jueves, 28 de octubre de 2010

Fleet Foxes - ídem [1er. LP - 2008]


A todos nos gusta descubrir música nueva. Ir a decirles a nuestros amigos “escuchá esto, no te lo podés perder” y cosas de ese estilo. Mientras más recóndito sea el hallazgo más dulce el sabor del éxito. Con los Fleet Foxes no pudimos darnos ese lujo. Se hicieron famosos casi de la noche a la mañana, todo el mundo hablaba de ellos, estaban en la tapa de una buena cantidad de revistas especializadas y muchos colegas músicos se deshacían en elogios. Desconfiar era lógico. Era entendible. En los últimos diez o quince años han aparecido una asombrosa cantidad de bandas rutilantes que hoy en día nadie recuerda. Más vale no dar nombres pero cuando la prensa (inglesa sobre todo) decide “inflar” a un grupo, generalmente, ya sabemos lo que pasa: nada.

No es el caso de los Fleet Foxes. Los tipos son buenos. Son buenos en serio. Son jóvenes y no tienen un millón de influencias como muchos de los grupos actuales pero sí tienen varias y las combinan con una habilidad sorprendente. Son fanáticos de los Zombies y se nota (¡Odessey and Oracle!), les gusta Neil Young y lo transmiten. Bill Withers, el soft-rock californiano del Fleetwood Mac de fines de los setenta, Donovan, Dylan, etcétera. Y un detalle que no debe pasarse por alto: saben cantar. Son excelentes a la hora de arreglar las voces. Saben armar una armonía de tres partes sin que suene remanida, hay mucha escucha atenta al Brian Wilson post-Pet Sounds y es evidente. Robin Pecknold, el compositor principal, confesó haber digerido varios bootlegs del Smile que nunca fue y es claro que le pegó y muy fuerte. Como mucha de la mejor música de rock, tienen un halo de misticismo, de cierta religiosidad difícil de explicar. Recordemos; The Who, algunas cosas de los Flaming Lips, Harrison… en sus momentos de alto vuelo logran un matíz cósmico y los Fleet Foxes por momentos lo consiguen. Escuchar sino "Your Protector" para comprobarlo. Es envolvente, es distinto y el estribillo se eleva de una manera que convence al más reacio. “Mientras yaces para morir a mi lado, yo soy el del juego de disparos ¿Acaso vas a esperarme a mi, el otro?” dice la letra en medio de un clima de folclore andino lleno de instrumentos, muy bien producido y grabado. Inapelable.

¿Qué irá a pasar con los Fleet Foxes de ahora en más? Imposible saberlo. No la tienen fácil, hay que decirlo. Tienen un disco debut con futuro de clásico, eso no es poco.
¿Van a cambiar la historia de la música popular? O mejor… ¿Necesita ser cambiada la historia? La respuesta a estas dos preguntas puede que sea un “no” rotundo. ¿Pueden asegurarnos cuarenta minutos de música hermosa y trascendente? Garantizado.







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Simon & Garfunkel - Bridge Over Troubled Water
Joni Mitchell - The Hissing of Summer Lawns
Fleet Foxes - Sun Giant [EP]


sábado, 23 de octubre de 2010

Video de la Semana: Patti Smith - Summer Cannibals



Una de las mejores canciones de un disco repleto de buenos temas; Gone Again del '96. Lo que pasa a los 3:05 (aproximadamente) es... ¿Cómo explicarlo? ¡Patti Smith!







viernes, 15 de octubre de 2010

Hoodoo Gurus - Stonage Romeos


La canción con que empieza el primer disco de los reyes del power-pop australiano es perfecta para definirlos. La letra es una enumeración del inmenso cúmulo de influencias que se dan cita en los Hoodoo Gurus: “Shake Some Action, Psychotic Reaction, No Satisfaction, Sky Pilot, Sky Saxon, eso es lo que me gusta... eso es lo que me gusta”. Y eso no es nada, a lo largo de la letra va recorriendo, citando y dando a entender nombres relacionados con el rock, algunos conocidísimos (Bowie, Ramones) y otros artistas más bien considerados “de culto”, como los Count Five o los Music Machine de Sam Bonniwell. No se puede evitar la complicidad inmediata, los Gurus son una banda para amantes de este género, para quienes ya son parte del asunto, para los conversos. Y si todo viene empaquetado con guitarras, guitarras, coros y… ¡más guitarras! Bueno; el cóctel se vuelve irresistible.

