jueves, 20 de agosto de 2009
Ride - Going Blank Again
Formados en Oxford a fines de la década del ochenta, Ride es una de esas bandas que son catalogadas dentro de un movimiento o escena que logran trascender casi inmediatamente. La etiqueta en cuestión era la de shoegaze, esa camada de bandas ruidosas y ariscas que tocaban sin hacer ninguna concesión para con el respetable, con un volumen cercano a lo insoportable. Pero Ride no sólo renegaba de aquel mote, lo traspasaban con cada uno de los pasos que daban. Exploraban el poder y alcance del ruido, las búsquedas con la distorsión de guitarras y el atractivo innegable de los decibeles compitiendo y reforzando las melodías.
A la altura de Going Blank Again ya tenían en su haber tres EP’s y un larga duración, el magnífico Nowhere (aquel de la tapa con una ola en medio del mar), se habían ganado el respeto de la prensa y el público por igual y hasta grababan para el emblemático sello Creation de Alan McGee. Era mucho lo que se esperaba de ellos y por suerte no defraudaron.
El loop de sintetizadores, a la manera de "Baba O’ Riley" de the Who, es el llamado de atención que propone Ride para su segundo trabajo. Inmediatamente aparecen las guitarras, entrelazándose, jugando y tejiendo un tramado armónico. De repente para, vuelve el loop y ahí sí, están todas las velas desplegadas y listas para navegar. Las voces de Mark Gardener y Andy Bell cantan casi siempre en armonía, con sílabas largas y fantasmagóricas, que junto a las guitarras siempre en “volumen once” conforman la marca registrada de Ride. Son ocho minutos de intensidad pura, "Leave Them All Behind", por extraño que parezca (sobre todo teniendo en cuenta la duración) fue el simple que eligieron para cortar en Going Blank Again.
"Twisterella" es el tema más pop y accesible del disco, rápido, las guitarras están mas limpias, tiene un estribillo de esos que se recuerdan al instante y los arreglos instrumentales están puestos en el momento y lugar preciso. Los colchones de teclados contribuyen a reforzar la idea. Está claro que la música que acunó a los integrantes del grupo es una influencia en el sonido general, es el rock que escuchaban sus padres y sus hermanos mayores, ese que pasa de generación en generación sin perder atractivo, son los ecos de Pink Floyd, los Moody Blues y el punk-rock que están en el cóctel, filtrados y resignificados para tomar un nuevo e interesante cariz. "Chrome Waves" es otra demostración del nivel de sutileza que podía llegar a alcanzar Ride en sus momentos más inspirados. Un rasgueo de guitarras acústicas aparece antes de las voces, con un fondo de teclados que parece una orquesta completa. Atención especial merece el solo de guitarra, breve, conciso, completamente subordinado a la canción. Se dan el lujo de terminar el álbum con la que probablemente sea la obra maestra de Ride, nada menos que "OX4", uno de esos temas épicos en donde no sobra nada y en donde todas las decisiones que se pueden tomar para una composición han sido las acertadas. Empieza lenta, como queriendo plantear un despegue algo perezoso, para estallar en un feedback controlado de guitarras y voces que se cruzan. La relativa monotonía de los acordes que conforman la base rítmica del tema está contrarestado por unos arreglos melódicos de los teclados, que contestan y realzan la melodía vocal y ahí está la clave, el hallazgo que hace que funcione todo a la perfección.
No faltaron las infaltables peleas entre sus integrantes, Ride fue disipándose, en pequeños escandaletes muy poco dignos, no sin antes grabar otra pequeña joya infravalorada al momento de su aparición, Carnival of Light con más de un rastro de psicodelia sixtie revisitada. Como nota de color, cabe recordar que Andy Bell es un integrante estable de la formación de Oasis desde Standing on the Shoulder of Giants.
A Going Blank Again le fué bastante bien a nivel comercial y excelente en lo que a críticas se refiere. Puede que todas las expectativas que se depositaron en ellos hayan sido un factor desecadenante para la crisis que vivieron, pero sin dudas este fue el momento de gloria de Ride, superando el desafío propuesto por el juez más despiadado: el paso del tiempo.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Ride - Nowhere
My Bloody Valentine - Isn't Anything
The Boo Radleys - Giant Steps
miércoles, 12 de agosto de 2009
The Pogues - Red Roses for Me
Puede que los Pogues suenen como muchos de sus imitadores pero, como ellos corren con la ventaja de haber inventado el sub-género que practican, deben ser reconocidos como mentores, como los auténticos, los que empezaron el asunto. ¿De qué estamos hablando? Hoy parece una obviedad, pero cuando los Pogues empezaron su carrera, la fusión entre música tradicional irlandesa (esas canciones de marineros borrachos y bares de mala muerte) con la energía y frescura del punk era una novedad, nadie lo había hecho hasta entonces. Aunque suenan irlandeses los Pogues se formaron en Londres, con músicos provenientes de escenas diferentes y telonearon a The Clash en una gira de principios de los 80's que ayudó a cimentar la fama del grupo y, por supuesto, a conseguir un contrato discográfico.
Red Roses for Me fue grabado en Londres en el año 1984 sin demasiados recursos a nivel económico pero nada de eso se evidencia al escucharlo. En cambio, lo que sí queda claro desde el vamos es la alegría, el clima festivo que transmiten cada una de las canciones, siempre tiznadas por la melancolía omnipresente de las letras de Shane MacGowan. Detrás de su fachada de juerguista y pendenciero se esconde un romántico empedernido, de esos que siempre dejan lugar para la reflexión triste, el verso meditabundo y la estrofa a corazón abierto. Hay varios clásicos diseminados en los surcos de Red Roses for Me, el nivel general es parejo y, a nivel musical, las canciones tienen una unidad digna de asombro. Ahí están los ritmos ligeros, para bailar en ronda y estrellar las jarras gigantes de cerveza, las mandolinas y los acordeones que incitan al baile con sabor añejo, en una taberna con olor a roble en compañía de amigos felices.
Cuando MacGowan entona las estrofas de "Dark Streets of London" es imposible no sentir algo de compasión por la tristeza existencial que transmite el protagonista de la historia, debajo de todo el bullicio hay una queja, un lamento: “Y ahora viene el invierno y no puedo soportar el frío que hace en las calles para la época de Navidad. Y estoy condenado al hartazgo por no tener un centavo para vagabundear en las oscuras calles de Londres”. O cuando ofrece un escape momentáneo ante el acoso de las circunstancias: “Cuando el mundo se torna demasiado oscuro y necesito luz en mi interior, entro en un bar y arraso con quince pintas de cerveza” en "Streams of Whiskey", otro futuro clásico. También "Boys from the County Hell", la relectura del tradicional tema escocés "Auld Lang Syne" (la version de los Pogues se llama "The Auld Triangle") o "Transmetropolitan" se convertirían en estándares para las presentaciones en vivo del grupo.
