jueves, 18 de junio de 2009

Edgar Broughton Band - ídem [3er. LP - 1971]


Formados a fines de la década del 60 en Warwick, un pueblito rural del sur de Inglaterra. Los Edgar Broughton Band fueron abanderados de causas justas, politizados y rebeldes. Eran famosos por tocar en cuanto camión al aire libre se pusiera en el camino. Es importante subrayar el compromiso social de la banda, con inclinación por la izquierda mas radical, sus shows eran casi mitines en la inglaterra post-swinging London. Una de las causas por las cuales la EBB aún no ha sido reivindicada, en tiempos de nihilismo extremo y vacío ideólogico.

Tienen también el mérito de haber inaugurado la producción discográfica del mítico sello Harvest, aquella subsidiaria de corte progresivo del gigante EMI. A través del simple "Evil" con "Death of an Electric Citizen" en su cara “B”. Luego de dos discos muy valiosos, en el seno interno de la banda se decidió por un camino mas musical, menos teatral y sin tanta carga conceptual. Venían de un disco debut como Wasa-Wasa, algo así como un Captain Beefheart de Safe As Milk aterrizando en un suburbio peligroso de la capital inglesa, seguido casi de inmediato por Sing Brother Sing donde la tendencia retorcida y los climas turbios se acentuaron.

En un hipotético encuentro entre humanos y alienígenas, a la hora de mostrar qué es lo que ha estado sucediendo a nivel musical, "Evening Over Rooftops" es buena elección. Si el buen rock, el trascendente, es una alianza entre letra y música, este primer tema se lleva un premio mayor. Con arreglo de cuerdas de David Bedford, compañero en el sello Harvest y por aquel entonces militando en la banda de Kevin Ayers. Empieza con un clima tenebroso, a la manera de los mejores cuentos de Poe; “¿Qué tan lejos estamos de la muerte? Estamos cerca de un final, el humo se colgaba de la línea del horizonte, la ciudad cayó en el silencio. El ocaso, maduro y amable era la luz ideal para escribir algunas ideas”. La voz de Rob “Edgar” Broughton prácticamente recita la letra, llena de imágenes, de alto vuelo poético. Su hermano, Steve, en los parches, Victor Unitt en guitarras -y varios instrumentos- y Arthur Grant en bajo y voces, completan la formación. Es la que graba también el resto del album.

Si seguimos escuchando Edgar Broughton Band, tercer disco, homónimo, habrá más sorpresas. Nos encontramos con "Piece of My Own", beatlesca, con un aire lúdico, "The Birth", emparentada con los trabajos previos de EBB, pero mas refinada y guitarrera. "Poppy" es un blues lento y almibarado, entrañable por donde se lo mire. Comprensible si tenemos en cuenta que después viene el caos auditivo de "Don’t Even Know Wich Day It Is", cantado con toda la bronca, al mejor estilo Don Van Vliet, mascullando las palabras, escupiendo al viento cada una de las sílabas.

Se lo conoció como El Disco de la Carne por su controvertida portada que mostraba a una persona desnuda, colgada cabeza abajo con varias “ex-vaquitas” en el matadero, casi listas para ser engullidas. Fue un éxito a nivel críticas y cosechó un moderado nivel de ventas, sobre todo en la Europa continental, en donde todavía hoy son recibidos como héroes. Las cosas se pondrían densas para Edgar Broughton Band en un futuro cercano, pero siempre con la frente bien alta y con producciones musicales a la altura de su legado e historia.







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Edgar Broughton Band - Oora
Captain Beefheart & the Magic Band - Bluejeans & Moonbeams
Arthur Brown - The Crazy World of Arthur Brown



Stiff Little Fingers - Hanx!


Realmente los Stiff Little Fingers eran una banda del pueblo, bien de clase trabajador y Hanx!, el primer disco en vivo es otra prueba mas que fehaciente. Oriundos de Belfast, Irlanda, tomaron el nombre de un simple de los Vibrators y, siempre comandados por el infatigable Jake Burns, son la muestra mas acabada para diferenciar el punk rock brillante del meramente decente o aceptable. ¿Dónde reside esta diferencia fundamental? En la credibilidad sobre todas las cosas. Y en ese apartado los Fingers están por encima de muchos, incluso de algunos grupos mas reconocidos. Tampoco hay que olvidar las canciones, por supuesto, y Hanx! puede fácilmente funcionar como una compilación de Grandes Éxitos porque la selección es incuestionable.

La lista está armada seleccionando material de los dos primeros álbumes del grupo, los incendiarios Inflammable Material y Nobody's Heroes, dos discos esenciales en cualquier discoteca de punk-rock que se enorgullezca de tal. Hay versiones completamente furiosas, incendiarias de "Alternative Ulster", "Gotta Gettaway", "Tin Soldiers" o "Suspect Device", entre otras, a una velocidad casi desenfrenada, mas rápidas que sus correspondientes de estudio.

Tambien hay una zapada extendida en "Johnny Was" la increíble relectura del clásico de Marley y sus Wailers, en donde Burns dialoga con su público y sus músicos. Esta canción es la única de la lista que no fue grabada en el Ayslesbury sino en el Raibow Theatre de Londres pero fue incluida por motivos que quedan claros en la primer escucha.

En su momento Hanx! (que en Irlanda es un lunfardo para decir “gracias”) tuvo un recibimiento más bien tibio, pero con el tiempo ha ido ocupando un lugar mas prominente en el corazón de los fans del punk mas creíble y aguerrido, de todos los que, en definitiva amamos a Stiff Little Fingers.







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Stiff Little Fingers - Go for It
The Undertones - Hypnotised
The Jam - Dig the New Breed



miércoles, 17 de junio de 2009

Cheap Trick - Dream Police


Una combinación que hoy en día resultaría trillada y hasta tediosa, en su momento era un verdadero avance. En Cheap Trick encontraron una fórmula que todavía hoy produce resultados. ¿Cómo? ¿Qué es lo que encontramos acá? Guitarras fuertes, estruendosas, bases lineales, sin mayores sobresaltos, armonías vocales cuidadas al extremo y canciones magníficas, con estribillos brillantes. Deudoras del pop mas imprescindible de lo que se dio en llamar la British Invasion. Todo eso es Cheap Trick, sí, todo eso, más una pequeña cuota macabra, un guiño algo perverso que asoma de vez en cuando.

A fines de los 70's parecía que Robin Zander, Tom Petersson, Rick Nielsen y Bun E. Carlos no podían dar pasos en falso, y después de una seguidilla francamente asombrosa de discos, apareció Dream Police, un pico creativo que iba a hacer historia.

