodamente a la breve -pero importante- discografía de la banda.

Arranca con "Try Something" y las cartas quedan sobre la mesa de entrada. Esto es rock con todas las letras, a cara de perro, con toneladas de guitarras, riffs clásicos que terminan sonando novedosos, alguna que otra textura aportada por los teclados, los coros femeninos y la voz de Younger en gran forma. Nunca fue un cantante brillante a nivel técnico (¿A alguien le importa?) pero transmite muchísimo, derrocha onda, sabe donde pararse sin ponerse incómodo. La verdad que elegir favoritos en este disco es una tarea ingrata, todos los temas ofrecen algo, Gloria es lo que se supone que debe ser un disco de rock moderno. Suena actual pero atemporal, tiene grandes canciones, está bien tocado con el nivel de suciedad a la orden del día y las letras son las mismas de siempre pero con las problemáticas correspondientemente aggiornadas.

Mientras algunos se empeñan en buscar el “espíritu del rock” (?) en géneros que en realidad no tienen nada que ver (el trip-hop, el drum and bass y cualquier otra pavada que salga mañana) otros nos conformamos con que las cosas se hagan con amor, con fuerza y convicción. Por suerte es el caso de los New Christs.







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Radio Birdman - Living Eyes
The New Christs - Distemper
You Am I - Convicts



lunes, 23 de enero de 2012

Nirvana - All of Us


"Rainbow Chaser". Cazador de arco iris. Así se llama el primer tema del segundo disco de Nirvana. El título no podría ser más apropiado para el estilo de música. Tiene todas las características de cierta psicodelia inglesa aniñada y barroca típica del período. Encima en este mismo tema supuestamente se registró el primer phasing, que vendría a ser algo así como el sonido envolvente que se produce al alterar las cintas de grabación de manera manual. Recurso utilizado hasta el hartazgo por los practicantes del género y que hoy en día es más fácil de conseguir, gracias a las computadoras. En este caso se produjo por error, por accidente. Gustó y quedó.
Nirvana es escencialmente un dúo formado por el irlandés Patrick Campbell-Lyons y el griego Alex Spyropoulos, grababan para el mítico sello Island y eran producidos por el mismísimo capo, el gran Chris Blackwell, que quizás algún día reciba el reconocimiento que merece. También ostentan el discutible título de ser los primeros en hacer un disco completamente conceptual, el excelente The Story of Simon Simopath, otro de la legendaria “cosecha ‘67”.

La tapa generó cierta incomodidad en su momento porque es un fotograma de una película del director favorito de Hitler, Leni Rifenstahl, mostrando un desfile de líderes de guerra (¡Ahí clarito, está Napoleón!) pasando entre medio de una inmensa fila de cadáveres. En este caso particular… no tiene nada que ver con la música que contiene. Nirvana es uno de esos grupos que tomaron la posta de lo que plantearon los Bee Gees en su primer disco inglés; un pop recargado, de cámara podría decirse, muy arreglado, melodioso, bien cantado y compuesto. Ellos dominan el género de manera magistral y si bien All of Us dista bastante de ser un disco perfecto, en sus momentos clave es sublime y cuando renguea un poco lo hace con un nivel mucho más que aceptable. Como la inmensa mayoría de los discos, en realidad. Escuchen la delicadeza frágil del instrumental "The Show Must Go On", era una época en que los tipos que sabían teoría musical estaban colaborando con los jóvenes de veinte y tantos, cabeza a cabeza, creando la música clásica de nuestros tiempos. O "Tiny Goddess", un joya que también había sido lanzada en formato de simple, comparable a "Whiter Shade of Pale" de Procol Harum, lenta, majestuosa. "The Touchables (All of Us)" fue hecha para una película hoy en día olvidada, pero es tan bueno que lo volvieron a poner también en este disco. Blackwell levantaba el teléfono y movía sus contactos para ayudar a sus protegidos. Durante la grabación fueron invitados a tocar en vivo en una especie de instalación estrafalaria protagonizada por el mismísimo Salvador Dalí, que se encargó de llenarlos de pintura. Campbell-Lyons jura que todavía conserva el saco que le manchó el maestro. Atención también con el último tema del disco, "St. John's Wood Affair", una especie de suite en donde hay una interesante cantidad de ideas bien puestas en sus menos de cinco minutos de duración.

Una serie de infortunios que no vale la pena enumerar (son siempre los mismos) hicieron que Nirvana no llegara a satisfacer las altísimas expectativas que había depositado en ellos Blackwell. Aún así se las arreglaron para hacer otro disco, Markus III, también reeditado recientemente. Unos cuantos años más tarde se volvió a saber de ellos cuando le hicieron juicio a la banda que todos conocemos. Por suerte se llegó a un arreglo y los ingleses terminaron grabando una versión de "Lithium". Linda forma de hacer las paces.







