lunes, 4 de diciembre de 2017

AC/DC - Let There Be Rock


No vamos a hablar mucho de lo que fue y significó AC/DC porque absolutamente todo el mundo los conoce y bastante bien. Por lo menos quienes puedan llegar a leer estas líneas seguramente tienen una idea aproximada. Sí vamos a hablar de los años iniciáticos, al borde de la tan ansiada conquista mundial de los hermanos Young, a pasitos nomás, cuando todavía eran teloneros de gente como UFO o Cheap Trick. Particularmente de Let There Be Rock, tercer disco internacional y cuarto a nivel australiano.

Alguien merece ser rescatado del olvido y es George Young, el hermano mayor de Angus y Malcolm, había sido un miembro fundamental de los Easybeats, muy bien llamados “los Beatles de las antípodas” y había probado las mieles del éxito, por lo menos en Europa. Sabía de sonido, era productor, tocaba y muy bien muchos instrumentos y se sentaba al piano a testear, analizar y dar vuelta las canciones durante el proceso de composición de cada álbum. Con su también compañero en Easybeats, Harry Vanda, fueron pilares indispensables, sobre todo en los primeros años. Cuando tuvieron que cambiar de productor -para Highway to Hell- a instancias de Atlantic fue un sufrimiento y un duro golpe para la banda.

Let There Be Rock también tiene algunas particularidades históricas, es el primer disco que tiene el inolvidable logo, a pesar de que en Australia y algún que otro lado salió con otra tapa, y también es el último con Mark Evans en el bajo, antes de ser reemplazado por el histórico Cliff Williams. También es el primer LP en donde contaban con mucho equipamiento, todavía no eran millonarios pero llevaban una vida muy austera en la ruta, invertían lo que ganaban y dormían en pocilgas, completamente decididos a ser la banda más grande del mundo… estaban muy cerca de lograrlo, tenían mucho hambre de gloria y eso se refleja en cada una de las canciones. ¿Qué decir de los temas? “Go Down”, “Dog Eat Dog”, el impresionante tema que da título al disco, con una de las letras más logradas de Bon Scott, “Problem Child” ganchero, irresistible, bailable incluso, el oscuro “Overdose” y el final a todo trapo con “Whole Lotta Rosie”, el super clásico absoluto del disco, el que siguieron tocando en cada uno de los conciertos hasta el final. Rock and roll cuadrado y duro del mejor, sin vueltas ni pretensiones, palo y a la bolsa.

La conquista universal le costó a AC/DC la vida de uno de los cantantes con más carisma y personalidad de la historia de la música pesada. Entra Brian Johnson, sale Back In Black y el resto es historia más o menos conocida pero acá era cuando las papas ardían al fuego. El primer disco perfecto de AC/DC.




Escuchar online en YouTube o en Spotify.




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3 comentarios:

P. Mastrángelo dijo...

Impresionante, áspero como lija nueva, y parece absolutamente grabado en vivo. Toma uno, salió bien, listo. En Let There Be Rock hay una urgencia que no había aparecido ni tampoco reaparece en álbumes posteriores, que supongo que tendrá que ver con cierto zeitgeist punk, o capaz estaban pasados de merca, o las dos cosas. Como nota de color, por momentos, cosa rara, Angus hasta parece gozar la ayudita de un pedal de distorsión.

Me da la sensación de que ahí se empieza a esculpir el AC/DC "de manual", del que no se moverán ni un milímetro y al que Highway to Hell le aportará, por primera vez, alta fidelidad. Let There Be Rock es un masazo, un uppercut de nocaut; es una pared. Imposible no amar a AC/DC.

Abrazo!

Mariano dijo...

Linda descripción camarada! No te hacía fan de los Young bros. Otro abrazo!

P. Mastrángelo dijo...

Se los quiere fuerte. Al menos para alguien de nuestra generación que los agarró ya grandecitos y con una larga historia atrás, AC/DC es como esos chistes o esas historias que te contaron veinte mil veces pero que te sigue haciendo reir. Y hasta esperás que te la vuelvan a contar.

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