La canción que daba título era arrolladora desde donde se la mire, como toda gran canción de Cheap Trick que se precie de tal, atrapaba al oyente desde el principio, con “ganchos” administrados con la habilidad de un artesano y la inteligencia de un científico. La diferencia esta vez venía por el lado de la producción, incluyendo arreglos orquestales y consiguiendo un sonido más “gordo”, mas envolvente, sin llegar a opacar las composiciones. Esta vez el sonido era prácticamente épico, gigantesco, vale mencionar que el hombre detrás de la consola era otra vez Tom Werman, quien ya había trabajado con la banda.

Siguen "Way of the World" y "The House Is Rocking (With Domestic Problems)" y el supuesto concepto unificador (orwelliano, al mejor estilo Un Mundo Féliz) desaparece casi por completo, pero… ¿A quién le importa el concepto con semejantes canciones? "Gonna Raise Hell" es otro tema largo, extendiéndose casi hasta los diez minutos. Con un aire disco, explora un territorio nunca antes visitado por los oriundos de Rockford, Illinois. "I’ll Be with You Tonight" cerraba la cara A del disco original, lleno de energía, es una de esas joyas perdidas en un catálogo que ofrece varias. Son esas canciones que no eran singles ni estaban en los EP's promocionales. Lo que podría llamarse un album-track, solo disponible para aquellos que se aventuran a escuchar el disco entero, desde que empieza hasta que termina, tal como fue concebido. Y así es como Dream Police se luce en todo su esplendor, porque no da respiro, es cuestión de escuchar la segunda mitad para encontrarse con genialidades como "Voices", casi un homenaje a Lennon, con sus arreglos de cuerda y sus coros angelicales. No es casualidad que el ex-Beatles estaba trabajando con ellos al momento de su trágica muerte. "Writing on the Wall" y "I Know What I Want" son demoledoras, puro estilo y oficio, rebosantes de energía, de ganas y de amor por un género. "Need Your Love" es el cierre, mostrando esa faceta algo tensa que habíamos mencionado, con un aire de misterio, una amenaza que late en las sombras.

Dream Police fue el pico del vertiginoso ascenso que ya se había vislumbrado con el doble en vivo At the Budokan, fue disco de platino y sería el disco mas vendedor en la historia de Cheap Trick, además de ser el mojón con el que se compararían el resto de sus trabajos hasta la fecha.







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Cheap Trick - Heaven Tonight
Dwight Twilley Band - Twilley Don't Mind
The Raspberries - Side 3


miércoles, 10 de junio de 2009

Bob Marley & the Wailers - Catch a Fire [deluxe edition]


Si hubiera que elegir un disco de reggae para mostrarle a alguien ajeno al género, Catch a Fire sería una excelente elección. No sólo porque sus canciones son prácticamente invencibles, también por el hecho de que fue uno de los primeros discos de este estilo en generar repercusión a nivel internacional, esto es; fuera de la isla de Jamaica.
Los Wailers llevaban varios años grabando a nivel local, bajo la tutela del gran Lee "Scratch" Perry, dieron forma a una música completamente diferente, con unas raíces muy marcadas y varias características definitorias.

Chris Blackwell, dueño, cabeza visible e ideólogo del fundamental sello inglés Island, procedente de una familia aristocrática, había vivido en Jamaica y conocía la música de la isla como la palma de su mano. En una movida astuta, había convencido a los integrantes del grupo, que en aquel entonces tomaban las decisiones democráticamente, para agregar algunos detalles con el objetivo de hacer que el álbum sonora más ameno para el público masivo, menos áspero y más pulido, por decirlo de algún modo. Para tal efecto contrató a Wayne Perkins, guitarrista de Nashville y sesionista ineludible de aquel momento (casi llegó a reemplazar a Mick Taylor en los Stones y hasta pudo tocar en algunos cortes de Black and Blue) y al tecladista John “Rabbit” Brundick para hacer algunas sobregrabaciones en las cintas originales. El resultado no dejó conformes a todos, es sabido que Peter Tosh fue una de las principales voces disidentes, pero a pesar de todo, el disco salió al mercado con los nuevos arreglos.

Se puede decir que Catch a Fire es el patrón con el que están hechos todos los discos de Marley; las temáticas se reparten en tres o cuatro grupos principales: están las canciones de amor, tanto a nivel individual como universal, las de neto corte combativo, con diatribas dirigidas al poder de turno, y también las odas a la ganja y a la religión, dos aliados de la cultura rastafari. Otra marca registrada de Catch a Fire es que en aquellos primeros años de la década del 70, Marley compartía -e incluso cedía- los créditos de las composiciones. Así es como Peter Tosh estampa su firma en dos de las canciones; la protesta de "400 Years" lenta y ominosa y la autorreferencial "Stop that Train" con una letra entre irónica y culposa. "Concrete Jungle" revela con una metáfora muy simple la vida en las ciudades y su interminable desfile de injusticias y ridiculeces y es una de las canciones emblema de este trabajo, está ubicada en primer lugar y siguió apareciendo esporádicamente en los shows en vivo, incluso en el pico de la fama internacional de los Wailers, a fines de la década. "Stir It Up" es el el que todo el mundo conoce, aquel que es capaz de hacer bailar a todos con una sonrisa. Muestra una de las facetas más pasadas por alto en la lírica de Marley, la libidinosa, siempre presente, manejada con sutileza y administrada en sabias dosis.

La edición de lujo de Catch a Fire incluye el disco tal y como fue grabado inicialmente, sin la remezcla "apta para todo público" de Blackwell, más dos canciones que iban a ser incluidas pero quedaron afuera a último momento. Además incluye, lógicamente, la versión del LP que todos conocemos, la que salió al mercado en el año '73. Debatir sobre cuál de las dos es mejor, no tiene demasiado sentido, sí se puede decidir a nivel personal, como siempre.

Catch a Fire tiene una importancia histórica muy difícil de evaluar o calcular, lo cierto es que convirtió a Marley en una verdadera estrella internacional (la primera a nivel mundial) proveniente de un país subdesarrollado, que pavimentó el camino para la carrera solista de Peter Tosh e hizo que los músicos de rock angloparlante se pongan a prestar atención al increíble sonido dulzón del reggae de Bob Marley & the Wailers.