No son ajenos al humor, incluso en las canciones más tradicionales, como por ejemplo "My Girl" uno de esos singles atemporales, que podrían haber sido grabados tanto ayer como en la época del Merseybeat, siempre hay un dejo de ironía, un chistecito generador de complicidad.
Segunda canción y es donde queda claro que la cosa es en serio, este humilde servidor desafía a cualquiera a escuchar "I Want You Back" tres veces seguidas y a tratar de olvidarla. Es imposible, lo tiene todo. Las estrofas son un gancho en sí mismas y cuando viene el estribillo, que vuela por los aires, ya estamos atrapados para siempre. Encima tiene un solo de esos cortos, efectivos, melódicos, con muy buen gusto. Imperecedero. Hablando de humor, en algunas es mucho más evidente, como en "Zanzibar", "Arthur" o en "Dig It Up" en donde suenan como si los Cramps se preocupasen de cosas como llevar el tiempo con precisión. Un riff bien sucio y la voz de Dave Faulkner (un frontman hiper-carismático) bien al frente, quejándose, aullando, desplegando todo su histrionismo. Otra perla, casi al final; "Tojo". Empieza con un dibujo de guitarra medio oriental, parecido al de "Turning Japanese" (el gran hit de los Vapors) y sigue con una base rápida, ramonera, pero con la intensidad contenida. Y sí, en el estribillo explota con fuerza y también es un cross de izquierda a los sentidos. Memorable. “Me dieron un avión que no podía pilotear, me enseñaron a despegar pero no sé cómo aterrizar, me dijeron que no tiene importancia y yo no puedo entender” dice en "I Was a Kamikaze Pilot" en medio de un rock entre los primeros AC/DC y Chuck Berry (que en realidad es casi lo mismo), hay solos roqueros, hay gritos, no le falta nada, son los Gurus en su esplendor.

Coquetearon con la fama, firmaron con una compañía grande, giraron por Estados Unidos con relativo éxito pero nunca llegaron a las Ligas Mayores, aunque todos los que estén acá leyendo saben que eso es lo que suele arruinar a la gran mayoría. Todos los discos de los Hoodoo Gurus tienen como mínimo cinco canciones impresionantes, de esas que nos acompañan desde el momento mismo de la primer escucha. ¿A alguien le parece poco?








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The Hoodoo Gurus - Kinky
DM3 - Road to Rome
Orange Humble Band - Assorted Creams


domingo, 10 de octubre de 2010

5 Canciones 5: Johnny Cash, The Boys, Lime Spiders, Paul K. y Dom Mariani


Cry, Cry, Cry
Johnny Cash

¿Cuantas personas habrán escuchado el lamento del Hombre de Negro? ¿Cuantas habrán bailado con el ritmo de los Tennessee Three? ¿Cuantos habrán decidido agarrar por primer vez una guitarra después de escuchar esto? Incluída en su primer LP, fue también la cara "A" de su primer simple. Un tema histórico en todo sentido. Insoslayable. Pensar que ya pasaron más de 50 años no hace más que aumentar el valor -en todo sentido- de las primeras grabaciones de Johnny Cash.

Aparece originalmente en: Johnny Cash with His Hot and Blue Guitar (1957)

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Do the Contract
The Boys

¿Puede una canción sobre los problemas financieros de una banda tener algún tipo de relevancia? Depende mucho de los "quienes" y de los "cómo", en este caso se trata de los Boys y la respuesta es un rotundo "SI". El costado mas cancionero del punk inicial, modelo '77. Guitarras fuertes y melodías inolvidables; power pop para ser precisos. Sin vueltas.

Aparece originalmente en: Alternative Chartbusters (1978)


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Just One Solution
Lime Spiders

¡Más rock australiano! Y si, si tiene este nivel nunca es suficiente. Salvaje, corrosivo, irónico, fino, sucio... son sólo algunas de la tantas virtudes de los Lime Spiders. "Just One Solution" es uno de los originales, de Mike Blood, del disco debut, se destaca en medio de un par de versiones también excelentes de clásicos de rock garagero como "Action Woman", "Are You Loving Me More" o "N.S.U." de Cream.


Aparece originalmente en: The Cave Comes Alive! (1987)


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Haunt Me Till I'm Gone
Paul K. & the Weathermen

Prolífico hasta el punto de poder llenar un disco (¡doble!) de rarezas, caras 'B' y descartes sin aburrir en ningún momento, es el resultado de la improbable unión entre Tom Waits, Townes Van Zandt, Iggy Pop y Paul Westerberg. Todos tenemos fantasmas pero Paul K. es perseguido por un ejército -aparentemente- y lo van a acosar hasta la muerte misma según esta gran canción.


