domingo, 26 de agosto de 2012

Disco del Mes: Jefferson Airplane - Crown of Creation


Jefferson Airplane
Crown of Creation
1968










RCA Victor










jueves, 23 de agosto de 2012

Tindersticks - The Something Rain


Hay tres tipos de grupos o solistas. En el primero están los que se abren camino, los que tiran la mesa con todo lo que tiene arriba y son los que borran fronteras, achican distancias y suelen quedar en la historia. Este grupo es bastante reducido. En el segundo, quizás el de mayor densidad de población, es ese en el que conviven los que no han hecho grandes revoluciones, pero saben mezclar bien las influencias y además son tan buenos en lo que hacen que los queremos igual. En el tercero están todos los que no nos mueven un pelo y que no nos interesan para nada. En esos no vamos a perder tiempo. También se podría decir que hay un cuarto grupo, abundante, que es el conformado por los grupos que sabemos que son buenos, que tienen muchos adeptos pero que por alguna cosa o la otra no nos terminan de cerrar.

Los Tindersticks seguramente pertenecen al primer grupo. ¿Por qué? Nunca le dieron bola a nadie, es muy difícil detectar de dónde vienen y hace más de veinte años que vienen sacando discos impecables, totalmente personales. Parecen orbitar en otra galaxia, jamás se les pudo encajar ninguna etiqueta y eso parece no importarles en lo más mínimo. Claro, todos los que pertenecen al primer grupo tienen características que hacen que, mientras que algunos los adoren de manera incondicional, otros los detesten sin remedio o que sean incomprendidos.


Nunca esgrimen las guitarras para suplantar los órganos sexuales, la cosa acá viene por otro lado. Son artistas en el buen y en el mal sentido de la palabra. Se puede decir que cada uno de los discos de Tindersticks puede servir como banda sonora para una película europea un poco pretenciosa, con sus arreglos de bar de cocktails para viejos con plata, con la voz de Staples que parece salida de una caverna y cierto letargo narcotizante tanto en las letras como en la música. The Something Rain es el disco del 2012, el que le sigue al tambíen excelente Falling Down a Mountain y en donde parecen haber encontrado el nicho en donde se van a quedar cómodos para siempre. Sigue una línea pero también tiene sus hallazgos ("Frozen", "A Night So Still"), en definitiva: como todos y cada uno de los discos de Tindersticks. Un camino en el que hubo algún que otro tropiezo menor, algo que siempre va a suceder cuando pasan los años, se tiene siempre la cabeza alta y los radares atentos.

Empieza con un relato sórdido -"Chocolate"- cargado de sexo y lascivia (bien Tindersticks) en que el protagonista relata, como un Lou Reed sin telarañas, una noche de reviente, de desenfreno con un final sorpresivo. De ahí en más, después de ese tema que parece hecho para calentar motores, el disco entra en una planicie de buen gusto, arreglos sofisticados, instrumentos de color bien usados y todo lo que hace que los que los apreciamos sigamos teniéndolos en muy alta estima. Si esto es lo que pueden hacer, a casi veinte años de aquel disco de la chica con el vestido rojo en la tapa, no queda más que seguir pendientes de lo que hagan de ahora en más. Parece que vale la pena.







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Chequear también:

Serge Gainsbourg - Histoire de Melody Nelson
Tindersticks - Trouble Every Day
The Black Heart Posession - The Spell



martes, 21 de agosto de 2012

Video de la Semana: Supergrass - Bad Blood



El último -gran- disco de Supergrass hasta la fecha (Diamond Hoo Ha) tiene todo lo que tiene que tener un disco de rock moderno. Esperemos que no sea el último.



miércoles, 15 de agosto de 2012

5 Canciones 5: Hawkwind


Mirror of Illusion

Rock del espacio exterior. Más oportuno imposible. Coincidiendo con la llegada del hombre a la luna (en aquel entonces todavía no se cuestionaba este hecho) hubo varios que estaban componiendo la banda sonora del alunizaje. O del despegue. "Mirror..." era la encargada de ponerle la guinda a esa torta que es el primer disco, homónimo. Sonidos procesados, paneos estéreo y todos los trucos sonoros que hacen de Hawkwind la banda ideal para quienes gustan de los viajes interestelares sin moverse del living o habitación favorita.