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Bob Marley & Wailers - Burnin'
The Upsetters - Super Ape
Peter Tosh - Equal Rights


jueves, 28 de mayo de 2009

Fountains of Wayne - Traffic and Weather


Hay quienes creen que la Canción Perfecta no existe. Nadie parece haberles mencionado esto a Adam Schlesinger y Chris Collingwood, la sociedad autoral y cerebros mentores de Fountains of Wayne. Sí, la Canción Perfecta viene siendo el Santo Grial de estos neoyorquinos, cuya quijotesca búsqueda comenzó hace ya mas de diez años. Desde Fountains of Wayne, aquel debut homónimo de mediados de los 90's, no han hecho mas que ir detrás del estribillo memorable, de la letra inteligente y mordaz, del puente inesperado, del "chiste interno" que no deja afuera y de las guitarras gordas y las voces afinadas. Quizás para muchos no sea suficiente, pero para los que amamos el power-pop mas auténtico e inspirado es mucho.

Conocidos principalmente por una canción que no ha aparecido en ninguno de sus discos, "That Think You Do", aquel hit instantáneo de la película que dirigió Tom Hanks sobre las bandas one-hit wonders de la década del 60, han levantado en lo que a popularidad se refiere, son reconocidos por la prensa y los amantes del género como grandes exponentes.

"Someone to Love" es el hit perfecto para un mundo perfecto, pero como todos sabemos, el planeta en que vivimos dista bastante de serlo, por ende el ritmo bailable de esta canción, solo se imprimirá en quienes escuchen Traffic and Weather. "92 Subaru" es un ejemplo típico del humor que caracteriza a Fountains of Wayne, un perdedor que ensalza las virtudes de su destartalado vehículo, cuando es evidente que ya no es lo que solía ser, es el fetiche del adolescente eterno, el apego por lo innecesario, un poco lo que nos pasa a todos. Claro, si el mensaje no vendría con un estribillo de la escuela Beatles / Smithereens / Posies probablemente no sería tan efectivo. "Fire in the Canyon" es la nota nostálgica que nunca falta en un disco de Fountains… que se precie de tal. El homenaje-cita al Dylan de Blonde On Blonde está claro desde el primer compás, con la armónica y las guitarras acústicas bien al frente, en primerísimo plano. La letra describe la vida en la ruta con maestría y algo de poesía; “Hemos andado dando vueltas por tanto tiempo, nos hemos perdido entre pueblo y pueblo, creemos nacer en cada sendero por importante que sea y en cada camino difícil atravesado”. "Revolving Dora" es una oda a… ¡un electrodoméstico! Para ser precisos a una batidora eléctrica, con un comienzo de cintas pasadas al revés a la manera de los Beatles de Revolver y unos power-chords que evocan a los Who de A Quick One o Sell Out, un pianito de fondo, unas armonías de tres partes, para desembocar sin apuro en otro estribillo brillante. La letra de "I-95" es genial; el típico lugar del barrio anclado en el tiempo, al borde del abandono total, una mirada triste del protagonista y una melodía que refuerza la idea. En "Planet of Weed" aparece el amigo que fuma en exceso, empieza con una guitarra con wah-wah, a medio tiempo, como el “héroe” de esta viñeta llena de sarcasmo. No le pasa nada, el tiempo le sobra, tiene una vida maravillosa e invita al oyente a unirse, a pasar una estadía en su mundo; el planeta de la hierba.

Los Fountains of Wayne aciertan desde las elecciones que hacen; no quieren cambiar el mundo, no intentan grandes innovaciones, se aferran con fuerza a un pasado de gloria, probablemente el futuro es algo que ni siquiera les importa y, al ser conscientes de eso, el resultado es una música sin pretensiones pero con muchísimo oficio, talento y dominio total de un género que conocen muy bien; el de las canciones inoxidables.








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Fountains of Wayne - Utopia Parkway
The Smithereens - Specially for You
Jellyfish - Bellybutton



martes, 19 de mayo de 2009

Curtis Mayfield - Super Fly [banda sonora original]


Curtis Mayfield tuvo éxito con los Impressions a lo largo de la década del 60, pero nada parecía indicar lo que sucedería con su carrera solista. Autor en una era en que los cantantes soul no acostumbraban a componer las canciones que interpretaban, Mayfield estampó su firma en algunas de las gemas inolvidables del género y de la música popular toda; "People Get Ready", "We're a Winner" o "Gypsy Woman".

Siempre un letrista diferente, con conciencia social, descriptivo y austero a la vez, Mayfield parecía la persona perfecta para musicalizar Super Fly, la película que retrataba el submundo de las drogas, prostitución y la vida nocturna de la Nueva York decadente de principios de los 70s. Por aquel entonces, el papel de la comunidad negra en los Estados Unidos había cambiado mucho con respecto a la década anterior. El asesinato de Martin Luther King, los Panteras Negras, el fracaso del movimiento hippie, entre varios factores condicionantes, habían dejado un panorama mas bien sombrío y con un sentido de pertenencia diferente. En definitiva; ser negro era motivo de orgullo, los atropellos ya no eran permitidos y el ambiente artístico se encargaba de reflejarlo.

Así fue como le presentaron el guíon al músico, al terminar un show, y absorto con la historia de Priest, el dealer y protagonista que quiere abandonar “el negocio”, Mayfield compuso las canciones que formarían parte de la banda sonora del film, creando casi sin saberlo una nueva tendencia, tanto a nivel musical como lírico en lo que respecta al acompañamiento sonoro de imágenes, elevando el género a una categoría infinita e inmediatamente superior. Super Fly parte de una dualidad curiosa; mientras la película parece glorificar este estilo de vida, Mayfield consigue apartarse sutilmente, tomando partido y optando por un posición anti-drogas que en ningún momento condena ni descalifica, evitando los juicios de valor mas simplistas y metiéndose en la cabeza de los personajes con astucia y perspicacia.

"Little Child Runnin' Wild" introduce a la perfección a los personajes, el clima, el entorno y -por supuesto- la música, en un sube y baja de crescendos orquestales en una tonalidad menor que subrayan el clima sórdido de un hogar destrozado, semillero perfecto e indeseado “No es necesario estar ahí. No tenés que amar por mi. Mientras que yo era solo un niño de la nada ¿Por que no pueden simplemente dejarme ser?”. Las congas latinas y el ritmo contagioso son la marca registrada y el leit-motiv de "The Pusherman" el retrato del rey del ghetto, en primera persona. Con cierta ambigüedad Mayfield presenta al héroe invencible, pero una mirada mas profunda pone en evidencia a un personaje lleno de dudas e inseguridades, atribulado por sus circunstancias e incapaz de abandonar sus propias miserias existenciales. En una de las escenas mas escalofriantes, "Freddie's Dead" era originalmente un instrumental pero en el album homónimo tenía letra, dialogando con una flauta endiablada, Mayfield pinta el retrato del tipo consumido por las sustancias. Probablemente hoy en día "Junkie Chase" no se destaque precisamente por su originalidad, pero en aquel entonces sentó el precedente para una infinita cantidad de escenas de persecuciones en el cine a lo largo y ancho del planeta, un ritmo funk, sincopado, nervioso, con la tensión aportada por los arreglos de cuerda. Es escucharla para reconocer el genio precursor de Mayfield y desnudar a su corte de imitadores desvergonzados.

