jueves, 31 de diciembre de 2009
Slade - Slade Alive!
No se puede tomar demasiado en serio a Slade. Algo que en cualquier otro grupo podría ser un defecto, en Slade se convierte en virtud de manera automática. Claro, es rock 'n' roll sin compromisos pero con diversión, con fiesta. Slade representa la idea de rock entendido como motivo de reunión, de festejo, de baile… y a otra cosa. Mañana, al otro día, de vuelta al trabajo y a esperar otra vez el fin de semana.
Ellos sabían lo que sus fans querían y no se hacían rogar ni un segundo.
Formados en la segunda mitad de los 60's, tardaron en encontrar el rumbo, la personalidad. Primero se llamaron Ambrose Slade, pero el nombre fue acortado por sugerencia de Chas Chandler, ex-Animals y más conocido como manager y “descubridor” de Jimi Hendrix. Él fue quien los aconsejó para seguir el camino del movimiento que se estaba gestando a principios de la década siguiente; el glam rock. A pesar de que Slade tenía poco que ver con T. Rex, Bowie y demás patriarcas del género, fue dentro de esa etiqueta cuando los hits empezaron a aparecer. Y fueron varios. Antes de la andanada de éxitos mal escritos (uno de los chistes característicos del primer período) como "Gudbuy t'Jane" o "Mama Weer All Crazee Now" salió Slade Alive!, este ladrillo de brutalidad sonora, una descarga de altísimo voltaje eléctrico en donde los enormes pulmones de Noddy Holder están más inflados que nunca. Al borde del descarrilamiento pero siempre al servicio de otra noche de fiesta. Según comentarios “extra-oficiales” Slade Alive! recibió no pocas ayudas en el momento de la posproducción, aumentando y sincronizando el volumen del público y corrigiendo algún que otro defectillo en las interpretaciones de los músicos. Lo cierto es que Slade Alive! da en el blanco y con mucha fuerza. El pre-punk rock / proto-metal y el ruido blanco que por momentos logran no se habían escuchado antes, y, la verdad, pocas veces se ha vuelto a oír. El repertorio elegido se apoya mucho en las versiones, así es como el puntapié inicial está dado por "Hear Me Calling" de la pluma de Alvin Lee, de Ten Years After. Irreconocible es "Darling Be Home Soon" de John Sebastian, líder de los inolvidables Lovin' Spoonful, en donde Holder se da el gusto de despacharse con un sonoro eructo que es celebrado sin disimulo por la audiencia. Mención aparte para la versión que cierra la placa; "Born to Be Wild" de Steppenwolf, extendida a casi diez minutos y donde Slade demuestra que, para el ataque sónico brutal y ensordecedor, son mandados a hacer.
Después vendría Slayed?, disco emblema de la banda inglesa, el típico ascenso y caída, la remontada vertiginosa de la mano de las versiones de Quiet Riot (muy exitosas al otro lado del Atlántico) y los vaivenes típicos de cualquier banda histórica. Slade Alive! es el testimonio clave de cuando empezaban a torcer su propia historia, a encontrar el rumbo que los haría inolvidables.
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Chequear también:
Slade - Old New Borrowed and Blue
Mott the Hoople - Mott
The Dictators - Bloodbrothers
lunes, 28 de diciembre de 2009
5 Canciones 5: Rose Tattoo, The Coral, Hoodoo Gurus, Beasts of Bourbon, 999
Nice Boys
Rose Tattoo
Evitando cualquier tipo de sutileza y a velocidades vedadas por la ley, la sentencia es clara y contundente; "los muchachos buenos... no tocan rock and roll". Un disco debut para agitar puños en alto.
Aparece originalmente en: Rose Tattoo (1978)
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Rose Tattoo
Evitando cualquier tipo de sutileza y a velocidades vedadas por la ley, la sentencia es clara y contundente; "los muchachos buenos... no tocan rock and roll". Un disco debut para agitar puños en alto.
Aparece originalmente en: Rose Tattoo (1978)
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Jacqueline
The Coral
Los muchachitos de Liverpool finalmente crecieron y abrazaron con ganas los preceptos de "La Canción Perfecta". Arreglos sutiles, varias guitarras y la voz de James Skelly alcanzando un grado de madurez que no tenía anteriormente.
Aparece originalmente en: Roots & Echoes (2007)
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The Coral
Los muchachitos de Liverpool finalmente crecieron y abrazaron con ganas los preceptos de "La Canción Perfecta". Arreglos sutiles, varias guitarras y la voz de James Skelly alcanzando un grado de madurez que no tenía anteriormente.
Aparece originalmente en: Roots & Echoes (2007)
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What's My Scene
Hoodoo Gurus
Desde Australia con amor, aunque a esta altura apuntando al resto del mundo, con una producción más pulida pero el talento para el gancho pop completamente intacto.
Aparece originalmente en: Blow Your Cool! (1987)
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Hoodoo Gurus
Desde Australia con amor, aunque a esta altura apuntando al resto del mundo, con una producción más pulida pero el talento para el gancho pop completamente intacto.
Aparece originalmente en: Blow Your Cool! (1987)
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Ride On
Beasts of Bourbon
Siempre fue uno de esos temas distintos de AC/DC, jamás lo tocaron en vivo. Sin duda alguna merecía una versión (no es la única) y el tratamiento al que la someten los Beasts of Bourbon merece un momento de atención.
Aparece originalmente en: The Low Road (1991)
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Beasts of Bourbon
Siempre fue uno de esos temas distintos de AC/DC, jamás lo tocaron en vivo. Sin duda alguna merecía una versión (no es la única) y el tratamiento al que la someten los Beasts of Bourbon merece un momento de atención.