Concluyendo, es probable que Red Roses for Me no sea el clásico por excelencia de los Pogues, (ese privilegio correspondería mas bien a Rum, Sodomy & the Lash o If I Should Fall from Grace with God) pero sin dudas es un testamento efectivo en un momento que siempre es bueno recordar; los primeros pasos, que en este caso fueron mas que auspiciosos.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
The Pogues - Hell's Ditch
The Dubliners - Celebration
The Waterboys - Fisherman's Blues
Black Sabbath - Vol. 4
Cuando alguien se pregunte por qué Black Sabbath tiene el reconocimiento que ha cosechado, por qué hay una especie de aura mística a su alrededor y por qué músicos y fanáticos los tienen en lo más alto de un pedestal imaginario, será fácil responderles. Es cuestión de escuchar cualquiera de sus discos clásicos para obtener una respuesta inmediata. Y contundente.
Todos los integrantes aportan al sonido y lo hacen de manera original; Tony Iommi tiene en su poder los riffs más diabólicos, pesados y concisos. A esto le sumamos que cuando tiene que hacer solos y arreglos melódicos cumple sin problemas. Ozzy Osbourne, el gran “Oz”, es una montaña de carisma, un cantante imposible de opacar. Geezer Butler es el muro en donde se apoyan las catedrales sonoras del grupo, recorriendo el mástil de su bajo incansablemente, cuando la música lo requiere y apoyándose en las notas principales con aplomo, en los momentos más densos. Después está Bill Ward que es un pulpo, aporreando los parches incansablemente, firme y elástico a la vez, acelera y para, el resto del grupo sabe que puede confiar en el ciegamente, porque es imaginativo con sus arreglos y sabe tocar en función de las composiciones.
En Vol. 4 la energía joven del grupo es patente, el nivel compositivo es más parejo que nunca y el sonido valvular y humeante logra transmitir esa asfixia y urgencia que hacen de Black Sabbath un exponente único, irrepetible.
Repleto de clásicos inoxidables, Vol. 4 trajo por primera vez al mundo los deleites de "Wheels of Confusion", con su catarata de riffs mastodónticos, cambios de ritmos repentinos y pasajes instrumentales, una montaña rusa de sensaciones. También de este disco surgieron "Tomorrow's Dreams", "Cornucopia", "Supernaut" y el macabro "St. Vitus Dance", que ostenta un de los mejores riffs de la cantera inagotable de Mr. Iommi. En "Changes" Ozzy muestra su faceta tierna, un declarado fan de los Beatles, nunca tuvo miedo de ocultar su pasión adolescente por los cuatro de Liverpool, incluso en el seno de una banda que podría situarse en un extremo opuesto. Hasta los efectos con sintetizadores de Iommi funcionan dentro de Vol. 4, cuando separados de su contexto caerían en el olvido, intercalados con los sacudones eléctricos, "FX" y "Laguna Sunrise" se convierten en ejercicios experimentales con un fundamento; hacer que el disco fluya, que tenga vaivenes, en definitiva, que sea “escuchable” de principio a fin.
Vol. 4 fué la cúspide a nivel creativo de Black Sabbath, los problemas personales empezaron a hacer mella en los integrantes y eso se refleja en los trabajos posteriores del cuarteto de Birmingham. Que, si bien siempre tienen momentos de altísimo vuelo, no siempre se sostienen a lo largo de lo que dura un disco completo. De todos modos seguirían extendiendo su omnipotente influencia en miles de bandas que a diario se formaban alrededor del mundo con un único propósito; acercarse, al menos un poco, a las cimas escaladas por Black Sabbath.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Black Sabbath - Sabotage
Mudhoney - Since We've Become Translucent
Dead Meadows - Shivering King and Others
martes, 11 de agosto de 2009
John Lennon - Rock 'n' Roll
Pero un disco de versiones tiene que ser visto como lo que es, un momento de distensión, de diversión y un homenaje (mas o menos respetuoso según el caso) a los artistas que marcaron un antes y un después en una carrera o -incluso- en una vida. Si lo vemos por ese lado el intento de Lennon sale airoso por donde se lo mire.
La génesis de Rock 'n' Roll es bien terrenal; todo empezó con un juicio por plagio. En este caso parece que "Come Together", la canción/himno que abría el majestuoso Abbey Road, se parecía demasiado a "You Can’t Catch Me" de Chuck Berry. El arreglo para no llegar a tribunales fue que Lennon grabara una versión. Las sesiones transcurrieron en medio del muy comentado “fin de semana perdido”, que no era otra cosa que parrandas interminables en Los Angeles con sus amigotes de turno, entre los que se contaban Harry Nilsson, Ringo, Keith Moon e incluso Alice Cooper. En la producción de algunos temas participó Phil Spector, pero después de más y más embrollos legales, sólo cuatro de las grabaciones acabaron formando parte de la placa. Pero lo que cuenta es que escuchar al "Beatle John" haciendo sus canciones favoritas de su infancia y adolescencia es todo un placer. Lennon siempre fue un eximio cantante de rock básico, el primigenio, el que dio origen a todo, como ya había demostrado en "Slow Down", "Dizzy Miss Lizzy", "Polytheme Pam" y tantos otros junto a los Fab Four.
Es imposible no imaginarlo cantando "Peggy Sue" de su héroe Buddy Holly con una sonrisa de oreja o oreja. O muriéndose de risa luego del Elvis medley de "Rip It Up" y "Ready Teddy", que seguramente salieron sin el menor esfuerzo. Acá es donde aparece por primera vez el "Stand by Me" que todo el mundo conoce, en donde Lennon grita con alma y vida en las notas altas, apropiándose de la canción, sufriendo por su amor eterno, Yoko, por supuesto, de quien estaba distanciado en aquel momento. La producción de Spector es un éxito indiscutido en esta canción particularmente, agregando cuerdas que subrayan la tensión inherente a esta joya de la pluma de Lieber / Stoller. De más está decir que la versión superaría ampliamente en popularidad a la de Ben E. King, que era la original.
Hoy en día, apartado de todas las circunstancias históricas que rodearon su concepción, Rock ‘n’ Roll suena fresco, desinhibido, con un joie de vivre contagioso y admirable a la vez. Una prueba clara del inmenso talento de Lennon que, incluso divirtiéndose, puede lograr momentos de inmensa trascendecia. ¡Rock ‘n’ Roll!