"Give Me Your Love" es lenta, sensual y muy sugerente, un ritmo cadencioso al mejor estilo centro-americano sirve de apoyo para la letra reflexiva pero impetuosa, otra pintura impresionista; “Yo compartire el peso, cualquiera sea el destino, siendo yo mismo. Puedo vivir en total soledad”. Una de las declaraciones de principios de Curtis Mayfield en Superfly es sin dudas "No Thing On Me" exaltando las virtudes de la elevación espiritual conseguida por medios naturales, envuelta en una orquestación poderosa, dramática y con un estribillo maravilloso. Concebida inicialmente para los créditos finales de la película pero ubicada en medio, en una escena corta y sin demasiada relación, hubiera sido probablemente una de las canciones mas famosas si se hubiera respetado la intención primigenia de su compositor. Para cerrar la placa, nada menos que "Superfly", uno de los simples mas exitosos de la placa, con su inolvidable introducción y el falsetto marca registrada de Mayfield, una de las perlas imperecederas de la música soul y un motivo musical reconocible al instante, atrayente, simple y poderoso. También juega con la ambigüedad de la fachada aparentemente arrogante y avasalladora de la figura del dealer para revelar un trasfondo mas bien triste, desolador.

Es muy importante remarcar que, incluso sin tener la menor idea del concepto detrás de la obra, del pesado background ideólogico de Super Fly, es imposible no sentirse atraído por una música insuperable, de una riqueza instrumental e interpretativa pocas veces alcanzada, al punto que la parte lírica jamás intercede con el perfecto fluir de las notas, alcanzando así una unión de forma y contenido digna de admiración, digna de imitarse. O de proponérselo al menos.








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Curtis Mayfield - Curtis
Marvin Gaye - Here, My Dear
Isaac Hayes - Shaft



lunes, 4 de mayo de 2009

The Psychedelic Furs - ídem [1er. LP - 1980]


Hay dos formas de asimilar influencias. La primera roza la imitación mas burda y termina en plagio. La segunda, mas sabia si se quiere, es aquella que usa un prisma, una mirada que se dispara hacia lugares diferentes y muchas veces insospechados. Los Psychedelic Furs caerían en este segundo grupo, ya que la síntesis hallada por esta banda oriunda del norte de Londres, es inteligente e innovadora. Combinando elementos del art-rock de Roxy Music, Kraftwerk o el Bowie de la época de Berlín con la irreverencia del punk rock inicial y la poesía de asociación libre del Dylan mas críptico, logran un cóctel irresistible.

Recordados siempre por el tema que dio título a Pretty In Pink, la película generacional de John Hughes de mediados de los 80's, los Psychedelic Furs tienen mucho mas para ofrecer que un himno de tres acordes. Grabado en los primeros meses de la década con la producción de Steve Lillywhite (que produciría, entre otros, el debut de U2) The Psychedelic Furs, conserva la frescura y espontaneidad que lucía en el momento de su aparición. Puede decirse que el disco se divide en dos, a nivel sonoro y compositivo, por un lado están las canciones mas aventureras, como "Imitation of Christ" o "Wedding Song" y por otro lado las de dientes apretados, dentro de las cuales se puede citar a "Black/Radio" o "Flowers". Es este balance tan característico lo que convirtió a The Psychedelic Furs en el primer larga duración de raigambre punk en tener éxito a nivel críticas, es importante remarcar que la prensa especializada se tomó su tiempo en digerir el punk rock inicial, los primeros (Sex Pistols, por ejemplo) no eran tomados del todo en serio.

La relectura que hacen los Psychedelic Furs los aparta años luz de la mera repetición de sonidos ya escuchados. A eso contribuye el hecho de que la grabación se hizo rápido, a una toma en la mayoría de los casos, intentando captar la esencia de lo que era la banda en vivo en aquel entonces. El comienzo in-crescendo de "India" es una maravilla, obligando al oyente a subir el volumen para comprender lo que está saliendo por los parlantes, para lograr un verdadero efecto de shock una vez que empieza la canción propiamente dicha. "We Love You", que fue el primer disco sencillo de los Psychedelic Furs es otra perla, un extenso listado de íconos de la cultura popular que abarca desde Frank Sinatra a las Supremes y hasta Sofía Loren, por nombrar sólo a algunos, con la voz rasgada tan característica de Richard Butler, a mitad de camino entre John Lydon y Brian Ferry, con una base rítmica a puro músculo.

The Psychedelic Furs trepó a los primeros veinte lugares de los rankings ingleses y a lo mas bajo al otro lado del atlántico, un indicio de las cosas por venir, ya que los Psychedelic Furs tendrían, de ahora en mas, un camino ascendente en todo sentido; a nivel popularidad e incluso en cuanto a sofisticación musical, coqueteando con la MTV que recién asomaba, pero la fuerza y energía del disco que los presentó ante el mundo, todavía sigue afectando los oídos deseosos de música de esta magnitud; inmortal.








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The Psychedelic Furs - Forever Now
Chameleons [UK] - Script of the Bridge
The Walkabouts - Setting the Woods on Fire



domingo, 19 de abril de 2009

Johnny Thunders - So Alone


Johnny Thunders es un mito, y como todo mito hay una parte que tiene correspondencia con la realidad y hay otra mas cuestionable e incierta. El hecho de haber muerto cuando todavía era relativamente joven lo convirtió en una especie de mártir, quedando impreso en el imaginario popular como una cruza entre Keith Richards y Syd Vicious. Vamos a dejar de lado la parte sensacionalista que rodea al personaje y vamos a concentrarnos en lo que realmente importa; la música de Johnny Thunders.

Después de dejar su impronta en la historia del rock para siempre formando parte de los New York Dolls, mostrando al mundo cuánto es posible hacer con una cantidad de recursos limitada y de alejarse de los Heartbreakers. Con ellos había ido a Inglaterra en el momento cumbre del punk rock, a fines de los 70's, ahí fue que se dedicó a la grabación de su primer disco como solista, So Alone, en 1978.