Aparece originalmente en: The Low Road (1991)
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High Energy Plan
999
Como el título bien lo indica, esta perlita de los punks ingleses es un subidón repentino de adrenalina difícil de comparar. En Estados Unidos, Separates se llamó como esta joyita, demostrando que tenía su valor ya en aquel entonces.
Aparece originalmente en: Separates (1978)
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999
Como el título bien lo indica, esta perlita de los punks ingleses es un subidón repentino de adrenalina difícil de comparar. En Estados Unidos, Separates se llamó como esta joyita, demostrando que tenía su valor ya en aquel entonces.
Aparece originalmente en: Separates (1978)
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lunes, 21 de diciembre de 2009
Morrissey - Your Arsenal
Los Smiths habían sido la banda de guitarras más importante de la Inglaterra de los 80's, justo en una época que no se caracterizó por llevar las guitarras como estandarte. Su carrera solista había empezado bien; Viva Hate, los singles de la época pero de pronto… mucho, demasiado tiempo para darle una secuela adecuada. Incluso apareció una compilación de esas que tienen gusto a “bueno, a ver qué hago para ganar tiempo” y después… Kill Uncle que, sin ser un mal disco, no fue el que muchos esperaban.
Morrissey siempre fue un fan -y un propagador- del glam rock de principios de la década del 70. Es la música que lo hizo ser quien es, los New York Dolls, Bowie, T. Rex, the Sweet, etcétera. La elección de Mick Ronson como productor era lógica. El guitarrista más icónico de todos los que tuvo Bowie, el de los Spiders from Mars, de la época más querida y recordada de El Duque Blanco. Había también nuevos colaboradores, Morrissey siempre fue astuto a la hora de elegir laderos, no hace falta elogiar a Johnny Marr, todos sabemos lo que significa, pero esta vez el tándem guitarrero de Alan White (que aquí comparte los créditos de la mayoría de las canciones) y Boz Boorer no deja títere con cabeza.
Empezando con el arrollador "You're Gonna Need Someone On Your Side" con su introducción a medio camino entre el rockabilly y el spaguetti western modelo Morricone, Your Arsenal cubría las expectativas de todos. El rock de guitarras estaba de vuelta para quedarse y por supuesto que no faltaban los latigazos de la filosa lengua de Morrissey, un maestro en el manejo de la ironía. Los hits estaban por todos partes; "The National Front Disco" un verdadero himno, como solían ser "Panic", "There's a Light That Never Goes Out" o "Paint a Vulgar Picture", esas canciones gigantes de los Smiths, para corear en estadios, sin la chabacanería habitual en que suelen caer los temas para estadios. En "We Hate it when Our Friends Become Succesful" se burla con mucha altura de esa gente que se pudre de envidia cuando a un conocido empieza a irle bien, el estribillo es un “ha ha ha”, una risa de costado, sarcástica, envuelta en una progresión de acordes de esas que atrapan en la primer escucha. Después están esos mid-tempo irresistibles como "Certain People I Know" o "You're the One for Me, Fatty" (el que fuera el mayor hit de Your Arsenal) que tan bien le sientan a la voz de barítono de nuestro protagonista. El disco también acierta en esos temas largos, lentos y climáticos como "Glamorous Glue", "We'll Let You Know" y, sobre todo "Seasick, Yet Still Docked" que podría traducirse como “enfermo por el mar, y aun así, encallado”.
El disco acrecentó la estatura de Morrissey, sobre todo en Estados Unidos, en donde a los Smiths el éxito les había sido esquivo, e hizo que volviera a aparecer con frecuencia en los tabloides británicos, tan adeptos a las siempre polémicas declaraciones del cantante. A esta altura Morrissey ya era un clásico consagrado.
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Chequear también:
David Bowie - Ziggy Stardust
The Smiths - Strangeways, Here We Come
Morrissey - Vauxhall and I
viernes, 18 de diciembre de 2009
Video de la Semana: Died Pretty - True Fools Fall
Desde Every Brilliant Eye y esta vez con una producción un poco más cuidada. Por suerte esto no fue en detrimento de las canciones. Ron S. Peno canta con melancolía y cierto "desgano elegante". Atención con el solo de guitarra de Brett Myers.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Ramases - Space Hymns
Como puntos de referencia se pueden nombrar a Dr. Strangely Strange, algún que otro eco de Tír na nÓg o Comus y su aterrador primer trabajo First Utterance. En realidad Ramases no se parece a nada, a pesar de que no se trata de música completamente innovadora, lo que oímos es original, único.
La leyenda relata que Martin Raphael, también conocido como Barrington Frost, llevaba una vida apacible, con un trabajo estable, hasta el día en que se encontró con el espíritu del faraón egipcio Ramses, que le explicó el significado de la vida, junto con otras preguntas trascendentales. ¿Qué mejor modo de predicar el nuevo credo que formar una banda de rock y contar sus verdades al mundo?
De la mano de su esposa, se aseguró un contrato discográfico nada menos que con Vertigo y junto a los músicos de 10cc registró Space Hymns a principios de la década del setenta. ¿La música? Trasciende la leyenda. Se trata de mantras psicodélicos repetitivos, arreglos de percusión raros, voces fantasmagóricas y letras de contenido espiritual, de ver la luz y desperdigar la palabra. A pesar de que todo esto suena a cháchara de hippie alucinado, Space Hymns funciona, y en serio.