Aparece originalmente en: Hawkwind (1970)

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Orgone Accumulator

Se podría intentar el siguiente paralelismo: si los Redondos son los Grateful Dead argentinos, entonces... ¿Hawkwind es el equivalente inglés? No sería para nada descabellado pensarlo así. Tienen millones de discos en vivo que los fanáticos se encargan de comprar y piratear. Todo el mundo dice que verlos en vivo era "la posta". Bueno, nos vamos a tener que conformar con los discos. Space Ritual es el primero de una larguísima serie y es uno de los mejores discos en vivo que vas a encontrar. Acá todavía estaba el desquiciado Robert Calvert y a él pertenece la letra de este delirio épico. Hawkwind en su momento más indulgente y genial a la vez.

Aparece originalmente en: Space Ritual (1973
)

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You'd Better Believe It

¡Este se editó en Argentina en su momento! Aunque los fanáticos nunca se van a poner de acuerdo (hay demasiados candidatos) Hall of the Mountain Grill es uno de los discos más apreciados. Proto-trash con toda la carne al asador, "You'd Better Believe It" es Hawkwind clásico 100%. Se escuchan clarito los coros inconfundibles de Lemmy, a quien pronto le sacarían roja por drogón (en una de las bandas más drogonas de todos los tiempos) causando una herida que recién ahora parece haber sanado. Hoy en día, Dios... -ejem-... Lemmy habla con cariño de la época de su banda pre-Motörhead.

Aparece originalmente en: Hall of the Mountain Grill (1974)


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Uncle Sam's On Mars

Traten de hacer memoria y nombren bandas que venían de los sesenta que se pudieron adaptar al nuevo paradigma, al "Año Cero" planteado por el punk. No van a tener muchos ejemplos. Acá procesaron a Kraftwerk y los Psychedelic Furs pero siguieron tomando LSD frenéticamente (o al menos eso parece) y el resultado es esta mezcla tan extraña como interesante. Siguen las letras cósmicas pero teñidas por la pátina de cinismo de una generación harta de los excesos, con un poco de protesta política. Un balance perfecto para mantenerse "jóvenes" cuando ya no lo eran.

Aparece originalmente en: PXR5 (1979)


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Out of the Shadows

Impresionante. A más de veinte años de la supuesta "era dorada" de Hawkwind, los tipos siguen totalmente al día, a nivel sonoro y temático, sin sacrificar practicamente nada de la identidad de la banda. Ritmo machacante, repetitivo, un violín retándose a duelo con unos sintetizadores rarísimos, la voz de Brock chillando una consigna pro-ecología... en fin: ni más ni menos que el Hawkwind que tanto queremos, inaugurando una tercer década de una carrera que todavía hoy sigue dando frutos.

Aparece originalmente en: Space Bandits (1990)


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sábado, 11 de agosto de 2012

Video de la Semana: Partido - Leaving All Behind



De Barcelona, han teloneado a Mojave 3, Damien Jurado, The Dodos y han sido elegidos por el periodista norteamericano Eef Barzelay como la versión oficial de sus Clem Snide por sus giras europeas.



jueves, 9 de agosto de 2012

Blondie - Plastic Letters


No me digan que nunca se preguntaron qué hubiera pasado si los Beatles hubieran tenido la facha de los Canned Heat o los Pretty Things. ¿Y si Nirvana hubiera estado compuesto por los Screaming Trees en vez de el rubiecito que todos conocemos? ¿Qué pasaba si los Pistols hubieran sido gorditos y pelados? Ser fotogénico ayuda. Mucho. ¿Qué pasaba si la semi-diosa Debbie Harry hubiese sido retacona y no hubiese sabido posar tan bien como lo hacía para las fotos de prensa? Chris Stein, su pareja en la época de oro de Blondie, debe haber sido el tipo más envidiado sobre la faz del planeta tierra, durante por lo menos cinco años. Preguntas sin respuesta. Sobre todo teniendo en cuenta que los que tenemos entre veinticinco y cuarenta solo la conocimos por fotos cuando era hermosa y vimos los estragos del paso del tiempo. Además los discos de Blondie son muy buenos. Sobre todos los cuatro -e indispensables- primeros LP. Blondie, el más punkie, Plastic Letters, Parallel Lines, el disco consagratorio y la síntesis más acabada (ideal para explicarle a un extraterrestre qué es la new wave) y el magnífico Eat to the Beat, el que cierra esa seguidilla de pop pefecto, redondo.