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The Bee Gees - Horizontal
Fairfield Parlour - From Home to Home
Golden Earrings - Miracle Mirror



martes, 17 de enero de 2012

Comets On Fire - Avatar


Los Comets On Fire vienen de California y son exactamente lo que hubieran sido los Jefferson Airplane, Quicksilver Messenger Service o Blue Cheer hoy en día. Si no se hubieran puesto viejos y achacosos. Son continuadores de una tradición psicodélica que viene de cuatro o cinco generaciones. Pero de ninguna manera son una banda retro, anclada en el pasado. Al contrario; conocen la historia de su disciplina pero casi no hay guiños al pasado, los tipos miran para adelante y se nota en seguida.

Esto es lo que hay en "Dogwood Rust", el primer tema del disco, rock de guitarras, tremendo baterista-pulpo, muchas voces sobre grabadas, riff malvado, una guitarra solista perdida en la mezcla haciendo dibujos. Efectos sonoros y demás chillidos que ayudan a generar una atmósfera pesada, asfixiante. Y al baterista lo dejan brillar, en un momento el tema cae en una especie de zapada cósmica que parece un excusa para que el tipo se luzca. En seguida entra la primera guitarra con un solo bien enfermo. Se nota que la composición tiene mucho de improvisado, reproducir esto en vivo tal y como está grabado… imposible. Demás está decir que esa no es la idea. En "Jaybird" hay jazz, con mucho rock, claro. Pero la atmósfera cambia, sin dejar de ser bien incómoda, de esas que nos hacen cambiar de posición en la silla. Son expertos en generar climas. En un momento frena y vuelve a arrancar al borde del desquicio, con gritos de ultratumba, bien demoníacos. El cantante, Ethan Miller, aúlla y se retuerce como un poseso. Puro placer, masoquismo auditivo. "Lucifer Memory" no parece ser lo que su título indica, hasta ahora el tema más tranquilo del disco, suena a medio camino entre Pink Floyd y los Flaming Lips modernos, los de Yoshimi… o Soft Bulletin y tiene unos de arreglos de piano muy finos a cargo de Utrillo Kushner. Al final hay un subidón de energía como para recordarnos que esto no es Phil Collins. En seguida viene "The Swallow's Eye" y es de esas con comienzo a puro misterio, suspenso que en seguida se encarga de destruir el pulpo Sir Noel VonHarmonson repartiendo redobles para todos lados. Este está lleno de ruiditos y efectos ideales para consumir bajo los efectos de la sustancia que prefieras. "Holy Teeth" es violencia. Violencia total. Tiene más que ver con Blue Cathedral, el disco anterior; hay menos estructura pero más salvajismo, con la garganta de Miller a punto de estallar en mil pedazos. Si prestamos atención al orden en que decidieron ubicar las canciones, "Holy Teeth" tiene sentido, perfectamente. Eso habla a las claras de un grupo queriendo hacer un disco, con mayúsculas, prestando atención a la fluidez y a la dinámica. "Sour Smoke" es la tour de force de Avatar; casi diez minutos de riffs lentos y espesos, algo así como un Black Sabbath mezclado con Primal Scream, pesado, hipnótico y… ¡bailable! A veces aparecen unas voces etéreas, más como coro que como letra en sí. Uno de los temas más densos y climáticos del disco. Avatar cierra con "Hatched Upon the Age" en donde queda claro que las influencias de los Comets On Fire no son pocas. Esto no tiene nada que ver con lo que habíamos escuchado pero tiene relación con el conjunto.

Avatar
es un disco moderno, más centrado en las canciones que los trabajos anteriores, cierra por donde se lo mire, es moderno sin pretenderlo y encima suena diez puntos. Así que ajustensé los cinturones que este vuelo vale la pena.







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Grateful Dead - Anthem from the Sun
Comets On Fire - Field Recordings from the Sun
Howling Rain - Magnificent Fiend


domingo, 15 de enero de 2012

Video de la Semana: The Cruel Sea - This Is Not the Way Home



La canción que le da el título al segundo disco de esta excelente banda australiana, también con el legendario Tex Perkins al frente.





jueves, 12 de enero de 2012

5 Canciones 5: Love, Birth Control, Ramones, Sonic Youth y Soulsavers


She Comes In Colors
Love

¡Qué grande Arthur Lee! En Da Capo ya se puede ver que el tipo era un genio y que se encaminaba de a poco a la gran obra maestra que después sería Forever Changes. Una flauta dialoga con un clave entre las estrofas (sí, sí... en serio) y la voz de Lee con todas sus cualidades: misterio, entonación y ese acento tan particular. El hecho de que fueron una de las primeras bandas multiraciales no es un dato menor.