"Life Child" empieza con una base constante de guitarras acústicas a las que se van sumando el resto de los instrumentos tradicionales. Ahí está la voz de Ramases (que a esta altura había adoptado el seudónimo) casi al fondo en la mezcla, tenemos un solo de guitarra desquiciado, después aparecen los sintetizadores muy a tono con la época y vamos a parar a una improvisación instrumental antes de terminar aterrizando suavemente. Hay para todos los gustos; space-rock, kraut-rock, rock progresivo-sinfónico, sin definirse por ninguno de los géneros y esa es la clave en Space Hymns, nunca se termina de entender qué es en realidad, pero como todo el conjunto está tan bien armado, cierra por todos lados. "You're the Only One Joe" es otro ejemplo de la extraña fascinación que provoca Ramases en sus mejores momentos. Lo único que dice la letra a lo largo de la duración completa de la canción es el título. Pero esta dicho de tal manera que no deja de ser inquietante, molesto, macabro. Por supuesto; la música refuerza el conjunto.
El disco termina con una de esas típicas conversaciones de estudio de grabación, sólo que en vez de discutir si la toma salió bien o algo de ese estilo, se escucha la voz del líder discutiendo las posibilidades del espacio exterior, qué pasaría si nos achicáramos hasta desaparecer y demás delirios astronómicos. Al cabo de unos años Ramases grabó otro trabajo de estudio, pero el efecto esta vez era algo menor, aunque para nada desdeñable. Nunca más se supo nada de él hasta mediados de los 90's cuando se suicidó en su casa, en Londres.
Como curiosidad, para quienes estén dispuestos a desembolsar una pequeña fortuna (y tengan tiempo y paciencia en la búsqueda) por un ejemplar en formato LP, la tapa es de Roger Dean, y al desplegarlo se ve que el -hasta entonces- cohete espacial de la tapa es en realidad una de las torres de una iglesia que empieza a levantar vuelo. Otro pista para resolver el acertijo de Ramases.
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Chequear también:
Ramases - Glass Top Coffin
Dr. Strangely Strange - Heavy Petting
Steeleye Span - Please to See the King
martes, 15 de diciembre de 2009
5 Canciones 5: Nick Lowe, The Who, Mark Knopfler, Lollipop Shoppe, The Mission UK
You Must Be a Witch
The Lollipop Shoppe
Fred Cole canta esta perlita nugget con un cóctel de sentimientos a la orden del día; odio, miedo y paranoia. Y confianza. Mucha. En los papeles son cosas que no se mezclan y eso es lo que tiene el garage rock; suele ofrecer más de lo que promete. Este es uno de esos casos.
Aparece originalmente en: Just Colour (1968)
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The Lollipop Shoppe
Fred Cole canta esta perlita nugget con un cóctel de sentimientos a la orden del día; odio, miedo y paranoia. Y confianza. Mucha. En los papeles son cosas que no se mezclan y eso es lo que tiene el garage rock; suele ofrecer más de lo que promete. Este es uno de esos casos.
Aparece originalmente en: Just Colour (1968)
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We Won't Get Fooled Again
The Who
Pete Townshend exorcizando demonios y apoyándose en las bestias que tenía como compañeros de banda. Es un saludo agridulce a la época de idealismo algo inocente de la década que se iba. El grito de Daltrey después del falso final es uno de los puntos altos de Who's Next. Y de la historia de la música grabada.
Aparece originalmente en: Who's Next (1970)
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The Who
Pete Townshend exorcizando demonios y apoyándose en las bestias que tenía como compañeros de banda. Es un saludo agridulce a la época de idealismo algo inocente de la década que se iba. El grito de Daltrey después del falso final es uno de los puntos altos de Who's Next. Y de la historia de la música grabada.
Aparece originalmente en: Who's Next (1970)
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Cruel to Be Kind
Nick Lowe
El mayor éxito como solista de su carrera también es una de sus canciones más accesibles. Apelando abiertamente al power-pop tan en boga por aquel entonces. Atención con el video en donde aparece su compañero de andanzas en Rockpile, Dave Edmunds.
Aparece originalmente en: Labour of Lust (1979)
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Nick Lowe
El mayor éxito como solista de su carrera también es una de sus canciones más accesibles. Apelando abiertamente al power-pop tan en boga por aquel entonces. Atención con el video en donde aparece su compañero de andanzas en Rockpile, Dave Edmunds.
Aparece originalmente en: Labour of Lust (1979)
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Like a Child Again
The Mission [UK]
No es uno de esos temas típicos del repertorio de The Mission, ingleses, sombríos, pioneros del dark, del rock gótico. Es que la banda de Wayne Hussey suele tener ases bajo la manga. Es amor incondicional, es volver a la infancia. A esos extremos se puede llegar.
Aparece originalmente en: Masque (1991)
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The Mission [UK]
No es uno de esos temas típicos del repertorio de The Mission, ingleses, sombríos, pioneros del dark, del rock gótico. Es que la banda de Wayne Hussey suele tener ases bajo la manga. Es amor incondicional, es volver a la infancia. A esos extremos se puede llegar.
Aparece originalmente en: Masque (1991)
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The Car Was the One
Mark Knopfler
Discutible, pero lo más interesante de Mark Knopfler es lo que ha hecho ultimamente, como solista. Con un nivel de confianza y una riqueza musical que parece haber surgido de la nada. Con varias de las características que lo hicieron famoso, su forma de cantar “hablando” y su guitarra deliciosa. Un temazo adentro de un disco muy bueno.
