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lunes, 23 de enero de 2012

Nirvana - All of Us


"Rainbow Chaser". Cazador de arco iris. Así se llama el primer tema del segundo disco de Nirvana. El título no podría ser más apropiado para el estilo de música. Tiene todas las características de cierta psicodelia inglesa aniñada y barroca típica del período. Encima en este mismo tema supuestamente se registró el primer phasing, que vendría a ser algo así como el sonido envolvente que se produce al alterar las cintas de grabación de manera manual. Recurso utilizado hasta el hartazgo por los practicantes del género y que hoy en día es más fácil de conseguir, gracias a las computadoras. En este caso se produjo por error, por accidente. Gustó y quedó.
Nirvana es escencialmente un dúo formado por el irlandés Patrick Campbell-Lyons y el griego Alex Spyropoulos, grababan para el mítico sello Island y eran producidos por el mismísimo capo, el gran Chris Blackwell, que quizás algún día reciba el reconocimiento que merece. También ostentan el discutible título de ser los primeros en hacer un disco completamente conceptual, el excelente The Story of Simon Simopath, otro de la legendaria “cosecha ‘67”.

La tapa generó cierta incomodidad en su momento porque es un fotograma de una película del director favorito de Hitler, Leni Rifenstahl, mostrando un desfile de líderes de guerra (¡Ahí clarito, está Napoleón!) pasando entre medio de una inmensa fila de cadáveres. En este caso particular… no tiene nada que ver con la música que contiene. Nirvana es uno de esos grupos que tomaron la posta de lo que plantearon los Bee Gees en su primer disco inglés; un pop recargado, de cámara podría decirse, muy arreglado, melodioso, bien cantado y compuesto. Ellos dominan el género de manera magistral y si bien All of Us dista bastante de ser un disco perfecto, en sus momentos clave es sublime y cuando renguea un poco lo hace con un nivel mucho más que aceptable. Como la inmensa mayoría de los discos, en realidad. Escuchen la delicadeza frágil del instrumental "The Show Must Go On", era una época en que los tipos que sabían teoría musical estaban colaborando con los jóvenes de veinte y tantos, cabeza a cabeza, creando la música clásica de nuestros tiempos. O "Tiny Goddess", un joya que también había sido lanzada en formato de simple, comparable a "Whiter Shade of Pale" de Procol Harum, lenta, majestuosa. "The Touchables (All of Us)" fue hecha para una película hoy en día olvidada, pero es tan bueno que lo volvieron a poner también en este disco. Blackwell levantaba el teléfono y movía sus contactos para ayudar a sus protegidos. Durante la grabación fueron invitados a tocar en vivo en una especie de instalación estrafalaria protagonizada por el mismísimo Salvador Dalí, que se encargó de llenarlos de pintura. Campbell-Lyons jura que todavía conserva el saco que le manchó el maestro. Atención también con el último tema del disco, "St. John's Wood Affair", una especie de suite en donde hay una interesante cantidad de ideas bien puestas en sus menos de cinco minutos de duración.

Una serie de infortunios que no vale la pena enumerar (son siempre los mismos) hicieron que Nirvana no llegara a satisfacer las altísimas expectativas que había depositado en ellos Blackwell. Aún así se las arreglaron para hacer otro disco, Markus III, también reeditado recientemente. Unos cuantos años más tarde se volvió a saber de ellos cuando le hicieron juicio a la banda que todos conocemos. Por suerte se llegó a un arreglo y los ingleses terminaron grabando una versión de "Lithium". Linda forma de hacer las paces.