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
David Bowie - Pin-Ups
Siouxsie & the Banshees - Through the Looking Glass
The Church - A Box of Birds
The Coral - The Invisible Invasion
Es fácil imaginar a los hermanos Skelly de niños. En vez de jugar con autitos de colección y soldaditos de juguete, entreteniéndose con los discos de sus padres y con instrumentos musicales, invitando a los amigos, a tocar precariamente. The Coral es una de esas bandas que ya no aparecen con tanta frecuencia. Son precoces en todo sentido. Su disco debut fue recibido con entusiasmo por la prensa y el público inglés cuando todavía eran adolescentes. Después fueron siendo dejados de lado. Sobre todo teniendo en cuenta qué fue lo que pasó, lo que hicieron. Vale decir que, a pesar del eclecticismo que exhibían, podía notarse una cierta falta de un rumbo, un norte preciso que ayudara a definirlos.
Eso sucedió en Magic and Medicine, la banda ya sonaba con toda la personalidad que hace falta para quedar en la historia, absorbiendo influencias con la pericia de los que aman lo que hacen. Por desgracia eran pocos los que tenían los radares en órbita.
Después se internaron en sus excentricidades, con Nightfreaks and the Sons of Becker, que fue distribuido de forma limitada, sin la pompa habitual de los lanzamientos ingleses. En Nightfreaks… mostraban que eran capaces de experimentar y expandir sus propios límites sin caer en un abismo pretencioso y en el típico espejo narcisista. Cuando hoy en día todos hacen discos despacio, sin arriesgar demasiado, se encerraron a grabar el cuarto, en menos de tres años de estar juntos como grupo, alejados de las presiones. Los resultados son evidentes, esto desborda artesanía, The Invisible Invasion es -como su título sugiere- un pequeño gran triunfo, una colección de canciones delicadas y sugerentes.
The Invisible Invasion alterna canciones en tonos menores, sombrías, con momentos luminosos. Es sólo cuestión de escucharlos para darse cuenta que los muchachos de The Coral son lo suficientemente inteligentes como para no tomarse muy en serio a sí mismos, así que esos climas medio siniestros suenan lúdicos, juguetones. Están las canciones mas alegres como "In the Morning", un baño de luz de menos de tres minutos de duración. También están las que juegan con esta ambigüedad como "Far from the Crowd" que suena a Echo & the Bunnymen al principio, algo malévolo, yendo a parar a un clima más apacible, para desembocar en otro estribillo dulce, casi almibarado.
Asi como los Bunnymen tenían en Will Sargeant un hechicero de las seis cuerdas, acá está Bill Ryder-Jones que sabe dónde tocar y dónde dejar que las canciones fluyan, sabe hacer arreglos y es creativo en cada una de sus intervenciones.
The Coral sigue firme en su empresa de hacer del mundo un lugar menos inhóspito, de ahí a que salgan en los medios, que sean elogiados por los especialistas de las revistas o que los pasen en todas las radios hay un trecho bastante largo. Con música como la de The Invisible Invasion ¿hay alguien a quien le importe?
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
The Coral - Roots & Echoes
Echo & the Bunnymen - Evergreen
The Zuttons - Who Killed the Zuttons?
jueves, 6 de agosto de 2009
Spiritualized - Ladies and Gentlemen We Are Floating In Space
Spiritualized surgió de las cenizas de Spacemen 3, aquellos rockeros espaciales comandados por Pete "Sonic Boom" Kember. Apegados a los mantras hipnóticos, a los tonos sombríos y cierta reivindicación constante de las sustancias alteradoras de la percepción, Spacemen 3 se disolvió en la habitual lucha de egos y usos y abusos de todo tipo. Kember formaría Spectrum y participaría en varios proyectos parelelos y todavía hoy sigue produciendo bandas.
Siempre al mando de Pierce, acompañado por quienes estén dispuestos a tolerar los manejos despóticos, Spiritualized hizo dos discos siguiendo la línea trazada por su banda anterior. Algo pasó después de Pure Phase, el segundo opus de la banda británica: Pierce rompió con su pareja de entonces y las consecuencias no pudieron haber sido mejores. De esa ruptura surge Ladies and Gentlemen…, del dolor, del sufrimiento insoportable, de la pena del alma que sólo la música puede ayudar a sortear con éxito.
Los preparativos al despegue empiezan con el tema que dá título y ya la suerte está echada: “Todo lo que necesito en esta vida es un poco de amor que se lleve el dolor” dice la letra en un colchón de teclados psicodélicos al borde del sopor y el entumecimiento. El mensaje es claro: es el amor como forma de redención del espíritu, como método de elevación por sobre lo ordinario. Y el desamor como fuente de todos los problemas, lógico. En "Come Together" aparecen las verdaderas intenciones del álbum y el sonido que lo caracteriza. Una tormenta eléctrica descargada sin piedad, con una base instrumental monstruosa, es el muro de sonido de Phil Spector revisitado. El hombre está destrozado y se encarga de manifestarlo intentando ocultar la óptica autobiográfica, usando el recurso de la tercera persona. "I Think I'm In Love" va creciendo despacio, a partir de una base sencilla, hasta llegar a un estallido a toda orquesta con coros multitudinarios que se destacan entre un verdadero despliegue de recursos. El órgano tubular introduce "All of my Thoughts" dándole al tema un cariz medio religioso, pero en seguida llega una tormenta sónica, con varios instrumentos de bronce y guitarras aullantes. Se desarrolla entre esta dinámica de suave/violento hasta llegar a un final calmo.
"Stay with Me" es el pedido al borde del desbarranco que hace quien sabe que ya tiene todo por perder. Musicalmente emparentado con aquellas composiciones de los Pink Floyd previas al mega-éxito de Dark Side…, tranquilo, sin batería, con muchos teclados pero con un costado sombrío y algo tétrico. Otra descarga de adrenalina es la que aporta "Electricity", sin lugar a dudas el momento más rockero y efervescente del disco. Acá muestran las influencias de los primeros Hawkwind, Jesus and Mary Chain y las descargas auditivas de Sonic Youth. Ruido blanco desplegado con talento y eficacia.
También hay lugar para las exploraciones porque "The Individual" cae dentro de esa categoría y acá están filtrados Sun Ra, Amon Düül II y John Cale en unos breves cuatro minutos. "Broken Heart" es quizás el momento más emotivo de Ladies and Gentlemen… Apela a una textura de cuerdas cinematográfica a la manera de John Williams, va creciendo y avanza para apoyar uno de los momentos confesionales más desoladores de la carrera de Spiritualized. El narrador se muestra desnudo, honesto y vulnerable en un acto de sinceridad heroico. Sin metáforas, es directo, va al grano. El cierre, con Dr. John como invitado al piano, tiene algo de perverso. Invitar al gran Mack Rebennack para tocar dos notas en un tema de casi veinte minutos puede parecer un desperdicio, pero el maestro se da el lujo de mostrar todo lo que se puede hacer sin pirotecnia ni acrobacias. El viejo axioma de “menos es más”.