Aparece originalmente en: Get Lucky (2009)
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Mark Knopfler
Discutible, pero lo más interesante de Mark Knopfler es lo que ha hecho ultimamente, como solista. Con un nivel de confianza y una riqueza musical que parece haber surgido de la nada. Con varias de las características que lo hicieron famoso, su forma de cantar “hablando” y su guitarra deliciosa. Un temazo adentro de un disco muy bueno.
Aparece originalmente en: Get Lucky (2009)
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Siouxsie and the Banshees - Hyæna
Hyæna de Siouxsie and the Banshees no es un disco “normal”. Ellos estarían contentos con la definición porque siempre apuntaron a dar un poco más, a tratar de ir más lejos. Aprovechar la fuerza y los nuevos bríos del punk rock sí, pero de ningún modo dormir en los laureles. Dueños de un espíritu aventurero, los Siouxsie tenían las agallas -y los recursos- para hacerse cargo de sus pretensiones.
Hyæna propone un universo particular, un estado de la mente, un micro-cosmos árido y hostil al que, una vez que se consigue ingresar, dan ganas de volver. Tampoco es que estamos ante un disco de Stockhausen, hay que decirlo, como atadura a las convenciones se puede decir que el trabajo está estructurado en canciones. Son esas canciones, sus arreglos y estructuras las que rompen con las convenciones.
Esta vez se trata de generar climas, texturas, transmitir sensaciones. Para lograrlo hacen uso de un arsenal de medios. Están los arreglos de orquesta de "Dazzle", frenéticos y elegantes, los teclados que reconocen una escucha atenta al trabajo de Ray Manzarek en los Doors en "Swimming Horses" o los colchones de teclados de "Belladonna" con sus sinuosas líneas de bajo, muy cuidadas. Justo cuando uno puede llegar a necesitar una canción propiamente dicha, una especie de “bajada a tierra” aparece "Dear Prudence" de Lennon, en una excelente versión. Adaptada perfectamente al sonido de la época. Y sí… fue un éxito como single, como todo lo que está tocado por los Reyes de Midas del siglo XX. También están los arabescos de "Bring Me the Head of the Preacher Man", con esa cosa fría, tocándose en algún punto con lo más críptico de Echo & the Bunnymen, o el lamento de sirena de "Pointing Bone", casi sobre el final.
En las canciones hay un elemento que unifica y es la voz de Siouxsie Sioux, llena de matices y un claro ejemplo de las posibilidades, de lo que se puede lograr sin un dominio completo de la técnica. Más bien aprovechando las inagotables fuentes de la imaginación y la creatividad.
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Chequear también:
Siouxsie and the Banshees - A Kiss in the Dreamhouse
Echo & the Bunnymen - Porcupine
The Cure - Pornography
Thin Lizzy - Black Rose: A Rock Legend
Sí, es cierto, Thin Lizzy ya ha sido reivindicado varias veces. Pero por alguna razón, son pocas las veces en que se los nombra en lo alto del podio del rock duro. Inmerecidamente.
Padres orgullosos de una seguidilla de discos digna de envidia, algunos desparejos (¡doce en poco más de diez años!) pero todos tienen al menos tres o cuatro perlas inolvidables. Después de una trilogía inicial en la que se los veía intentando definir su sonido, en Fighting, cuarto trabajo de estudio, ya tenían el menú listo para la degustación. Después del exitoso Live and Dangerous, uno de los grandes conciertos grabados de todos los tiempos, apareció Black Rose: A Rock Legend, otro discazo.
Black Rose... tenía de todo, grandes canciones, una portada enigmática, el impresionante carisma de su líder, compositor, bajista y cantante Phil Lynott y, como si fuera poco, acá contaban con Gary Moore. Los dejaría en poco tiempo, para dedicarse a su carrera solista pero aportó a la causa, sumó. Para los amantes del rock fuerte y pegadizo a la manera de "The Boys Are Back In Town", están "Do Anything You Want To", "Waiting for an Alibi" o incluso "Get Out of Here". Son esas canciones con pasaporte hacia la inmortalidad, con acordes entrecortados y esos solos con guitarras a dos voces (en armonía) patentados por Thin Lizzy. Está "Got to Give It Up" con un Lynott sacando pecho, en una evidente letra autobiográfica, semi-disfrazada en la segunda persona del singular, acompañado por toda la energía de sus compañeros habituales, Scott Gorham en la guitarra y Brian Downey castigando los parches con seguridad y aplomo. Incluso hay un momento de melancolía y reflexión en "Sarah", dedicado a la hija recién nacida de Lynott y un poco de funk bien 70's en "S&M".
Como guinda de la torta, al final del disco aparece "Roisin Dubh (Black Rose) A Rock Legend", el tema épico-tradicional que dá título a la placa. Atravesando una gama de climas y momentos musicales, con aires celtas, es un cierre apropiado -y arriesgado- para una obra sin fisuras. Quienes escuchen Black Rose... por primera vez se preguntarán si le hacen un pequeño lugar en el “podio” antes mencionado. Es muy probable.
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Chequear también:
Thin Lizzy - Bad Reputation
Grand Funk Railroad - On Time
Blue Öyster Cult - Tyranny and Mutation
domingo, 13 de diciembre de 2009
Video de la Semana: The Divine Comedy - Everybody Knows (Except You)
Neil Hannon en pleno arrebato romántico, sin dejar de lado su costado irónico. Todos saben que la ama, menos ella. Desde A Short Album About Love, del '97, otra (re)visita a la casa del mejor Scott Walker.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Nick Drake - Five Leaves Left
Un caso de unidad entre vida y obra, la música de Nick Drake es el resultado de varias circunstancias y detalles biográficos imposibles de dejar de lado si se quiere comprenderlo y apreciarlo en su justa medida.