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The Bee Gees - Horizontal
Fairfield Parlour - From Home to Home
Golden Earrings - Miracle Mirror



miércoles, 10 de junio de 2009

Bob Marley & the Wailers - Catch a Fire [deluxe edition]


Si hubiera que elegir un disco de reggae para mostrarle a alguien ajeno al género, Catch a Fire sería una excelente elección. No sólo porque sus canciones son prácticamente invencibles, también por el hecho de que fue uno de los primeros discos de este estilo en generar repercusión a nivel internacional, esto es; fuera de la isla de Jamaica.
Los Wailers llevaban varios años grabando a nivel local, bajo la tutela del gran Lee "Scratch" Perry, dieron forma a una música completamente diferente, con unas raíces muy marcadas y varias características definitorias.

Chris Blackwell, dueño, cabeza visible e ideólogo del fundamental sello inglés Island, procedente de una familia aristocrática, había vivido en Jamaica y conocía la música de la isla como la palma de su mano. En una movida astuta, había convencido a los integrantes del grupo, que en aquel entonces tomaban las decisiones democráticamente, para agregar algunos detalles con el objetivo de hacer que el álbum sonora más ameno para el público masivo, menos áspero y más pulido, por decirlo de algún modo. Para tal efecto contrató a Wayne Perkins, guitarrista de Nashville y sesionista ineludible de aquel momento (casi llegó a reemplazar a Mick Taylor en los Stones y hasta pudo tocar en algunos cortes de Black and Blue) y al tecladista John “Rabbit” Brundick para hacer algunas sobregrabaciones en las cintas originales. El resultado no dejó conformes a todos, es sabido que Peter Tosh fue una de las principales voces disidentes, pero a pesar de todo, el disco salió al mercado con los nuevos arreglos.

Se puede decir que Catch a Fire es el patrón con el que están hechos todos los discos de Marley; las temáticas se reparten en tres o cuatro grupos principales: están las canciones de amor, tanto a nivel individual como universal, las de neto corte combativo, con diatribas dirigidas al poder de turno, y también las odas a la ganja y a la religión, dos aliados de la cultura rastafari. Otra marca registrada de Catch a Fire es que en aquellos primeros años de la década del 70, Marley compartía -e incluso cedía- los créditos de las composiciones. Así es como Peter Tosh estampa su firma en dos de las canciones; la protesta de "400 Years" lenta y ominosa y la autorreferencial "Stop that Train" con una letra entre irónica y culposa. "Concrete Jungle" revela con una metáfora muy simple la vida en las ciudades y su interminable desfile de injusticias y ridiculeces y es una de las canciones emblema de este trabajo, está ubicada en primer lugar y siguió apareciendo esporádicamente en los shows en vivo, incluso en el pico de la fama internacional de los Wailers, a fines de la década. "Stir It Up" es el el que todo el mundo conoce, aquel que es capaz de hacer bailar a todos con una sonrisa. Muestra una de las facetas más pasadas por alto en la lírica de Marley, la libidinosa, siempre presente, manejada con sutileza y administrada en sabias dosis.

La edición de lujo de Catch a Fire incluye el disco tal y como fue grabado inicialmente, sin la remezcla "apta para todo público" de Blackwell, más dos canciones que iban a ser incluidas pero quedaron afuera a último momento. Además incluye, lógicamente, la versión del LP que todos conocemos, la que salió al mercado en el año '73. Debatir sobre cuál de las dos es mejor, no tiene demasiado sentido, sí se puede decidir a nivel personal, como siempre.

Catch a Fire tiene una importancia histórica muy difícil de evaluar o calcular, lo cierto es que convirtió a Marley en una verdadera estrella internacional (la primera a nivel mundial) proveniente de un país subdesarrollado, que pavimentó el camino para la carrera solista de Peter Tosh e hizo que los músicos de rock angloparlante se pongan a prestar atención al increíble sonido dulzón del reggae de Bob Marley & the Wailers.