Aparece originalmente en: Stolen Gems; The Anthology (2003)


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Sunshine's Glove
Dom Mariani

Mariani (The Stems, DM3, etc.) decide auto-homenajearse y mirar un poco al pasado y... ¿Quién puede decirle algo? Encima lo hace con una vuelta de tuerca, con versiones más tranquilas, con poco acompañamiento y eligiendo temas de toda su carrera, en este caso una joyita del único disco de los Someloves, nada menos que "Sunshine's Glove" del brillante Something or Other.

Aparece originalmente en: Rewind and Play (2010)


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miércoles, 6 de octubre de 2010

Video de la Semana: Guadalcanal Diary - Always Saturday



Del disco Flip-Flop. Atención con los dos primeros; Walking on the Shadow of the Big Man y Jamboree.



viernes, 1 de octubre de 2010

Euphoria - A Gift from Euphoria


A veces con los “Discos Perdidos” pasan cosas muy extrañas. Suelen estar rodeados de un halo de misterio, se sabe poco de sus integrantes, los detalles biográficos son escasos, exagerados y, muchas veces, inverosímiles. Es cierto, como oyentes, nos gusta involucrarnos en la historia, en el por qué y los cómo de un disco pero hay veces en que todo se vuelve absurdo.
En el caso de Euphoria, este dúo de conformado por William Lincoln y Hamilton Wesley Watts, también hay “adornos” curiosos. Que tocaron en Texas con los 13th Floor Elevators, que grabaron en miles de discos hoy día olvidados e incluso que unos de los músicos fue protagonista de una operación de cambio de sexo. Creer o reventar.

Por suerte ante la música, que al fin y al cabo es lo que importa, las especulaciones y argumentos de venta no son necesarios y en A Gift from Euphoria no faltan las emociones fuertes. Empieza con "Lisa" una suerte de pop orquestal a la manera de los Bee Gees de Odessa o Trafalgar y casi de inmediato pasa a "The Stone River Hill Song", una especie de bluegrass narcotizado que bien podría haber estado en Sweetheart of the Rodeo, de los Byrds.

"Did You Get the Letter" incluye los reglamentarios efectos pirotécnicos de sonido tan frecuentes en aquel entonces, con una sección psicódelica y deforme, parece que termina pero vuelve al tema principal antes de desaparecer de a poco. En "Through a Window" la voz líder tiene un parecido con la de Steve Marriott de los Small Faces, incluso el tipo de canción tiene una relación directa con la banda inglesa. La atmósfera circense es la manera de introducir "Young Miss Pfugg", que también tiene que ver con los Bee Gees de fines de los sesenta, pop barroco, densamente orquestado, grabado y producido sin ahorrar recursos. En seguida sigue "Lady Bedford", cálido, acústico, con un hermoso solo de clave, aquel instrumento del siglo XVII tan difícil de ver en nuestros días. Como varios discos de la época, en A Gift… hay un supuesto tema unificador que, claramente, debe haber ido perdiendo fuerza a medida que las composiciones iban en aumento, en este caso es el suicido, y es en "Suicide on the Hillside, Sunday Morning, After Tea" en donde se habla sobre esta cuestión. En algunas de las canciones el tema se toca de soslayo y en otros no aparece para nada. "Sweet Fanny Adams" es un rock medio tiempo a la manera de los Stones, Traffic o los Grateful Dead y "I'll Be Home to You" (que incluye unos cuantos efectos sonoros al principio) también tiene este clima de vuelta a las raíces, tan característico de ese momento particular de la música popular.

Quizás el estrepitoso fracaso de Euphoria se debió al eclecticismo de A Gift from Euphoria, sobre todo ante un público que necesitaba más etiquetas y estructuras; “esto es rock, esto es blues, jazz-rock, etcétera”. Este dúo dominaba claramente el oficio y sin ser grandes innovadores, tenían muy claro lo que hacían y lo hacían con clase. Algunos no necesitamos mucho más que eso para agregar otra pieza en nuestras estanterías.







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The Grass Roots - Let's Live for Today
New Riders of the Purple Sage - Gypsy Cowboy
Endle St. Cloud - Thank You All Very Much


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Video de la Semana: Cracker - The Golden Age


La banda de David Lowery después de Camper Van Beethoven y el tema que dá título al tercer disco de estudio de Cracker.





sábado, 18 de septiembre de 2010

5 Canciones 5: Love Affair, Pappo's Blues, Mekons, Gigolo Aunts, Thea Gilmore


A Day Without Love
Love Affair

Con una base rítmica de soul pero con las voces y la actitud típica de una banda de rock de fines de los 60's. Esta joyita demuestra que con dos o tres i
deas musicales, más una producción a lo grande, muy cuidada, se puede hacer un milagro de tres minutos de duración.