Nacido en una familia aristocrática, demostró a muy temprana edad interés por los instrumentos y la poesía. Pero afecciones de todo tipo impidieron el desarrollo de una carrera que desde el principio prometía.
Es conocida su reticencia a las presentaciones en vivo, los pocos que fueron testigos aseguran haber visto a un hombre aquejado por varios fantasmas, tímido en exceso, parco y con poca facilidad de palabras. Por suerte los miembros de Fairport Convention fueron unos de esos pocos privilegiados y tuvieron el buen tino de recomendarlo al gran productor Joe Boyd, pilar en el desarrollo del folk inglés de fines de los sesenta y principios de los setenta.
Fue con Boyd a cargo de la producción que el milagro de Five Leaves Left aterrizó en el mundo, un trabajo exento de huellas de tiempo y lugar, único e irrepetible.
En "Time Has Told Me" empieza el festín sensorial de Five Leaves Left, con su atmósfera reposada y la característica voz de Drake en primer plano; casi al borde del susurro, expresiva pero sutil. Sus habilidades como intérprete y poeta no eran pocas, porque en "River Man" esos elementos aparecen evidenciados, usa acordes y figuras poco frecuentes en el género, lo que habla de un músico con una formación académica -como mínimo- respetable. La catarata de imágenes poéticas es digna de destacarse también, reflexionando sobre lo inevitable de la muerte con metáforas delicadas y simples a la vez. Lo mismo con "Three Hours", en donde la mano de Boyd se deja ver claramente, con un perfecto acompañamiento de cuerdas tejiendo un soporte para los complicados arpegios de guitarra y la riqueza tímbrica y armónica del bajo del histórico Danny Thompson. Sobre el final aparecen unos arreglos de percusión que ayudan a reforzar la atmósfera enrarecida. "Way to Blue" tiene un único acompañamiento de cuarteto de cuerdas, añadiendo dramatismo sin dejar de lado la luz al final del túnel que casi siempre puede detectarse, al menos en los primeros trabajos de Drake. “Mira a través del tiempo para encontrar tu rima y dinos que es lo que encuentras. Esperaremos a tus puertas, esperando como los ciegos” dice la letra.
"Day Is Done" es otra reflexión sobre lo inevitable, utilizando la metáfora de los días que van y vienen. Los arreglos de cello y violines que responden juguetones a las estrofas de la voz son una verdadera delicia. Otra vez Joe Boyd haciendo de las suyas. Según la leyenda, Nick Drake grababa las intrincadas líneas de guitarra al mismo tiempo que cantaba y… ¡en una sola toma! Más allá de la veracidad de esto, es interesante imaginarlo en el estudio, sentado en el banquito que aparece en la tapa de Bryter Layter (el disco siguiente) grabando esta belleza que es "Cello Song" con un arreglo delicadísimo. También la percusión juega un papel importante en este caso, subrayando y jugando con los instrumentos de cuerda. "The Thoughts of Mary Jane" aporta como novedad sonora el uso de la flauta dulce, antes y después de cada estrofa y en "Man In a Shed" vuelven los arreglos complejos de guitarra con un acompañamiento jazzy del bajo que es pura delicadeza. La reflexión amarga sobre la fama de "Fruit Tree" es uno de los temas clave de la corta carrera de Drake, el evidente desprecio por las luces del estrellato preanuncia el triste destino que le esperaba a la vuelta de la esquina. Para decir “buenas noches” nada mejor que "Saturday Sun", una balada al piano trasnochada y esperanzadora, con unas notas de xilófono que aportan originalidad y buen gusto.
Five Leaves Left, a pesar de que fue editado por el sello Island de Chris Blackwell, pasó prácticamente desapercibido, en gran parte por la reticencia de Drake para promocionarlo con conciertos. Su muerte prematura elevó a Nick Drake a la no siempre deseable categoría de héroe de culto y ha sido elogiado por músicos y melómanos de varias generaciones. Prueba de ello es la incontable cantidad de reediciones que sus tres LPs de estudio han recibido y la gran cantidad de compilaciones aparecidas a lo largo de los años.
Es que la música de Nick Drake resiste el paso del tiempo, lo trasciende ampliamente y cada día suena mejor.
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Chequear también:
Nick Drake - Time of No Reply
Robyn Hitchcock - I Often Dream of Trains
Red House Painters - Songs for a Blue Guitar
jueves, 26 de noviembre de 2009
The White Stripes - White Blood Cells
Este es uno de los típicos casos de amor u odio. Los White Stripes pueden agradar o no, nunca van a provocar indiferencia. La música es original, a pesar de que se pueden rastrear las huellas para deducir de donde proviene el anclaje sonoro del dúo, ellos supieron abrirse camino y separarse de la gigantesca horda de rockers de garage y de adoradores de sonidos de antaño.
Hay que admitir que han sabido venderse hábilmente, nadie sabe a ciencia cierta cuál es el vinculo que une a Meg y Jack White, si son hermanos, marido y mujer o sólo amigos. Este tipo de “enigmas” siempre ayudan a generar artículos en los diarios y semanarios musicales. También contribuyen a espantar a prejuiciosos y desconfiados, eso hay que decirlo. Las tapas de los discos y las puestas en escena siempre están organizadas obedeciendo los preceptos del movimiento artístico de vanguardia holandes De Stijl, de principios del siglo veinte; riguroso minimalismo de recursos y utilización del rojo, blanco y negro como paleta de colores. Han llegado incluso a titular su segundo LP con el mismo nombre de la escuela fundada por Theo Van Doesburg.