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Bob Marley & Wailers - Burnin'
The Upsetters - Super Ape
Peter Tosh - Equal Rights


lunes, 1 de julio de 2013

Free - ídem [2do. LP - 1969]


¿No les dan un poco de bronca los discos homónimos? Son difíciles de acomodar, complicados de ubicar pero sobre todo… ¿no podrían haber pensado un título? Es imposible pensar en otro motivo que no sea la falta de imaginación. Casi siempre se trata de debuts, marcan un cambio de sello o dirección estilística. Pero siempre joden un poco.
Acá tenemos otro, el segundo LP de estudio de Free, del ‘69. Acá no hay nada -pero nada- que haga pensar que el título no responde a una falta de ideas. Por suerte el contenido demuestra todo lo contrario. Free siempre será recordada como la primera banda de Paul Rodgers, que recientemente gozó de un nuevo envión de fama cuando lo llamaron para llenar los inmensos zapatos de Freddie Mercury en Queen.

Tienen características propias, es una banda de hard-rock de fines de los sesenta/principios de los setenta, pero prestando un poco más de atención… ¡tienen un cantante de soul!. Una cruza entre un Rod Stewart no tan rasposo y un Smokey Robinson con amígdalas inflamadas. Cuando hacen una balada se nota que no es un tema hecho “para darle variedad al disco”, cosa que sucede muchas veces en este género. Es más, las baladas suelen ser los grandes momentos en los discos de Free. También pueden ser psicodélicos, basta escuchar la preciosa “Mouthfull of Grass” para comprobarlo, parece esos temas de Pink Floyd pre-millones en la cuenta bancaria, esos que hacían en More o en Obscured by Clouds. O el ligeramente amenazador -y blusero- “Free Me”, casi al final.

Otra característica de este disco es que Andy Fraser, el bajista, es co-autor (junto con Rodgers) de prácticamente todas las canciones. Y se nota. Con apenas dieciséis añitos, el muchacho se animaba a usar un instrumento tradicionalmente rítmico o de apoyo si se quiere, de una distinita, melódica. No inventó nada, hay que decirlo, pero no es frecuente en este género. Supuestamente había muchos conflictos en el seno interno de la banda, con Paul Kossoff, el guitarrista, reclamando más porcentaje en los créditos y Chris Blackwell, el capo del sello Island, intercediendo para cambiar el productor a último momento.

Después vendrían “All Right Now”, los discos un poco más pesados y la inevitable ruptura, cuando Rodgers se va para armar Bad Company. Se puede decir que Free nunca hizo un disco malo. Son pocos años de carrera y un muy buen nivel. Para tenerlos en cuenta.








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Free - Tons of Sobs
Humble Pie - Town and Country
Foghat - Fool for the City



jueves, 5 de enero de 2017

Bunny Wailer - Blackheart Man


No faltan quienes creen que el motivo por el cual Marley fue el primer jamaiquino en alcanzar el estatus de super estrella mundial fue que no era negro, su mestizaje fue un factor definitivo para la aceptación y, a pesar de que la premisa no es descabellada, el factor clave en realidad fue su inmenso e indiscutible talento. Agarrá cualquier compilado de Marley, dalo vuelta para leer los títulos y te vas a encontrar con al menos cinco o seis himnos generacionales. Los Beatles tienen unos diez, los Stones tres o cuatro… ¿quiénes pueden jactarse de ostentar semejante record? Ese papel de embajador musical... ¿Podría haber sido ocupado por Peter Tosh? Difícil. Demasiado indisciplinado y adepto al auto-boicot. ¿Y Bunny Wailer? Podría haber sido, posiblemente. Talento no le faltaba. Una escucha a Blackheart Man lo deja muy claro.

Este es su primer LP como solista después de su partida del grupo que se volvería furor, al mismo tiempo que este disco estaba siendo prensado. Se nota que Chris Blackwell (del sello Island) le tenía fé a las canciones porque está muy bien grabado, hay por lo menos seis o siete músicos en cada tema, y a pesar de que los créditos le atribuyen la producción al artista que figura en la tapa, es claro que contaron con la ayuda de arregladores, sobre todo para los bronces y cuerdas. Para ser un disco de reggae de raíces tiene una variedad musical y estilística sorprendente, los tempos y ritmos varían de manera decisiva entre tema y tema, mostrando que el disco fue secuenciado y pensado para ser consumido como tal, es decir; entero. Cabe recordar que la segunda mitad de la década del setenta fue probablemente la que marcó el apogeo del LP como formato.