Aparece originalmente en: The Everlasting Love Affair (1969)

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Hubo distancias en un curioso baile matinal (parte I)
Pappo's Blues

“Sin d
arnos cuenta algún día de sol, nos ahogaremos de comunicación” profetizaba Pappo, allá por su quinto disco, el fundamental Vol. 5 (alias El Triángulo). Y no se quedaba ahí: “Hágase un bien, introdúzcase en un círculo de estrellas momentáneas. Para reconocer que usted mismo es ese ser que a todos lados lados acompaña”. Y, si el paquete viene envuelto en un mar de guitarras espesas, no podés resistirte.

Aparece originalmente en: Vol. 5 [El Triángulo] (1974)


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Big Zombie
The Mekons

¿Cowboys ingleses de izquierda tratando de sonar como The Clash? Sí, de la académica ciudad de Le
eds, la banda liderada por Jon Langford entrega este remolino de guitarras, violines, batería y acordeones, para un mensaje existencialista. Aparecía en The Edge of the World, uno de los tantos discos que han hecho (y siguen haciendo) ¿Y qué pasa con el resto de los temas? ¡Muy buenos!


Aparece originalmente en: The Edge of the World (1986)


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Where I Find My Heaven
Gigolo Aunts

Precios
o estallido de power-pop a cargo de los neoyorquinos Gigolo Aunts. No solo en el nombre de la banda (como aquel tema de Syd Barrett, sí) se encuentran las raíces sixties de esta banda, injustamente ignorada. Después del estribillo corta, vuelve a explotar, hay un solo muy bien hecho, el título de la canción es bueno… ¿Hace falta algo más? Dato curioso, este aparece en una película muy exitosa que seguro viste, nada menos que Tonto y Retonto, con el gran Jim Carrey.


Aparece originalmente en: Flippin' Out (1994)


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Hide 'n' Seekin'
Thea Gilmore

La ma
estría de un cantautor no sólo pasa por su capacidad para componer, también en saber encontrar una gran canción, en donde el resto de los mortales sólo escucha música. La inglesa Thea Gilmore se da el gusto de aparecer, en la tapa de su álbum de versiones, rodeada de discos y revistas. En este caso, toma una de las canciones de Eventually, del gran Paul Westerberg, y la asume, la hace propia.

Aparece originalmente en: Loftmusic (2004)


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jueves, 16 de septiembre de 2010

The Undertones - Positive Touch


Los años que vinieron después de la explosión del punk, a fines de los setenta, fueron un momento único e irrepetible. Era claro que el formato de los tres acordes, palo y la bolsa había llegado a su agotamiento. Era necesario hacer cambios. Urgente. Algunos salieron bien parados, otros se estancaron y muchos no supieron reaccionar y sufrieron las consecuencias.

Apadrinados por el gran John Peel ("Teenage Kicks" era -supuestamente- su canción favorita de todos los tiempos) los Undertones, formados en Derry, Irlanda, por los hermanos O'Neill, fueron uno de esos grupos que supieron adecuarse al nuevo panorama.
Los dos primeros discos son imprescindibles, divertidísimos, con ese punk fiestero e irónico por el que todos los conocen. Para la época del tercer trabajo de estudio, Positive Touch, había que experimentar un poco. Los Undertones tomaron la premisa al pie de la letra. Intentan de todo, “inventando” géneros, retorciendo y exprimiendo las posibilidades.

Por ejemplo "Julie Ocean"… ¿a qué se parece? No es una balada, tampoco un medio tiempo, pero tiene mucha personalidad, sobre todo por la voz de Feargal Sharkey, con ese tono de soul blanco tan particular. Lo mismo que pasa en "Julie…" pasa en la mayoría de los temas de Positive Touch; "It's Gonna Happen" suena como uno de esos temas de la etapa intermedia de Madness, un pop británico raro y muy pegadizo, hasta que llega el estribillo y va a parar a un lugar diferente, con arreglos de teclado y una producción muy cuidada. "His Good Looking Girlfriend" tiene un parentesco con los trabajos anteriores, si no fuera por una sección de bronces que subraya las estrofas. La particularidad está en la letra, es una de esas viñetas tragicómicas al estilo Ray Davies, en las que el protagonista de repente es popular y se debe -claro está- al atractivo físico de su nueva media naranja. El tipo, por supuesto, ni se entera. Otra vez, esa actitud tan británica, en la letra, en los arreglos, en el clima en general. Muy evidente en "Sigh and Explode" que bien podría haber estado en Modern Life Is Rubbish de Blur, más de diez años después. "I Don't Know" es una especie de ska transformado y así sucesivamente, todos los temas tienen una característica que lo hace únicos, puede que guste o no, pero no se puede negar que el espíritu de las sesiones de Positive Touch era arriesgar sin importar las consecuencias. Esa actitud se refleja en cada uno de los surcos.