Y sí, Ladies and Gentlemen… fue un éxito. Merecidísimo. En el mismo año de Urban Hymns de The Verve o OK Computer de Radiohead, la revista NME lo consagró Disco del Año, vendió muchísimos ejemplares y dejó otro gran aporte para la historia de las grandes tapas; el packaging del disco estaba pensado para imitar una caja de medicamentos, con su correspondiente prospecto y contraindicaciones. Lo que se llama reforzar el concepto, digamos.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Spiritualized - Let It Come Down
The Verve - A Northern Soul
Mercury Rev - See You On the Other Side
jueves, 23 de julio de 2009
The Vibrators - Pure Mania
La escena inglesa de fines de la década del setenta era un hervidero de actividad. Jamás el recambio generacional fue tan drástico, potente y necesario a la vez. No vamos a caer en el facilismo ese de que el punk rock vino a destruir al rock progresivo/sinfónico que tantas veces se ha repetido. Lo que sí es cierto es que hacía falta un lavado de cara, un poco de irreverencia y menos pomposidad, menos solemnidad y mas energía primal.
Dentro de esa camada de grupos pioneros están los Vibrators, que se han encargado con el paso de los años de dilapidar todo resto de credibilidad reformándose millones de veces, grabando material de calidad cuestionable y, en definitiva, masacrar el legado del punk rock primigenio. Pero cuando la banda liderada por Ian "Knox" Carnarchan funcionaba a todo motor eran una cosa seria, digna de ser tenida en cuenta. No les faltan credenciales tampoco; fueron apadrinados por el inolvidable John Peel, apareciendo varias veces en su programa radial, estaban ahí bien a principios del asunto. Puede decirse que es otro caso de estar en el lugar y momento adecuados, ya que fueron teloneros de Iggy Pop en su gira británica del '77 y su primer sencillo ("We Vibrate") fue producido por el legendario Mickie Most, productor de los Animals y Donovan, entre otros.
¿Y la música? Como suele ser, es lo que cuenta y vale. "Into the Future" es la canción con que empieza este disco debut, Pure Mania, y deja claras las intenciones de la banda; un sonido sucio pero compacto, rápido y ajustado, un cantante con personalidad y una lírica nihilista, llena de desparpajo. La protagonista es una chica que está “bastante reventada para tener sólo 23 años”. "Yeah Yeah Yeah" es la relectura de la generación punk del "She Loves You" de los Beatles, en vez de amor adolescente inocentón, es amor enfermizo no correspondido, ella lo usa y lo tira. Los instintos pop de Knox salen a la luz en "Sweet Sweet Heart", con un estribillo ganchero, muy pegadizo y un motivo de guitarra atractivo. Si no fuera por la suciedad inherente a las decisiones de producción del album podría haber sido un estándar de radio FM contemporánea. John Ellis, el guitarrista, es quien firma "Keep It Clean", que es el obligatorio tema sobre drogas, es mas que nada un retrato de lo que se vivía en la época porque la canción es una advertencia.
"Baby Baby", que fuera retomado varios años mas tarde por los alemanes Die Toten Hosen para su disco de versiones, es el himno, quizás el momento mas imperecedero del disco. Una progresión de acordes tocada con arpegios introduce la melodía de voz, que es sutil, simple y amenazadora. Es un ruego casi desesperado, una canción de amor en letras mayúsculas, de esas que se escuchan una vez y ya no hace falta mas nada. “Las chicas londinenses me están defraudando / No puedo imaginarme viéndolas corriendo por ahí” dice "London Girl" el tema libidinoso que no podía dejar de estar presente. Un riff con mas de una deuda al movimiento inmediatamente anterior; nada menos que el pub rock de Dr. Feelgood, Eggs Over Easy o Brinsley Schwarz. "Stiff Little Fingers" (si, la canción que dio nombre a los irlandeses) es una fábula mórbida de alienación urbana con una letra escalofriante; “nunca miraste más allá de tus cuatro paredes / es una pena que nunca hayas visto la luz / pero ahora te pasaste de la raya / y vas a tener que empezar de abajo otra vez”.
A Pure Mania le fue bien al momento de su aparición, con el paso del tiempo sería incluso más reconocido, siendo mencionado en todas las inefables listas de las revistas inglesas, elogiado por igual tanto por músicos de generaciones posteriores, periodistas y amantes de la música en general. Los Vibrators de la primera época siguen con el prestigio intacto.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
The Vibrators - V2
999 - Separates
The Adverts - Crossing the Red Sea with the Adverts
martes, 7 de julio de 2009
Elvis Presley - The Original Sun Hits
Los fanáticos más acérrimos de Elvis pueden pasar una vida entera discutiendo y deliberando sobre cual de todas las diferentes encarnaciones por las que pasó su héroe es la mejor; el Elvis de los casinos de las Vegas, el Elvis post-ejército, aquel de las películas edulcoradas de los 60's o el rocker de cuero negro del memorable especial de regreso del año 1968. El argumento que sería difícil de rebatir es el que dice que, a nivel Importancia Histórica, el pibito que grababa para Sun Records, es insuperable.
Sam Phillips, el talentoso dueño de los estudios de Memphis, buscaba en aquella primer mitad de la década del 50, un cantante que tuviera la sensualidad, el registro, la cadencia, la fuerza y la presencia de los cantantes negros pero que fuera blanco. No podemos dejar de lado el hecho de que en aquellos tiempos de post-guerra y bonanza económica, la segregación racial era un flagelo palpable en el día a día.
Por eso cuando Elvis Aaron Presley entró a sus estudios una calurosa mañana de primavera, para registrar un acetato con su voz cantando una canción para el cumpleaños de su madre, Sam Phillips estrechó por primera vez la mano de quien sería conocido como “El Rey del Rock”. También es cierto que Elvis no hizo click de entrada, le costó “soltarse”, ser él mismo, y dejar de lado al joven humilde y retraído de Tupelo, Mississippi. Según la leyenda, Elvis estaba probando variantes de "That’s All Right", el tema de Arthur “Big Boy” Crudup con sus músicos, cuando de repente consiguieron llamar la atención de Phillips, quien, fiel a sus instintos de caza-talentos, reconoció de inmediato que estaban frente a un diamante en bruto. El resto es historia mas o menos conocida.
Por eso, como compendio de la época de Sun Records, Original Sun Hits & More es más que un resumen. En los dos CD's que incluye están esparcidos absolutamente todos los registros discográficos de Elvis antes de firmar para RCA y dar así por terminada su primer y definitiva etapa.