Es llamativo el contraste entre mensaje y medio de Blackheart Man (y el reggae en general) pero es notable lo que pasa en “The Oppressed Song” con un dardo político muy directo, mientras que la música es arropadora y reconfortante, lo mismo que pasa en “Armagideon (Armagedon)” y sus arreglos de melódica -sí, el mismo que tocaba Augustus Pablo y que ahora está otra vez de moda- condimentados por unos arabescos de flauta que son una delicia. Si mirás los créditos con atención verás a la flor y nata de la música jamaiquina; Peter Tosh, Robbie Shakespeare que la rompe en el bajo de “Fig Tree”, el propio Marley y los hermanos Aston “Family Man” y Carlton Barrett.

Está lleno de discos de reggae roots de primer nivel, pero pocos llegan a las cotas alcanzadas por Blackheart Man, el primer LP como solista de Bunny Wailer. A rolar se ha dicho.







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Bunny Wailer - Rock 'n' Groove
Steel Pulse - Earth Crisis
Misty in Roots - Live at the Counter Eurovision '79




lunes, 2 de marzo de 2015

5 Canciones 5: Bob Marley & the Wailers


Stir It Up

Otro ritmo, otras voces, otra época. Son los Wailers mucho antes del sonido clásico y del éxito a nivel internacional. Grabado precariamente, como casi todo lo que se grababa en la isla en la década del sesenta. A años luz de la versión más depurada que aparecería en el '73 en Catch a Fire, un disco pensado para gustar en los oídos "no jamaiquinos" (léase Inglaterra y Estados Unidos). Ni mejor ni peor; completamente diferente. 

Aparece originalmente en: single 7'' (1967)

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My Cup

El primer LP con Bob Marley & the Wailers en la tapa (toda la discografía anterior eran simples y sus caras "B") y bajo la producción del mítico Lee "Scratch" Perry. Los Upstetters hacen de banda de acompañamiento en un tema que todavía tiene bastante de rocksteady, el bajo hace un dibujo sugerente y rápido, las voces en armonía cantan un coro bien al fondo, casi fantasmagórico. Una joya de la primera época en un disco que fué muy díficil de conseguir antes de que salieran las reediciones en CD de hace unos años.

Aparece originalmente en: Soul Rebels (1970)

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Don't Rock the Boat

Algo así como el equivalente inglés de Soul Rebels, African Herbsman es una compilación del sello Trojan con varios de los singles de la era pre-Island (por ende pre-Chris Blackwell). Muchos de sus temas serían más tarde regrabados en discos más famosos -"400 Years", "Small Axe", "Trenchtown Rock"- pero el hermoso "Don't Rock the Boat" aparece sólo acá y es uno de los temas indispensables de la primera época, con Bunny Wailer y Peter Tosh todavía en la formación.

Aparece originalmente en: African Herbsman (1973)

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Punky Reggae Party

Grabado en vivo en la gira del mega-exitoso Exodus, Babylon By Bus representa a Marley en el pico de su carrera, con todo el mundo musical prestando atención a sus movimientos. El tipo respondía con unos shows impecables, con una banda ajustadísima y un repertorio impecable. "Punky Reggae Party" es un himno a la unidad de las tribus, una fiesta en donde van a estar "The Clash, The Jam y The Damned" según dice la letra.