Antes que nada, se hicieron las llamadas correspondientes para que no faltasen los amigotes para poner algún que otro coro, arrimar alguna droga específica, un guitarrazo por aquí y por allá o algún aporreo de tambores ocasional. Entre los que dijeron "presente" hay varias luminarias; Chrissie Hynde de los Pretenders, los dos ex-Pistols Steve Jones y Paul Cook, el gran Phil Lynott de Thin Lizzy (que aporta unos coros divertidísimos en el clásico "Daddy Rolling Stone"), nada menos que Steve Marriott de los Small Faces (en aquel momento en un Humble Pie reformado, de "capa caída" luego de dos discos ignorados tanto por el público como por la crítica) y hasta Peter Perrett de los Only Ones.

Un poco gracias a la galería de visitas ilustres y otro tanto por la determinación de Thunders en aquel entonces, So Alone resultó un verdadero triunfo. Sí, en este disco está "You Can’t Put Your Arms Around a Memory", una de las grandes canciones que compuso el neoyorquino en toda su carrera, versionada hasta el hartazgo y utilizada varias veces para musicalizar escenas de películas y series varias. También aparece la versión del clásico surfer "Pipeline" de los Chantays, una nueva lectura a aquel "Great Big Kiss" del primer LP de los Dolls (originalmente grabado por The Shangri-Las) o "(She’s So) Untouchable" con sus saxos apoyando la melodía, sucia y desprolija.

Como guinda en la torta, la reedición en CD del álbum tiene cuatro bonus tracks que son un lujo; "Dead or Alive", un excelente simple de la época, y una versión de "The Wizard", de Marc Bolan, mas conocido como T. Rex, entre los mas destacados.







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Johnny Thunders & the Heartbreakers - L.A.M.F.
The Professionals - I Didn't See It Coming
The Only Ones - Only Serpents Shine


jueves, 16 de abril de 2009

Lee Hazlewood - The Very Special World of Lee Hazlewood


Lee Hazlewood era, antes que nada, un hombre de mundo, con un aire beatnik y una imagen de mujeriego eterno, apegado a las bebidas espirituosas fuertes y al humo de cigarrillos de marca. Le llegó el revival cuando gente como Nick Cave, Tindersticks, Beck o Thin White Rope lo rescataron del olvido.

Famoso en la década del sesenta por cantar -y componer- con Nancy Sinatra canciones de extravagante belleza y peculiar atractivo. Se pueden nombrar "Some Velvet Morning" (que Primal Scream convirtió en hit a ambos lados del Atlántico a principios del siglo XXI), "Summer Wine" o "Jackson". Según cuenta la leyenda Hazlewood incitaba a la hija de Frank, dueño por aquel entonces del sello Reprise, a cantar como si estuviera seduciendo a camioneros. Logrando ese sonido sensual y sugerente tan caraterístico. Hay mucho mas para quienes estén dispuestos a asomarse por debajo de la punta del iceberg. Varios de sus discos solistas han sido reeditados con mucho cariño y respeto por Smells Like Records, el sello discográfico de Steve Shelley de Sonic Youth, otros tantos aparecen hoy en día en una variedad asombrosa de sellos y el resto, algunos injustamente, están esperando que alguien se digne a editarlos.

The Very Special World of Lee Hazlewood del año '66, salió por MGM records y según cantante sueca  Suzi Jane Hokum -compañera sentimental en esos años- aquellas grabaciones eran consideradas por Hazlewood como demos para asuntos mas importantes. Cuesta creer esta afirmación. La producción suntuosa, casi barroca y algo cursi (una constante a lo largo de la carrera del nacido en Mannford, Oklahoma) parece negar esta premisa.

Acá aparece por primera vez el que quizás sea su tema mas famoso, nada menos que "These Boots Are Made for Walking", "Sand" a dúo con Hokum y "Not the Lovin' Kind", en una increíble versión bossa-nova. Estas tres canciones volvería a grabarlas con Nancy Sinatra y queda en manos del oyente decidir qué versión prefiere. Eso no es todo porque The Very Special… tiene algunas de las joyas del inmenso catálogo de Hazlewood; "My Autumn's Done Come" es sorprendente, dramática. Una letra escalofriante que reflexiona acerca de lo imposible y del paso del tiempo. Sostenida por una orquestación cinematográfica, rica, evocativa. "I Move Around" relata sus peripecias a lo largo y ancho del mundo, delatando su naturaleza inquieta y curiosa. Tampoco faltan los ejemplos del particular sentido del humor de Hazlewood, como "When a Fool Loves a Fool" o "My Baby Cried All Night Long".

Este disco y el que le sigue (Lee Hazlewood-ism: Its Cause and Cure) fueron editados en un CD doble llamado These Boots Are Made For Walking: The Complete MGM Recordings donde también aparece un LP muy raro llamado Something Special, que en su momento solo había aparecido en Alemania. Increíblemente, la secuencia original de los dos primeros fue alterada para esta edición y las canciones aparecen mezcladas entre sí, cosa que puede resultar molesta para quienes conocían los álbumes de la forma en que fueron concebidos.







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Lee Hazlewood - Trouble Is a Lonesome Town
Lee Hazlewood - Requiem for an Almost Lady
Lee Hazlewood - Cowboy In Sweden




The Byrds - The Notorious Byrd Brothers


Los Byrds son una institución. Pocas bandas han dejado un legado semejante, que sigue brillando varias décadas más tarde, ayudando a forjar y a definir géneros como el folk-rock, psicodelia, country-rock y hasta jazz rock.
¿Cómo se explica que en medio de un torbellino en el seno interno de la banda hayan pergeñado uno de los discos más hermosos, audaces e imperecederos de la llamada Era de Acuario? Simplemente, cuando los Byrds funcionaban con todas las luces eran imbatibles y Notorious Byrd Brothers es el saludo perfecto para esa época irrepetible.