Tenemos "Blue Moon of Kentucky", "Milkcow Blues Boogie", "Good Rockin' Tonight", "Baby Let's Play House", por supuesto que también aparece "Mystery Train", "I Forgot to Remember to Forget" y todas esas increíbles canciones que dieron nacimiento al mito, a la gigantesca leyenda que es Elvis hoy día. Esas canciones que han sido versionadas hasta el hartazgo, elogiadas una y mil veces y reeditadas otras tantas. Acá está el sonido y la actitud que moldearon a una generación y que aún sigue influyendo en las actuales. Ese sonido algo precario, con mucho eco en la voz, con los instrumentos casi “pegados” en la mezcla, haciendo gala de una economía de recursos francamente admirable, característica que sería rescatada por el punk rock veinte años después. Con estas grabaciones Elvis sentó -con total naturalidad- las bases del rock 'n' roll tal como lo conocemos, una amalgama casi invisible de estilos como el gospel, el blues, el country, el rockabilly y hasta las canciones de los teatros de la calle Broadway. Fue lo que escucharon, digirieron y tamizaron los integrantes de la generación de los 60's (Beatles, Stones, etc.) convirtiendo al rock en la música de "nuestros tiempos", un medio de expresión válido y reconocido a nivel mundial.
Hay una anécdota protagonizada por el Coronel Parker (su polémico manager durante la totalidad de su carrera) que deja un sabor amargo pero que dice mas que mil palabras. Al parecer el Coronel se apostaba fuera de los shows de su protegido, con su puesto de merchandising. Entre la infinidad de objetos que ofrecía se distinguían dos pins con la cara del ídolo; uno de ellos decía “I Love Elvis”, el otro “I Hate Elvis”.
Por eso hacerse las preguntas del tipo "¿Qué hubiera pasado si…?" pierde sentido, la controvertida historia y figura de Elvis es mejor apreciarla separando lo que es música de lo que es vida privada e imagen pública. Porque si nos quedamos con lo que sale de los parlantes, la conclusión es clara: Elvis está vivo. Mas vivo que nunca.
Chequear también:
Elvis Presley - King Creole [original soundtrack]
The Stray Cats - Rant 'n Rave with the Stray Cats
Jon Spencer Blues Explosion - Plastic Fang
miércoles, 24 de junio de 2009
Synanthesia - ídem [1er. LP - 1969]
Las bandas desconocidas provocan reacciones raras, creemos que nos pertenecen, que guardamos un secreto que muy pocos conocen y eso nos otorga un pasaporte hacia un paraíso fetichista, en donde habrá solamente unos cuantos elegidos. Más allá de la ironía, es cierto que existe un mercado para este tipo de material, bandas o solistas que pasaron sin pena ni gloria, opacados por sellos inexpertos y managers sin escrúpulos o cualquiera de los obstáculos más frecuentes.
Con el furor de Internet, hoy somos testigos del intercambio de originales en formato LP por números con más de tres -y a veces incluso cuatro- cifras, en los sitios de subastas y ventas. Con todo este apabullamiento, se hace difícil separar la paja del trigo, saber qué cosa es realmente un tesoro perdido y distinguir un fenómeno inexplicable con una tapa atractiva, es una tarea ardua. Existen algunas garantías, una de ellas es el sello inglés Sunbeam, dedicado sobre todo a reeditar joyas del pasado, prestando especial atención al diseño y la información en cada lanzamiento.
Synanthesia está en el primer grupo mencionado, un verdadero tesoro oculto. A pesar de haber estado juntos muy poco tiempo, a fines del ’60, Leslie Cook y Jim Fraser, multi-instrumentistas y cantantes, junto con Dennis Homes en vibráfono y voces, grabaron este disco y se desvanecieron en el anonimato. Vale reseñar que en esta época aparecieron nuevos lugares para organizar shows de música; nada menos que las universidades. El rock era ahora algo serio, había sido "elevado de categoría" y sus pretensiones culturales eran otras. Los estudiantes se convirtieron en consumidores de un infinito abanico de posibilidades post-Sgt. Peppers; fusión con blues, acercamientos al jazz y al folk inglés, éste último fusionando la música tradicional de la isla con la idiosincrasia y fuerza del rock.
Fairport Convention, Pentangle o Steeleye Span son los exponentes con más renombre dentro de este nuevo sub-género, pero no eran los únicos que hacían trabajos dignos de destacar.
Lo primero que llama la atención en Synanthesia es la instrumentación, muy variada y ejecutada con la precisión de un reloj suizo. Escuchamos un saxo alto que subraya melodías vocales, varios instrumentos de cuerda (guitarras, mandolinas, laúdes), flautas de distinto tipo e incluso un oboe, sin olvidar la percusión, sutil, a modo de refuerzo más que nada. Esto habla de gente dedicada. Homes, la voz líder, como cantante suena a medio camino entre Donovan y Robin Williamson, de Incredible String Band. A nivel temático encontramos algunas recurrencias, la mitología griega (Morfeo, Aurora, Minerva) el mundo onírico y el estado actual de las cosas, todo filtrado por un tamiz surrealista, juguetón y poético.
La flauta dibuja una melodía y aparece un ritmo de percusión frenético, así empieza, con "Minerva", que de repente para y va a parar a una sección inesperada, distinta; “El verano de todas las edades está en tu mirada” entona la letra y las flautas contestan con energía, antes de volver al tema principal. "Peek Strangely and Worried Evening" viene a ser la calma después de la tormenta, con un fondo de marimbas y celestes, una instrumentación inusual, apenas sugerida. En "Morpheus" reaparece la tensión, la melodía vocal dialoga con un línea de saxo, no estaría fuera de lugar en In the Court of the Crimson King, aquel inolvidable disco debut de Robert Fripp y cía. También esconde una sorpresa, porque después de la primera sección, una escala de acordes menores da paso a un cambio de tonalidad y ritmo, el clima se torna opresivo, casi diabólico, frenético. "Trafalgar Square" es uno de esos típicos cuentos de hadas europeos tan característicos, pero en Synanthesia nada es tan simple como parece y no faltan los elementos retorcidos, los arreglos sutiles que nos recuerdan que seguimos al borde del precipicio, que estamos escuchando un disco de rock y que cualquier cosa puede pasar. "Mnemosyne" es otro de los puntos altos, “Llévame en un viaje a tu siglo de tiempo, trae contigo momentos gigantes de iluminación espiritual ¿Dónde está el amor que encontré en mi camino? ¿Dónde está ahora? Lejos, lejos”.
