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lunes, 2 de septiembre de 2024

5 Canciones 5: Kula Shaker, Crowded House, Compañero Asma, Humble Pie y Crabby Appleton


Ruby
Kula Shaker

Tuvieron un parate de casi diez años, por un problema que no viene al caso, este es el segundo LP post-reunión, el que le sigue a Strange Folk, del 2007. Volvieron con un lavado de cara, conservando la onda de Kula Shaker, agregando una cuota de misticismo y cierta sofisticación en los arreglos y las composiciones. "Ruby" sería algo así como un "Eleanor Rigby" del siglo veintiuno. "Nuestro amor es como una simple plegaria".

Aparece originalmente en: Pilgrim's Progress (2010)

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I Walk Away
Crowded House

Hitazo de Crowded House, una banda que se especializaba en la materia. No tan conocido como "Don't Dream It's Over", "Something So Strong", "Fall at Your Feet" o cualquiera de esos temas omnipresentes en las radios de rock y pop a lo largo y ancho del planeta. Lleva la marca registrada de Neil Finn, quien ya había grabado "I Walk Away" para el décimo y último de estudio de Split Enz, See Ya 'Round. Termina con un tornado orquestal un tanto atípico para este tipo de música. No les faltaban recursos a los australianos.

Aparece originalmente en: Crowded House
(1986)

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Rítmica evocación (para Roberto Sánchez)
Compañero Asma

Homenaje sentido para el gran Sandro a cargo de la banda de Hernán Espejo, en el enésimo disco de estudio de Compañero Asma. "El suave tranco de su evolución, cóctel perfecto de balada y rock. Sinvergüenza genial, de Alsina el chamán". La reivindicación de la figura del pionero absoluto del rock argentino, en la que varios han incursionado. A veces con imitaciones, otras con versiones de sus clásicos (y no tanto) pero pocas veces así. Con un tema original, sentido, sin ironía o esa sonrisa ladeada posmoderna, con la que algunos creen rendirle culto al gran Gitano.

Aparece originalmente en: Mágica posesión (2012)

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Earth and Water Song
Humble Pie

¡Qué discazo el tercero de Humble Pie! Esta es de Peter Frampton, que todavía no se había ido de la banda que comandaba Steve Marriott, el ex-Small Faces. Todavía le faltaban unos años para el mega-estrellato, de la mano del doble en vivo Frampton Comes Alive! Acá hay un manejo sorprendente de la dinámica, sino sabés el contexto podés pensar que esto es una copia de Led Zeppelin. Esto es único, no se parece en realidad a nada, sería una suerte de blues acústico épico. Las guitarras son una belleza, abundan a diestra y siniestra.

Aparece originalmente en: Humble Pie (1970)


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Peace by Peace
Crabby Appleton

Banda yanqui de principios de los setenta, se las arreglaron para grabar dos discos de estudio antes de desaparecer sin dejar ningún tipo de rastro. Se puede decir que no eran de esos que arrasaban en lo que a personalidad se refiere, esto se parece a varios compañeros de generación; Raspberries, Badfinger, Todd Rundgren como solista... una suerte de hard rock progresivo con mucho acento en la melodía, en el gancho. Y este es el temazo épico del primer disco homónimo, hasta tiene una parte medio Tommy (de The Who) como para darse una idea.

Aparece originalmente en: Crabby Appleton (1970)


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jueves, 12 de septiembre de 2013

5 Canciones 5: Velvet Opera, The Groundhogs, OMD, Screaming Trees y Son Volt


Standing On the Edge
Screaming Trees

Los Screaming Trees mostrando sus influencias más retorcidas y drogonas, la música californiana tóxica de fines de los sesenta, como unos Seeds o The Chocolate Watchband menos amigables, más malvados. Mark Lanegan era un pibito acá pero ya tenía la voz y la personalidad muy bien perfilados. En ningún momento suena a pastiche, esto es apropiación cien por ciento. Está en Clairvoyance, el primer LP de la banda, cuando estaban en el sello SST y es bastante difícil de conseguir. Pero vale la pena, realmente. 

Aparece originalmente en: Clairvoyance (1986)

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Raise the Light
Velvet Opera

Una voz líder de esas que conmueven, un poco al estilo Steve Marriott, con un teclado hammond, son los encargados de introducir esta joya del segundo de Velvet Opera, a la altura de cualquier tema de los Small Faces o de Traffic. Tiene un interludio con un solo de guitarra española bien cortito que es una delicia. El cantante es un verdadero soldado del under británico, Paul Brett, que en breve formaría una de las grandes bandas de culto de aquellos años iniciáticos; Paul Brett's Sage. También en este disco hay una excelente versión de "Eleanor Rigby".

