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domingo, 27 de diciembre de 2015

Varios - A Christmas Gift for You from Phil Spector


Esto es una cápsula temporal, un ticket de ida a una época que yo no existe, una era de inocencia en donde todavía las pretensiones artísticas y las poses no habían aparecido en el universo de la música popular. Lo único que realmente importaba era andar en auto, tomar un helado con tu chica, andar otra vez en auto, cargar nafta y seguir andando en auto. El mundo que retrata era un lugar menos inhóspito y en dos o tres años veríamos que la cosa no era tan sencilla.

Era la época de los productores y el boom de los escritores de canciones de Brill Building, un vistazo rápido por los créditos lo atestigua; Irving Berlin, Gene Autry, Gillespie / Coots y -por supuesto- Ellie Greenwich y su marido Jeff Barry. Estos últimos firman el gran “Christmas (Baby Please Come Home)” que alcanza alturas monumentales gracias a la interpretación de Darlene Love y al muro sonoro patentado de Phil Spector. Originalmente el disco se llamó A Christmas Gift for You from Philles Records y es lo que su título bien indica; los artistas del sello haciendo canciones navideñas, en un compilado tan oportuno como oportunista. Vale recordar que en esta época esas categorías todavía no existían y cuando un tema no era un hit era considerado un fracaso, era otra mentalidad, otra manera de concebir el oficio y el negocio.

Era el momento en que la titánica tarea del mítico Wrecking Crew, los músicos de sesión del estudio Gold Star de Los Angeles, ni siquiera aparecían en la contratapa, ni en letras chicas. Carol Kaye, Hal Blaine, todos esos músicos que soportaban las maratónicas sesiones a las que Spector los sometía, grabando una y otra vez el mismo arreglo, acumulando capa por capa, pacientemente, sin quejas, construyendo el muro que se escucha en cada una de las canciones del disco. Las Ronettes, The Crystals (grupos cuya influencia todavía hoy no está del todo valorada) y Bob B. Soxx and the Blue Jeans son los que completan el plantel, con dos o tres temas cada uno. Hay clásicos inconfundibles, villancicos roqueros, pequeñas sinfonías para adolescentes, como tan bien definió Brian Wilson, “White Christmas”, “Santa Claus Is Coming to Town” o “Winter Wonderland” son sólo algunos de esos que podés reconocer a los dos o tres compases.

Spector nunca volvió a lograr el éxito que tuvo en la era que podríamos llamar “pre-Rubber Soul” de la música popular, ni siquiera con los Beatles y Let It Be. Mucho menos más tarde cuando lo intentó con los Ramones y Leonard Cohen. Este fue su breve pero importante momento de gloria. No es poco.







Escuchar en YouTube o en Spotify.








Chequear también:

Phil Spector ‎- Echoes of the 60's
The Ronettes ‎- ...Presenting the Fabulous Ronettes Featuring Veronica
The Raveonettes - In and Out of Control




viernes, 27 de febrero de 2026

Video de la Semana: Lee Hazlewood - She Comes Running







"This is for baby..." dice el maestro, antes de lanzarse con la toma de una de las grandes canciones de Love & Other Crimes, con la Wrecking Crew haciendo lo que mejor sabían hacer: leer la canción y tocar en función de ella.







jueves, 17 de agosto de 2023

Lee Hazlewood - Requiem for an Almost Lady


Hubo seis o siete años en que hizo todo bien. Tenía algunos años más que los que estaban dando vuelta de una vez y para siempre la música popular. No muchos, unos diez más que los Beatles por ejemplo, pero en aquellos días de aceleración brusca, era un abismo generacional. Lee Hazlewood, en vez de darle la espalda a las novedades, como suele pasar con tipos "ya establecidos", paró sus antenas, incorporó. Tampoco es que se convirtió en un iconoclasta absoluto, pero para alguien que venía de un nicho medio conservador, lo suyo fué notable, distinto.

"Some Velvet Morning", una de sus canciones más famosas, es country, pero hay una atmósfera de ensueño, una cosa narcótica, embriagadora. ¿Y sus discos como solista? Ahí hacía lo que se le cantaba. Como se ganaba el pan de cada día con Nancy Sinatra y como productor de otros artistas, nadie esperaba mucho de Lee Hazlewood solista, su retribución a la compañía venía de otro lado. Quizás por eso tenía carte blanche en el estudio. No iba a venir un ejecutivo a vetarle un tema o una idea. Love and Other Crimes -uno de sus discazos- tiene a la Wrecking Crew como sesionistas, dando cátedra de cómo tocar (y grabar) en función de la canción.