Para la reedición en CD, Sunbeam decidió condimentar la edición de Synanthesia con una composición hasta ahora inédita, dado que "Shifting Sands", sólo había aparecido en una compilación perdida hoy en día en las arenas del tiempo. Pero… ¿quién sabe? En tiempos de “rescate emotivo” quizás pronto se convierta en un nuevo clásico.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Fresh Maggots - Fresh Maggots... Hatched
Dando Shaft - An Evening with Dando Shaft
Forest - Full Circle
viernes, 19 de junio de 2009
Black Rebel Motorcycle Club - Howl
Oriundos de San Francisco, los cimientos de Black Rebel Motorcycle Club se consolidaron cuando Robert Turner y Peter Hayes se concieron, cuando estaban en el colegio secundario. Al compartir un amor mutuo por bandas como My Bloody Valentine, Ride y los Stone Roses, el siguiente paso era el más lógico; armar una banda de rock. Mimados por la prensa desde la aparición de sus primeros discos sencillos, se encargaron de aportar una brisa de aire fresco en una escena alicaída, carente de sangre nueva, sin el vigor típico de los grupos jóvenes. A principios del siglo veintiuno, en medio de algunos tumultos en el seno interno de la banda, un ida y vuelta con el sello RCA y la partida -y posterior regreso- de su baterista, B.R.M.C. casi estuvo a punto de dejar de existir, Take Them On, On Your Own, el segundo y último disco de estudio se iba a quedar sin sucesor.
Un paseo por los surcos de Howl nos muestra una hazaña de tipo espiritual, sorprende, casi suena como el trabajo de un grupo nuevo, diferente. Atrás quedaron las guitarras sucias, los ritmos ruteros, las letras belicosas y la actitud patotera. En su lugar hay un grupo "maduro", afianzado, sin temor a empuñar las guitarras acústicas y sentarse en el suelo en ronda, a jugar a ser The Band en la legendaria casa Big Pink. El cambio también se refleja en las letras, donde antes había gente lista a llevarse el mundo por delante, de la mano de la velocidad, las sustancias y el peligro, ahora escuchamos a tipos haciéndose preguntas existenciales, rodeados de un aire de música de raíces. Responsable en parte de esto es sin dudas T-Bone Burnett, que hasta consigue un crédito como "radiador de buenas vibras" o algo por el estilo.
El apego que tenían por grupos ruidosos como Velvet Underground y The Jesus and Mary Chain está casi ausente en Howl, pero sí encontraremos ecos reiterados y guiños sinceros a la música tradicional, al blues y al country rural, las búsquedas redentoras del gospel y la música de ese Estados Unidos del costado de las autopistas.
El aplomo, las buenas intenciones y el aire a diversión real de adultos se transmite en las canciones y es difícil encontrar alguna que destaque del resto, pero "Devil's Waiting", "Weight of the World" o "Shuffle Your Feet" no hubieran sido posibles en una encarnación anterior de Black Rebel Motorcycle Club, porque este es el sonido de una banda renovada, en el mejor sentido de la palabra, una banda relativamente nueva, con una carrera breve que no esquiva los golpes de timón, los riesgos. En un momento en que muy pocos se atreven a asumirlos.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Black Rebel Motorcycle Club - Baby 81
The Band - Stage Fright
John Hiatt - Bring the Family
jueves, 18 de junio de 2009
Edgar Broughton Band - ídem [3er. LP - 1971]
Formados a fines de la década del 60 en Warwick, un pueblito rural del sur de Inglaterra. Los Edgar Broughton Band fueron abanderados de causas justas, politizados y rebeldes. Eran famosos por tocar en cuanto camión al aire libre se pusiera en el camino. Es importante subrayar el compromiso social de la banda, con inclinación por la izquierda mas radical, sus shows eran casi mitines en la inglaterra post-swinging London. Una de las causas por las cuales la EBB aún no ha sido reivindicada, en tiempos de nihilismo extremo y vacío ideólogico.
Tienen también el mérito de haber inaugurado la producción discográfica del mítico sello Harvest, aquella subsidiaria de corte progresivo del gigante EMI. A través del simple "Evil" con "Death of an Electric Citizen" en su cara “B”. Luego de dos discos muy valiosos, en el seno interno de la banda se decidió por un camino mas musical, menos teatral y sin tanta carga conceptual. Venían de un disco debut como Wasa-Wasa, algo así como un Captain Beefheart de Safe As Milk aterrizando en un suburbio peligroso de la capital inglesa, seguido casi de inmediato por Sing Brother Sing donde la tendencia retorcida y los climas turbios se acentuaron.
En un hipotético encuentro entre humanos y alienígenas, a la hora de mostrar qué es lo que ha estado sucediendo a nivel musical, "Evening Over Rooftops" es buena elección. Si el buen rock, el trascendente, es una alianza entre letra y música, este primer tema se lleva un premio mayor. Con arreglo de cuerdas de David Bedford, compañero en el sello Harvest y por aquel entonces militando en la banda de Kevin Ayers. Empieza con un clima tenebroso, a la manera de los mejores cuentos de Poe; “¿Qué tan lejos estamos de la muerte? Estamos cerca de un final, el humo se colgaba de la línea del horizonte, la ciudad cayó en el silencio. El ocaso, maduro y amable era la luz ideal para escribir algunas ideas”. La voz de Rob “Edgar” Broughton prácticamente recita la letra, llena de imágenes, de alto vuelo poético. Su hermano, Steve, en los parches, Victor Unitt en guitarras -y varios instrumentos- y Arthur Grant en bajo y voces, completan la formación. Es la que graba también el resto del album.
Si seguimos escuchando Edgar Broughton Band, tercer disco, homónimo, habrá más sorpresas. Nos encontramos con "Piece of My Own", beatlesca, con un aire lúdico, "The Birth", emparentada con los trabajos previos de EBB, pero mas refinada y guitarrera. "Poppy" es un blues lento y almibarado, entrañable por donde se lo mire. Comprensible si tenemos en cuenta que después viene el caos auditivo de "Don’t Even Know Wich Day It Is", cantado con toda la bronca, al mejor estilo Don Van Vliet, mascullando las palabras, escupiendo al viento cada una de las sílabas.
Se lo conoció como El Disco de la Carne por su controvertida portada que mostraba a una persona desnuda, colgada cabeza abajo con varias “ex-vaquitas” en el matadero, casi listas para ser engullidas. Fue un éxito a nivel críticas y cosechó un moderado nivel de ventas, sobre todo en la Europa continental, en donde todavía hoy son recibidos como héroes. Las cosas se pondrían densas para Edgar Broughton Band en un futuro cercano, pero siempre con la frente bien alta y con producciones musicales a la altura de su legado e historia.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Edgar Broughton Band - Oora
Captain Beefheart & the Magic Band - Bluejeans & Moonbeams
Arthur Brown - The Crazy World of Arthur Brown
Stiff Little Fingers - Hanx!