Y entonces… ¿Qué era la new wave? Blondie. Punto. Está bien; un poco más de datos. Ni más ni menos que el punk, con sus mismas infuencias, amateurismo y deseos parricidas, sólo que un poco mejor vendido, “empaquetado” para ser pasado por las radios, con una capa de maquillaje (léase teclados) extra como para sepultar esas guitarras llenas de espinas y no espantar a los DJ’s enfermos de viejazo. También es pop. Pop bien entendido. En una línea directa que desciende de los Beatles, los Beach Boys, los grupos de chicas de Spector y los Bay City Rollers. No es lo que hoy en día se conoce con esa palabra, quizás la más maltratada y bastardeada de las etiquetas. Lo que hoy se conoce -erróneamente- como pop es la música más aberrante que jamás existió. Y no vale la pena dar nombres porque todos sabemos de qué estamos hablando.

Como para dar una idea ampliada de esto que decimos, Plastic Letters se vendió primero en Inglaterra (a Blondie le costó ser profeta en su tierra) a caballo del simple de una versión de un viejo tema doo wop de los sesenta, de “Denis” de Randy & the Rainbows, un ejemplo perfecto de cómo hacer una versión con todas las letras. Si no la conocen no tienen más que buscarla en el milagroso YouTube. Sí, es lo mismo que hacían los Ramones con los temas de 1910 Fruitgum Company o lo que hizo Joan Jett con esa canción de Tommy James. Desprejuicio y desparpajo. Precisamente lo que hacía falta en ese momento y una lección que nos sirvió para toda la vida; una gran canción puede estar en cualquier lado.

De manera un tanto injusta, Plastic Letters quedó relegado a la hora de las encuestas, comparado con el primero o con Parallel Lines pero es tan o más indispensable que cualquiera de esos dos discos y es un engranaje fundamental para entender una época, un sonido y una banda que, en su breve apogeo, era indestructible.




 



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Chequear también:
The Go-Go's - Beauty and the Beat
Fastball - All the Pain Money Can Buy
The Donnas - Get Skintight




domingo, 5 de agosto de 2012

Fire - The Magic Shoemaker


La historia es más o menos así: un zapatero llamado Mark, muy pobre y bonachón hace unos zapatos que hacen que el que se los calza pueda volar. También hay un reino que se lo disputan un rey muy bondadoso con otro malvado y cruel. Los zapatos mágicos resuelven la historia. Sí, es una historia para niños, de hecho entre tema y tema aparece Dave Lambert, el capo de la banda (compositor, letrista, guitarrista y arreglador) contándole la historia a unos nenitos entre los que se puede distinguir los berridos de un bebé que mucho no debe haber entendido. Los que hayan devorado la Nuggets, o cualquiera de las compilaciones de psicodelia y freakbeat, a lo mejor se acuerden de ellos por “My Father’s Name Was Dad” el primer simple que sacaron y lo más parecido a un éxito que tuvieron.

Pero esto no tiene nada que ver. The Magic Shoemaker es otro de esos discos perdidos que hoy en día valen mucha plata en LP y ni hablar de una copia en buen estado. Pero la reedición en CD es accesible y en el librito invierten una buena cantidad de tinta y caracteres contándonos los avatares y desgracias de Fire con los sellos discográficos. Que Decca esto, que Pye lo otro. Aburridísimo. El típico texto que intenta justificar el porqué del fracaso casi total de este disco al momento de su aparición, en 1970. Lo cierto es que The Magic Shoemaker es un disco algo tardío, tiene que ver con Ogdens' Nuts Gone Flake de los Small Faces (el cantante suena muy parecido a Marriott) o a esa psicodelia medio soul de los primeros Traffic de Winwood, otra clara referencia. Logicamente, hoy a nadie le importa que este disco haya aparecido en el ‘68 o en el ‘72 y en una escucha en pleno siglo veintiuno suena como nunca. Las canciones son buenas y muy variadas.