La odisea empieza con "Artificial Energy", apelando a un arreglo de bronces y una magnífica línea de bajo a cargo de Chris Hillman, la canción avanza hasta un estribillo que define prácticamente la idiosincrasia del álbum y, por qué no, de una era; “pensé que estaba en la cima de todo, el resto de la gente eran tan pequeños, pero yo supe qué era lo que había que hacer”. El tema de Gerry Goffin y Carole King "Goin' Back" fue la gota que rebalsó el vaso para que David Crosby se alejara de la banda, se negaba a que apareciera como single, cosa que provocó mas disputas en un ambiente que ya estaba agitado. Lo cierto es que la interpretación de los Byrds es preciosa, una verdadera brisa de aire fresco para un momento de la historia mas bien turbio, es una meditación filosófica simple y una propuesta a volver a las cosas sencillas de la vida. "Natural Harmony" empieza misteriosa, con unos coros etéreos antes de desembocar en un tempo de jazz-rock elegante para explotar después en un mar de efectos de todo tipo, adornando una lírica existencialista y cuestionadora. Lenta y fluida se abre paso "Draft Morning", otro momento de preciosismo absoluto. También hay lugar para la experimentación; cuando termina el puente, donde se escuchan ruidos de disparos y tanques de guerra antes de volver al motivo inicial.

La película Easy Rider hizo relativamente famosa a "Wasn’t Born to Follow", una de las canciones mas convencionales de Notorious… pero atentos, porque cuando todo parece estar dentro de lo normal, aparece una sección instrumental con phasings y flangers envolventes. Otro acierto, y ya van… "Get to You" es un vals con acompañamiento de cuerdas y guitarra pedal steel. También tiene su truco porque antes de repetir la estrofa salen con unos coros sugerentes y lascivos que elevan la canción a una dimensión que no tenía. Lo que sigue es otra muestra del genio indiscutible de los Byrds para jugar con los géneros; una especie de raga instando al cambio urgente: “El cambio es ahora, las cosas que parecían sólidas no lo son en realidad. Todo es ahora, el momento que tenemos para vivir” hasta que la batería cuenta cuatro y estamos en presencia de un country-rock delicioso que anticipa lo que se venía en la carrera de los Byrds. "Old John Robertson" con su tiempo acelerado y jocoso también parece simple hasta la aparición de una sección de cellos, que se funde nuevamente de forma repentina con lo que ya se había escuchado, antes del final brusco. "Tribal Gathering" que podría traducirse como “Reunión de tribus” habla precisamente de eso, a través de un tempo sincopado e inquientante, antes de un cambio de atmósfera en donde se disimula un riff casi de hard-rock que desaparece para fundirse con "Dolphin’s Smile", con unas armonías vocales incríbles, tambien hay un interludio psicodélico antes del retorno de la melodía. Fiel a la costumbre de cerrar sus discos con una nota entre simpática y sorprendente, la última composición de Notorious… es otro raga lento, plagado de efectos de todo tipo y color, "Space Odyssey" es una reflexión algo delirante sobre lo que fue la llegada del hombre a la luna, inspirada en la historia “El Centinela” de Arthur C. Clarke.

Al contrario de lo que sucede con el resto del extenso catálogo de los Byrds, los bonus tracks que acompañan la reedición en CD son de escaso valor, pero "Triad" la polémica composición de Crosby incitando a una menage a trois es de una belleza incuestionable. Como dato histórico, ésta última fue grabada por los Jefferson Airplane en Crown of Creation como consecuencia de la negativa de McGuinn y Hillmann a incluirla en el álbum.

La partida de Crosby, que sería reemplazado por Gram Parsons para Sweetheart of the Rodeo, fue tomada un poco en broma por el resto de los integrantes y algunos rumores indican que el caballo que aparece en la tapa es una alusión a quien formaría el exitoso trío Crosby, Stills & Nash inmediatamente después del lanzamiento de The Notorious Byrd Brothers.







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Sagittarius - Present Tense
The Millenium - Begin



Sun Dial - Other Way Out


Otra demostración cabal de las ilimitadas posibilidades que ofrece el formato mas tradicional de la historia de la música popular de los últimos 50 o 60 años; guitarras, bajo y batería. Es Sun Dial y mas concretamente Other Way Out. Primer trabajo discográfico del proyecto que mantiene ocupado al inquieto Gary Ramon desde principios de la década del noventa.

Con fuertes e innegables raíces en el costado mas esquivo y radical del movimiento psicodélico y una medida de lo que se dio en llamar rock espacial, Sun Dial se abre paso a través de valles y desiertos de guitarras, algunos mas desolados que otros, pero siempre al borde del desbarranco, nada de lo que oímos está “bajo control” pero siempre los vúmetros garantizan el rojo mas sanguíneo, las perillas de los amplificadores marcando “11” ad eternum. Los solos de guitarra no intentan ser amigables, es más, son agresivos, incendiarios, evocando los momentos más desenfrenados de los Stooges, Hawkwind o el Hendrix más violento.

Es evidente que la perfección no es objetivo primordial en Sun Dial, porque las desprolijidades e improvisaciones sobre la marcha son moneda corriente, claro que estas, en vez de ser molestias, están utilizadas a modo de virtudes, como suele suceder en los grandes momentos del rock desde que lo conocemos como tal. Es que Sun Dial es una experiencia sensorial y para tal efecto están puestas las voces (fantasmagóricas, etéreas), los cortes y los momentos que sirven para dar reposo en un camino que los necesita, porque Sun Dial es intenso, nos pone a prueba. Pero satisface y de la mejor manera.

Vale aclarar que mientras los compañeras de generación de Sun Dial suenan muchas veces a refrito inofensivo, el acercamiento y la relectura que hace la banda de la psicodelia sixtie, habla claramente de un conocimiento de causa asombroso, logrando un sonido novedoso, inspirado en el pasado, sí, pero con la mirada fija en el futuro.







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Sun Dial - Return Journey
Ride - Nowhere
Spacemen 3 - The Sound of Confusion



miércoles, 15 de abril de 2009

The Chesterfield Kings - Psychedelic Sunrise


Los Chesterfield Kings tienen una fijación con los sonidos, la estética y la idiosincrasia de la década del 60 y una obsesión -particularmente- con los Rolling Stones. Mentores esenciales del revival sixtie de principios de los 80's, aún hoy siguen haciendo lo que adoran, cuando la mayoría de sus compañeros de escena de aquel entonces hace rato tiraron la toalla, el combo neoyorquino sigue obsecuente y ajeno a cualquier tendencia.