Realmente los Stiff Little Fingers eran una banda del pueblo, bien de clase trabajador y Hanx!, el primer disco en vivo es otra prueba mas que fehaciente. Oriundos de Belfast, Irlanda, tomaron el nombre de un simple de los Vibrators y, siempre comandados por el infatigable Jake Burns, son la muestra mas acabada para diferenciar el punk rock brillante del meramente decente o aceptable. ¿Dónde reside esta diferencia fundamental? En la credibilidad sobre todas las cosas. Y en ese apartado los Fingers están por encima de muchos, incluso de algunos grupos mas reconocidos. Tampoco hay que olvidar las canciones, por supuesto, y Hanx! puede fácilmente funcionar como una compilación de Grandes Éxitos porque la selección es incuestionable.
La lista está armada seleccionando material de los dos primeros álbumes del grupo, los incendiarios Inflammable Material y Nobody's Heroes, dos discos esenciales en cualquier discoteca de punk-rock que se enorgullezca de tal. Hay versiones completamente furiosas, incendiarias de "Alternative Ulster", "Gotta Gettaway", "Tin Soldiers" o "Suspect Device", entre otras, a una velocidad casi desenfrenada, mas rápidas que sus correspondientes de estudio.
Tambien hay una zapada extendida en "Johnny Was" la increíble relectura del clásico de Marley y sus Wailers, en donde Burns dialoga con su público y sus músicos. Esta canción es la única de la lista que no fue grabada en el Ayslesbury sino en el Raibow Theatre de Londres pero fue incluida por motivos que quedan claros en la primer escucha.
En su momento Hanx! (que en Irlanda es un lunfardo para decir “gracias”) tuvo un recibimiento más bien tibio, pero con el tiempo ha ido ocupando un lugar mas prominente en el corazón de los fans del punk mas creíble y aguerrido, de todos los que, en definitiva amamos a Stiff Little Fingers.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Stiff Little Fingers - Go for It
The Undertones - Hypnotised
The Jam - Dig the New Breed
miércoles, 17 de junio de 2009
Cheap Trick - Dream Police
Una combinación que hoy en día resultaría trillada y hasta tediosa, en su momento era un verdadero avance. En Cheap Trick encontraron una fórmula que todavía hoy produce resultados. ¿Cómo? ¿Qué es lo que encontramos acá? Guitarras fuertes, estruendosas, bases lineales, sin mayores sobresaltos, armonías vocales cuidadas al extremo y canciones magníficas, con estribillos brillantes. Deudoras del pop mas imprescindible de lo que se dio en llamar la British Invasion. Todo eso es Cheap Trick, sí, todo eso, más una pequeña cuota macabra, un guiño algo perverso que asoma de vez en cuando.
A fines de los 70's parecía que Robin Zander, Tom Petersson, Rick Nielsen y Bun E. Carlos no podían dar pasos en falso, y después de una seguidilla francamente asombrosa de discos, apareció Dream Police, un pico creativo que iba a hacer historia.
La canción que daba título era arrolladora desde donde se la mire, como toda gran canción de Cheap Trick que se precie de tal, atrapaba al oyente desde el principio, con “ganchos” administrados con la habilidad de un artesano y la inteligencia de un científico. La diferencia esta vez venía por el lado de la producción, incluyendo arreglos orquestales y consiguiendo un sonido más “gordo”, mas envolvente, sin llegar a opacar las composiciones. Esta vez el sonido era prácticamente épico, gigantesco, vale mencionar que el hombre detrás de la consola era otra vez Tom Werman, quien ya había trabajado con la banda.
Siguen "Way of the World" y "The House Is Rocking (With Domestic Problems)" y el supuesto concepto unificador (orwelliano, al mejor estilo Un Mundo Féliz) desaparece casi por completo, pero… ¿A quién le importa el concepto con semejantes canciones? "Gonna Raise Hell" es otro tema largo, extendiéndose casi hasta los diez minutos. Con un aire disco, explora un territorio nunca antes visitado por los oriundos de Rockford, Illinois. "I’ll Be with You Tonight" cerraba la cara A del disco original, lleno de energía, es una de esas joyas perdidas en un catálogo que ofrece varias. Son esas canciones que no eran singles ni estaban en los EP's promocionales. Lo que podría llamarse un album-track, solo disponible para aquellos que se aventuran a escuchar el disco entero, desde que empieza hasta que termina, tal como fue concebido. Y así es como Dream Police se luce en todo su esplendor, porque no da respiro, es cuestión de escuchar la segunda mitad para encontrarse con genialidades como "Voices", casi un homenaje a Lennon, con sus arreglos de cuerda y sus coros angelicales. No es casualidad que el ex-Beatles estaba trabajando con ellos al momento de su trágica muerte. "Writing on the Wall" y "I Know What I Want" son demoledoras, puro estilo y oficio, rebosantes de energía, de ganas y de amor por un género. "Need Your Love" es el cierre, mostrando esa faceta algo tensa que habíamos mencionado, con un aire de misterio, una amenaza que late en las sombras.
Dream Police fue el pico del vertiginoso ascenso que ya se había vislumbrado con el doble en vivo At the Budokan, fue disco de platino y sería el disco mas vendedor en la historia de Cheap Trick, además de ser el mojón con el que se compararían el resto de sus trabajos hasta la fecha.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Cheap Trick - Heaven Tonight
Dwight Twilley Band - Twilley Don't Mind
The Raspberries - Side 3
miércoles, 10 de junio de 2009
Bob Marley & the Wailers - Catch a Fire [deluxe edition]
Si hubiera que elegir un disco de reggae para mostrarle a alguien ajeno al género, Catch a Fire sería una excelente elección. No sólo porque sus canciones son prácticamente invencibles, también por el hecho de que fue uno de los primeros discos de este estilo en generar repercusión a nivel internacional, esto es; fuera de la isla de Jamaica.
Los Wailers llevaban varios años grabando a nivel local, bajo la tutela del gran Lee "Scratch" Perry, dieron forma a una música completamente diferente, con unas raíces muy marcadas y varias características definitorias.