Tiene tres o cuatro temas que se destacan de inmediato. Está “Only a Dream” un himno pacifista de esos que convencen porque está cantado con tanta garra que termina contagiando. El primer tema, “Tell You a Story”, es Bo Diddley sumergido en LSD, con arpegios de guitarra, cortes y todos los ingredientes necesarios. La coda con aires orientales es excelente. Si esta disco estaba concebido para niños “Reason for Everything” demuestra precisamente lo contrario. Son casi diez minutos con todos los efectos psicodélicos (paneos, feedback, cintas al revés) usados con criterio y oficio. No expongan a una criatura a esto. No lo intenten en casa. ¿Y qué me dicen de “Flies Like a Bird”? Este podría haber estado en cualquier disco de The Who antes de Who's Next. La base rítmica vuela por el aire a medio camino entre la violencia hendrixiana y la delicadeza de los Zombies.

En esa época la competencia era feroz -igual que ahora en realidad- y para destacarse había que echar mano de artilugios extra-musicales y trucos publicitarios. No vamos a decir que los Fire podían competir con The Who, ni vamos a intentar una reivindicación ridícula. Pero es que si estás leyendo esto lo más probable es que no tengas ganas de volver a escuchar Sgt. Pepper por enésima vez. Para eso The Magic Shoemaker te va a venir bárbaro.







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Chequear también:

The Pretty Things - S.F. Sorrow
Elmer Gantry's Velvet Opera - Ride a Hustler's Dream
The Strawbs - Grave New World



5 Tapas 5: Trabajando en el ferrocarril


Con: Bob Dylan, Motörhead, John D. Loudermilk, Head, Hands & Feet y Savoy Brown




viernes, 3 de agosto de 2012

Video de la Semana: Willie Nile - Heaven Help the Lonely



Mezcla de Stallone, Lou Reed y Springsteen, Willie Nile es más neoyorquino que los taxis amarillos con amortiguadores blandos. Esta pertenece a Places I Have Never Been, del '91.



domingo, 29 de julio de 2012

Disco del Mes - The High Dials - Anthems for the Doomed Youth


The High Dials
Anthems for the Doomed Youth
2010










Rainbow Quartz










jueves, 26 de julio de 2012

5 Canciones 5: Tomorrow, Stiff Little Fingers, Robyn Hitchcock, the Auteurs y El Violinista del Amor


The Only One
Stiff Little Fingers

En el tercer LP de estudio de la banda irlandesa, liderada por el "garganta con arena" Jake Burns, aparece este reggae. Fusionado con punk, obviamente. A ellos eso les salió bien siempre (recuerden el tremendo cover de Marley en el primer disco). Viendo que a tantos grupos les sale tan mal esa fusión hoy en día un poco gastada, nunca viene mal volver a las fuentes para recordar de dónde viene la cosa.

Aparece originalmente en: Go for It (1981)

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Don't Trust the Stars
The Auteurs

A los Auteurs y a su líder (Luke Haines) los comparan con los Smiths, Bowie y los Kinks pero... ¡nada que ver! Si esas son sus influencias sí que sabe utilizarlas, porque esta es una música con personalidad propia. Si, está bien, es rock de guitarras de los noventa pero... ¿A qué se parece? Sólo a The Auteurs y eso ya es muy meritorio. Esta es una joya del debut de estudio, de New Wave. Gran disco. Gran tema.

Aparece originalmente en: New Wave (1993)


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The Yip Song
Robyn Hitchcock & the Egyptians

¿Que hacés si tu viejo se está por morir de cáncer? Si sos Robyn Hitchcock hacés una canción frenéticamente tonta y pegadiza con una letra a medio camino entre protesta surrealista y trabalenguas para chicos. Hasta se da el gusto de formular opiniones a favor de la eutanasia (de manera oblicua, claro). "Este tipo se fue, se fue y yo me puse triste" en medio de un ritmo desenfrenado y coros beatle. Genialidad en su estado más puro.