Psychedelic Sunrise sería el equivalente a aquel discutidísimo Their Satanic Majesties Request, vale la pena recordar que ya habían hecho su propio Aftermath (que hasta reproducía la cubierta de la edición americana de aquel clásico) con Let's Go Get Stoned hace ya algunos años, por lo tanto este trabajo parecía ser el paso lógico a seguir. Aquellos que disfrutan detectando influencias, citas y homenajes estarán de fiesta porque Psychedelic Sunrise tiene para todos los gustos. Así encontramos guiños cómplices a "Paint It Black", a "I Can See for Miles" de the Who con sus correspondientes power-chords, el clavicordio de "Inside Looking Out" evocando a los Kinks más pastorales o la introducción rápida y contagiosa de "Stayed Too Long" que saluda respetuosamente a aquellos Byrds de "The Christian Life". Dicho esto, algunos se preguntarán que es lo que salva a los Chesterfield Kings del pasticho, del simple reciclaje. Muy simple; una pasión y un conocimiento del género que despejan las dudas de los mas desconfiados. Donde otros roban descaradamente, ellos toman prestado y citan pero jamás imitan, en un juego divertido y sorprendente para los oyentes que disfrutan captando guiños y referencias.

Vale mencionar que la producción esta vez es más limpia y profesional, el sonido actual y fresco, abundan los arreglos de cuerdas y los detalles sonoros y la galería de invitados está a la orden del día. Little Steven, el carismático guitarrista de la inoxidable E Street Band de Springsteen toca el teclado Hammond, guitarra y bajo en varias de las canciones, completando de alguna manera el trabajo de hormiga que hace a través de su Technicolor Web of Sound, apoyando proyectos chicos, siempre ligado al rock de garage y el pop sicodélico mas oscuro y entrañable.







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The Chesterfield Kings - The Mindbending Sounds of The Chesterfield Kings
The Cynics - Living Is the Best Revenge
Tell-Tale Hearts - High Tide (Big Noses & Pizza Faces): Anthology



sábado, 4 de abril de 2009

The Sadies - Favourite Colours


La atemporalidad es una virtud muy difícil de alcanzar. El paso del tiempo suele ser un castigo despiadado, obras que parecían muy arriesgadas al momento de su aparición, sonaban más tarde desfasadas, como el producto típico de una situación de tiempo y lugar. Los Sadies vienen de Canadá y hace rato que dejaron de preocuparse por sonar contemporáneos, probablemente esta intención es lo que hace que sus discos suenen imperecederos, inoxidables, nobles.

Nada aparece de un día para el otro, los Sadies se encargan de tomar de la botella que ya sabemos que refresca. Vamos a encontrar guiños a los Byrds de fines de la década del 60, aquellos de barba, melena y ropa de cowboy. También hay lugar para la música de los Apalaches, el country mas malhumorado de Johhny Cash e incluso paisajes sonoros heroicos y evocativos, como los de las películas de Sergio Leone. En Favourite Colours decidieron tomar las riendas ellos mismos en cuanto a la producción, de manera que la banda liderada por los hermanos Dallas y Travis Good ha alcanzado, después de cinco producciones de estudio, un nivel de madurez y confianza que se trasluce en cada uno de los surcos de este disco.

Los Sadies saben cómo armar un LP sin caer en ciertos errores, las canciones jamás superan los cuatro minutos de duración, todas son recordables casi instantáneamente y los instrumentales (porque siempre hay instumentales en los discos de los Sadies) suenan mas afianzados que nunca. Los Sadies hacen de ellos verdaderas viñetas épicas, entretenidas y ejecutadas con buen gusto y delicadeza, agregando fluidez y cierre conceptual al asunto. Suelen ser banda de acompañamiento de otros artistas, la diva del alt-country Neko Case siendo el caso mas notorio o Jon Spencer, que formó Heavy Trash recientemente, apelando también a los hermanos Good y compañía. Puede que esto último sea la causa de la versatilidad y la casi invisible fusión de géneros que consiguen, es cuestión de escuchar la seguridad con que encaran los coros y sus respectivos instrumentos, para darse cuenta que los Sadies son artesanos delicados -y dedicados- en lo que a música respecta.

Vale la pena mencionar algunos invitados que ponen la guinda en el postre; Joey Burns de Calexico toca el cello en la soberbia "The Curdled Journey" y el gran Robyn Hitchcock canta y escribe la letra de la preciosa canción que cierra el álbum; "Why Would Anybody Live Here?".







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The Sadies - Stories Often Told
Neko Case - The Tigers Have Spoken
Jon Langford & the Sadies - The Mayors of the Moon



lunes, 23 de marzo de 2009

The Damned - So, Who's Paranoid?


Vigencia. Es la palabra perfecta para resumir el estado actual de The Damned. Claro, es muy probable que So, Who’s Paranoid? pase desapercibido a nivel “mainstream”, los Damned no son (ni fueron) muchachos apuestos, ideales para la tapa del semanario musical de moda inglés. Pero para los que pasamos de este tipo de cuestiones y tenemos a la banda capitaneada por Dave Vanian y Captain Sensible entronizados para siempre en nuestros corazones, este disco es una bendición.
Después de varias idas y venidas -una verdadera constante en la carrera de este grupo- los Damned se decidieron a limar asperezas y sacar el sucesor de aquel Grave Disorder de hace ya unos siete años. Entrado el siglo XXI, se dedican precisamente a hacer lo que saben, que no es poco, y con muchísimo oficio.

Un breve repaso histórico es menester; los Damned pueden jactarse de haber grabado el primer LP punk -antes incluso que los Sex Pistols- propiamente dicho; Damned, Damned, Damned, con Brian James como guitarrista e ideólogo musical en aquel período inicial. Escribió practicamente la totalidad de las canciones de los dos primeros albumes, "asimiló" el sonido de los MC5, Stooges y Amboy Dukes cuando casi nadie los conocía, para irse rápido de la banda. Para la altura del segundo, Music for Pleasure, tuvieron como productor a Nick Mason, de Pink Floyd (¡Ellos querían a Syd Barrett!!!) y más tarde fueron abandonados por el sello Stiff, se separarían por un breve período antes de retornar con algunos cambios de formación y un desfile interminable de sellos discográficos.

A lo largo de la década de los 80's y 90's entregarían varios trabajos de diferente nivel de calidad, llegando incluso a grabar una banda sonora para un film imaginario, ocultos bajo un seudónimo que no tardaría en saltar a la luz, ese disco fué Give Daddy the Knife, Cindy y el nombre ficticio que aparecía en la portada era Naz Nomad & the Nightmares. ¿El contenido? Excelentes versiones de joyas perdidas de garage-rock de los 60's a la manera de los Nuggets compilados a principios de los 70's por Lenny Kaye del Patti Smith Group.