De a poco el espíritu de camaradería y de "grupo de amigos que sólo se están divirtiendo" fue dando paso a las discusiones y lucha de egos. Para la época de The Sin of Pride, el último trabajo de estudio (antes de la obligatoria reunión nostálgica) poco quedaba de aquel grupo de adolescentes cerveceros y jodones. Aunque la llama sagrada no se apagaría, todo lo contrario, seguiría más viva que nunca de la mano de la banda que armaron los hermanos O'Neill, nada menos que That Petrol Emotion, uno de los grupos más interesantes de la década siguiente. La dejamos picando para la próxima.







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The Undertones - Hypnotised
Squeeze - Argybargy
That Petrol Emotion - Bubble



lunes, 6 de septiembre de 2010

The Cars - Panorama


No sería descabellado decir que los Cars no son reconocidos al nivel que merecen. Uno de los motivos puede ser que vendían miles de discos, millones en realidad. Por ejemplo Heartbeat City, el quinto disco de estudio, ubicó cinco (sí… ¡cinco!) simples en el Top 20 y vendío tres millones de ejemplares, convirtiéndose en triple platino. A veces pasa, el éxito genera enemigos, desde que el mundo es mundo.

Como sea, los Cars tienen unas cuantas virtudes, son la quintaescencia de lo que todavía hoy se conoce como New Wave, que no es otra cosa que el punk, con su simpleza y efectividad, más un poco de barniz auditivo, todo listo y empaquetado para sonar en todas las radios. Pero claro, no sería tan simple el asunto si Ric Ocasek no fuera un excelente compositor de canciones. Canciones simples, breves, efectivas, con ganchos administrados a diestra y siniestra y un licuado de influencias interesante: Velvet Underground, Roxy Music, Kraftwerk... Impecable.

Panorama, tercer trabajo en menos de dos años, iba a ser el “disco diferente”, la vuelta de tuerca. Al momento de su aparición fue despedazado por los críticos de la gran mayoría de los medios. Pero una escucha atenta revela que en realidad esos cambios no son tales. O al menos no son tan pronunciados. Sí, quizás en el tema que da el título al disco (y que se encarga también de abrir el juego) hay un giro hacia un pop electrónico hasta entonces inédito, pero no es más que un truco sonoro. Debajo de la producción están todos los elementos que caracterizan a la banda de Boston. Vale la pena el video dirigido por Jerry Casale, de Devo. "Touch and Go" fue el hit esta vez. Merecidamente. El chiste está en la letra, el usado para el “toco y me voy” es esta vez el protagonista, el tipo está desesperado por revertir la situación pero sabe que no tiene demasiadas chances. Tiene un excelente solo de guitarra a cargo de quien, en varias oportunidades, hacía la voz líder; Benjamin Orr. "Gimme Some Slack" también es de esos temas que se recuerdan para siempre, incluso con una sola escucha, "Don't Tell Me No" también tiene un parentesco con "Panorama", con una producción bien de la época, típica. En "Getting Trough", una especie de rockabilly futurista, también es fácil detectar que los Cars estaban atentos a lo que pasaba a su alrededor, en un momento hay unos acordes que podrían haber estado en Freedom of Choice o en cualquier disco de los Talking Heads de la primera época. También, como en casi cualquier disco, hay composiciones que pueden ser consideradas “de relleno” como "Misfit Kid" o "Down Boys" pero es cuestión de darles una oportunidad. Además en The Cars jamás se jactaron de ser una banda “con sustancia”. La conclusión es simple; si eso es relleno… ¿Qué queda para el resto? También está "You Wear Those Eyes" una… ¿Balada? medio tétrica en donde Ocasek se luce como cantante.