Aparece originalmente en: Da Capo (1967)

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Get Down to Your Fate
Birth Control

Unas explosiones son lo primero que se escucha en Hoodoo Man, el quinto LP de estudio de los alemanes hard-roqueros/progresivos Birth Control. Anuncio de lo que nos espera a lo largo de la placa. La cereza de la torta es esta joya épica de casi diez minutos de duración. Para fanáticos de Purple, Emerson, Lake & Palmer o Uriah Heep. Tremendo solo de guitarra, por cierto.

Aparece originalmente en: Hoodoo Man (1974)


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Roots of Hatred
Ramones

Con las reediciones expandidas de la década pasada nos encontramos con una buena cantidad de canciones que habían quedado afuera de los discos que bien podrían haber regrabado o editado de alguna otra forma. Tarde pero seguro. Cantada de manera sublime por Joey y sin el maquillaje que empañó algunos de los temas de Subterranean... uno no puede menos que preguntarse cómo "Roots of Hatred" pudo haber quedado afuera.

Aparece originalmente en: Subterranean Jungle [versión expandida] (1983)


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Total Trash
Sonic Youth

Si te bancaste los sacudones de Daydream Nation sin descomponerte, en "Total Trash" vas a tener un momento de alivio. Hasta por ahí nomás en realidad, también hay ruido -hermoso- acá. Pero es la voz de Thurston Moore, lo que dice la letra y la melodía totalmente canchera lo que hacen de este un temazo memorable. Sí, es "basura total", te bajo el pulgar a lo bestia, soy bien snob, lo admito y lo hago canción. Una puertita de entrada para entender a estos neoyorquinos arrogantes.

Aparece originalmente en: Daydream Nation (1988)


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Spiritual
Soulsavers

Para cantar esta joya de Josh Haden (del debut de su banda Spain) tenés que haber vivido, luchado y sufrido. Si sos Justin Biever no te va a salir ni en pedo. Si sos Johnny Cash sí, seguro que sí, de hecho se la puso al hombro en Unchained, el segundo de su famosa serie American Recordings. Y si sos Mark Lanegan te va a venir como anillo al dedo, lógicamente, algo así como el Rey de Midas de los torturados, se luce como invitado en el disco de Soulsavers.

Aparece originalmente en: It's Not How Far You Fall, It's the Way You Land (2007)


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miércoles, 11 de enero de 2012

Sonic Youth - Goo


Hace poco salió una nota en una revista en donde criticaban a Thurston Moore por recomendar continuamente discos imposibles. ¿No era eso un punto a favor? ¿Hay algo comparable a que alguien de confianza te recomiende algo? No hay nada tan gratificante como conseguir un disco difícil, uno de esos que no se ven nunca, jamás va a estar en las ofertas y, cuando un día lo ves, parecen sonar campanas celestiales. Encima el que lo criticaba era un fanático. Claro, lógico, no nos saquen de nuestra cómoda quintita, hasta acá llegué yo, “sé de música” y a mí nadie me viene a decir qué escuchar.

Esta defensa viene al caso porque si sos fan de Sonic Youth y no te gusta rastrear de dónde viene todo el asunto te estás perdiendo una parte. Los tipos han escuchado todo, han tenido acceso a todo y encima… vienen y te la cuentan!  Aparentemente en las giras, los muchachos tenían por costumbre ir a saquear disquerías de usados en cuanto pueblucho aterrizacen, en busca de tesoros ocultos y, así como se deben haber llevado varios chascos, también deben haber encontrado cosas invaluables. Gran parte del atractivo de Sonic Youth, es el impresionante licuado de influencias. Y que no son las mismas de siempre. No es Beatles + Ramones o soul con un toque de Blondie. No, acá te tiran un cúmulo de referencias tanto musicales, como líricas y gráficas que es impresionante. Es The Fall, Kerouac, el kraut-rock, el hardcore, Warhol, Marilyn Monroe, Neil Young, Borroughs y la lista podría seguir por siempre. Si esas influencias las podés detectar la cosa se vuelve adictiva.

Ya entrado el siglo veintiuno, en un mundo en donde todo está al alcance (al menos en teoría) es difícil entender la importancia de Sonic Youth, pero a mediados de los ochenta o a principios de la década siguiente que es cuando salió Goo, eran muy oportunos, indispensables. No sólo por la música, era la actitud, la ropa, las fotos, la chica linda con el bajo (Kim Gordon; un modelo imitado hasta el cansancio) los videos, los shows en vivo y hasta las entrevistas que daban. El set completo, digamos.