El puntapié inicial en So, Who's Paranoid? es "A Nation Fit for Heroes" y en seguida están todas las cartas sobre la mesa; un medio tiempo tirando a rápido, una línea vocal ganchera, atractiva, un tecladito garagero, bien en la línea de los grupos de segunda línea de la década de los 60's que los Damned siempre se encargaron de amar y homenajear. Atención especial merece el solo de guitarra de Sensible, cada día más inspirado, sintético y creativo. La letra es una bofetada a la ignorancia política y a las bravuconadas habituales de ciertos países que no hace falta mencionar.
El segundo tema sigue la huella de aquellos temas rápidos, casi hardcore que jamás se ausentan en un disco de Damned que se precie de tal, "Ignite" en Strawberries, "Love Song" en Machine Gun Ettiquete… pero este "Under the Wheels" es muy melódico y está mejor arreglado, difícilmente se pueda olvidar con la segunda escucha. La coda con piano es otra agradable sorpresa. "Dr. Woofenstein" coquetea con el sonido y actitud de lo que fue aquel experimento gótico-melancólico, Phantasmagoria, a mediados de los ochenta, sin la sobreproducción que afectaba algunos de los mejores momentos de aquella placa. La voz de Vanian está cada día en mejores condiciones, su control aparenta ser total, sabe qué hacer con su garganta y lo demuestra sin caer en los excesos tan frecuentes de los cantantes buenos.

"Diamonds" pide a gritos ser un hit radial, tiene todos los ingredientes necesarios pero, como ya mencionamos anteriormente, es muy poco probable que eso ocurra, tampoco es que hace falta. Cuando hay que invocar la herencia del viejo Damned, parecen conseguirlo sin esfuerzo alguno, porque "Danger to Yourself" hubiera estado muy bien en el Black Album con su solo de teclados a cargo de Oxymoron, quien a esta altura ya podría considerarse un miembro histórico. "Nature's Dark Passion" parece hecha a medida de Vanian, se luce en todo su esplendor, se estremece, grita, recita y muestra todo lo que ha aprendido a lo largo de los años en una canción que parece salida de una obra de la calle Broadway o de uno de aquellos simples majestuosos de Barry y Paul Ryan. Recordemos que los Damned habían versionado "Eloise" en un simple de mediados de los 80's. Casi a lo último aparece "Nothing" con su ritmo desquiciado, pocas veces habían intentado un tema a esta velocidad vertiginosa, por supuesto que no es lineal; sube, baja y tiene un estribillo fantástico. La sorpresa -porque siempre hay sorpresas tratándose de The Damned- viene de la mano del tema que cierra el disco; "Dark Asteroid", doce minutos que son en realidad una excusa para que el gran Captain Sensible exhiba sus dotes de guitarrista, afortunadamente a años luz de los clichés del género, exhibiendo buen gusto y haciendo gala de un virtuosismo único.

No podemos olvidar que los Damned envejecieron con mucha más gracia que sus compañeros de generación, ya que Vanian, Sensible y compañía, jamás parecieron demasiado interesados en las exploraciones sonoras insulsas, las declaraciones rimbombantes o las posturas exageradas y nunca se tomaron del todo en serio a sí mismos. Por suerte sí se tomaron siempre muy en serio el asunto de hacer discos geniales y parece que esa sigue siendo la tónica dominante, para quienes quieran oír todavía.







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The Damned - Grave Disorder
Dave Vanian & the Phantom Chords - Dave Vanian & the Phantom Chords
Captain Sensible - The Universe of Geoffrey Brown



jueves, 5 de marzo de 2009

Elliott Smith - From a Basement on the Hill


A veces ocurre que un disco no tiene nada que ver con las circunstancias en que fue concebido, otras tantas sucede que esa relación es un poco mas estrecha y en ciertos casos -menos frecuentes- esa distancia es prácticamente invisible, una cosa no puede separarse de la otra. From a Basement on the Hill de Elliott Smith pertenece a esta última categoría y es muy probable que en el futuro, aparezca al lado de trabajos confesionales, angustiantes, a “corazón abierto” como Plastic Ono Band de Lennon, Third/Sister Lovers de Big Star o Being There de Wilco, por nombrar solo a algunos de este tercer grupo imaginario.

Había tocado en varias bandas punk de escaso éxito/reconocimiento antes de probar suerte como solista. Después de cinco excelentes discos de estudio y una canción candidata a un Oscar ("Miss Missery" en Good Will Hunting de Gus Van Sandt), parecía que su momento había llegado, pero tras años de batallar contra la depresión, el alcoholismo y las drogas duras, Elliott Smith se daría por vencido en pleno proceso de grabación. La familia del músico fue la encargada de decidir qué incluir en el disco y qué dejar afuera, ya que -aparentemente- algunas de las canciones descartadas contenían letras que fueron juzgadas como demasiado perturbadoras. Sus amigos contribuyeron con la finalización de la mezcla y aportando alguna que otra sobregrabación pero la gran mayoría de lo que escuchamos en el disco corre por cuenta de él mismo. Preguntarse cuánto trabajo póstumo (se rumorea que muy poco) hay en el disco pierde el sentido, sobre todo cuando nos encontramos con verdaderas joyas como "Let's Get Lost", "King's Crossing" o "A Fond Farewell" donde la misma fuerza de las composiciones borra de un plumazo toda racionalización, duda o vacilación prejuiciosa.

Puede decirse que el disco funciona a modo de testamento ya que Smith se encarga de evidenciar en mas de una oportunidad que su destino estaba prácticamente decidido, “Esta no es mi vida, es solo una sentida despedida a un amigo, no es asi como soy, es solo una sentida despedida a un amigo que nunca pudo encontrar el camino” canta en "A Fond Farewell" o lo que declara en "A Passing Feeling"; “Estoy aquí, atascado, esperando una sensación pasajera, aún envío continuamente mi pedido de alivio”. ¿Y que pasa con la música? Bueno, la música es perfecta. Sirve para que no sea insoportable la escucha, para balancear tanta desazón y tristeza. Hace guiños constantes y referencias evidentes y plantea pequeñas pero efectivas búsquedas sonoras sin mayores pretensiones. Quienes puedan escuchar sin conmoverse el impresionante crescendo orquestal de "King's Crossing" tienen que volver a intentarlo, porque quizás sea ese el clímax del disco, la síntesis mas acabada.

Quienes fuimos testigos cómplices de la vertiginosa evolución de Elliott Smith, los que esperamos una secuela y queríamos mas, solo tenemos que volver una y otra vez a From a Basement on the Hill para darnos cuenta de que semejante idea es descabellada en todo sentido; From a Basement… es un epitafio.






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Elliott Smith - Figure 8
Big Star - Third/Sister Lovers
Nick Drake - Pink Moon