Reaccionaron a las críticas negativas y con Shake it Up volvieron un poco al sonido que en realidad nunca habían dejado del todo de lado y siguieron las ventas millonarias, ayudados por una más que significativa rotación en MTV, que por entonces daba sus primeros pasos. Después de la inevitable disolución, Ocasek se consagró como productor de primerísimo nivel, abarcando un muy amplio espectro, desde Bad Brains hasta The Killers, pasando por los ultra-prolíficos Guided By Voices o el punk-pop de los Weezer de Rivers Cuomo. Nada mal.








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David Bowie - Aladdin Sane
The Cars - Candy-O
Fountains of Wayne - Welcome Interstate Managers




Video de la Semana: The Cars - Touch and Go




- A favor:
unas cuantas curvas pronunciadas para la platea masculina.

- En contra: la tremenda cara de monstruo antediluviano de Ric Ocasek.





sábado, 4 de septiembre de 2010

Nektar - Journey to the Centre of the Eye


Nektar. Expatriados ingleses trabajando en Alemania a principio de la década del setenta. No es mucho lo que se puede decir de ellos desde el punto de vista extra-musical pero es muchísimo lo que sí se puede decir en el terreno estrictamente discográfico. El contenido de sus trabajos es la clave y a eso nos abocaremos.

Este es un disco conceptual que cumple sus promesas. ¿De qué se trata todo? El secuestro de una nave espacial terráquea, originalmente destinada a Saturno, perpetrado por alienígenas de un planeta desconocido. Todo esto sirve de excusa para varios comentarios de tipo político y sociológico, con observaciones sobre los comportamientos humanos, sus errores y miserias cotidianas.

Una empresa difícil de llevar a cabo, gracias a la música de Journey to the Centre of the Eye, el todo termina funcionando y el contenido está por encima de la forma. El rock espacial de Nektar está bien ejecutado y pensado, hace que el hecho de que no hayan inventado nada nuevo, sea secundario. Lo que hacen, lo hacen muy bien, con oficio, combinando sabiamente los elementos. Por momentos es rock psicódelico, hay kraut-rock, rock sinfónico/progresivo, etcétera, pero todo está dosificado y administrado con inteligencia.

Tomemos como ejemplo "The Nine Lifeless Daughters of the Sun" (que sería algo así como "Las nueves hijas sin vida del sol"), en algo menos de tres minutos pasan tantas cosas que podrían haber hecho que dure diez minutos sin aburrir ni un segundo, hay una sección improvisada, un crescendo guitarrero agresivo y unas voces al unísono que ponen la piel de gallina. El final casi no se nota porque se funde con el tema siguiente: "Warp Oversight", que podría formar parte de la cara experimental de Ummagumma de Pink Floyd con total comodidad. "The Dream Nebula" parece ser algo así como una especie de sección central, por su ubicación en el disco y porque está dividido en dos partes muy diferenciadas; la primera alterna violentísimos power-chords con momentos de sosiego pero, en la secuela, el tema central aparece un poco más desarrollado, incluyendo una suerte de vals sicodélico con unos soberbios efectos de guitarra. No vale la pena seguir insistiendo con el análisis individual de los temas de Journey… ya que como muestra sobra un botón pero sí hace falta aclarar que abundan momentos asombrosos (¡El subidón adrenalínico de "Burn of My Eyes"!!!), sorpresas y secciones reposadas en un disco que lo tiene todo.

Después de este, el primer larga duración de la banda, vendría A Tab in the Ocean al cabo de unos pocos meses, lo que habla de un ritmo de trabajo y una disciplina poco frecuente en este tipo de bandas. Más tarde …Sounds Like This, Remember the Future, (mucho más volcados al rock sinfónico) y así hasta fines de la década, donde deciden separarse, sobre todo por falta de éxito. Después vendrían las reuniones de rigor. Nadie les quita lo bailado.







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Amon Düül II - Vive la Trance
Sam Gopal - Escalator
Spiritualized - Pure Phase


Richard Hawley - Coles Corner


Si la valentía tiene que ser premiada a Richard Hawley tienen que hacerle un monumento. Por ir contra la corriente, por hacer un estilo totalmente desfasado a nivel cronólogico y -como si fuera poco- salirse con la suya y tener éxito.
Es una música sin fecha de vencimiento, quizás habría que ir a buscar los discos de Nat King Cole o Sinatra para ver (y entender) que es lo que está haciendo.
Hawley se afiló los dientes como guitarrista de sesión, salió de gira con Pulp y formó parte de Longpigs, una banda olvidada del bripop de los noventa, que llegó a telonear a U2 en la gira Pop Mart.