Aparece originalmente en: Ride a Hustler's Dream (1969)


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Joan of Arc
Orchestral Manoeuvres In the Dark

Si tenés que mostrarle a un amigo de qué va OMD, con este tema tenés una buena manera de aproximarte. Por lo menos a la faceta "escritores de hits" del dúo inglés. La voz apasionada de Andy McCluskey y los infinitos colchones de sintetizadores de Paul Humphreys te hacen pedir por favor que llegue ese estribillo, que sabés que va a ser mortal. En el mismo disco, inmediatamente después aparece el mismo tema, con el título algo cambiado, que te sirve para demostrar la otra cara de la banda; más experimental, volada y kraut-rockera.

Aparece originalmente en: Architecture & Morality (1981)

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Cherry Red
The Groundhogs

A medio camino entre los Who más pesados, la tonelada de riffs del Led Zeppelin de la era de oro y anticipando en casi veinte años al ataque sónico-guitarrero de Sonic Youth, "Cherry Red" es la bomba con que empezaba el lado "B" de Split, uno de los discos clásicos de esta institución liderada por el incansable Tony McPhee. Estribillo cantado en falsetto, en medio de una tormenta de redobles y power chords, cuesta creer que todo este ruido venga de apenas tres instrumentos. Una obra maestra adentro de un disco que merece una segunda chance.

Aparece originalmente en: Split (1971)


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Angel of the Blues
Son Volt

El amigo Jay Farrar sigue porfiando, después de más de veinte años y se sigue calzando un trajecito que no por pesado deja de quedarle cómodo; el de Gram Parsons. En Honky Tonk se lo escucha más apegado al country-rock que nunca y en "Angel of the Blues", particularmente, escribe una de esas baladas para llorar a moco tendido, en el bar, acodado a la barra, cuando están por cerrar y la melancolía se vuelve casi insoportable. Gran tema, en serio.

Aparece originalmente en: Honky Tonk (2013)

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sábado, 24 de agosto de 2013

Humble Pie - Town and Country


Prácticamente todos conocemos a Humble Pie, a al menos los hemos sentido nombrar, medio a la pasada, siempre relacionados con los Stones, los Faces, los festivales al aire libre y cierto rock and roll cuadrado y básico, medio boogie, de temas como “30 Days in a Hole” o “I Don’t Need No Doctor”. Pero esta, la primera etapa, de los dos primeros discos para el sello Inmediate de Andrew Loog Oldham, es otra historia, diferente.

El corazón de la banda lo componen Steve Marriott, ex-Small Faces y Peter Frampton, ex-The Herd y número fijo en las radios de rock adulto (y adulterado) en los siguientes años. Pero no nos adelantemos ni dejemos que el prejuicio se ponga alerta. Si los conocés del super clásico Smokin’ o el muy famoso Live at the Fillmore te vas a llevar una sorpresa, muy grata por cierto. En Town and Country es otra banda, otro estilo, hay veriedad, sobra calidad y en las interpretaciones sobra buen gusto. Ya “Take Me Back” el tema que da comienzo al LP marca la pauta; formato semi-acústico, atmósfera campestre, una voz soulera que es una delicia, percusión en vez de batería completa… empezamos bien. La primera maravilla sonora no se hace esperar mucho, llega de la mano de “The Light of Love”, en donde Marriott se da el gusto de rasgar una cítara, en una canción que bien podría haber formado parte de los discos de los Bee Gees de esta época, de Odessa o Trafalgar, con unas armonías vocales muy cuidadas. Frampton se luce con un solo de guitarra acústica corto y efectivo. El estribillo va a parar a otra parte, un temazo. Suena “Cold Lady” y te das cuenta de que, a pesar de que este no es un disco muy famoso, no debe haber pasado desapercibido para los músicos, esto es Traffic de John Barleycorn Must Die, es lo que hizo Weller cuando se dejó de joder con Style Council y volvió a poner el foco en el rock de guitarras, Wild Wood, Stanley Road, etcétera. En “Down Home Again” se puede vislumbrar el sonido de la banda que estaba a la vuelta de la esquina y por el que serían recordados y amados por muchos a lo largo y ancho del mundo. ¿Y qué tal una belleza country bien británica? Tenés “Every Mother’s Son”, ideal para mostrarle a ese amigo fan de Led Zeppelin de dónde viene lo que hacía Jimmy Page cada vez que desenchufaba la Les Paul. ¿Una yapa? Una preciosa versión de una canción que ya era una hermosura; “Heartbeat” de Buddy Holly.

Cuando los Humble Pie volvieron de gira de Estados Unidos se enteraron de que Inmediate había quebrado y eso explica una parte del fracaso -comercial- de Town and Country. Inmerecido. 