Aparece originalmente en: Babylon By Bus (1980)

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Ambush In the Night

Uno de los últimos temas de uno de los últimos -un tanto infravalorados- discos de estudio antes de su muerte prematura. Marley aprovechaba su fama mundial para militar por causas que creía justas pero no dejaba de lado la composición y el trabajo minucioso en cada una de las canciones. Las I-Thees se lucen en unos coros con indudable sabor gospel. Un fantástico "tapado" que representa muy bien la última etapa de los Wailers.

Aparece originalmente en: Survival (1980)


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lunes, 22 de febrero de 2010

Max Romeo & the Upsetters - War Ina Babylon


Max Romeo ya tenía varios años de carrera para la época de su contrato con el sello Island de Chris Blackwell y War Ina Babylon. Había estado varios años al frente de los Emotions en la segunda mitad de la década del 60, obteniendo varios hits a nivel regional, es decir; en la isla de Jamaica. Después, ya como solista, consiguió un éxito enorme, incluso en Inglaterra, de la mano de "Wet Dream", un tema de connotaciones sexuales evidentes. De más está decir que sufrió roces con la censura, pero a pesar de eso logró encaramarse en lo alto de los rankings. A todo éxito rotundo lo suelen acompañar secuelas y esta no fue la excepción; "Wine Her Goosie", "Mini Skirt Version" o "Pussy Watch Man" entre otros títulos de innecesaria traducción.

En medio del turbulento momento político que se vivía en la isla a principios de la década siguiente, Romeo hizo un lento pero notorio viraje hacia una música con más contenido social, con letras que tomaban partido por causas justas, siempre teñidas por la óptica del rastafarismo. Fue a mediados de los 70's que la colaboración con el genial y excéntrico Lee “Scratch” Perry daría los frutos que hoy podemos degustar en la forma de War Ina Babylon. Según cuenta la leyenda, Perry utilizaba métodos de producción de lo más inusuales, grabando elementos de percusión hasta entonces impensados, protagonizaba interminables sesiones cannabicas en pleno proceso de trabajo y practicaba magia Voodoo. Nunca sabremos si este mito que rodea lo que pasaba en los estudios Black Ark de Kingston es cierto pero sin dudas a nivel musical hay diferencia, y se nota. La mezcla es extraña, con instrumentos que aparecen y desaparecen súbitamente, el bajo bien al fondo, haciendo un uso ejemplar de los silencios, colocando las notas en los lugares precisos.

Es en este disco que aparece por primera vez "I Chase the Devil" uno de sus temas más recordados, que ha sido sampleado miles de veces; The Prodigy, Jay-Z y la agradable versión de Madness, más reciente. En este tema hay un elemento que se repite para aquellos que gustan de leer las letras chiquitas de los discos; Romeo comparte los créditos de composición con Perry en la gran mayoría de los temas. "One Step Forward" es uno de esos típicos ejemplos de la lírica rastafari en general y de Max Romeo en particular, la letra dice “Estás comercializado, agarrando el dinero. Es un momento de decisión, decime cuál es tu plan porque es un paso adelante y dos hacia atrás, apartate de Babylon”, un mensaje claro y conciso que pretende tener llegada masiva, alcanzar su objetivo, concientizar. La presencia de los Upsetters en la sección rítmica es clave en temas como "Smokey Room" o "Norman" en donde suenan ajustadísimos y aportan arreglos interesantes.

A pesar del éxito de críticas y ventas de War Ina Babylon, la sociedad creativa junto a Lee Perry terminaría prácticamente en seguida, después de una pelea. El disco sería recordado por siempre como uno de los puntos más altos en las carreras de ambos, uno de esos trabajos que se tienen como referencia para hablar de un sonido, un ritmo e incluso una ideología.