Si el Elvis gordo, drogado y decadente de los 70's, el que hacía esos discos de estudio ultra-producidos, ya no es importante, nadie parece habérselo recordado a Hawley que lo tiene claramente en lo alto de su altar personal de héroes y, si se lo recordaron, no le importó en lo más mínimo. "Just Like the Rain" es una de esas baladas country llenas de arreglos de cuerda que bien podría haber estado en Promised Land o Moody Blue (de El Rey, claro). Todo en Coles Corner suena actual. Hasta el punto de que, quienes desconozcan todo este inmenso bagaje que Hawley carga en su mochila, pueden disfrutar sin problemas de su trabajo porque se trata de una música invencible, inoxidable y cálida.

Es romántico en el buen sentido de la palabra, ya en la tapa aparece en una famosa esquina de su ciudad natal, Sheffield, en el Reino Unido, con un ramo de rosas, como esperando a su cita y es así como todas sus canciones están unidas por ese concepto unificador, el amor (y la falta de él) visto como motivo de orgullo, como motor de la vida, sin dobleces y sin el cinismo al que nos tienen habituados los tiempos en que vivimos. Este tipo de canción y esta lírica en la década del cincuenta hubiese sido moneda corriente, pero en el siglo XXI es todo un signo de hidalguía, de coraje. Nadie hace música así hoy, con este nivel de aplomo, es creíble y va a contramano de la gran mayoría de los géneros que todavía venden muchos discos.

"Darlin' Wait for Me" tiene un clima muy similar al que planteaba aquel "Bridge Over Troubled Water" de Simon & Garfunkel, hoy en día un estándar de la música moderna, pero lo de Hawley por suerte no se limita a quitarse el sombrero frente a sus admirados, suena personal, con todo puesto en su lugar. En "Born Under a Bad Sign" su voz de barítono alla Scott Walker se luce con un fondo de campanitas navideñas (¿Un guiño a Spector?) o las escobillas jazzeras que acompañan "I Sleep Alone", son gestos que generan complicidad en el oyente y hacen que Roy Orbison esboce una de sus sonrisas ladeadas, donde quiera que esté.

Coles Corner es su tercer disco de estudio y fue el que más llamó la atención al momento de su aparición, en el 2005, con muchos comentarios positivos en los medios, hoy en día ya va por su sexto disco, con un álbum en vivo muy reciente y el brillante Truelove's Gutter como última demostración de su vigencia. Cuando hay convicciones, esfuerzo y mucho conocimiento de causa…







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Frank Sinatra - Sings for Only the Lonely
The Walker Brothers - Take It Easy with the Walker Brothers
Richard Hawley - Lady's Bridge


jueves, 2 de septiembre de 2010

Wire - Chairs Missing


Una banda temeraria, ávida de correr riesgos y asumirlos. Sólo en sus primeros tres discos, aparecidos en un lapso de menos de tres años, cambiaron considerablemente, apostando. Eran estudiantes de arte, como muchos de sus compañeros de escena (Gang of Four, etc.) y se encargaron de hacer que lo aprendido y estudiado se reflejase en la música. Chairs Missing es el segundo disco y todavía hoy sigue sonando contempóraneo.

Desde los primeros compases de "Practice Makes Perfect" queda claro que no estamos ante la típica música de FM de fondo para el supermercado. No, al contrario, podría ser la banda sonora de alguna película de suspenso arty, con su ritmo insistente, esas guitarras que lastiman y la voz de Colin Newman, más paranoico que nunca. "French Film Blurred" anticipa al Radiohead post-Kid A en veinte años. Es la canción llevada al límite.

Si alguna vez hay que explicarle a alguien de qué se trataba el post-punk, una buena manera puede ser exponer esa persona a "Men 2nd", "Marooned" (¡Gran arpegio introductorio!) o "Mercy", en realidad, a cualquiera de los temas de Chairs Missing, son climas gélidos, acordes menores, ritmos rápidos y sincopados. Es la pesadilla imaginada por Orwell y Fritz Lang hecha música, el acompañamiento perfecto para un mundo que se desmorona. "Sand In my Joints" los encuentra otra vez en el sonido de Pink Flag, a toda velocidad, un riff ramonero y, a menos de dos minutos de empezar… ya se terminó! “Sentirse adormecido por carne anestesiada, evitando desgracias con las ideas aún frescas, sin manos, sin pasos, tu labor es en vano” dice la letra de "Being Sucked Again" y en seguida da paso al machaque misterioso de "Heartbeat" casi al borde del susurro y con esas notas del bajo reiterativas, como para reforzar el concepto. Va creciendo, tímidamente, pero no llega a explotar del todo, “como un latido de corazón”. Contundente.