Aparece originalmente en: Respect (1993)


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Jugando a adorar
El Violinista del Amor & Los Pibes Que Miraban

Esta es la música actual que aporta, que vale la pena. Son esos grupos que tienen tantas influencias que hasta resulta difícil detectarlas. De esa inmensa mezcla sale siempre algo nuevo, que puede no ser revolucionario, pero que suma. Y mucho. Esto es Johnny Cash, con Scott Walker, con tango y los Balcanes. De repente frena y aparece el horizonte agreste del desierto, de la llanura. Con armónica y banjo lo imaginamos en seguida a Clint Eastwood con el habano ladeado y mirando a lo lejos.

Aparece originalmente en: Saltando de alegría (2011)


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Revolution
Tomorrow

Se ve que en una época se creía fervientemente que por tomarte unos ácidos ibamos a ser todos libres y los gobiernos autoritarios dejarían de existir. ¿Quien puede culparlos? En el único LP de Tomorrow aparece esta joya con todas las características de cierta psicodelia británica. Efectos de estudio, mucha producción, instrumentos de color raros y un Steve Howe pre-Yes muy joven, dando las primeras muestras de talento. Hay cambios de ritmo frenéticos y secciones notablemente diferentes. Temazo. 

Aparece originalmente en: Tomorrow (1968)


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viernes, 20 de julio de 2012

El Festival de los Viajes - La reserva de los lieros


Pensar que todavía hay gente que dice cosas como “no pasa nada en el rock” o “la música actual no tiene nada que aportar”. Típicas afirmaciones de los holgazanes mentales que terminan pagando sumas delirantes para ver a viejos decrépitos, haciendo los mismos temas de siempre, en condiciones que rozan el bochorno. Suelen ser quienes empiezan sus frases con un “en mi época…” como si en esta época estuvieran muertos. Esta que vivimos… ¿ya no es tu época? No digan que esa frase no es rara.

El Festival de los Viajes ya tiene tres discos de estudio, unos cuantos EPs y van firmes por un camino propio, cien por ciento idiosincrático. Ya tenían la identidad definida en el primer disco de estudio, el homónimo del ’07, ahora hay cambios; suenan más afianzados, más seguros. En todo sentido. Son unos de esos grupos que logran el balance justo; no intentan ser modernos pero lo consiguen y también son clásicos sin sonar a vejestorio, a simple regurgitación de influencias.

Hay un marco de referencias, por supuesto. Quizás lo más evidente sería el krautrock, Morricone y Pink Floyd. Pero una escucha más atenta revela un relectura del post-punkSiouxsie!), Spacemen 3 y la nueva psicodelia yanqui de los noventa. Escuchen “Hippie”. Tranquilamente podría ser un Amon Dü
ül II del siglo veintiuno. Incluso Sabina Schapiro canta parecido a Renate Knaup-Krotenschwanz, sobre todo en la manera de usar la voz más como un instrumento melódico que como vehículo para recitar letras. Es música rara, de ninguna manera esto va a sonar en las radios, es claro que esa no es la intención de la gente de El Festival de los Viajes, que no hacen la más mínima concesión con su música y eso es uno de sus mayores atractivos. El “la-la-la” medio beatlesco en la coda del tema final, “Refugiado”, podría parecer un conato medio pop. No. Está atravesado por una infinidad de efectos de sonido y coros de ultratumba. “Disparen” es el tema con que empieza La reserva de los lieros y deja claras las intenciones desde el vamos; el disco está concebido como una totalidad, está hecho para escucharlo entero y no para destrozarlo en un aparatito de mp3. En el medio hay temazos como “El tambero del estero” o el impresionante “Ella va detrás”.

¿Qué pasaría si El Festival de los Viajes fueran yanquis o ingleses y grabaran para el sello Jagjaguwar o cualquiera de los que editan a grupos que podrían emparentarse con este? Seguramente estarían en la tapa de varias revistas de esas que se suben en seguida a cualquiera de los trencitos que pasan. Mejor disfrutemos del tercero de El Festival de los Viajes. Han hecho un gran disco.