White Blood Cells apareció a principios del siglo XXI y la crítica se deshizo en elogios. Esto era diferente, el sonido era diferente, había sentido del humor, había canciones y sí; había una propuesta estética muy fuerte. Era el tercer disco, pero ya estaban listos para el verdadero despegue. El riff con que empieza "Dirty Leaves and the Dirty Ground" derriba cualquier defensa, tomando "Song of a Baker" de los Small Faces como punto de partida, los White Stripes muestran que tienen bien claro lo que quieren transmitir y lo consiguen, con contundencia. Ahí está la batería de Meg, entre la precariedad de The Cramps y la virulencia de los Melvins. "Hotel Yorba" es la relectura de Exile on Main Street y del country de Nashville. Si a eso le sumamos la asociación libre de la lírica del Dylan más empastillado, el de la época del Chelsea Hotel y Bringing It All Back Home… imposible resistirse. El siguiente es un ejemplo del humor entre macabro y tierno de Jack White, en "I'm Finding it Harder to Be a Gentlemen" se queja del estado actual de las cosas sin caer en el panfleto incendiario en que suelen incurrir otros espíritus menos… inspirados. “Encuentro difícil decirte que te necesito veinte veces al día. Me siento cómodo ¿Por qué no sentís lo mismo? Que venga un doctor a vernos y que diga quién de los dos está cuerdo”.
"Fell In Love with a Girl", aquel del video hecho con ladrillitos para armar, es un vendaval del rock más crudo y desquiciado, guitarras bien al frente y la voz nasal de White desgañitándose para exorcizar su despecho amoroso. Otro clímax indiscutible es "The Same Boy You've Always Known" en donde el teclado hammond crea un clima de reposo, que no tardará en destrozarse con los power-chords del estribillo y el “Espero que conozcas a otro mejor y te olvides de mi, yo soy el mismo tipo que siempre conociste”. "We're Going to Be Friends" es otra de las canciones memorables del álbum; mínimo acompañamiento musical para una letra que rememora todos esos momentos de la infancia en donde lo que importaba eran las cosas “chiquitas”, el día a día y esas primeras y cándidas escaramuzas amorosas. Después viene la progresión de acordes que forman el riff de "Offend in Every Way" y es todo un desafío sacárselo de la cabeza. Acá también está Led Zeppelin, el hard rock de los setentas, la voz chillona y al borde de la desafinación de Jeffrey Lee Pierce de los Gun Club -de quien White es fan confeso- y el resabio eterno del punk rock primerizo que siempre dice presente en los trabajos de los White Stripes.
Después de White Blood Cells conquistaron el mundo con el siguiente trabajo, Elephant, de la mano del super-hit "Seven Nation Army" que fue destrozado por cuanto “DJ de turno-con-una-PC-en-casa” se cruzó en su camino. Pero este es el testimonio más fehaciente del hambre de gloria de Meg y Jack a poco de la coronación definitiva.
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Chequear también:
The White Stripes - Get Behind Me Satan
Gun Club - Mother Juno
The Racounters - Broken Boy Soldiers
viernes, 13 de noviembre de 2009
Outrageous Cherry - Universal Malcontents
Así como existen las llamadas “ratas de biblioteca” en esas personas que se pasan la vida entera entre libros, también están los que podríamos bautizar como “ratas de disquería”, y sin duda los integrantes de Outrageous Cherry pueden contarse dentro de ese grupo. En un ejercicio de reconstrucción biográfica podemos ubicar a Matthew Smith y Chad Gilchrist en el colegio secundario de su Detroit natal, apartados del resto de los compañeros, hablando de música todo el día, sondeando los abismos de la discografía de Kevin Ayers o Scott Walker. Más tarde, esos compañeros estarían llenando cheques de varios ceros y ellos todavía estaban ahí, con una tozudez casi infantil, con los instrumentos y su banda de rock and roll.
Ellos manejan bien el lenguaje que utilizan, es cuestión de echar un vistazo en la contratapa de su disco de versiones del '94, Stereo Action Rent Party para comprobarlo. A diferencia de Pin-Ups de Bowie o Acid Eaters de Ramones, en este caso es muy difícil comparar las versiones con los originales, se trata de canciones olvidadas, y cuando el artista es relativamente “conocido”, la elección recae en algún oscuro album track. Ahí están Leonard Cohen, Ayers, los Smiths, MC5, etcétera. Puro fanatismo. Puede decirse que los discos de Outrageous Cherry no difieren mucho entre ellos, todos tienen su cuota de canciones tristes -siempre-, temas rápidos, casi punk rock, mid-tempos y economía de recursos a la hora de tocar. Pero como todos sabemos, muchas veces menos es más, y ante semejante andanada de referencias culturales de todo tipo, guiños cómplices y ganchos pop (muchos, pero muchos ganchos)… es casi imposible no caer en el embrujo.