Más referencias al desequilibrio mental en "Mercy", por si acaso hacía falta: “Dentro de la institución con paredes de azul pastel, muros salpicados clínicamente de blanco, piedad esta noche, enfermera”. Si esa letra, escalofriante de por si, está dentro de una música claustrofóbica, energética y agobiante, es imposible no entender el mensaje. No es música para ir a hacer las compras o esperar que llegue el turno en el consultorio del dentista. Tampoco es para ir en el subte mirando de reojo a los costados. Hay que encontrar el momento y ahí si, es perfecta. "Outdoor Miner" es un refugio después de un buen tramo tormentoso, pop adelantado, distinto, sin dudas Blur, Suede y la generación siguiente estaba prestando atención a esto. Lo mismo con el tema que sigue, el clásico "I Am the Fly" en donde un coro de barrabravas cockney dice “soy la mosca en la sopa”, a nivel masivo nunca iba a pasar nada con Wire, pero había varios parando la oreja.

A Wire todavía les faltaba grabar el también magnífico 154 antes de internarse en una década conflictiva (y más bien accidentada) pero aún fructífera discográficamente hablando. Con discos solistas y proyectos paralelos atravesando los trabajos oficiales de la banda. Pero la influencia de Wire en la música moderna, aunque sutil, todavía se hace sentir y mucho. ¿Ellos? Siguen sacando discos y en gran forma.







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Ultravox - Ha!-Ha!-Ha!
Franz Ferdinand - ídem [1er. LP - 2004]
Wire - Send


Townes Van Zandt - For the Sake of the Song


No todo el mundo está dispuesto a dejar de lado las comodidades del mundo material para seguir su musa. No es el caso de Townes Van Zandt. Criado en el seno de una familia texana acomodada, hijo de un abogado rico relacionado al petróleo, pasó su infancia mudándose continuamente. La epifanía llegaría al ver a Elvis en el aquel legendario show de Ed Sullivan y la decisión definitiva vendría de la mano de The Times They Are A-Changin' de Dylan; adiós estudios y a vivir por y para la música.

Después de unos cuantos años de idas y venidas, de pasar -literalmente- hambre, se fue afianzando como compositor y empezó a conseguir residencias en lugares chicos. También en esos años de búsqueda desarrolló un apego por el alcohol y las sustancias que lo acompañaría por el resto de su vida y lo definiría también como poeta y músico.
For the Sake of the Song fue el inicio de Van Zandt como artista discográfico, aparecido en el ínfimo sello Poppy y grabado en Nashville con la producción de Jack Henderson Clement.

¿Qué mejor manera de empezar el primer con una de sus mejores canciones? "For the Sake of the Song" es brillante, simple, elegante y con todas las características de Van Zandt como poeta e intérprete. Juega con las imágenes visualmente, usando palabras cercanas al lenguaje de uso habitual, pero sin caer en obviedades. "Tecumseh Valley" es otra de las que retomaría más adelante, volviendo a grabarla para Our Mother the Mountain con el título ligeramente modificado. Es la historia de una chica que decide probar suerte abandonando su hogar, en busca de mejores perspectivas. Confirmando la teoría de que todos los autores dejan huellas autobiográficas en sus trabajos. La melancolía inherente a toda la obra de Van Zandt es clarísima en "Quicksilver Dreams of Maria", con esa tristeza romántica tan característica, la mezcla de imágenes surrealistas del Dylan de mediados de los 60's y las situaciones cotidianas. "Waiting Around to Die" es impresionante. Ya desde la producción misma, con esos redobles de tambores de fondo y las cuerdas siempre a punto de estallar. La letra tiene que ver con la heroína (nombrada acá como “codeína”), la temible droga que sería su inspiración pero también su cruz. Otro momento para destacar a nivel producción es "The Velvet Voices", con esos coros femeninos fantasmagóricas que están ahí, medio de fondo, pero que como detalle agregan mucho al todo. Punto a favor para Clement.

Los discos que grabó durante la década del 70, que son varios y muy buenos, pasaron prácticamente desapercibidos excepto para unos pocos (sobre todo músicos) pero en los noventa los hermanos Cohen incluyeron una versión de "Dead Horses" de los Stones en la banda sonora de una de las grandes películas de los últimos veinte años: El Gran Lebowsky. El culto por Townes Van Zandt parecía crecer día a día. Si a eso sumamos el constante murmullo de músicos y amigos en vida como Steve Earle o Emmylou Harris… Lo de siempre; a la larga, el tiempo siempre tiene razón.








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