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Max Romeo - Open the Iron Gate
Desmond Dekker - Black & Dekker
Big Youth - The Chanting Dread Inna Fine Style




domingo, 3 de julio de 2011

The Congos - Heart of the Congos


Para hablar de The Congos y sobre todo de Heart of the Congos hay que mencionar al Rey de Midas del reggae. Lee “Scratch” Perry, un personaje excéntrico y delirante que en sus estudios Black Ark de Kingston, Jamaica, dio forma a una nada desdeñable cantidad de trabajos que hoy en día son reconocidos como fundamentales por todos los amantes del género. El sonido de Heart of the Congos está apoyado en la diferencia entre las voces de Roy “Ashanti” Johnson y el falsetto de Cedric Myton, en todas las canciones hay juegos vocales sorprendentes; una sube y la otra baja, una aparece de pronto y vuelve en un momento inesperado, etcétera. Esa es la característica que hace que Heart of the Congos sea diferente al resto de las producciones con el sello de Perry.

Musicalmente no se queda atrás, por ejemplo en "Congoman", la segunda canción, la música es muy original. ¿A qué se parece esto? Es música tribal, densa, pesada, somnolienta y oscura, es una clima de ritual vudú enrarecido. ¿Es reggae? ¡Claro que sí! "Congoman" es el momento definitivo del disco, único e inigualable, por sí sola justifica el precio de la entrada. "Open the Gate" es un aterrizaje a un reggae roots más convencional pero no por eso menos atractivo. Otra marca registrada de Heart of the Congos es el cuidado extremo que se ha puesto en las voces que hacen coros, con armonías interesantes y una verdadera galería de invitados de lujo; los Heptones, Gregory Isaacs y varios miembros de The Meditations. Tampoco faltan los lugares comunes propios del género, eso hay que decirlo, en "Children Cryning" le dejan en las manos de Jah la solución a los problemas del mundo. Pero si la música es un reggae lento, melódico y como yapa tiene los elementos “chiflados” de producción de Perry (¡Un mugido de vaca hecho con una puerta!) es difícil no hacerse cómplices.

Las referencia bíblicas están a la orden del día, más evidentes que nunca en "Sodom and Gomorrow", en donde vuelve el aire siniestro, casi dub de "Congoman" y en donde plantean que “si Sodoma y Gomorra fueron destruidas por el fuego, todavía hoy sigue ardiendo”. En "The Wrong Thing" es admirable el trabajo vocal de Myton y los elementos de percusión también juegan un papel importante, esta vez un poco más que en el resto de las canciones, un gong por ahí, un silbato por allá… Lee Perry en su esplendor. En "Ark of the Covenant" se dan el lujo de rendir dos homenajes al precio de uno: por un lado al arco en donde fueron encontrados los doce mandamientos y por otro (de manera más oblicua) a los estudios The Ark, que Perry prendería fuego un tiempo después, en uno de los tantos episodios míticos que adornan su colorida biografía.

Los problemas de Perry con Chris Blackwell, el presidente y fundador del legendario sello Island, hicieron que Heart of the Congos aparezca en el sello del productor, en Black Ark, cosa que desembocó en un conflicto de intereses que daría fin a esta fructífera asociación. Una lástima; si bien la carrera de los Congos recién empezaba, nunca iban a repetir el suceso artístico del debut, el grandioso Heart of the Congos.








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Junior Murvin - Police and Thieves
The Gladiators - Trenchtown Mix-Up
Horace Andy - Dance Hall Style



jueves, 10 de diciembre de 2009

Nick Drake - Five Leaves Left


Un caso de unidad entre vida y obra, la música de Nick Drake es el resultado de varias circunstancias y detalles biográficos imposibles de dejar de lado si se quiere comprenderlo y apreciarlo en su justa medida.

Nacido en una familia aristocrática, demostró a muy temprana edad interés por los instrumentos y la poesía. Pero afecciones de todo tipo impidieron el desarrollo de una carrera que desde el principio prometía.
Es conocida su reticencia a las presentaciones en vivo, los pocos que fueron testigos aseguran haber visto a un hombre aquejado por varios fantasmas, tímido en exceso, parco y con poca facilidad de palabras. Por suerte los miembros de Fairport Convention fueron unos de esos pocos privilegiados y tuvieron el buen tino de recomendarlo al gran productor Joe Boyd, pilar en el desarrollo del folk inglés de fines de los sesenta y principios de los setenta.