En Universal Malcontents esos ganchos, esos artilugios que trazan una línea en algún lugar de nuestras neuronas, están por todos lados. Han sabido depurar el estilo y ya no caen en la ocasional zapada inocua o la canción que bordea la intrascendencia. En "I Recognized Her" toman al T. Rex de The Slider como punto de partida, lo mismo pasa en "Outsider", se nota que los muchachos estuvieron desempolvando los discos de Bolan de la época de oro del glitter rock. "The Song Belongs to Everyone" es una relectura de Velvet Underground en su faceta más amigable, aquellos de Loaded, ya cerca del final. Pero de algún modo, en Outrageous Cherry se encargan de sonar sólo como ellos, puede tomar un sonido o una época del género que tanto conocen y hacer que suene fresco, renovado. Como prueba tenemos un hit-que-nunca-lo-será en "It’s Not Rock & Roll (And I Don't Like It)", un manifiesto en forma de canción de menos de cuatro minutos. No, no es rock and roll, por ende no me interesa. Toda una declaración de principios.
De eso se trata Outrageous Cherry, de fanáticos, de tipos convencidos de ir a contramano, de gente que lo único que se propone es hacer del mundo un lugar un poco menos inhóspito con un par de guitarras y tres o cuatro acordes. Es rock and roll, y nos encanta.
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Outrageous Cherry - Stay Happy
Outrageous Cherry - Supernatural Equinox
Outrageous Cherry - Nothing's Gonna Cheer You Up
viernes, 30 de octubre de 2009
Brian Jonestown Massacre - Take it from the Man!
Otra vez el tema de la credibilidad. Si, para hablar de Brian Jonestown Massacre tenemos que creer. Creer o reventar. O mejor dicho; escucharlos (o dejarlos pasar de manera indiferente). También es importante saber que a pesar de que no son innovadores, no han “dado un paso más allá” ni corrido las fronteras de lo posible, logran transmitir una seguridad que contagia en serio. Es simple; aquellos que deseen “novedades sonoras” probablemente tengan que buscar en otro lado. Pero para quienes aprecian el fervor, el fanatismo rockero y la adopción del género como una especie de doctrina religiosa, bien… esos oyentes estarán de parabienes. Felices de ver y oir una banda que se preocupa por hacer discos sin dobleces, sin mezquindades y con una convicción francamente envidiable.
Brian Jonestown Massacre se formó en San Francisco a mediados de la década del noventa. Pero el grupo siempre estuvo ligado a los vaivenes de ánimo, energía y predisposición de su líder, el controvertido Anton Newcombe, un verdadero personaje de esos que ya no abundan. Con sólo saber el dato de que por su banda han pasado más de cuarenta integrantes ya podemos darnos una idea aproximada de cómo funciona la química interna.
Obsesionados con los Rolling Stones de la época comprendida entre Out of Our Heads y Beggars' Banquet (la era “dorada” de Brian Jones, claro), las películas de segunda categoría y las sustancias de todo tipo. Etiquetarlos como meros “recicladores” de sonidos del pasado sería una simplificación. En su música encontraremos elementos de todo lo bueno que se ha hecho hasta hoy en día. Los mantras guitarreros de la última época de The Church, el Bowie más accesible, la psicodelia y el space-rock de Hawkwind, Nektar y el primer Be Bop Deluxe. Sumado al fanatismo por Lennon, Jesus and Mary Chain y el krautrock alemán de principios de los 70's. Es simple, semejante bagaje de influencias… no puede fallar. En Take it from the Man!, cuarto trabajo de studio, parecen despegar un poco del molde. Esta vez el abanico de posibilidades se abre considerablemente. Hablar de las canciones a nivel individual no tiene demasiado justificativo. En general, los discos de Brian Jonestown Massacre están armados como un todo, como una entidad. Transcurren en una especie de sopor narcótico, sin demasiados sobresaltos. Jamás dejan de ser canciones, con sus introducciones, estribillos y finales a la orden del día. Algún que otro pasaje épico, un tema largo y claramente improvisado puede que aparezca, de hecho el tema final, "Straight Up and Down", supera los diez minutos.
Cada oyente elegirá su perlita, su joya oculta, pero es poco probable que quienes se metan en el mundo de Newcombe y cia. o aquellos que ya conocen a la banda, tengan algo que reprochar a Take if from the Man!
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Brian Jonestown Massacre - And This Is Our Music
Dandy Warhols - Thirteen Tales of Urban Bohemia
Love & Rockets - Earth, Sun, Moon
jueves, 15 de octubre de 2009
The Who - A Quick One
Cuando The Who grabó su segundo LP todavía faltaba mucho para que la banda se metiera al podio de titanes. Faltaba para las óperas rock intelectualizadas e híper-analizadas de Townshend, para las giras interminables a lo largo y ancho de los Estados Unidos y para los excesos de la década siguiente. No había llegado el éxito mundial que alcanzarían en tres o cuatro años.Pero ya se podía ver que algo grande se estaba gestando. Después de cambiarse el nombre (antes eran The Detours y The High Numbers), publicaron una seguidilla de singles brillantes, definitivos. "My Generation", "I Can't Explain", "Pictures of Lily" o "The Kids Are Alright" son retratos sociólogicos perfectos. Así es como sentía, vivía y sufría una nueva generación de jóvenes dispuestos a hacerse oir a toda costa, a hacer valer su juventud y a diferenciarse de sus mayores. Las finanzas de The Who a mediados de los 60's dejaban mucho que desear. Kit Lambert, manager de la banda, instó a los músicos a proveer material nuevo de manera urgente. Esta vez iban a compartir los créditos, esto podía ser una manera de revertir la precaria economía de sus muchachos.