Y Goo también es importante porque coincidió con la época en que la cultura mainstream empezó a fagocitar finalmente al punk, a tamizarlo y a regurgitarlo en lo que se llamaría “alternativo”, un término que hoy en día no significa ni define nada, pero que en esa época eras o no eras. Sin término medio. A pesar de que los entendidos dirán siempre que Sonic Youth hizo concesiones para formar parte de esa nueva ola gigante, una escucha atenta a Goo demuestra lo contrario. Goo tiene sus estribillos, tienen sus partes fácilmente recordables pero tiene unas tormentas eléctricas no aptas para cardíacos. Algo que sí es cierto es que con este disco dieron un paso más hacia la masividad, un poco gracias a estar en el momento justo y en el lugar adecuado, esa es otra discusión que hoy no nos atañe.

Hasta el final mantuvieron un nivel de decencia envidiable. Todos los integrantes han tenido proyectos paralelos interesantes y los discos de la última etapa siguen dando que hablar a muchos. Nada mal para una banda con más de treinta años de carrera.








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Sonic Youth - Sister
Sonic Youth - Daydream Nation
Sonic Youth - The Eternal


miércoles, 4 de enero de 2012

Townes Van Zandt - ídem [3er. LP - 1969]


No todo el mundo está dispuesto a dejar de lado las comodidades del mundo material para seguir su musa. No es el caso de Townes Van Zandt. Criado en el seno de una familia acomodada, su padre era un importante abogado relacionado al petróleo y Townes pasó su infancia mudándose continuamente. La epifanía llegaría al ver a Elvis en el aquel legendario show de Ed Sullivan y la decisión definitiva vendría de la mano de The Times They Are A-Changin' de Dylan; adiós estudios y a vivir por y para la música.

Después de unos cuantos años de idas y venidas, de pasar -literalmente- hambre, se fue afianzando como compositor y empezó a conseguir residencias en lugares chicos. También en esos años de búsqueda se hizo íntimo amigo del alcohol y las sustancias, que lo acompañarían por el resto de su vida y lo definirían también como poeta y músico. Townes Van Zandt es su tercer disco de estudio, aparecido en el ’69, inmediatamente después de Our Mother the Mountain.

¿Qué mejor manera de empezar que con una de sus grandes canciones? "For the Sake of the Song" es brillante, simple, elegante y con todas las características de Van Zandt como escritor e intérprete. Juega con las imágenes, haciendo uso de palabras cercanas al lenguaje habitual, sin caer en obviedades. "For the Sake..." ya había aparecido en su primer LP, pero la versión en este caso es muy diferente; más despojada, más acústica. Cada cual sabrá con cual versión quedarse pero las dos valen la pena. Las otras tres regrabadas son "I'll Be There In the Morning", "Waiting Around to Die" y "Quicksilver Dreams of Maria". Van Zandt sabía cuando tenía un as en la manga y, dado que la distribución de aquel primer álbum fue escasa, decidió jugar otra vez esas cartas fuertes. Confirmando la teoría de que todos los autores dejan huellas autobiográficas en sus trabajos, la melancolía inherente a toda la obra de Van Zandt es clarísima en estas canciones, con esa tristeza romántica tan característica, el imaginario surrealista del Dylan de mediados de los sesenta y la recurrencia de situaciones cotidianas. "Waiting Around to Die" es impresionante. La letra tiene que ver con la heroína (nombrada acá como “Codeína”), la temible droga que sería su inspiración y también su cruz. La música conmueve y la voz, al borde del llanto, es un perfecto ejemplo de cómo hacer mucho con pocos elementos.

Los discos que grabó durante su carrera, que son varios y muy buenos, pasaron prácticamente desapercibidos excepto para unos pocos, sobre todo músicos. En los noventa, los hermanos Cohen incluyeron una versión de "Dead Horses" de los Stones en la banda sonora de una de las grandes películas de los últimos veinte años: El Gran Lebowsky. El culto por Townes Van Zandt parecía crecer día a día. Si a eso sumamos el constante murmullo de músicos y amigos en vida como Steve Earle o Emmylou Harris…
Lo de siempre; a la larga, el tiempo siempre les da la razón a los que la tienen.







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Chequear también:

Townes Van Zandt - Flyin' Shoes
Hoyt Axton - My Griffin Is Gone
Mickey Newbury - Stories from the Silver Moon Cafe



martes, 3 de enero de 2012

Video de la Semana: INXS - Don't Change



Se veía venir que se iban a convertir en una banda de mierda. Pero... ¡Que temazo!