Fue con Boyd a cargo de la producción que el milagro de Five Leaves Left aterrizó en el mundo, un trabajo exento de huellas de tiempo y lugar, único e irrepetible.

En "Time Has Told Me" empieza el festín sensorial de Five Leaves Left, con su atmósfera reposada y la característica voz de Drake en primer plano; casi al borde del susurro, expresiva pero sutil. Sus habilidades como intérprete y poeta no eran pocas, porque en "River Man" esos elementos aparecen evidenciados, usa acordes y figuras poco frecuentes en el género, lo que habla de un músico con una formación académica -como mínimo- respetable. La catarata de imágenes poéticas es digna de destacarse también, reflexionando sobre lo inevitable de la muerte con metáforas delicadas y simples a la vez. Lo mismo con "Three Hours", en donde la mano de Boyd se deja ver claramente, con un perfecto acompañamiento de cuerdas tejiendo un soporte para los complicados arpegios de guitarra y la riqueza tímbrica y armónica del bajo del histórico Danny Thompson. Sobre el final aparecen unos arreglos de percusión que ayudan a reforzar la atmósfera enrarecida. "Way to Blue" tiene un único acompañamiento de cuarteto de cuerdas, añadiendo dramatismo sin dejar de lado la luz al final del túnel que casi siempre puede detectarse, al menos en los primeros trabajos de Drake. “Mira a través del tiempo para encontrar tu rima y dinos que es lo que encuentras. Esperaremos a tus puertas, esperando como los ciegos” dice la letra.

"Day Is Done" es otra reflexión sobre lo inevitable, utilizando la metáfora de los días que van y vienen. Los arreglos de cello y violines que responden juguetones a las estrofas de la voz son una verdadera delicia. Otra vez Joe Boyd haciendo de las suyas. Según la leyenda, Nick Drake grababa las intrincadas líneas de guitarra al mismo tiempo que cantaba y… ¡en una sola toma! Más allá de la veracidad de esto, es interesante imaginarlo en el estudio, sentado en el banquito que aparece en la tapa de Bryter Layter (el disco siguiente) grabando esta belleza que es "Cello Song" con un arreglo delicadísimo. También la percusión juega un papel importante en este caso, subrayando y jugando con los instrumentos de cuerda. "The Thoughts of Mary Jane" aporta como novedad sonora el uso de la flauta dulce, antes y después de cada estrofa y en "Man In a Shed" vuelven los arreglos complejos de guitarra con un acompañamiento jazzy del bajo que es pura delicadeza. La reflexión amarga sobre la fama de "Fruit Tree" es uno de los temas clave de la corta carrera de Drake, el evidente desprecio por las luces del estrellato preanuncia el triste destino que le esperaba a la vuelta de la esquina. Para decir “buenas noches” nada mejor que "Saturday Sun", una balada al piano trasnochada y esperanzadora, con unas notas de xilófono que aportan originalidad y buen gusto.

Five Leaves Left, a pesar de que fue editado por el sello Island de Chris Blackwell, pasó prácticamente desapercibido, en gran parte por la reticencia de Drake para promocionarlo con conciertos. Su muerte prematura elevó a Nick Drake a la no siempre deseable categoría de héroe de culto y ha sido elogiado por músicos y melómanos de varias generaciones. Prueba de ello es la incontable cantidad de reediciones que sus tres LPs de estudio han recibido y la gran cantidad de compilaciones aparecidas a lo largo de los años.

Es que la música de Nick Drake resiste el paso del tiempo, lo trasciende ampliamente y cada día suena mejor.






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Nick Drake - Time of No Reply
Robyn Hitchcock - I Often Dream of Trains
Red House Painters - Songs for a Blue Guitar