Chris Blackwell, dueño, cabeza visible e ideólogo del fundamental sello inglés Island, procedente de una familia aristocrática, había vivido en Jamaica y conocía la música de la isla como la palma de su mano. En una movida astuta, había convencido a los integrantes del grupo, que en aquel entonces tomaban las decisiones democráticamente, para agregar algunos detalles con el objetivo de hacer que el álbum sonora más ameno para el público masivo, menos áspero y más pulido, por decirlo de algún modo. Para tal efecto contrató a Wayne Perkins, guitarrista de Nashville y sesionista ineludible de aquel momento (casi llegó a reemplazar a Mick Taylor en los Stones y hasta pudo tocar en algunos cortes de Black and Blue) y al tecladista John “Rabbit” Brundick para hacer algunas sobregrabaciones en las cintas originales. El resultado no dejó conformes a todos, es sabido que Peter Tosh fue una de las principales voces disidentes, pero a pesar de todo, el disco salió al mercado con los nuevos arreglos.
Se puede decir que Catch a Fire es el patrón con el que están hechos todos los discos de Marley; las temáticas se reparten en tres o cuatro grupos principales: están las canciones de amor, tanto a nivel individual como universal, las de neto corte combativo, con diatribas dirigidas al poder de turno, y también las odas a la ganja y a la religión, dos aliados de la cultura rastafari. Otra marca registrada de Catch a Fire es que en aquellos primeros años de la década del 70, Marley compartía -e incluso cedía- los créditos de las composiciones. Así es como Peter Tosh estampa su firma en dos de las canciones; la protesta de "400 Years" lenta y ominosa y la autorreferencial "Stop that Train" con una letra entre irónica y culposa. "Concrete Jungle" revela con una metáfora muy simple la vida en las ciudades y su interminable desfile de injusticias y ridiculeces y es una de las canciones emblema de este trabajo, está ubicada en primer lugar y siguió apareciendo esporádicamente en los shows en vivo, incluso en el pico de la fama internacional de los Wailers, a fines de la década. "Stir It Up" es el el que todo el mundo conoce, aquel que es capaz de hacer bailar a todos con una sonrisa. Muestra una de las facetas más pasadas por alto en la lírica de Marley, la libidinosa, siempre presente, manejada con sutileza y administrada en sabias dosis.
La edición de lujo de Catch a Fire incluye el disco tal y como fue grabado inicialmente, sin la remezcla "apta para todo público" de Blackwell, más dos canciones que iban a ser incluidas pero quedaron afuera a último momento. Además incluye, lógicamente, la versión del LP que todos conocemos, la que salió al mercado en el año '73. Debatir sobre cuál de las dos es mejor, no tiene demasiado sentido, sí se puede decidir a nivel personal, como siempre.
Catch a Fire tiene una importancia histórica muy difícil de evaluar o calcular, lo cierto es que convirtió a Marley en una verdadera estrella internacional (la primera a nivel mundial) proveniente de un país subdesarrollado, que pavimentó el camino para la carrera solista de Peter Tosh e hizo que los músicos de rock angloparlante se pongan a prestar atención al increíble sonido dulzón del reggae de Bob Marley & the Wailers.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Bob Marley & Wailers - Burnin'
The Upsetters - Super Ape
Peter Tosh - Equal Rights
jueves, 28 de mayo de 2009
Fountains of Wayne - Traffic and Weather
Hay quienes creen que la Canción Perfecta no existe. Nadie parece haberles mencionado esto a Adam Schlesinger y Chris Collingwood, la sociedad autoral y cerebros mentores de Fountains of Wayne. Sí, la Canción Perfecta viene siendo el Santo Grial de estos neoyorquinos, cuya quijotesca búsqueda comenzó hace ya mas de diez años. Desde Fountains of Wayne, aquel debut homónimo de mediados de los 90's, no han hecho mas que ir detrás del estribillo memorable, de la letra inteligente y mordaz, del puente inesperado, del "chiste interno" que no deja afuera y de las guitarras gordas y las voces afinadas. Quizás para muchos no sea suficiente, pero para los que amamos el power-pop mas auténtico e inspirado es mucho.
Conocidos principalmente por una canción que no ha aparecido en ninguno de sus discos, "That Think You Do", aquel hit instantáneo de la película que dirigió Tom Hanks sobre las bandas one-hit wonders de la década del 60, han levantado en lo que a popularidad se refiere, son reconocidos por la prensa y los amantes del género como grandes exponentes.
"Someone to Love" es el hit perfecto para un mundo perfecto, pero como todos sabemos, el planeta en que vivimos dista bastante de serlo, por ende el ritmo bailable de esta canción, solo se imprimirá en quienes escuchen Traffic and Weather. "92 Subaru" es un ejemplo típico del humor que caracteriza a Fountains of Wayne, un perdedor que ensalza las virtudes de su destartalado vehículo, cuando es evidente que ya no es lo que solía ser, es el fetiche del adolescente eterno, el apego por lo innecesario, un poco lo que nos pasa a todos. Claro, si el mensaje no vendría con un estribillo de la escuela Beatles / Smithereens / Posies probablemente no sería tan efectivo. "Fire in the Canyon" es la nota nostálgica que nunca falta en un disco de Fountains… que se precie de tal. El homenaje-cita al Dylan de Blonde On Blonde está claro desde el primer compás, con la armónica y las guitarras acústicas bien al frente, en primerísimo plano. La letra describe la vida en la ruta con maestría y algo de poesía; “Hemos andado dando vueltas por tanto tiempo, nos hemos perdido entre pueblo y pueblo, creemos nacer en cada sendero por importante que sea y en cada camino difícil atravesado”. "Revolving Dora" es una oda a… ¡un electrodoméstico! Para ser precisos a una batidora eléctrica, con un comienzo de cintas pasadas al revés a la manera de los Beatles de Revolver y unos power-chords que evocan a los Who de A Quick One o Sell Out, un pianito de fondo, unas armonías de tres partes, para desembocar sin apuro en otro estribillo brillante. La letra de "I-95" es genial; el típico lugar del barrio anclado en el tiempo, al borde del abandono total, una mirada triste del protagonista y una melodía que refuerza la idea. En "Planet of Weed" aparece el amigo que fuma en exceso, empieza con una guitarra con wah-wah, a medio tiempo, como el “héroe” de esta viñeta llena de sarcasmo. No le pasa nada, el tiempo le sobra, tiene una vida maravillosa e invita al oyente a unirse, a pasar una estadía en su mundo; el planeta de la hierba.
Los Fountains of Wayne aciertan desde las elecciones que hacen; no quieren cambiar el mundo, no intentan grandes innovaciones, se aferran con fuerza a un pasado de gloria, probablemente el futuro es algo que ni siquiera les importa y, al ser conscientes de eso, el resultado es una música sin pretensiones pero con muchísimo oficio, talento y dominio total de un género que conocen muy bien; el de las canciones inoxidables.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Fountains of Wayne - Utopia Parkway
The Smithereens - Specially for You
Jellyfish - Bellybutton