El momento cumbre de A Quick One es la mini-ópera que cierra el disco; "A Quick One (While He's Away)" una especie de culebrón costumbrista lleno de ironía y sarcasmo. Es la historia de Ivor, el camionero y su amante, la mujer infiel, el affaire atraviesa los vaivenes habituales; el momento en que se conocen, consuman el asunto, se separan, se redimen y a otra cosa. Pero la música es increíble, cada una de las secciones musicales tiene que ver con la historia, condimentando, adquiriendo protagonismo y cediendo. Claro, "A Quick One…" fue un anticipo de lo que se venía, les abrió varias puertas y ayudó a cimentar la fama de banda para ver en vivo con la que fueron ingresando lentamente al mercado yanqui. En el resto de las canciones continúa esa línea iniciada en los singles anteriores; el humor negro del gran John Entwistle para "Whiskey Man" y el que se convertiría en un estándar; "Boris the Spider". Ahí está también "I Need You" de Moon, mostrando claramente su fanatismo por los primeros Beach Boys y "Cobwebs and Strange", una extravagancia de aires circenses que lo pinta de pies a cabeza. Es cierto, no es una gran canción, pero a modo de retrato de un lunático es ideal. Towshend se despacha con el tema que abre el disco "Run, Run, Run", divertido, alegre y saltarín, con unos coros en falsetto bien agudos, pero es en "So Sad About Us" que su maestría como compositor de canciones se pone en evidencia quizás por primera vez. Es pop perfecto, con una historia de desamor agridulce y reflexiva, un estribillo memorable y melancólico a la vez. De más está decir que es la canción de A Quick One de la que más versiones se han hecho.
La reedición en CD es de esas que realmente valen la pena. "I've Been Away", "Doctor, Doctor" y "In the City" de Enwistle permiten apreciar su sentido del humor macabro y ácido. "Barbara Ann" de los Beach Boys, el cover de "Batman" de Neil Hefti, y sobre todo "Happy Jack", otra viñeta cómica y algo infantil para la que se llegó incluso a filmar un video promocional en el que los Who aparecían disfrazados de ladrones y terminaban envueltos en una guerra de tortas.
A Quick One puede no ser el disco indispensable de The Who, pero tengamos en cuenta esto; cualquier disco de los británicos es preferible a la mayoría de las producciones de otros artistas. Por si fuera poco, es una radiografía, un excelente registro de lo que la banda de Daltrey, Enwistle, Townshend y Moon estaba atravesando a mediados de la década del sesenta.
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Chequear también:
The Who - The Who Sell Out
The Hollies - King Midas In Reverse / Dear Eloise
The Beach Boys - The Beach Boys Today!
domingo, 4 de octubre de 2009
Wilco - Being There
Discos “conceptuales”, esos que tienen un hilo conductor que relaciona el contenido, hay muchos, muchísimos en realidad. Ahora, discos de este tipo que funcionan, que cumplen con su promesa inicial, hay menos; son pocos, en proporción con los discos “normales”, por supuesto. También hay que decir que no abundan los grupos como Wilco. Ellos representan a ese Estados Unidos que no se mira al ombligo, que no mira de costado a las minorías y que de ningún modo aplaude las bestialidades que comenten sus gobernantes. Es la gente que piensa, y que -por ende- también escucha.
El eje temático de Being There, el segundo trabajo de estudio de uno de los baluartes del llamado Nuevo Rock Norteamericano, es el rock y la manera en que nos relacionamos con él. Como oyentes, como fanáticos, como estilo de vida e incluso como creyentes a ultranza. Consigue transmitir su cometido, vaya si lo consigue. Jeff Tweedy, el líder indiscutido, hace un recorrido por todo lo que significa para él ser un fanático del rock, cómo nos puede elevar como individuos, cómo puede hacer que nos evite -y acompañe- situaciones de pobreza espiritual y qué se siente cuando la música es simplemente un bálsamo que nos hace olvidar todo lo que nos rodea. Puede parecer algo tedioso en los papeles pero Tweedy es demasiado avispado para dejar pase eso y se encarga de que la música sea lo sufientemente ecléctica, divertida e interesante.
Being There es una montaña rusa, a lo largo de dos discos (¡Encima es doble!) vamos a encontrar citas a los Stones de la época de oro, a Neil Young en sus dos vertientes más celebradas (acústica y furiosa), al power-pop de fines de los 70's (atención con "I Got You (At the End of the Century") e incluso a los Replacements más descontrolados y etílicos en el tema que cierra la placa; "Dreamer In My Dreams" un derroche de optimismo guitarrero al borde del desbarranco. Pero por suerte Wilco no se contenta con la mera y aburrida recreación de estilos de antaño, al contrario, se las arreglan para sonar actuales y reciclar para innovar. Así es como "Misunderstood" con su estallido instumental sólo podría haberse dado en esta época y lo mismo sucede con "Outtasite (Outta Mind)". Como muchos grandes discos este último aparece más adelante a modo de reprise, con el título levemente modificado: "Outta Mind (Outta Sight)". “Fui domesticado por el rock & roll. Fui salvado por el Rock & Roll” canta Tweedy con voz quejumbrosa en "Sunken Tresure" con un acompañamiento de folk destartalado, en uno de los varios picos emotivos que aparecen desperdigados a lo largo de Being There. Claro, uno tiende a verse reflejado en ese contexto.
Being There le roba el título a aquella genial comedia en que Peter Sellers le ponía el cuerpo a un jardinero simpáticamente idiota que de un día para el otro pasa a ser una especie de filósofo contemporáneo sin quererlo. El film se burla de las costumbres snobs, del papel que juegan los medios de comunicación alienantes y de la tilinguería intelectual de cierta clase social. Being There, el segundo disco de Wilco, a su modo, hace exactamente lo mismo.
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Wilco - Summerteeth
The Jayhawks - The Sound of Lies
The Replacements - All Shook Down
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