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Chequear también:

The Band - Music from Big Pink
Humble Pie - As Safe as Yesterday
Savoy Brown - A Step Further




domingo, 5 de agosto de 2012

Fire - The Magic Shoemaker


La historia es más o menos así: un zapatero llamado Mark, muy pobre y bonachón hace unos zapatos que hacen que el que se los calza pueda volar. También hay un reino que se lo disputan un rey muy bondadoso con otro malvado y cruel. Los zapatos mágicos resuelven la historia. Sí, es una historia para niños, de hecho entre tema y tema aparece Dave Lambert, el capo de la banda (compositor, letrista, guitarrista y arreglador) contándole la historia a unos nenitos entre los que se puede distinguir los berridos de un bebé que mucho no debe haber entendido. Los que hayan devorado la Nuggets, o cualquiera de las compilaciones de psicodelia y freakbeat, a lo mejor se acuerden de ellos por “My Father’s Name Was Dad” el primer simple que sacaron y lo más parecido a un éxito que tuvieron.

Pero esto no tiene nada que ver. The Magic Shoemaker es otro de esos discos perdidos que hoy en día valen mucha plata en LP y ni hablar de una copia en buen estado. Pero la reedición en CD es accesible y en el librito invierten una buena cantidad de tinta y caracteres contándonos los avatares y desgracias de Fire con los sellos discográficos. Que Decca esto, que Pye lo otro. Aburridísimo. El típico texto que intenta justificar el porqué del fracaso casi total de este disco al momento de su aparición, en 1970. Lo cierto es que The Magic Shoemaker es un disco algo tardío, tiene que ver con Ogdens' Nuts Gone Flake de los Small Faces (el cantante suena muy parecido a Marriott) o a esa psicodelia medio soul de los primeros Traffic de Winwood, otra clara referencia. Logicamente, hoy a nadie le importa que este disco haya aparecido en el ‘68 o en el ‘72 y en una escucha en pleno siglo veintiuno suena como nunca. Las canciones son buenas y muy variadas.

Tiene tres o cuatro temas que se destacan de inmediato. Está “Only a Dream” un himno pacifista de esos que convencen porque está cantado con tanta garra que termina contagiando. El primer tema, “Tell You a Story”, es Bo Diddley sumergido en LSD, con arpegios de guitarra, cortes y todos los ingredientes necesarios. La coda con aires orientales es excelente. Si esta disco estaba concebido para niños “Reason for Everything” demuestra precisamente lo contrario. Son casi diez minutos con todos los efectos psicodélicos (paneos, feedback, cintas al revés) usados con criterio y oficio. No expongan a una criatura a esto. No lo intenten en casa. ¿Y qué me dicen de “Flies Like a Bird”? Este podría haber estado en cualquier disco de The Who antes de Who's Next. La base rítmica vuela por el aire a medio camino entre la violencia hendrixiana y la delicadeza de los Zombies.

En esa época la competencia era feroz -igual que ahora en realidad- y para destacarse había que echar mano de artilugios extra-musicales y trucos publicitarios. No vamos a decir que los Fire podían competir con The Who, ni vamos a intentar una reivindicación ridícula. Pero es que si estás leyendo esto lo más probable es que no tengas ganas de volver a escuchar Sgt. Pepper por enésima vez. Para eso The Magic Shoemaker te va a venir bárbaro.







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Chequear también:

The Pretty Things - S.F. Sorrow
Elmer Gantry's Velvet Opera - Ride a Hustler's Dream
The Strawbs - Grave New World



viernes, 1 de octubre de 2010

Euphoria - A Gift from Euphoria


A veces con los “Discos Perdidos” pasan cosas muy extrañas. Suelen estar rodeados de un halo de misterio, se sabe poco de sus integrantes, los detalles biográficos son escasos, exagerados y, muchas veces, inverosímiles. Es cierto, como oyentes, nos gusta involucrarnos en la historia, en el por qué y los cómo de un disco pero hay veces en que todo se vuelve absurdo.
En el caso de Euphoria, este dúo de conformado por William Lincoln y Hamilton Wesley Watts, también hay “adornos” curiosos. Que tocaron en Texas con los 13th Floor Elevators, que grabaron en miles de discos hoy día olvidados e incluso que unos de los músicos fue protagonista de una operación de cambio de sexo. Creer o reventar.

Por suerte ante la música, que al fin y al cabo es lo que importa, las especulaciones y argumentos de venta no son necesarios y en A Gift from Euphoria no faltan las emociones fuertes. Empieza con "Lisa" una suerte de pop orquestal a la manera de los Bee Gees de Odessa o Trafalgar y casi de inmediato pasa a "The Stone River Hill Song", una especie de bluegrass narcotizado que bien podría haber estado en Sweetheart of the Rodeo, de los Byrds.