Requiem for an Almost Lady es otro de esos discos de ruptura, de separación. Un subgénero que empezaba a asomar en la primer mitad de los setenta. Hecho a su manera, como podría esperarse. Toca todos los temas; el dolor, el rencor, tristeza, aceptación, burla. Lee Hazlewood era un maestro en eso de reírse de uno mismo, las introducciones habladas en los temas son geniales acá. "El día que nos conocimos los dioses se dieron vuelta y se rieron bien fuerte" o "En el principio no había nada, pero era divertido mirar la nada crecer".  Requiem… está producido de manera muy sencilla, mayormente acústico, sin batería. De todas maneras hay variedad musical y los arreglos están puestos en el lugar justo. El clavicordio en "Won't You Tell Your Dreams" o esa nota insistente en el cierre del estribillo de “Come On Home to Me”, el tema oscuro y psicodélico del disco, con una letra impresionante en su balance entre sencillez, poesía y elocuencia.

Lee Hazlewood es, como bien dicen varios, un gusto adquirido, podés quedar afuera de sus chistes tontos pensando en qué es lo que encuentra la gente que lo defiende a capa y espada. Pero si ya sos parte de esa gente, no hace falta que te expliquen nada. Y esta es otra de sus obras maestras.






Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear también:
Waylon Jennings - Singer of Sad Songs
Nancy Sinatra - Movin' On With Nancy
Lee Hazlewood - These Boots Are Made for Walkin' (The Complete MGM Recordings)


 

miércoles, 15 de abril de 2015

Friar Tuck & His Psychedelic Guitar - ídem [1er. LP - 1967]


Siempre que un estilo es exitoso a nivel ventas, los imitadores, vendedores de humo y truchos generales empiezan a aparecer por todos lados. La psicodelia no fue la excepción, más bien lo contrario; fue el momento en que muchas cosas raras sucedieron, las curiosidades y malas imitiaciones estaban a la orden del día, coincidiendo con una época en que los jóvenes accedían a los larga duración por primera vez.

Es el caso de Friar Tuck, un álbum armado para cosechar los frutos del furor del llamado Verano del Amor, la “Era de Acuario” o el nombre que más te guste. Más allá de sus orígenes dudosos, el LP está muy bien hecho, tocado de manera brillante y la selección de canciones es impecable. En la grabación estuvieron varios sesionistas históricos de Los Angeles, la llamada Wrecking Crew y nada menos que Curt Boettcher, una suerte de Brian Wilson con menos fama, trabajó codo a codo con Spector, siendo apenas un adolescente y fue el hombre detrás de discazos de sunshine pop como Present Tense de Sagittarius y Begin de Millenium, entre otros. El guitarrista en cuestión es Mike Deasy, quien según cuentan tuvo que esconderse durantes días en un bosque disfrazado de monje después de un mal viaje de ácido.

“Sweet Pea” empieza medio inocente, como cualquiera de las bandas californianas del montón de aquellos años, pero al final aparecen una serie de efectos de sonido y ruidos raros que harán la delicia de la dama peposa y el caballero empastado. La versión de “Louie, Louie”, muy acorde al disco, con un cantante super colocado al micrófono, unos solos con fuzz ideal para amantes del género y un final también… a puro cuelgue. Algunos temas, como “Work Song” o “A Bit of Grey Lost”, meten bastante miedo -siempre y cuando te hagas cómplice, claro- y eso es lo que diferencia a este de varios “discos producto” similares; es verdaderamente psicodélico, mientras otros se quedan en una tapa bonita y llamativa o un nombre de banda bien pensado para la ocasión. “Fendabenda Ha Ha Ha” es otro de los puntos altos indiscutidos, con unas voces femeninas distorsionadas al principio que parecen salir del infierno y un riff insistente medio en la onda de “Psychotic Reaction” de los Count Five.  

Friar Tuck & His Psychedelic Guitar nunca iba a ser un disco importante, jamás estuvo destinado a eso, es claramente una búsqueda de diversión, de parte de músicos serios jugando a practicar un estilo bien definido. ¿Puede que todo esto sea una gran ironía? Es muy probable, no tendría nada de malo.







Escucharlo entero en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

The Shadows - Jigsaw
David Hemmings - Happens
The Flowerpot Men - Let's Go to San Francisco