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Chequear también:

Claudio Gabis y La Pesada - ídem [1er. LP - 1972]
Julian Cope - Interpreter
El Festival de los Viajes - Disparen!




lunes, 16 de julio de 2012

Video de la Semana: The Small Faces - Lazy Sunday



Clásico total. Uno de los temas emblemáticas del gran Ogdens' Nut Gone Flake. Oda al porrito.



jueves, 12 de julio de 2012

The Dream Syndicate - Ghost Stories


¿Cuántas veces vista la banana que estampó Warhol en la tapa de ese disco? ¿Cuántas veces la viste en la mochilita de la piba del secundario? ¿Será que ya perdió cualquier rastro de significado? Hubo un tiempo, no hace mucho, que saber de qué se trataba The Velvet Underground era como saber la contraseña para acceder a la mejor fiesta, para ingresar en una cofradía que te iba a dar cobijo. Si eras un desclasado, alguien que no se identificaba y no creía en nada, sabías que ahí tenías cabida. Pero en vez de llorar como viejos chotos (y encima por una época que no vivimos) vamos a hablar un poco de Dream Syndicate, que es, fue y será la banda de Steve Wynn. Uno de los tipos con más onda en la historia del rock, pop o como prefieras llamarle a toda esta enfermedad.

El tipo trabajaba atrás del mostrador en Rhino, antes de que sea el sello nostálgico que es hoy en día. Tenía “acceso”, digamos. Mientras grababa y mezclaba el fundamental The Days of Wine and Roses, trasnochaba y se iba (casi sin dormir) a atender la disquería al otro día. Un verdadero apasionado, podría decirse. Después vino otro discazo, uno de esos que te golpean, te sacuden y te noquean con el placer masoquista que sólo la música puede dar. Ese disco fue Medicine Show y si todavía no lo tenés o no lo escuchaste, tratá de remediar eso cuanto antes.

Este, Ghost Stories, es el cuarto LP de estudio de estos californianos guitarreros y es considerado, de manera injusta, un disco menor en la breve pero importante discografía de Dream Syndicate. ¡Otro error! Ghost… es un gran disco. No tendrá la importancia histórica de los dos primeros pero tiene grandes canciones, muestra a una banda más afianzada, componiendo con más soltura. ¡Y eso que para esta altura ya se había ido Karl Precoda! Si Wynn era el pibito canchero que conocía los discos que nadie se podía comprar, Precoda era la contrapartida; andaba con remera de Iron Maiden y hasta se dice que audicionó para la banda de Edgar Winter. ¡Pero cómo tocaba la guitarra! Acá la falta de combustión y el semi-virtuosismo adolescente de Precoda están compensados con canciones. Arranca con "The Side You’ll Never Know" y ya está el partido ganado sin jugarlo. La base rítmica bien Crazy Horse, la voz medio desafinada de Wynn y las guitarras. Esas guitarras. ¿Querés un vals circense medio ebrio que no estaría mal en cualquier disco de Tom Waits? Tomá "My Old Haunts". ¿Querés saber que hubiera pasado si los Stones no perdían el hambre de gloria allá lejos y hace tiempo? Escuchá "Loving the Sinner, Hating the Sin", con un título de esos que te dejan pensando (sería “amando al pecador, odiando el pecado”). Y si te habías olvidado de lo bien que queda una buena balada en medio de un disco a puro torbellino de seis cuerdas, nunca viene mal pegarle una refrescada a "Whatever You Please". ¿Querés el blues podrido que a los White Stripes nunca les terminó de salir? Ahí está "Weathered and Torn".

Después de este vino el documento en vivo Live at Raji's a modo de broche de oro de una carrera que hubiéramos querido que nunca se termine. Pero para los que nos quedamos con ganás de más. Ahí están los discos solistas de Steve Wynn. Tiene muchos y todos valen la pena. Para la próxima…







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Chequear también:

Neil Young & Crazy Horse - Live Rust
The Dream Syndicate - Out of the Grey
Plasticland - Salon