"Did You Get the Letter" incluye los reglamentarios efectos pirotécnicos de sonido tan frecuentes en aquel entonces, con una sección psicódelica y deforme, parece que termina pero vuelve al tema principal antes de desaparecer de a poco. En "Through a Window" la voz líder tiene un parecido con la de Steve Marriott de los Small Faces, incluso el tipo de canción tiene una relación directa con la banda inglesa. La atmósfera circense es la manera de introducir "Young Miss Pfugg", que también tiene que ver con los Bee Gees de fines de los sesenta, pop barroco, densamente orquestado, grabado y producido sin ahorrar recursos. En seguida sigue "Lady Bedford", cálido, acústico, con un hermoso solo de clave, aquel instrumento del siglo XVII tan difícil de ver en nuestros días. Como varios discos de la época, en A Gift… hay un supuesto tema unificador que, claramente, debe haber ido perdiendo fuerza a medida que las composiciones iban en aumento, en este caso es el suicido, y es en "Suicide on the Hillside, Sunday Morning, After Tea" en donde se habla sobre esta cuestión. En algunas de las canciones el tema se toca de soslayo y en otros no aparece para nada. "Sweet Fanny Adams" es un rock medio tiempo a la manera de los Stones, Traffic o los Grateful Dead y "I'll Be Home to You" (que incluye unos cuantos efectos sonoros al principio) también tiene este clima de vuelta a las raíces, tan característico de ese momento particular de la música popular.

Quizás el estrepitoso fracaso de Euphoria se debió al eclecticismo de A Gift from Euphoria, sobre todo ante un público que necesitaba más etiquetas y estructuras; “esto es rock, esto es blues, jazz-rock, etcétera”. Este dúo dominaba claramente el oficio y sin ser grandes innovadores, tenían muy claro lo que hacían y lo hacían con clase. Algunos no necesitamos mucho más que eso para agregar otra pieza en nuestras estanterías.







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Chequear también:

The Grass Roots - Let's Live for Today
New Riders of the Purple Sage - Gypsy Cowboy
Endle St. Cloud - Thank You All Very Much


domingo, 19 de abril de 2009

Johnny Thunders - So Alone


Johnny Thunders es un mito, y como todo mito hay una parte que tiene correspondencia con la realidad y hay otra mas cuestionable e incierta. El hecho de haber muerto cuando todavía era relativamente joven lo convirtió en una especie de mártir, quedando impreso en el imaginario popular como una cruza entre Keith Richards y Syd Vicious. Vamos a dejar de lado la parte sensacionalista que rodea al personaje y vamos a concentrarnos en lo que realmente importa; la música de Johnny Thunders.

Después de dejar su impronta en la historia del rock para siempre formando parte de los New York Dolls, mostrando al mundo cuánto es posible hacer con una cantidad de recursos limitada y de alejarse de los Heartbreakers. Con ellos había ido a Inglaterra en el momento cumbre del punk rock, a fines de los 70's, ahí fue que se dedicó a la grabación de su primer disco como solista, So Alone, en 1978.

Antes que nada, se hicieron las llamadas correspondientes para que no faltasen los amigotes para poner algún que otro coro, arrimar alguna droga específica, un guitarrazo por aquí y por allá o algún aporreo de tambores ocasional. Entre los que dijeron "presente" hay varias luminarias; Chrissie Hynde de los Pretenders, los dos ex-Pistols Steve Jones y Paul Cook, el gran Phil Lynott de Thin Lizzy (que aporta unos coros divertidísimos en el clásico "Daddy Rolling Stone"), nada menos que Steve Marriott de los Small Faces (en aquel momento en un Humble Pie reformado, de "capa caída" luego de dos discos ignorados tanto por el público como por la crítica) y hasta Peter Perrett de los Only Ones.

Un poco gracias a la galería de visitas ilustres y otro tanto por la determinación de Thunders en aquel entonces, So Alone resultó un verdadero triunfo. Sí, en este disco está "You Can’t Put Your Arms Around a Memory", una de las grandes canciones que compuso el neoyorquino en toda su carrera, versionada hasta el hartazgo y utilizada varias veces para musicalizar escenas de películas y series varias. También aparece la versión del clásico surfer "Pipeline" de los Chantays, una nueva lectura a aquel "Great Big Kiss" del primer LP de los Dolls (originalmente grabado por The Shangri-Las) o "(She’s So) Untouchable" con sus saxos apoyando la melodía, sucia y desprolija.

Como guinda en la torta, la reedición en CD del álbum tiene cuatro bonus tracks que son un lujo; "Dead or Alive", un excelente simple de la época, y una versión de "The Wizard", de Marc Bolan, mas conocido como T. Rex, entre los mas destacados.







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Chequear también:

Johnny Thunders & the Heartbreakers - L.A.M.F.
The Professionals - I Didn't See It Coming
The Only Ones - Only Serpents Shine